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Volviendo a ser yo - Cap 1: Reencuentro inesperado

Katy creía que su vida estaba definida por la rutina y un matrimonio vacío. Pero cuando Mike, el hombre que una vez dominó su cuerpo y su mente, aparece en el gimnasio y anuncia que será su vecino, la calma se quiebra. Ahora, cada cruce de miradas y cada comentario con doble intención son una promesa de lo que está por venir.

Katy9.7K vistas9.1· 9 votos

Volviendo a ser yo. Cap1: y Reencuentro inesperado.

Otra mañana más de rutina, me preparaba para salir al gimnasio, licra ajustada a mis piernas, top deportivo que realzaba mis no tan grandes pero llamativas tetas, una pequeña banda en la cabeza y unos audifonos inalambricos.

Mi nombre es Katy, tengo 27 años, y desde hace 4 años vivo en una rutina.

Soy una mujer felizmente casada, lo de "felizmente" lo digo por protocolo, porque nadie puede ser feliz en una rutina que se repite una y otra vez.

Sobre mí no hay mucho que decir, mido 1.65cm, piel blanca, cabello castaño, y una figura que trato de cuidar en el gimnasio y buena alimentación, más que por amor propio, es por tener algo interesante en mi vida.

Desde que me casé, me volví en una esposa trofeo. Mi marido es Daniel. Un hombre de 30 años que es adicto al trabajo, perfeccionista y meticuloso, siempre quiere que todo salga según el plan, y quizá ese sea su peor defecto, está tan inmerso en su manía que deja pasar por alto muchas cosas a su alrededor. Una de ellas es que su esposa no es la mujer que él cree.

Este día en específico me encontraba más frustrada de lo normal ¿La razón? Bueno, tal vez omití el detalle de que soy una completa adicta al sexo y de que mi amado esposo no es capaz de complacerme. Ni siquiera porque no lo intente, o no le ponga ganas, sino que sus diminutos 13cm de polla, sumado a lo poco que tarda en correrse, hacen que no valga el esfuerzo para siquiera hacerme lubricar completamente.

Supongo que los opuestos se atraen, porque a pesar de nuestras diferencias, nunca he pensado en dejarlo, al contrario hemos intentado de todo para que esa parte de nuestra relación sea más interesante.

Todo mi papel de buena esposa, paciente y comprensible se fue al carajo este día. No solo estaba especialmente frustrada, sino que a mitad de la rutina, estando completamente sudada e inmersa en mi mundo, escuché una voz detrás mío.

Inmediatamente mi cuerpo comenzó a temblar, sentí que mis piernas flaquearon, un aroma penetró mi nariz y rápidamente llegaron a mi mente mil recuerdos. Una parte de mí no quería voltear, quería dejar esas cosas en el pasado. La otra gran parte de mí rezaba porque esa voz fuera de quién yo creía.

Finalmente saqué valor para darme la vuelta y ahí estaba, como si de un sueño se tratase, de pie con una sonrisa, viéndome directo a los ojos.

— Creí que nunca volvería a cruzarme contigo.

Fue lo único que dijo entre su mirada y sonrisa.

Mike fue mi exnovio inmediato antes de mi actual matrimonio, terminamos hace unos 6 años, justo antes de acabar la preparatoria. Tomamos la madura decisión de dejarlo, pues ambos tomanos caminos diferentes, la universidad no iba a ser fácil y una relación a distancia no funcionaría.

No funcionaría principalmente porque nuestra relación de noviazgo se basaba 90% en sexo, ¿Recuerdan que dije era una completa adicta al sexo? Bueno, la razón estaba justo frente a mí.

Mike es todo lo contrario a mi Daniel (mi esposo), un hombre tranquilo, que pareciera que nada le preocupara, sin mencionar que físicamente eran polos opuestos, Mike es algo, yo calculo unos 1.87 de estatura, piel morena tirando a negra, fuertes brazos y una capacidad atlética que lo llevó a ser el MVP del equipo de Voleybol de la preparatoria y, a su vez, darle una beca deportiva para estudiar en la universidad.

¿Ya hablé de su verga? Bueno, como su lo anterior no fuera suficiente, Mike era poseedor de la verga más grande y gruesa que ví en mi vida, incluyo los vídeos y revistas porno. Entre sus piernas colgaba una tercera extremidad que nunca llegué a medir, pero calculando con mis manos, diría que media unos 24cm. Pero eso no era todo, esa polla era tan gorda que tenía que ocupar mis dos manos para poder abarcar el diámetro completo de una circunferencia adornada por venas hinchadas.

— M-mike... Q-ué haces aquí?

Respondió luego de un rato disociando entre recuerdos. No me di cuenta que mi voz tembló al hablar, era inevitable que mi cuerpo reaccionara de esa forma a quien fue mi dueño completamente.

— Qué ocurre? Creí que estarías más feliz de verme.

Mencionó con un tono algo burlón, sin dejar de sonreír, estaba segura que ya habia notado mis nervios, él me conocía muy bien.

— N-no, bueno... No esperaba verte por acá... Llevó mucho tiempo sin saber de tí.

— Lo mismo digo, que grata sorpresa. Hace unos días tuve una reunión virtual con el administrador del edificio, hoy he venido a conocer el lugar... Pero sabes qué? Me ha gustado mucho... Me mudaré la próxima semana.

¿Mudarse? Esto tiene que ser una broma, porque claro, sino es una broma, ¿cómo iba a hacer yo para aguantar las ganas de lanzarme a sus pies casa que me lo cruce por la residencia?

— La próxima semana? Oh... Entonces ahora seremos... Vecinos.

No pude evitar emocionarme, no sé nisiquiera porque eso me emocionaba, yo era una mujer "felizmente" casada.

— Es cierto, si estás en este gym, es porque vives por acá, a ver si cuando termine la mudanza me das una bienvenida al vecindario.

Eso lo dijo con doble intensión, y le funcionó pues sentí como mi coño se humedeció de solo imaginar mil escenarios.

— Pero bueno, cariño. Te dejo porque debo seguir conociendo el sitio, ya luego nos veremos.

Se acercó y me dió un beso en la mejilla, pude tener más de cerca su delicioso aroma, no me refiero a su perfume, sino al dulce aroma de la testosterona, de un macho de verdad.

— C-claro, Claro... Ehmm... Luego no vemos, cuídate.

Fue lo único que pude responder antes de perderlo de vista.

El resto del día y la semana fueron los más emocionantes que tuve en los últimos cuatro años, mi rostro radiaba, no podía dejar de sonreír, y claro que tuve que masturbarme varias veces recordando casa escena con mi ex.

Traté de que no se notara mi emoción pero mi esposo varias veces me preguntó que si ocurría algo, me notaba feliz y sobre todo ansiosa.

Tuve que mentirle, cambiarle de tema. Incluso estaba tan emocionada que tuvimos sexo un par de veces...o bueno, por lo menos hicimos el intento.

Finalmente la otra semana llegó y comenzó mi cuenta regresiva para volver a ver a Mike.

Continuará...