Xtories

La esposa del cornudo (XIX): jungla con pasteles

Sole no solo le cuenta lo que hizo, sino que le muestra las pruebas. Entre fustas, cruces de san Andrés y la mirada de extraños, Andrés descubre que su papel no es solo tolerar, sino ser el testigo silencioso de su propia degradación.

MaestrodeJazz9.1K vistas9.1· 16 votos

Era muy tarde y, encima, al día siguiente me tocaba madrugar porque tenía turno de mañana. Pero debo reconocer que, después de todas las morbosas confesiones de Sole y del sexo que finalmente tuvimos, aunque solo hubiese sido el cunnilingus que le hice, fueron sus últimas palabras las que no me dejaban conciliar el sueño.

En vez de seguir recordando los calientes detalles que mi esposa me había contado del inicio del viaje con Luís en el club de Torremolinos, me quedé como anclado en lo último que hicimos, que claro que me gustó pero, sobre todo, tratando de adivinar lo que, con aquellas palabras, ella había intentado decirme.

Sole nunca finge un orgasmo y yo vi claramente que disfrutó de verdad con el sexo oral que tuvimos. Pero cuando le confesé cómo yo había reprimido mis ganas de penetrarla, para centrarme en el placer que yo podía hacerle sentir con mi lengua, mis labios y mi boca... parece que se quedó muy contrariada.

Realmente yo también disfruté con lo que hice: esa comida del coñito de Sole, todavía depilado, fue realmente un regalo para mí. Y claro que me moría de ganas de echarme sobre ella y penetrarla con todas mis ganas, pero dos cosas a la vez no es posible hacerlas. Entonces… ¿cómo conciliar ambas actitudes por mi parte?

Ni a mí se me oculta ni voy a negarle a mi esposa, y ni siquiera a vosotros, que yo disfruto tanto o incluso más, cuando veo el placer que Sole obtiene cuando le hago una comida de su coño, o incluso cuando ejerce su libertad sexual para estar con otro hombre como está haciendo ahora sin preocuparse para nada de mí, que cuando soy yo mismo quien consigue con ella un determinado placer que desee mucho en un momento dado. Pero esto es lo que siento de verdad.

Sé que a ella le resulta incomprensible y contradictorio, y a veces lo ve hasta perjudicial para mí, que durante la semana pasada yo me hubiera restringido en mis ganas de buscarla y follar con ella… Se que lo hice solo para que sus ganas de sexo no estuvieran mermadas en ningún momento de su viaje a Madrid con su amante, y no tengo porque ocultarme por hacerlo o decirlo.

Pero es que yo, haciendo eso, también había obtenido grandes momentos de placer aunque fuera del “placer solitario” que practico. Y además, de esa manera, había podido contribuir a hacer real alguna de mis más morbosas fantasías… Solo puedo resumiros que, con todo lo que hice, había sido una semana sexualmente de las más interesantes y calientes, no solo para Sole sino también para mí.

Pues algo parecido es lo de anoche. Yo suponía que Sole estuviera cansada y no tuviera muchas ganas de tener sexo conmigo. Y sé que nunca quiere hacerlo mientras me está contando sus experiencias con Luís… y ya que me gustaría que lo hiciera normalmente. Pero esta vez sí me había permitido tener un orgasmo poderoso, estando a su lado, sin esconderme ni disimular, y mientras ella me contaba todo lo que hizo. Siento que eso es sexo en pareja también, solo que una forma distinta de verlo.

Y si al final de la noche, yo había cambiado hacerle una rica comida de coño a mi esposa, en vez de penetrarla, es porque sé cuánto le gusta y cómo la relaja antes de dormir. Y porque sé que ambas cosas a mí me resultan tremendamente placenteras, sin que pueda dar por preferida la una sobre la otra. Claro que quería follar con ella… pero el “cunnilingus” que le hice, aparte de novedoso y riquísimo, me permitió disfrutar de más tiempo de sexo junto a ella que si hubiéramos follado en plan tradicional.

Con el calentón que yo llevaba, no hubiera aguantado casi nada, la verdad. Seguramente la habría dejado a ella a medias, claramente insatisfecha y bastante cabreada. Y no con la relajación con la que pudo dormirse después del largo orgasmo que tuvo conmigo, con la estimulación con mi boca y mis dedos, ambas siempre tan gratificantes para mí.

Pero sus palabras me habían despertado esta duda. No sabía qué elegir entre estar más y más pendiente de ella, y de que ella pudiera conseguir más placer y más intenso cada día, estando conmigo o hasta sin mí, o si por el contrario, debería centrarme más en mí mismo y en mis gustos del momento inmediato. No tenía argumentos bastantes para decantarme por una de las dos opciones y, por ello, de momento no iba a cambiar mi forma de proceder.

Quizás otro hombre hubiera pensado que no era necesario elegir drásticamente y que en cada momento yo podría optar por una de esas dos opciones, sin renunciar en otro momento a practicar la otra. Pero de momento, parece que yo eso no sabía hacerlo.

Al día siguiente, habiendo dormido poco y ya en el trabajo, pude ver de nuevo a Luís, después de nuestra conversación al recoger la maleta de Sole en su garaje, pues la tarde anterior no pasó por la tarde por el restaurante y no le ví.

Intentaba no acercarme demasiado pero hasta de lejos, le veía exultante o eso me parecía, y aunque traté de evitarlo todo lo que pude, terminamos por encontrarnos.

- Oye, Andrés, que gracias por haber estado el fin de semana a cargo del restaurante mientras yo estaba... ya sabes, hombre... en la feria… Habéis hecho todos un buen trabajo, estando dos personas menos para trabajar, y tú al mando de todo.... La facturación no se ha resentido demasiado…

Era obvio que se estaba refiriendo conscientemente a Sole y a él, ausentes por haber estado disfrutando de su viaje juntos. Consideré inoportuno el comentario pero el tono era menos prepotente del que me pareció que había utilizado dos días antes. Conseguí que nos retiráramos donde nadie pudiera oírnos…

- Es que yo he doblado turno y, con eso, es como si Sole tampoco hubiera faltado… Al final, es como si hubiéramos estado trabajando los dos…

- Aun así, quiero ser agradecido contigo y espero que ella haya tenido tiempo de contarte que ha sido un viaje en que lo ha pasado bien, y en el que solo podrá decirte todo lo que ha disfrutado. Y no te niego que, por supuesto, yo también… Pero no te lo tomes a mal, que no llevo dobleces al decirte esto…

- Mi mujer ha sido libre de hacer lo que haya querido, contigo ahora, o con quien ella decida en cualquier momento… Porque esa es la libertad que ella sabe que tiene y que yo no le restrinjo…

- Andrés, eres un hombre valiente, pensando así… y dejando que ella sea libre de elegir…y de dejarla disfrutar a su manera…

- Pero no se si es por no saltarme lo que Sole nos tiene dicho a los dos… de que no habláramos entre nosotros sobre ella… o simplemente porque no me siento cómodo hablando contigo de los acuerdos que tengamos entre ella y yo… que mejor dejamos de hablar de esto, Luís…

- Vale, como quieras, Andrés… Pero muchas gracias de nuevo… por lo del restaurante…

De nuevo, me había quedado con un regusto malo tras la charla con Luís. Una contradicción entre mis morbosas y consentidas ganas de ver a Sole con otro hombre, que ahora era nuestro jefe, y que fuera ese hombre quien me hablara sobre ello, algo que yo buscaba que ocurriera pero que realmente me transmitía sensaciones muy fuertes. ¿Resistiría algún día que no fuera mi esposa sino el propio Luís el que me contase lo que habían hecho estando juntos, sin que yo ni siquiera hubiera podido estar presente?.

Yo aceptaba plenamente la relación entre ellos, que duraba casi tres años ya. Y no dudaba que tenían que haber hecho este viaje que han hecho ahora, y que yo de algún modo deseaba igual que ellos. Pero también me habían surgido una especie de celos que yo ahora no sabía cómo gestionar…

Hasta que no conociera todos los detalles del viaje, notaba una especie de ansiedad que no había sentido en otro tiempo, y que me estaba llevando a hacer cosas que tampoco había hecho antes. Lo de echar fotos a las páginas del diario de Sole era el mejor ejemplo de esta nueva inseguridad, algo muy contrario a la supuesta libertad que yo le aseguraba a mi esposa que ella tenía, y de la que hasta había presumido ante Luís.

Ya mediada la mañana, noté que Luís llevaba mucho tiempo encerrado en su despacho, claramente hablando por teléfono, entre risas y mucha efusividad. No sabía con quién hablaba, pero sospechaba que podía ser con Sole que estaba sola en nuestra casa, por lo que me fui varias veces al cuartito de la limpieza para pegar la oreja y así enterarme.

Tardé unos minutos en pillar la conversación pero al fin pude adivinar que hablaba con su hermano Jorge. Era el otro socio del restaurante, porque había puesto mucho dinero para que Luís pudiera empezar. Y, aunque no trabajaba allí, procuraba estar al tanto del negocio.

Parecía que Jorge le estaba preguntando por la supuesta asistencia de Luís a la feria de hostelería, y por si había cerrado alguna compra con las bodegas o había visto allí algo interesante.

Escuchaba que Luís le daba largas en sus respuestas y, entre risas, le decía que su viaje a Madrid no había sido solo por la feria, sino que había atendido otro “negocio” que hace tiempo que tenía entre manos y del que algún día le hablaría, pero que tendría que esperar porque no era todavía el momento de hacerlo.

- “Conociéndote como te conozco, si te digo lo que es, eres capaz de querer quitármelo, por muy hermano mío que seas, jajaja… Y no estoy dispuesto a perderlo esta vez, que una breva como esta no aparece cada día, de verdad, jajaja… Que ya tengo bastante con trabajar todo el día para que tú también tengas beneficios en el restaurante, como para que tú también ahora me quites esto, jajaja”

Con la oreja pegada a la pared, no me costaba escuchar las palabras de Luís. No le había contado nada concreto a Jorge pero vi enseguida el riesgo que suponía que, aunque fuese a su hermano, empezase a contarle todo lo que él hacía casi a diario con mi mujer, o lo que habían hecho ambos en Madrid. Un rumor como ese, aunque empiece por una sola persona, luego no hay manera de contenerlo y terminaría por saberse enseguida en todo el pueblo…

Si Sole se enterase de lo que yo acababa de escuchar, no es que pondría el grito en el cielo y que abroncaría a Luís, que claro que lo haría. Es que sería hasta capaz de replantearse toda la relación con él.

Porque se trataba de una bomba capaz de hundir su reputación, y de camino la mía. Aunque luego interrumpieran sus encuentros, no quedaría nadie sin enterarse, por lo morbosos que resultan estos temas... Y lo peor de que se sepa que mi mujer se acuesta con el que es nuestro jefe es que, de rebote, casi nos obligaría a cambiar de trabajo, con lo complicado que sería conseguir eso en un pueblo pequeño como éste.

Cuando llegó la noche, y ya de nuevo en la cama, logré olvidar un poco el incidente de la llamada que le había espiado a Luís. Me pudieron más las ganas que tenía de que Sole me siguiera contando, y tampoco tenía claro cómo tenía que afrontarlo pero sabía que no lo podría olvidar.

- Andrés, estoy cansada… Y si te sigo contando con el detalle de anoche, no terminaremos en un año… Creo que tengo que abreviar.

- Te pido que no recortes, Sole, de verdad, aunque tardes más… No saber exactamente lo que hacéis es lo único que me genera ansiedad…

- Si esta vez… yo también siento que necesito contarte… pero así… no acabaremos.

- Después del viaje llevas casi tres días aquí, Sole, y apenas me has contado como fue la mañana que pasasteis en el club de Torremolinos… Claro que tengo ganas de saber más, pero ¿verdad que yo no te he dicho nada por eso? No tienes porqué meterte prisa a ti misma, cuando yo no lo estoy haciendo.

- Bueno, vale, pues sigo… Llegamos a Málaga con el tiempo justo de aparcar y subirnos al AVE. Solo allí me volví a acordar de ti y te puse un whatsapp. No te he escrito mucho más en estos días porque no iba a llamarte delante de Luís y tampoco iba a contarte nada de lo que hacíamos allí… por escrito.

- Lo he entendido perfectamente. Yo, hasta ayer, también he estado sin tiempo apenas, haciendo doble turno en el restaurante…

- Y bueno, siendo sincera porque, cuando estoy… liada, en eso… no me acuerdo para nada de ti… Eh, espero que hayas borrado los mensajes que te dije que borraras, no sea que cojan el teléfono alguno de los niños…

- No te preocupes por eso, esos mensajes están borrados ya…

Estaba claro que yo no debía reprocharle la “amnesia” sobre mí que sufría cuando estaba con Luís. Al fin y al cabo, era una forma de protegerse sin pensar en mí, y de estar más libre de hacer lo que hacía…

- Entre los nervios de estos días y el “tute” que me dieron en el club de Torremolinos, estaba realmente cansada y en el tren me dormí. Nada más llegar fuimos en taxi adonde hemos dormido estos días, una especie de hotel para parejas...

- Al menos si os encontrábais con alguien conocido por los pasillos del hotel es alguien que había ido allí… a lo mismo que vosotros…

- La habitación se llamaba “la jungla caliente” y estaba llena de objetos para juegos sexuales…

- Me gusta saber cómo es el sitio donde os encontráis… no solo lo que hacéis allí…

- Un baño con jacuzzi, una cama redonda muy grande, espejos hasta el techo… y una pared llena de objetos... como sacados de la habitación roja de Grey…

La vi coger su teléfono y buscar la web del hotel, donde me enseño algunas fotos que yo le comenté como si fuera la primera vez que las veía, pero que ya había visto por mi cuenta y que conocía casi de memoria…

- Si hubieseis querido, no tendríais necesidad de haber salido de ese hotel… que ya veo que tenía de todo… y que os gustan… esas cosas…

- Hemos salido muchísimo pero también hemos tenido algún tiempo para disfrutar con los juguetes, por llamarlos así…

- No voy a decirte lo que imaginas que ahora te diría… pero sabes lo que habría disfrutado… con verte... con ver allí lo que hacíais los dos…

- Cuerdas, esposas, antifaces… pero también una cruz de san Andrés… Me ha impresionado verla de cerca… con sus correas de cuero y sus argollas… para sujetarme desnuda por las muñecas y tobillos…

- Sole, Sole, joderrrr…

- Látigos, fustas, mordazas, palas de madera… no faltaba de nada… y hay que tener mucha confianza para dejarte atar así…y usar todo eso... Enseguida nos fuimos a comer…

- En Madrid no hay problema para buscar donde cenar…

- Luís había reservado en un sitio especial, hasta para eso. Un restaurante erótico con un montón de animación y espectáculos calientes… Una cena larga pero donde no te podías aburrir…

- Parece que el "jefe" ha pensado en todo… para que lo pasárais muy bien… y os quedaran muchas ganas de repetir en el futuro…

- ¿Ya estás como él, pensando en repetir? Pero si a ti ni siquiera todavía te he contado… Es pronto para pensar en el futuro, Andrés, mejor vamos a quedarnos con lo que pasó de verdad…

Me sorprendió la respuesta de Sole pues hasta donde yo sabía, lo había pasado bien, Pero quizás por eso, era que también tenía dudas. Sole siempre vacila, también cuando algo le gusta demasiado.

- Aparte de las copas y cenar, hubo muchos juegos. Así nos íbamos conociendo todos y podíamos interactuar con las otras parejas y algunos grupos…

- ¿Algo parecido a lo de Torremolinos?

- No, no tanto como eso… Todo dependía de la zona del local en que habías reservado la mesa… La nuestra estaba en una zona oscura pero no era la que más… Y casi todos los juegos eran en un escenario en el centro que podíamos ver todos… Varios actores y presentadores no paraban de representar escenas muy calientes… y también de animarnos a participar… Chicas y chicos desnudos con un cuerpo impresionante…

- ¿También os tocó participar?

- Había tres bolsas llenas de papelitos con cosas que se sorteaban, pero cada persona elegía en qué grupo quería participar: desde lo más frío a lo más caliente.

- ¿A qué te adivino dónde estabais?

- Luís se puso en la bolsa templada pero a mí me llevó… a la más caliente. Se está acostumbrando a no preguntarme casi nunca ni dejarme elegir…

Era un comentario que podía entenderse de muchas formas, pero yo reaccioné en el sentido del significado que me provocaba más excitación: Luís estaba convirtiendo a mi mujer en “su perra”… La hacía cada vez más suya, aceptando su dedicación a darle placer, y a atender sus necesidades y sus fantasías sexuales. ¿Por qué esto me resultaba tan morboso y me calentaba tanto? Ya no me importaba la respuesta a mi propia pregunta pero tenía una empalmada de primera.

- A él le tocó reconocerme con los ojos vendados… entre seis chicas que teníamos que estar con el torso desnudo y a la vista de todos… Un ambiente sano, entre risas, pero que los hombres aprovecharon para tocar todo lo que pudieron…

- Seguro que tocándote las tetas… te reconoció…

- El juego se hizo varias veces y las chicas elegidas para cada grupo de seis teníamos tetas de un tamaño parecido… Pero me reconoció en esa parte del juego por la forma en que reaccioné a la estirada que me dio en los pezones… Aunque no fue el único que, además de manosear mis tetas durante un tiempo de un minuto, me dejó unos buenos pellizcos…

- ¿¡Estirando tus pezones, ufff!? Y le gusta regalarte pinzas… se ve que disfruta con eso.

- No se si me estoy “emputeciendo” o volviéndome ninfómana, Andrés. Cuando lo analizo en frío… lo pienso… Yo me excité con todos los chicos que me tocaron las tetas… y cuando me las chuparon… también…

- Estabas en un entorno muy sensual. Sería imposible resistirse…

- En la otra parte del juego debían reconocernos pero ahora solo usando sus labios y su boca… y sin usar las manos… Un par de chicas amagaron con retirarse pero las convencimos enseguida para que se dejaran chupar y lamer… Luís también ganó…

- Imagino que los otros hombres tuvieron el premio de tocarte y lamerte durante el tiempo que les dieron… Y de lo que dices de que disfrutas con todas estas cosas, eso no es ser puta, cariño; solo demuestra lo que he dicho tantas veces, que eres una mujer muy sensual, con mucha capacidad para el sexo, y eso no puede ser nada negativo.

- Ese fue el juego de Luís… El que nos tocó a nosotras fue terrible… Seis pruebas para seis de nosotras… por sorteo.

- ¿No te gustó? Al fin y al cabo, era solo una prueba…

- A ver, eran pruebas exigentes, y una sola cosa… pues se hace y ya está… Solo que en vez de sortearlas, dos chicas propusieron que las hiciéramos todas… y sumáramos los puntos…

- Ufff

- Una de las seis dijo que solo haría la que le tocara… pues las otras dejamos que ella eligiera la suya… y aceptamos hacer todas las demás…

- Sole… me estoy tocando… pero… ¿puedo preguntarte? ¿aceptaste ese juego por ti misma… o lo hiciste por Luís?

- No es fácil responderte a eso… pero voy a ser sincera. Según el hombre con el que haya estado en cada momento… siento que me comporto diferente… Lo que hacía con mi segundo novio nunca lo hubiera hecho con el primero. O lo que hice con Fede y con Carlos, que también fue diferente…

Esperaba que mi esposa no me terminara comparando con Luís pero sabía que eso, de haaberlo hecho, también me hubiera excitado mucho.

- He ido a Madrid a ser la “perra obediente” y la puta de Luís… Por eso lo he pensado tanto, tanto antes de ir…

Sole me dejó casi parado con su contundencia pero mi mano seguía en mi polla, despacio pero sin parar.

- Y sí, puedes tocarte todo lo que quieras… porque ya no hay ninguna duda de lo que yo he sido cuando he ido hasta Madrid con Luís… y de que tú… si te quedaban dudas… ya eres el cornudo que siempre quisiste ser…

Sole había aceptado responderme a la pregunta tan personal que le hice, pero, en su respuesta, ella había sido mucho más directa de lo acostumbrado, usando un tono casi hiriente sobre mí… llamándome cornudo, sin ningún miramiento.

- ¿Quieres saber las pruebas y los juegos que gané? Por la forma en que te pajeas ahora… está claro de que sí…

Callé algo avergonzado, sin parar de tocarme, y asintiendo al bajar mi mirada y mi cabeza. Nunca le ha gustado a Sole ver cómo me masturbo mientras ella me cuenta. Y aunque últimamente lo tolera, se ve que lo sigue pensando en su interior.

- Solo una chica hizo las cinco pruebas pero ganó solamente en dos. Yo esas las había rechazado pero participé en las otras tres… y esas las gané. Las otras chicas lo intentaron con ganas pero no ganaron nada.

- Sin siquiera saberlo, no habría dudado en que ganarías, joder.

- Uno de los actores del espectáculo porno que representaron en los intervalos entre platos tenía una verga tremenda: buena longitud y un diámetro grande. La metió en nuestras bocas, por turnos, avanzando milímetro a milímetro, despacio y manteniendo la presión. La llamaban la “prueba del pistón”…

- Joder, Sole, si eres la diosa de las mamadas… claro que tenías que ganar.

- Apenas podía respirar pero le aguanté casi un minuto. Luego me enteré que la chica que quedó segunda era también una actriz del espectáculo porno, y no una clienta del restaurante como yo.

- Tienes un instinto natural para el sexo, ni siquiera las profesionales pueden contigo cuando algo te gusta…

- Esa chica se dejó encular por esa misma polla. Y también se dejó hacer una doble penetración con dos “boys” de los que animaban. Fue muy morboso verlo pero yo no puedo competir en eso…

- Realmente eran exigentes esas pruebas…

- El presentador reconoció que rara vez hay más de dos o tres chicas en la bolsa “hot”, y una es siempre la actriz que pone el propio restaurante, que es la que suele ganar sin que las demás tengan que esforzarse ni hacer nada que no quieran…

- ¿Hiciste algo que no quisiste? ¿Aunque sea para ganar la prueba? ¿O porque Luís es lo que esperaba de ti, y tú no querías decepcionarle?

- Por supuesto que no, creo que me conoces, Andrés. Soy competitiva pero solo hice lo que pensé que podía gustarme.

En eso, Sole no era completamente sincera. Los comienzos con Luís fueron difíciles para ella e hizo cosas que no disfrutaba. Hasta lo había dejado escrito ella misma en su diario que yo ahora estaba empezando a leer. Pero es cierto que, si bien en general es así, tampoco puedo hablar mucho de cuando ella acepta roles relacionados con la sumisión como hace últimamente, algo de lo que desconozco casi todo porque ella apenas me ha contado nada.

- En las otras pruebas, creo que tuve suerte. Sortearon a cinco hombres para ver quien se corría antes al hacer una cubana con alguna de nosotras. Me tocó un muchacho bien dotado y se ve que disfrutó al follarme las tetas. Me dejó una buena dosis de leche que me cubrió el cuello y parte de la cara, mientras los demás lo seguían intentando.

- Sole, escenas como esa son de las que más me calientan y las que sabes que pueblan mis más calientes fantasías. Quiero ser sincero…

- Aunque ya sabían que yo había ganado, todas dejaron que los chicos siguieran con la cubana hasta terminar, por lo que también tuvieron su premio, jajaja… En ese momento hasta pensé que, si alguna se hubiera opuesto a seguir… no me hubiera importado haberme prestado para sustituirla y que todos terminaran sobre mí, jajaja…

Con comentarios como ese, era difícil no pensar que Sole era… lo que ella había pensado muchas veces y hasta dicho de sí misma… una ninfómana o una zorra incorregible… Estuve a punto de que se me escapara decirle: “¡Qué viciosa y puta puedes llegar a ser, Sole!” Un comentario tan machista que mi mujer no merecía. Aunque me estaba masturbando, pude contener mis palabras y evitar insultarla de un modo tan injusto.

- Desde Carlos, nunca has tenido problema con el semen, lo que me parece genial porque muchas veces yo también he podido disfrutarlo…

Sole no exagera con eso de su afición por el semen, pero también es cierto que, por lo que sea, hace tiempo que lo hace bastante poco... conmigo.

- Tuve de sobra de ese postre tan caliente… y que sabes que me gusta. Cuando el presentador explicó que en la última prueba, los hombres que quisieran podrían elegir sobre cuál de nosotras quería masturbarse, incluso con la participación de sus propias chicas, muchos se volvieron locos y empezaron a gritar: ¡Buk-ka-ke, Buk-ka-ke… So-le Buk-ka-ke…! Enseguida me ví rodeada de un montón de pollas, que ni siquiera pude contar, pues casi todos esos hombres me eligieron a mí, dispuestos para cubrirme con su leche en cuanto iban acabando de pajearse.

- ¿Un bukkake, Sole? Joderrrr, ¡vaya fin de fiesta tuviste en el restaurante…!

- Yo estaba razonablemente tranquila, a pesar de saber que me había convertido en el centro de la escena, estando allí tumbada desnuda sobre una de las mesas… Y a pesar de estar viviendo una experiencia tan nueva para mí... Pero Luis se puso tan nervioso que enseguida supo que tenía que destacarse y tiró de mis rodillas hacia él, metiéndose entre mis muslos… para bajarse el pantalón y enseguida penetrarme…

- Empezó a follarte allí mismo… Ufff

- Ya había otras parejas que estaban follando en algunos de los rincones más reservados, arrastrados por la calentura de todos los juegos que habíamos visto y en los que muchos hasta habíamos participado. A diferencia de lo que pasó en Torremolinos, a Luís no le importó que hubiera tanta gente delante, y no paró de follarme hasta que se corrió dentro de mí.

- Acabaste llena de leche, por dentro y por fuera…

- Tuve que ir a los aseos, a secarme como pude, y salimos de nuevo para el hotel… Tenía que recoger la ropa que tenía que ponerme para ir al otro club, al que teníamos previsto ir después de la cena y para el que ya llegábamos tarde.

- Ese era el club que realmente queríais visitar, ¿no?

- Sí, Andrés, el centro de nuestro caliente viaje a Madrid era, más o menos, visitar ese local. Menos mal que lo primero que teníamos previsto era solo que iba a Luís presentarme ante los demás… como su sumisa, ¿entiendes?..., y que mi participación más activa solo sería un poco más tarde…

- ¿Y qué tal…?

- Nos habíamos retrasado mucho con los juegos del restaurante y con la follada de Luís, que la verdad yo allí en el restaurante no me la esperaba… Casi sin tiempo, pude lavarme en un par de minutos en el hotel, terminar de limpiarme a la carrera… lo que Luís me había dejado dentro… Fíjate que tuve que terminar de cambiarme y pintarme ya dentro del taxi…

- No habéis perdido un solo minuto, eh? Todo planificado al segundo para vivir todas las experiencias que queríais vivir… -le dije a Sole, excitado pero con un regusto de celos también. Solo imaginarla a la vista del taxista, ya con la ropa que llevara puesta para el club, y allí acompañada por Luís… acabando de maquillarse para eso… Era mi esposa... pero era una Sole a la que, en algunos detalles, me empezaba a costar reconocerla.

- Yo hubiera elegido hacer menos cosas porque hemos tenido un estrés tremendo estos días. Hasta hemos discutido Luís y yo por eso… Cuando llegamos, ya había pasado un espectáculo de esclavos y esclavas sexuales... Además, ya se habían presentado las demás sumisas novatas… y yo no las había visto… Aunque era tarde, nos dejaron que Luís me presentara… no teníamos ni idea de la manera en que lo habían hecho los Amos de las demás… pero bueno, quedó hecho…

- Tampoco creo que nadie se fijara en eso ni que se pusiera a comparar. Y seguro que, al presentarte ante todos… tú estabas preciosa…

- ¿Quieres ver cómo iba? El club nos hizo una foto y la han subido a su web… No se ven las caras...

- ¿Una foto? Ufff... –no hizo falta que le dijera que sí.

Sole cogió su teléfono de la mesilla y buscó una foto en la que se veían seis chicas, casi todas con corpiños negros de cuero, medias de rejilla, y unas máscaras que cubrían sus caras. No me costó reconocer a mi esposa como la segunda por la izquierda, con los labios pintados muy rojos y unos taconazos como nunca antes la había visto llevar…

- ¿Sabes que es la primera foto que me enseñas de uno de vuestros encuentros…? Te agradezco que lo hayas hecho… Guapa estás igual que siempre… pero aquí realmente estás más sexy y morbosa de lo que yo ni siquiera había imaginado…

- Pensé que, al tomarme una copa, empezaría a tranquilizarme y olvidarme de las carreras que llevábamos en la última hora para llegar hasta allí. Pero se me acercaron unas chicas que estaban muy alteradas, pensando en cómo sería lo que haríamos en la “habitación roja” y lograron ponerme nerviosa otra vez.

- Hay gente experta en eso… en traspasar sus nervios y su inseguridad a los demás…

- Yo estaba tranquila porque tampoco tenía idea de lo que haríamos allí… Luís llevaba mucho tiempo preparando el viaje y me hablaba de algunas cosas pero yo nunca me veía lista del todo para terminar de dar ese paso por lo que tampoco me lo planteaba. De hecho, fuiste tú quien, como pasó al principio de mi relación con Luís, terminaste de convencerme…

- Es que siempre he tenido claro que ibas a pasarlo bien y que para mí… no es que eso era perfectamente soportable… es que también lo que harías iba a estar dentro de mis más calientes fantasías… Pero sigue, y dejemos eso de lo que ya hemos hablado tantas veces…

- Hay dos habitaciones rojas pequeñas que tú puedes contratar… para estar una pareja… un Amo con su sumisa normalmente… por un tiempo determinado… Es un reservado más o menos... pero con todo lo que puedes necesitar… lo que se llama también… una mazmorra…para hacer… bueno… todas estas cosas que se hacen allí…

- ¿Ese local es un club para intercambio de parejas y sexo abierto en general, o más bien está enfocado solo en BDSM?

- Joder, Andrés, parece que estás muy informado…

- De lo poco que me dijiste del viaje es lo de que se llama la “Panadería” y ese nombre no se me olvidó… Ha sido fácil mirar en Internet… pero de la publicidad a lo real… nunca sabes del todo lo que es…

- En el sótano hay un salón más grande, mucho más equipado, donde pueden entrar todos los que quieran, casi todos cómodamente sentados en sillones. A veces allí se montan espectáculos con actores, pero a veces lo hacen parejas voluntarias también… Es otro concepto que yo desconocía… lo excitante de jugar con el morbo de la exhibición… hacer lo que quieres hacer… pero a la vista de todos…

- ¿No empezasteis por una mazmorra privada… entonces…?

- Te has equivocado esta vez. Desde que Luís se siente tan seguro conmigo… quiero decir, seguro de nuestra relación, le pasa como a Carlos… no me informa demasiado… Y los pasos que me va preparando… son cada vez más largos…

- Entiendo… Supongo que también lo hizo por aprovechar al máximo el viaje

- Pero Andrés… Sin jugar un solo minuto nosotros solos en la habitación del hotel, me refiero al de Madrid… que tiene muchas cosas parecidas y donde hubiéramos estado realmente en privado…

- Esa habitación decorada como una jungla…

- Esa, sí… Sin probar siquiera una hora sobre lo que nosotros podríamos hacer dentro de una mazmorra de ese club, estando solos los dos… Una cosa es leer las novelas de Grey… hablar de eso… incluso fantasear… Pero es que muchas de las cosas que se veían allí, era la primera vez que yo las veía… por lo menos de cerca

- Su intención enseguida fue la de… exhibirte… estando muy seguro de tí…

Fue inevitable que me viniera a la mente la negativa que Sole me dio cuando le propuse estar en Antequera con los dos brasileños, donde ella hubiera estado siempre a solas y con el control de todo. No hubo entonces discusión alguna sobre mi propuesta. En cambio, para todas las ideas de Luis, mucho más intensas y arriesgadas, ella se dejaba llevar…Solo mostraba una especie de ligero descontento, y eso creo que lo hacía frente a mí, pero sin que se notara que, de entrada, fuese a oponerse en rotundo a nada, aunque no fuese el modo en que le hubiese gustado que las cosas marcharan.

- Sí, creo que tengo mal acostumbrado a Luis… he pensado últimamente sobre eso… porque no me gustaría que me pasara lo de Carlos…

- Pero de algún modo, eso es también lo que te excita… notar su carácter dominante y como te domina sin tapujos… ¿puede ser?

- Sigo sin tenerlo claro del todo, pero te admito que sin ese carácter dominante no habría prosperado esta relación… y para nada seguiría con él…

No hacía falta mucho más para seguir entendiendo esto. Hay ejemplos de sobra en el pasado de Sole de cómo se ha entregado con muy pocas reservas ante hombres capaces de dominarla y de encauzar su casi inagotable sexualidad. Igual que antes fue Fede o fue Carlos, ahora ese lugar lo ocupaba Luis, lo que me estaba permitiendo disfrutar de mis morbosas fantasías de saber lo que hace Sole en manos de otro hombre, aunque también yo tuviese mis propias contradicciones sobre eso, sensaciones aun poco completas pero que últimamente estaban comenzando a aflorar.

- Finalmente fuimos cuatro chicas esa noche para esa exhibición… no éramos llamadas de esa manera allí… todo el rato… nos llamaban sub o sumisas… Los sillones reservados a nuestros “Amos” estaban dispuestos frente a los demás que también estaban organizados con jerarquías muy claras… De no haberme prestado para la exhibición, nuestro sitio hubiese estado al fondo del local por lo novatos que éramos…

- Claro, érais una pareja completamente nueva allí pero con mucha gana de incorporaros a ese mundo, por lo menos de probar……

Nosotras cuatro, y otras muchas sumisas de entre los espectadores, estábamos sentadas sobre un cojín en el suelo, justo al pie de nuestros Amos. Nos hicieron levantarnos a las cuatro y mientras nos volvían a presentar, incluso haciéndonos preguntas… tuvimos que empezar a desnudarnos…

- Después del día que llevabas… ya estabas casi acostumbrada a desnudarte frente a desconocidos…

- Te equivocas en eso, al menos lo que sentí al hacerlo allí fue muy diferente. En Torremolinos no fuimos pocas en desnudarnos y mucho menos me sentía el centro de atención… incluso estando tan desnuda para el “nyotaimori”… era algo mucho más estático... y un ritual como mucho más blanco también… por lo menos al principio...

- Lo de ritual blanco… ¿lo dices por toda la leche con que te cubrieron al final?

Sabía que era un chiste bastante malo pero conozco a Sole y era fácil que no le molestara y con ello conseguí su sonrisa y darle mucha naturalidad a todo lo que me estaba contando.

- Eres tonto, Andrés, jajaja. En Torremolinos uchos terminamos desnudos pero podía sentir que casi todos en un plano de igualdad. Incluso Diego y “sus perras”… cada uno conservaba su rol pero hablando con ellas o con él no hice muchos distingos… Muy parecido fue también durante la cena…

- Entiendo que me dices que no era solo el hecho de de desnudarte más o menos ante otras personas… muchas de ellas también desnudas, sino lo que sentiste al hacerlo…

- Exacto, pero en la habitación roja, hasta para hablar con una sumisa, tenías que pedir permiso a su Amo. Es como si el poder estuviera repartido de una manera pero que muy diferente… Ninguna de nosotras podía tomar una iniciativa sin el permiso de nuestro respectivo Amo, en mi caso Luís, y a veces casi todo el tiempo lo que único que hicimos hicimos fue obedecerles…

- Poco lugar para la libertad de las sumisas con esos roles que parecían totalmente definidos…

- Todo el rato se trataba de eso. El primer Amo le ordenó a su sumisa desnudarse, estando en el suelo, porque era una perra. Si me dice eso Luis, creo que me muero…

- Creo que lo habrías hecho también –dije en voz muy baja para no interrumpirla.

- Luis me ordenó levantarme y que me desnudara para que todos pudieran ver, que aunque éramos completamente novatos en aquel sitio, lo “educada” que ya estaba… Yo sabía que me pediría eso y mientras me desnudaba despacio, le iba entregando la ropa hasta quedarme solo con mis medias y mis tacones…

- Al menos veo que eso sí que lo teníais ensayado…

- Luis quería que demostrase ante todos lo desinhibida que yo podía ser cuando mi “Amo” me ordenaba que lo fuera... Y no, no hubo ningún ensayo previo… pero yo tiraba de recuerdos… porque entonces sin saber lo que hacía, a Carlos le encantaba que yo me desnudara de ese modo, solo para calentarle. Te confieso que cerraba los ojos y terminé transportada a aquellos años…

- ¡¿Terminarías excitada, no?!

Me moría de ganas de preguntarle a Sole qué era lo que la estaba excitando, lo que estaba viviendo en directo con Luís, o los recuerdos que se le revivían de su tiempo con Carlos… pero no lo ví oportuno del todo y no quise cortarla.

- No fui yo sola la que me excité… creo que también acabé excitándolos a todos… Eso me parece que no lo hice mal a pesar de ser novata… A la tercera chica la desnudó su propio Amo, de un modo un poco brusco, atándola enseguida a la cruz… todo el rato estuvo allí… La cuarta no siempre estuvo atada… como yo… pero creo que probó todo lo que quiso su Amo...

- ¡Veo que tú también la probaste…!

- Luis se moría por verme atada allí. Menos mal que me hizo caso y, cuando al final me tuvo allí, sujeta con las correas, no usó ni la fusta ni látigos ni nada parecido como sí que probaron las otras tres chicas, sobre todo la última que parecía estar muy acostumbrada… Yo empecé con otras cosas…

- Hicieras lo que hicieras, la escena debió ser terriblemente morbosa… y demuestra lo valiente y sensual que eres, capaz de aceptar participar… y ser exhibida ante todos…

- No me resultó nada fácil aceptar la propuesta de Luis, porque tenía muchas dudas sobre lo que sentiría, pero una vez allí, creo que el ejemplo de las otras chicas y todo el ambiente de los asistentes del club hicieron que me resultara más sencillo y excitante de lo que esperaba...

- ¿Más sencillo…? Sole, estabas en la mazmorra grande de un club de BDSM, vestida de sumisa al gusto de tu amante, desnudándote de un modo muy lascivo ante un nutrido grupo de aficionados al sexo más abierto, y delante de una cruz de san Andrés… ¿no me digas que hay muchas mujeres que pueden hacer eso? Y sabes que no hay reproche en lo que te digo… sino solo admiración…

- Una vez desnuda, Luis empezó por ponerme un collar metálico ajustado a mi cuello… no un collar de esos que llevamos las mujeres… tienes que pensar en un collar… de perra…con una argolla delante como para sujetar una correa…

- ¿Ya te texhibía domada… llevándote de esa correa… gobernada por su mano?

- No en ese momento… Me puso unas nuevas pinzas… en los pezones… con una cadenita corta que los unía pero pasando por la argolla de mi cuello... eso mantenía mis pechos levantados y mis pezones estirados también…

Disimulando todo lo que podía, mi excitación era grandísima y me estaba tocando solo imaginando lo que Sole me contaba.

- Me hizo poner en postura de perrito, con las tetas colgando y las piernas separadas… Al principio, me puso de perfil a los espectadores… Mas que acariciarme, me sobaba con rudeza… Luego cogíó una fusta de cuero y me acariciaba con ella pero nunca me dio ningún fustazo, solo la usó como forma de demostrar su control, pasándola por todo mi cuerpo... Dijo a todos que tenía otro regalo para mí…

- ¿Otro regalo? –no dije más, pero estaba más que claro que el regalo de verdad iba a ser ella, y Luís el hombre dispuesto a disfrutar tanto de mi esposa como del nuevo regalo que le hubiera preparado…

- Un vibrador con mando a distancia… No la típica polla de silicona ni tampoco de forma cilíndrica… Era más bien una especie de huevo color rosa que excita sobre todo el punto G. Se controla desde el mando y tiene muchos modos diferentes. Aunque, si hay wifi, Luís lo puede controlar hasta desde su teléfono por muy lejos que yo esté...

- Muy morboso, desde luego... Pero no era el sitio para darte el regalo, ¿no?

- Su idea era que el mando no lo tenía yo, eso estaba claroo, pero tampoco lo tendría él… Fue pasando de una a otra mano... entre todas las chicas presentes… Fueron ellas las que se encargaron de usarlo, bueno, de programar los modos de vibración para mí… los que yo iba a sentir... porque Luís metió el vibrador dentro de mi coño, y todos pudieron verlo...

- ¿Las chicas?

- Fueron ellas, sí, las que casi me provocan convulsiones. Muchas lo conocían de sobra porque parece que es un modelo popular. Es realmente efectivo… aunque cuando me veían cerca de llegar, cambiaban el modo para retrasar mi placer… y que no me relajara...

- Entiendo… ¿y no participaron los hombres?

- Luis, con la ayuda del presentador, hizo luego una especie de sorteo entre ellos… Cinco premiados compartieron con él mi tiempo sobre el escenario.

Sole hablaba de su tiempo cuando realmente fue ella y su cuerpo, lo hicieran como lo hicieran, lo que esos hombres estuvieron compartiendo.

- Las chicas cerca mía se dejaron hacer algo al parecer más habitual, siendo exhibidas y dominadas por sus Amos, a veces con cierta severidad... Yo estaba cerca… y los látigos y la fusta se oían de verdad, incluso sobre sus tetas y sus nalgas… La última parecía más que acostumbrada y, estando atada, suplicaba a su Amo que la dejase correrse… sin conseguirlo hasta el final y dejándola bastante marcada

- Una verdadera masoquista…

- Alguien comentó que yo no parecía entrenada como una auténtica sumisa sino más bien como una asistenta o una esclava sexual… No pretendo ser ni lo uno ni lo otro, y no digo que Luis me esté convirtiendo en eso, pero ya ves los sitios donde me lleva…

- Últimamente no oculta que quiere convertirte en su perrita obediente…

- Me llama “perra”, y cuando quiere dice que soy “su puta” también… Creo que tienes que saberlo…

- No me cuentas demasiado pero tampoco me has ocultado que es eso lo que te excita, ser tratada de ese modo... exigente. Creo que Luis sabe lo que hacer con mujeres que sienten como tú… Imagino entonces el tipo de sorteo que tenía preparado…

- En todo tiempo esos hombres eran libres de tocarme… Pero Luis no disimuló a lo que iba... y todo el rato era el único que podía follarme. Estando a cuatro patas, sobre una especie de mesita, los cinco hombres se iban turnando para follarme la boca, con turnos de un minuto más o menos.

- Mientras eras exhibida, dejó que te hicieran una especie de “gang-bang” aunque él dejó bien claro que le pertenecías…

- Yo tenía una excitación intensa pero muy rara… Estaba siendo usada de un modo que nunca había experimentado. Pero a la vez sabía que no me estaba permitido ni siquiera correrme.

- Tu función allí era otra… porque Luis así lo quiso… y tú lo habías aceptado...

- Mi cuerpo no estaba atada a la cruz, como las otras chicas, pero lo que ataron fue mi mente. Luis me follaba con rudeza y los otros, sin parar usando por turnos mi boca... yo apenas si podía respirar… Siempre había otras manos a la vez, manos palmeando mis nalgas o sobando mis tetas…

- Joder, qué cuadro, ¿no? Y tú en el centro de todos esos hombres…

- Luis se corrió pero siguió dentro de mí un buen rato mientras me tenía bien sujeta de las caderas.

- Te seguía sujetando para que los “premiados” pudieran seguir disfrutando de tu boca… y a ti a la vez, haciéndote más perra…

- Solamente dos llegaron a correrse, ambos después de pedirle permiso a Luís cuando vieron que iban a venirse…

Sole no quiso explicarme si lo hicieron o no, pero imagino que Luis no tuvo problemas. Su poder y su exhibición era demostrar ante aquellos hombres dominantes hasta dónde llegaba la obediencia de su sumisa… y que lo que ella sintiera para nada importaba…

- Afortunadamente para mí, los otros tres hombres no quisieron esperar más... llamaron a sus sumisas y se pusieron a follarlas allí mismo… Yo terminé con semen en la cara y los labios… Pedí permiso para ir al baño a limpiarme y es de las veces en que no me gusté nada. Tardé en salir porque tuve que volver a maquillarme…

Yo seguía en silencio y ahora ni siquiera me tocaba. La confesión de Sole estaba siendo muy completa y ahora sentía una especie de complicidad por lo que ella parecía que estaba sintiendo al recordar.

Realmente, tenía que darle la razón en que, por muy cornudo que ya era y que me gustara ser, yo no estaba preparado para ver todo lo que ella hacía cuando estaba sin que yo estuviera delante.

- Supongo que te preguntas que porqué no dije de irme, o de cortar bastante antes y haberme ido al hotel con Luís. No tengo respuesta para eso. El caso es que, aun sintiéndome tan usada como en ese momento me sentía, volví al escenario.

- De algún modo habías ido a experimentar, y hasta el final... eso estabas haciendo…

- Luis no se iba a quedar sin atarme a la cruz. Las demás llevaban rato haciendo eso… Mismo lugar, distintas chicas y claro, sensaciones diferentes…

- No se lo que sentiste pero ahora no te veo animada… No tienes que decirme porqué lo hiciste o si lo disfrutaste estando allí... Ni siquiera tienes que seguir, por mucho que yo quiera que me cuentes sin saltarte nada…

Sole se quedó en silencio. Supe que para mí también era el momento de callar.

- Supongo que, como ahora. me pudo el cansancio… Los nervios de toda la semana de preparación, el viaje, luego Torremolinos, el restaurante erótico… Estaba realmente cansada…