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Dominaciónmar 2024

Ángela: mi primer novio (12)

Sabe que al abrir la puerta no solo recibe a tres desconocidos, sino a su propia degradación. Desnuda, temblorosa y expuesta, descubrirá que el verdadero castigo no es el miedo a ser vista, sino la necesidad de ser usada.

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Ángela: mi primer novio (12)

Apenas me dio tiempo a pensar en lo que me esperaría esa noche. Minutos después de que María y Paula abandonasen el piso, sonó el timbre nuevamente.

-¿Quién es?- pregunté al telefonillo.

-Abre zorra- Respondió Sergio más alto de lo que me hubieses gustado.

"Bueno vamos allá. Se fuerte zorrita" Me dije a mi misma.

Me quedé mirando por la mirilla de la puerta. En cuanto salió del ascensor, abrí la puerta para recibirle desnuda y con mi mejor sonrisa. Pero no fue el único en sonreír al verme, tres de sus amigos venían con él.

-Así da gusto que te reciban tío, que suerte tienes- dijo uno de ellos.

En ese momento me di cuenta de que, a pesar de haber chupado sus pollas, apenas sabia el nombre de alguno de ellos o no era capaz de recordarlos.

-¿Te acuerdas de Álvaro y Pablo? Ya has tenido sus pollas en la boca. Y este es Luis, que aún no ha tenido el gusto de recibir tus mamadas- Dijo Sergio haciendo que le diese dos besos a cada uno de ellos aún en el rellano del piso.

Oculté todo lo posible mi miedo a que cualquier vecino me viese ahí en medio desnuda. Sabía que mostrar mis nervios solo haría que Sergio me hiciese sufrir aún más.

-Emcanta- dije tras besar al último de ellos.

Entramos en casa, lo que me hizo dar un pequeño suspiro de alivio. Ellos fueron directos al salón y se sentaron en los sofás.

-Espero que mi suegro pague el fútbol- dijo Sergio apoderándose del mando.

-Sí, al menos siempre ve los partidos en casa- Dije acercándome a él.

-Traenos algo de beber, ginebra, ron, lo que tengas-

-Creo que ginebra ¿Gintonic para los tres?- pregunté.

-Esta bien y prepara también algo para picar-

"Bien, parece tranquilo. Puede que no sea para tanto" me dije en la cocina mientras les preparaba las bebidas.

-Aqui tenéis. Ahora traigo algo de picar-

-Gracias, preciosa- Dijo Sergio acompañado de un pequeño azote en mi culo.

Cómo no sabía que querrían, preparé un poco de todo, patatitas, palomitas y algún fruto seco. Tampoco había mucho más en casa.

-Aqui tenéis- dije colocando la bandeja sobre la mesa central.

-Gracias pequeña-

-De nada- Dije sonriente.

-Levanta tus tetas con las manos- me dijo

Obedecí y echó un puñado de palomitas en el ellas, quedando en el canalillo a modo de cazo.

-Ponte de rodillas aquí- me dijo señalando el suelo entre él y su amigo.

Así me tuvieron un buen rato, cogiendo las palomitas de mis tetas, y cuando estás de acababan, yo misma tenía que coger más y rellenar "el plato". Sus otros dos amigos, obviamente también querían de esas palomitas, por lo que tenía que caminar de rodillas hasta el otro sofá, con cuidado de no tirarlas al suelo.

La imagen era penosa, yo sujetando mis pechos con ambas manos, caminando de un lado al otro del salón sobre mis rodillas. No se cansaron del juego hasta que se comieron la última palomita. Yo tenía mis brazos cansados de agarrar mis tetas y mis rodillas doloridas.

-Sientate aquí conmigo, vamos- dijo Sergio

Me senté a su lado, en medio del sofá, entre él y su amigo Luis. Álvaro y Pablo ocupaban el otro sofá.

-¿De que equipo eres?- me preguntó.

-No se, no me va mucho el fútbol-

-¿Y que deporte te gusta?-

-Pues no se, no soy muy seguidora de nada-

-¿Sabes lo que harías muy bien?-

-¿El qué?-

-Animar. Serías muy buena animadora-

-¿Tú crees?-

-Claro. Mira ya verás, ponte de pie y animaos, da saltos y baila-

-Esta bien- dije con vergüenza.

Me puse frente a ellos, a un lado del televisor y empecé a dar saltos y moverme como una animadora, imaginando que llevaba unos pompones en las manos.

Al estar totalmente desnuda, mis tetas botaban arriba y abajo con mis saltos, lo que hacía que me doliesen.

A ellos parecía divertirles un montón y no paraban de reír.

-Dame una "S"-

-Dame una "E"- Decía imitando las letras con mi cuerpo.

Las carcajadas eran cada vez mayores. Pero también pude ver cómo crecían los bultos de sus pantalones y tenía que recolocarse las pollas disimuladamente.

-Ya está bien zorrita. Preparame otra copa, está ya está terminada- dijo Sergio con su copa vacía en la mano.

Me acerqué para recogerla y llevarla a la cocina, pero cuando extendí mi mano para cogerla, el la apartó y sonrió.

-Separa las piernas- Me dijo

Obedecí y él sacó uno de los hielos del vaso, lo paso por mis pezones, haciendo que se pusiese duros por el frió y lo bajó rozando mi cuerpo hasta llegar a mi coñito, empujó y me lo metió dentro. Sacó el otro hielo que le quedaba e hizo la misma operación.

-No los pierdas- me dijo serio.

-Yo también he terminado mi copa- dijo Luis a su lado.

Fui a cogerla, pero hizo lo mismo que Sergio, la apartó de mis manos.

-¿A mí no me guardas los hielos?- preguntó riendo.

-Cla...claro- respondí mirando a Sergio de reojo.

Me introdujo otro dos hielos en el coño, tras pasarlos por todo mi cuerpo, haciendo que el contraste pusiese toda mi piel de gallina nuevamente.

Los otros dos chicos acabaron sus copas de un solo trago. Otras dos copas a recoger y otros cuatro hielos en mi coño.

Me dolía un poco la barriga por el frió en mi interior y sentí algo parecido a ganas de mear. No había terminado de preparar las cuatro copas, cuando se ti resbalar agua por mis muslos. Los hielos habían empezado a derretirse, hice fuerza y apreté tratando de no formar un charco por donde pasase y regresé al salón con las copas.

Pero ellos no estaban allí, habían abierto la puerta que daba a la terraza y estában fuera. Traté de calmarme antes de salir con ellos. Prefería la intimidad que me daban cuatro paredes, pero no tenía más remedio que ir con ellos.

-Aqui tenéis las copas- dije

-Gracias- dijo Sergio.

Uno a uno fueron cogiendo sus copas de mis manos.

-Bonita terraza teneis-

-Gracias-

-Tienes buenas vistas ¿Verdad?-

-Sí, supongo- dije

-Claro que sí. Mira ven, asómate aquí conmigo- me dijo.

Tratando de no parecer demasiado nerviosa, me coloqué a su lado, con mis brazos sobre el muro de la terraza, con mi cara y mis tetas a la vista de los edificios de enfrente y de la calle si alguien miraba hacia arriba.

Sergio se colocó detrás de mí y me rodeo con su cuerpo.

-¿Verdad que son buenas vistas?- me dijo mientras se sacaba la polla del pantalón.

-Sí, están muy bien mmmm- Gemí al ser penetrada.

-Asomate más, mira hacia la calle- Me susurro al oído mientras me follaba suavemente.

Su polla me hacía olvidar mis nervios, el miedo a ser vista por los vecinos y se apoderó de mi el morbo y el placer.

"Olvídate de los vecinos y disfruta zorra" me dije

Los hielos de mi coño se había derretido por completo y sentía salir el agua cuando Sergio sacaba su polla hasta casi salirse por completo. Bajaba gran cantidad por mis piernas, incluso salía directamente al suelo con potencia cuando se salía completamente.

-Te estás meando de gusto zorra- Dijo uno de sus amigos.

-Oh sí me encanta- gemí

-Dilo más alto zorrita. Di lo que eres- dijo Sergio

-Soy una zorra- dije

-Myas alto, grita. Qué todos tus vecinos sepan que hay una zorra en esta casa-

-¡Soy una zorra! ¡Vecinos, aquí vive una zorra!- grité ya fuera de control por completo.

-Muy bien. Ahora haz felices a mis amigos- dijo Sergio apartándose de mi cuando ya sentía mi orgasmo venir.

"No, no, joder solo un poco más"

Tras el instante de lamento interno, volví en mí. Los tres chicos ya tenían sus pollas al aire y se las meneaban rodeándome. Sergio había entrado de nuevo en el salón, dejándome sola con ellos. Me arrodillé sonriente, mirando a la cara de todos ellos, demostrando mis ganas de ser su zorra. No por ellos, pero si por él.

-¿A que esperáis? Vamos, quiero pollas- dije

Casi sin dejarme acabar la frase, ya tenía una en mi boca y otra en cada mano. Mi coño seguía echando agua, mis rodillas estaban sobre un charco formado por el hielo derretido. Chupaba y masturbaba decidida, con ganas, disfrutando y haciendo que ellos lo hicieran.

"Si quieren una zorra, seré la mejor que han probado en su vida"

-Joder como chupas zorra-

-Gracias- Dije sin sacarme el rabo de la boca

Fueron cambiando sus puestos, todos querían catar mi boca, alternaban cada pocos minutos empujando mi cara hacia el siguiente. Cada vez eran más bruscos, tiraban de mi pelo, empujaban mi cabeza hacia ellos. Me producían arcadas y hacían que tuviese que expulsar grandes cantidades de saliva en los pocos descansos que me dejaban para coger aire. También ellos aprovechaban esos momentos para escupirme, por lo que pronto estaba llena de mis babas y las suyas.

-Sigue chupando zorra. Ya viene tu premio- dijo Álvaro.

Cuando su corrida era inminente, se salió de mí y se masturbó frente a mi cara. Sin que él dijese nada, abrí mi boca y saqué la lengua deseando recibir toda su leche.

Casi de seguido, los otros dos hicieron lo mismo dejándome sobre un charco de agua, llena de saliva, escupitajos y corridas, con mi maquillaje corrido manchando mis mejillas. Me sentía bien, feliz, orgullosa y cachonda, muy cachonda.

-Estas hecha un asco zorra. Deberíamos limpiarte- dijo Álvaro.

-No hace falta, ya lo hago yo- dije

-No es molestia. Tu quieta ahí, nosotros nos ocupamos-

Para cuando me di cuenta de sus intenciones, el primer chorro caliente ya golpeaba mi frente. Por acto reflejo, traté de apartarme, pero otros dos chorros fueron a mi cuerpo por cada uno de mis lados.

-Quieta zorra, así no podemos limpiarte- dijo entre carcajadas Álvaro.

Acepte lo inevitable y me erguí de rodillas recibiendo las tres meadas que se movían por todo mi cuerpo, pelo, cara, pecho y piernas.

-Mucho mejor zorra ¿Verdad que sí?-

-Sí, muchas gracias- dije sabiendo cuál era la respuesta "correcta"

Se subieron los pantalones y entraron al salón, hablaron algo con Sergio y se fueron.

Sergio salió a la terraza, sin decirme nada cogió la manguera y apuntó a mi cuerpo. El agua fría me golpeó. No me moví, aguante de rodillas, helandome de frío hasta que él se dió por satisfecho.

-Mejor esto que dejar la casa oliendo a meados ¿No?-

-Sí, tienes razón- respondí tiritando por el frió.

-Pasa y date una ducha. Ya limpiarás esto mañana-

-Claro. Muchas gracias- dije agradecida de verdad por poder ducharme.

Me duché a conciencia, disfrutando del agua caliente y de cómo mi cuerpo recuperaba la temperatura. Me enjabone varias veces, tanto el pelo como el cuerpo, quería sentirme limpia, por mi, pero sobretodo por él ¿Qué pensaría si entró oliendo a pis de sus amigos? La excitación había bajado casi por completo, pero las ganas de agradarle y sentirme suya estaban intactas.

Cuando salí de la ducha, tras secarme y echarme perfume, fui al salón pero Sergio ya no estaba allí.

-Recoge todo eso y ven. Buena cama tienen mis suegros- dijo desde la habitación de mis padres.

Dejé recogido el salón y fui con él. Sergio ya estaba tumbado en la cama sin camiseta. Nunca me había echado en esa cama y ni mucho menos llevado ahí a ningún chico. Pero he de admitir que me gustaba la idea de tener sexo en el cuarto de mis padres.

-Ven aquí - Me dijo haciendo hueco a su lado en la cama.

-Te has portado bien-

-Gracias-

-Me gusta que seas complaciente con mis amigos-

-Y a mí serlo. Lo hago por ti-

-Lo se pequeña. Eres mía, mi zorrita-

-Sí, lo soy. Soy tu zorrita-

-Demuestralo- dijo empujando mi cabeza hacia su rabo con suavidad.

Le quité el pantalón mientras le besaba el vientre. Tiré para abajo también su boxer y empecé a lamer el tronco de su polla. Cuando se puso duro me la metí en la boca, con suavidad al principio, con mimo y cariño. Para poco a poco meter más trozo en mi garganta y cada vez más rápido, hasta que cada engullida de polla llegaba al fondo de mi garganta y me producía una arcada.

-Sigue zorra, voy a correrme-

"¿Qué no vas a follarme?" Pensé sin dejar de mamar.

Aguantó mi cabeza contra su polla, echando toda su leche directamente dentro de mí boca.

-¡Joder!- gimió.

-No te muevas, quiero que duermas ahí, con tu cara pegada a mi rabo toda la noche. Hasta mañana-

"¡No, joder! Necesito correrme, no me puedo quedar otra vez a medias hoy. Tengo el coño empapado. Follame cabrón" Pensé frustrada.

-Buenas noches- Dije

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