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Dominaciónfeb 2024

Ángela: mi primer novio (11)

El gimnasio se vacía, pero la clase apenas ha terminado. Ángela sabe que el profesor no solo quiere su nota, sino su sumisión. Y cuando llega a casa, el juego se vuelve más peligroso: no está sola, y Sergio tiene el control a distancia.

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Ángela: mi primer novio (11)

El lunes me desperté nerviosa, intranquila, me asustaba como sería el primer día de instituto tras la reunión con las chicas.

"¿Cómo me van a tratar ahora? ¿Seré una más o ya solo soy "su zorrita"? Solo espero que no hagan que se entere toda la clase"

-¿Y cuál es el problema? Te encanta que te usen como una zorra- Me dijo María riendo al expresarle mi preocupación.

-Pues que no me da tiempo a comer tanto coño en el descanso- dije -Tendras que turnarte con Carla- dije entrando en el juego de burla que ella había empezado.

-Ni de coña zorra. En el descanso esa boquita es mía- me sonrió- Tranquila, nadie quiere que se entere todo el instituto, se portarán bien-

Pese a los ánimos de María, saludé a mis amigas temblando de los nervios.

-Buenos días- dije haciendo la ronda de besos a todas ellas.

Para mí sorpresa y agrado, todas me respondieron con normalidad y me devolvieron el saludo. La misma normalidad con la que me trataron todo el día, como si el fin de semana nunca hubiese pasado.

-¿Vamos al baño?- le pregunté a María al llegar el descanso.

-Hoy no, me ha escrito Sergio tengo que irme. Habla con Edu, seguro que le convences de que no me ponga falta-

-Claro- dije yo, extrañada por la ausencia de celos de mi parte.

Pasamos el recreo que el resto de chicas, ninguna sacó el tema de lo sucedido y solo Carla parecía tratarme con cierta timidez. Tras los primeros minutos logré relajarme y fingir yo también que nada había pasado.

Tras la clase siguiente, antes de empezar educación física, María se fue del instituto cuando el resto bajamos al gimnasio.

-Hola profe- saludé acercándome a él.

-Veo que hoy si vienes a mi clase, una pena-

-Sí, bueno hablando de eso. María ha tenido que irse y me ha pedido que hable contigo, a ver si había forma de que no le pongas falta-

-Claro. Dile a María que se pase mañana de tarde- dijo sonriente.

-Bueno... En realidad había pensado en arreglarlo entre tú y yo- dije tirando de mi camiseta hacia abajo para aumentar el tamaño del escote.

-Esta bien. Eso es amistad- me dijo.

Apenas llevábamos media hora de clase, en realidad consistía en jugar a voleibol o fútbol, durante dos horas. Eduardo pasaba prácticamente de nosotros, menos para mirar los culos de las chicas y aprovechar cualquier excusa para acercarse de más a alguna. En esto caso, a mí.

Era cierto que jugar al vóley sin sujetador y con mis tetas, no era la mejor idea para pasar desapercibida. Nunca tantos chicos había escogido voley sobre fútbol y miraban atontados como mis dos balones rebotaban cada vez que saltaba o remataba el otro.

-No se hace así- me detuvo Eduardo- Cuando recibes la pelota tienes que agacharte más y sacar bien el pecho-

-¿Así?- pregunté con voz de niña inocente adoptando la posición que decía.

-Mejor, pero la cadera asi- dijo colocando sus manos casi en mi culo y sacando este hacia afuera.

-Gracias profe-

Se separó de mi y nos dejó seguir el partido. Yo miraba para él, era evidente lo cachondo que estaba, no dejaba de colocarse el paquete en si sitio. Decidí jugar con él, calentarle más. Exageré mis saltos, haciendo que mis tetas rebotasen aún más, le miraba sonriendo tras hacerlo e incluso le lance un beso.

-Angela, acompañame al gimnasio. La semana pasada tus compañeros tuvieron pruebas de habilidad y, como has faltado, tienes que hacerlas para poder evaluarte-

-Claro profe- dije contoneando mi culo de camino al gimnasio.

-¿No podías esperar a la tarde?- dije al verme a solas con él agarrando su paquete.

-Aqui pueden vernos. Vamos al despacho-

-Claro profe. Te demostraré todas mis habilidades-

-Sacate la camiseta, esas tetas me tienen loco dando botes ¿Vienes sin sujetador para calentarme?-

-Puede ¿A funcionado?-

-Pero que guarrilla estás hecha. Empieza ya antes que entre alguno de tus compañeros y me echen del instituto-

-Claro profe ¿Entonces no le pondrás falta a María verdad?- dije mientras me escondía bajo la mesa.

-Hasta le subiré la nota a tu amiga, si haces bien las pruebas-

-Mmm gracias profe. Voy a por un sobresaliente- dije con mi boca a escasos centímetros de la polla de Eduardo.

Me la metí en la boca y empecé a mamar. No me entretuve en exceso, pues no teníamos mucho tiempo y él ya estaba suficientemente cachondo.

-A saber la de pollas que te has comido para chupar así siendo una niña-

-Mugchgas gracgias- dije con su rabo en la boca

-De nada guarra- dijo riendo

La mamada duró poco más de cinco minutos, no había tiempo para más sin ser descubiertos y creo que el morbo fue demasiado para mí profesor.

-Traga guarra, aquí sale tu aprobado-

-Mmm delicioso profe ¿Qué nota me pones?- dije con voz de niña buena.

-Pero que zorra eres. Tienes un nueve-

-¿Solo un nueve? Tendré que volver para subir nota- dije

-Vamos. Fuera de aquí, no quiero jugarme mi trabajo-

-Claro profe ¿Entonces no le pondrás falta a María verdad?-

-Tu amiga puede darte las gracias-

Antes de salir del gimnasio, fui al baño para asegurarme que no tenía resto de corrida por mi cara.

-¿Se la has chupado?- me preguntó Paula saliendo de uno de los cubículos.

-Joder que susto tía- dije sobresaltada -Sí, lo he hecho para que no le ponga falta a Maria-

-Que fuerte...-dijo Paula mientras sus mejillas se sonrojaban- ¿Eduardo sabe por qué lo haces?-

-No, que va. Creo que el piensa que me gusta-

-¿Y te gusta?-

-No, él no me gusta. Pero hacer esto me pone muy cachonda, no puedo negarlo-

-No entiendo como eres capaz de hacer todo esto-

-La verdad yo tampoco sé de dónde saco la fuerza para ello. Creo que simplemente dejó de pensar con la cabeza y dejo que mi excitación coja el mando-

-Pero eso es tan difícil y duro-

-Lo es, pero cada vez menos. Voy aceptando mis gustos, aceptandome a mi misma. Dime una cosa Paula ¿A ti también te gustaría verdad?- dije acercándome a ella

-No, yo no podría-

-No podrías pero ¿Quieres?- dije ya pegada a ella.

-Supongo que como fantasía...- dijo ella muy nerviosa.

-¿Sabes que si quedamos con Sergio el sabrá lo que quieres?-

-No, no se lo digas por favor-

-No hará falta. Él sabe descubrir y entender lo que cada una quiere, por eso nos trata diferente a María y a mí. Y por eso las dos somos suyas ¿Estás segura que estás preparada para eso o saldrás corriendo otra vez?-

Paula tragó saliva nerviosa y se fue sin responder. Me miré por ultima vez en el espejo y salí al patio también.

No me acerqué más a Paula, no quería ponerla aun más nerviosa ni presionarla. Ella parecía distraída, su cuerpo estaba en la clase pero su cabeza no. El balón caía a su lado sin que ella se moviese hacia el siquiera.

-Sí quiero- Me dijo al acabar la clase, antes de salir del instituto.

-Esta bien, hablaré con él- dije

-Gracias- dijo mostrando su miedo.

-No voy a engañarte. Yo he llorado mucho, he pasado pena, rabia y miedo. Pero he disfrutado como nunca en mi vida y yo ni siquiera sabía que esto me gustaba. Tú pareces tenerlo más claro, seguro que te encanta. Y yo estaré a tu lado para ayudarte ¿De acuerdo?-

-Gracias- dijo Paula aún muy nerviosa.

Nada más despedirnos, envié un mensaje por el grupo con María y Sergio, contando mi conversación con Paula. Ninguno de los dos me respondió, obviamente estarían "ocupados".

Llegué a casa y comí con mis padres antes de meterme en mi habitación y tumbarme en la cama. En mi cabeza imaginaba que estarian haciendo Sergio y Maria. Imaginaba el coño, que tanto me gustaba, empapado recibiendo la enorme polla que adoraba. Me entraron calores y mi mano se metió bajo mi falda. Empecé a tocarme suavemente imaginándome a los pies de ambos, arrodillada y chupando todo lo que pasaba por mi cara, disfrutando de su placer, viendo en primer plano cómo follaban, gemían y me escupían e insultaban.

-Hola cariño- dijo mi madre abriendo la puerta.

-¡Mamá!- me sobresalté

-Perdona. Llamé a la puerta pero no me respondías ¿Estabas dormida?-

-Sí mamá-

-Vaya lo siento. Quería hablar contigo-

-No importa. Dime mamá- dije yo recuperando la compostura.

-Este fin de semana es nuestro aniversario y papá y yo nos vamos a un spa-

-Me alegro mucho mamá. Felicidades- dije abrazando a mi madre.

-Lo que quería decirte es que si quieres puedes traer a tu novio a casa aprovechando que papá y yo nos estamos-

-¿Me lo dices en serio?- dije sorprendida por la actitud de mi madre.

-¿Qué pasa por qué te sorprende?-

-No se mamá...No me lo esperaba-

-Ya te he dicho que he sido joven y me hubiese gustado que tú abuela fuese igual de enrollada que yo-

"¿Tú enrollada?" Pensé

-Lo que no quiero es que se entere papá ¿Vale? Para él aún eres una niña y no está preparado para que te hagas mayor y tengas novio-

-Esta bien mamá-

-Y toma esto- dijo dejando una caja de condones sobre la cama.

No pude evitar sonrojarme al verlos. Vergüenza que era compartida por mi madre al darmelos.

-No...no hace falta mamá-

-Sí hace falta. Eres suficientemente adulta para hacerlo, pero siempre con protección ¿Vale, cariño?-

-Claro mamá- dije mientras imágenes de la polla de Sergio entrando por todos mis agujeros recorrían mi cabeza.

-Pues eso. Volveremos el domingo después de comer ¿Vale?-

-Vale mami. Pasarlo bien-

Nos abrazamos y se fue de la habitación.

No supe nada de María y Sergio durante toda la tarde. Tampoco María me dio demasiados detalles al vernos por la mañana.

-Mis padres van a estar fuera todo el finde, si quieres puedes venir a casa y quedarte a dormir los dos días- Le dije de camino al instituto

-¿Me preguntas si quiero que me comas el coño durante todo el fin de semana?- me dijo ella atrapando mi cuerpo contra la pared y juntando su cara a la mía.

-Sí, eso digo- sonreí seductora.

Ella me comió la boca y metió sus manos bajo mi camiseta sobando mis tetas.

-Claro que quiero zorrita- dijo- Pero debemos decírselo a Sergio, por si tiene otros planes-

-Cla... Claro- dije yo asustada con la idea de tener a Sergio en mi casa.

Al poco de entrar en clase, envié un mensaje a Sergio para decírselo, aunque daba por hecho que no le interesaría al tener su piso propio.

-Perfecto zorrita, será divertido-

Me puse muy nerviosa de inmediato "¿Para que quiere venir a mi casa?¿Qué tendrá pensado? Los vecinos... Dios, espero que no se enteren de nada mis vecinos"

-Inivita a la perrita de tu amiga. Cuando llegue a tu casa el viernes os quiero a las tres desnudas-

-Esta bien- escribí tras borrar mil veces intentos de súplicas sobre discreción.

Paula aceptó nerviosa venir el viernes a mi casa sabiendo el plan de Sergio. Esos nervios se multiplicaron por mil al verse desnuda junto a María y a mí, poco después de irse mis padres.

-¿Cuándo vendrá?- preguntó

-Cuando él quiera- respondió María sentada en el sofá.

-¿Y que nos hará?-

-Lo que él quiera-

-¿Vosotras no estáis nerviosas?-

"¿Yo? Muchísimo. Más que nerviosa diría asustada" pensé.

-¿Sabes que va muy bien para los nervios?- dijo María sonriendo y mirandome

-Un orgasmo- respondí

-Zorrita lista- dijo María separando sus piernas.

Yo me arrodillé y me puse entre ellas.

-¿En serio y si viene ahora?- preguntó Paula que no paraba de moverse por el salón.

-Joder ¿Te quieres parar de una vez? Siéntate aquí- le dijo María enfadada.

Paula obedeció al momento y se sentó junto a ella.

-Mucho mejor. Ahora calladita y deja que disfrute de la comida de coño-

-Lo siento- dijo Paula.

Su atención se centró entonces en nosotras, miraba a María disfrutar abierta de piernas, desnuda, con sus pezones duros y gimiendo. Y me veía a mi, de rodillas moviendo mi boca, chupando y lamiendo y tocando mi propio coño con una de mis manos.

Pronto Paula también se puso cachonda y empezó a tocarse suavemente sin dejar de mirar a María.

-Comeme las tetas- le dijo María.

-¿Qué?- se sobresaltó Paula

-Joder. Hazlo y calla- dijo tirando de su pelo y llevándola a sus pechos- Créeme que esto es solo el principio de lo que vas a tener que hacer hoy. Así que compórtate como la perra que eres-

Maria sacó su lado más dominante, ese que guardaba para mí, pero lo hizo con más rabia, enfadada ante la pasividad de Paula.

Yo seguí con mi boca en el coño de María, viendo como Paula se soltaba poco a poco lamiendo sus pezones, a cuatro patas sobre el sofá y con una mano en su coño.

-Al suelo perra. Ahora me vas a comer tu el coño-

Paula se detuvo, pareció dudar medio segundo, pero hizo lo que María le mandó.

Yo me aparté y le dejé el hueco entre las piernas de nuestra amiga.

-No... No se cómo hacerlo- dijo miedosa.

-Tu mete la boca ahí, yo te guío- dijo María apretando su cabeza contra su coño.

Paula empezó dudosa, pero la mano de María le guiaba y sus gemidos le hacían saber cuándo hacia lo correcto. En seguida fue soltándose y chupaba cada vez con más gana.

María me indicó, sin que Paula la viese, que me ocupase del coño de esta.

Me puse detrás de Paula, me tumbé bocaaariba entre sus piernas, con cuidado de no tocarla y lamí su coño.

Paula se sobresaltó y ahogó un gemido entre las piernas de María. Yo sonreí para mí y me puse a mi trabajo.

-Asi perra, sigue lamiendo-

Paula subió el ritmo y yo hice lo propio con ella. María tiraba de su pelo y gemía con fuerza. Paula apenas aguantaba su cuerpo sobre sus rodillas, ahogándome con su peso sobre mí cara. Y yo notaba mi coño empapado y no podía parar de tocarme.

-Sigue perra. Haz que me corra ¡Joder!- gimió María.

-¡Sigue joder! ¡Me corro dios!-

María apartó a Paula de su coño y la empujó sobre mí.

-Date la vuelta y haced un 69, vamos-

Paula se giró sobre mí cuerpo y se inclinó hacia mi coño. Separé las piernas y ella enterró si cabeza entre ellas, agarrándose con sus manos a mi culo.

-Muy bien zorras. Dad un buen espectáculo- dijo María.

Levanté mi mirada y pude ver que nos apuntaba con el móvil. O nos estaba grabando o estaba en videollamada con Sergio.

Fuese lo que fuese, me excitó y me esforcé en dar lo mejor para él.

-Pero que guarras sois. Qué bien me lo voy a pasar con vosotras zorras-

Sentí como el cuerpo de Paula daba espasmos sobre el mío. Sus manos, que seguían agarrando mi culo, lo arañaron con fuerza y mi boca se llenó de su jugo.

-Muy bien perra- dijo María que se había dado cuenta del orgasmo de nuestra amiga -Lenvata y ponte la ropa- le dijo

Yo me quedé al borde del orgasmo, quise pedir que siguiese pero no me atreví. Me guarde para mí sollozo.

-¿Me pongo la ropa?- preguntó Paula contrariada.

-Sí perra. Tú y yo nos vamos-

-Pe..pero ¿Y Sergio?-

María se levantó sonriente, se acercó a ella y le retorció con fuerza los pezones.

-¡Ahhh!- gritó Paula cayendo al suelo de rodillas.

-Deja de hacer preguntas y obedece, perra-

-Lo siento- dijo Paula tocando sus doloridos pezones.

Yo noe atreví a decir nada, pero tampoco entendía nada de lo que pasaba. Aunque mi mayor preocupación seguía siendo apagar el calor de mi coño.

-Espero que disfrutes zorra. Te espera una noche muy larga- Me dijo María sonriendo desde la puerta, sin poder ocultar cierta envidia.