Xtories

Descubriendo su infidelidad 2. El nacimiento de Ti

Descubrió la traición, pero en lugar de romper todo, decidió arrodillarse. Ahora observa cómo su esposa es poseída por otro, mientras él es rebautizado y reducido a un objeto de placer ajeno. ¿Hasta dónde está dispuesto a llegar por no perderla?

Antonio4.4K vistas7.8· 8 votos

Con delicadeza, mi mujer me introdujo el plug, previamente lubricado.

“Te he hecho daño?”

“No, una ligera molestia al principio, pero me resulta muy excitante”

“Toma el mío y metemelo con cuidado”

Me eché lubricante en la mano y lo fui untando en su ano con un suave toqueteo, introduje un dedo en su esfínter e hice círculos con él en su interior. La muy puta empezó a gemir. Cuando ya estaba bastante lubricada cogí su plug azul, lo unté con un poco de lubricante y me dispuse a metérselo.

El espectáculo de ver cómo se iba abriendo su ano era increíble. Poco a poco lo fui metiendo hasta que su ano se cerró sobre el fino cuello de su plug.

“Ya lo tienes todo metido. Qué tal”?

“Para ser la primera vez que tengo algo metido en el culo, la verdad es que me gusta. ¿Cómo no lo habremos hecho antes?”

“Siempre hay una primera vez para todo. Y me da a mí que esta será la primera vez de muchas”

Ya por la mañana al despertar me preguntó que si me había sentido incómodo con el plug toda la noche puesto.

“No, incómodo no, para nada. Excitado si. Me he despertado varias veces y si me hubiera tocado me habría corrido”

“Pues yo he soñado que me estaban follando el culo y que me corría pidiendo más polla. Tengo las bragas empapadas”

Nos dimos una ducha juntos, cada uno se quitó su plug para limpiarlo y después desayunamos juntos. Hacía mucho que no lo hacíamos a la vez.

Cuando fue a vestirse me dijo que se iba a meter el plug para que su culo se fuera acostumbrando y que yo debía hacer lo mismo.

Estuve todo la mañana con el puesto. Antes de comer fui al baño para quitármelo, pero instintivamente lo que hice fue sacarlo un poco para inmediatamente metemelo otra vez. Me gustó, me gustó tanto que estuve así un buen rato, sacándolo y metiéndolo hasta que de mi flácida polla salieron unas gotas de leche que recogí con mi mano y me lo llevé a la boca. No sé porque lo hice, supongo que por la excitación del momento, pero sí sé que lo disfruté enormemente.

Ese día mi mujer llegó bastante tarde, yo imaginaba que estaría follando con su amante. conversación se cer

“Buenas noches cariño. Qué tal has pasado el día?”

“Aquí en casa, bastante aburrido, la verdad. Y tú, cómo te ha ido a ti?*

“En el trabajo como siempre, muy ocupada “

“¿Y después del trabajo?”

“Pues también muy ocupada, jajaja”

Me contó que había estado en el hotel con su amante, que al verla con el plug metido en el culo se había puesto como loco, que la polla se le puso durísima y que la folló de una manera bestial, que le dijo que era una puta cachonda y que ella se excitó muchísimo con esas palabras.

“Me la quería meter por el culo, pero le dije que no, que me lo tenía que dilatar más antes de que me sodomizara”

“Después estuvimos hablando, y la conversación se centró en ti”

“En mi?, ¿por qué? ¿Qué hablasteis de mí?”.

“Me preguntó cómo te habías tomado que yo follara con él, le dije que bien, que no me habías puesto ninguna pega. Le extrañó un poco, pero le dije que es que tú no me puedes follar y que entiendes que yo sí lo haga. También le conté que te había comprado un plug y que lo llevabas puesto para dilatarte el culo, y que creía que estabas deseando que te lo follaran. Me equívoco?”

“No, no te equivocas. Hoy jugando con el plug he llegado a correrme “

“Guau, eso es fantástico. Si quieres le puedo decir a mi amante que se venga una tarde y así os conocéis “

“Eso sería convertirme en un consentidor además de un cornudo “

“Mira cariño, cornudo ya lo eres porque follo sin que me veas. No te gustaría verme con él, no te excitaría?”

“Mirado de esa manera, no me importaría “

“Bien, entonces le diré que venga una tarde “.

Al día siguiente mi mujer me dijo que mañana por la tarde vendría a casa con su amante para que le conociera.

“Por favor, pórtate bien con él, no seas grosero”

Todo el día estuve nervioso, no sabía cómo iba a reaccionar. Una cosa era saber que mi mujer tenía un amante y otra, muy distinta, era meterlo en mi casa.

Por simple instinto, me preparé a conciencia, me di un baño relajante, me hice un lavado anal y me vestí con un atuendo casual y mis braguitas más bonitas.

Sobre las seis de la tarde se presentaron en casa, yo los estaba esperando en un sillón del salón con un libro en la mano haciendo que lo estaba leyendo.

Entraron al salón y lo ví. Un hombre alto, fuerte en apariencia, bastante más joven que yo, bien vestido y con una sonrisa pintada en su cara. A mi mujer se la notaba nerviosa. Nos presentó y se sentaron en el sofá. Les ofrecí un café y los dos aceptaron, así que me fui a prepararlo y los dejé sólos en el salón.

Oía que hablaban entre ellos pero no distinguía sus palabras con claridad.

Volví con tres tazas de café y les ofrecí una a cada uno de ellos. Me volví a sentar en el sillón. El ambiente se notaba muy tenso.

Mi mujer habló para romper el hielo.

“Bueno, pues ya nos conocemos todos, ya no tenemos que andar ocultándonos, que se normalice la situación será lo mejor para los tres”

Joaquín, así se llamaba su amante, parece que fue relajándose.

“Así que no te importa que me folle a tu mujer. Por qué no te importa?”

“No tengo porqué darte ninguna explicación, te la follas y punto. Lo que yo piense o dejé de pensar, a tí no te interesa “

Mí mujer me echó una mirada que parecía que me estaba fulminando.

“Escúchame bien Antonio. Si estamos aquí es por tí, a nosotros ya nos iba muy bien antes, no tenemos porqué hacer esto. Si quieres que sigamos nos tienes que tratar con el máximo respeto tanto a mí como a él. No dirás una palabra más alta que otra y harás exactamente lo que te podamos que hagas. Si estás de acuerdo nos quedamos, si no, nos vamos ahora mismo y aquí te quedas más solo que la una.”

“Está bien, perdón, no volverá a pasar, lo siento “

“Ya nos vamos entendiendo. Ahora relájate “

“Te lo volveré a preguntar. Por qué dejas que me folle a tu mujer?”

“Porque yo no puedo follarla, no tengo erecciones”

“Tú mujer me ha dicho que usas bragas, es cierto?”

“Sí, es cierto”

“Las llevas puestas ahora?”

“Sí”

“Enseñamelas”

Miré a mi mujer y ella me dijo que sí con la cabeza.

Me quité el cinturón, me desabroché los botones del pantalón y me los bajé hasta media pierna.

Llevaba un tanga de encaje de color azul clarito.

“Quítate los pantalones y la camisa”

Me estaba dando órdenes, delante de mi mujer que permanecía en silencio.

Me empecé a sentir humillado, quería mandarlo a la mierda, pero no me salían las palabras. Me quité la camisa y los pantalones y allí estaba yo, desnudo, solo con mi tanga.

“Pues, oye, te quedan bien. A ver, date la vuelta”

Y sí, me di la vuelta para que me mirara bien.

“Sí, sí, genial, te quedan genial. Bajate las braguitas, quiero ver tu polla”

Eso ya era demasiado, no pensaba hacerlo. Miré a mi mujer y le dije que no.

“Antonio, obedece o nos vamos”

Bajé la cabeza, mis ojos clavados en el suelo a punto de lagrimear.

Me bajé las braguitas dejando mi pequeño pene al descubierto.

“Pero eso que es? No me extraña que tu mujer me necesite. Nunca había visto una polla tan pequeña. Oye, se me acaba de ocurrir una idea. Te voy a cambiar el nombre. Con ese polla tan pequeñita el nombre que mereces tener es Tita, de pequeña. Te parece bien cariño?”

“Lo que tú digas me parece genial. Ya tenemos una nueva amiga, Tita”

Me quería morir, nunca me había sentido tan humillado. Pero a la vez estaba excitadísimo.

Si mi polla hubiera funcionado estaría mirando al techo.

“Prepara unas copas. Vamos a brindar por nuestra nueva amiga Tita “

Preparé dos copas en la cocina y las puse sobre una bandeja. Cuando volví al salón me quedé de piedra.

Joaquín estaba sentado en el sofá, sin pantalones y las piernas abiertas. Mí mujer, arrodillada entre sus piernas y con la polla de Joaquín en su boca.

“No te quedes ahí de pie, Tita, deja la bandeja en la mesa y acércate”

Dejé la bandeja y me acerqué a donde ellos estaban.

La mamada que le estaba dando al amante era magnífica, y yo no podía apartar mi mirada. No me hubiera imaginado que eso me hubiera excitado tanto.

Mi mujer se la sacó de la boca y me miró

“¿Te gusta como lo hago, Tita?”

Solo pude asentir, no me salían las palabras.

“Arrodíllate conmigo, lo verás mejor”

Efectivamente, arrodillado tenía la mejor visión de su boca y de la polla de Joaquín, que me pareció muy hermosa.

“Anda, ayúdame, que sé que lo estás deseando”

Con timidez, agarré esa magnífica polla y la acaricié suavemente. Miré a Joaquín y vi en su cara una sonrisa que no supe descifrar.

“Ahora cómetela tú un rato”

Me abalancé sobre su miembro y abriendo la boca al máximo, me la tragué entera.

Nunca había chupado una polla, era la primera vez, pero su textura y sabor me cautivó desde el primer momento.

“No la chupas mal, Tita, pero aprenderás, ya lo creo”

Fue mi mujer la que tuvo que separarme de esa polla.

Se desnudó por completo, solo se dejó puesto el plug y se puso a cuatro patas sobre la alfombra.

“Follame, enséñale a este cómo se hace”

Joaquín se arrodilló detrás de ella y de un solo empujón la penetró.

“Ahhhhh, si follame fuerte, follame como a una puta”

“Toma polla, zorra. Te voy a follar todos los días delante del cornudo de tu marido”

“Sí, por favor. Follame cuanto quieras y donde quieras “

“Tita, voy a venir todos los días a follarme a esta zorra. No necesito tu permiso, desde ahora aquí mando yo. De acuerdo?”

“No tengo nada que objetar. Tú mandas “

Siguió follándola con fuerza mientras mi mujer jadeaba e intentaba seguir su compás.

No sé cómo Joaquín podía aguantar tanto sin correrse, ya le había sacado dos orgasmos a mí mujer y él seguía dándole como cajón que no cierra.

Era un espectáculo ver a mí mujer rendida, abierta y con el culo en pompa mostrando su plug.

Joaquín volvió a acelerar el ritmo, su corrida era inminente.

“Toma, aquí tienes mi leche, te voy a inundar”

Su corrida coincidió con un nuevo orgasmo de mi mujer, que se derrumbó sobre la alfombra con él encima suyo.

No perdí detalle de toda la follada. Ni cuando éramos jóvenes había visto a mi mujer portarse de esa manera.

Cuando él salió de ella, mi mujer se dió la vuelta y se puso boca arriba con las piernas totalmente abiertas. Su cara desfigurada por el placer, su coño abierto mostraba el semen de Joaquín.

“Tita, ven y límpiame con tu boca”

Recordé que ya había chupado el semen de Joaquín de las bragas de mi mujer, y ahora lo haría directamente de su coño y recién expulsado.

Me arrodillé y empecé a lamer la leche de ese hombre, mi culo en pompa, mi plug rosa metido en mi ano. Lamí, absolví, tragué, mientras notaba que una mano acariciaba mi culo y tocaba mi plug produciéndome un gr

an placer.

Unos días antes había descubierto que mi mujer tenía un amante, esa tarde descubrí que era una puta.