Fidel y sus maduritas 7
Fidel sabe que cruzar la línea con su jefa es un riesgo, pero la vulnerabilidad de Alba le abre la puerta a un placer prohibido. Mientras el mundo laboral observa, él se convierte en su único refugio carnal, desafiando la hostilidad de quienes rodean su vida.
Fidel y sus maduritas 7
Sin esperar respuesta, separe aquellas nalgas poderosas, bese delicadamente la boca que me ofrecía, uno, dos, tres besos castos, note un cierto sabor a coco pero no iba a desperdiciar aquella oportunidad. Le aplique un morreo con lengua que era correspondido con un vano intento de cerrar el acceso, pero mi cara estaba tan hundida en ese valle, que no dejaba posibilidad a ello. El resto de aceite que aún tenían mis dedos más la saliva que añadí me dejó la cuevita preparada para seguir con la dilatación. Empecé directamente con el corazón y al poco volví con el gordito donde lo había dejado, lo mantenía a las puertas, ni dentro ni fuera para que la zona más gruesa contribuyera a ganar espacio, masajeando en todo su círculo, al poco note una mayor relajación, siguiente fase. Moje en aceite de nuevo mis manos y cambie de estrategia, masajeaba los cachetes despacio pero intensamente y al llegar al pozo de los deseos le metía un dedo cualquiera hasta el fondo cada vez era más fácil acceder al interior, al poco cambie y moviendo de la misma forma las dos manos, al llegar al sitio, metía dos al mismo tiempo, uno hacia dentro mientras otro salía y después los dos dentro rotándolos, yo estaba empalmadísimo y ella la verdad que no parecía estar sufriendo, por lo menos los gemiditos y el meneo suave de cadera no lo aparentaba. Continuando el tratamiento incremente la dosis y fueron tres los amigos que se juntaron al abrigo del ojete de mi madurita, debo decir, que de vez en cuando, sentía la presión que ejercía al apretar su esfínter sobre ellos, estaba tomando el control.
-Que cabrito estas hecho, mmm, pero no está mal ese tratamiento que me das, estas preparando el terreno.
-La emoción me pudo y como las reacciones eran positivas pues…
-Apuesto a que si te dejo ahora mismo me la metías entera.
-No lo dudes, pero sé que hasta mañana no se abusa más de la nena.
-¿Y cómo llamas a esto que hiciste?
-Tratamiento preventivo para mañana pasar a los “anales” de la historia.
-Cabrito no, cabrón. Muy listo eres tú.
-Tú, que me ves con buenos ojos.
A todo esto ella seguía con los dedos dentro mirándome sobre su hombro con una mirada lasciva a más no poder.
-¿Cuántos van dentro?
-Tres, ¿molesta?
-No, eres muy delicado, parece que sabes lo que haces.
-Buenas maestras e interés que le pone uno.
-Para ser tan jovencito tienes mucha experiencia, ¿muchas novias?
-Novias no, pero las chicas hablan entre ellas y como uno es entregado y cumplidor…
-Vamos un Don Juan.
-No, no me suelen durar pero para probar cosas y que las escuchen tengo mercado. Además yo también soy selectivo, primero me tiene que gustar, sobre todo el rostro, no pido bellezas deslumbrantes pero tampoco personas feas, ni aguantaría bellezones con la cabeza mal amueblada, llámame tonto.
-Entonces yo ¿te valgo?
Le saque los dedos del ojete porque esto ya merecía una posición para hablar más cómoda, sobre todo para ella. No me los chupe y los olí porque llevaban aceite, si no… Me coloque a su lado y le di un beso antes de tumbarme junto a ella.
-No sé si es la segunda o tercera vez que haces alusión a si me gustas. De verdad crees después de todo lo que llevamos y nos queda, ¿no me gustas? –Vi cómo le subía cierto rubor a sus mejillas-
-Tienes razón, pero nunca destaque especialmente entre mis amigas, mi marido fue el primero en todo y un novio anterior tampoco me hizo sentir segura de mi misma. Así que un jovencito calentón estaría más por follarse a cuantas pudiera sin importarle mucho la calidad del ganado.
-No todos somos iguales, pero te comprendo. Tengo amigos así, son como plagas, a follar a follar que el mundo se va a acabar, aplican la política de tierra quemada, consiguen lo que quieren sin preocuparse de lo que queda atrás, si les largan rápido lo cuentan como otra que me tire, pero cuando son ellos los que dejan a veces son muy cabrones y no piensan en la persona que queda.
-Me impresionas, eres muy considerado y no hablas como un jovencito de tu edad.
-Puede que sea que me gusta mucho leer, eso amplia la mente y que mis padres siempre me educaron en el respeto, hasta cuando se separaron, creo mucho en eso y por ahora me va bien.
-No es normal no, ves, eso lo percibía en ti. Desde el bar viendo como me comías con los ojos, después con el episodio de lágrimas y no te aprovechaste de una mujer con la guardia baja, da que pensar. Este chavalín puede que merezca el riesgo. Y ya te digo que era mucho riesgo, pero vas mereciéndolo.
-Gracias, viniendo de ti es todo un elogio.
-Uff, ahora que llevo un rato boca abajo sin recompensa necesito cambiar a una postura más cómoda. ¿Me ayudas?
-¿Prefieres recompensa?
-Quita, quita calentorro que si te dejo me estrenas el culito esta misma tarde.
-Culazo señora, seamos fieles al monumento en cuestión.
-Eso, recuérdame que estoy como una vaca.
-Borra esa percepción de ti, porque salvo por las ubres que tienes, no te pareces en lo más mínimo a una.
-Otra más, te estas luciendo monín.
-La que se luce eres tú, deja de verte con los ojos de los envidiosos y aprende a valorarte, que eres una diosa terrenal y aun no te diste cuenta.
-Zalamero, si ya estamos follando, que necesidad tienes de hacerme la rosca.
-Vamos a zanjar el tema de una vez porque me enerva un poquito. Eres una mujer en todo el sentido de la palabra, “DE BANDERA”, deja ya de pensar en ti como alguien insignificante, estas impresionante y si no me crees haz memoria de todos los babosos que habrás esquivado en tu vida, la de tíos que te estarían marcando en la playa, desde que apareces hasta que te vas y por todas partes cuando no llevas el uniforme para parecer solo la eficiencia personificada. Haz memoria un ratito y me cuentas. Y si aun así piensas igual, a lo mejor estoy equivocado con la mujer de la que me había hecho la idea, alguien segura de sí misma de lo que quiere y le gusta. Por favor no me decepciones.
-… vaya, me dejas desconcertada, te prometo que lo pensare.
-Eso está mejor y ahora anda y ponte cómoda. Por cierto ¿qué hora es ya?
-Humm, son las… déjame ver, ocho y media.
-Pues tendría que irme, pero mañana es viernes y entonces serás mía mucho más tiempo.
-Claro que si mi pequeño pervertido. Sera tuyo este cuerpazo y este culazo, te lo ganaste y me gusto lo que sentí, probaremos la cámara secreta.
-Lo estoy desando veras como no te arrepientes.
-Y mañana te contesto a lo que me dijiste. Reflexionare para mí y para ti.
-Estupendo, ¿quieres que te ayude en algo antes de irme, recojo?
-Si me ayudas a refrescarme, sola me cuesta, aun no me hice, por lo demás no te preocupes mañana lo recoge y limpia Verónica.
-¿Qué pensara cuando vea los restos y huela la habitación? Es evidente que aquí hubo tema.
-Por Vero no te preocupes, nuestra relación es de amigas más que íntimas. Ella sabía algo, fue la que me dijo lo de las bragas chupadas, incluso me dijo que un tío que se come así la prenda, que no haría allí abajo. Primero me dio la risa pero después eso me animo a probarte. Ya ves y cuando te vio el otro día dijo que tenías buena pinta y mientras hablabas conmigo, por detrás me hacía gestos con un trapo en la boca, le va la guasa también.
-“El marqués de chupabragas” ese será mi título nobiliario desde hoy.
-Bueno ¿me ayudas?
-Al lio.
La acompañe hasta el baño, se cubrió la pierna con una especie de bolsa plástica y se metió en la ducha, era espaciosa y cabíamos los dos, más una silla que tenía dentro y sobraba espacio.
-¿A qué quieres que te ayude? Lo tienes todo preparado.
-Sí, pero quiero una manita, estoy cansadísima, como si llevara la tarde follando y necesito mimitos antes de que te vayas y me quede solita. –ese tono de niñita desvalida…-
No conteste, abrí el agua a una temperatura fresca y comencé a mojarla desde los pies hasta el cuello con la presión bajita, que solo notara el agua caer sobre su cuerpo por el cambio de temperatura.
Como estaba fresca se le puso la piel de gallina y los pezones duros, con la mano libre la acariciaba, estaba bellísima, se parecía a la actriz de Flash Dance, cuando le cae el agua en la silla bailando pero je, je, je, desnuda y la mojaba yo, estaba otra vez palote perdido y de vez en cuando le pasaba la polla dura por donde pudiera rozarla, estaba excitadísimo con la situación y me iba a quedar un dolor de huevos enorme, pero que cojones, aquello era un extra más y no se podía desperdiciar. Una vez estaba toda húmeda tome una gran esponja con gel de baño abundante y empecé a frotarla suavemente por todo su hermoso cuerpo, venga jabón por todos lados menos por la cueva, aquella zona requeriría otros tratamientos. Cuando ya estaba bien cubierta deje la esponja y me aplique a frotarla entera con las manos desnudas, era un deleite recorrer todas esas curvas enjabonadas, especialmente cuando me coloqué detrás de ella y dedique un, quizá excesivo tiempo, a que sus hermosos pechos quedaran relucientes, buff, esos pezones se pusieron duros como el acero, vamos como yo tenía la polla, la sobada que le di recorriéndolos, levantándolos, apretándolos, juntándolos, separándolos, para ponerle una medalla, además de que a ella no le disgusto en absoluto por los gemiditos y suspiros que soltó durante toda la operación. Le pregunte si se podía mantener de pie para enjabonarle el trasero y con una sonrisa lasciva me contesto con un “claro nene”, al mismo tiempo que sujetándose a la grifería de la pared se erguía y me dejaba ese precioso y enorme culo para enjabonarlo. En esta ocasión me entretuve menos, no quería que se cayera a una sola pierna y el sobeo fue más rápido pero igual de excitante, separar y amasar aquellas carnes, entretenerme en el ojo negro acariciándolo fue sublime. Le dije que ya podía sentarse para enjuagarla y hay me partió en dos.
-¿Acaso no se te olvida algo muñeco? ¿O crees que mi chochito está limpio después de todo lo que me echaste dentro?
-O no, pero no quería darte con jabón, creo que no es muy sano aplicarlo en ese tesoro.
-¿Y cómo me lo limpio entonces?
-Pensaba hacerlo con otra técnica, la del limpiaconejos.
-Ja, ja, ja, ¿limpiaconejos? Anda cuéntame más inventor.
-La técnica del limpiaconejos, te arrodillas y lames hasta que ves tu reflejo.
-Vale, vale, pero dame un poquito por fuera que los pelos no te los vas a comer ¿verdad?
Aproveche la cantidad de espuma que tenía por todos lados y le di un fregoteo al pubis y alrededores, la zona estaba caliente, como mi polla, cuando acabe y le dije que se sentara me volvió a partir.
-Tranquilo nene, aun aguanto un poco más de pie, acércame la silla.
Hice lo que me pedía y levantando la pierna vendada apoyo la corva en el respaldo dejando su coño abierto y libre.
-Enjuágame que estoy preparada para “El limpiaconejos” y te aviso que deberás esmerarte por que un guarro me lo puso bien sucio antes.
Esta mujer era una caja de sorpresas, conseguía que mi amigo estuviera siempre alerta, pero era un suplicio saber que hasta el día siguiente no podría volver a correrme con ella, porque esa misma noche caería otra en casa para aliviar la tensión. Continuando con el espectáculo que tenía delante, tome la ducha de mano y la fui enjuagando mientras con la otra mano repasaba las zona s que quedaban limpias, era una suerte que la ducha fuera tan amplia, permitía mucha libertad de movimiento que me llevo a arrodillarme delante del conejo en cuestión para someterlo a la limpieza exhaustiva que reclamaba su dueña, la cual desde el mismo momento que sintió la herramienta limpiadora contra sus labios mayores llevo una mano a mi cabeza y no dudo en guiarla por todo el periplo de higiene al que la sometí. Cuando creía necesitar más higiene interior apretaba para que metiera la lengua más al fondo, si quería externo me tiraba del pelo y me dirigía a la zona en cuestión, me sentía una escobilla de wáter, pero que alegría de trabajo, eso sí je, je, tenía razón, alguien había dejado aquello hasta arriba de restos, era como Hércules devorando a sus hijos pero antes de concebirlos, vamos que me estaba comiendo mi lefa y sus jugos en un batido multivitamínico. Pero todo lo bueno se acaba.
-Para cabroncete que me vas a hacer correr y me voy a matar a una sola pierna.
-Oooh, ¿eso quiere decir que el conejito ya está limpio?
-Y tanto, tiene que estar como los chorros del oro. Es una técnica muy… satisfactoria.
-Me alegro, no hay nada que estimule más a un trabajador que el halago del cliente.
-Que te va la marcha zalamero.
-Lo que sea por la clienta, así se corre la voz y aumento la cartera de parroquianas.
-¿De verdad esperas que vaya contando tus dotes de comecoños por ahí?
-Vaya esta vez no seguiste el juego, ¿no te habrás ofendido?
-Uy, pues se me fue, perdona, pero la idea de compartirte y perder estas alegrías que me das me nublaron la mente.
-Me encanta que pienses eso, egoístamente me asegura una buena temporada de ti, al menos hasta que te hartes, pues a mí me va a costar separarme. Digamos que el amor no flota en el aire pero una atracción brutal sí que ahí.
-Sentimos igual, con decirte que estoy deseando que den las cinco y mañana verte entrar todo salido con esa hambre que te gastas.
-Me halagas ¿quieres que te demuestre mi agradecimiento finalizando la limpieza en la cama?
-Mira que estas caliente, nooo, que si no acabaras poniéndome otra vez perdida y estoy muy limpita.
-Había que intentarlo.
-Zalamero, zalamero, si me dejas descansar, mañana te doy mi pandero.
-Y rima rimando mañana te lo iré petando.
-Pues vuela pajarillo, que además tengo que reflexionar sobre lo que me pediste.
-Me encantará que me des la razón, además de que te valoraras más como persona.
-Dr. Freud, acuda a consulta por favor, ja, ja, ja.
-Sí, sí, pero ya hablaremos mañana guapa.
-Adiós doctorcito, no se olvide de mí.
Le di un beso lenguarón y le toque un pecho antes de irme, estaba deseando llegar a casa para cascarme una paja en su honor después de lo de la ducha, me tenía como perrito salido, me follaría hasta los cojines para calmar el empalme permanente que llevaba.
Amaneció un nuevo día y todo lo que ello conllevaba, regresaba todo el mundo a la oficina volvía la rutina y lo más importante de todo, ¡era viernes! Hasta el lunes no volvía el sin sangre del marido de Alba, tenía todo un fin de semana para disfrutar de mi madurita, acabaría exhausto o muerto pero estoy seguro que feliz como una lombriz de agua puerca. En el trabajo todo estaba relajadísimo, según me dijo Loli, hasta el lunes seria como el primer día de colegio, toma de contacto, que tal fueron las vacaciones y poner al día de las cosas, peeero, siempre hay un pero, a Don Adolfo no se le ocurrió mejor idea que ir a ver a mi Alba después de enterarse de lo que le había pasado y de no recurrir a nadie para no amargarle las vacaciones. ¿A quién creéis que se llevó para acompañarlo? Efectivamente.
-Fidel, estoy muy contento contigo, ya me conto Doña Lourdes lo que estás haciendo por la empresa y lo que hace mi querida Alba, esa mujer es una trabajadora incansable y eficaz. Quiero visitarla en su casa, para ver si necesita algo y darle las gracias personalmente, como no hay nada que hacer hoy, me acompañaras y de camino llevas lo que tengas para ella y esta tarde no tendrás que hacerlo, aprovecha el último fin de semana del verano, que ya empezamos con la rutina diaria.
Que le iba a decir, “no Don Adolfo, si yo pienso ir de todas formas a follarme a la madurita después”, quedaría un poco pedante ¿verdad?, pues a joderse y acompañarlo tocan. Recogí la documentación preparada y allá que nos fuimos, esta vez por lo menos fui en el coche del jefe, fresquito, pero a la vez un poco nervioso. Durante el trayecto me volvió a dar las gracias por todo y a ensalzar las virtudes de Alba, estaba claro que la tenía en mucha estima. También, creo, se le escapo un comentario sobre el marido, algo parecido a un “mira que dejarla sola en su estado”, al parecer todos tienen calado al sin sangre. De hecho antes de llegar paramos en una floristería y compro un centro de rosas precioso para regalárselo. Llegamos y llame al portero, me contesto Verónica:
-¿Quién es?
-Soy Fidel, vengo con Don Adolfo a ver a la señora Alba.
-Pasen por la puerta principal y esperen en seguida les abro.
-Gracias. –y abrió-
Esperamos unos minutos frente a la puerta y nos abrió Vero.
-Disculpen estaba acomodando a la señora, no esperábamos visitas hasta la tarde y claro…
-No se disculpe, es normal, sin avisar cada uno está en casa lo más cómodo posible.
Pasó Don Adolfo y yo detrás con el centro que no se me veían más que los ojos.
-¿Dónde pongo esto Verónica?
-Trae, trae, ya lo coloco yo en el salón, es precioso Don Adolfo, a la señora le va a encantar.
Se colocó el trapo que traía en la mano en la boca y me quito el centro de las manos, al mismo tiempo me echó una mirada, que juraría, estaba cargada de intención. Coloco el centro de flores en la mesa grande y cuando se volvió no se quitó el trapo de la boca, es más, se sonrió mientras me clavaba los ojos en la entrepierna. La jodía estaba cachondeándose de mí con el jefe delante. Finalmente nos llevó al despacho donde Alba estaba tras la mesa con los expedientes y documentación sobre la mesa.
-Don Adolfo ¿Qué hace usted por aquí?, no lo esperaba, disculpe como lo recibo pero ya ve, aquí trabajando.
-Nada que disculpar, es más soy yo el que te pide perdón por aparecer de improviso en tu casa sin avisar.
-Nada, nada, dígame ¿Qué le trae por mi nueva oficina?
Me sentía apartado, ni siquiera se había dirigido a mí para darme los buenos días, me sentí un poco humillado.
-Querida mía, vine para agradecerte lo que haces por la empresa y por mí, otra persona me habría obligado a volver para el cierre, pero contigo sé que todo está en buenas manos.
-También debe agradecérselo a Fidel, sin él no habría podido hacer mi trabajo, además cuando viene me ayuda con mi tratamiento.
Ahora me humillaba yo solo, me puso a su nivel a las primeras de cambio, ya decía yo que esta mujer valía mucho.
-Vaya, no sabía nada, ya le di las gracias por su labor, pero ahora las redoblo. ¿Y a que te ayuda este muchacho?
-Ya sabe usted el miedo que le tengo a las agujas, pues me pusieron un tratamiento con inyecciones y no tenía a nadie que me las pusiera, Fidel se ofreció amablemente y cada tarde que viene me pone la dosis pertinente. -Esto lo dijo mirándome a los ojos se mordió un poquito el labio de abajo-
-Es un buen fichaje el muchacho. Ahora querría hablar contigo sobre el trabajo y ya te dejo descansar.
Fidel ¿me traes un vaso de agua por favor?
-Claro, ahora mismo. ¿Alba necesita algo? –Creí oportuno seguir manteniendo la distancia tal y como ella hacía, así no levantábamos la liebre-
-No gracias, ya sabes dónde está la cocina, Vero te dará el agua, tomate tu algo también si te apetece.
En la cocina, me fui directamente a la nevera y llene un vaso de agua fresca, cuando me di la vuelta apareció Vero.
-Ya veo que sabes dónde están las cosas, ¿necesitas algo más? – y volvió a coger el trapo pasándoselo por las manos, como el mago que saca los pañuelos.
-No gracias, es para Don Adolfo.
Debo decir que ahora que veía a Vero no estaba mal tampoco, era de complexión normal más bien delgada pero tenía unas caderas prominentes y un buen culo, eso sí poco pecho, una cara bonita pero sin exagerar y el pelo rubio recogido en una cola muy alta, como de una niña pequeña. Lleve el agua al jefe y me quede en segundo plano mientras hablaban.
-Fidel ¿no quieres nada para ti?
-Si hombre tomate algo, que te estarás aburriendo aquí.
Parecía que estorbaba un poco así que me quite de en medio y me fui otra vez a la cocina, allí seguía Vero.
-Hola otra vez, ¿me puedo tomar un refresco?
-No preguntes hombre, si ya te tomaste más cosas por tu cuenta.
Zas, eso no era una indirecta, era un directo a la mandíbula, no se andaba con rodeos la señora no. Más rojo que un tomate abrí la nevera cogí un refresco y del congelador unos cubitos de hielo. No sabía dónde mirar y me centre en beber frente a la ventana que da a la piscina.
-¿Qué buscas fuera, si dentro esta lo bueno? –y se volvió a poner el trapo en la boca, estaba claro que me quería mortificar y sabia como hacerlo. Me arme de valor y la enfrente-
-Y tanto que lo sé, igual que tú lo sabes. –La pelota estaba en su tejado-
-Lo se antes que tú, solo quiero saber que no le vas a hacer daño.
-¿Daño, en qué?
-Chavalín, ambos sabemos el lio que hay entre Alba y tú, no te hagas el nuevo que yo limpio y recojo lo que tú ya sabes.
-Directa al grano.
-Así entras tú aquí, mira bastante lleva pasado ya, para que un interesado le joda la vida un poquito más.
-Te comprendo, parece que tengáis muy buena relación y veo que la cuidas mucho.
-Ella me dio este trabajo y su amistad, más que mi jefa es como mi hermana, así que cuidadito.
-¿Crees que quiero sacarle algo? ¿Más de lo que me da?
-A saber, los niñatos no se encaman con viejas por gusto.
-Buff, no sé qué te habrá pasado con otras personas, pero conmigo vas torcida. Lo primero es que Alba no es ninguna vieja, ¿mayor que yo? sí, ¿y qué? ¿Acaso está prohibido relacionarse con personas de diferente edad? Me encanta todo de ella, no tenemos vínculo afectivo, pero nos atraemos carnalmente. Ni yo quiero de ella otra cosa que no sea sexo y amistad ni ten por seguro que ella algo de un tieso como yo.
-Sí, sí, todos empiezan igual y después ya sabemos…
-Voy a ser un poquito borde pero te estás pasando un pelín largo. ¿Se ha quejado ella de mí en algún momento? Por qué me podía haber largado a la primera de cambio y fue ella la que me incito al lio. ¿No verdad? Pues calladita estas más guapa.
-¡Mira nene, me pongo como me pongo por que la quiero y no pienso dejar que nadie le joda la vida a una mujer tan buena!
-Mientras ella quiera, la joderé, pero no la vida si no lo que ella quiera y cuando quiera.
-Salió impertinente el niñato.
-Te estás pasando Vero. En parte me gusta porque se nota que la quieres, pero ¿hablaste con ella sobre mí y te dio mala impresión o me estas abroncando para asustarme?
-No me ha dicho ni mu, pero ya conozco a muchos como tú y no me fio un pelo de ellos.
-Vaya, caí en el saco de los iguales, pero en el malo. Podría decir que conozco muchas marujas como tú, “metomentodo”, pero entonces me pondría tu altura y lo que quiero es que me veas como quien soy, dame la oportunidad de conocerme y júzgame entonces.
-¿Y si entonces es tarde? ¿Qué pasa con ella?
-No te voy a prometer nada porque no me vas a creer, pero al menos habla con ella, yo no le voy a decir nada de lo que paso ahora, haz lo que quieras.
-Y tanto, ya veremos, pero mientras cuidadito.
-Ok, tendré el mismo cuidado que hasta ahora.
Como si estuviera preparado apareció Don Adolfo por la puerta de la cocina para avisar que nos íbamos, pase a despedirme de Alba hasta dentro de un rato y me fui de allí con mal sabor de boca por la conversación con Vero, la comprendía, pero me jodía ya que yo no soy de esos. Nos subimos en el coche y el jefe me volvió a dar las gracias por la empresa y por ayudar a Alba.
-Gracias de nuevo Fidel, ya me conto Alba lo que haces por ella, es una empleada extraordinaria y a la gente así hay que cuidarla.
-Me alegra que piense de ese modo, yo seguiré cuidándola hasta que vuelva su marido, total solo la ayudo con la medicación.
-No seas modesto, ya me conto lo del mal día y que por cumplir el trabajo ni comiste hace poco, eso es poco común también y menos en alguien de tu edad.
-Mire eso también me alegra que a pesar de mi edad no se me meta en el mismo saco que al resto.
-¿Y eso?
-Cosas mías, no se preocupe.
Llegamos a la oficina y faltaba una hora para cerrar, nadie estaba con asuntos de trabajo, charlaban y cuando llegamos preguntaron por Alba, el jefe les puso al día y Loli me llevo aparte.
-Niño ¿Cómo esta Alba, como lo lleva?
-Pues yo diría que bastante bien, a pesar de lo aparatoso del vendaje la veo bien de ánimo y además está bien cuidada por Vero, se nota.
-Menos mal, ya me entere que está sola, que el marido esta fuera, con ella enferma, que poquitas atenciones tiene.
-Se lo de fuera, es una convención en… Marsella creo, pero hablamos poco, no quiero molestarla mucho para que descanse. –Sobre todo después de hacerla gozar lo que ella quiera je, je, je-
-Si yo sabía que no eras malo, picarón, pero malo no.
-“Mare, uste que me ve con buenosojo”.
-Anda recoge lo que tengas para el fin de semana que a dicho Doña Lourdes que nos podemos ir antes, total el primer día y en viernes…
-Estupendo, que esta tarde tengo planes.
-¿Alguna muchachita?
-No, muchachita no, ja, ja, ja.
-Ya te saldrá alguna ya. –Y tanto, pero no era muchachita, era mucho mejor-
Resumiendo, me prepare, me encamine y a las cuatro y media estaba en su casa, me precipite pero nada más que pensar en su culo esperándome me tenía cardiaco perdido. Ding dong, se abre la puerta del palacio sin siquiera preguntar quién es. Cuando estoy rodeando para entrar por detrás, se abre la puerta principal, esto era nuevo, ¿Quién me recibía? Exacto, Verónica.
Vaya, ¿se avecina nueva tormenta con Verónica o podrá seguir Fidel ahondando en la relación con Alba? No dejéis de seguir esta relación tan agradable para unos y tan extraña para otra. Prometo nuevas alegrías para vuestros cuerpos, nuevas imágenes para ensoñar. Dejad comentarios si os gusta y os place.
Felices… tocamientos.
Continúa en
- Relato #213450— title-regex: contiguous parts (6 -> 7)
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