Susy la prima de mi esposa ii
El probador se cierra, pero la barrera de la moral se abre. Con la prima de su esposa a solo centímetros, el narrador descubre que el riesgo de ser descubiertos es el mejor afrodisíaco para encender un deseo prohibido.
A partir de ese momento todo fue distinto con Susy. Ella misma intentaba buscarme cuando llegaba a casa, pero evitando que la viese mi esposa. Yo la besa y le tocaba el trasero, pero sin más. Un día la pillé viendo las braguitas que usaba mi mujer, y le dije: - ¿seguro que a ti te tienen que quedar de maravilla?
Ella se echó a reír y me contesto: -¿tú crees?. Cuando tenga dinero me quiero comprar unas como estas.
Y así, llegó el día del cumpleaños de mi esposa. Tenía que comprarle un detalle. Se me ocurrió decirle a Susy, si me acompañaba para intentar buscar algo que regalarle a la misma, ya que para ese tipo de detalles suelo ser bastante torpe. Ella aceptó y me acompaño a un Centro Comercial. Mi mujer lo veía normal, ya que tenía bastante confianza con ella.
Estuvimos viendo algunas tiendas, hasta que llegamos a una, donde vendían lencería y ropa interior de mujer. Vi como ella comenzó a ojear algunas braguitas en el escaparate. Acercándome a su oído le dije: - anda, entremos y le buscamos alguna para mi esposa.
Una vez dentro observé como ella comenzó a escoger algunas prendas que se notaban muy sexys, que parecía atraerle. No pensé que quisiera que le regalara alguna de aquellas a mi esposa. Eran bastante atrevidas. No obstante, le dije: -¿por qué no te las pruebas?.
Ella mi miró sonrojándose. Lo pensó un momento, y me dice de forma retadora: - ¿me las comprarías?
-solo si me dejas ver cómo te queda.
-¿no me dirás que quieres entrar conmigo al probador?. ¿estás loco? Me contesto bastante nerviosa mirando hacia el resto de personas que estaban en la tienda.
-aquí hay mucha genta. No nos verán entrar. Anda, toma varios modelitos de estos y entremos a ver cómo te quedan.
Pese a su indecisión, note el brillo en sus ojos. La proposición sumamente morbosa, sedujo a la prima de mi mujer. Tras tomar varios modelitos, aprovechando que nadie nos observaba, nos metimos en uno de los probadores.
Ya dentro, la observé sumamente excitada, diciéndome: no me mires mientras me las pongo.
Portaba unos pantalones vaqueros, por lo que tuvo que quitárselos, quedando solo con una blusa que dejaba al aire la braguita que llevaba. Ella dándome la espalda se bajó la braguita y la dejó a un lado mostrándome su trasero. Rápidamente se colocó la tanguita que había cogido. Observe que la braguita que se había quitado tenía una mancha en el centro. Signo evidente, de que aquella joven se hallaba excitada.
Luego, se giró y me enseñó como le quedaba, aunque sumamente sonrojada. Se fue probando otras. Me percaté que una de las tanguitas se le metían entre sus nalgas, quedando completamente al aire su trasero. Le quedaba del 10. Se probó dos más, y todas eran perfectas. La tercera era la más tentadora, ya que por delante se trasparentaba y dejaba apreciar todo el vello de su coñito. ¡Me encantó!
Uhm preciosa. Te queda de maravilla. Has visto como se me ha puesto al verte así- le dije señalado el abultamiento de mi pantalón.
Ella morbosamente miró mi bulto y se sonrió. Se encontraba de frente al espejo, y yo estaba situado detrás de ella. Agitada por mis palabras, alargó su mano hacia atrás, y palpó mi pene sobre el pantalón. Apretó con fuerza su mano sobre mi tranca, y me dijo con agitacíón: -oh cabronazo, “te has empalmado” ja ja.
Ella me dejó y procedió a quitarse la tanguita. Pero cuando se la terminó de quitar, antes de que se pusiera de nuevo su braguita usada, me coloque detrás de ella, volviendo a mirarnos en el espejo del probador. Ella vio como le levanté un poco la blusa, observando como mostraba bien su cuquita, especialmente al abundante vello que rodeaba aquella. Con destreza, le aparté el vello para dejar al descubierto sus labios vaginales. oh ¿qué haces estás loco?… que nos pueden ver.
Yo continué, logrando que separara un poco sus piernas, quedando con ello el acceso a los labios del coñito. Le dije: -uhm preciosa. ¡Estas muy mojadita!
Mis dedos abrieron su coñito, y comencé a dedearlo. Susy, pese a su reticencia, comenzó a gemir entrecortadamente. Al sentir mi pene duro detrás de su trasero, echó la mano de nuevo hacia atrás y lo volvió atrapar, aún dentro del pantalón. Le dije: - anda. “bájame el cierre de la cremallera”. ¡sácala fuera!
-oh ¿estás loco?… me contesto, notando que estaba indecisa, pero agitada por mi pretensión.
Se quedó mirando el reflejo de nuestros cuerpos en el espejo, notando que se había puesto cachonda con mi propuesta.
-venga nena. ¿Se que quieres ver como la tengo? Quiero que la sientas dura, y la pegues contra tu trasero. solo eso.
La joven dudo. Pero se notaba muy excitada. Estábamos los dos solos, la prima de mi esposa (joven soltera) y yo (casado), ella casi desnuda dentro del probador de una tienda comercial. Todo era muy sensual.
Ante mi sorpresa, la misma me bajó el cierre del pantalón, metiendo su mano, logrando extraer mi pene totalmente erecto y enfilado hacia delante.
Ella lo observó a través del espejo, exclamando: -oh ¡como la tienes!¡se te va a reventar! Todo esto, mientras yo le seguía dedeando su coñito desnudo.
-¿te gusta tenerla en la mano verdad?. ¿has visto como está de dura?. Anda preciosa…. pásatela por entre las piernas. No te la voy a meter, Solo para que sientas mi pene pasar cerca de los labios de tu chochito… ¡veras que te gustara! Le insté tremendamente salido.
Aquello era una temeridad, y no tenía claro que la joven aceptara. Pero, pronto comprobé que se hallaba muy excitada. Observó cómo se agachó un poco, y ella misma, con su manita tomo de nuevo mi desnudo falo, y lo metió entre sus muslos. Al momento, mi pene totalmente encabritado, alcanzó los labios vaginales de la joven. Casi me corro al sentir la humedad y los jugos vaginales de la joven, los cuales bañaron la parte superior de mi verga. Agitado, comencé a frotar mi verga haciéndola pasar por entre sus muslos, imitando los actos de mete y saca. Mi verga comenzó a frotar los labios vaginales de la mujer, pasando y deslizándose por debajo de los labios vaginales.
Oh Bérgamo ¿qué haces…? Exclamo al sentir mi verga frotarse con los labios de su cuquita.
La tomé por la cintura y comencé un bombeo como si la estuviera follando. Mi pene comenzó a frotarse contra sus labios vaginales, sin entrar en ella, embadurnando todo el mismo con sus abundantes jugos. Notaba como, con el frotamiento se habían abierto los labios vaginales, y mi falo casi pasaba abrazando aquellos.
Susy, miraba la acción reflejada en el espejo. En cuanto mis dedos volvieron a tocar su vagina por delante, sin parar de frotar su coñito con mi verga, fue suficiente para que la joven comenzara a convulsionarse, viendo como se le nublaba la vista, y alcanzara el orgasmo.
Comenzó a gemir, convulsionándose, mientras la sujetaba para que no desfalleciera, diciéndole: córrete preciosa. Vamos, ¡dame ese orgasmo!yo te sujeto.
Casi se cae al suelo, como desvanecida tras su orgasmo. Ante ello, me senté en la silla que había, y la deje que se sentara sobre mí, recostándose en mis piernas abiertas. Mi polla inhiesta, seguía estando en contacto con su coñito. Ella al verse en el espejo, me dijo: - no te atrevas a metérmela…oh Dios…debemos vestimos o nos van a pillar.
-eso te salva. Pero, “otro día serás mía”. Le dije cerca de su oído, con suma agitación.
Ella, no me contesto, solo que se miró su vagina y me dijo: - ¡tengo toda la vagina mojada! ¿no tendrás nada para limpiarnos?
Le dije: - ¿porque no te lo limpias con la braguita, y me la dejas como recuerdo?
-Qeee….¿quieres que me quede sin braguitas?. ¿Estás loco o qué?. me preguntó con agitación.
-nadie lo sabrá, solo nosotros dos.
Yo mismo le limpie el coño con su braguita, y luego me la guarde en el bolsillo. Ella se sonrojó ante mi acción. Tomamos el resto de prendas y ella salió primero, haciéndolo yo posteriormente para evitar sospechas. Nadie se dio cuenta. Le compré las tres prendas y otras para mi esposa.
Cuando íbamos de regreso en el coche, al llegar a un semáforo, mientras estábamos detenidos, le pase la mano por entre sus piernas y alcance su chochito desnudo.
-que nos pueden ver. No seas loco- me dijo sonriendo, al ver que había tocado su vagina desnuda.
-uh nenita. Sigues muy mojada… ¿tienes todo el chochito muy mojado verdad?
Ella me miró, excitada, notando como se le pusieron los cachetes colorados de nuevo. Le dije: -¡éstas para pegarte una buena follada!. ¡Sabes! “No sé si llevarte hacia el monte y follarte”.
-que… ¡¡ni se te ocurra! - me dijo algo asustada.
-ja ja. era una broma. Pero, ese chochito me lo voy a follar un día de estos. terminé por decirle, mostrando seguridad en mis palabras
-sabes que no te dejaré. Me contestó, pero casi riéndose, sin mucha convicción.
Ya veremos.
continuara
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