Xtories

Conversaciones a media noche

Él la ha estado mirando durante semanas. Ella, sin saberlo, ha sido su obsesión silenciosa. Ahora, detrás de una pantalla, la tentación se vuelve insostenible y el deseo, una conversación que nadie puede detener.

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ALEJANDRO: Me gusta esa playa… es perfecta para bañarse en pelotas.

MAITE: ¿La foto que está en mi perfil?

ALEJANDRO: Si, esa es Isla Desierta en Faro, en El Algarve

MAITE: Joder…si, ¿pero cómo lo sabes?, ¿y quién eres tú?, porque no tengo tu contacto guardado.

ALEJANDRO: ¿De verdad que no te acuerdas?

MAITE: ¿Es que debería?

ALEJANDRO: Bueno, no suelo ir dejando mi número teléfono en las comandas del Stabucks.

MAITE: Joder…si, si…¿Alfredo?

ALEJANDRO: Casi…Alejandro. Me acerqué a ti desde otra mesa y te dije que me parecías la mujer más atractiva que había visto en mucho tiempo.

MAITE: Es verdad, y me dijiste que te perdonara por el atrevimiento y que no ibas por la vida diciéndole cosas así a las mujeres. Me pillaste de sorpresa.

Has agregado a ALEJANDRO a tus contactos.

MAITE: ¿Puedo saber cómo has conseguido mi número de teléfono?, ¿eres poli, un asesino en serie con recursos…?

ALEJANDRO: ¡Jajajajaja!, no por Dios. Lo primero no y lo segundo quítatelo de la cabeza. Simplemente te seguí hasta el despacho en el que trabajas, vi tu nombre en la placa de la puerta, y me arriesgué.

MAITE: Arriesgado y con recursos. Mañana alguien se va air al paro.

ALEJANDRO: No joder, no hagas eso tampoco. Le dije a la chica del mostrador que quería pedir cita, y que la centralita no dejaba de comunicar. La pobre chica fue muy amable.

ALEJANDRO: Y tú tampoco te quedas atrás en eso de correr riesgos, de momento no me has bloqueado y sigues respondiendo a mis whatsapps

MAITE: Me pregunto porqué.

ALEJANDRO: No seas así conmigo, admite al menos que me lo he currao

ALEJANDRO: Y encima mírate, escribiendo a un desconocido que ha estado un mes contemplándote mientras desayunabas.

ALEJANDRO: Ahora en serio, perdona si te molestó que te dejara mi número.

MAITE: Para nada, tengo que reconocer que fue muy halagador. Y muy tentador también.

ALEJANDRO: Acabas de despertar mi curiosidad…

ALEJANDRO: Es pronto para decirte por qué, pero lo haré. Todavía no nos conocemos…Maite.

MAITE: Cierto.

MAITE: ¿Qué sabes de mí?

ALEJANDRO: Que trabajas en una bufete de abogados, que eres muy elegante vistiendo, que tienes una piernas preciosas y un escote de escándalo, y que por culpa de eso en alguna ocasión se me caído el café.

MAITE: Joder, que sutil.

ALEJANDRO: Perdona si te ha molestado. Tampoco iba a pensar lo idónea que serías para arreglar el problema palestino, o hablar contigo de la filosofía de Nietzsche.

MAITE: también es verdad, perdona si he sido borde. Yo de ti en cambio no sé absolutamente nada, salvo que le echas mucha cara a la vida, te gusta ir a playas nudistas y poco más.

ALEJANDRO: ¿A qué estamos jugando Maite?

MAITE: A lo que tú quieras jugar. Supongo que algo pensarías cuando me dejaste tu teléfono.

ALEJANDRO: Una cita para empezar.

MAITE: No tengo citas muy a menudo fuera de mi trabajo. Digamos que tengo unas preferencias que se escapan de la norma y no a todos les gustan.

ALEJANDRO: ¡Mmmm!...seguro que no es para tanto…

MAITE: Hagamos un trato. Si después de hablar conmigo por aquí todavía quieres una cita, te la daré.

ALEJANDRO: Sigues alimentando mi curiosidad, querida.

MAITE: Entonces te gusta como visto normalmente. ¿Y qué ropa te ha gustado más?

ALEJANDRO: La del lunes pasado, ibas con una minifalda a cuadros muy setentera, y unas botas de tacón marrones que te cubrían las pantorrillas. Tenías una pinta así como muy de mayo del 68.

MAITE: ¡Ah si!, vaya si que te fijas

ALEJANDRO: Confieso que te estaba devorando con la vista.

ALEJANDRO: Estaba sentado en la fila al lado de la tuya, y dos mesas por delante.

ALEJANDRO: No parabas de humedecerte los labios cuando tomabas el café, estaba embobado viendo como cruzabas las piernas por debajo de la mesa..

MAITE: Vamos, que no perdiste el tiempo. ¿Sabes una cosa?, que yo te vi, no sabía qué mirabas, pero si te recuerdo mirándome. Me pareciste mono.

ALEJANDRO: Pues estaba preocupado por si mi instinto había malinterpretado las señales.

MAITE: Pues te confieso que en alguna ocasión me fijé en ti, y alguna vez incluso miré por encima de la gente al entrar en el Starbucks por si te veía.

ALEJANDRO: A mí también me gusta siempre que vienes. Y dime una cosa Maite, ¿esas falditas cortas las llevas a trabajar siempre?

MAITE: Ya conoces la respuesta.

ALEJANDRO: No seas así.

MAITE: Sí.

ALEJANDRO: Pues si supieras que llevo un tiempo fantaseando con una imagen. Ahí estaba la tentación.

MAITE: ¿Y en esa imagen estoy yo?

ALEJANDRO: Si.

ALEJANDRO: Tú estás de pie y yo tumbado bocarriba en el suelo.

MAITE: ¿En tu casa, en la mía, en mi oficina…?

ALEJANDRO: En mi casa, la alfombra que tengo en el salón es mullidita.

MAITE: El suelo de mi casa es de madera.

ALEJANDRO: En mi casa definitivamente.

MAITE: ¿Debajo de ti?

ALEJANDRO: Joder, no pensé que…

MAITE: ¿Qué me gustara sentirme poseída? Me pone a cien.

ALEJANDRO: Nunca lo habría dicho.

MAITE: Pues ya ves guapetón. Dejo eso de dar órdenes en el trabajo y ahora estoy dispuesta a acatar las tuyas.

ALEJANDRO: ¿Cómo te gusta que lo haga?

MAITE: Antes de nada, me encantaría que me desnudaras pero muy lentamente… Tengo un tatuaje en la espalda y me gusta que me besuqueen.

ALEJANDRO: ¡Buf!, no sé si voy a tener la paciencia necesaria para hacer todo antes de follarte.

MAITE: No vayas tan rápido vaquero, en estas cuestiones la espera siempre merece la pena. Te lo recordaré pasando mi mano por tu abdomen. No sé si te habrá dado tiempo a ver que mis uñas están un poco largas, tal vez te arañen mientras suben por tu piel.

ALEJANDRO: Acerca una de las sillas del comedor y pon las patas a cada lado de mi cuerpo, rodeando mis caderas.

MAITE: ¿Quieres que me siente en una silla?

ALEJANDRO: Sí, con las piernas abiertas y ve quitándote la ropa. Me gustaría verte solo en ropa interior.

MAITE: Pues si te mola mi ropa exterior, la interior te va a encantar

ALEJANDRO: ¿Qué llevas ahora?

MAITE: Hoy me un conjunto negro muy muy transparente, con braga, no me gusta el tanga. Pero ahora en casa una camiseta de esas largas

ALEJANDRO: Pues te iba a preguntar si duermes desnuda.

MAITE: En verano sobre todo.

ALEJANDRO: Me parece ver la humedad entre tus piernas Maite… ¿Te excita estar sobre mí?, aunque sea en una silla.

MAITE: Por ahora.

ALEJANDRO: Mientras tú sigas sobre mi. ¿Pero qué pasaría si… empiezo a acariciarte la espalda y me centro en ese tatuaje?

MAITE: Que me pondrías muy cachonda y te pediría que no pararas. Puede y sólo puede, que a lo mejor hasta te pediría que me comieras.

ALEJANDRO: Ahora el que se está empezando a poner cachondo soy yo.

MAITE: Ya te lo dije, la espera siempre merece la pena.

ALEJANDRO: Me estoy imaginando el sabor de tu sexo.

MAITE: Te gustará, voy totalmente depilada

ALEJANDRO: Pues mejor, me recrearé pasando mi lengua por tus labios hasta llegar al clítoris.

MAITE: Estoy tan excitada que me pondría cualquier cosa e iría a tu casa ahora mismo.

ALEJANDRO: Y yo te recibiría encantado pero es domingo Maite… Llévate la mano al coño y tócate. Yo me arrodillaría sobre ti con las piernas abiertas y llevaré mi polla hasta tu boca.

MAITE: No te imaginas cómo me estás poniendo

ALEJANDRO: Tus labios siempre me han parecido muy apetecibles, pero no te besaría hasta que te corrieras.

MAITE: En algún momento me sentaría en tu cara para que me lamieras mientras yo me acaricio las tetas.

ALEJANDRO: Mi mano se mueve como si fuera la tuya…

MAITE: Y mis dedos como si fueran tu lengua.

ALEJANDRO: Estoy a punto Maite...¡mmm!, ¡ah!, ¡ah!

MAITE: ¡Aaaaaah!

ALEJANDRO: ¡Dios!… ha sido muy fuerte.

ALEJANDRO: Maite…

Maite está en línea.

ALEJANDRO: ¿Maite?

Maite está escribiendo.

MAITE: Aquí, aquí,… perdona. Necesitaba las dos manos.

MAITE: Te propongo un plan: tú, yo para una masterclass de caricias y lo que venga después. Dime que sí, por favor.

ALEJANDRO: ¿Vas a llevar la falda que me gusta?

MAITE: Por favor, ni se pregunta.

ALEJANDRO: Hecho.