De estreno en Punta del Este
Perla siempre fue arrolladora, pero esta vez su insistencia en la nudista de Punta del Este cruzó una línea que yo no sabía que existía. Con los maridos lejos y el calor de enero apretando, la tentación de la arena desnuda y los cuerpos jóvenes se volvió irresistible.
A Perla la conocí en Beijing en una feria de telas que realizó en China. Ella y su marido tienen son importadores de telas, como mi marido. Eran los únicos argentinos en la feria y aunque no estábamos en el mismo hotel compartimos horas y horas de mate, charlas y paseos.
Perla es una mujer un año menor que yo (51), nacida en Buenos Aires Argentina y es realmente hermosa, más alta que yo e irradia alegría y felicidad. Despreocupada, insolente y a veces molesta con los demás tiene una personalidad arrolladora. Eso fue hace 3 años.
Desde ese entonces hemos compartido vacaciones en Argentina o sus veranos en nuestra casa en Uruguay. Nuestros maridos comparten negocios, casinos y el aburrido placer de la pesca.
Miran futbol todo el día y hacen los mejores asados del cono sur.
Este verano venía con sorpresa, ya que Perla (si, ya se, horrible nombre) se había operado los senos y venía a estrenarlos en nuestra casa de Piriápolis.
Estaba hermosa, los senos no eran grandes y si redonditos y medianos, como que cabían en una mano. Pero super parados.
Cuando salíamos a cenar o en la playa, eran centro de las miradas masculinas y femeninas, Perla estaba encantada, habían pasado el examen, decía riéndose. Siempre le había gustado mostrarse, sabiéndose atractiva, ahora más.
A pesar de un enero super caluroso, en el que vinieron a pasar el mes en casa, nuestros maridos iban y venían a Montevideo por trabajo y hasta tuvieron que viajar a Buenos Aires por un negocio en común. La estadía iba a ser por 3 días en la capital bonaerense, pero al final se quedaron 5. De lunes a viernes.
En nuestra casa, la piscina o pileta no es muy privada, ya que no hay separación rígida con las casas linderas y eso quita privacidad, Perla, quería tomar sol en topless pero la presencia de vecinos pequeños en ambos lados se lo impedían. Hasta que leyó algo sobre Chihuahua una playa nudista cerca de Punta del Este. Espero que se fueran nuestros maridos y comenzó la insistencia en ir a tomar sol en los senos. Alguna vez lo hice en mi casa y realmente es maravilloso, lo reconozco, pero en público no me animaría ni loca.
Tanto insistió que el martes arrancamos para Punta del Este, entangadas con nuestros bikinis más chiquitos partimos a hacer los 40km que nos separaban de la libertad de senos.
Al llegar lo primero que vimos fue a una pareja de veteranos muy mayores que paseaban por la orilla completamente desnudos, eso me tranquilizó, Obviamente al pisar la arena, Perla se sacó el sostén y quedo en lolas. Blancas, redonditas, paradas, hermosas. No había muchos desnudos pero ella era la atracción de las miradas masculinas. No habían mas de 50 personas en la playa y no tardó mucho que se nos acercara un chico, no más de 34 años, con la excusa de que le parecía conocerme. Amable, simpático, lindo, enfundado en una malla negra muy chiquita se sentó a nuestro lado sin preguntar si podía. Pero era parte de la exhibición de mi amiga. Yo seguía con mi sostén. Nos invitó a caminar por la orilla y accedimos, todo por el deseo de mi amiga. Y mi complicidad con ella. Fabián, así se llamaba, tenia 34 años y era de mi misma estatura, unos cm más bajo que Perla. No llevábamos más de 30 minutos caminando cuando nuestro nuevo amigo se encontró con otro, jugador de futbol, alto atlético, super bronceado y también de apenas algo más de treinta años. También embutido en una zunga violeta era digno de todas las miradas. Aceptó volver con nosotros a donde habíamos dejado nuestras ropas. Perla y él estaban en otro mundo, otra dimensión, solo hablaban entre ellos y se comían con las miradas, además Leonardo, así se llamaba, al sentarse se sacó la zunga quedando totalmente desnudo para tomar sol recostado con nosotros.
Yo hacía años que no estaba tan cerca de un hombre desnudo y me empezaba a incomodar, pero Fabian se encargaba de concentrar mi atención y su conversación era espléndidamente atrapante. Alababa mi pelo, mi color de verano, mis pies, mis manos, era todo un experto en hacer sentir bien a una mujer a pesar de la importante diferencia de edad, casi 20 años. Fuimos al agua juntos, me tomó de la mano con la excusa que el agua estaba peligrosa y me sentí tan bien que ni cuenta me di cuando empezó a desabrochar la parte superior de mi bikini. Mis lolas estaban al aire y bajo el mar sentía una libertad que nunca había sentido. En un traspié me tomó de las dos manos para que no me cayera y me acercó a él con la intención de besarme. Fueron unos segundos de indecisión, estaba tan cerca, estaba tan bien, me sentía linda. Pero me negué, puse mi dedo entre nuestros labios sin que pareciera un rechazo definitivo, pero me dijo “sabes que nos vamos a besar, no” bajé la cabeza sin decir nada y lo invité a salir con la excusa de que el agua estaba fría. Con mi sostén en la mano, llegue donde Perla y Leonardo ya estaban en un beso interminable.
Se rieron al verme en tetas y siguieron con lo suyo. Con Fabián nos recostamos en nuestras toallas sin decir nada, solo sintiendo el sol en lugares donde nunca había estado. No se como, ni de donde saqué tanta fuerza que me incorporé sobre Fabián y ahí le di el beso que me había querido dar en el agua. No fue uno, fueron varios, mis lolas en su pecho, su miembro que pugnaba por atravesar su malla y se hundía en mi entrepierna. Seguimos así, por minutos u horas, pero nunca me había sentido tan hermosa como esa vez.
Sin avisar nuestros amigos se levantaron y salieron de la mano a unas dunas que bordean la playa, el motivo era inequívoco, iban a hacer el amor. “Vamos” me invitó Fabián a copiar a nuestros amigos, pero me negué, no estaba preparada para hacer el amor en la playa, a pesar que lo deseaba como nada en el mundo.
No mucho después volvieron los chicos y mi amiga le pidió a mi chico si no le pasaba crema protectora en su cuerpo, Perla estaba jugando una carta muy atrevida, Fabian se dedicó a pasarle en sus senos desnudos y todos nos empezamos a excitar. El pene de Leonardo estaba hinchado después de tener sexo y yo no podía dejar de mirarlo, tomó mi mano y la acercó a unos cm de él. Rechacé la invitación a tocarlo. Pero se acercó y me dio un beso cortito, tímido, mientras con una mano acariciaba uno de mis senos amparado por nuestros cuerpos. Le saqué la mano de mis senos y él aprovechó y repitió la intención de que le tocara su miembro. Esta vez no me pude resistir y lo toqué suavemente por encima. Estaba muy caliente y respondió a mi caricia con un movimiento de levantar la cabeza, pero saque la mano, no iba coger en la playa.
De repente, Perla se levantó y sentenció, nos vamos para casa con los chicos. No, grite horrorizada, en casa no. Sin escucharme, se enfundó el bikini y tomó su bolso encaminándose a mi auto. Yo manejaba, Leo y Perla ocupaban el asiento trasero y Fabián de copiloto.
Los chicos ya vestidos se bajaron en la esquina para no alborotar a las vecinas y vinieron al rato.
Fuimos al apartamento que ocupaban Perla y su marido, allí nos recostamos en los sillones a descansar y tomar un refresco, charlando de cosas banales, yo en brazos de Fabián y ella en los de Leo.
De a uno fuimos tomando un baño.
Pedimos unas pizzas para la cena, pero antes de que llegaran nuestra pareja amiga, ya había salido rumbo al dormitorio. Nosotros con mi chico jugábamos una previa exquisita, con mimos, besos y roces de todo tipo.
Lo hicimos en el living, en la cocina, en el baño. En lo mejor y casi al unísono sonaron nuestros teléfonos, eran nuestros maridos, quedamos petrificadas, de boca abierta. Pero, falsa alarma, era para pasar las novedades de la negociación y saber cómo estábamos pasando.
Amanecimos despiertas aún. Exhaustas pero felices.
Intercambiamos teléfonos y los llevamos de vuelta a sus casas.
El verano empezaba caliente.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Abril Caliente
Roberto cree que van a bailar, pero Mercedes tiene otro plan. Mientras él espera inocente en el auto, ella envía una foto que lo delataría si supiera…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffCuckold
- Hetero: Infidelidad
Luna de miel
La luna de miel de mi primo y yo no fue lo que esperaba. Mientras él luchaba contra su propia insuficiencia, su esposa, Keyrah, descubrió que yo…
Comparte:Infidelidad consentidaCuckoldTrio fff
- Hetero: Infidelidad
Historias de la pandemia III
El motor está apagado, pero el deseo se enciende. En el silencio del parking, las barreras de la monogamia se derrumban bajo el capó de un coche,…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo buscadoTransgresion moral
- Hetero: Infidelidad
Mi vecina... ¿prostituta de lujo?
El ascensor se detiene y el calor aprieta. Lo que empieza como un accidente vergonzoso se convierte en una obsesión cuando el exmarido de la vecina…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffCuckold
- Hetero: Infidelidad
Playa nudista (2) El final
Carlos se fue a comprar bocadillos y calculó que tardaría cuarenta y cinco minutos. Ella sabía que ese tiempo era suficiente para que Francisco la…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo buscadoCuckold
- Hetero: Infidelidad
Infiel en la playa
Su novio duerme profundamente bajo la sombrilla, pero el mar tiene otros planes. Con el viento rozando su piel y la arena bajo sus rodillas, ella…
Comparte:Infidelidad consentidaExhibicionismo buscadoCuckold