Xtories

Mi novia Carla (9)

Mónica no pide permiso, exige. Y lo que pide es llevar a su novia al bar donde trabaja, obligando a Antonio a mirar mientras el secreto amenaza con estallar. ¿Podrá Carla resistir la tentación de lo prohibido?

Extremeno1010K vistas8.5· 8 votos

Acabábamos de ducharnos y yo había dejado a Carla en el baño secándose el pelo mientras me encontraba sentado en la cama cubierto solo con el albornoz y sin poder evitar pensar en lo que había pasado esa misma mañana. Mónica me había engatusado y me la había chupado sin que yo pudiera o quisiera evitarlo, además, no había llegado a mayores porque ahí sí que lo había evitado, pero también era cierto que me había encantado y no podía negarlo.

Aquella chica era espectacular, más que Carla en cuanto a físico y eso es mucho decir, pero era la realidad y solo de pensar en ella ya me entraban ganas de follarla, no había otra reacción posible ante aquel mujerón que encima tenía una personalidad arrolladora.

Y esa personalidad la iba a confirmar en aquel mismo instante porque me entró un mensaje al WhatsApp de ella, el cual decía lo siguiente:

- Asómate a la ventana guapo, quiero verte antes de irme a casa a comer

- ¿Cómo dices?

- Tú asómate y me entenderás

¿De verdad estaba Mónica al pie de la casa?, ¿no se había ido ya?, me entró un miedo espantoso solo de pensarlo porque Carla estaba conmigo en la habitación al otro lado de la puerta del baño que, por suerte, estaba cerrada así que, decidido, me levanté de la cama y miré por nuestra ventana donde un rato antes me había follado a Carla.

Y allí estaba ella, de pie con una sonrisa en la boca y alzando la mano en cuanto me vio aparecer por la ventana, llevaba puesto el sujetador del bikini sin nada encima y un short vaquero blanco debajo junto con unas zapatillas del mismo y las gafas de sol como complemento.

Sin duda tenía un aspecto de lo más sexy con aquel pelo rizado y negro cayéndole por los hombros y aquel par de tetas únicamente tapadas con aquel sujetador que amenazaban con romper. Era una estampa de lo más sensual y Mónica lo sabía así que cogió el móvil, escribió algo y me miró para ver si yo miraba también el móvil y veía lo que me había escrito.

- Hola guapo, no podía irme sin verte, me ha encantado conocerte y lo que hemos hecho en la playa, además, ya te he dicho que esta noche también quiero verte así que quiero que vengas al bar con tu novia y espero que no me falles, tu secreto estará a salvo conmigo mientras cumplas esto que te pido

- Está bien Mónica, iremos

- Ya sabía yo, así me gusta, me pondré algo más de ropa de la que llevo ahora mismo, pero aun así me mirarás como lo has hecho esta mañana, espero que tu novia no sienta envidia, un besazo guapo

Y después de leer aquello, me hizo un gesto de adiós con la mano y se dirigió a la pequeña cuesta que daba acceso al aparcamiento sin dejar de esbozar una sonrisa, cosa que fue una suerte porque justo en ese momento salió Carla del baño con el pelo perfectamente seco y peinado, aunque con el albornoz todavía puesto.

- Pero mira que estás guapo Antonio jeje

- Jajaja eres una aduladora

- Para nada, después de lo que hemos hecho hace un rato me pareces todavía más guapo, que sepas que sigo cachonda, pero te voy a dar un respiro

- Jajaja lo necesito, ¿nos vestimos y nos vamos a comer algo a Tarifa?

- Perfecto

Eran ya las 2 y media pasadas, íbamos a comer tarde pero no importaba, yo necesitaba desconectar y parar un poco después de todo lo que había pasado el último día y medio porque todavía no me lo creía. Yo me consideraba un tipo normal que había tenido suerte con las mujeres, especialmente con Carla, pero había dinamitado aquella suerte permitiendo que Mónica me la chupara y sin pensar en el daño que le podía provocar a Carla, más si cabe con lo bien que estábamos últimamente.

De todas formas, como el daño ya estaba hecho, no había vuelta atrás así que yo solo esperaba que aquello hubiera sido un desliz que no quería que volviera a ocurrir, aunque tenía la sensación de que Mónica iba a querer jugar conmigo y con aquella situación.

Esos pensamientos me rondaban la mente cuando me di cuenta de que Carla ya se había vestido con un vaquero ajustado claro y una camiseta de manga larga blanca a modo de blusa porque el día estaba fresco así que también cogió su chupa por si acaso. Yo, sin embargo, como íbamos solo a comer, también opté por algo casual así que también cogí unos vaqueros, una camiseta de manga corta y una sudadera fina y nos fuimos a por el coche para poner rumbo a Tarifa.

Llegamos a Tarifa veinte minutos más tarde, aparcamos y nos metimos en un bar del centro a comer donde encontramos sitio, una suerte sin duda porque el pueblo estaba a reventar de gente así que nos sentamos y pedimos una ensalada y algo de pescado.

Fue una comida agradable sentados al sol con su posterior café en la misma terraza donde no hablamos de nada especial, aunque yo no podía quitarme de la mente lo que había pasado con Mónica. Había sido un completo error porque estaba disfrutando de lo lindo con la actitud desinhibida de Carla y quería aprovecharlo, pero ahora iba a tener que lidiar con lo de Mónica, especialmente esa misma noche porque tenía la sensación de que aquella chica, sin conocerla, podía cumplir con su amenaza así que le iba a proponer a Carla que fuéramos a aquel bar y así me lo quitaba de encima para siempre o eso pensaba yo.

La situación creía tenerla controlada así que decidí dejar de pensarlo durante un rato y Carla y yo fuimos a dar una vuelta por Tarifa durante más de una hora hasta que nos volvíamos a sentar en una terraza, pero estaba vez para tomar algo antes de cenar e ir a cambiarnos a la casa. Una terraza en la que Carla tenía pensado decirme algo que no me esperaba en absoluto y que me sorprendería para lo que nos quedaba de vacaciones.

- Antonio

- Dime

- He estado pensando esta mañana, bueno, lo llevo pensando desde el día que follamos en la zona de la piscina de casa, que quiero seguir experimentando contigo Antonio, mañana si me lo pides voy a hacer topless y también quiero que me digas lo que me tengo que poner

- Carla..

- Ah, espera, y quiero volver a follar en el salón y si están nuestros amigos los portugueses en casa o nuestro amigo me da exactamente igual, así te lo digo

- ¿Me estás hablando en serio Carla?

- ¿No me acabas de oír?, estoy muy cachonda Antonio, no sé qué me pasa, pero esto es lo que quiero y te lo estoy diciendo así que mañana si nos hace mejor temperatura que hoy haré topless, ¿te parece bien?

- Joder, me parece perfecto, pero sigo sin entender ese cambio en ti, ¿qué es lo que ha cambiado?

- Mmm no sabría decirte, aunque reconozco que los consejos de Laura y su cabezonería han ayudado y tus ganas de que sea más desinhibida también

- Vaya vaya con Carlita, desde luego no sé qué has hecho con mi novia, pero la has matado y te has comprado una nueva

- Jajajajajajajajajajaajajajjajaja ¡pero mira que eres bobo!

- Jajajaja y un poco gracioso también

- Un poco, sí, pero de verdad que me apetece desinhibirme y te aseguro que tú vas a salir muy beneficiado de esto

- No me cabe ninguna duda jajaja

- Jaja ríete pero te voy a sorprender, de momento quiero que esta noche me digas lo que te gustaría que me pusiera para salir a cenar y a tomar algo

- Mmm, ¿te has traído algo atrevido?

- Mmm jaja sí, me he traído el top negro de la noche del jardín y también me he traído esos pantalones grises

- Mmmm el top quiero que te lo pongas, pero por casualidad, ¿no te habrás traído una mini falda?

- Jajaja quieres poner toda la carne en el asador, ¿no?

- Sí jaja pero, ¿te la has traído?

- Sí, tengo una mini blanca que me compré el otro día con Laura

- ¿Es muy corta?

- Bastante

- Pues ya sabes lo que tienes que hacer, ah, y que no se te olviden los tacones

- Jajaja vas a tener que estar al lado de mí toda la noche, te lo advierto, creo que el resto de hombres te van a invidiar mucho

- Que no te quepa la más mínima duda

Joder, era increíble lo caliente y desinhibida que estaba Carla, nunca la había visto así, pero sabía que hablaba muy en serio así que estaba deseando ver cómo le quedaban esas dos prendas de ropa y también quería ver hasta dónde estaba dispuesta a llegar ese día.

Y como no quería esperar para verlo, le dije a Carla que nos fuéramos a la casa, ya eran casi las 7 de la tarde y teníamos que cambiarnos y volver así que cogimos nuestras cosas y nos fuimos por el camino de vuelta.

Así, una vez llegados, sin cruzarnos con nadie por la casa, pero estando los dos coches de nuestros compañeros de casa en el aparcamiento, subimos a la habitación y Carla cogió tanto el top como la falda y me dijo que esperara para que se me cayera la baba, algo que a mí me hizo gracia pero que sabía que iba a ser cierto.

Por tanto, aproveché para cambiarme, ponerme mis chinos azul marino, una camisa blanca y los zapatos nuevecitos y sentarme en la cama a esperar a que Carla saliera del baño.

Una espera que me iba a poner tenso porque miré el móvil y vi que tenía unos mensajes de Mónica que decían lo siguiente:

- Hola guapo, recuerda que esta noche quiero que vengas al bar, ¿de acuerdo?. Y como quiero que no tengas dudas de venir, mira esta foto que te paso para que te entren más ganas.

Esa foto a la que se refería era una foto de ella delante del espejo de su baño, solo cubierta por unas bragas blancas de encaje de una tonalidad de horchata que le quedaban absolutamente espectaculares y con el brazo derecho intentado taparse aquellos tetones mientras que con la mano izquierda se tapaba la boca y ponía ojos de estar muy caliente y cachonda.

Yo según vi la foto pegué un bote en la cama, no me esperaba aquello y mi polla cobró vida al segundo a pesar de haber expulsado semen dos veces aquel mismo día pero os puedo asegurar que aquella foto se la hubiera puesto dura a cualquier hombre por muchos problemas de próstata que tuviera.

Encima, vi el mensaje y la dejé en leído porque no sabía qué responder a semejante derroche de sensualidad así que bloqueé el móvil y lo dejé encima de la cama. No podía creerme lo que me estaba pasando y encima Carla aquella noche quería guerra absoluta y sentirse lo más guarra posible, por lo que creo que en ese momento se me iba a salir el corazón del pecho.

Y aquello iba a pasar porque cuando salió del baño volví a pegar un bote tremendo ya que, tanto el top como la falda lisa blanca que se había puesto, le quedaban absolutamente espectaculares porque realzaban sus curvas y dejaba al aire su vientre plano que destacaba aún más con los tacones negros que se había puesto Carla.

- ¿Qué, te gusta mi outfit?

- Joder Carla, no sé qué decir

- No digas nada, solo prométeme que esta noche lo vamos a pasar muy bien

- Ya lo creo

- Jajaja pues vámonos

Decir que Carla estaba impresionante se quedaría corto, en ese momento era una jodida diosa y ella lo sabía así que me dijo que fuera arrancando el coche, que ella enseguida se me unía así que la hice caso, cogí mi chaqueta y me bajé al coche, donde volví a mirar el móvil y me quedé otra vez a cuadros.

Mónica me había vuelto a escribir y esta vez había ido un poco más allá porque había visto que la había dejado en leído y cerca de enfadarse, quería que me entraran más ganas de ir a verla esa noche.

- Como veo que te he dejado sin saber qué decir, aquí tengo otra foto que espero te pueda convencer del todo

Y esa foto que acompañaba era una suya delante de aquel mismo espejo del baño, pero esta vez se tapaba con sus dos manos el coño dejando a la vista entre sus brazos aquellos dos tetones con sus dos pezones que tantas ganas me estaban entrando de morder así que, como no podía ser de otra manera, caí en la tentación y no pude responderle más que lo siguiente:

- Joder, ¡qué ganas me están entrando de morderte los pezones y otras partes del cuerpo!, eres absolutamente increíble

Tuve la mala suerte de que mientras escribía aquello, Mónica se conectó y me contestó al segundo:

- Cuando quieras puedes mordérmelos, aquí estarán disponibles para ti y no solo ellos, mi cuerpo quiere sentir tu polla así que si quieres puedes follarme esta misma noche si te decides

- Puff Mónica, me estás poniendo a mil, pero no puedo hacerle eso a Carla, no sería justo

- Lo que no sería justo sería que me dejaras a mí con las ganas

- No me digas eso por favor

- Sí, te lo digo, y también te digo que si estás dispuesto a follarme te voy a reventar la polla, eso te lo garantizo

- Puuff puff para por favor, no puedo seguir con esta conversación

- Jajaja luego cuando vengas a verme la podemos continuar, tranquilo, disfruta de la noche hasta entonces, ciao

Ahora sí que parecía todo surrealista, aunque, por otro lado, me habían entrado unos calores como no os podéis imaginar ya que, tras cerrar la conversación y levantar la mirada, vi aparecer a Carla andando desde la casa y mi polla se acabó de endurecer.

En ese momento me sentía el hombre más poderoso del mundo, en mi vida me había imaginado que me fuera a pasar aquello, pero me estaba pasando así que Carla se subió al coche y arrancamos de nuevo en dirección a Tarifa donde nos fuimos en busca de un restaurante donde cenar de características parecidas al de mediodía, aunque, esta vez, fue un poco más rústico.

El bar era más “de pueblo” por así decirlo, pero no nos importó porque nos sirvieron una buena variedad de pescados y a un precio bastante razonable así que en cuestión de una hora y poco ya estábamos cenados y apenas eran las 10 y media de la noche.

- Bueno Antonio, ¿ahora qué hacemos?, ¿vamos donde nuestro amigo de ayer o probamos algo nuevo?

- ¿Qué te parece si nos damos una vuelta por los puestos que hemos visto esta mañana junto al paseo marítimo y luego buscamos un local donde tomar una copa?

- Perfecto, ¿has buscado algún sitio?

- Pues he estado trasteando por internet y he visto un bar – pub que se llama El lago azul que tiene muy buena pinta

- Perfecto, pues luego vamos

Ya está, ya se lo había dicho a Carla y ella ni siquiera era consciente de por qué había elegido aquel bar, pero en el fondo de mi ser quería ir y ver a esa chica tan espectacular que aquella misma mañana me la había chupado en aquella playa y decir lo contrario sería mentir así que cogí de la mano a Carla y nos fuimos a ver los puestos.

Estos eran los típicos que había en todas las zonas de playa, puesto de cuero, de artesanía, de ropa, etc pero no nos llamaron demasiado la atención así que tras verlos todos tranquilamente, nos fuimos hacia el bar donde trabajaba Mónica sobre las 11 y media de la noche.

El bar estaba cerca de la zona de playa en una plaza más o menos ancha y tenía unas cristaleras por fuera desde las que se podía ver el interior así que entramos y vimos que nada más entrar había una zona de mesas y taburetes donde poder tomar algo de forma más tranquila y más al fondo, separada por una barandilla de metal, se encontraba la zona de barra en forma de L con la pista de baile donde no pude evitar fijarme en Mónica y en el minivestido blanco que llevaba puesto porque le quedaba absolutamente espectacular.

Era un vestido extremadamente corto, apenas le cubría el culo, y muy fino que tenía la espalda al descubierto y por delante le cubría completamente todo el torso, pero no podía disimular ni un ápice aquellos dos tetones que tenía.

Estaba seguro que se había puesto aquel vestido para provocarme, pero lo que no sabía ella era que Carla le iba a hacer la competencia en cuanto a sensualidad porque, desde que habíamos entrado en aquel bar, todos los hombres se habían quedado mirándola embobados y ella lo sabía, vaya que si lo sabía.

De esta manera, fuimos hasta la zona de la barra y nos sentamos en dos taburetes que estaban libres, ya que a esa hora todavía no había mucha gente y la música estaba bastante baja, y esperamos a que uno de los dos camareros que había viniera a atendernos, aunque estaba claro que el chico moreno alto no iba a ser sino que fue Mónica la que, con una sonrisa en la cara, se acercó hasta el otro extremo de la barra para atendernos.

- (Mónica): Hola chicos, ¿qué os pongo?

- (Antonio): Para mí un gin tonic, ¿y tú, cariño?

- (Carla): Lo mismo

- (Mónica): Enseguida os lo pongo

Diciendo eso, se fue otra vez hacia el otro lado de la barra y tanto Carla como yo pudimos observar el movimiento de culo y del vestido encima de él de Mónica y es que no era para menos, aquella chica tenía un físico espectacular y mucha seguridad en sí misma.

De hecho, tan atontados nos quedamos los dos mirándola que fue Carla la que me tuvo que sacar de la ensoñación en la que había entrado mientras le miraba el culo.

- Oyeee guapo, ya te vale eh, ¿te parece bonito mirarle el culo a la camarera estando tu novia delante?

- Jajaja perdona Carla, no era mi intención

- Tranquilo, yo también la he mirado, esa chica es espectacular, entran ganas de follársela, ¿verdad?

- Joder Carla, ya te vale

- ¿Qué pasa?, no me digas que no te gustaría irte con ella a la cama

- Contigo tengo suficiente cariño

- Jajaja eso no es una respuesta

- ¿Y qué quieres que te diga?

- Pues la verdad

- Está bien Carla, tú lo has querido, esa chica tiene un polvazo tremendo y me la follaría sin dudarlo, ¿contenta?

- Mucho, has sido sincero, no te culpo por imaginarlo

No nos dio tiempo a decir nada más porque justo en ese momento Mónica volvía con las dos copas en la mano así que nos callamos y esperamos a que nos las pusiera delante, pero Mónica tenía otras intenciones que iban más allá de servirnos porque quería hacerme sufrir.

- (Mónica): Ahí tenéis las copas chicos y si me lo permites guapo, tu novia va espectacular esta noche, me encanta tu outfit guapa

- (Carla): Gracias guapa, aunque para outfit espectacular el tuyo, Antonio y yo estábamos comentando antes que nos pareces muy guapa y que tienes un físico espectacular

- (Mónica): Jajaja gracias, sois muy amables los dos, aunque tu chico también me parece muy guapo eh

- (Carla): Jajaja pues es solo mío eh, que lo sepas, aunque creo que si le dejo se iría contigo después de las miradas de antes

- (Antonio): Oye, oye, ya os vale a las dos, me vais a hacer que me ponga colorado

- (Carla): Es que eres muy guapo cariño, no voy a poder dejarte solo ni un segundo eh, aunque ahora mismo me estoy meando así que te dejo a cargo de èl, ¿vale guapa?

- (Mónica): Jajaja será un placer cuidar de él, por cierto, me llamo Mónica

- (Carla): Yo soy Carla, encantada, ahora vuelvo cariño

Y diciendo eso, con una gran sonrisa en la cara, se levantó del taburete y fue hacia la salida donde se encontraban los baños mientras yo me quedaba a solas con Mónica.

- (Mónica): Vaya, vaya con tu novia,¿no?, no pensaba que iba a ser tan guapa

- (Antonio): Es un auténtico pibón y soy muy feliz con ella así que por favor no me líes

- (Mónica): Mmm verás Antonio, me has gustado mucho y no voy a parar hasta que folle contigo así que no sé qué podemos hacer

- (Antonio): Joder Mónica, por favor, lo de esta mañana ha estado bien pero no quiero que vuelva a pasar

- (Mónica): Jajaja no te lo crees ni tú guapo, tú también quieres follar conmigo, no me cabe ninguna duda después de lo que me has respondido a los mensajes y fots que te he pasado hace un rato así que vete pensando cómo podemos hacerlo

- (Antonio): Mónica, no puede ser, por favor

- (Mónica): Pues entonces ahora cuando venga Carla le voy a decir lo bien que te la he chupado esta mañana

- (Antonio): Mónica, tú eres una mujer 10, tienes un físico espectacular y puedes acostarte con quien quieras, ¿por qué me quieres joder la relación por un polvo?

- (Mónica): No vas a ser solo un polvo guapo, me supones un reto y, además, un hombre que se ha ligado un pibón como es Carla tiene que merecer la pena así que vas a tener que arreglártelas para follar con dos mujeres

- (Antonio): Joder Mónica, por favor, no

- (Mónica): Sí Antonio, sí, además, te digo más, no me importaría montármelo contigo y con Carla a la vez, ¿crees que a ella le gustaría?, estoy segura que a ti sí, aunque no sé cuánto durarías sin correrte, somos dos auténticos pibones y quizás seríamos mucho para ti, ¿no crees?

- (Antonio): Jajajaja sería una fantasía hecha realidad

- (Mónica): Jajajajaja ya sabía yo, no creo que haya ningún hombre que no quisiera eso, aunque quizás se lo podemos preguntar a Carla que ya viene del baño

Continuará

Continúa en