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De mojigata a insaciable, Un relato de lujuria (1)

Blanca siempre se negó a disfrutar el sexo, pero Félix decidió imponer su voluntad. Cuando la mesa de la cocina se convirtió en su lecho y él la tomó sin piedad, ella descubrió un placer que nunca imaginó. Ahora, la mojigata ha muerto; bienvenido al infierno de lujuria.

Andrea Haiken18K vistas9.5· 16 votos

Blanca se levantó de la cama y al ponerse de pie sintió como el semen que escurría de su vagina humedecía sus bragas, miró a Félix acostado boca arriba cubriendo sus ojos con su antebrazo, vestía la camisa del pijama y estaba desnudo de la cintura hacia abajo con el pene aún en erección; Movió su cabeza en señal de decepción mientras se quitaba el camisón y el sostén, los puso sobre la silla del tocador y se metió al baño a ducharse.

Salió del baño desnuda, caminó hacia el armario, se puso unas bragas limpias y de pie frente al espejo del tocador, se puso el brasier y el camisón. Félix, quien la había estado observando desde su salida del baño, exclamó

- ¡Que buena estás mujer!

Ella lo volteó a ver acostado sobre la cama con el pene, ya flácido, apoyado sobre uno de sus muslos y haciendo caso omiso a su comentario le preguntó

- ¿Vas a cenar lo mismo de anoche? __ El al notar molestia en su tono de voz preguntó

- ¿No te dejé terminar? __ Blanca respondió con ironía

- Yo no importo… ¡Ponte unos calzones y vamos a cenar!

Félix se sentó en la orilla de la cama y golpeando con la palma de su mano el colchón le respondió

- Ven, siéntate y dime que pasa __ Ella se sentó a su lado y en un tono de reproche comenzó diciendo

- Llevamos tres meses viviendo juntos y… __ Interrumpió su reproche, levantó su cara hacia el plafón y con voz triste agregó ___ Te aburriste muy pronto de mi Félix

- ¿Por qué lo dices?

Blanca se puso de pie “dándole la espalda” a Félix y con resignación respondió

- Porque ya no me deseas… Ya no sientes pasión por mí, ya no te interesa encender “el fuego” que como mujer llevo dentro, ni siquiera te molestas en desnudarme…. Solo date cuenta en como lo acabamos de hacer

- Como siempre __ Comentó Félix con calma

Blanca se giró para verlo de frente y exagerando sus ademanes respondió

- ¡Exacto! ¡Como siempre!… Y yo te voy a decir lo que significa “como siempre”; Regresas de trabajar, te pones un pijama, yo un camisón, de preferencia corto para facilitarte el trabajo, y como antes de bajar a cenar, ¡Hay que coger! Nos acostamos de lado, te quitas el pantalón, haces a un lado mis bragas, me la metes y “Pum, pum, pum” hasta eyacular dentro de mí, la sacas, acomodas mis bragas y “tan, tan” se acabó.

- ¿Y te quedas a medias? __ Blanca desconcertada por la pregunta, en tono tranquilo respondió

- A veces… Pero eso no importa, el problema es que siempre es lo mismo __ Y en un tono de nostalgia agregó __ La primera vez que lo hicimos y otras veces más, mientras regresábamos del hotel a mi casa, tú me pedias que viviéramos juntos, que compartiéramos nuestras vidas, que querías hacerme el amor sin necesidad de escondernos de nadie y yo me ilusioné con tu propuesta

Bajó sus brazos tocando con las palmas de sus manos los costados de sus muslos, miró a Félix a los ojos y con tristeza agregó

- Me faltó experiencia y tal vez malicia para no ilusionarme con tu propuesta… Pero era lógico que me ilusionara; Una adolescente inexperta que hace el amor con el hombre del que está enamorada, es presa fácil ¿o no? __ En tono molesto Félix respondió

- Acabas de cumplir 20 años, así que si quieres irte para “ganar experiencia” ¡Adelante!… Yo te amo, pero no pienso obligarte a estar conmigo

Ella “explotó”, se puso frente a él y dirigiendo sus manos hacia su cara respondió

- ¡No digas estupideces, que no se trata de eso!

- ¿Entonces? ¿De qué se trata todo esto?

Blanca levantó un hombro ladeando la cabeza y respondió

- Lo que pasa es que… ¿Cómo te lo digo para que no te ofendas?

- No me voy a ofender, así que dilo sin miedo

Respondió Félix, ella se sonrojó y forzando una sonrisa avergonzada dijo

- Me siento sexualmente insatisfecha __ Y con aplomó terminó preguntando__ ¡¿OK?!

Félix se rio negando con la cabeza y preguntó

- ¿Y cómo quieres que te satisfaga, si te niegas a todo?… Para ti el sexo debe hacerse en base a alguna especie de instructivo que existe en tu mente. Así que ni te quejes que es tu culpa

Ella lo miró en silencio y con sarcasmo respondió

- ¡Vaya, vaya!… De modo que el “señorito” se aburre de su novia y la culpa es de ella

Félix ya molesto respondió

- ¿Y de quien más? __ Y comenzó a dar sus razones diciendo__ A los hombres, el deseo nos nace por la vista y tú no haces nada para estimularlo y ni qué decir de tus constantes negativas, “Así no”, “eso no”, “no me chupes las tetas” “no hagas eso que es una cochinada” “aléjamelo de la cara”… Dices que no me interesa encender tu fuego, y yo te pregunto ¿Qué fuego? __ Blanca lo miró con rabia y él mirándola agregó__ ¡Sabes muy bien a lo que me refiero!

- ¡¿Dime a qué te refieres?! __ Le exigió molesta y él agregó

- ¡Claro que te lo voy a decir!… Me gustas Blanca, tienes un cuerpazo y te deseo como loco, al verte desnuda, no solo quiero encender tu fuego, ¡Quiero hacer de tu cuerpo un infierno de lujuria!… Quiero besarlo, lamerlo, sentir tu piel pegada a la mía, que nuestros cuerpos ardan de pasión, mientras son humedecidos por nuestras salivas, quiero estar dentro de ti mientras nuestras bocas y manos disfrutan del “banquete sexual” que les ofrece el cuerpo del otro y terminar disfrutando del “delicioso postre” que es el orgasmo, ¡Ese es el fuego que yo quiero encender en ti! ¿Y cuál es el que tú permites que encienda?... El de una mujer que negándose a todo lo que no sea penetración, desnuda su cuerpo y espera inmóvil en la cama a que todo suceda, mientras que yo ardo en deseos por sentir su pasión.

Ella se sintió ofendida y lo miró con rabia, sin embargo, se controló y en un tono suave le respondió

- Sin hacer nada de eso, solo con caricias tiernas y dulces besos, me robaste la virginidad

- ¡Yo no te robé nada! Tú aceptaste ir conmigo al hotel, incluso ese día tú lo insinuaste y si te lo hice así, fue porqué me aseguraste ser virgen y…. __ Ella lo interrumpió gritando con enojo

- ¡Era virgen Félix! __ Y agregó__ Y no te lo insinué, ¡Te lo pedí!… Así que no me vengas con que fuiste el irresistible “don Juan” de la novela, ya que la que programó todo para coger contigo fui yo. ¿Por qué crees que te lo pedí ese día? ¿Acaso pensabas que iba a coger contigo sin condón, así como así? No papito, me aseguré de que fuera un día seguro ya que no estaba dispuesta a perder mi virginidad con un condón… Por eso las otras veces te pedí que lo usaras

- ¡Eso me lo has dicho hasta el cansancio!... A lo que me refiero es, a que ese día estabas muy nerviosa y mi intención fue hacerte sentir “más amada que deseada”… Yo creía que después de perder la virginidad surgiría en ti, la mujer ardiente dispuesta a gozar del sexo sin prejuicios, pero me equivoqué.

Blanca quien lo miraba de pie con los brazos cruzados sobre el pecho, tragó saliva y le dijo

- Vamos a aclarar las cosas; __ Félix la miró en silencio y ella dijo__ Se supone que hombre y mujer que viven juntos es porque se aman y si se aman, se desean ¿O no? __ El afirmó y ella agregó __ Eso quiere decir que sin importar si estoy desnuda, en minifalda, en bikini o en escafandra de buzo, al amarme, me deseas y no tengo necesidad de disfrazarme para seducirte…. Por otro lado, yo no me niego a que beses mis pechos, pero no me gusta que me los mames como si te estuviera amamantando y en lo que respecta a tener sexo oral, cosa en la cual insistes e insistes, para mí, es una cochinada ¿De acuerdo?… ¡Soy tu novia Félix! ¡Así que respétame! __ Hizo una pausa y agregó__ Ahora bien, si lo que tú quieres es una puta que te complazca en tus desviaciones, búscate a otra, te juro que en el momento en que tú me lo pidas, yo tomo mis cosas y me largo de aquí

Félix la miro sorprendido por unos segundos, se puso de pie y antes de caminar hacia el baño le dijo

- Eres contradictoria y estás llena de prejuicios, así que no pienso discutir… ¡Estás muy mal carajo!

Blanca salió enojada de la recámara y bajó a la cocina donde minutos después él la alcanzó y se sentaron a cenar en silencio. Temerosa de que lo dicho por Félix fuera por estar arrepentido de vivir juntos en tono amable preguntó

- ¿De verdad crees que estoy muy mal?

El no respondió y ella suponiendo “lo peor” bajó la mirada hacia sus muslos cuya piel se mantenía bronceada, ya que la semana anterior Félix la había llevado a la playa para festejar sus 20 años. Miró a su novio con la mirada fija en la pared de la cocina masticando el emparedado que cenaba y el temor pudo más que sus prejuicios; Sabía que a él le excitaba ver su piel bronceada por lo que decidió mover su silla y subirle los pies al regazo, él le miró las piernas y el sensual triangulo que en medio de ellas formaban sus bragas, segundos después, comenzó a acariciarle las pantorrillas y cuando le acariciaba dulcemente los pies, ella sintió en ellos “el bulto” que se levantaba bajo el calzón de Félix.

- ¿No me vas a hablar?

Pregunto con voz muy suave convencida de que lo “había vencido”, sin embargo y para su decepción, Félix le bajó los pies al piso, recogió la mesa y llevó los platos al fregadero. Al sentirse despreciada, Blanca se aterró, se puso de pie, soltó un chasquido y con la voz entrecortada de quien va a soltar el llanto preguntó

- ¿Me vas a dejar, sin importar que te ame?

Félix la levantó por la espalda y las corvas, la sentó en la mesa con las pantorrillas y pies colgando hacia el piso, en silencio le quitó el camisón y el brasier, por unos segundos observó con admiración su torso desnudo, sujetó con sus dos manos uno de sus pechos y sin tomar en cuenta las protestas de Blanca, lo metió en su boca apretando con sus labios la pequeña aureola sorbiendo del pezón, el cual se endureció y las protestas se convirtieron en suspiros, al grado de que cuando Félix le sujetó el otro pecho, ella apoyó sus manos sobre la mesa para “sacar el pecho” y entre jadeos disfrutó de “amamantar” a su novio.

Saciados sus deseos, Félix le acostó la espalda sobre la mesa, le quitó las bragas y permaneció de pie observándola desnuda; Sus hombros, su cuello, sus generosos y bien formados pechos de pequeñas aureolas color de rosa moviéndose al ritmo de su agitada respiración, su vientre, las curvas de su cintura abriéndose hacia unas sensuales caderas, la piel afeitada de su pubis hundida entre sus crestas iliacas y el monte de Venus y sus excitantes labios vaginales color de rosa.

Con sus dedos recorrió el contorno de piel blanca que el bikini había dejado en sus pechos y su pubis al broncearse, con sus manos recorrió sus costados desde sus costillas, su delineada cintura y sus caderas hasta llegar a sus muslos donde contempló como, donde estos se juntaban, formaban con su sexo un pequeño y excitante triangulo invertido a través del cual se veía la madera de la mesa.

- Me enloquece que me mires así

Dijo Blanca entre jadeos y él acariciándole la parte baja del pubis respondió

- Y a mí me enloquece tu cuerpo, no tienes idea de lo que me calienta ver como resalta esta piel blanca con lo bronceado de tu cuerpo… ¡Eres una delicia de mujer!

- Llévame más seguido a la playa y siempre me verás así

Mirandola con gran lujuria, la cual se manifestó en su tono de voz él preguntó

- ¿Por qué te niegas a disfrutar y a dejarme disfrutar tu cuerpo?

Blanca lo miró sin responder, él le acarició los labios vaginales metiendo un dedo en la húmeda vagina y al escucharla suspirar, hablando entre dientes como muestra de su excitación la sentenció diciendo

- Ya me cansé de eso y lo quieras o no, voy a disfrutar de ti… Te voy a coger como merece ser cogida una hembra como tú.

Y se “lanzó” sobre de ella para besarla en la boca, con besos húmedos le recorrió la cara, el cuello, los hombros, le volvió a mamar los pechos y bajo por el vientre y el pubis para terminar en sus muslos. Se desnudó, dejando su camisa y sus calzones sobre la mesa, se puso las manos sobre el pubis a los lados de su pene y le presumió su tamaño a Blanca diciendo “Mira lo que te voy a dar mamita”. Ella levantó la cabeza y respondió “Que grande la tienes”. Después él le separó las piernas y se arrodilló entre ellas, para besar y lamer sus pies, sus pantorrillas y la parte interna de los muslos, le acarició los labios vaginales y al separarlos con sus dedos dijo “Las mujeres se afeitan el sexo para esto”

Al escucharlo, Blanca bajó sus manos hacia su pubis y entre jadeos le gritó “¡NO FELIX, ESO NO!” Apoyó sus antebrazos sobre la mesa, dobló su cintura hacia adelante para levantarse, pero al sentir la boca de Félix besar el humedecido interior de su sexo y los movimientos de su lengua sobre su hinchado clítoris, volvió a recostar su espalda sobre la mesa para disfrutar lo que él le hacía

Cada vez que la lengua de Félix entraba en ella para lamer el rojo encendido de sus pliegues vaginales, Blanca gemía de placer y presa de la lujuria comenzó a acariciarse el pubis y el vientre, subió sus manos a sus pechos, apretó con sus dedos sus pezones y comenzó a decir “Oh por Dios, oh por Dios, oh por Dios” los músculos de su pubis se endurecieron y levantó las nalgas gritando “¡Me estoy viniendo, me estoy viniendo!”

Félix le metió una mano debajo de las nalgas y con la otra le apretó el pubis justo arriba de los labios vaginales, segundos después la escuchó gemir con fuerza sintiendo en su lengua las contracciones y el exceso de humedad de su vagina.

Blanca se relajó y al sentir que Félix le besaba dulcemente el sexo, abrió los ojos para verlo, él le sonrió como diciendo “¿No qué no?”. Se puso de pie, le levantó las piernas apoyándolas sobre su fornido pecho, le besó los pies y los “enredó” sobre su cuello, la miró a los ojos acariciándole los muslos y lentamente la penetró hasta que sus testículos se juntaron a los labios vaginales.

- ¡Está enorme y me encanta!

Exclamó Blanca en tono ardiente y cuando él comenzó a entrar y salir de su estrecha, húmeda y cálida vagina, entre gemidos de placer comentó “Me encanta, me encanta” poco después, sus gemidos de hicieron más intensos y comenzó a mover su cabeza de lado a lado apretándose los pechos con sus manos. Su frente y su labio superior se “perlaron” con gotas de sudor al tiempo que él acariciándole los muslos le expresaba su excitación con frases como “Que rica estás”, “Eres una delicia de mujer”, “Cuanto placer hay en este cuerpecito”, “Me encanta cogerte y hacerte gozar mamita”

Blanca intentaba sonreír entre jadeos de placer los cuales se convirtieron en una especie de “rugido” cuando sus piernas y cadera comenzaron a temblar sin control, hizo su cara hacia atrás apoyando la coronilla de su cabeza en la mesa, los músculos de su cuerpo se comenzaron a tensar y al sentirlo Félix le empujó el pene con fuerza hasta lo más profundo de su carne, ella gritó, enderezó su cabeza para mirarlo a los ojos y exclamó con fuerza “¡No me sueltes, no me sueltes!

Félix absorto en el placer de Blanca le sujetó las piernas sobre su pecho y arqueó su cintura hacia atrás para levantarle las nalgas de la mesa, sonrió al verla con los ojos “desorbitados” y disfrutó de ver y sentir como su intenso orgasmo contraía su vientre y la obligaba a mover su cabeza de adelante hacia atrás al ritmo con el que su vagina le “apretaba” y “soltaba” el pene.

La excitación por lo que veía y el placer que sentía, hicieron que no lo pudiera retener, apretó contra su pecho los sensuales muslos de su novia y entre “exhalaciones” de placer vació toda su carga de cálido semen dentro de ella

Al terminar permanecieron jadeantes mirándose a los ojos en un profundo silencio de admiración por lo mucho que se habían disfrutado. Félix pasó las piernas de Blanca a los lados de su cadera y se recostó sobre de ella mezclando la humedad de sus sudores, la besó en el cuello, en la mejilla y al besarse en la boca Blanca disfrutó del sabor de su sexo impregnado en la lengua de Félix.

El levantó su cabeza apoyándose con sus antebrazos sobre la mesa y acercó su cara a la de su novia para darle besos cortos en los labios a los que ella respondió ofreciéndole la lengua y con voz agotada por el placer le dijo

- Por poco y me desmayo de tanto placer… ¡Que rico coges papito!

- Con una mujer como tú, cualquiera coge delicioso

Blanca sonrió orgullosa y permanecieron unidos hasta que se perdió la erección, en ese momento Félix tomó sus calzones que había dejado sobre la mesa y cubrió con ellos el sexo de Blanca, cuando ella los sujetó con su mano, la ayudó a bajarse de la mesa diciendo

- Sube a la recámara, yo limpio todo

- Te espero en la cama __ Respondió, dio unos pasos y agregó__ No te olvides de apagar la luz.

El la siguió con la mirada y expresó “Que ricas nalgas tienes niñita”, ella volteó a verlo y sonriendo respondió “Para lo que usted guste señor”. Félix limpió la mesa, revisó que la casa estuviera cerrada con llave, recogió la ropa y subió a la recámara donde encontró a Blanca desnuda en la cama; Estaba acostada boca arriba, con una pierna estirada y la otra doblada con la planta del pie apoyada sobre la sábana, la observó por unos segundos y cuando ella movió su cabeza en un gesto de pregunta, él le dijo “¡Que estás buenísima, con razón me traes loquito!” Blanca se rio y él se subió a la cama para besarla en las piernas y el pubis.

- Si sigues, no me vas a poder cumplir

Lo sentenció acostándose de lado, él hizo lo mismo y al quedar frente a frente él preguntó

- ¿Te gustó?

- ¡Me enloqueció!… Nunca imaginé que me desearas tanto como para hacer lo que hiciste y mucho menos que pudiéramos terminar juntos, eso fue increíble…. No sé cómo explicar lo que sentí, pero te juro que fue la locura

- No tienes idea de las ganas que tenía de cogerte como lo hice

- Si me vas a provocar esa clase de orgasmos ¡Cógeme como quieras!

Se dieron un pequeño beso húmedo en la boca y Blanca sonriendo le aseguró

- Tú también te diste una buena venida, me dejaste rebosando de semen

- Es que te quería mojar los ovarios __ Ella se rio y él preguntó __ ¿Te gusta que termine adentro?

- Siempre me ha gustado, pero esta vez fue increíble… ¿Por qué te viniste tanto?

Preguntó con coquetería, él la miró a la cara y acariciando la piel de su costado con su mano respondió

- ¿Por qué ha de ser amor? Me tenías ardiendo; Esta vez te disfruté como siempre había querido, besé tu piel, mamé tus tetas, lamí tu sexo hasta saborear tu orgasmo y cuando te estaba cogiendo y ví como te venías, decidí “enlecharte” __ Se rio y aclaró__ La verdad es que no lo pude retener

- ¿Tanto así?

- ¡Es que fue increíble! Mientras te venías, con tu vagina me hacías esto __ Con su mano comenzó a apretar, jalar y soltar el dedo índice de Blanca mientras le decía___ Me apretabas la verga, me la jalabas hacia adentro de ti, me la soltabas y lo volvías a hacer, como si ordeñaras la teta de una vaca

Blanca se rio y con picardía preguntó

- ¿Y soy buena ordeñando?

- ¡Excelente! Me sacaste hasta la última gota de leche

Blanca se rio y después en tono serio le dijo

- Vas a decir que soy muy tonta, pero me da vergüenza que me veas cuando me estoy viniendo

- A mí me gusta verte… Me enloquece ver cómo te retuerces de placer

Blanca se sonrojó y buscando cambiar el tema, sonriendo preguntó

¿Qué es lo que más te gusta de mí? __ El la recorrió con la mirada y respondió

- Me gustas toda__ Y acariciándola en los muslos agregó ___ Pero tus piernas y tu cadera, me “prenden”… ¿Te acuerdas como vestías cuando nos conocimos?

Blanca sonrió con coquetería y aclaró

- No era la única, éramos porristas en la “prepa” y estábamos ensayando

- Y se veían muy bien con ese uniforme, pero tú eras la más buena ¡Que sabrosa te veías! __ Blanca rio y él agregó__ Con esa blusa amarrada debajo de las tetas, la faldita plisada a la cadera que te llegaba a medio muslo enseñando tus espectaculares muslos ¡GUAU! Tu cintura, tu pancita y lo que enseñabas del pubis completaban el espectáculo… ¡Le parabas la verga a la estatua del David!

Blanca soltó la carcajada y él tocándole los labios vaginales agregó

- Yo le pedía al cielo que tu faldita se bajara unos 5 centímetros para poder ver estos labios con los que un día te comerías mi verga

- ¡Félix! __ Le gritó dándole una palmada en el hombro, él se rio y dijo

- Ni te hagas, que ese día llegó muy pronto __ Sonriendo con picardía ella dijo

- Me lo pedías tanto, que un día me convenciste __ Y él con sarcasmo respondió

- Y como tú no querías, ni tiempo te dio de planearlo ¿Verdad?

Blanca se rio, se besaron y mientras Félix le acariciaba las líneas del bronceado le dijo

- Y no es la ropa, “el disfraz” como tú le dices. Es tu sensualidad lo que excita y hace que los hombres te miren con deseo… ¿Notaste cómo te veían en Cancún? __ Ella negó por obligación y él agregó__ Te veían con ganas de meterte la verga y cuando yo te imaginaba cogiendo con otro me daban ganas de hacer lo que hice hoy… Pero tú te negabas

Sin hacer caso del reproche ella preguntó

- ¿Te excitaría verme coger con otro? __ Y bromeando agregó__ ¡No respondas! Porque soy capaz de hacerlo y te vas a morir de celos… Además, no tengo con quien

- Yo conozco a alguien que daría lo que fuera por meterte la verga

- ¿En serio?... Preséntamelo ¿No? __ Respondió ella riendo y él le aclaró

- Tú me lo presentaste a mí

Blanca supo a quien se refería, sin embargo, fingiendo extrañeza preguntó

- ¿A quién te presenté?

- A Gustavo, el día que vino a cenar con tú amiga la “buenota”

- ¡Se llama Claudia! Y son hermanos… Ya te había dicho que Gustavo fue mi primer novio

- Y se quedó con las ganas de “echarte un buen palo” ya que por más que disimulaba, no te quitaba la vista de encima __ Le acarició las nalgas y preguntó__ ¿Te las pidió cuando fueron novios?

- ¡¿Cómo crees?! Éramos unos niños y a esa edad los noviazgos son de “manita sudada” y besito en la mejilla… Claudia, Gustavo y yo hemos sido buenos amigos desde muy niños

- Y como a un amigo no se le niega el favor ___ Le dijo Félix bromeando

- Esperaré a que me lo pida por favor __ Respondió ella en el mismo tono

- ¿Es menor que tú?

- Dos años… Claudia tiene 21 y él cumplió 18

- ¡Fíjate!… Quien quita y te toque estrenar

- ¡Estás loco!… ¿Y sabes qué? Ya no digas nada, que soy capaz de….

- ¿De qué?

- Mejor vamos a dormir, que estoy agotada

Al día siguiente Blanca despertó desnuda en los brazos de su novio, se levantó de la cama, entró al baño y al salir despertó a Félix, cubrió su cuerpo con un camisón a medio muslo y bajó a preparar el desayuno. Dado que ese día no tenía clases en la universidad, después de que él se fue a trabajar ella se puso a limpiar la casa, al terminar se sentó frente a su computadora y después de dudarlo mucho, se decidió a ver pornografía. Admirada por la cantidad que había, se decidió por un video, en el cual un hombre de color atendía en un local de masajes a una joven pelirroja. El hombre comenzó a untar aceite para masajear la pálida piel de la chica y al hacerlo sobre la parte interna de sus muslos, la chica comenzó a jadear, él le quitó las bragas, le acarició los labios vaginales frotándole el clítoris y metiendo sus dedos en la vagina hasta llevarla al orgasmo.

Después, cuando el hombre se desnudó, en el rostro de Blanca se dibujó la misma cara de asombro que puso la pelirroja del video al observar el tamaño de pene que el hombre ponía frente a ella. La pelirroja tomó el pene entre sus manos para besarlo y meterlo en su boca, el hombre se acostó boca arriba en la cama de masajes y la chica se montó sobre de él para hacer un “69”.

Blanca bajó la mirada hacia sus muslos y su sexo desnudo, separó las piernas y comenzó a frotar entre sus labios vaginales, al escuchar los gemidos de la chica, se deslizó en su silla hasta sentarse en la orilla apoyando la nuca en el respaldo, separó sus piernas y se metió un dedo en la vagina.

Cuando la pelirroja se puso “de perrito” y él hombre le metió su “enormidad” en la vagina, ella metiendo dos dedos en la suya comenzó a masturbarse enérgicamente. La forma en que el hombre se la cogía y el contraste entre el tono de piel de los protagonistas hicieron que la excitación de Blanca aumentara al grado que sus gemidos comenzaron a mezclarse con los del video hasta que las contracciones de su orgasmo la obligaron a cerrar los ojos y cuando los abrió, observó como el enorme pene negro salía del rosado sexo del protagonista seguido por un hilo de blanco semen. Jadeante apagó su computadora, se levantó de la silla del escritorio, fue a la recámara, se tiró sobre la cama y se quedó dormida.

Despertó poco antes del mediodía, bajó al estudio y se puso a repasar sus apuntes de la universidad, cerca de las tres de la tarde se levantó de su escritorio y entró a la cocina para prepararse algo de comer y mientras lo hacía no dejaba de pensar en sexo, así que después de comer y lavar lo que había usado, subió a su recamara para sacar del armario el contenedor donde guardaba sus uniformes de la escuela preparatoria.

Del contenedor sacó su uniforme de porrista, observó la falda plisada y sonriendo con picardía pensó “Con razón se calentó al verme, esta “cosa” debe medir como 20 centímetros”. Bajó a la lavandería donde sacudió y planchó el uniforme para después subir nuevamente a la recámara y meterse a duchar, pasó su mano sobre su pubis y al sentir que el vello comenzaba a nacer, lo afeitó nuevamente y terminó de ducharse. Salió del baño, tomo el frasco de la crema perfumada que Félix le había regalado y untó con ella todo su cuerpo poniendo “especial cuidado” en sus tetas, su monte de Venus y sus labios vaginales, se maquilló y se sentó a ver la TV hasta cerca de las 7 de la tarde. hora en que él solía regresar a casa.

Sin ponerse lencería, metió sus brazos en las mangas del “crop top” y lo amarró debajo de sus tetas, después se puso la falda y se miró al espejo, abriendo su mano midió lo que serían 5 centímetros desde la pretina hacia abajo y pensó “Ese día, si le hubiera enseñado la tanga” y sonriendo, por saberse desnuda bajo el uniforme, se dijo “De haber estado así, hubiera visto lo que quería” bajó su falda frente al espejo para verse el inicio de sus labios vaginales, sonrió y en voz baja dijo “Con estos te voy a devorar la verga papito”, Subió su falda, se giró frente al espejo para ver sus nalgas levantadas y sus sensuales hoyuelos de Venus, acomodó sus tetas bajo el crop y bajó a la planta baja

Cuando Félix llegó, entró a la casa la encontró sentada en el sofá de la sala con sus piernas cruzadas y sus pies descalzos. Se quedó un momento en silencio admirando el sensual espectáculo, movió su cabeza y presa de la emoción expresó “Que buena estás amor, eres un monumento de mujer” y al caminar hacia ella, Blanca se puso de pie y con voz sensual preguntó

- ¿Le vas a pedir al cielo que baje mi falda o lo haces tú?

Félix se acercó hasta ponerse frente a ella, en su rostro se dibujaba un gesto más de admiración que de excitación. Le acarició el vientre y poniendo sus manos en los costados de Blanca le recorrió la cintura hasta las curvas de la cadera, la sujetó por las nalgas y la jaló para pegarla a su cuerpo, la besó en la boca, desamarró el crop y le mamó las tetas.

Después, ya desnudos, todo fue lujuria y pasión. Estando de pie, él detrás de ella, le frotó el pene en medio de las nalgas y cuando Blanca, sintió la punta del glande intentar meterse en su ano, inspiró con fuerza, se giró para verlo y sin poder ocultar su temor preguntó “¿Me la vas a meter por ahí?” Félix no respondió, la giró frente a él, la sentó en la orilla del sofá, para besarla en los muslos, el pubis y el vientre, le separó los labios vaginales para “devorarle” el sexo hasta llevarla al orgasmo. Le acarició, apretó y mamó sus pezones diciendo “Me gustas, te deseo como a nadie he deseado”

Después, siguieron disfrutándose con caricias y besos húmedos sobre sus cuerpos desnudos hasta el momento en que la excitación llegó al límite y ella jadeante le exigió “¡Ya métemela Félix!”

El acarició con su dedo entre los labios vaginales y al sentir lo humedecida que estaba, en un tono de “vulgar excitación” preguntó “¿Ya le urge un “empujón de tripas” a la niña?” Blanca jadeante respondió “De tripas, de recto, de útero y de semen caliente mojando mis ovarios” Félix sonrió al verla “ardiendo” y respondió “¡Te lo voy a dar, hasta que grites de placer!” Le separó las piernas y al acercar su pene a la entrada de la vagina, ella dijo “¡Métemela toda!” “Te la voy a dejar ir hasta los huevos mamita” Le respondió Félix empujando con fuerza todo su pene dentro del cuerpo de su novia, ella mezclando sus palabras con un grito de placer expresó “¡Que delicia! ¡Siento que me quema!… ¡Muévete, muévete!”

Félix lo hizo cambiando varias veces de postura y lugar, hasta terminar en la posición del misionero sobre la alfombra de la sala, las piernas de Blanca comenzaron a temblar y tuvo un orgasmo tan intenso que él al verla exclamó “¡Que bárbara!, Que increíble te vienes chiquita, ¡Me encanta verte gozar!” Cuando ella se relajó de su intenso orgasmo, Félix le metió las manos debajo de las nalgas, apoyó su frente sobre la alfombra y aceleró sus movimientos

Cuando sintió la inminencia de su orgasmo, Félix disminuyó la intensidad de sus movimientos, le sacó las manos de debajo de las nalgas, se enderezó apoyándose con sus manos en la alfombra, arqueó su cuerpo para empujarle el pene hasta lo más profundo de sus entrañas y quedó inmóvil unos segundos. Al verlo sobre de ella con los ojos cerrados, Blanca lo sujetó por las nalgas para mantener sus pubis “pegados” y en ese momento sintió las contracciones del pene dentro de su vagina, lo escuchó “exhalar” rítmicamente con fuerza al tiempo que su vientre se “hundía” por el placer y “dulcemente” cerró los ojos para disfrutar del cálido semen dentro de su vagina.

Al terminar su orgasmo, Félix abrió los ojos y se encontró con la mirada de Blanca, ella le sonrió complacida por el placer que le había dado y con coquetería preguntó

- ¿Estuvo rico?

Félix la miró fijamente y cautivado por la belleza de su rostro y el placer de su gran orgasmo balbuceo

- Que bonita eres Blanca y que rico coges ¡Eres increíble! __ Ella sonrió y le respondió

- Me encanta que me disfrutes y que termines dentro de mí… Sentir el semen en mi vagina, es como “la cereza del pastel”… Yo no volvería a coger con condón

Él no dijo nada, solo se recostó encima de Blanca, ella le acarició la espalda, le besó el hombro y después de unos segundos soportando su peso, le pidió que se “bajara” pretextando “No es lo mismo el colchón de la cama, que el piso de la sala”. Cuando él se “bajo” ella cubrió su sexo con los calzones de Félix, se sentó sobre la alfombra y al verlo acostado boca arriba con el pene aún erecto, se “armó de valor” y lo metió a su boca para limpiar los rastros de semen que en él había

Félix admirado, no fue capaz de decir nada, solamente la vio ponerse de pie y caminar hacia el baño de la planta baja.

Cuando salió del baño, vio que Félix permanecía recostado boca arriba en la alfombra de la sala, caminó hasta él para quedar de pie junto a su cabeza y bajando la vista le dijo

- No te vistas, voy a preparar algo de cenar

Desde su postura, Félix la volteó a ver, la recorrió de abajo hacia arriba con la mirada, le acarició las pantorrillas, volteó la cara para besarle los empeines, y al volver a recorrerla con la mirarla, con gran admiración por el cuerpo de Blanca expresó

- ¡Que cuerpazo tienes!... ¿De verdad cogí contigo o estoy soñando?

Ella rio halagada, puso sus pies a los lados de la cabeza de Félix con las piernas abiertas y su entrepierna arriba de sus ojos, separó sus labios vaginales y dijo

- No lo soñaste, estuviste aquí adentro… ¡Y muy adentro!…. Te espero en la cocina

Salió de la sala para ir a la cocina, Félix la alcanzó y con los pies de Blanca sobre su regazo, cenaron unos emparedados, recogieron la cocina y al pasar por la sala levantaron sus ropas, acomodaron el sofá y subieron a la recámara para ducharse entre besos y caricias; Al salir del baño, se subieron a la cama desnudos, Félix recostó su cabeza sobre los muslos de Blanca y acariciándole las piernas vieron la TV, al terminar el programa que veían se acostaron y se durmieron

Al día siguiente cuando Félix se fue a trabajar, Blanca se fue a la universidad, al salir se dirigió a comprar ropa sexy y cuando Félix regresó del trabajo, la encontró en la recámara, vistiendo una micro falda de tubo a la cadera confeccionada en lycra y un top también de tubo de la misma tela.

El la recorrió con la mirada, sus pies descalzos, sus pantorrillas, sus sensuales muslos, la pequeña falda ceñida a la cadera resaltaba la perfección de sus nalgas y sobre el top de tubo se resaltaban sus erectos pezones. Al notar que no usaba ropa interior, sonrió y complacido por lo que veía preguntó

- ¿Tú eras la que se negaba a seducirme?

- Tú lo has dicho “Yo era”… Ahora soy una fanática de la seducción y del sexo

Se abrazaron, se besaron, él le quitó el top para disfrutar de sus pechos, después se desnudaron y se subieron a la cama donde siguieron besándose y acariciándose, ella le pidió que se acostara boca arriba, se arrodilló junto a él y dobló las rodillas para sentarse sobre sus pantorrillas, suavemente comenzó a acariciarle el pecho, el vientre y el pubis, se inclinó sobre de él para besarle el pecho y entre besos y suaves mordiscos en sus pezones le confesó

- Tenias razón amor, era yo una mojigata llena de prejuicios, pero cuando me subiste a la mesa de la cocina y muy a pesar de mis protestas, me cogiste como te dio la gana, conocí el placer de ser mujer. Me encantó que me mamaras mis tetas, que lamieras mi sexo, después cuando ví y sentí tu cuerpo desnudo se encendió en mí una enorme lujuria y mi vagina comenzó a “pedir a gritos” tu pene__ Y rozando con sus dedos el pene agregó__ ¡Me convertiste en una adicta al sexo! Solo con recordar nuestros cuerpos desnudos humedecidos por el sudor de la excitación, se despierta en mi la lujuria. Pero ya no me conformo con tenerte dentro de mí, ahora quiero que nos disfrutemos plenamente, que gocemos de nuestros cuerpos sin prejuicios.

Blanca observó que sus caricias, sus besos y palabras lo tenían con el miembro endurecido como “poste”, así que imitando los videos que había visto, le mordisqueó de nuevo las tetillas y bajó lentamente por su vientre hasta llegar al pubis, con sus dos manos, una arriba de la otra, le sujetó el endurecido pene y al ver que el glande sobresalía arriba de sus manos, le dio un pequeño beso en la punta y con voz sensual dijo “Es muy grande… ¿Te lo has medido?” Félix negó sonriendo, metió su mano entre los muslos de Blanca para meter la punta de su dedo entre sus labios vaginales y dijo

- Solo sé que esta delicia se lo come sin protestar

- La vagina se amolda a cualquier tamaño de pene __ Y acariciándole los testículos agregó __ Nos la pueden meter hasta que “estos” nos toquen el culo

- Como quien dice “Cualquier chile les embona”

- Más bien, nos encanta disfrutar lo que nos meten

Respondió riendo, para después volver a besar la punta del pene y al recorrer con su lengua el cinturón del glande, Félix gimió diciendo

- ¡Oh por Dios!… Me enloquece que hagas eso

- Me encanta tu pene, además de grande y grueso, está bonito, por su culpa me he vuelto insaciable y solo pienso en disfrutarlo como sea posible __Y con voz ardiente preguntó __ ¿Hacemos un 69?

Félix afirmó abriendo sus ojos con asombro, Blanca le sonrió y se montó sobre de él para hacerlo. Por varios minutos se disfrutaron los sexos con la boca hasta que ella apoyó sus manos a los lados de su novió, soltó el pene levantando su cabeza y llegó al orgasmo. Al terminar se “desmontó” de Félix y jadeante de placer se acostó boca abajo a su lado, lo miró y avergonzada le dijo

- Perdón, pero no lo pude evitar… ¡Qué manera de “comerte” mi panochita!, ¡Me vine delicioso!

- Esa era la idea ¿O no?

Respondió Félix quien, al mirarla tendida boca abajo, no se resistió y le acarició la tersa piel de las piernas, las nalgas y la espalda diciendo

- ¡Que figura tienes mujer!... Verte así, me pone muy cachondo

Se inclinó sobre Blanca y conforme la iba recorriendo a besos le decía

- Tus pies, tus espectaculares piernas, tus nalgas redondas y levantadas, tus hoyuelos de Venus __ Lamió donde se hundía su columna, antes del inicio de sus nalgas y dijo __ Un día voy a poner aquí un poco de wiski y me lo voy a beber como si fuera un perrito

Blanca se rio y con voz llena de sensual coquetería preguntó

- ¿Te excita verme desnuda?

- Tanto, que cuando te veo desnuda, solo pienso en meterte la verga y venirme en tus entrañas.

- ¿Serías capaz de usar el cuerpo de una mujer para masturbarte? __ Preguntó con seriedad

- ¡El tuyo si!

- Aquí lo tienes ¡Mastúrbate con mi cuerpo! __ Respondió Blanca

El quedó en silencio y ella con un tono lleno de sensualidad le pidió

- Hazlo Félix… Quiero sentirme usada, quiero que uses mi cuerpo sin preocuparte por mí, úsame como depósito de tu semen __ Y terminó diciendo __ ¡Por favor amor!

Excitado por tal petición, la miró sin responder, se inclinó hacia ella y comenzó por recorrer a besos su pies y piernas, le besó y apretó con sus labios las nalgas, lamió la hendidura de su columna y sus sensuales hoyuelos, le separó las piernas para lamerle el sexo y arrodillado entre sus muslos, de un solo golpe le “clavó” el pene hasta que sus testículos tocaron la piel de su periné, Blanca soltó un fuerte gemido de “incomodidad” y él en un tono de “vulgar lujuria” le preguntó

- ¿No decías que me la aguantabas completa? __ Y en el mismo tono, ella respondió

- ¡Soy lo suficiente mujer como para aguantársela al que sea papito!

- Eso nunca lo he puesto en duda

Respondió Félix y comenzó a entrar y salir de ella, le juntó las piernas y en ese momento Blanca apretó su vagina haciéndolo exclamar “Que rico aprietas mujer”. Comenzó a moverse con fuerza y cada vez que la penetraba observando cómo le empujaba las nalgas, su excitación crecía

Blanca en silencio y ahogando sus gemidos de placer sobre la almohada, lo sentía moverse dentro de ella mientras se sujetaba de sus nalgas, de pronto los movimientos de Félix se comenzaron a hacer más lentos y cuando dejó de moverse, ella sintió en su vagina la extrema dureza del pene, levantó su cadera para conseguir una penetración muy profunda y con las fuertes contracciones del pene logró sentir los cálidos chorros de semen dentro de ella.

Cuando sintió que él había terminado de eyacular, sonrió satisfecha y bajó su cadera para apoyarla sobre la cama, Félix se recostó sobre de ella humedeciéndole la espalda con el sudor de su pecho y en voz baja le dijo

- Que clase de venida me di __ Blanca sonrió satisfecha y le respondió

- La sentí amor… Hasta te hice sudar de placer

- Eres una delicia de mujer… Tú harías sudar de placer a cualquiera

- ¿Tú crees? __ Preguntó con coquetería y él respondió

- Te aseguro que más de uno quisiera darte una buena cogida… ¿O acaso crees que alguien se resistiría al placer de meterse en tu carne y vaciar su semen dentro de ella?

- No lo creo __ Respondió Blanca sonriendo halagada y cambió el tema diciendo en voz baja

- Yo quería que me usaras, pero hiciste que me viniera dos veces

- ¿Eres multiorgásmica? __ Preguntó emocionado y ella respondió

- Todas lo somos cuando nos saben llevar “al punto” indicado __ Y le pidió__ Gírate sin sacármela, me quiero dormir teniéndote dentro de mí

- ¿No quieres cenar?

- Y tú tampoco… Hoy fuimos nuestra cena

- Solo que tú cenaste con lechita __ Respondió él bromeando y ella regresó la broma diciendo

- Tú dirás si quieres

- No gracias, soy intolerante a la lactosa, además prefiero dar que recibir

Se giraron para quedar acostados de lado y con sus cuerpos unidos se durmieron