Xtories

Soy novata 3

Rita siempre creyó que su cuerpo no era para nadie, hasta que Jordi llegó para demostrarle lo contrario. Un fin de semana en la playa, desnudez absoluta y placeres prohibidos que cambiarán su vida para siempre.

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-No me lo creo.

-Sí tía, te lo juro, estuve 15 minutos desmayada.

-¿Sin metértela?

-Sin metérmela, sólo con la lengua. Se me cruzaron los cables y se me fundieron los fusibles…todo a la vez.

-¡Qué puta! Dame su móvil.

-Sus cojones te voy a dar, ahora somos novios.

-Anda yaaaaa.

-Hasta tengo las llaves de su casa.

-¿Tiene casa? ¿Con 24 años? ¡Eso es que está forrao!

-Pues no. Trabaja en el polígono, es informático en una cadena de empresas. Su coche es tan viejo que tiene una pegatina de coche histórico, o algo así. ¿Tú sabes lo que es una cinta de cassette?

-Bah, será un friki.

-Un friki que folla como los dioses del Olimpo.

-Ya será menos.

-Oye…¿por qué tanto menosprecio? Todo lo mío es malo, o viejo, o friki, o es una mierda.

-No te enfades tía. Pero es raro que…

-¿Es raro que alguien quiera salir con una gorda como yo? ¿Quieres decir eso?

-Bueno, salís juntos. Ahora falta que vaya bien, que dure…

-¡Zorra de mierda!

-No te enfades tía…¿qué haremos el viernes?

-No ‘HAREMOS’ nada…yo saldré con mi novio. Tú haz lo que quieras.

-Es que hay una fiesta del instituto de los Salesianos…y hay montón de tíos guapos…y con pasta.

-Pues ve tú.

Y terminé la llamada. Tenía que ir a clase.

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Soraya es de esas personas a quienes todo les parece perfecto, siempre que haya sido idea suya. Una tía tóxica. Muy buena amiga para lo que le interesa. Pero totalmente prescindible para todo lo demás.

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No tenía clase hasta las 9:30…eran las 8:00 y estaba a unas cuantas paradas de bus del insti. Pero tenía que pasar por casa a por los trastos.

Otra vez se me echaba el tiempo encima.

Me vestí, hice la cama, abrí la ventana un poquito, para ventilar y tiré para la cocina.

Allí me encontré sobre la mesa, un corazón hecho con granos de café y debajo LOVE, también con granos de café.

Le hice una foto, me la puse de perfil en el insta y le di las gracias a Jordi por whatsapp.

Me tomé un brick pequeñito de zumo de naranja y salí de casa. Las llaves estaban en un llavero que era una Pantera Rosa pequeñita, de peluche. ¡Qué monada!

Revisé todo, cerré con llave y tiré para el bus.

La 31 siempre iba apestada de gente, daba igual la hora. Así de pie, agarrada al asiento de una viejita, me vi reflejada en el cristal del bus. Tenía cara de tonta… de haber follado muy bien.

Recogí mis trastos de casa y me largué para el insti.

Estaba terminando 2° de Bachillerato y me iba perfecto. Pero aun no sabía qué hacer el año siguiente.

Mi padre me daba trabajo en la gestoría, pero a mí me gustaría un poquito más de libertad laboral y financiera.

Se me daban muy bien los idiomas y aprendía cosas con extrema facilidad.

La universidad no me atraía lo más mínimo.

El bus de mi casa al insti no iba tan lleno. Pude sentarme y también vi reflejada en el cristal a la misma tía muy bien follada. Mi sonrisa tonta y los mofletes colorados, contrastaban con la cara mustia de lunes que lucía el personal.

Yo iba a mi rollo escuchando el spotify que compartía con mis 4 primos.

Hoy me apetecía escuchar a The Weeknd y ahí estaba yo tarareando el Blinding Lights, cuando sonó el móvil…era él.

-¿Cómo se levantó la dueña de mis calcetines?

-¿Qué? ¿Calcetines?

Y sí…llevaba unos calcetines que no eran míos. Se los pillé ayer al salir de la ducha. Soy de pies muy fríos.

-Ahora tendremos que vernos para que te los devuelva.

-Lo tienes todo planeado, ¿eh amiga?

-Que sepas que acabas de interrumpir mi sesión de spotify.

-Ay mis disculpas…¿Te llamo luego, o te queda algo por recriminarme?

-¡Uy, que me paso el insti!…Ya estoy fuera del bus…Oye, que tengo una cara de bien follada que da envidia.

-No sé de qué me habla señorita…Será de la pizza…que estaba muy buena. Y el repartidor también era guapo.

-¿En serio le abriste en pelotas?

-Sí…en mi casa visto como quiero.

-Oye, que gracias por lo de ayer.

-Nada…otro día pedimos pizza en tu casa y en paz.

-Estás loco.

-Por tus huesos, morena…¿dónde andas?

-En la entrada del insti, echando un cigarrito. Que ayer casi ni fumé.

-Mira…¿tienes plan para el finde?

-Nada, ya nos vemos y planeamos.

-Lo digo porque mi jefe me presta su apartamento de Sitges. En mayo no suele haber mucha gente y el mapa del tiempo da solecito para el finde. ¿Te apetece? ¿Habrá problemas con tus padres?

-¡Ostia la playa! Tendré que depilarme.

-No te he preguntado eso…quiero saber si le pillo el apartamento, que hay 6 detrás mío.

-Sí, ¡vamos a la playa!

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-Mira mamá que me eché novio.

-Ay hija, ya tocaba que sentaras la cabeza…¿es guapo?

-Mucho. Pero es muy normalito, trabajador y muy dulce conmigo.

-Así que el domingo no dormiste en casa de Soraya.

-No.

-Ya eres mayorcita…otro día no nos vengas con cuentos. Que ni tu padre ni yo nos creímos la película del domingo.

-A eso venía yo ahora… que su jefe le presta un apartamento en Sitges. Saldríamos el viernes después de la última clase, que termina a las 13:30 y volveríamos el domingo por la noche.

-Por mí no hay problema…y respondo también por tu padre. Anda con ojo, no tomes drogas, no te emborraches y no me traigas una barriga.

-Ay que no mamá, tranquila.

-¿Te hace falta algo? ¿Preservativos, o tomas la píldora?

-Preservativos los compra él, que es alérgico al látex.

-Pues podrías hacerle un favor y empezar con la píldora…que esos condones son carísimos y a veces, por ahorrar…ya me entiendes.

-Sí mamá…pediré hora al ginecólogo.

-¿Algo más? Que te veo ahí parada.

-Es que…vamos a la playa y me gustaría depilarme.

-No se hable más…pilla 100€ de la jarra. Adminístralos bien. Invítalo a algo, dale para gasolina…

-Gracias mami.

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Una de las cosas que tiene mi sobrepeso, es que desnuda, no se me ve el chichi…mis piernotas lo tapan. Así que nunca en mi vida me ha hecho falta hacerme las ingles. Y las piernas, pues me las apañaba. Pero vamos, tampoco soy un yeti.

Cuando me vieron en el salón de belleza se montó corrillo con las muchachas. Les dije de depilarlo todo a la cera, menos una línea de pelo en el pubis. Así sexy…y les enseñé una foto.

Salí preciosa y super sexy del salón de belleza. Pero ese atajo de putas sarnosas se rieron de mí lo que quisieron y más.

Con los sobacos ya vi las estrellas…con las piernas, las cejas y el bigote, otro tanto. Pero cuando me depilaron el asunto, terminé llorando y esas hijas de mil hienas se partían de la risa.

Cuando les dije que el culo también…me lo hicieron gratis.

¡Como se reían las perras!

Eso sí, me lo dejaron todo suave como culito de bebé.

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El viernes dejé preparada una bolsa con 2 bañadores, 2 toallas, chanclas y un par de mudas de ropa. Añadí un par de cremitas hidratantes que me regalaron las hienas que me depilaron. Una crema solar factor 50, aftersun, cepillo de dientes, etc…lo dejé todo sobre la cama y tiré para el insti.

Me puse la misma falda del domingo…y con la brisa de la mañana se me congelaba el coño…¡Claro, sin un pelo que estaba!

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A las 13:32 estaba en la puerta del insti, esperando. Un par de minutos después, llegó el coche gris. Ya empezaba a parecerme bonito.

-Hola, preguntaba por Rita, una chica que conozco.

-Acabo de verla que se iba de la mano con un chico del gimnasio de enfrente. ¿Subo con Ud. y les perseguimos?

-Si me hace el favor señorita…esa putita me debe unos calcetines.

-Hola amor…¿tan cambiada estoy?

-Es la falda, que me pone muy burro. Tendré que comprarme una.

Me pilló desprevenida y mientras me abrochaba el cinturón de seguridad, me levantó la falda.

-¡Uy, braguitas blancas!

-¡Será posible! ¿Eres incapaz de comportarte?

-Contigo sí…soy incapaz.

-Vamos a casa a dejar estos apuntes, pillo la bolsa y vamos a la playa.

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El ‘apartamento’ resultó ser una masía modernista restaurada, rodeada de bosque mediterráneo, en lo alto de un acantilado. Ni en mis mejores sueños pude imaginar un lugar como ese.

Una cocina enorme, un salón precioso con una mesa larga para 30 personas, por lo menos. Una terraza con duchas, con un cenador, con hamacas, todo iluminado con luces solares y una piscina infinita, encarada a la salida del sol. Me brillaban los ojos de la emoción.

-Pues ahí donde lo ves, este lugar tiene un enorme inconveniente…

-Oh…¿hay fantasmas?

-Peor…el repartidor de pizzas no llega.

-Eso es porque algún día les abriste en pelotas y ahora ninguno quiere volver.

-Eres una bruja.

-Y tú un pervertido

-¿Un bañito en la piscina y aprovechamos los últimos rayitos de sol del día?

-A ver, dramático, son las 14:30

-Voy a la cocina…tú cámbiate y espérame en la piscina.

Me puse mi bañador negro Slazenger y me metí en el agua. Fuasss, estaba climatizada.

Al rato apareció el loco de la colina, en pelotas, con una bandeja grande con canapés, dos copas y una botella de cava. Se metió conmigo en la piscina y dejó la bandeja en una esquina que parecía destinada a eso. Destapó el cava con un sonoro ¡plop! y sirvió dos copas.

-Por las minivacaciones.

-Por las minivacaciones.

Y chocamos las copas y bebimos.

-Qué de puta madre debe ser, el ser asquerosamente rico.

-A que sí ¿Desea algo la señorita?

-Por favor, me acerca un par de canapés y me rellena la copa.

-¿Aceptaría una sugerencia la señorita?

-Si no es ninguna indecencia…

-Dado el total aislamiento de Masia Petit, le sugiero que prescinda de todo tipo de vestimenta hasta nuestra salida. Así el bronceado será homogéneo, la sensación de libertad será completa y con un poco de suerte puede ser usted empotrada antes de que se termine la bandeja de canapés. Se recomienda el uso de pamelas, gorras, sombreros, etc…La dirección del establecimiento no escatimó en detalles y para seguridad de nuestros huéspedes, hay preservativos en todas las salas de la Masía.

-¿En la piscina también?

-Hay tres…están en la bandeja de los canapés.

-Puede proceder usted mismo a desnudarme.

Me bajó las tiras del bañador, descubrió mis pechos, siguió bajando, se sumergió y terminó de desnudarme…se metió debajo de mí, puso la parte de atrás de mis rodillas sobre sus hombros, me levantó y empezó a comerme el coño en la piscina.

-Sabe a cloro…

Y se acercó más, me separó los labios y siguió atacando sin piedad.

-Mmmmm…Ahora sabe a Rita…

-Dioooooos qué obscenidad esto de ser ricaaaaaa…¿Puedo gritar?

-Asustarás a las ardillas.

-¡Que se jodan las ardillas!

Y siguió lamiendo. Mi coño estaba hipersensible y no tardé en correrme.

-Diooooooooosssssssss que indecencia esto de follar en la piscinaaaaaaaaa.

-Le indico a la señorita que de momento, aquí nadie folló a nadie…de momento, claro.

-Pues ponte una gomita, fóllame, bésame y vuélveme loca de placer.

Se puso la gomita, nos movimos a donde la piscina no cubría tanto, volvió a levantarme y me la clavó de un envión. Estuvimos un rato así, hasta que me dio la vuelta…

-¿Por dónde caerá Cuenca? ¿Por aquí? ¿Por allá?

Y el idiota me estuvo moviendo por la piscina, hasta que el agua llegó un poco más abajo de nuestra entrepierna, me inclinó un poco hacia adelante y me la mandó directa.

-Ajá, por ahí se ve Cuenca…

Lo había hecho de tal manera que las embestidas hacían que salpicara agua mientras me iba penetrando. Y eso era de locos…aparte que al tener el chichi sin pelo, tenía unas sensaciones salvajes. Al menos, cuando me corrí, pude taparme la boca.

Cuando notó que me corrí, se puso de rodillas él y separándome las nalgas, empezó a comerme el culo y el coño.

-No me hagas esto por favor…me muero de gustooooooooooooooooooo…

Y al rato, volví a correrme. Ahora en su cara.

Pero el cabrón volvió a levantarse y volvió a empotrarme. Eso ya era inhumano y en pocas embestidas más, nos corrimos a la vez, gritando y sin parar de bombearme hasta que la polla perdió rigidez y se le salió.

Yo me quedé con las piernas temblando en la piscina. Él se quitó la gomita, la anudó y la apartó…me abrazó por detrás y se dedico a besarme el cuello y a magrearme las tetas.

-Menuda sorpresa…coñito y ojete depilados…Mmmmmmmmm, aún me estoy relamiendo.

-Joder qué sensible me quedó el chichi….oooooooossssshhhhhh que gustoooooooo.

Y volvimos a la bandeja, comiendo lo que quedaba y terminándonos la botella de cava.

-A ver si vamos a cometer locuras, ahora que vamos piripis.

-Lo que yo voy a acometer, es una siesta en una de esas hamacas de ahí.

Y encaró la hamaca hacia el sol, se tumbó y cerró los ojos.

-Oye cariño, túmbate aquí a mi lado y pon algo relajante en spotify.

Pues bien pensado…salí de la piscina, encaré la hamaca y puse el Dark side of the moon. Enseguida el sueño nos venció a los dos y entramos en modo relax total.

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Desde que conocí a Jordi, mi vida se vio sorprendida de primeras veces.

Mi primer orgasmo, mi primer desmayo, mi primera mamada, mi primera noche fuera, mi primer polvo en una ducha. Todos fueron placeres fugaces. Pero el andar en pelotas por una casa, con solo mis chanclas y una pamela que encontré por ahí, era una cosa superior.

El tumbarme en la hamaca y ver como mis tetas se espachurraban, mientras tomaba el sol que se colaba por entre los pinos.

El mirar al lado y ver un tío con una gorra verde de la Caja Rural, relajado, con los dedos siguiendo el ritmo del bajo en ‘Money’

Eso era lo más cercano a un paraíso.

Al final nos quedamos dormidos hasta las 17:00 y porque nos despertó el clong clong de un carrillón del S.XVIII que había en la entrada.

Nos desperezamos y fuimos a ver la casa.

La parte de arriba la teníamos prohibida. Pero subimos a verla…

Una alcoba enorme con una cama redonda, un baño privado casi tan grande como el salón de abajo. Ducha térmica, jacuzzi, una bañera de esas con 4 patas, preciosa.

Otra habitación para invitados, con una cama de 2x2. Con otro aseo gigante.

En la parte de abajo estaba nuestra habitación, con una peasocama también de 2x2, una ducha normal y otra bañera como la de arriba. Con unos ventanales que daban al acantilado.

-Buah tío, yo quiero bañarme ahí…oye…¿se puede fumar?

-Mmmm…me consta que el jefe fuma. Pero mejor se lo pregunto.

Al rato, mientras yo seguía embobada con las vistas, Jordi vino con 2 habanos, 2 cervezas y cerró la puerta del baño.

-Podemos fumar, abriendo la parte de arriba de la ventana. El extractor ya se conecta al darle a la luz.

Llenamos la bañera con agua calentita. Echamos jabón y unas sales aromáticas que encontramos. Nos metimos dentro, poniéndonos uno en cada punta. Nuestros pies quedaban a la altura de la cintura del otro. Encendimos los habanos y volvimos a relajarnos. Abrimos las cervezas. Jordi salió de su esquina para terminar poniéndose encima mío. Pasamos nuestros brazos por detrás y nos besamos, bebimos cerveza y nos terminamos los puros.

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-Ahora nos faltan unos albornoces con nuestras letras bordadas en oro.

-No pides tú nada.

-Bueno, habrá que ir levantándonos. Que solo hemos comido unos canapés y ya llevamos una botella de cava y 2 cervezas.

Nos levantamos de la bañera todos cubiertos de espuma. En la ducha quedamos limpios, nos pusimos las chanclas y nuevamente en pelotas, fuimos a la cocina.

En el congelador había pollo, un chuletón, menestra y un tarro de helado de 1/2 kilo

Luego en la nevera…fruta, verdura, unos muslitos de pollo, unas salchichas, mermelada, mantequilla, leche, zumos, batido de chocolate.

En la despensa había de todo. Chorizo, fuet, queso curado, latas de todo tipo, vino, cervezas.

-¿Preparamos una barbacoa esta tarde-noche? Muslitos, pimientos, una ensalada…comida sana.

-¿Sin pizza? Bah

-No es sano comer tanta pizza, que luego viene el colesterol y esas cosas.

En un rato ya estaba la barbacoa encendida. Pero claro, íbamos desnudos y nos quemábamos…

Jordi buscó por la casa y apareció con 2 delantales ridículos, uno con dos tetas y la silueta de una mujer y el otro con una polla y la silueta de un hombre musculitos.

Me dio el de las tetas y él se puso el otro.

-Tío, así yo no te ayudo.

Y es que el delantal era estrecho de arriba y se me salía media teta por cada lado, pezones incluidos. Me iba a quemar.

A él sí que le protegía bien. Así que le tocó cocinar. Yo traería las cosas.

-A ver camarera, el cocinero tiene sed.

-Camarera, los pimientos están listos.

-Camarera, traiga sal de escamas.

-Camarera, una mamada.

-¿Como?

-Lo que oye señorita. Si no, me pongo en huelga y no cenamos.

Y me colé por entre sus piernas y se la mamé.

-Señorita, suelte la polla y traiga el pollo.

Me acerqué a su oído…

-¿Durará mucho la tontería de señorita esto, señorita lo otro?

-Trae el pollo, ponte en la hamaca, de perrito…y dejo de pedirte cosas.

Me puse en la hamaca y él apareció con su polla tiesa, envuelta en un condón. Me hizo correr dos veces…

-¿Dónde quieres la leche?

-Si me haces correr una vez más, me la bebo toda.

Y así fue…volvió a ponerme de perrito y me reventó, hasta que empecé a salpicarlo todo, corriéndome como una fuente.

Salió de mí, me di la vuelta, le saqué la goma y le pegué una santa mamada que lo dejé seco. Le enseñé la boca llena de semen y delante suyo, me lo tragué todo.

-A ver si ahora no me vas a cenar.

Eché a correr tras él, insultándolo. Nos caimos a la piscina. Volvimos a besarnos y apartando esos ridículos delantales, nos metimos mano.

La cena estuvo lista en 20 minutos.

Cena sana, healthy, pero con una botella de tinto.

Daba lo mismo, estuvo de escándalo.

Empezaba a refrescar y nos quedamos cerca de las brasas. Fumando un cigarrito.

-¿Tú te crees que son las 21:30 y estoy muerta de sueño?

Y a la cama que nos fuimos. Nos volvimos a duchar, que olíamos a barbacoa…y nos quedamos absolutamente fritos…KO técnico.

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