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Milena (6)

La traición de su esposo la obligó a tomar el control de su vida con una estrategia implacable. Ahora, con la justicia de su lado y el corazón dividido, Milena debe decidir si arriesga todo por el hombre que siempre amó.

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Milena

Capítulo 6

-MARIO: No me gusta esa carita! ¿Me tengo que preocupar hija?

-MILENA: Ya no pa! Ya está casi todo solucionado! Pero te lo tenía que contar! Tiene que ver con la empresa!

-MARIO: ¿Qué pasó hija en la empresa?

-MILENA: Mirá pa, no te voy a andar con vueltas ni te voy a ocultar nada! Todo está resuelto, solo falta algo que se resolverá el lunes! No quiero que te preocupes ni te pongas mal! Lo que más me importa es tu salud y por eso es que no te he dicho nada hasta ahora, pero tenés que saber lo que ocurre!

-MARIO: ¿Qué pasa hija? Me estás preocupando!

Nos miramos un momento con Fernando y luego le comencé a contar todo a papá.

-MILENA: En primer lugar, decirte que me voy a divorciar de Agustín, ya una abogada se está encargando de eso!

-MARIO: ¿Por qué? ¿Qué pasó?

-MILENA: Pasaron muchas cosas pa, lo más grave, es que Agustín estuvo desviando fondos de la empresa a una cuenta suya, tenía deuda con doce de los catorce proveedores nuestros, pidió un préstamo en el ICBC y se debían cuatro meses de cuotas, las cuentas de la empresa están casi vacías, la tarjeta de crédito también tenía un saldo impago enorme y se le debía el aguinaldo a los empleados! Pero todo eso ya está solucionado!

-MARIO: No entiendo lo que me estás diciendo! ¿Como es que pasó todo eso en la empresa y Agustín no me dijo nunca nada?

-FERNANDO: Agustín estuvo vaciando la empresa y pensaba fugarse a Paraguay con todo ese dinero!

-MARIO: No puedo creer lo que me están contando! ¿Y cómo supieron todo eso? ¿Y dónde está este hijo de puta?

-MILENA: Ya hicimos la denuncia en la fiscalía, el lunes por la mañana van a allanar la empresa y lo van a detener, a él y a Juliana Irazábal!

-MARIO: ¿La chica nueva?

-MILENA: Sí, es la mujer, novia, amante o no sé qué mierda de Agustín desde antes de que él llegara a la empresa, vienen tramando juntos todo esto desde hace tiempo, pero gracias a Fernando pudimos darnos cuenta!

-MARIO: ¿Y dónde está ese hijo de puta ahora?

-MILENA: En el montaje de Rosario, vuelve mañana!

-MARIO: Quédate acá hija! Quédense los dos! No vuelvas a esa casa con ese pedazo de mierda! Hijo de puta!

-MILENA: Tranquilízate papi! No pasa nada! Ni sospecha lo que se le viene! Es tan solo hasta el lunes! No sea cosa que le dé por sospechar algo y se fugue antes! Es tan solo aparentar normalidad un par de días!

-MARIO: No quiero que tengas problemas hija! Ni con ese tipo ni con la empresa, que está a tu nombre!

-FERNANDO: Tranquilo Mario! Todos los asuntos de la empresa están solucionados, solo hará falta que de aquí en más, alguien se haga cargo, porque seguramente el mismo lunes este tipo quedará detenido!

-MILENA: Sí pa! No quiero que vuelvas a la empresa! No quiero que vuelvas a esa vida agitada! Ya es tiempo de que disfrutes de tu esfuerzo de tantos años!

-MARIO: Ya sé lo que vamos a hacer con la empresa! Vamos a acomodar todo lo que haga falta, y la vamos a vender! Creo que después de esto no voy a poder confiar en nadie más para que la maneje!

-MILENA: Eso ya después lo decidirás papá! Después del lunes, con tranquilidad verás qué hacer con la empresa!

-MARIO: ¿A qué hora van del juzgado el lunes?

-MILENA: El abogado nos dijo que le avisó el secretario del juez que van a ir a las diez de la mañana!

-MARIO: Yo quiero ir también! Quiero escupirle la cara a ese sorete! Con mucho gusto le separaría la cabeza del cuerpo, pero no vale la pena!

-FERNANDO: Así es Mario! No vale la pena ensuciarse las manos por este tipo, ya se encargará la justicia de eso!

-MARIO: ¿Cómo agradecerte todo esto hijo?

-FERNANDO: No tenés que agradecer nada Mario! Sabes que los quiero a los dos, y también que la quise mucho a Mercedes!

El sábado en la tarde cuando llegó, yo no estaba en casa y recién a eso de las nueve de la noche, me mandó un mensaje, preguntándome donde andaba.

Le dije que estaba en casa de Miriam cenando con ella, pero en realidad estaba en casa de los papás de Fernando, cenando con ellos.

Minutos después, con mis propios ojos, pude ver en la notebook de Fernando, que estaba conectada a la de casa, como el hijo de puta de Agustín chateaba por whatsapp con esa mujer, diciéndose lo bien que la habían pasado en Rosario y que por suerte para él, yo no estaba en casa, incluso la mujer le dijo que fuera para la suya.

Ni se esperaba la que se le vendría el lunes, por supuesto yo quería estar en ese momento, por papá, por cualquier cosa que pudiera llegar a pasar, y quedamos con Fernando que me acompañaría también a la empresa.

Llegué a casa cerca de las doce de la noche, esperando que Agustín ya estuviera durmiendo.

No quería acostarme con él en la cama, ya no quería compartir más nada con él.

Me quedé en el sillón del estar, puse la alarma de mi teléfono a las siete de la mañana, habitualmente desayunábamos juntos los domingos, pero no quería despertarlo.

Antes de las nueve de la mañana, me fui de casa, dejándole una nota que decía que me iba a lo de Miriam y volvía al mediodía, pero en verdad me fui a casa de papá.

A eso de las once de la mañana, me dijo que esa tarde jugaba Estudiantes de local y que se iba a la cancha con los amigos, que no almorzaría en casa, y respiré aliviada. Le contesté que entonces almorzaba con mi papá y que seguramente me quedaría toda la tarde en su casa.

El partido terminaba cerca de las cuatro de la tarde, por lo que Agustín llegaría a eso de las seis o siete, después de tomarse unas cervezas con los amigos.

Almorzamos con papá en un restaurante y luego volvimos para su casa, y a eso de las seis, me volví para la mía.

Agustín llegó a eso de las ocho y media de la noche y bastante pasadito de alcohol, Estudiantes había ganado dos a cero y se había ido a festejar con sus amigos, me dijo que se daba un baño y se acostaba a dormir, que estaba reventado.

Por suerte no tuve que cenar con él, antes de las nueve y media, ya estaba en la cama y minutos después, ya estaba dormido.

No me acosté con él en nuestra cama, volví a dormir en el sillón del estar, aunque apenas pude dormir un par de horas, y a las cinco y media de la mañana, me di un baño, me cambié y a las seis y media salí de casa.

Antes de salir, le dejé una nota a Agustín, como para que no sospechara nada, diciéndole que ese día tenía que ir un rato antes al laboratorio, y que por eso no lo había despertado para desayunar, además de dejarle un beso, por suerte el último.

A las siete pasaditas, llegué a casa de Fernando, desayuné con él y con sus padres, que estaban al tanto de lo que pasaría en unas horas, y a eso de las ocho y media, pasamos a buscar a papá y nos fuimos para la empresa, Agustín suele llegar casi todos los días a las nueve de la mañana.

Nos quedamos los tres en el auto, hasta que minutos antes de las nueve, lo vimos entrar con su maletín al edificio.

A las nueve y media bajamos del auto, y entramos al edificio, las oficinas de papá están en el sexto piso, fuimos en el ascensor hasta el séptimo, y bajamos un piso por la escalera quedándonos en el palier.

Fernando sacó su Notebook y se conectó al wi-fi de la empresa, Agustín ya tenía encendida su computadora, y Fernando se conectó para hacer que el programa que yo había instalado, se desinstalará automáticamente cuando él se desconectara, esa computadora sería confiscada y analizada por los peritos, y por las dudas Fernando quería que no se vieran rastros de ese programa, quizás porque el abogado que lo defendiera a Agustín, podría decir que alguien hizo todo aquello, y no Agustín.

En ese edificio, tan solo están las oficinas administrativas de la empresa, y en un galpón a dos cuadras y media de allí, todas las dependencias técnicas y los depósitos de materiales, herramientas y vehículos.

Minutos antes de las diez, Lautaro le avisó a Fernando, que la comisión del juzgado estaba en la puerta, y él estaba junto con ellos.

El encargado de la seguridad del edificio, ante la presentación de los papeles del juzgado, les permitió la entrada, y sin avisar, minutos después, subían al sexto piso.

En ese momento entramos los tres a las oficinas de la empresa, yo iba delante, detrás papá, y tras él Fernando, la primera en vernos, fue Juliana, que saliendo de detrás de su escritorio, se acercó a mí con una sonrisa y con intenciones de saludarme.

En el momento en que la tuve frente a mí, para saludarme con un beso como en otras oportunidades en que había ido, no se lo vio venir, y con toda mi fuerza le di vuelta la cara de un tremendo cachetazo.

Se le borró la sonrisa de la cara, transformando su gesto a uno de miedo, de pavor diría yo.

-MILENA: Eso por hija de puta!

No entendía nada, pero se puso más que nerviosa y volvió a sentarse en su silla, tomándose la cara y casi a punto de llorar.

En ese momento apareció Agustín, saliendo de su oficina, al vernos a los tres creo que no entendió nada, cuando se acercó a mí, diciendo:

-AGUSTIN: Mile! ¿Vos por acá? Mario, qué gusto verte!

Lo vio también a Fernando pero ni lo saludó ni le dijo nada!

En el momento en que se acercó como para darme un beso, con toda la bronca que tenía, y aún con más fuerza que a Juliana, también le crucé la cara de un cachetazo.

-MILENA: Mile las pelotas! hijo de mil putas! Y no te saco los ojos yo misma porque no me quiero ensuciar las manos con una mierda como vos! Esto no te lo voy a perdonar en mi vida! Forro de mierda! Malparido hijo de una gran puta y la putísima madre que te parió!

Y volviendo a mirar a la mujer esa le dije:

-MILENA: Para vos también hay pelotuda! Los dos van a pagar lo que han hecho! Son dos hijos de puta! Y no te arranco los dientes porque no valés la pena!

Ese momento se abrió la puerta de la oficina, y entraron cinco personas, todas vestidas de traje y corbata, entre ellos un agente de la policía, y detrás de ellos, el abogado Lautaro con varias carpetas en la mano.

-AGUSTIN: ¿Qué te pasa? ¿Estás loca? ¿Qué es todo esto? ¿Quiénes son ustedes?

-MARIO: Callate hijo de puta! Cómo me cagaste! Pero no te la vas a llevar de arriba! Vos y la hija de puta esa!

En ese momento un agente judicial se adelantó, y con un papel en la mano, parado frente a él le preguntó si era Agustín Carreras, cuando él dijo que sí, el oficial de Justicia le dijo que quedaba detenido, por malversación de fondos, administración fraudulenta, evasión impositiva, asociación ilícita para cometer esos delitos, y agravado por el vínculo.

El pelotudo se puso blanco, y luego de eso, ese hombre se dirigió a Juliana preguntando si era Juliana Irazábal, cuando la mujer dijo que sí, también le dijo que quedaba detenida por asociación ilícita para el delito de defraudación.

El oficial les solicitó a ambos sus teléfonos móviles, preguntándoles las correspondientes contraseñas o patrones de desbloqueo.

También le informó que confiscarían todas las computadoras de la empresa, para ser analizadas por los peritos informáticos.

Agustín no dijo ni una palabra más en ese momento, viéndolo hecho un pollito mojado, blanco sin dudas por el cagazo que tenía, le hubiera pateado las pelotas, para que se acordara de mí por un buen tiempo.

Todo el tiempo miraba a papá, tenía miedo que se descompusiera, pero lo veía bastante tranquilo, en un momento le preguntó al oficial de Justicia si podía decirle algo, y este le dijo que sin acercarse ni insultarlo, podía hacerlo.

Se paró un metro frente a él, y mirándolo a los ojos le dijo:

-MARIO: Espero que vayas preso por muchos años, ya vas a pagar por todo en la cárcel, pero nunca te voy a perdonar lo que le hiciste a mi hija, rezá para nunca volver a verme, si eso pasa algún día, no te vas a olvidar nunca de mí en lo que te quede por vivir! Te lo juro!

El oficial de Justicia le explicó que si no tenía abogado, se le asignaría un abogado oficial para representarlo.

Los sentaron a los dos en los sillones donde habitualmente se sientan los clientes o proveedores para que vieran todo el procedimiento.

El agente judicial iba diciendo cada paso que se daba y se labraron todas las actas pertinentes y luego de llevarse todas las computadoras y varias carpetas y libros, casi a las doce del mediodía, se los llevaron a ambos detenidos.

Lautaro habló un momento con el oficial de justicia, y antes de retirarse nos dijo que nos tendría al tanto de todo.

Le agradecimos antes de que se retirara también, y una vez que lo hizo, me acerqué al resto de los empleados, qué asombrados por todo lo que había ocurrido, miraban, creo que sin saber qué hacer o que decir.

Les dijimos con papá que se retiraran a sus casas, que descansaran, y ya les avisaríamos cuando la empresa volviera a retomar sus funciones, papá le pidió al encargado de personal que fuera al depósito y les comunicara al resto de los empleados lo ocurrido, pero que se quedaran tranquilos, que sus puestos de trabajo y sus salarios no corrían peligro.

Para la una del mediodía, quedábamos tan solo nosotros tres en las oficinas.

-MILENA: ¿Cómo estás pa?

-MARIO: Estoy tranquilo hija! Se hará Justicia con este malnacido y esa mujer, pero lo más importante para mí en este momento, es que te hayas podido sacar de encima a semejante lacra! Y para que vean que estoy bien, los invito a almorzar! Fernando, vos y yo tenemos que hablar un par de cositas!

-FERNANDO: Mario! Podés decirme lo que quieras! No te tuve miedo a los quince, no voy a tenerte miedo ahora!

Se rieron los dos y se dieron un abrazo.

-MARIO: Gracias Fernando! Gracias por todo esto que has hecho por la empresa, pero más tengo que agradecerte por haber estado al lado de Milena!

-FERNANDO: Ya se lo dije a Mile y ahora te lo digo a vos! No se van a deshacer de mí tan fácilmente!

-MARIO: Y pensar que la primera vez que te vi en casa, dije, "este mamarracho de dónde salió" pero tengo que reconocer que mi hija siempre tuvo razón, fuiste un buen chico y sos un gran hombre!

No pude contener las lágrimas, Fernando me abrazó primero, y luego abracé a papá.

Por suerte papá se había tomado todo este lío de una forma bastante tranquila, tenía mucho miedo de que le hiciera mal, pero el almuerzo fue muy distendido, recordando anécdotas de nuestra adolescencia, hablando un poco del trabajo de Fernando y por supuesto recordando en varias ocasiones a mamá.

Luego del almuerzo, llevamos a Fernando a su casa, y fuimos para la casa de papá.

Tomábamos unos mates cuando le dije:

-MILENA: Papi, no quiero vivir más en esa casa, hasta que consiga otra y me mude, ¿me puedo quedar acá con vos?

-MARIO: Por supuesto hija! Esta es y siempre será tu casa! Yo te lo iba a decir, no quiero que vuelvas a vivir allí! Ya buscaremos otro lugar!

Esos días de diciembre que estuve con papá en casa, hablamos mucho, le conté lo que habían sido la relación de los últimos meses con Agustín, y él me contó de Leticia, casi qué con vergüenza, me decía que se sentía muy bien con ella, y que quizás podría pensar en algo más, aunque creía que aún era pronto para eso.

Yo por supuesto lo alenté a que siguiera su relación con ella, sí Leticia le hacía bien a papá, yo estaría feliz.

En los primeros días del mes de diciembre papá les dio vacaciones a todos los empleados, con sus salarios correspondientes, y ya en enero decidiría qué hacer con la empresa.

De la casa que compartía con Agustín me traje todas mis cosas, y en verdad no tenía demasiado apuro para buscar una nueva casa, en esos días de compartir tanto tiempo con papá, me sentía tan cómoda que no quería irme.

Fernando se había vuelto a Montevideo, todos esos días que había estado acá, habían retrasado su trabajo.

A mediados de diciembre, una tarde mientras tomábamos unos mates con papá al llegar del laboratorio, me dijo que si yo no tenía problema, Leticia vendría a casa para pasar las fiestas de fin de año con nosotros.

Lógicamente le dije que no tenía ningún problema, pero le dije que solo aceptaría con una condición, qué Leticia se quedará esos días en nuestra casa, y hasta me causó gracia la manera en que papá se sonrojó cuando se lo dije.

Un par de días después, estando en casa con papá, Fernando me llamó por teléfono, puse el altavoz y hablamos los dos con él.

En esa llamada nos dijo qué pasaría las fiestas de fin de año en La Plata con sus padres, y que seguramente podríamos vernos.

Por supuesto le dije que sí y al cortar la llamada papá me dijo:

-MARIO: Ya que vienen Leticia y Fernando para fin de año, ¿qué te parece si proponemos una cena con Leticia y la familia de Fernando aquí en casa?

-MILENA: Me parece una estupenda idea! Se la voy a proponer a Fernando! También lo podrías invitar a Edgardo si está solo!

Al día siguiente le mandé un mensaje a Fernando preguntándole si podía llamarlo, y un momento después fue él quien me llamó, le conté la idea de papá, y me dijo que a él le encantaría, pero que tenía que hablar con sus padres para ver qué planes tenían para las fiestas.

Un par de horas después, Fernando me mandó un mensaje confirmándome que sus padres estaban de acuerdo en recibir el nuevo año todos juntos en casa, y mi alegría estaba en un nivel muy, muy alto, como hacía mucho tiempo no lo estaba.

Se lo conté a papá, y en ese mismo instante empezó a pensar en lo que podíamos organizar para esa noche.

También le dije que hablara con Leticia y que si podía que se viniera unos días antes, así podíamos charlar y conocernos mejor, en verdad quería conocer más a esa mujer que tan bien le hacía a mi papá.

En varias conversaciones con papá, fuimos decidiendo lo que haríamos esas noches, Leticia vendría el veintidós de diciembre y se quedaría en casa de papá hasta enero, y todos nos reuniríamos el treinta y uno en la noche, para recibir el nuevo año.

Esos días con Leticia, conversamos mucho, cada día nos conocíamos más, y cada día me parecía más amable, cariñosa y con un trato muy dulce, sobre todo hacia papá, en muchas ocasiones, me hacía recordar a mamá, aunque nunca se lo dije.

Para la cena de fin de año, preparamos todo con papá y Leticia, todo comida fría y ya preparada, para que nadie tuviera que cocinar esa noche, tan solo nos quedaría servir la mesa.

Minutos antes de las nueve de la noche, vinieron Fernando, Nancy y Mariano, y minutos después, Miriam con Florencia, su flamante pareja.

La cena estuvo más que agradable, conversamos y nos reímos mucho, por supuesto, Fernando se sentó a mi lado y por momentos, me parecía increíble tenerlo ahí, tan junto a mí, pero a la vez tan lejos, pero de todas formas, disfrutaba del tiempo a su lado.

Papá y Mariano descorcharon dos botellas de champagne y a las doce en punto, alzamos nuestras copas y nos deseamos mutuamente un buen año.

Aunque no lo había pensado así, me salió saludar a Fernando con un abrazo y desearle un gran año, que sus deseos puedan cumplirse y le agradecí de corazón todo lo que había hecho por nosotros y por que estuviera en mi vida.

La madrugada larga nos sorprendió conversando, riendo y aún bebiendo, sin dudas se estaba tan bien que las horas pasaban casi sin darnos cuenta.

Terminando de juntar y ordenar todo con papá y con Leticia, nos sorprendió la claridad del nuevo día, el primero de ese año, que a juzgar por cómo había arrancado, me hacía ilusionar.

Esos días tan cerca de Fernando, habían tenido gusto a poco, el dos de enero tenía que regresar a Montevideo para terminar un trabajo importante y nos despedimos ese mismo día, cuando pasé por su casa a darle un beso y un abrazo.

Arreglamos con Miriam las vacaciones, las mías serían en la segunda quincena de enero y la de ella en la primera de febrero.

Una tarde, al llegar del laboratorio nos sentamos a tomar unos mates con papá en el patio y tuvimos una de las más lindas conversaciones que hemos tenido.

Siempre tuve mucha más confianza con mamá para contarle mis cosas, pero desde que ella no estaba y papá no iba a la empresa, las charlas con el eran cada vez más lindas y más profundas, y esa tarde, hablamos a corazón abierto.

-MARIO: Hija, quería hablar algo con vos, bueno, en realidad un par de cosas!

-MILENA: Claro papi! Sabes que me gusta mucho hablar con vos!

-MARIO: La primera tiene que ver conmigo, la verdad es que me siento cada vez más cercano a Leticia, es una mujer adorable y tengo muchos sentimientos para con ella.

-MILENA: Ya pude darme cuenta de eso pa, y también creo haberme dado cuenta de los sentimientos de ella para con vos, y te digo la verdad, me encanta esa mujer, me resulta súper dulce, muy amable y me di cuenta de que se puede hablar de cualquier cosa con ella, en muchas cosas me hace acordar a mamá.

-MARIO: Nunca me animé a decírtelo, pero a mí también me hace acordar a mami en muchas cosas, sobre todo cuando hablamos, cuando me mira, ve muchas cosas de la vida tal cual las veía mami!

-MILENA: No tengas reparos en contarme lo que sentís, y no sientas que estoy pensando que te olvidás de mamá, sé lo que se han querido y lamentablemente a ella le tocó irse antes, pero tu vida continúa y es algo lindo que te sientas así, estoy segura de que mamá, allí donde esté, estará feliz viéndote bien, sin dudas es lo que hubiera querido para vos!

-MARIO: No puedo ni quiero comparar a Leticia con mami, son dos mujeres diferentes y en dos momentos distintos de mi vida, a mami siempre la voy a tener en mi corazón y en mis recuerdos, agradezco los años que vivimos juntos, fueron los mejores de mi vida, y me dio el regalo más lindo, la mejor hija, la más hermosa mujer que conozco!

-MILENA: Claro que es así! Tenés muchos años por vivir y Leticia me encanta para vos! Si en algún momento deciden vivir juntos, yo voy a estar más que feliz por vos papi! Y tampoco me olvido de mami, la tengo presente a cada momento, pero me encantaría que Leticia sea mi segunda mamá!

-MARIO: Sos un cielo Mile! Cómo te amo hija mía! Y lo que más me importa es tu felicidad!

-MILENA: A mí también me importa, y mucho tu felicidad! Sos un buen hombre y un mejor padre y te merecés una buena vida, poder disfrutar de la mejor manera los años que te queden por vivir!

-MARIO: Y tanto me importa tu felicidad, que ese es el otro tema que quería que hablemos!

-MILENA: La verdad, estoy como tratando de comenzar de nuevo, trato de dejar atrás lo que pasó con Agustín y la empresa y busco mirar para adelante!

-MARIO: Y eso está muy bien hija, sos una gran mujer, trabajadora y buena persona, merecés ser feliz, tener una buena vida también!

-MILENA: Te juro que yo también quiero eso para mi vida!

-MARIO: Creo que en tu vida tenés cosas buenas, un buen trabajo, una buena socia, muchas posibilidades de futuro y lo más importante, alguien que te quiere y piensa en vos!

-MILENA: Tenerte a vos es lo más importante!

-MARIO: Pero no hablo de mi, hija! Lo digo por alguien más!

-MILENA: ¿Lo decís por Fernando?

-MARIO: Así es! Es indudable que ese chico está enamorado de vos! Si eso no es amor, no he aprendido nada en los años que llevo vividos!

-MILENA: Te voy a ser sincera papá! Después de mucho tiempo sin verlo, cuando lo volví a tener frente a mí en aquella juntada con los compañeros, se me vinieron muchas cosas, muchos sentimientos que estaban ahí, pero que los había dejado guardados por nuestra situación, por habernos separado y estar tan lejos, pero al tenerlo delante, me moría pro abrazarlo, por besarlo! Pero estaba casada con Agustín! Aunque las cosas no estuvieran yendo muy bien con él, era su esposa!

-MARIO: Lo que ha hecho por vos ese chico, sin dudas es por el amor que te tiene, incluso se volvió de España, cuando allí seguramente su futuro sería muy bueno!

-MILENA: Él mismo me lo dijo, quería estar más cerca!

-MARIO: ¿Y qué sentís que te pasa con él?

Y en ese momento no pude evitar las lágrimas.

-MILENA: Necesito tenerlo cerca pa! Creo que me vuelve a pasar con él lo que me pasó a los diecisiete! No quiero separarme nunca más de él! Me dijo que su idea es estar un tiempo en Uruguay y después venirse para La Plata, que su lugar está aquí!

-MARIO: Creo que su lugar está aquí, porque vos estás aquí…!

-MILENA: No sé papi! Pero te juro que lo necesito cerca, aunque nunca me dijo nada, tan solo está a mi lado, pero desde que volvió de España, nunca hemos hablado de lo que nos pasa!

MARIO: Quizás sea el momento… El vida se pasa muy rápido hija y quizás los dos estén sintiendo lo mismo y vuelva a ser su momento! Como vos me dijiste, no te cierres y buscá la forma de dar ese paso, puede salir bien o no, de todas formas creo que lo que sienten ustedes no puede terminar así como así! Pensalo hija, hablalo con la almohada y después ves que podés hacer!

-MILENA: Hace días que lo pienso, pero no decido que hacer…

-MARIO: Sé que harás lo mejor! Y yo estaré ahí para apoyarte en lo que decidas!

-MILENA: Te amo papi! Gracias por esta charla!

Por supuesto me quedé pensando, y fue tan clarificadora esa charla para mí, que un par de días después, sentada a la sombra en el patio, decidí que en esos días de vacaciones, me iría a Montevideo para sorprender a Fernando, llegando a su casa sin previo aviso.

Cuando se lo conté a Miriam, su cara me lo dijo todo, y dándome un hermoso abrazo, me dijo que no lo pensara más, que diera el paso, que me jugara por lo que me estaba pasando con él, que estaba más claro que el agua lo que ambos sentíamos, que me plantara frente a Fernando y le dijera lo que estaba sintiendo, y sin dudas, volveríamos a estar juntos.

Cuando se lo comenté a papá, también me alentó para hacer ese viaje, diciéndome que eran innegables los sentimientos que teníamos el uno por el otro, que no dejara pasar la oportunidad de intentarlo con Fernando, y esa misma semana, mi última semana de trabajo, compré un boleto para el ferry a Montevideo, para ese mismo sábado.

Llegaría a su casa antes del mediodía, tan solo saqué pasaje de ida, ya vería al llegar, cuántos días estaría en Uruguay.

No sabía su dirección en Montevideo, y se me ocurrió algo para averiguarla sin darle ninguna pista, el miércoles en la noche lo llamé por teléfono para preguntársela, con la excusa de que papá quería enviarle un regalo, luego de hablar por casi media hora, cuando cortamos me envió su dirección en un mensaje.

El viernes en la noche preparé un bolso con varias mudas de ropa, de hacerme falta algo más, ya vería de comprarlo en Montevideo.

Papá me llevó hasta Buenos Aires, y se quedó conmigo hasta la hora de embarcar, me dijo que le avisara cuando volviera y me iría a buscar.

El ferry salía a las nueve de la mañana, y el viaje duraba poco menos que tres horas hasta Montevideo.

Nos despedimos con papá minutos antes de embarcar con un hermoso abrazo, me deseo toda la suerte del mundo y a la distancia, levantó su puño con el pulgar arriba.

Durante el viaje estuve bastante nerviosa, más que nada porque estaba decidida a decirle a Fernando, que ya no podía seguir alejada de él, que lo necesitaba en mi vida cada día, aunque no sabía con qué me iba a encontrar, cuál sería su reacción.

Llegué a Montevideo casi a las doce del mediodía, salí de la terminal de ómnibus y me tomé un taxi hasta la casa de Fernando.

Vivía en una zona semicéntrica, y de la casa, tan solo conocía el frente por algunas fotos que me había enviado Fernando.

Al llegar a la dirección, la reconocí al verla, el corazón se me aceleró, pagué el viaje de taxi, me bajé con mi bolso y caminé tremendamente nerviosa hasta la puerta.

Toqué el portero eléctrico, y una voz de hombre preguntó, ¿quién llama?

-MILENA: ¿Fernando?

Continuara…

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