Terminando un curso de capacitación
El alcohol, el alcohol y el sexo. Mientras el resto de la oficina se distrae, mi jefe solo tiene ojos para mí. Y esta vez, no pienso esconder lo que realmente quiero que haga conmigo.
Hace muchos años, en mi primer trabajo al acabar la carrera, me mandaron a mi jefe y a mi a un curso de capacitación a La Trinidad, que es un balneario en Tlaxcala. En aquellos años había muy poca gente especializándose en seguridad computacional o cibernética, por lo que éramos pocos los que íbamos a esos cursos –después me daría cuenta que además éramos casi los mismos- y siempre eran mucho más hombres que mujeres; cosa que no me desagradaba porque disfruto mucho llamar la atención y sentirme deseada. Además estaba recién titulada y apenas había entrado al trabajo, por lo que estaba muy emocionada por el viaje; aunque al ir con mi jefe también estaba un poco nerviosa; no quería quedar mal, al contrario, era mi primera oportunidad para demostrar que tenía potencial y buena actitud.
En el curso nos tenían ocupados todo el día, una sesión de 4 horas en la mañana y otra igual en la tarde; nos dejaban tarea, así que era difícil tener la noche libre. Sí me insistían en tomar algo en la noche, así que aceptaba, sobre todo porque estaría mi jefe (Luis), pero aunque siempre me ha gustado estar de fiesta, respeto mucho mi trabajo, así que priorizaba mis obligaciones del curso; además, qué diría mi jefe si no cumpliera con todo lo del curso. Eso sí, cuando los acompañaba a tomar algo, por lo regular a la habitación de alguien, me arreglaba bien para que se dieran un taco d eojo con mi escote o con mis nalgas; mi jefe no perdía oportunidad de darme una buena repasada, agarrarme de la cintura o la cadera o tocarme las piernas. La verdad me gustaba que lo hiciera; yo tenía novio, pero me excitaba que un hombre mayor –él tenía más de 40- me deseara.
El último día sólo tuvimos la sesión matutina y nos hicieron un convivio a media tarde en el bar del Balneario para cerrar el curso. Obvio hubo alcohol y todos aprovechamos para relajarnos; enseguida los hombres empezaron a aperrarse con las mujeres, a ver a quién se echaban al plato y la verdad nosotras hicimos lo mismo; a ver quién se nos antojaba para que nos cogiera. Por eso yo me arreglé muy coqueta con un vestido de tirantes, rojo, delgadito, corto a media pierna, escotado y semitransparente. Mi jefe me comió con la mirada y no se me despegaba, como marcando territorio. Empezamos a bailar y ahí sí varios aprovecharon para bailar conmigo y manosearme un poco, darme arrimones y tallones por donde pudieran. Mi jefe que también bailó con varias, se dio cuenta y entonces me acaparó. No sé si fue el alcohol, pero no perdió el tiempo para tocarme descaradamente las nalgas, apretarme hacia él y meter su pierna entre las mías para tallar mi entrepierna con sus muslos. Seguimos bailando y tomando; sabía que uno que otro quería encamarme, por lo que yo empecé a excitarme. Quería que me cogieran rico.
Acabó el convivio y mi jefe nos propuso ir a su cuarto a seguirla; fuimos Pamela, Manuel, David, Rey, Luis y yo. Desde hacía días se veía que Pamela y Manuel tenían algo, así que pronto estaban en la terraza besándose y seguramente mucho más; los demás estábamos en la salita tomando y platicando. Luis, mi jefe, me vía con mucho deseo, era más evidente que quería cogerme y la verdad sí se me antojó coger con él, así que aceptaba sus avances y le coqueteaba también. En determinado momento, David y Rey se fueron a barra de la cocina y Luis y yo nos quedamos en el sillón. No sé ni cómo, pero empezamos a besarnos, me acariciaba las piernas y me subía el vestido, yo evitaba que me lo subiera del todo, pero sí me descubrió casi por completo una de mis piernas; él trataba de abrirme las piernas, pero me resistía. No es que no quisiera, sino que nos estaban viendo los demás. Después me agarró las tetas sobre el vestido, era muy delgado, así que se notaban mis pezones duritos. Luis jugaba con ellos mientras me besaba endureciéndolos aún más. Me bajó uno de los tirantes, me bajó poco a poco el vestido dejando ver mi brasier.
Yo - Espérese, Luis, no estamos solos.
Luis - Tranquila, Mago, no pasa nada.
Yo - Nos pueden ver.
Luis - Les vale madre, Mago, no te preocupes; así son estas chingaderas –suavemente mientras me manoseaba las tetas, me bajaba el brasier descubriendo una mis tetas y jugaba con mi pezón, que son mi punto débil- mucho trabajo y mucha diversión…mucho alcohol…mucho sexo…por qué crees que te traje, chamaca? –de reojo vi que en efecto Rey y David nos estaban viendo sonriendo-.
Yo - Vamos al cuarto, por favor, nos están viendo –me agarró la mano y la llevó a su paquete-.
Luis - Mira cómo me tiene, Mago; me la pusiste así de dura nomás de verte en ese vestidito…no me digas que no quieres que te cojan rico; a poco ese vestido no es para que te vean las tetas? O para presumir esas nalgotas, eh? Querías que te metiera mano, chamaca; a eso viniste al cuarto, a coger, no? –me pellizcó el pezón en mi teta que estaba ya destapada; empecé a acariciarle el paquete duro-.
Yo - Vamos al cuarto, por favor –me ignoró y siguió jugando con mi pezón, me lo chupaba y le pellizcaba-.
Luis - Estás bien rica, Mago; desde que te entrevisté te me antojaste. Estás bien buena y se ve que te encanta coger. Sácamela, mira lo que te vas a comer, chiquita –le abrí el pantalón, le bajé el calzón y saltó un verga dura, de muy buen tamaño, gruesa y ya con líquido pre seminal en su cabezota- se te antoja, Mago?
Yo - Sí –me volvió a besar, me recosté más en el sillón, entonces bajó su mano, me subió el vestido y empezó a tocarme la panochita sobre mi panty, yo me resistía poco, pero cuando lo hacía con fuerza me levantó el vestido enrollándolo en mi cintura y me abría las piernas; seguramente David y Rey tuvieron un gran show; Luis me comía las tetas y me manoseaba la panochita como si me dedeara- me tienes ardiendo, Luis.
Luis - Qué ganas de metértela, chamaca –entonces metió la mano en mi panty y empezó a masturbarme; lo hizo delicioso-.
Yo - Llévame a la cama, Luis, por favor –me ignoró de nuevo-.
Luis - Te gusta, chamaca?
Yo - Ay, lo hace delicioso…pero por favor…
Luis - A poco no te calienta que vean cómo te voy a coger, Mago? No te calienta enseñarles las tetas? –voltee a ver a Rey y a David, algo se decían- Que vean cómo te pones de caliente cuando te dedean? No te calienta que vean que eres una putita? No te calienta que se les antoje metértela? Seguro se la van a jalar por ti –me susurró- no te calienta eso? –la verdad sí estaba súper excitada; así estuvo unos minutos-.
Yo - No manches, qué rico –gemía-.
Luis - Te vas a venir, verdad, chamaca? –asentí- se te ve en la cara, Mago; jajaja estás bien caliente, cabrona. Ándale, vente, putita, vente en mis dedos.
Yo - Me vengo, Luis…ay, no mames…
Luis - Vente, putita, vente –me escupió en la cara y las tetas, en ese momento me vine, fue un orgasmo muy intenso-.
Yo - Ay, no manches, me vine muy cabrón…mta madre –seguían viéndonos Rey y David, con cara de lujuria-.
Luis - Ahora te toca, Mago –entonces se puso de pie a lado del sillón, me jaló suavemente indicando que me hincara para mamársela, así lo hice; me hinqué frente a él, le bajé los pantalones y los calzones, se la agarré- bájate el vestido, chamaca, quiero verte las tetas –me bajé el vestido dejando al aire mis tetas y mis pezones bien duritos, él se abrió la camisa; yo ya casi ni pensaba en nuestro público y curiosamente fue cuando salieron del cuarto, junto con Pamela y Manuel- ya ves, les vale madre –entonces se la agarré, se la jalé un poco y empecé a lamerla, besarla, chuparla un poco y luego a mamarla, saboreándola, babeándola como aprendí a hacerlo con mi tío desde hacía años cuando yo tenía 16-.
Yo - Mmmmmmm…sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…
Luis - Ay, pinche Mago, si la mamas chingón; no nada más tienes la boquita de mamadora.
Yo - Mmmmmmm…sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…
Luis - Así quería verte, chamaca…hincada, mamándomela –subió una pierna al sofá-.
Yo - Mmmmmmm…sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…
Luis - Creí que te ibas a apretar el calzón, Mago, no te dejabas, pero ahora sí aflojaste, chamaca; no sabes cómo se me han antojado tus tetas y el culazo que te cargas, cabroncita. Si traes babeando a varios cabrones de la oficina.
Yo - Mmmmmmm…es que el alcohol me pone muy cachonda…sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…
Luis - Jajaja no, pues haber sabido te empedaba desde antes, putita.
Yo - Mmmmmmm…sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…
Así estuvimos unos minutos, después se sentó en el sillón y me dijo que me quitara toda la ropa, dándole la espalda cuando me bajara el calzón.
Luis - Estás bien pinche buena, Mago, mira nada más esas nalgotas, chamaca –me di la vuelta y me acerqué, me senté sobre él, me tomó de la cintura, acomodó su verga en la entrada de mi panochita y me bajó suavemente metiéndomela bien rico- qué rica cara pones cuando te entra, putita. Te gusta, verdad?
Yo - Ay, qué rico se siente, Luis.
Luis - Dime señor o jefe, Mago putita.
Yo - Sí, señor.
Luis - Te gusta mi verga, Mago?
Yo - Sí, señor, la tiene muy rica –lo montaba suavemente- está grande, jefe –él me agarraba fuerte de las cadera y las nalgas-.
Luis - Me gusta que te recortes tus pelitos de la cuca, putita.
Yo - Le gusta?
Luis - Me calienta, Mago. A la otra que cojamos rasúratela, quiero verte lisita.
Yo - Y cómo sé?
Luis - Yo te voy a decir para que estés lista, putita –asentí-.
Yo - La tiene muy rica, señor, está durísima y grande.
Luis - Me calienta tu cara de puta, chamaca –empecé a moverme hacia atrás y hacia adelante y le acerqué mis tetas a la cara-.
Luis - Y tus tetas..-empezó a comérmelas- paraditas y grandes…mmmmmmmm…y qué ricos pezones, Mago.
Yo - Ay, eso me calienta mucho! –aceleré mis movimientos, él me escupió las tetas; estaba por venirme otra vez-.
Luis - Te vas a venir otra vez, verdad, putita? Ándale chiquita, dame tus jugos, Mago.
Yo - Ay, es que me coge bien rico, señor.
Luis - Te gusta mi verga, chamaca? –asentí- dímelo, Mago, dime que te gusta mi verga, putita.
Yo - Me gusta su verga, señor, está muy grande.
Luis - Te gusta cómo te cojo, escuincla puta?
Yo - Sí, me coge muy rico, señor.
Luis - Vas a ser mi puta, Mago, por eso te contraté, chamaca; estás muy buena como para desaprovecharte…y demasiado puta para no darte hasta cansarme.
Yo - Ay, me vengo, señor…me vengo…mmmmmmmmmmm…
Luis - Qué rico te vienes, pinche Mago, ándale chamaca, vente rico, putita.
Después de venirme me puso de perrito sobre el sofá y me estuvo cogiendo así.
Luis - Mira nada más estas nalgas, chamaca y qué rico te empinas, Mago, se ve que sabes, eh –me dio una nalgada; me agarraba de la cadera para jalarme hacia él metérmela más, yo gemía- vas a ser mi puta, verdad Mago?
Yo - Sí, señor.
Luis - Sí, qué chamaca?
Yo - Sí voy a ser su puta.
Luis - Me vas a dar las nalgas cuando quiera, verdad putita?
Yo - Sí, señor…le voy a dar las nalgas cuando quiera.
Luis - Eres mi puta?
Yo - Soy su puta.
Luis - Te gusta mi verga?
Yo - Ay, sí…me gusta su verga, jefe –sentí su verga palpitar y aceleró sus embestidas-.
Luis - Estás bien buena, pinche Mago –entonces me la sacó y se vino en mis nalgas, se vino mucho, después me las embarró con su verga untándome su semen- ahora mámamela para dejarla bien limpia, chamaca –me puse de rodillas y se la mamé-.
Yo - Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmm.
Acabamos y nos quedamos recostados en el sofá un rato, después nos bañamos y en la regadera se la mamé y me volvió a coger. Fue la primera vez que cogí con un jefe mío.
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