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Inconformismo (9)

Sara no solo quiere follar, quiere desarmarte. Con cada encuentro, la rutina se desmorona y Sergio descubre que su propia lujuria es más peligrosa que cualquier extrañe.

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Por tanto, esa era la situación, Sara empalada sobre mí y moviéndose lento para empezar bien la follada mientras que, en el resto de la sala, Antonio se pajeaba al igual que el canoso mientras que el otro amigo, estaba situado detrás de Claudia estimulándole el coño para ponerlo bien a tono, acción que no duró mucho porque Claudia se dio la vuelta, le besó con pasión y le dijo:

- Ahora puedes follarme todo lo que quieras

- Jajaja está bien preciosa, será un honor

Y eso hicieron, el tipo cogió a Claudia, la puso contra la pared de la derecha y empezó a follársela como un auténtico animal mientras que los otros dos hombres seguían con su particular paja, aunque, en lo que respecta a nosotros, Sara estaba botando encima de mí mientras yo le comía las tetas y ella estaba abrazada a mi cuello sin perder detalle de lo que ocurría a su izquierda.

Por tanto, durante un buen rato, esa fue la estampa que había en aquella sala hasta que Sara notó que me estaba llevando un poco al límite y se salió de mí para arrodillarse y chupármela, ya que no quería que me corriera tan pronto.

- Cariño

- Dime Sara

- ¿Estás disfrutando de la situación?

- Joder, sí, me está encantando

- ¿Y vosotros chicos, os gusta lo que estamos haciendo Sergio y yo?

Esto último lo había dicho dirigiéndose tanto al canoso como a Antonio, los cuales no perdían detalle de las dos escenas de sexo que habían llevado la situación hasta el extremo de lo morboso.

- Puff ya lo creo, entre Claudia y tú me estáis poniendo malísimo,

- (Canoso): Madre mía chica, ya lo creo que me gusta lo que le estás haciendo, aunque tú me gustas más con ese cuerpazo que te gastas, de hecho, si a tu novio no le importa, me gustaría correrme sobre ti, ¿me dejarías?

- Mmm me encantaría que te corrieras en mis tetas, aunque solo si a Sergio le parece bien

Joder, aquello me había dejado otra vez a cuadros y lo peor no era eso, lo peor fue la siguiente frase de Sara:

- ¿Qué dices cariño, dejarías que se corriera sobre mí?

- Joder Sara, no sé, me pones en una tesitura, aunque no lo veo una opción demasiado buena

- ¿Estás seguro?, te lo compensaría luego, te lo aseguro

- Sara…no sé…yo..

- Solo di que sí Sergio

- Está bien

- Jajaja vale, ya le has oído, aunque si quieres correrte sobre mí, primero tiene que hacerlo Sergio y para eso tiene que follarme, ¿verdad cariño?

- Verdad

- Pues venga, no sé a qué esperas

Eso acabó de encenderme, cogí de la mano a Sara, me levanté y la puse contra la pared en paralelo a Claudia y el otro tipo, que seguían dándole que te pego, aunque él mostraba ya signos de querer correrse, cosa en la que no tardó ni dos minutos porque las dos parejas duramos más o menos ese tiempo follando una al lado de la otra hasta que el tipo dijo:

- Ahh joder Claudia, me voy a correrrr

- Jajaja pues venga, que quiero tragármelo todo

El tipo se salió de Claudia, esta se dio la vuelta, se agachó y, agarrándose de las tetas, se metió su polla en la boca hasta que el tipo empezó a temblar y a lanzar unos gruñidos brutales que anunciaron que se estaba corriendo en la boca de aquella monada. Acción que a mí me puso a mil más todavía y que me ayudó a aumentar el ritmo de mi follada mientras que Sara se apoyaba con sus manos en la pared como buenamente podía.

Por otro lado, Claudia todavía estaba muy caliente así que fue gateando hasta donde su novio para meterse su polla en la boca y empezar a chuparla con bastante brío, aunque el pobre diablo ya estaba muy caliente, por lo que no duró mucho y se lo anunció a su novia, aunque esta le dio una respuesta que yo no esperaba:

- Cariño, córrete, pero ya sabes que en mi boca no, un cornudo como tú no puede utilizarla, solo sobre mis tetas

- Lo sé cariño

“Un cornudo como tú”, ¿había oído bien?, se ve que sí porque el muchacho se puso de pie mientras que Claudia sacaba su pecho hacia delante y su novio se agachaba, polla en mano, para empezar a correrse y dejarle una buena cantidad de esperma sobre las tetas. Sin duda, una estampa y una acción que había llevado casi al extremo el morbo y la lujuria que se habían instalado en aquella sala, o eso pensaba yo porque a mí también me entraron unas ganas terribles de correrme tras estar dándole por detrás a Sara al menos 5 minutos, cosa que le hice saber.

- ¡Sara!, me voy a corrrerr

- Jajaja está bien cariño, espera

Imitando a su compañera, Claudia se salió de mí, se agachó y se metió mi polla en la boca para empezar a mamármela, atención que provocó a los diez segundos que yo me corriera en su boca de una manera que hacía mucho tiempo que no lo hacía porque me salió más cantidad de lo habitual, aunque, una vez acabada y tras una ligera arcada, Sara se relamió y puso una cara de zorra extrema.

- Qué buena corrida cariño, se ve que la situación te ha puesto tanto como a mí

- Diosss Sara, ha sido muy excitante, estoy demasiado caliente

- Y yo cariño, aunque todavía me falta estarlo un poco más, aquí nuestro amigo todavía tiene que correrse sobre mí

Evidentemente se refería al canoso, un hombre que entendió al milisegundo que aquella era su gran oportunidad, por lo que se levantó, se puso justo enfrente de Sara e imitando a su compañero, se agachó con la polla en la mano y tras un par de sacudidas se empezó a correr sobre Sara. Una Sara que se había agarrado las tetas por debajo y las había elevado para que la corrida le cayera lo máximo posible sobre aquellas dos bestias de la naturaleza que ella tenía y sobre las que el tipo echó otra buena corrida dejándolas muy pringadas.

Os podéis imaginar la situación, las dos mujeres pringadas de semen y los tres hombres mirándolas como animales en celo que acaban de montar a sus parejas pero que se han quedado con ganas de más, un pensamiento que Claudia expresó al momento.

- Joder chicos, qué cargaditos que estábais, qué pena que tengáis que esperar para volver a correros, si por mí fuera seguía recibiendo pollas y corridas, aunque voy a ser realista y a dejar el espectáculo por terminado, no sin antes cobrarme lo que es mío, ¿verdad Sara?

- Jajaja, ¿quieres mis bragas y mis medias no?

- Exactamente guapa, yo siempre me cobro mis deudas, ¿verdad Antonio?

- Verdad cariño

Aquel chico estaba claro que era un pelele en manos de su novia, aunque yo no me estaba quedando atrás viendo la corrida que Sara tenía sobre sus tetas, una corrida en la que no había pensado demasiado mientras estaba tan caliente, aunque ahora sí me estaba dando cuenta de lo que había supuesto porque, con la cabeza fría, creo que no lo hubiera permitido, me parece que habíamos llegado un poco lejos con todo lo que allí había pasado pero eso sería un tema a tratar luego tranquilamente con Sara.

- Está bien guapa, aquí tienes, espero que te lleves un buen recuerdo con estas dos prendas

- Tenlo por seguro encanto, aunque quien sabe, lo mismo nos volvemos a encontrar

- Jajaja desde luego nada es imposible

Dicho aquello, Sara le dio las dos prendas a Claudia y ambas sacaron pañuelos y toallitas de sus bolsos para poder limpiarse bien y en profundidad mientras que los dos hombres que nos habían acompañado a Antonio y a mí no querían dejar pasar la oportunidad de recordarnos lo especiales que eran nuestras novias, especialmente el que se había follado a Claudia.

- Bueno chicos, nosotros nos vamos a ir, pero quería deciros que tenéis unas novias increíbles, especialmente tú Antonio, es increíble lo bien que folla tu novia y, sobre todo, es increíble que tú se lo permitas, aunque por cómo te ha llamado cornudo creo que sé el tipo de relación que tenéis

- Sí, somos bastante liberales y nos van estos juegos, especialmente a mí con el tema de mirarla a ella mientras folla con otra

- Joder, ¿y te gustaría que volviera a follármela?

- Si ella quiere…

- ¿Qué dices Claudia, volverías a follar conmigo?

- Claro que sí guapo, dale tu número a Antonio y estaremos en contacto

- Muy bien

Y eso hizo aquel tipo moreno y maduro, le dio su número a Antonio y junto con su compañero se fue de aquella sala, quedando únicamente en ella los dos miembros de cada pareja. Unos miembros que habían acabado de vestirse y que se miraban los unos a los otros con una sonrisa en la cara, aunque fue Claudia quien rompió aquel silencio morboso.

- Bueno chicos, nosotros también nos vamos a ir, pero si alguna vez queréis que nos volvamos a ver solo tenéis que decirlo, me ha encantado conoceros y no me importaría compartirte con tu novia Sergio

- ¿Cómo dices Claudia?

- Pues eso guapo, que no me importaría montármelo contigo y con este pibón mientras dejamos que Antonio mire, ¿verdad cariño?

- Verdad

Otra situación surrealista, y ya iban unas cuantas en los últimos dos meses, Claudia quería hacer un trío con nosotros y que su novio mirara, pero adelantándome a cualquier cosa que pudiera decir Sara, fui yo el que habló

- Verás Claudia, lo hemos pasado muy bien este rato, pero creo que lo vamos a dejar aquí, no creo que estemos preparados ni que sea lo que realmente queremos

- Está bien chicos, pero si alguna vez cambiáis de opinión pedidle nuestro número al dependiente, él os lo dará, chao

Por tanto, de aquella manera, Antonio y Claudia nos dieron dos besos y se fueron de aquella sala, sin olvidar por supuesto llevarse las bragas y medias de Sara como premio a una noche de locos.

- Sara...

- Ahora no digas nada Sergio, démosles un minuto para que se vayan y ahora salimos nosotros

Y eso hicimos, nos esperamos un poco y nos fuimos, aunque he de decir que el espectáculo del glory hole seguía con su actividad, pero nosotros ya no le prestábamos ninguna atención. Así, un minuto después, salimos de allí y subimos las escaleras, no sin antes recordarnos el dependiente de la tienda lo bien que le habían dicho Claudia y Antonio que lo habían pasado con nosotros y decirnos que volviéramos cuando quisiéramos, que estaría encantado de tenernos allí.

Por tanto, salimos de la tienda y de nuevo nos encaminamos a buscar un taxi para volver a casa.

- Sara, creo que lo de esta noche se nos ha ido un poco de las manos

- ¿Por qué dices eso Sergio?

- Ese tipo se ha corrido sobre ti y a ti te ha encantado

- Pues sí, ¿y?

- Como que ¿y?, alucino un poco contigo y con los pensamientos que te traes últimamente Sara

- Vamos a ver Sergio, no entiendo nada, vamos a hacer un trío dentro de poco y a ti te preocupa que un tío se corra sobre mí, no veo el problema

- Pues el problema es precisamente ese Sara, que tú lo tienes muy claro, pero yo no tanto, ya te dije el otro día que esto podría afectarnos y creo que lo va a hacer si llegamos demasiado lejos

- Dime una cosa, ¿tú hoy lo has pasado bien Sergio?, ¿te ha gustado lo del probador, lo de la camiseta o lo del sex shop?, ¿te has puesto muy caliente?

- Sara, me ha gustado todo eso y me he puesto muy caliente, pero repito, si seguimos adelante creo que esto se nos podría descontrolar demasiado

- Mira Sergio, como veo que estás así voy a ser clara contigo, quiero que decidas si quieres seguir con esto o no porque yo tengo claro que sí, tengo ganas de experimentar cosas nuevas, quiero que mi vida sea algo más que la rutina Sergio, todavía somos jóvenes y no quiero llevar la vida de mis padres donde se supone que todo tiene que ser la pareja, la hipoteca y los hijos, quiero estar contigo, pero quiero que estos juegos nos den vida y nos saquen de la rutina

- No sé qué decirte ahora mismo Sara, me dejas un poco a cuadros, ¿qué se supone que debo decirte?,

- Se supone que debes decir que sí, se supone que debes decir que tú tienes las mismas ganas de yo de seguir adelante con esto porque te lo he visto en la mirada esta noche Sergio, a ti también te ha dado morbo todas estas situaciones y sé que es difícil de admitir para ti, pero a ti también te gusta todo lo que hemos hecho ahora solo que tu mente no quiere admitirlo, aunque yo quiero ayudarte a que lo hagas

- Sara..

- Calla, te recuerdo que debajo de mi falda ahora mismo no llevo nada y que voy con esta camiseta transparente donde se me ve perfectamente el sujetador, un sujetador que si tú ahora mismo me lo pides yo me lo quito y dejo libre mis tetas, ¿qué te parece?

Nos habíamos parado en mitad de la calle, Sara se había agarrado de mí por mis caderas y mantenía su mirada fija en mí y yo no supe o no quise en ese momento decirle que no porque pensé con mi polla antes que con mi cabeza y eso es algo que siempre destruye a un hombre cuando tiene una relación con una mujer como Sara, pero os mentiría si dijese que no fue lo que pasó así que yo le respondí:

- Me parece que estás tardando en hacerlo

- Jajaja eso es lo que yo quería oír, pero vamos a una calle un poco más apartada, necesito un minuto para hacerlo bien

Habíamos echado a andar por la Castellana y apenas eran las dos 12 de la noche, por lo que había aún bastante gente por la calle, así que nos metimos por una transversal y nos paramos en un portal que tenía una entrada donde la puerta no estaba a ras de la calle, pero sí tenía un pequeño recibidor techado. Ahí, Sara se quitó el abrigo, me lo dio y se metió la mano derecha por la espalda para desabrochar el sujetador y, a continuación, ya con el cierre quitado, se bajó el tirante de la izquierda y de la derecha por los dos brazos para, finalmente, poder sacar el sujetador por debajo de la camiseta y dejar sus dos tetas completamente a la vista y solo cubiertas por aquella camiseta que no cubría absolutamente nada.

- Muy bien Sergio, ahora ya estoy lista, además, creo que con el abrigo no se me van a notar tanto las tetas

- No sé qué decirte Sara

- Ya me lo dirás cuando nos subamos al taxi

Nos pusimos a andar de nuevo y era cierto que con el abrigo apenas se notaba que Sara no tenía sujetador debajo porque lo llevaba cerrado y parecía que solo se veía el escote, pero finalmente llegamos a la parada de taxi y ahí la cosa cambió. Y cambió porque, antes de subirse al taxi, Sara se desabotonó el abrigo y se montó en la parte trasera del coche mientras yo lo hacía delante y le dábamos las buenas noches al taxista y le decíamos nuestra dirección.

Una vez más, el taxista era un tipo normal de unos 50 años con algo de barriga y canoso, no tenía anda especial que destacar, todo lo contrario que Sara, a la que vio por su espejo retrovisor central y a la que no quitó la vista de encima en todo el trayecto porque era completamente descarado lo transparente de aquella camiseta y lo bien que se veían sus dos preciosos pechos.

Por tanto, cuando llegamos al portal, el tipo tenía una erección que sus pantalones no podían ocultar y yo, aunque me cueste reconocerlo, también, lo cual era muy extraño o muy frustrante porque despertaba en mí sentimientos contradictorios.

Todo aquello se me borró momentáneamente de la cabeza porque el tipo me dijo cuánto era y yo le pagué para que, a continuación, él nos diera las buenas noches y nos dijera con una sonrisa en la boca que descansáramos bien y nos portáramos como unos traviesos, en referencia clara a la follada que le podía pegar a Sara viendo su indumentaria donde no había ropa interior.

Una vez fuera del taxi, no pude evitarlo y le dije a Sara:

- ¿Has visto cómo el taxista no te ha quitado la mirada de encima en todo el viaje?

- Jajaja lo he visto, aunque, ¿sabes qué?, solo me he dado cuenta los dos primeros minutos porque los siguientes hasta que hemos llegado he estado contestando un email a Ivana, nos ha contestado a la petición que le mandamos y quiere conocernos Sergio y quedar con nosotros, mañana si pudiera ser

- ¿Cómo?, ¿quiere quedar con nosotros mañana?

- Eso es, ¿qué te parece?

- Pues… no sé qué decir

- Joder Sergio, nunca sabes qué decir así que ya lo digo yo por ti, vas a decir “muy bien cariño, mañana entonces vamos a quedar con ella y nos vamos a conocer, pero ahora te vas a quitar el abrigo, vamos a subir a casa y te voy a echar un buen polvo”

Como siempre, aquella seguridad de Sara y esa autoridad con la que es capaz de hablarte, me desmontaron y yo solo pude dejarme llevar.

- Muy bien cariño, mañana entonces vamos a quedar con ella y nos vamos a conocer, pero ahora te vas a quitar el abrigo, vamos a subir a casa y te voy a echar un buen polvo

- Eso es, así me gusta, ahora abre la puerta

Sara no lo dudó ni un instante, se quitó el abrigo, se quedó en la mano con él y entonces pude verla bien, pude ver lo sexy que estaba con aquella falda de cuero roja ajustada a medio muslo, esa camiseta que era como ir haciendo topless por la calle y esas piernas kilométricas desnudas y enfundadas en aquellos zapatos.

- Bueno qué, ¿entramos Sergio o nos quedamos aquí toda la noche para que los que pasen por la acera me miren?

- Eso lo harían seguro

- Jajajaja es cierto, como los del bar o el taxista, no te cuento nada si me la llego a poner al salir esta tarde de casa y entrar así a la tienda con ella

Desde luego que Sara sabía cómo encenderme porque abrí la puerta y entramos al portal, aunque yo estaba muy caliente y tenía algo en mente.

- Sara, antes de subir estaba pensando que podías hacer una cosa

- Jaja tú dirás

- Quítate la camiseta

- ¿Aquí?

- Aquí y ahora

- ¿Estás seguro?

- Segurísimo

- Muy bien, tú lo has querido, aunque me sorprende mucho

- Estoy muy caliente Sara y te voy a follar como nunca

Sara se rió después de mi frase pero me hizo caso y se quitó la camiseta quedándose vestida únicamente con la falda así que fuimos hasta el ascensor y pulsé el botón para esperar a que bajara, lo cual dio lugar a una situación que, como os podéis imaginar, era tremendamente arriesgada y morbosa a la vez porque si alguien bajaba o entraba al portal en ese momento, vería a Sara con sus dos tetones en máximo esplendor aunque, por suerte, el ascensor llegó un minuto después y pudimos subir hasta casa sin ser descubiertos.

Esto provocó que, en cuanto entramos por la puerta de casa, los dos nos empezamos a comer la boca como unos descosidos y yo no tardé ni medio segundo en quitarle la falda a Sara y llevarla hasta la cama. Una cama donde la empujé boca abajo, me desnudé y no dudé ni un segundo en metérsela en dos tiempos para apoyarme con las palmas de las manos en el colchón y empezar un mete saca bastante intenso que le provocó el primer orgasmo a Sara en cuestión de un rato.

Los dos estábamos muy calientes, todo lo vivido esa noche había sido muy morboso así que teníamos muchas ganas de follar y no nos íbamos a quedar con ganas de ellas, por lo que decidí que esa noche le iba a hacer el amor a Sara de una forma intensa. Una intensidad que tuve durante un rato en aquella posición que tanto nos gustaba, pero decidí cambiar así que me salí de ella, le dije que se pusiera a cuatro patas y se la metí de un golpe para empezar otra vez a follarla de una manera bastante fuerte.

Tantas eran las ganas que tenía de follarla que cogí de su pelo, tiré hacia atrás de él y le di un buen cachetazo en su nalga derecha que tuvo que dolerle bastante, aunque también gustarle porque dijo:

- Ahhhh diossss, dueeleee

- ¿te he hecho daño?

- Síii, pero sigueee, no paress, azótame otra vez

- Zasss, zasss, zasss

Entré un poco en trance y dejé de pensar para solo actuar como si fuera un animal que quiere montar a su pareja en celo y quiere hacérselo lo más rudo posible, cosa que yo hice porque no dejé de darle azotes en ningún momento o sí, porque como siempre me entraron ganas de correrme así que le dije a Sara que se tumbara boca arriba en la cama y me senté sobre su pecho para meterle la polla en la boca lo máximo posible, momento en el que me corrí y en el que a Sara le vino una arcada que quiso evitar llevando sus manos a mis muslos para decirme que parara un poco pero yo estaba muy caliente y tenía ganas de ser un bestia con ella, así que le cogí las dos manos y se las puse contra el colchón mientras acababa de descargar en su boca.

Una vez acabada la corrida, me salí de su boca y ella se tragó el semen, pero enseguida empezó a toser mucho y se tuvo que ir hasta el baño, del que volvió a los dos minutos.

- Sergio, ¿se puede saber qué te pasa esta noche?

- Puff Sara, estaba muy caliente, no te habré hecho daño, ¿verdad?

- No no tranquilo, me ha gustado que te hayas puesto así en plan bruto, hacía mucho tiempo que no me follabas así, pero me ha encantado

- Me he asustado un poco cuando te he empezado a dar azotes y a tirar del pelo

- No te preocupes, me encanta

- Jaja está bien, es bueno saberlo

- Bueno, ¿nos damos una ducha y nos vamos a dormir?, mañana hemos quedado con Ivana antes de comer, para que lo sepas

- Jaja estoy impaciente

Y eso hicimos, nos dimos una ducha y nos fuimos a dormir, el día siguiente empezarían nuevas experiencias para nosotros.

Continuará

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