Xtories

Inconformismo (7)

Saben que el vecino de enfrente los mira, pero nunca imaginaron que él se atrevería a cruzar el umbral. Ahora, el secreto compartido se transforma en una puerta abierta a lo prohibido, y la línea entre el juego y la destrucción de su relación se desdibuja con cada mensaje enviado.

escritornovel937K vistas9.5· 12 votos

Este capítulo 7 comienza el sábado 10 de febrero de 2018, había pasado prácticamente un mes desde que folláramos delante de nuestro vecino y desde entonces, habíamos repetido unas 8 o 9 veces follando con la persiana abierta y nuestro vecino no se había perdido ninguna de nuestras sesiones, era un fan absoluto porque todas las noches se asomaba al balcón por si nosotros decidíamos ponernos al lío.

Sin embargo, en todo este tiempo no nos lo habíamos cruzado ni una sola vez por la calle ni en ninguno de los múltiples mercados que teníamos alrededor de nuestra casa, pero eso cambió aquel sábado porque Sara y yo estábamos haciendo la compra en el mercado local de Chamberí cuando, de repente, mientras estábamos en la sección de frutas, un hombre se puso detrás de nosotros y nos saludó.

- Hola chicos, ¿cómo estáis?

Sara y yo nos dimos la vuelta y nos miramos asombrados, pero sin duda era él, un hombre como de 1,70, canoso, con no mucho pelo y con algo de barriga, pero nada fuera de lo normal, aunque eso no era lo importante, lo importante era que nos quedamos un poco paralizados porque sabíamos de sobra que aquel hombre era nuestro querido vecino mirón. Aun así, salí un poco del trance y me dirigí a él para saludarle también:

- ¡Hola!, ¿eres nuestro vecino de enfrente verdad?

- Jejeje el mismo, por cierto, me llamo Francisco, Fran para los amigos

- Nosotros somos Sergio y Sara

- Encantado

La situación era muy extraña, Fran tenía una sonrisa en la cara y Sara no sabía dónde meterse porque era todo muy extraño y muy tenso a la vez. Aquel hombre era un mirón y nosotros llevábamos un mes brindándole un espectáculo que ni en las mejores películas porno, porque habíamos ido variando la forma de follar y no siempre lo hacíamos pegados al cristal, sino que incluso habíamos encendido una noche una lámpara para que se nos viera y otra vez, Sara se había masturbado apoyada en la cama hasta correrse, cosa que él también había conseguido coordinándose con ella y disfrutando los dos como unos locos. Por tanto, encontrarte con una persona que se dedica a mirarte en un mercado mientras haces la compra, era cuanto menos extraño e incómodo, pero él no parecía tener ningún problema en encontrarse con la pareja con la que tanto disfrutaba.

- Bueno, dime Fran, ¿haciendo la compra?

- Jaja sí, los sábados están para eso y para otras cosas, ya me entiendes

- Jajaja te entiendo, sí

- ¿Esta noche me vais a dar otro espectáculo de los habituales?

Fue entonces, a la respuesta de aquella pregunta, cuando Sara abrió la boca por primera vez

- Shh calla Fran, si quieres que sigamos dándote el espectáculo habla más bajo por favor

- Jaja tranquila Sara, con tal de poder seguir disfrutando de ese cuerpazo que te gastas, haré cualquier cosa

- Me alegro porque de esto no puede enterarse nadie

- Mmm con lo que subís la persiana cada vez que lo hacéis no sé si creerme que no quieres que nadie se entere

- Bueno...los afortunados que estáis enfrente, sí, pero el resto de vecinos no tiene por qué saberlo

- Jaja tranquila entonces, no diré nada, aunque sí que me gustaría preguntaros algo

- Tú dirás Fran

- Veréis, disfruto mucho cada vez que dejáis que vea cómo lo hacéis, pero me gustaría verlo de cerca si fuera posible

- ¿A qué te refieres?

- Bueno. ya sabéis... me refiero a que si sería posible verlo en vuestra habitación en directo o incluso en mi casa si queréis

Aquello sí que nos descuadró a los dos porque tanto Sara como yo nos miramos incrédulos y yo me quedé cortado, pero Sara no, sacó valor y puso una cara de enfado bastante seria.

- Mira Fran, nos gusta darte el espectáculo, pero una cosa es que lo veas y otra distinta que te dejemos estar con nosotros mientras lo hacemos, olvídate de eso por completo

- Está bien Sara, no te enfades, lo respeto, pero si cambiáis de idea hacédmelo saber por favor, que tengáis una buena mañana

Y diciendo aquello, se fue hacia la caja para pagar su compra mientras que nosotros seguimos a lo nuestro porque Sara no me dejó decir nada y únicamente me hizo un gesto para que siguiéramos comprando y lo dejáramos estar.

No dijimos nada hasta que llegamos a casa y metimos todo en su sitio correspondiente, serían las 12 de la mañana y Sara vino al sofá, donde estaba sentado, con dos cervezas en la mano y se sentó a mi lado poniendo una cara que no supe descifrar.

- Bueno, ¿qué te parece Sergio lo de nuestro amigo Fran?

- Pues qué quieres que te diga…me sorprende y a la vez no porque está claro que él disfruta muchísimo con lo que le enseñamos, pero estoy de acuerdo con lo que tú le has dicho, una cosa es dejar vernos mientras lo hacemos y otra tenerlo presente

- Menos mal que piensas igual Sergio, aunque me gustaría decirte algo

- Dime Sara

- Pues verás… por una parte no te haces una idea de lo que me pone esta situación que estamos viviendo, pero por otra quizás deberíamos calmarnos, ¿no crees?

- Bueno, tampoco creo que hayamos hecho nada mal ni extremo, solamente le estamos dando un espectáculo a nuestro vecino y creo que nos está viniendo bien para no hacer siempre lo mismo y mantener las ganas de follar, por lo menos por mi parte.

- Estoy de acuerdo aunque yo me refería más a que si seguimos con esto creo que voy a querer más…

- ¿Cómo qué más?, ¿a qué te refieres Sara?

- Pues verás Sergio…llevo ya un tiempo teniendo ciertas ideas o fantasías, no sé cómo llamarlas, y desde que estamos con este juego se me han acentuado

- ¿Qué tipo de fantasías?

- Pues verás…es que no sé si decírtelo

- Creo que a estas alturas deberíamos tener suficiente confianza, ¿no?

- ¿Prometes no enfadarte?

- Me está asustando Sara, pero venga, dime lo que se te pasa por la cabeza por favor

- Tengo muchas ganas de experimentar lo de meter a otras personas en nuestros juegos, pero…físicamente, en un trío, por ejemplo

En ese preciso momento mi cara pasó de sorpresa a incredulidad y un poco de enfado, aquello no me lo esperaba en absoluto y más viniendo de Sara. De hecho, hacía un rato que le habíamos dicho a nuestro vecino que le dejábamos mirar, pero sin estar presente y ahora me saltaba con aquello, aunque en mi interior sabía que algo pasaba desde hacía un tiempo, no era normal que Sara hubiera querido exhibirse delante de nuestro vecino, ni que me hubiera dejado darle por culo y yo sabía en mi interior cuál era la razón de todo aquello, Sandra y Alejandro.

- ¿He oído bien Sara?, ¿me estás diciendo que quieres hacer un trío?

- Sí, Sergio, eso es lo que quiero, llevo pensándolo un tiempo y después de hablar con Sandra sobre sus juegos con Alberto y Alejandro…

- ¡Ósea que es eso!, esos dos te han embaucado para que quieras hacer lo mismo que ellos, ¿no?, ¿de verdad quieres comerte dos pollas?, ¿quieres que participe Alberto?

- Sergio, tranquilo, yo no he dicho eso

- Pues entonces dime lo que has dicho Sara porque no salgo de mi asombro, pensaba que estábamos bien y que nuestro sexo era genial

- Y es genial Sergio, no tengo ninguna queja y más desde que estamos con lo del vecino o lo que pasó en el sex shop, pero ahora mismo quiero más y no te voy a mentir, me pone muy cachonda la idea de hacer un trío, sinceramente

- Joder Sara, alucino contigo, imagino que vas a intentar convencerme para que lo hagamos, ¿no?

- Pues…ahora que hemos sacado el tema...la verdad es que me gustaría probarlo, sí

- Pero si has dicho que deberíamos calmarnos Sara…

- Lo sé Sergio, pero en el fondo lo que quiero es esto, entiéndeme por favor

Tras decir aquello Sara yo ya había escuchado suficiente, una cosa era nuestro juego con nuestro vecino o lo de comerme la polla en el sex shop con aquellos dos mirones y otra bien distinta era dejar que un tío se follara a Sara, aquello no lo iba a consentir.

En ese momento era una idea que me cabreaba muchísimo así que, como estaba vestido después de haber venido de la compra, cogí las llaves y me dispuse a salir por la puerta porque si me quedaba en casa en ese instante, podría decir algo de lo que después me arrepentiría, aunque aquello Sara no se lo esperaba porque me agarró el brazo y me dijo:

- ¿Se puede saber dónde vas?, me he sincerado contigo Sergio, pero no pensaba que te lo fueras a tomar así

- Mira Sara, ahora mismo estoy muy cabreado y necesito calmarme así que déjame que me vaya a dar una vuelta y luego hablamos

Y eso hice, abrí la puerta y me fui a dar una vuelta sin un rumbo fijo porque no quería cabrearme con Sara y pelearme con ella por algo que estaba en su cabeza y sobre lo que yo necesitaba reflexionar.

Empecé a andar despacio pero mi cabeza iba a mil por hora porque no podía parar de pensar por qué Sara tenía ganas de hacer un trío u otras cosas que no me había dicho, aunque sin duda los juegos que se traían Sandra y Alejandro con Alberto habían influido sin ninguna duda. Pero una cosa era eso y otra que Sara se hubiera dejado influir tanto por aquellos dos, era una cuestión difícil de dilucidar sin hablar con ella y mientras estaba dando aquel paseo. También se me vino a la cabeza la posibilidad de que de verdad ella tuviera la necesidad real de experimentar otras situaciones y probar a follar con otras personas y ahí, sí que no podía hacer nada.

Era todo muy confuso y repentino y a mí eso me había hecho cabrearme porque creo que no estaba preparado para aquello o eso pensaba yo porque todo iba a cambiar más pronto de lo que yo pensaba. E iba a cambiar porque, tras una hora de paseo y muchos pensamientos confusos por medio, se me iluminó la bombilla y pensé en hacer desistir a Sara intentando darle de su propia medicina, pero me iba a salir el tiro por la culata.

Y es que, se me ocurrió que, si ella quería hacer un trío con dos hombres, yo también quería hacerlo con dos mujeres, ¿por qué no?, ella quería ser empalada por dos pollas así que yo también quería que dos tías me la chuparan y además pudiera disfrutar de sus cuerpos.

Esto se me ocurrió porque pensaba que Sara jamás accedería a hacer un trío con otra mujer, en el fondo era una mujer envidiosa que me quería solo para ella y, además, sabía que era una manera de convencerla de desistir en la idea del trío porque si iba y discutía directamente con ella, no iba a conseguir nada ya que era una mujer testaruda y cabezota hasta decir basta.

Creo que fue la peor idea que he tenido en mi vida porque aquel pensamiento, en aquel paseo, lo iba a destruir todo por completo y no se iba a poder arreglar ya que todo lo que vino después superó con creces la idea que yo tenía de Sara y de nuestra relación.

Así, tras una hora de paseo y haberme calmado bastante, volví a casa y me encontré a Sara haciendo la comida como quien no quiere la cosa, pero cuando me vio, se dio la vuelta y se me quedó mirando con una cara bastante seria y con los brazos cruzados.

- ¿Se puede saber a dónde has ido Sergio?

- A darme un paseo Sara, creo que después de lo que me has dicho era necesario porque no quería decir nada de lo que pudiera arrepentirme

- Si es que sabía que no te tenía que haber dicho nada, te conozco demasiado bien, sabía que no te lo ibas a tomar de una forma coherente

- Pues ahí te equivocas porque, tras pensarlo mucho, he decidido que si quieres hacer un trío yo no te voy a parar, pero quiero algo a cambio

- Tú dirás

- Yo también quiero hacer un trío, pero con dos mujeres, quiero aprovechar esta situación para que mi polla quede bien satisfecha

Creo que Sara no se esperaba aquella respuesta porque se quedó unos segundos con una cara de perplejidad tremenda, aunque enseguida le salió una sonrisa de la cara y ahí empezó el principio del fin de nuestra relación.

- Jajaja reconozco que no me esperaba esa respuesta, pero, ¿sabes qué?, que acepto lo de hacer un trío contigo y otra mujer, creo que nos lo vamos a pasar muy bien y lo de liarme con otra mujer es algo que también quiero probar

- Pero…pero.., ¿así sin más?

- Mmm sí, ¿qué esperabas?

- Pues es que…pensaba que no ibas a aceptar…

- Ayy cariño, creo que todavía te quedan cosas por descubrir de mí, pero sí te aseguro una cosa, tengo ganas de comerme un coño y tengo ganas de disfrutar de dos pollas

- Pero, ¿y nuestra relación Sara?

- ¿Qué pasa?, va a ser solo sexo Sergio, quiero ir más allá, ya te lo dije el otro día

- Me dijiste que querías probar cosas nuevas, pero hombre, de ahí a hacer un trío pues no sé, además, ¿crees que eso no nos va a afectar?, creo que ahora estamos mejor que nunca y esto lo puedes estropear

- ¿Tú confías en mí Sergio?

- Claro que confío, pero…

- Pero nada Sergio, tú déjame a mí, ya verás qué bien lo vamos a pasar

En el momento en el que me tenía que haber puesto serio y haberle dicho a Sara que aquello era simplemente una locura, no pude más que callarme y aceptar aquello que me había propuesto, aunque fuese un completo disparate. Disparate que iba a acabar con nuestra felicidad y con todo aquello que habíamos construido los últimos tres años por una simple cuestión de vicio, porque no se le podía calificar de otra manera.

Así, no dije nada más y me fui a poner la mesa mientras Sara acababa de hacer la comida, comida que disfrutamos los dos juntos como si no hubiera pasado nada, pero nada más lejos de la realidad porque, tras comer y lavar los platos, nos fuimos los dos a dormir un rato la siesta.

Una siesta para la que Sara se quitó el chándal / legging que llevaba puesto y se quedó con unas bragas blancas con lunares rojos que a mí me encantaban y con una camiseta de manga larga azul marino y también con el sujetador que llevaba debajo mientras que yo, me puse el pijama de manga larga y pantalón que me ponía siempre.

También debo destacar que bajamos la persiana y la habitación quedó en semipenumbra porque por los agujeros entraba algo de luz, pero yo lo prefería así porque los dos nos metimos en la cama y nos quedamos mirando el uno al otro mientras yo ponía la mano izquierda en su cadera.

- Sergio

- Dime Sara

- Mmm he estado pensando mientras comíamos que podríamos ponernos esta tarde a buscar a una chica para el trío ese que te encantaría hacer

- Jajaja qué cara tienes guapa, la que tiene ganas de hacer un trío eres tú

- Jajajaja es cierto, pero te prometo que tengo ganas de probar con una mujer

- Pero, ¿no te vas a enfadar cuando otra chica me coma la polla y después me la folle?

- Mmm no, creo que no

- ¿Seguro?, una cosa es decirlo y otra hacerlo Sara

- Lo sé Sergio, pero lo asumo, las ganas me pueden

- Está bien

- Mmmm y ahora podríamos pasarlo bien tú y yo, ¿no te parece?

- Mmm no sé yo, no te estás portando demasiado bien me parece a mí

- Jajaja no seas malo

- No soy malo, es la verdad

- Ya…creo que no te lo crees ni tú

Y dicho eso, me puso cara de zorra y con su mano derecha me apretó bien la polla por encima del pantalón, acción que provocó que se me pusiera ya casi a tono en cuestión de un minuto.

- Sara…no, por favor, no me provoques

- Jajaja lo llevas claro guapo, quiero que me folles bien follada y también quiero que luego busquemos a la chica que se lo va a pasar bien con nosotros, ¿te ha quedado claro?

Aquellas palabras eran cómo órdenes para mí y no pude hacer nada porque Sara me sacó la polla por encima del pantalón y me empezó a masturbar mientras los dos nos besábamos como locos. Beso y paja que provocó que, al poco rato, me tuviera que salir de la cama para quitarme la ropa y quedarme desnudo, cosa que imitó también Sara porque nos volvimos a meter en la cama y yo me tumbé boca arriba para que Sara se empalara y me empezara a cabalgar como una loca.

No tuvo piedad de mí, no sé qué le pasaba, pero como siempre, echó su cabeza hacia atrás, sacó su pecho hacia adelante y yo solo pude disfrutar mientras le agarraba aquellos tetones y la hacía moverse en un vaivén que provocó que me corriera en muy poco tiempo.

No me gustaban aquellos polvos tan rápidos y fugaces, pero claro, Sara lo tenía todo pensado, como siempre.

- Jajaja no me has durado ni medio asalto guapo

- Joder Sara, no puedes pasar de 0 a 100 en cuestión de unos segundos

- Claro que puedo, claro que puedo, pero no pienses que esto acaba aquí porque te voy a decir una cosa, voy a coger la Tablet y vamos a ver qué zorritas hay por ahí en busca de una polla y un coño y luego nos vamos a duchar y nos vamos a ir a pasar la tarde por el centro, ¿te parece?

- ¿Puedo decir algo que no sea un sí?

- Jajaja no puedes

Sara se empezó a reír como si le hubiera dicho el mejor chiste del mundo y se levantó desnuda para ir a buscar la Tablet y regresar con ella a la cama. Se arropó y la encendió para, a continuación, empezar a trastear por Google en páginas donde hombres y mujeres se ofrecían para hacer tríos, intercambios o cualquier otra cosa caliente que se os ocurra.

Y me sorprendí de lo fácil que es buscar este tipo de personas y experiencias porque hay páginas y páginas de este estilo, pero Sara fue a parar a una que parecía más o menos seria y donde solo se ofrecían mujeres para tríos o intercambios de pareja.

Tras revisar el perfil de varias mujeres de todas las edades, que venían siempre acompañados de una o varias fotos y alguna de ellas subidas de tono, nos fijamos en una chica que era una auténtica monada. Tenía 26 años, se llamaba Ivana, medía 1,63, tenía el pelo liso y más o menos corto, a la altura de los hombros, de un color entre rojizo y castaño aunque esto lo complementaba con un culo y unas tetas muy bien proporcionadas para su corta estatura pero que te daban ganas de agarrar tanto a uno como a las otras.

Tenía varias fotos en bikini y estaba claro que hacía deporte porque lo tenía todo perfecto, culo carnoso y redondo, pero ni grande ni pequeño, simplemente perfecto y en cuanto a sus tetas, qué puedo decir, eran también perfectas, eran gran grandes pero redondas y destacaban sobre su cuerpo, aunque no eran una cosa exagerada. En definitiva, tenía un cuerpo hecho para follar y que se lo follasen, cosa en la que Sara estuvo de acuerdo conmigo porque fue la mujer que más nos gustó y con la que los dos queríamos contactar.

En su perfil, Ivana se presentaba como una persona extrovertida, que le gustaba el deporte, el senderismo y los planes y viajes de fin de semana, decía que era abogada y que las relaciones no eran lo suyo, pero sí el sexo y pasarlo bien con más personas así que tenía puesto que buscaba una pareja con la que pasar los fines de semana follando.

Joder, ni adrede parecía existir una mujer mejor preparada para lo que los dos queríamos así que Sara le escribió un correo y le describió nuestra situación donde le explicaba que éramos una pareja que buscaba experimentar en el mundo de los tríos y que nos había encantado su perfil y su físico.

- Bueno, pues ya está escrito, ahora vamos a ducharnos y a cambiarnos, esta tarde lo vamos a pasar muy bien Sergio

- ¿Qué tienes pensado?

- Ya lo verás

Continuará

Continúa en