Inconformismo (6)
Sergio estaba furioso porque un vecino le había propuesto verlos follar. Pero Sara no solo aceptó la idea; la potenció. Ahora, bajo la luz de la luna y con el riesgo de ser descubiertos, deciden darle al vecino el espectáculo que tanto deseaba.
En esas estábamos, yo tenía un cabreo como hacía mucho tiempo que no recordaba, aquel tipo me había dicho sin ningún tipo de problema que le encantaría follarse a Sara y encima había pensado que a mí no me iba a importar en absoluto, ¿de qué iba aquel tipo?, sin duda era un caradura en toda regla.
- Sergio, ¿estás bien?, ¿qué te ha dicho para que te pongas así?
- ¿Que qué me ha dicho?, que si alguna vez nos animamos no le importaría follar con nosotros o incluso que podría follar contigo a solas si yo estoy de acuerdo
- Entiendo...
- No creo que lo entiendas Sara, me ha dicho en mi cara que quería follar contigo, ¿cómo se supone que tengo que reaccionar?
- Pues no sé si así es el mejor modo, pero entiendo que te moleste
- ¿Entiendes que me moleste?, ¿y a ti no te molesta?
- Claro que me molesta, pero a mí no me lo ha dicho ni me ha hecho ningún gesto extraño, aunque desde luego ese tipo tiene mucha cara y cree que puede hacer lo mismo con todo el mundo
- Exacto, en fin, vamos a tomar algo a ver si me tranquilizo un poco
Y eso hicimos, durante una hora estuvimos tomando otro par de cervezas y para ese momento, a mí ya se me había olvidado el cabreo porque Sara me conoce muy bien y no había dejado de darme besos en todo ese tiempo ni de insinuarse poniendo esa cara de zorra que ella tan bien sabe así que me había entrado un poco el calentón.
- Bueno Sergio, ¿qué hacemos?, ¿nos vamos a casa?
- Mmm como quieras, aquí creo que ya pintamos poco sinceramente
- La verdad es que sí, además, tengo unas ganas terribles de que me folles, más que otras veces, reconozco que toda esta situación me ha puesto cachonda Sergio
- ¿Qué situación?, ¿la de Sandra y Alejandro con el tal Alberto este?
- Exactamente, de hecho, estoy pensando que podríamos darle ese espectáculo del que tantas ganas tenías a nuestro querido vecino
- ¿Cómooooo?, ¿me lo estás diciendo en serio?
- Muy en serio
Sin duda alguna Sara era una mujer capaz de sorprenderme constantemente, pero esta vez la sorpresa había sido muy agradable y yo no iba a dejar pasar la oportunidad de follarme a Sara mientras le daba un espectáculo a nuestro vecino mirón así que pagamos las cervezas y nos fuimos a casa.
Al igual que el otro día después del sex – shop, cogimos un taxi en pleno Malasaña y en cuestión de 20 minutos estábamos en el portal de casa, pero esta vez no andamos con juegos previos y entramos directamente a casa para empezar a comernos la boca como dos auténticos animales.
Ese morreo como unos descosidos duró 3 o 4 minutos porque yo tenía muy claro lo que quería en ese momento así que me separé de Sara, dejándola un poco perpleja, y me fui directamente a la habitación para subir la persiana hasta arriba del todo y observar que el balcón de nuestro vecino también tenía la persiana subida pero su piso estaba completamente a oscuras y aparentemente sin nadie dentro.
Me di la vuelta y me apoyé en el cristal y me fijé en que Sara me estaba observando apoyada en el marco de la puerta de la habitación, le hice un gesto con el dedo para que viniera hasta mí y ella no dudó en acercarse hasta mi posición.
Llegó, me miró riéndose y se acercó de manera que yo la pude coger por las caderas para acto seguido magrearle bien el culo mientras nos comíamos la boca de nuevo, aunque eso solo duró un pequeño rato porque yo quería empezar el espectáculo, por lo que me separé de ella y puse mis manos en la parte baja de su jersey y empecé a tirar hacia arriba. Ella se rió y entendió el gesto perfectamente, cruzó sus dos manos agarrando la parte de debajo del jersey y se lo sacó por la cabeza para dejar a la vista un sujetador rojo oscuro de encaje precioso que no era nuevo pero que a mí me encantaba como toda su ropa interior.
Tras esa acción, Sara quiso volver a morrearme, pero yo tenía otros planes así que la cogí de la mano y la puse contra la ventana quedando yo detrás de ella. Ahora sí que alguien podía vernos lo que estábamos haciendo porque Sara estaba completamente pegada al cristal espachurrando aquellas tetazas que tenía mientras yo le comía el cuello desde el lado derecho y con mi mano izquierda le sobaba el coño por encima del pantalón.
Era una situación de lo más morbosa porque los dos estábamos muy calientes y a la vista de cualquiera desde el segundo piso donde vivíamos, pero no nos importaba porque creo que estaba siendo una de las veces que Sara y yo estábamos más calientes desde que estábamos juntos.
Tal calentura teníamos que, en la situación en que estábamos, aproveché para ir desabotonando los botones del pantalón de Sara y meter mi mano para empezar a acariciarle el coño. Coño que ya estaba muy húmedo y con ganas de ser penetrado, pero yo todavía tenía algunas cosas en mente antes de empezar a follármela como un poseso.
De momento, quería ver si nuestro querido vecino se asomaba a su balcón, pero tenía que ser realista, eran las 3 de la mañana y seguramente estaría dormido, aunque tal y como estábamos tan pegados al cristal tanto los dos vecinos que estaban en la misma planta del que teníamos enfrente como los pisos que hacían esquina a la derecha del de nuestro vecino, también podrían vernos si se asomaban, pero a esas horas las luces de todos los pisos estaban apagadas, cosa que me decepcionó un poco pero solo ligeramente porque estaba demasiado caliente pensando en el polvo que le iba a echar a Sara esa noche, iba a ser de época.
Así que, en esas estábamos mientras yo seguía estimulando el clítoris de Sara y le devoraba el cuello por los dos lados mientras ella solo se dedicaba a gemir y a dejar que yo le restregara la polla por encima del pantalón. La situación sin duda era muy morbosa, pero quería que lo fuera más así que saqué la mano del coño de Sara y con las dos manos, tal y como estábamos en esa posición, cogí los dos laterales del pantalón de Sara y tiré hacia abajo hasta dejárselo prácticamente por los tobillos para dejar al descubierto un tanga negro que era solo un hilo por detrás y dejaba completamente su culo al descubierto.
Joder, era increíble estar así, pero la excitación de Sara era mayor que la mía y así me lo hizo saber.
- Sergio…
- Mmm dime Sara
- Fóllame ya por favor, no aguanto más
- ¿No quieres esperar a ver si nuestro vecino se levanta y nos ve?
- Sí que quiero, por eso me vas a bajar el tanga y me la vas a meter, así como estoy
Dios, aquello sí que fue demasiado pero no tuve ni que pensarlo, me quité los zapatos y me bajé los pantalones y los calzoncillos a la velocidad de un rayo para, acto seguido, bajar el tanga a Sara y metérsela de un solo golpe para provocarle un grito de placer inmenso.
Nunca habíamos hecho algo así, pero yo pensaba aprovecharme y desde el minuto uno empecé un mete saca a un buen ritmo mientras Sara apoyaba las manos en el cristal y aguantaba las embestidas como bien podía.
La cosa no podía ir mejor o eso pensaba yo porque tras unos minutos en esa posición, pasó lo que yo quería que pasara, una pequeña luz se encendió en el comedor de nuestro querido vecino y él apareció detrás del cristal de su balcón. No se le veía bien porque estaba en penumbra, pero diría que solo iba vestido con una bata, unos calzoncillos y una camiseta blanca de manga larga, el típico atuendo para dormir de un cincuentón.
- ¡Sara!, ¡Sara!
- Ahh, ¿qué pasa Sergio?
- Mira quien está ahí enfrente viendo cómo follamos
En ese momento Sara miraba hacia abajo y tenía los ojos cerrados, pero tras avisarla, enderezó su cabeza y miró fijamente a nuestro vecino para dedicarle una sonrisa o lo que él pudiera ver porque nosotros también estábamos a oscuras y nuestra habitación también estaba en penumbra, aun así estoy seguro de que podía ver perfectamente la perfecta figura de Sara, excepto sus tetas que todavía estaban atrapadas dentro del sujetador rojo que tanto me ponía.
- Se tiene que estar dando un gustazo el cabrón viéndote, eh, Sarita
- Ahhh jooder ve un poco más despacio Sergio, si no nuestro amigo no va a poder vernos bien
- Jajajajajajaja eso ya le pasa porque todavía no puede verte las tetas
- Pues ya sabes lo que tienes que hacer cabrón
Aquello fue una orden para mí, paré las embestidas y llevé mis manos a su sujetador para desabrochárselo y dejar aquellas tetazas al aire y aplastadas contra el cristal, acción que provocó que nuestro vecino comenzara a tocarse la polla por encima del calzoncillo mientras con la otra mano se sujetaba en el cristal.
- Creo que le han encantado tus tetas Sara
- Eso parece, aunque le van a gustar más si se mueven mientras me follas
Joder, Sara estaba fuera de sí así que no lo pensé y empecé otra vez a follármela, pero una vez más sabía que las ganas de correrme iban a llegar pronto, por lo que duré un minuto más para que nuestro vecino pudiera ver las tetas de Sara y después paré para ir y sentarme en la cama mientras me quitaba la camisa.
Sara entendió perfectamente lo que quería, pero como todavía tenía los botines puestos y los pantalones y el tanga anudados a los tobillos, no tuvo ninguna prisa por quitárselos. Se agachó tranquilamente dándome la espalda y se desabrochó el cierre de los botines para, a continuación, quitárselos junto con los pantalones y el tanga y todo esto sin dejar de mirar a nuestro vecino.
Como podéis imaginar, yo tenía la polla a reventar, más que nunca, así que Sara lanzó un beso con la mano a nuestro amigo y se dio la vuelta para arrodillarse y empezar a comerme la polla mientras yo me quedaba medio recostado en la cama apoyado en los codos y con los ojos cerrados.
Era una situación simplemente impresionante, Sara de rodillas y enseñándole todo el culo a ese hombre mientras a mí me hacía una señora mamada. No podía pedir más, o sí, porque yo quería seguir follándola y así se lo hice saber cogiéndola del pelo y sacándole mi polla de la boca de malas maneras para, a continuación, tumbarme en la cama y quedar de perfil tumbado a nuestro vecino.
Una vez más, Sara lo entendió todo a la perfección y con una sonrisa en la boca, se subió a la cama y se empaló en mi polla para empezar a cabalgarme como una auténtica leona.
- Ahhh estoy muy cachonda Sergiooo, fóllamee por favorrr
- Diossss Saraa, muévete como sabes, muéveteeeee
¿Os imagináis la situación?, Sara cabalgando mi polla yendo de adelante hacia atrás y echando su cabeza hacia atrás dejando sus tetazas sacadas hacia adelante y su pelo negro cayendo por su espalda mientras se movía.
La pregunta os la dejo a cada uno, pero sí que os puedo asegurar que el vecino no había aguantado más y estaba con la mano derecha en su polla haciéndose un señor pajote mientras nos veía follar porque, en un momento que giré la cabeza, le vi y le dediqué una sonrisa mientras mis manos seguían sobre las tetas de Sara y noté que estaba a punto de llegarle el orgasmo porque aumentó el ritmo frenético que tenía encima de mí y se corrió como una loca mientras gritaba.
- Sergioooo, me corrooooo, me corrroooo, diossss qué gustazo jooderr
- Saraaa, no pares por favorrr, estoy a punto yo tambieeen…
No duré ni 10 segundos más y me corrí dentro de Sara porque era toda una ventaja que llevara puesto un DIU y no hiciera falta ponerme un condón para así poder disfrutar completamente del sexo con aquel pedazo de diosa que tenía por novia.
Sara cayó rendida sobre mí y quedó apoyada con sus tetazas sobre mi pecho, momento en el que los dos miramos a la vez hacia el balcón de nuestro vecino, pero no le vimos, de hecho, había apagado la luz y había desaparecido de la escena.
- ¿Dónde habrá ido, Sergio?
- Jajaja supongo que ha ido a descargar al baño porque no creo que haya aguantado viéndote cabalgar encima de mí con estas tetazas y ese pelazo
- Jajaja mira que eres tonto eh
- ¿Me vas a decir que no?, eres una diosa Sarita
- Jajaja creo que para ti sí lo soy
- Jajaja ni lo dudes
- Sergio..
- Dime
- Esto hay que volver a repetirlo eh
- Jajajaja estoy de acuerdo
Continuará
Continúa en
- Relato #210805— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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