Xtories

La exposición (Capítulo 3)

La cámara de Andy no solo captura cuerpos desnudos, sino los límites frágiles de una relación. Mientras Carlos y Raquel posan junto a Sofía, la línea entre el arte y el deseo se desdibuja, y la tentación de ceder a la excitación compartida se vuelve insoportable.

Sylke and Friends15K vistas9.3· 30 votos

CAPÍTULO 3

Raquel me miraba entre confundida e irritada, viendo que yo estaba más que dispuesto a participar en esa sesión junto a Sofía y podía notar sus característicos celos reflejados en esa mirada. Para colmo, yo tenía una erección tremenda, pero, era demasiado tentador como para no aprovechar la oportunidad de estar desnudo junto a esa rubia imponente y hacerme esas fotos junto a ella. Eran tantas las ganas de estar pegado a su cuerpo, como el hecho de demostrar a mi chica que era todo muy natural y animarla a participar, por eso no me podía rajar en ese momento y además quería demostrarle que yo estaba dispuesto a hacerlo sin ningún tipo de reparo.

- Pero... Carlos... - quiso intervenir mi novia, pero Sofía cortó la protesta.

- Mujer, déjale, seguro que lo hace bien. Además, igual te animas y ves que no pasa nada. Son sólo fotos.

Andy, tras guiñarme un ojo, se colocó en el set, moviendo los focos y un par de taburetes en el medio, para comentarme.

- Pues, venga, tío, valor y al toro. Desnúdate y deja la ropa en el perchero. Bueno, de momento sólo la camisa, vamos por partes.

Fui al fondo de esa habitación, en el mismo lugar en donde se había cambiado Sofía para empezar a desnudarme yo. Sabía que las chicas me están observando, una de ellas curiosa e intrigada por verme por primera vez y la otra incrédula, sin imaginar que estaba completamente decidido a hacerlo. La cosa me cortaba un poco, eso era verdad, pero, por otro lado, me excitaba la idea de exhibirme, además uno tiene su orgullo y quería demostrarle a mi chica era capaz y valiente tomando la decisión, así que me fui quitando la camisa despacio.

- ¡Madre mía que cuerpazo, está para comerse entero! - oí gritar descaradamente a Sofía mientras daba pequeños aplausos

- Oye, no te pases. - dijo mi chica visiblemente celosa, pero yo sabía que, en el fondo, orgullosa.

- Las cosas como son, si está bueno, está bueno. Eso no se puede negar. Si tú estuvieras en mi lugar, bueno... ya has visto que Andy también está bueno y no me parece mal que le admires. Lo mismo que él a ti- sentenció la rubia.

Raquel miró inmediatamente al fotógrafo que esperaba en el centro del set quien devolvió una sonrisa y un guiño a mi chica, tranquilizándola y al final ella tuvo que admitir que todo parecía muy profesional. A pesar de que la situación estaba tensa, mi chica dando un trago a su copa, soltó envalentonada algo que también me sorprendió:

- Tienes razón, también está buenos los dos y eso que no los hemos visto enteros, todavía.

Todos reímos por esa ocurrencia de mi chica que rebajaba claramente esa tensión, aunque en el fondo quería demostrarme que ella también tenía su descaro y era capaz de jugar fuerte como yo, dispuesta a ver Andy con menos ropa y en un claro síntoma de competitividad y cachondeo. Terminé de colgar la camisa en el perchero para girarme lentamente con toda la intención de que Sofía pudiera ver mi torso desnudo y se fuera haciendo idea, pues yo ya había tenido la oportunidad de ver sus preciosas tetas, en las que me volví a fijar, principalmente sus pezones que se pusieron más tiesos en cuanto me puse más cerca de ella.

Luego dirigí mi mirada hacia Raquel, que estaba con sus brazos cruzados y un mohín de cierto mosqueo. Estaba preciosa con ese conjunto, esos tacones, incluso su cara de enfado, pero creo que era más con ella misma. Me acerqué a su cuerpo, la sostuve de la barbilla y la di un tierno beso, queriendo mostrar cierta normalidad.

- ¿Carlos estas seguro? - me preguntó, llena de dudas y viéndome tan decidido.

- Claro, cariño, si no pasa nada. Todo esto es arte. Deberías hacer lo mismo.

- Ya, de momento tú te vas a poner las botas, ¿no? - me dijo en un susurro con su ceño fruncido. Estaba claro que a ella no le parecia todo tan natural.

- ¡Te quiero! - le dije mirándola fijamente a los ojos haciendo que aflorara levemente su linda sonrisa.

Me dirigí al centro del set y Sofía se puso frente a mí. Bajo los focos, resaltaba aún más su impresionante belleza, sobre todo esas tetas con los pezones en punta que parecían mirarme.

- Oye, te cuidas, cabrón. - comentó Andy viendo que mis horas de gimnasio habían hecho su labor.

Las cálidas manos de Sofía se pusieron en mi pecho y su mirada y la mía estaban cruzándose de continuo, en un claro síntoma de el mutuo deseo que nos profesábamos. No me cabía ninguna duda.

Me disponía a soltarme el cinturón que sujetaba mi pantalón, pero Andy me detuvo.

- No, espera Carlos, antes de desnudarte del todo.

- ¿Qué ocurre? - pregunté sorprendido.

- Eso Andy, cielo, ¿qué pasa? - era Sofía la que preguntaba de forma nerviosa.

- ¡Jajaja, qué impacientes!, con esa erección va a ser complicado hacer la serie desnudo. - añadió mi amigo.

En eso Andy tenía razón, si no quería que mi polla saliera en las fotos en su plenitud, este no era el momento, aunque dudada mucho de que hubiera un momento propicio teniendo a ese mujerón enfrente o más bien pegado a mí. Estaba claro que un pene en erección se salía del proyecto de fotos con toques eróticos que tenía previsto mi amigo, para pasar a formar parte de otro tipo de sesión, por eso Andy quería intentar que la cosa se calmase por mi parte o al menos que no se viera “lo evidente”, algo realmente difícil para mí, ya que llevaba todo el día excitado, con mi chica, con todo el lío y además con el cuerpo de Sofía medio desnudo, delante de mí.

- Ahora, abrazaros de momento y voy disparando. - nos ordenó mi amigo.

Las tetas de Sofía se pegaron a mi torso y pude notar un leve suspiro saliendo de su boca, que quedaba a la altura de mi cuello...

- ¡Mmm, qué cachonda estoy! - me susurró esa impresionante rubia al oído y por suerte, Raquel no pudo oírlo, pero mi polla se tensó todavía más.

De reojo observé a mi chica que seguía de brazos cruzados observando todos los movimientos. Yo sabía que ardía por dentro, a pesar de su indecisión, pero los celos le comían más fuerte que otra cosa. Normalmente sus celos son muy fuertes, con cualquier mirada, asi que verme abrazado a esa mujer medio desnuda no debía ser de su agrado.

En la siguiente toma, Sofía se puso de espaldas a mí y yo la abracé por debajo de sus pechos, pudiendo notar la tersura en mi antebrazo y percibiendo también mi bulto en su culito y además ella lo movía consiguiendo que fuera yo el que suspirara en su cuello. Sus duros pezones rozaban de vez en cuando mi antebrazo y la sensación de abrazar a ese cuerpo era increíble.

- Uf, qué duro estás cabrón- susurró de nuevo Sofía junto a mi oído.

- Lo siento – dije.

- La quiero sentirlo soy yo, pero dentro de mí.

Aquello me sorprendió, pues veía a esa rubia desatada y sus palabras me ponían más tenso, en todos los sentidos, pero según lo dicho, mis ganas de follar con ella debían ser parecidas a las suyas.

- Vamos, Raquel, ¿no te animas? Con dos mujeres y tu chico será todavía más impactante. - le indicó Andy.

Mi chica, alentada por mi amigo, pero también por querer competir con Sofía en una lucha de controlar esos toques fortuitos, ocupó su posición, casi apartándola con su culo para pegar su espalda en mi pecho.

- Genial, ahora cariño, vamos a hacer una serie con la pareja y luego te incorporamos. - comentó Andy a su modelo para que se apartase.

Sofía salió de escena y solo estábamos Raquel y yo, con nuestros cuerpos pegados y entre descanso de cada disparo ella iba preguntándome en un susurro para que los otros no nos oyeran.

- ¿Te has quedado a gusto?

- ¿Yo? ¿Por qué?

- Vamos Carlos, esa putita te ha restregado las tetas bien, por no hablar de su culito que te ha rozado bien la polla.

- Mujer, son poses.

- Yo creo que esta zorra quiere que te la tires.

Aun recordaba las palabras de la otra y era totalmente cierto, pero quise quitarle hierro al asunto, si es que se podía.

- Pero, cielo ¿estás celosa? Si tu culo es el mejor del mundo. - la comenté apretando mi pelvis contra él y arrancándole un nuevo suspiro.

- Pues por cómo te movías parecías estar disfrutando, cabronazo.

- Joder, cariño, son sólo fotos - repetía la frase pero sin quitarme de la mente los susurros de Sofía y sus ganas de sentirme dentro de ella.

Andy, nos seguía haciendo tomas, mientras su chica recolocaba los focos o tomaba el índice de luz con un fotómetro cerca de nuestros cuerpos.

- Vale, Carlos, ahora vete quitándole a Raquel el sujetador, pero despacio. - me ordenó mi amigo.

MI chica parecía querer protestar, pero en ese momento Sofia dijo una frase lapidaria.

- Eso, a ver quién tiene mejores tetas. - y tras comentarlo se agarró sus tetas, subiéndolas desafiante y guiñándome un ojo.

En ese momento Raquel, se sintió vencedora segura, pues sus tetas son perfectas y sabía que en eso no tenía competencia de la rubia, por lo que se dejó hacer y le fui soltando el sostén hasta que sus enormes tetas salieron a la luz, algo que Andy celebró con un gran silbido y eso también hizo que los pezones de mi chica se pusieran más duros. Lo noté al instante.

Andy, al que se le notaba también un buen bulto bajo su pantalón de deporte, seguía fotografiándonos, ayudado por Sofía, a la que yo de vez en cuando admiraba en la distancia, porque lo cierto es que cada vez me atraía más esa chica, soñaba el momento de volver a tenerla pegada a mí, incluso más que pegada. Por suerte, mi amigo pareció leer mi mente y en ese momento dijo.

- Vamos cariño, ahora ponte tú con ellos...

La presencia de Sofía parecía incomodar a mi chica a priori, pero a medida que iba avanzando el reportaje en distintas poses, aquello parecía una lucha de gatas, queriendo arrimarse más a mí y rozar sus tetas o su culo, algo que lógicamente me hacía más que feliz.

En otra pose, las dos chicas estaban abrazadas, con sus grandes tetas entrelazadas, mientras yo tenía apoyadas mis manos en ambos culitos. La imagen no podía ser más impactante, tener a dos preciosas chicas en tanga, abrazadas, incluso en algunas tomas con sus labios pegados, era más que erótico y es que mi polla parecía querer reventar en cualquier momento.

- Ahora, chicas, fuera el pantalón de ese hombre. - fue otra orden de Andy.

Por un momento Raquel pareció dudar, pero supongo que en esa competición de saber quién era la mejor, entraba en juego yo mismo y saber cuál de las dos me la ponía más dura.

Las dos chicas obedecieron poniéndose de acuerdo, mientras Raquel aflojaba el cinturón, Sofía desabotonaba mi bragueta, hasta que los pantalones cayeron al suelo.

- ¡Guau! - dijo Sofía al ver cómo se marcaba mi polla en horizontal en mis bóxers.

Volví a mirar a mi novia, que estaba algo nerviosa y celosa a la vez, pero, sobre todo, visiblemente cachonda.

- Ahora, Carlos ponte tras ellas, porque ese bulto es demasiado. - comentó Andy.

A medida que avanzábamos en nuevas poses, en las que yo me ponía las botas, tocando culos y tetas a base de bien, que no hacían bajar mi calentura ni mi erección a pesar del tiempo y de los diversos descansos.

En una de las poses que nos indicaba Andy, estábamos los tres como un sándwich. Las dos chicas abrazadas, con sus labios pegados y yo detrás de Raquel, sujetándola por la cintura y con mi bulto pegado en su culo, pero mi amigo no estaba convencido y fue él mismo quien ocupó mi posición, poniéndose tras mi chica.

- Mira, Carlos, tienes que hacerlo así... - me indicaba mientras yo le sujetaba la cámara.

El cuerpo de Andy estaba literalmente pegado al de mi novia, sujetándola con descaro de las tetas y pellizcando sus pezones, mientras su pelvis se pegaba en su culo. Estaba claro que ese abrazo, más el bulto duro de mi amigo en el culo de Raquel hicieron que ella cerrara los ojos, con su boca abierta, emitiendo un gemido, que quiso disimular, pero a mí no se me escapó. Estaba al límite.

Al volver a ocupar mi lugar, podía notar el cuerpo tembloroso de mi chica y llegué a pensar si incluso se había corrido en ese abrazo de Andy, porque me recordaba a cuando yo la metía mano y le pellizcaba así los pezones, pues es una de sus partes más sensibles y eso la pone totalmente fuera de sí.

En la siguiente toma, Andy quería que yo estuviera en el medio, con una chica a cada lado.

- Joder, tío, ese bulto no queda bien. - dijo Andy.

Entonces se le ocurrió la feliz idea de que ambas chicas metieran sus manos en mi slip como si agarrasen mi polla, algo que disimulaba la erección, pero al meterse ambas manos casi me caigo de espaldas porque, los cuerpos prácticamente desnudos de dos preciosidades a las que yo agarraba por el culo, me estaban tocando la polla con sus deditos. Si no me corrí en ese instante era porque mi chica dio un giro que nos dejó a todos estupefactos diciendo:

- Bueno, Carlos, se nos ha hecho bastante tarde. - su cara era seria y parecía inquieta.

Nos pilló a todos tan de sorpresa, que tardamos en reaccionar, pues estábamos en el punto álgido de desnudarnos y casi seguro que era eso, porque la mezcla de sensaciones que invadía la cabeza de Raquel era clara... tenía miedo de seguir y de que aquello se desmadrase, algo que por otro lado a mí me hubiese encantado.

Andy pareció darse cuenta al instante del agobio de mi novia y echó un capote comentando:

- Sí, creo que estamos cansados. Vamos a dejarlo por hoy, que además tengo que editar un montón de fotos.

- ¿Pero entonces lo dejamos así? - la cara de Sofía era de decepción, pues estaba igual de motivada que yo para seguir, además de sus miradas a mi bulto, que estaba todavía a tope.

Intenté buscar en los ojos de Raquel la respuesta a dar por finalizada esa sesión, justo en el momento más cachondo de la noche, pero ella se limitó a ponerse la ropa en silencio, sin querer mirarme, en una mezcla de vergüenza y excitación descontrolada sin decir una palabra.

Terminamos de vestirnos y nos despedimos de nuestros amigos, que seguían algo descolocados por ese repentino cambio, sobre todo Sofía, que no hacía más que mirarme y morderse el labio. Parecía querer decirme: “estaba a punto de sentirte dentro de mí”... al menos eso quería interpretar yo en su mirada.

Raquel y yo nos metimos en el coche y prácticamente no hablamos nada durante el trayecto hasta casa... momento que aproveché a rememorar las escenas vividas en la sesión de fotos y en lo que hubiera ocurrido si hubiéramos dado el paso de quedarnos desnudos y hasta dónde podríamos haber llegado. Yo desde luego estaba demasiado salido y creo que por eso Raquel tuvo miedo. Por suerte Andy estuvo listo y disimuló con un descanso que tranquilizó a mi novia. Al llegar a casa, al contrario que otras veces, no nos tiramos en pelotas a la cama ni follamos en la cocina o en el pasillo como anteriores noches. Mi chica estaba alterada... se puso el pijama y se metió entre las sábanas echando una ojeada al móvil como si no hubiese pasado nada o como si hubiese pasado todo.

Me senté al borde de la cama y acaricié su rodilla por encima de las sábanas.

- Cariño ¿Estás bien? - le pregunté.

- Sí. - contestó sin levantar la vista del móvil.

- ¿Sí? Vamos, cielo... - la inquirí para que mirase a los ojos.

- No sé, Carlos...

- ¿Cómo que no sabes?

- Pues que no lo sé, joder. Estoy hecha un lío.

- ¿Es por lo que ha pasado esta noche con nuestros amigos? ¿Te has sentido incómoda?

- Ya veo que tú no. - añadió con su inquisitiva mirada.

- Mujer, era divertido.

- Ya lo noté, pero a mí no me resultó tanto...

- Pero si conoces a Andy hace años.

- Si, no lo niego, con Andy tengo más confianza, pero no sé, con Sofía yo a ti te veía como si la conocieras de toda la vida.

- ¿No me digas que te cortas por ella y no por Andy?

Raquel mantuvo un silencio y siguió:

- ¿A ti te parece normal que esa tía desnuda se restregase contra tu cuerpo de esa manera y luego te tocara descaradamente la polla?

- No estaba desnuda y, cariño, ella hacía su trabajo. -dije intentando poner algo en mi defensa, aunque era prácticamente como estaba, casi desnuda y tocándome la polla, eso era así.

Hubo un gran silencio y la mirada de mi chica era para enmarcar, lo decía todo sin decirlo. Pero, aun así, se despachó a gusto.

- Si, ella hizo un buen trabajo y ya pude ver que no te has cortado nada a la hora de meterle mano y te ha puesto las tetas bien pegadas o ese culito. Ya me di cuenta de lo dura que se te puso cuando te tocó. ¿Te gustó?

- Joder, Raquel era inevitable que me empalmara.

- Si, inevitable... como el hecho de pegarte a ella... Seguro que te ha dicho lo cachonda que la tenías y las ganas que tenía de tenerla dentro.

- ¡Qué dices mujer! - mentí con cara de ofendido, pero eran exactamente las palabras que la otra había soltado, como si realmente ella las hubiese escuchado.

Aunque mi chica miraba hacia la ventana yo sostuve su barbilla para que me mirase a la cara.

- ¿Celosa?

- Pues un poco, sí, Carlos... Ponte en mi lugar.

- Claro que me pongo.

- ¿Qué cara hubieses puesto tú si dos tíos en pelotas me estuviesen sobándome, restregándose o tocándome el coño?

- Pues ninguna.

Por un momento pensé en la situación y lejos de la que yo habia vivido, a priori no me parecía descabellada verla al revés, ¿o quizá sí?

- Vamos, Carlos, que nos conocemos. No me tomes por tonta. - afirmó.

- Yo no soy tan celoso como tú.

- Habría que verlo y no sé si son celos... esto es muy fuerte. No es sentir celos normales, de un roce o una mirada, un deseo... es algo que se sale de lo normal. ¿O no?

- Te sientes rara, es lógico, pero yo no me mosqueé cuando Andy te puso la polla dura en tu culo, de hecho, me encantó ver tu cara, parecía que estabas corriéndote.

Mi chica apretó los labios y bajó la mirada avergonzada.

- Cariño ¿te corriste? - le pregunté asombrado y ella tardó en responder, hasta que sostuve su barbilla de nuevo y volvió a mirarme fijamente.

- Sí, no sé lo que me pasó, cariño.

- Pero eso es genial, mi amor, no te sientas mal por eso.

- ¿Qué no me sienta mal? Delante de tus narices...

- Pero Raquel, estábamos todos excitados, llevábamos todo el día con esto, las copas, los roces, la sesión, las fotos de los hombres desnudos...

Mi chica esbozaba una sonrisa.

- Pero Carlos, me estás diciendo que es normal que me corra mientras Andy se pegaba a mí y me pellizcaba los pezones. Se supone que era una sesión de fotos...

- Bueno, pero esas cosas ocurren. A mí se me puso dura y estaba muy sensible.

- Ya lo noté, especialmente con esa chica se te puso durísima. Lo pude notar.

- Bueno, fue por las dos, por la situación, no sé es algo que siempre hemos fantaseado.

- Ya pero siempre ha sido eso, fantasías.

- ¿No te ha gustado?

- Mucho... eso es lo malo.

- ¿Entonces? es que de verdad no me entero.

- Joder, Carlos, no te das cuenta de que hemos estado a punto de llegar muy lejos. De lo que podría haber pasado...

En ese momento fui yo el que hizo el silencio y por un momento pasaron mil imágenes por mi cabeza, casi como una orgía montada entre los cuatro, era inevitable no sentir un cosquilleo por todo el cuerpo, sabiendo que era una de nuestras fantasías más recurrentes en la cama. Al fin y al cabo, era lo que los cuatro queríamos... al menos, eso me parecía.

- Quiero que le digas a Andy que borre todas esas fotos. - me dijo seria.

- Pero cariño, ¿por qué?

- No, sé, no me gusta, no sé cómo me has metido en este lío.

- ¿Yo?

- Pero tú querías tener ese reportaje sexy, ¿no? - le pregunté.

- Sí, claro, más bien eras tú

- No niego que también, pero reconoce que tú estabas loca por hacerlo.

- Una cosa es que lo pensemos... joder, Carlos... casi hemos estado a punto de desnudarnos todos. Yo estaba prácticamente desnuda, Sofía también, tú estuviste a nada de sacar tu polla.

- ¿Te hubiese gustado que Andy también lo estuviera? - pregunté de pronto cortando de raíz.

Mi pregunta iba con toda la intención, pero era la verdad, estaba claro.

- ¿Lo que te molestó es que Sofía me iba a desnudar? - le insistí.

- Por eso y porque no te lo has tenido ni que pensar.

- No había mucho que pensar...

- Joder, Carlos, ¿estabas deseando que pasara esto?

- Pues sí, cielo, la cosa iba bien, estaba desando ver a mi chica desnuda y me moría de ganas y de envidia de tener un reportaje de fotografías desnuda de ti ¿vale? ¿Por qué no podría tener yo reportajes de mi chica desnuda como tiene Andy?

- Sobre todo, si está la rubia también, para seguramente acabar follando con ella, ¿no?

- Joder, cariño. Estas siendo injusta. Era solo un reportaje, estás haciendo un mundo.

En el fondo yo pensaba que era más que un reportaje... y era cierto que estaba loco por follarme a esa rubia, aunque evidentemente todo iba demasiado deprisa y nos habíamos pasado bastante, porque en el fondo no quería disgustar a mi chica, no quería hacer nada que ella no quisiera hacer, no quería ser el artífice de nada, ni mucho menos forzarle a hacer algo que ella rechazaba... ¿o en el fondo era un miedo consigo misma?

- Mira Carlos, para ser no ser injusta, como dices, te vas al estudio con Andy, te despelotas allí con Sofía o con otras chicas y si quieres te las follas a todas... - me soltó de golpe y muy seria ante mi atónita mirada, sin saber qué rebatirle.

Inmediatamente después, Raquel se dio la vuelta y me dio la espalda apagando la luz de la mesita dando por finalizada la conversación.

Salí de nuestra habitación, dejándole un poco su espacio y me senté en el sofá intentando recopilar y ordenar todo en mi mente. Es posible que fuera verdad lo que ella decía y estuviese siendo muy egoísta, pues claro, la que se desnudaba era ella y yo tenía dos chicas para mí, mientras que ella... Por otro lado, pensaba en darle la vuelta a la tortilla. ¿Cómo me hubiese sentido yo si dos hombres le tocaban a la vez? En cierto modo, Andy era como un hermano, pero en cambio Sofía era para ella una extraña... que por cierto a mí me volvía loco, todo sea dicho.

En cierto modo, la culpa era mía por haber querido forzar demasiado la situación y poner a Raquel alterada, llena de miedos, casi empujada al abismo... o a lo mejor es que era ella misma la que estaba llena de miedos, más que de celos. No sé, yo también estaba hecho un lío.

En fin, me tumbé en el sofá, encendí la tele pasando canales sin centrarme en ninguno, queriendo distraerme de esa pequeña discusión e intentando olvidar eso para siempre y no poner incómoda a mi chica... no tendría el reportaje soñado, pero al menos lo había intentado, lo pasé genial con esa sesión y en el fondo, no había pasado nada de lo que tuviera que arrepentirme. Por la mañana llamaría a Andy para decirle que todo era un tremendo error, que, por favor, borrase esas fotos y que se olvidase del tema. Era lo mejor.

Creo que me quedé dormido al rato y no sé cuánto tiempo estuve grogui, hasta que la mano de Raquel acarició mi rostro. Al abrir los ojos estaba sentada en el suelo y su cara frente a la mía.

- ¿Carlos, me perdonas? - me dijo, dibujando con su dedo mi nariz y mis cejas con su cariño de siempre.

- Pero cielo, no tengo nada que perdonarte... Tienes toda la razón del mundo, me he pasado tres o cuatro pueblos.

- No es verdad. La culpa es mía. Soy una idiota.

La miré con la mejor de mis sonrisas para decirle, esta vez acariciando yo su cabello,

- No eres idiota, Raquel, la culpa es mía por llevarte a hacer algo que no querías...

- ¿Y si realmente quería?

Volví a mirarla a los ojos fijamente sin entenderla muy bien...

- ¿Ves cómo soy una idiota? No sé ni lo que quiero.

Su rostro se iluminaba, como queriéndome decir que necesitaba asimilarlo, pero estaba dispuesta a complacerme y de paso, complacerse a sí misma y quitarse de encima todos esos monstruos que la torturaban.

- No le des más vueltas, Raquel. Vámonos a la cama y mañana será otro día. - acabé diciendo, levantándome del sofá y tirando de su mano en dirección a nuestro dormitorio.

Me despojé de la ropa, pero antes de que me quisiera poner el pijama, mi chica me empujó sobre la cama y se tiró sobre mí como una gata en celo... No le faltó tiempo para agarrar mi polla que se puso dura al instante y empezar a pajearme mirándome fijamente, con esos ojos que lo dicen todo.... y luego empezar a chupármela con todas las ganas, agarrándola por la base y metiéndosela en la boca todo cuanto le era posible, llenándose de mis propios fluidos mezclados con sus babas... Me puso tan caliente, más lo que ya estaba yo, que la acerqué a mí, subiéndose sobre mi cuerpo y se la clavé hasta el fondo para empezar a follar lentamente al principio y luego con todo el ímpetu y todas las ganas... algo que los dos necesitábamos, a pesar de no pronunciar palabra. La follada fue brutal... Otras veces hemos lo hemos hecho de forma salvaje y alocada, pero esta vez en silencio, sólo roto por nuestros gemidos, jadeos y respiraciones entrecortadas.... ambos teníamos la mente en esa sesión de fotos, estaba claro y cada embestida debía suponer en nuestras mentes estar con la otra persona... sí, era así, ella con Andy y yo con Sofía, eso provocó que nos corriéramos casi al mismo tiempo, en un polvo mágico e inolvidable, de los mejores que hemos echado Raquel y yo, sin duda.

Tras reponernos de ese momento lleno de sensaciones, me tumbé de costado y el cuerpo desnudo de Raquel se pegó a mi espalda, abrazándome y dándome su calor, como solemos hacer muchas noches.

- Supongo que Andy y Sofía, habrán alucinado conmigo. - me dijo susurrante al tiempo que lamía el lóbulo de mi oreja.

- Bueno, mujer, lo han entendido... Te bloqueaste y ya. Era tu primera vez.

- Creo que debería disculparme, me he comportado como una cría.

- No te preocupes. No le des más importancia. Andy y Sofía lo entenderán.

- ¿Qué te parece si quedamos con ellos mañana, nos tomamos una copa y lo aclaramos? No sé, quizás me anime a continuar la sesión.

Volví mi cara para de repente ver sus ojos y su sonrisa en la penumbra de la habitación.

- ¿Estás segura?

- Sí.

Ahora era yo el que tenía todas las dudas, pues no tenía que empujarla, de hecho, ya estaba dispuesto a zanjar ese asunto, cuando ella era la que me proponía ¿seguir?

Por la mañana de ese sábado, en cuanto llamé a Andy, estuvo encantado porque en el fondo él también se sentía algo culpable por haber incomodado a Raquel, aunque yo le expliqué los motivos que rondaban su cabeza, sus miedos, sus celos y otras sensaciones confusas. Él lo comprendió y me dijo que les pasaba a muchas chicas, que era lógico y que no me preocupara lo más mínimo. Lo importante era saber que Raquel parecía dispuesta a continuar y entre todos debíamos empujarla, pero sin forzar ninguna situación.

Así que ambos estuvimos de acuerdo que disfrutar de una noche de amigos entre copas, era la mejor solución para aclarar algunas cosas y, sobre todo, empezar de cero, quien sabe, igual a algo interesante...

Raquel se puso sus mejores galas para salir esa noche con un vestido rojo, muy entallado, bastante corto y por supuesto, sus tacones de aguja, que ensalzan su figura y sus piernas. Se recogió el pelo en un tocado muy sexy.

- ¡Estas deslumbrante, cariño! - le hice saber.

- ¡Gracias! tú también! Seguro que le encantas a Sofía. añadió guiñándome un ojo, dejándome nuevamente sorprendido.

Raquel dibujó con su dedo los botones de mi mejor camisa blanca que yo había elegido para la ocasión y luego esos mismos dedos se posaron en mi polla sobre mi pantalón logrando captar la tensión que había debajo. Indudablemente yo estaba cachondo, pero creo que ella también. Luego me puse una americana encima y salimos al encuentro de nuestros amigos.

Llegamos a esa especie de disco bar en donde habíamos quedado con ellos y los buscamos por el local, que por cierto a esas horas estaba bastante lleno.

- Están al fondo, ven, cariño - dijo mi chica tirando de mi mano en cuanto vio la figura de Andy al final de la barra. Se la veía nerviosa, porque casi me arrastraba tras ella.

Mi amigo iba con una americana fina de color azul y su camisa con algunos dibujos, además de un vaquero gastado. Me fije que mi chica no le quitaba ojo a medida que avanzábamos, lo mismo que él, pues Raquel meneaba sus caderas ofreciéndole su mejor versión de seducción, además de un canalillo que hacía que no pudieras mirar a otra parte.

Mi chica se dio dos besos con Andy, mientras él le agarraba de la cintura, pero más bien en sus caderas, llegando a pasar el pulgar más allá de lo “legal” rozando ligeramente su culito. Lejos de molestarme, me gustó que mi chica tampoco pusiera objeción a esa sutil caricia.

- ¿Y Sofía? - pregunté buscando a ambos lados, pues yo también estaba expectante.

- Tranquilo, está en el baño. - me dijo él al notar mi nerviosismo.

En cuanto esa rubia apareció debió quedarse mi cara de bobo, pues llevaba una especie de top negro que cubría como una banda su pecho, ofreciendo el canalillo más seductor, para rematar con una minifalda de colores blanco y negro de rayas, con esas piernas enfundadas en unas medias negras y unos taconazos de impresión. Mi chica debió ver mi cara de alucine observando a nuestra amiga, por lo que intenté disimular, pero ella se mostró menos tensa, queriendo parecer lo más natural posible llegándome a guiñar un ojo, relajando mi agobio, pues parecía venir con una actitud totalmente abierta. ¡Joder, mi chica parecía otra!

Me agarré a la estrecha cintura de Sofía pudiendo notar la suavidad de su piel entre el top y la minifalda y mi boca se posó muy cerca de sus labios, pues ella también quiso sentir esos besos tan cerca, se puede decir que casi nuestros labios se rozaron.

Compartimos unas risas, mi chica intentó disculparse por su comportamiento, pero tanto Andy como Sofía le quitaron importancia y quisieron llevar la noche a pasar un rato divertido los cuatro, como si nada hubiese pasado.

Hubo un momento en el que las dos chicas se fueron al baño, mientras mi amigo y yo charlábamos sobre lo sucedido y de que nos alegrábamos de esa nueva actitud de mi novia, que, al fin y al cabo, estábamos tratando con profesionales y ella parecía ilusionada en dar ese paso. Así seguimos charlando y ellas tardaban más de la cuenta, seguramente también aclarando cosas y tras esa larga pausa, regresaron entre risas, como si se conociesen de toda la vida. De algún modo vi a mi chica mucho más lanzada de lo habitual y quise alegrarme, aunque sentía cierto vértigo de nuevo.

Rodaron las copas en esa noche de “reconciliación” para disfrutar de una buena velada, así como algunos bailes en la pista, en la que tuve la suerte de pegarme a Sofía con alguna bachata, lo mismo que mi amigo con Raquel, que, en una de ellas, estaba totalmente a abrazado a ella por su espalda y le acariciaba la cintura bajando su pulgar hasta casi rozar su pubis... no cabía ninguna duda de que Raquel se había rendido a esos miedos y venía dispuesta a “pasar de pantalla”. Y lo mismo que yo con Sofía, ella estaba loquita con Andy. No es que pensara en un intercambio ni nada parecido, pero no sé, yo me dejaba llevar y veía que mi chica estaba feliz con esa situación.

En un momento que descansamos del baile Andy comentó:

- Chicos, nosotros no podemos beber más, que mañana tenemos trabajo.

- ¿Una sesión por la mañana? - pregunté.

- No, bueno, por la mañana prepararemos el equipo, pero la sesión es por la tarde, en la playa, para sacar fotos al atardecer. Es un nuevo proyecto que me han encargado los americanos.

- ¡Joder, Qué bien! ¡Pues un brindis por vuestro nuevo proyecto! - dije yo alzando la copa.

Todos brindamos y pude notar a mi chica bastante nerviosa, aunque no sabía muy bien qué le pasaba.

- ¿Podríamos ir con vosotros? - preguntó de repente Raquel, haciendo que todos guardásemos silencio mirándola expectantes.

- ¿Para participar? - comentó Andy sorprendido.

- Claro, bueno, si quieres.

- Joder, Raquel, me encantaría... pero... - empezó a decir Andy.

Raquel puso la mano en su rodilla para preguntarle con cierta preocupación.

- ¿Qué ocurre Andy? ¿No quieres?

- Al contrario, sería un honor tenerte como modelo y además te pagaría por ese trabajo, claro...

- ¿Entonces?

- No, nada... bueno, pero son fotos de desnudos, de hecho, es una playa nudista a donde vamos, bueno una cala tranquila y apartada, más bien.

Raquel me miró, luego a la pareja para acabar diciendo:

- Si no os importa, me gustaría probar.

- ¿Importarnos? ¡Será genial! - dijo Sofía dando unos pequeños aplausos y levantándose para dar un abrazo a mi chica.

- ¿Qué te parece cariño? - dijo entonces volviéndose a mí.

- Me parece genial. - dije orgulloso dándole un pico.

A la salida de esa disco, nos despedimos de la pareja y Andy me mandó la ubicación de esa cala, bastante apartada de las otras playas en la que me aseguró que estaríamos prácticamente solos.

Yo me encaminé con mi chica a la parada de taxis agarrándome a su cintura e intercambiando miradas, que parecían decirlo todo, además de sus pezones marcados en su vestido.

- ¿Estás segura cariño? - pregunté justo al abrir la puerta del taxi.

- Sí. Completamente.

- Pero fotos... ¿completamente desnuda?

- Claro, quiero hacerlo Carlos... bueno, si tú quieres... añadió para darme un buen morreo.

- Estoy flipando. ¡Claro que quiero!

- ¿Y no te molestará que otro hombre en pelotas me vea desnuda a mí?

- Estaré orgulloso y flipando más.

- Y yo, jeje... espero no arrepentirme. Vamos a casa que estoy cachondísima.

Esa noche, apenas cerramos la puerta de casa, nos arrancamos casi literalmente la ropa, pues fue cayendo por el pasillo hasta nuestra habitación en donde retozamos como una de nuestras primeras veces, con toda la pasión del mundo, al máximo... por mi parte, pensando en el culito de Sofía, no lo podía negar imaginando cómo se rozaba contra mi paquete una y otra vez, lo mismo que sus labios gordezuelos pensando en cómo se comerían mi polla, era algo imposible de borrar, aun viendo a mi novia, no podía evitar imaginar que esa boca que besaba era la de la rubia, pero a tenor de cómo me comía la boca Raquel y cómo me pedía casi a gritos que le comiera el coño, ella debía estar pensando lo mismo, con tanto rozamiento con Andy, imaginando su boca, comiéndola por entero y viendo su polla perforándola... así que ahí estábamos, en silencio, sólo apagado por nuestros jadeos y gemidos, pero absortos en nuestros pensamientos y fantasías, no hacía falta decirlo, se notaba... Follábamos juntos, pero Raquel pensando en Andy y yo en Sofía.

Al día siguiente me desperté desnudo teniendo a mi chica a mi lado, igualmente despelotada, pero durmiendo plácidamente, yo diría que exhausta, tras esa noche tan agitada que nos dimos. Me puse tras ella, pegando mi cuerpo al suyo, a modo de cucharita, abrazando ese cuerpo para comenzar a darle vueltas a la cabeza, principalmente pensando en la sesión de fotos en la playa con Andy que tendríamos esa misma tarde y sin creérmelo del todo. No quería ilusionarme demasiado, conociendo a Raquel, pero ella había dicho, tan segura, que estaba totalmente dispuesta a participar en la sesión. Mientras acariciaba la suave piel de su espalda, era inevitable que pensase en esa incertidumbre, por una parte, me daba miedo que se echara otra vez para atrás y lo pasara mal, pues no quería verla sufrir o forzada a hacer nada que no quisiera... pero al mismo tiempo, la idea de imaginarlo, me ponía tan cachondo, que no dejaba de pensar en ver ese cuerpo desnudo que abrazaba, siendo tocado por otro, incluso verla posar junto al cuerpo desnudo de Sofía y así poder disfrutar de la visión de esos dos bellezones juntos. ¡Uf!, de solo pensarlo mi polla se había puesto durísima en segundos.

Imaginé por un momento que ese cuerpo al que estaba literalmente pegado no era el de Raquel, sino el de Sofía, esa mujer tan atrayente, con la que me estuve pegando unos buenos sobeteos en la pista de baile. ¿Cómo sería verla desnuda del todo? ¿Cómo la chuparía?, ¿Cómo debía ser follar con ese bombón? Y mi mente no dejaba de trabajar, cuando de repente sentí como algo agarraba fuerte mi erección.

- Mmm, cariño, veo que te has despertado contento – me susurró Raquel, sin dejar de apretar la dureza de mi polla entre sus dedos.

- Siempre me pasa cuando te veo desnuda a mi lado, mi amor...

- Ya. No será por lo de esta tarde o más bien sobre otra chica que puede que veas desnuda también.

- ¿Yo?... Bueno por lo de esta tarde si, por lo otro no - mentí como un bellaco.

- Joder, Carlos, no lo puedes disimular, esa chica te pone mucho.

- ¿Quién, Sofía?

Al pronunciar su nombre me di cuenta de que había caído en su trampa y Raquel apretó su mano contra mi polla. Pero, aun así, me quise defender.

- ¿Ya estás otra vez con los celos? Ya te dije que no voy a negar que es preciosa, pero yo lo digo por verte a ti... bueno de veros a las dos. - puntualicé para que fuera algo creíble.

Mi chica volvió ligeramente su cara para darme un piquito y nos mantuvimos con la mirada fija el uno en el otro.

- No pasa nada. Sé que te encanta ponerme celosa y a mí también me gusta hacerlo contigo, pero esta vez, es algo distinto, algo que... me tiene medio loca.

- ¿Ya te estás arrepintiendo?

- Para nada, Carlos. Son esos miedos incontrolados, siempre hemos fantaseado con cosas así, pero nunca de llegar tan lejos. No niego que incluso anoche en la pista de baile me puse algo tensa, al ver el culito de esa rubia rozándote sin parar, pero en el fondo yo estaba haciendo lo mismo con Andy y era un juego inocente, pero muy cachondo.

- ¿Inocente?

- Si, quiero decir que estoy segura de que no vas a follar con ella, como tú estás seguro de que yo tampoco lo haré con él, pero no puedo evitar los celos tontos...

- Bueno, los celos no son malos, si son controlados como los de anoche.

- Si tú no te pones celoso, yo tampoco debería hacerlo. Tienes que perdonarme, Carlos, es algo que no puedo controlar, pero yo confío en ti.

- Y yo en ti, cariño.

- ¿Tú no tienes miedo de que te pase algo así viéndome en la sesión?

- No. Ninguno.

- Joder, ¿no sentirías una pequeña punzada viendo como otro me toca el cuerpo desnudo por ejemplo?

- Cariño, ya lo dijo Andy ayer, son cosas normales, en plena sesión que la gente se ponga cachonda, pero es solo eso, trabajo... son fotos de tu cuerpo desnudo y es natural que la cosa se ponga caliente.

- ¿Estás seguro de que se quedará ahí?, ¿En simples fotos desnuda?

- No tiene por qué ir más allá de donde queramos.

- Por supuesto, no debemos ir más allá... Así que cuidadito, como te folles a la rubia te la corto. - añadió al tiempo que apretó sus dedos con fuerza contra mi polla.

- Que boba eres... ya sabes que el único sitio donde la meto es este... - dije yo acariciando su coño por delante, logrando que ella gimiera levemente.

- Más te vale. Por mi parte, sabes que por muy cachonda que me ponga cualquier escena no haré nada inapropiado, todo postureo.

- Claro mi amor, solo son unas fotos.

Volví a mentirle y a mentirme a mí mismo. En el fondo, sabía que no iban a ser unas simples fotos y que tanto rozamiento, podría llevar a cualquiera a límites insospechados, pero aun así ella se mostraba firme y segura. Desde luego, iba a ser complicado mantener el tipo en algun tipo de situación, pero bueno, nos comprometimos a no ir más allá y ya que me daba esa confianza, no quise defraudarla. Lo prometí tantas veces como ella me lo preguntó.

En ese momento, Raquel se dio la vuelta, para quedar frente e a mi sin dejar de acariciar mi polla que a esas alturas estaba a punto de reventar. Tras darme otro piquito y haciendo que me pusiera boca arriba, mi chica fue bajando hasta que mi duro miembro quedó frente a su cara. Apretó más fuerte su mano, aferrándose a mi tensión.

- Entonces ¿Esto es solo por mí o por esa rubia desnuda? - dijo incitándome al tiempo que bajaba la piel de mi prepucio logrando que las primeras gotitas afloraran en la punta.

- Qué sí mi amor. Tú eres la única culpable- respondí suspirando y es que en el fondo no podía confesar lo mucho que me ponía Sofía, no solo ver su cuerpo si no, follármelo directamente.

- Vaya, que mentirosillo eres... Esta dureza no se te pone, así como así...

- Que es verdad, cielo.

- Entonces no te gustaría ver a Sofía desnuda y que te tocase ¿no?

Nada más escuchar esas palabras de Raquel, mi polla recibió una extraña sacudida y se hinchó más todavía, como si fuera a explotar

- No. - dije ante la sonrisa de mi chica.

- Entonces, si tuvieras la oportunidad de follártela, ¿no lo harías?

- Por supuesto que no. - volví a mentir, pero pareciendo convincente.

- Así me gusta. Entonces te dejo porque me tengo que hacer unas cosillas antes de ir a la cala y me apetece descansar para estar guapa luego. - dijo soltando mi polla de repente.

- Pero cielo...

A continuación, la muy cabrona se levantó de la cama dejándome allí tirado, con un dolor de huevos increíbles y con unas ganas tremendas de soltarlo todo y de que pasase el tiempo rápido para que llegara la hora de la sesión de fotos en la playa.

CONTINUARÁ...

Laura & Sylke