Xtories

En una posada no sólo a la piñata le dan palo

Sabe que sus vecinos la observan. Sabe que el riesgo es parte del juego. Y esta noche, con la puerta cerrada y las cortinas apenas cerradas, decide no detenerse.

MagoTraviesaMX12K vistas

Ayer hubo una posada en uno de los andadores por donde vivimos mis papás y yo. Estuvo bastante animada; todos nos cooperamos para la comida, la bebida, la música…por supuesto pedimos posada, y hasta rompimos la piñata, bueno, los niños. Casi todo el tiempo me la pasé platicando con un vecino muy joven -24 años- que ayuda a mis papás en varias cosas y a veces a mi también; de hecho ya hemos cogido varias veces. Bailamos varias canciones y me di cuenta de que cada que podía acercaba sus manos a mis nalgas y me daba arrimones a la menor oportunidad, también trataba de rozar mis tetas; aunque hacía frío llevé un vestido ligeramente entallado y con un escote algo pronunciado, así que él y otros vecinos no perdían oportunidad para ver mi escote y cada vez de manera más descarada; la verdad es que eso empezó a calentarme.

Cuando acabó la posada, no muy tarde a eso de las 12, él y dos amigos suyos me acompañaron a mi casa, aunque los amigos se fueron quedando un poco atrás. Llegamos a mi casa y él entró, la verdad me sorprendió porque en cuanto entramos cerró la puerta.

Omar - Voy a checar no se haya metido nadie, vecina -pero después de una rápida ojeada a la sala y el pasillo que da a las recámaras, se me abalanzó lentamente y me pegó a la pared- no, pues sí estamos solos, vecina -empezó a besarme, primero el cuello, luego la boca-.

Yo Qué haces, Omar? – empezó a manosearme sobre el vestido, yo forcejeaba con él tratando de quitar sus manos de mi cuerpo.

Omar - No sabes cómo te traigo ganas, Mago -intenté que se detuviera, aunque la verdad empezaba a excitarme, sabía que le gustaba y yo andaba ganosa-.

Yo - Omar, tus amigos están afuera de la casa; cómo crees?

Omar - No hay pedo, les dije que me iba a tardar.

Yo - Tan seguro estabas de que íbamos a coger?

Omar - Te conozco, Mago, eres igual de caliente que yo…chances más…y no te resistes a una buena cogida, mamita.

Yo - Estás seguro? Y si te corro?

Omar - A poco no andas ganosa, putita? Me vas a decir que no te palpitó la panocha con los arrimones que te di? O con las miradas lujuriosas de los vecinos? Eh? Hasta a mis amigos se les antojaron tus nalgas y tus tetas.

Yo - Pues no –lo provoqué un poco- no quiero coger.

Omar - Me vas a decir que no se te moja la concha si te agarro las tetas, putita? –yo seguía aprisionada contra la pared, entonces me bajó el vestido y el bra de un lado, me descubrió las tetas, me las estrujó y me pellizcó los pezones- ya estás poniendo tu carita de puta, Mago -entonces empezó a comérmelas; son mi punto débil.

Yo - Otro día, Omar, ahí están tus amigos…ay, no seas cabrón!

Omar - Te voy a coger ahorita, Mago…me tienes muy caliente, putita y ni te hagas, que sé que andas empapada, culona. Anda, agárramela, mami –entonces se la saqué y empecé a jalársela, él me metió la mano en mi ropa interior y me tocó mi panochita, en efecto estaba empapada; sonrió- ya ves, Mago…eres bien puta, te encanta la verga –me susurró; en ese momento vi a sus amigos, nos estaban viendo a través de la ventana y las delgadas cortinas de mi casa-.

Yo - Nos están viendo, Omar, vámonos a la recámara.

Omar - No, quiero cogerte aquí, Mago.

Yo - Pero nos están viendo, Omar.

Omar - Me vale madres, quiero cogerte aquí.

Yo - Entonces déjame apagar la luz –en ese momento me giró intercambiando nuestros lugares, yo quedé dando la espalda a la ventana en la que estaban sus amigos-.

Omar - Quiero que te vean, Mago, quiero que vean el culazo que me como, quiero que vean lo puta que eres, lo rico que coges, vecina…por qué crees que nos acompañaron?

Yo - No, Omar –me levantó el vestido dejando al descubierto mis nalgas y las magreaba; yo intentaba bajar el vestido, pero no pude-.

Omar - Ni te hagas, que te encanta andar provocando, putita…o no te calienta que te estén viendo las nalgas y cómo te manoseo, Mago? Estás bien pinche buenota, mamita. Desde que te vi llegar con ese vestido no sabes cómo te me antojaste, putita –yo estaba ardiendo- además del escote se te marca el calzón delicioso –se la volví a agarrar, ya estaba babosa del líquido preseminal- ya viste cómo me tienes, Mago?

Yo - Quieres que vean cómo te la mamo? –asintió-.

Omar - Mámamela, putita –se la jalé un poco más y después me hinqué, su verga dura y grande quedó frente a mi carita, se la olí, él se movió un poco quedando casi de perfil a la ventana para que sus amigos vieran la felación; se la chupé un poco y después de la lamí hacia la cabecita, después empecé a mamársela poco a poco; una de mis tetas seguía al aire y yo me la agarraba- ay, no chingues, la mamas delicioso, Mago.

Yo - Mmmmmmmmmm… sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…

Omar - Te la comes todita, Mago, qué pinche delicia!

Yo - Mmmmmmmmm… sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…me gusta mamártela…mmmmmmmmm…

Omar - Y a otros, verdad putita?

Yo - Mmmmmmm..sí, me encanta mamarla…me encanta la verga, Omar…mmmm…

Omar - Me encanta verte mamándomela, Mago, te ves muy puta y te la tragas completita, no mames.

Yo - Mmmmmmmmm… sssccchhhlllppp… sssccchhhlllppp…mmmmmmmmm…

Así estuvimos pocos minutos, de seguro a sus amigos se les puso dura viendo cómo saboreaba la verga de Omar, después me levantó, me volvió a poner contra la pared, metió la mano bajo mi vestido y me bajó el calzoncito a tirones, luego me levantó una pierna sosteniéndola con su brazo derecho, puso su verga dura en la entrada de mi conchita, la frotó un poco y entonces me la metió de una embestida.

Yo - Ay, cabrón!

Omar - Así te gusta, verdad puta? –asentí-.

Yo - Sí, Omar, así me gusta que me cojas.

Omar - Pinche, Mago, me encantas por puta.

Yo - Por qué dices eso?

Omar - Por cómo te vistes, enseñando las tetas, moviendo el culo bien rico, marcando calzón…antojando para que te den verga.

Yo - Te calienta?

Omar - Un chingo, Mago –sus amigos nos veían por la ventana- a quién no? Y lo sabes, verdad culona? Te gusta andar parando reatas.

Yo - Me gusta que se les antoje mi cuerpo, me calienta.

Omar - Te mojas? –asentí- me encantas, putita.

Yo - Cómeme las tetas…ay, así, así…mmmmmmmm.

Omar - Me la pone dura tener una vecina que le encanta la verga, que le encanta andar cogiendo y serle infiel a su cabrón…qué rico le ponías los cuernos a Alejandro, cabrona…y ahora a tu güey…no tienes llenadero, Mago.

Yo - Ay, es que me gusta probar muchas vergas.

Omar - Y te gusta la mía, putita?

Yo - Me encanta la tuya, Omar...me coges delicioso…y me encanta cuando te vienes sobre mi, es riquísimo sentir cómo me echas tu lechita.

Omar - Quieres mi lechita, putita? Quieres que te eche mis mecos, Mago?

Yo - Primero quiero montarte para venirme.

Omar - Sí, putita, móntame y vente en mi verga.

Nos fuimos al sofá, él se sentó y yo sobre él, obvio yo dándole la espalda a la ventana para que vieran los amigos de Omar. Acomodé su verga en la entrada de mi panochita y me senté suavemente en ella.

Yo - Ay, qué rico se siente; está durísima, Omar.

Omar - Así me la pones, pinche Mago –le acerqué las tetas a la boca y enseguida empezó a comérmelas, mientras me levantó el vestido para descubrirme las nalgas y sus amigos pudieran vérmelas mientras lo montaba- mmmmmm pinches tetotas que tienes…mmmmmmmm.

Yo - Ay, así, papito, así, Omar…escúpemelas…ay, así, qué rico –me dio una nalgada- síguele, síguele, Omar…dame otra –lo hizo; mi vestido ya estaba enrollado en mi cintura, así que me lo quité, así Omar podía manosearme libremente y sus amigos verían mejor- te gusto?

Omar - Me fascinas, Mago, estás súper buena, cabrona…me la jalo pensando en tus tetas y en tus nalgotas, cabrona. Recordando las veces que te he cogido o que te he visto coger.

Yo - Te gusta verme coger? –yo estaba súper caliente, no tardaba en venirme-.

Omar - Coges delicioso, Mago…te gusta que te vean coger, verdad putita? –asentí- Como ahorita, te calienta que te estén viendo mis compas, verdad?…o como la primera que te cogí aquí en tu sala y dejamos la puerta abierta o cuando andas de puta en el estacionamiento, Mago. Te calienta, verdad putita?

Yo - Me vengo, Omar, me vengo.

Omar - Verdad que te gusta, putita? –me agarró fuerte una teta y el pezón-.

Yo - Sí! Ayyyyyyyyy –me vine- mmmmmmm…ay, no mames, no mames!

Omar - Vente, vente en mi verga, putita; así, Mago, no chingues, qué rico aprietas con la panocha. Me encanta la cara de puta viciosa que pones cuando te vienes, pinche Mago –mientras respiraba para reponerme me la metía bombeándome muy lento y poco a poco fue haciéndolo un poco más rápido y me levantaba la cadera, supongo que para que me vieran mejor la panochita y el culo; entonces volví a moverme rico y apretarle la verga con mi conchita para calentarlo y que se viniera-.

Yo - Te gusta que me vean cuando me coges, verdad?

Omar - A güevo, que vean lo rico que te cojo y lo puta que eres, Mago; que se les antoje cogerte, mami. No quieres que los invitemos a que te cojan? –señaló con los ojos a sus amigos-.

Yo - Quieres compartirme? Quieres cogerme con tus amigos? –me acerqué a su oído para susurrarle- quieres ver cómo me dan verga tus amigos? Quieres que sea tu puta, Omar? Quieres verme bien embarrada de semen? –eso lo súper calentó- en tu cumpleaños lo hacemos.

Omar - Ya me voy a vaciar, Mago.

Yo - Mmmm…qué rico…dame tu lechita, Omar…quiero sentirla –le susurré- dónde quieres echármelos? –antes de cualquier cosa me la sacó y así como estábamos sentí sus chisguetazos en mis nalgas y espalda- ay, qué rico!

Omar - Aaaaaaaahhhhhhhh…ay, hija de la chingada…mmmmm no mames, qué rico; pinche Mago, me sacaste un chingo de mecos!

Antes de que acabara de vaciarse me hinqué en el piso y empecé a mamársela para sacarle hasta la última gota.

Yo - Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm.

Omar - Uy, no mames, eres una golosa, Mago.

Yo - Mmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…mmmmmmmmmmmm…sabe rico tu semen…mmmmmmmmmm.

Omar - Qué rico la saboreas –poco a poco fue perdiendo la erección-.

En cuanto perdió la erección me puse el vestido, él también se vistió y se fue. Al día siguiente me dijo que sus amigos se calentaron muchísimo viéndonos y de hecho nos grabaron con sus celulares; espero que el video no esté circulando por ahí. Me encanta tener a este tipo de vecinos!