Ángela: mi primer novio (6)
Sergio no solo quiere a María; quiere a su amiga también. Y para demostrarlo, te obliga a despojarte de tu orgullo, tu ropa y tu resentimiento, una orden a la vez. ¿Podrás odiarla mientras te excitas con la idea de que él te elige?
Ángela: mi primer novio (6)
Me pase mi noche de castigo de sábado masturbándome en mi cuarto. Me dió rabia no poder salir con mis amigas, pero al menos ya había estado con Sergio.
Ni esa noche, ni durante todo el domingo supe de él. Tampoco de María tras la tarde que habíamos pasado. El lunes la vi de camino al instituto, siempre subíamos juntas.
-Ayer estuve con Sergio- me dijo tímida.
-¿Qué?¿Por qué?¿Para qué?- pregunté alterada dejando de caminar.
-No te enfades tía, lo siento-
-Joder ¿Es que no hay más tíos que tienes que ir por el mío?-
-No, no como él. Además me llamó él ¿Que habrías hecho tú?-
"¿Qué que habría hecho yo? Pues ir y demostrarle lo puta que soy importandome una mierda mi amiga" pensé.
-Joder, está bien. Lo entiendo-
-Me ha dicho que haga esto. Lo siento-
Metió su mano por detrás de mí camiseta y soltó mi sujetador.
-Tambien me tienes que dar el tanga- dijo avergonzada.
Miré alrededor para constatar que no había gente y me bajé el pantalón y el tanga. Lo hice con gusto, pensando que le obedecía a él. Pensando que él se acordaba de mí y le tenía en mente.
-Va a venir a buscarnos a la salida del insti. Dile a tu madre que comes en mi casa, que tenemos que hacer un trabajo. Yo ya he dicho eso a la mía-
El odio hacia mi amiga desapareció, dejando sitio a las ganas y la excitación de verle a él y pasar la tarde juntos. Pese a que María también fuese a estar.
María tiró mi ropa interior a un contenedor. "Joder me voy a quedar sin ropa a este pasó" pensé.
Las horas de clase fueron eternas. Las pasé nerviosa y cachonda por lo que me esperaba esa tarde. Al no llevar bragas, pude sentir como mi pantalón se mojaba de mis jugos solo con el poder de mi imaginación.
-Nos está esperando allí, donde el parque- me dijo María al salir señalando un coche que estaba apartado de la gente.
-Hola guapa- saludo Sergio a María con un beso.
-Zorra dale la ropa a María antes de subir al coche- me dijo a mi sin tocarme.
No había nadie por allí, pero aún veía a lo lejos a la gente salir del instituto, si alguien miraba en nuestra dirección podria verme. Me escondí tras el coche y le dí mi ropa a María.
-Dale las gracias por guardartela ¿No?- dijo Sergio alargando el tiempo que permanecía desnuda en plena calle.
-Gracias, María - dije
Ellos subieron en los asientos delanteros y yo atrás. Recorrimos las calles hasta su casa, por el centro de la ciudad. Yo trataba de taparme y huir de las posibles miradas de otros coches, sobre todo en los semáforos.
-Zorra separa tus piernas y masturbate. Deja de taparte- me ordenó Sergio
Con mi mano en mi coño conseguí olvidar mis miedos y la situación tornó en morbosa. Llegando a disfrutar incluso de las miradas furtivas que venían de los hombres que se detenían a nuestro lado.
-¿Qué tal el instituto?- le preguntó a María acariciándole la cara.
-Bien, bueno con muchos deberes. Pero no quiero aburrirte con tonterías del insti- le respondió
Sergio tan solo la besó y le sonrió.
Llegamos a su calle y metió el coche en el garaje del edificio.
-¿A que esperas, zorra?- me dijo al ver que no me bajaba del coche, esperando por mi ropa.
Entendiendo el mensaje, me bajé desnuda y caminé detrás de ellos hasta el ascensor. Subieron besándose en una esquina, conmigo desnuda apartada a su espalda.
-Deberia haber macarrones para los tres. Calientalos y prepara la mesa, pero antes trae dos cervezas- me dijo nada más cruzar la puerta.
Ellos se sentaron en el sofá tomando la cerveza mientras yo preparaba la comida y la mesa. Reían y hablaban. Yo me llenaba de envidia, celos y odio.
Comimos en el mismo salón, ellos vestidos en un sofá y yo desnuda en el otro. Seguían hablando entre ellos ignorando mi presencia, salvo para traerles otra cerveza y los postres.
-Recoge y friega los platos. Cuando acabes coge la mochila de María y haz sus trabajos-
-No hace falta..- intentó decir mi amiga. Pero una mirada de Sergio la detuvo.
No sé cómo hice para contenerme, lanzarles los platos, mandarles a la mierda y largarme de allí. Por el contrario respiré hondo y fregué los platos escuchando sus risas a mi espalda.
Hacer los ejercicios de María, fue aún mas doloroso. Clavaba el bolígrafo con tanta fuerza, por el enfado que tenía, que marcaba la página siguiente.
-Ya he terminado- dije saliendo de la cocina.
-Más te vale que esté todo bien hecho zorra. Ahora ven aquí- dijo señalando el suelo a su lado.
"Por fin" pensé dando por seguro que era mi turno.
-Quita las zapatillas de María-
"¿Quieres dejar a María en paz? Estoy aquí desnuda a tus pies deseando que me folles y me hagas lo que quieras" pensé soltando los cordones de la chica que más odiaba en el mundo.
-Ahora el pantalón-
Miré a la cara de María mientras lo hacía y vi que mostraba vergüenza, parecia pedirme perdón con la mirada. Lo que rebajó ligeramente mi odio hacia ella.
-Acaricia sus piernas-
El odio regresó a su nivel anterior, o puede que más alto aún. Sergio empezó a besar a María mientras yo acariciaba sus pies y sus piernas. Le levantó la camiseta y le agarró las tetas, se las tocaba con cariño, con dulzura. Entre besos, bajo su cabeza al cuello y al pecho, se llevó uno de los pezones a su boca.
María empezó a gemir suavemente. Yo seguía con mis caricias en sus piernas mientras Sergio se ocupaba de la parte de arriba.
-¿Te gustó como te comió el coño el otro día?- le preguntó Sergio.
María asintió en silencio, avergonzada.
-Pues dile que lo haga de nuevo-
-Comeme el coño...zorra- dijo mirándome sin mucha convicción.
Subí besando sus piernas, lamiendo sus muslos, hasta llegar a su entrepierna. Me descubrí mojada, muy cachonda. Seguía odiandola con todas mis fuerzas pero estaba disfrutando del momento, eso no podía negarlo.
”¿Qué coño te pasa?" Dijo una voz en mi interior
"Callate y dejate llevar, zorra" respondió otra.
Hice caso a esa segunda voz y me dispuse a disfrutar de comer el coño de esa "puta" a la que antes llamaba amiga. Ellos seguían besándose, Sergio seguía estrujando sus tetas y mordiendo y chupando sus pezones. María cada vez gemía más fuerte.
-¿Te gusta lo que te hace mi zorra?-
-Mmmm sí, me gusta-
-Pues dile que siga-
-Sigue zorra. Comeme el coño- gimió María.
Subí el ritmo y me esforcé aun más. Escuchar a María llamarme "zorra" me puso aún más cachonda.
-Joder me corro- gimió unos minutos después.
-Quieta zorra- me ordenó Sergio.
-¡No! No sigue joder- protestó María al borde del orgasmo.
Sergio la agarró del pelo y la hizo arrodillar a mi lado y le escupió en la mejilla. María quedó perpleja y asustada sin reaccionar.
"Jodete puta" pensé
-Aqui mando yo. No lo olvides - dijo Sergio
-Lo.. lo siento- respondió
-Esta bien, te perdono por ser la primera vez- dijo Sergio- Zorra, lame el escupitajo-
"Que poco me duran las alegrías" pensé mientras lamía el escupitajo de la cara de María.
-Besaos-
Fui yo quien tomó la iniciativa, antes la pasividad de María, y le dí un pico en los labios.
-¿Que sois mojas? Con pasión-
De nuevo fui yo quien tomóas riendas. La agarré del cuello y la acerqué a mí. Nuestras bocas abiertas se juntaron, nuestras lenguas jugaron entre si, incluso mis manos buscaron sus tetas. Me estaba encantando. Lo hacía por Sergio, por darle un espectáculo, hacerle disfrutar. Le miraba de reojo y veía su sonrisa mientras nos comíamos a besos y le metía mano. Quería que estuviese orgulloso de su zorra.
María tambien se fue soltando y sus manos empezaron a recorrer mi cuerpo. Ella también miraba a Sergio, tambien lo hacía por él, se dio cuenta que aquello era una competición para ver cuál era mas zorra y hacia que él disfrutase más.
-Quitale la camiseta y venid aquí-
Saqué la camiseta de María y ambas gateamos hasta ponernos a sus pies.
-Bajadme el pantalón, entre las dos-
Cada una agarró de una pernera y lo bajamos. Hicimos lo mismo con el boxer y su polla salió prácticamente dura.
-A chupar pequeñas-
Al igual que con los besos, le chupamos la polla entre las dos, tratando cada una de demostrar que lo hacía mejor, que era más guarra, más zorra y más obediente. Aún así nos acompasamos sin peleas, cuando ella tenía su rabo en la boca, yo le comía los huevos, yo subía con mi lengua por el tronco, y ella me dejaba el sitio y bajaba a sus pelotas.
-Asi me gusta, como buenas amigas-
Cuando tuvo suficiente, nos agarró a las dos del pelo y nos tiró sobre el sofá, boca arriba, con las piernas abiertas y dispuesta para él. Se acercó a mi y rozó con su polla la entrada de mi coño, subiendo y bajando por el pero sin penetrarlo.
"Sí, me has escogido a mi. Jodete puta"
Hice un pequeño amago de meterme su rabo y se apartó de mí.
"No, no por favor ¿Qué he hecho mal?"
Repitió la misma operación con María. Salvo que, tras unos segundos de hacerla sufrir, se la metió hasta el fondo.
-Ahhh- gimió entre el placer y dolor María al ser penetrada tan bruscamente.
Su mano agarró la mía y la apretó con fuerza. Y siguió con ella agarrada recibiendo las embestidas de Sergio.
-Mmm follame- pedía María.
Yo llevé mi mano libre a mi coño y me masturbé mirando la cara de disfrute de María y el enorme rabo de Sergio entrando y saliendo.
Cuando ella parecía apunto de explotar, Sergio se detuvo y le sacó el rabo. Pese a los gestos de fastidio y las frustración, María no se atrevió a protestar.
Sergio me miró y se acercó a mi. Ahora sí, ahora era mi turno. Su polla atravesó mi coño sin apenas resistencia, sin quejas ni gemidos, tan solo con placer y ansia de ser follada al fin.
María y yo seguíamos agarradas de la mano, siendo yo ahora la que gozaba de ser follada y ella quien se masturbaba a mi lado. Se acercó a mi y me metió la lengua en la boca.
"Puta lista. Eso seguro que le ha hecho ganar puntos" pensé.
Agarré sus tetas y me las llevé a la boca, primero un pezón y luego el otro
"Punto para mí, puta"
A Sergio pareció gustarle y puso a María sobre mí, con sus piernas abiertas por fuera de las mías. Ella agarró mi cabeza y la aferró a sus tetas. Yo lamía y chupaba mirándole a los ojo frenéticamente. Sergio seguía follandome cada vez más duro. María frotaba su coño contra uno de mis muslos. Mi odio disminuyó, ahora quería hacerla disfrutar y gemir con mi boca y mi cuerpo.
De golpe me sentía vacía, Sergio había sacado su polla de mi coño. Por la cara que puso mi amiga pude comprobar que ahora era ella quien la estaba disfrutando en sus adentros.
-Ahhh- gimió de placer María
Dos embestidas y decepción en su cara. Seguido por placer en la mía, al sentirme llena de nuevo.
Sergio jugó con nosotras un rato, cambiando de coño en coño cada pocas embestidas, llenándonos de placer para después negarnoslo. Yo me centre en María, quería hacer que disfrutase más, chupaba sus pezones incluso cuando era yo quien era penetrada, no quería que ella dejase de recibir placer.
Sergio se estaba follando a María, cuando sentí dos dedos entrar en mi culo y empezar a moverse. Seguí chupando las tetas de mi amiga esperando, deseando, lo que venia a continuación.
-Pidelo- dijo Sergio entre gemidos.
-Follame el culo. Rompe el culo de tu zorra- dije sacando el pezón de María se mi boca.
Sergio nos empujó y me puso tumbada sobre el sofá. Luego hizo que María se colocase sobre mí cara, con el coño a la altura de mi boca y mirando hacia él. Mi espalda quedaba sobre el sofá y mis piernas hacia afuera. Sergio se arrodilló, para ponerse a la altura correcta y me metió su polla en el culo con firmeza y sin detenerse hasta llegar al final. Mis quejas y gemidos se ahogaban en el coño de María, que gemía sobre mí.
-Ya está dentro zorra. Lo has hecho muy bien-
Intenté decir un "gracias" pero era imposible hablar entre las piernas de María.
Sergio empezó a follarme y yo trasmitía el placer que sentía comiendo el coño de María cada vez más rápido y con más ganas. Me centré en ella, quería que se corriese, que lo hiciese sobre mí cara. Lo quería más incluso que hacerlo yo misma. No entendía por qué, pero así era, en mi cabeza estaba la idea de no poder correrme hasta que mi amiga lo hiciese sobre mí.
-Sigue zorra. Que bien lo comes- gemía María
-¡Dios me encanta joder!-
Cada palabra me animaba más y me hacía sentir más feliz.
-¡Joder me corro!-
-Correte puta, hazlo en la boca de mi zorra- dijo Sergio.
-¡Ahhhh sí Dios!-
Sergio se detuvo unos segundo para dejar que María se quitase de encima de mí.
-Muy bien zorra. Ahora te toca a tí-
Si las palabras de María me alegraban, la felicitación de Sergio me subió a las nubes.
Empezó a follarme el culo con violencia, azotando mi culo y mis tetas, golpeando con su pelvis mis nalgas al llegar al fondo.
-Follame duro- pedía entre gemidos
Sergio me respondía con azotes más fuertes.
-¡Me corro!-
-Correte zorra vamos-
-Ahhhh- gemí
-Bien hecho zorrita. Muy bien hecho- me acarició sacando su rabo de mi culo.
-Gracias- dije con la voz aún agitada.
-Ahora me toca a mí - dijo él
Al momento, tanto María como yo nos arrodillamos y empezamos a mamar su rabo. Está vez en equipo, como buenas amigas compartiendo un caramelo. Nos besábamos entre nosotros mientras se la chupabamos, nos sonreíamos y divertíamos atendiendo la polla de Sergio.
-Ya sale zorra. Abre la boca pero no lo tragues- me dijo
-¡Dios!- gimió explotando en mi boca abierta.
La mayor parte de su corrida fue a parar dentro de mí boca, pero era tan potente que algún chorro mancho mi mejilla.
-Puta, dale un beso a tu amiga- dijo mirando a María.
Ella sonrió y con gusto agarró mi nunca y nos enrollamos compartiendo la corrida. Para terminar lamió los restos de mi mejilla y se los tragó.
-Muy bien, ahora largaos de aqui- dejándose caer sobre el sofá.
Recogimos nuestra ropa a todos prisa y salimos riendo divertidas hasta el rellano donde nos vestimos.
-Ha sido increíble- dijo María
-Sí, lo ha sido-
-Siento si me he portado duro contigo ha sido él quien...-
-No te preocupes. Todo está bien- la interrumpí.
-Me alegró tía- dijo abrazándome ya en el ascensor.
-Por cierto me ha encantado como me comiste el coño- dijo riendo pero con su cara roja.
-Y a mi me ha encantado hacerlo- dije más avergonzada aún.
Nos abrazamos nuevamente y me dio un beso, primero un pico, después con lengua. Fuimos de la mano hasta su casa donde nos despedimos en el portal con otro pico.
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