Ángela: mi primer novio (5)
María solo quería mirar, pero Sergio no permite espectadores. Cuando la curiosidad cruza la puerta del bar, Ángela descubre que ser la 'zorra' también significa compartir el dolor y la vergüenza con quien más confía.
Ángela: mi primer novio (5)
"Dios como me escuece el culo" pensé nada más despertarme. Miré el móvil y ya tenía varios mensajes de María preguntando si estaba bien.
-Todo bien, me quedé dormida-
-¿Cuándo quedamos? Quiero que me cuentes de que coño va esto-
-Estoy castigada tía, no se si mi madre me dejará salir-
-Pues dile que voy yo a tu casa-
-Esta bien, hablaré con ella-
Durante el desayuno le pregunté a mi madre, que no puso problema en que María viniese a casa a verme.
Llegó poco después de comer, se notaba que estaba impaciente por saber la historia. Saludó a mis padres, a los que conocía de tantos años de amistad, y nos metimos en mi habitación.
-Lo primero ¿Cómo estás?¿Te ha hecho algo?- me preguntó nada más cerrar la puerta.
-Estoy bien, de verdad. No me ha hecho nada, al menos nada que yo no allá querido-
-Vale. Pues ahora cuéntame de qué va esto-
-No sabría explicarte, no sé cómo empezar. Él es... Es distinto a otros, a todos-
-Sí, ya he visto que está muy bueno y parece que bien armado, pero no entiendo que te vuelvas así por eso-
-No, no es eso. Es como me trata, no es como los chicos del insti o alguno mayor con el que nos hayamos liado. Es tan seguro de si mismo, desprende esa hombría que no se, solo deseo hacer todo lo que él quiera-
-¿Cómo que te escupa en la cara?¿O te haga arrodillar en mitad de una disco?-
-Eso y mucho más. Yo tampoco lo entiendo tía, pero cuando estoy con él, me vuelvo loca-
-¿Qué es mucho más?- preguntó
Le conté lo que había sucedido la noche anterior y la vez que me desnudo en el polígono. Sus ojos se abrían cada vez más, no podía creerme.
-Lo se, no es normal, pero no puedo evitar que me guste. Solo de pensarlo...-
-Sí, te veo la cara ¿Te has puesto cachonda recordando como te follaban entre pis? Alucino-
-No se que me pasa, no puedo evitarlo-
Como llamado por el destino, recibí un mensaje de Sergio.
-En media hora en el bar, zorra-
-¿Te llama zorra?- preguntó María sorprendida mirando la pantalla de mi móvil.
-Sí, soy su zorra- contesté avergonzada
-¿Qué vas hacer ahora?-
-No lo sé, tengo que ir. Pero mi madre no me va a dejar salir ni de coña-
-¿Estás segura que quieres ir?-
-Sí, lo estoy. Pero es imposible-
-Puedo intentar convencer a tu madre de que vamos a merendar. Eva es un sol y a mí me adora-
-No se yo- dije con dudas
-Vamos a intentarlo-
María salió delante de mí y, con su mejor sonrisa de niña buena, fue al salón para hablar con mi madre.
-Hola Eva. Ya sé que Ángela está enfadada pero ¿Podemos bajar a merendar? Te prometo que la vigilaré y antes de la cena estará en casa- dijo con voz mimosa
-Lo siento, pero está castigada. No puede ser-
-Venga Eva. No seas tan dura, solo es a merendar y con una amiga- dijo mi padre- Y a las diez en punto estará en casa ¿Verdad?- añadió mirandome.
-Ni un minuto mas tarde- dije
-No hay manera contigo- dijo mi madre mirando a mi padre - Está bien, pero a las diez aquí-
-Gracias mamá- dije celebrando poder salir.
Me puse un falda negra que llegaba hasta las rodillas y una camiseta roja de tirantes, me maquillé en un minuto y salí de casa junto con mi amiga.
En el ascensor me quite el sujetador y el tanga y lo econdí nuevamente en el techo.
-¿Qué haces?- dijo María alucinando.
-No le gusta que llevé ropa interior y ya he perdido dos conjuntos por llevarlos puesto, es mejor así- dije
-Estas loca-
-Muchas gracias- le dije abrazando a mi amiga para despedirme.
-No, espera...- dijo ella agarrando mi brazo
-Estaré bien de verdad- dije pensando que estaba preocupada por mí
-No es eso. Quiero ir contigo-
-¿Qué?¿Para qué?-
-Quiero verlo. Ver como es, como te trata-
-No por favor, no podré hacer esas cosas delante de tí. Y no se cómo reaccionará él al verte-
-Si le molesta me iré lo juro y no haré nada, solo quiero mirar-
-No, no puedo...-
-Me lo debes ¿O prefieres que le diga a tu madre donde vas a ir?-
-Maria, por favor-
-Solo miraré en serio-
-Esta bien- dije yo. Más por no llegar tarde que por estar segura de la decisión.
Apenas hablamos de camino al bar. María parecía nerviosa y yo me debatía entre las ganas de ver a Sergio y el miedo a que haría él al ver allí a mí amiga.
-¿Es aquí?- me dijo María en la puerta de aquel antro.
-Sí. Estás a tiempo de irte-
-No... Está bien, vamos dentro-
Cogí aire y crucé la puerta. Sergio estaba en la misma mesa de siempre, al fondo del bar. A parte del camarero, que nos dedicó un gesto con la cara al pasar, solo había dos viejos bebiendo en la barra.
-Hola- dije saludado a Sergio- Ha venido María- le dije señalando a mi amiga que estaba despaldas a él.
Pareció sorprenderse solo por medio segundo, antes de recuperar su seguridad habitual.
-¿Ya sois amigas otra vez? Me alegro, no me gusta que dos chicas se peleen por mí- dijo sin levantarse.
María tuvo que agacharse para darle dos besos al saludarle. Ella se sentó enfrente, mirando hacia el resto del bar y yo al lado de Sergio, dando la espalda a la gente.
-¿Que tal estás María?- preguntó Sergio mientras metía una mano por cada lado de mi camiseta tocando mis tetas. Mi pilló por sorpresa que hiciese eso delante de mi amiga, pero imagino que dio por hecho que ella estaba al tanto de la historia o no estaría ahí.
-Bien ¿Y tú?- dijo mi amiga muy tímida
-Bien, muy bien- dijo ahora con sus manos en mi coño.
Sonrió satisfecho ante la ausencia de ropa interior y disfrutando de la cara de vergüenza que teníamos tanto María cómo yo.
-Buenas tardes ¿Qué va ser?- preguntó el camarero llegando a nuestro lado
-¿Qué quieres María?- preguntó Sergio
-Una Coca-Cola- dijo María
-Pues una Coca-Cola y una cerveza- pidió Sergio.
Con dos dedos de cada mano, cogió mis tirantes y tiró hacia abajo dejando mis tetas al aire mientras miraba fijamente a mi amiga.
El camarero regresó con las bebidas y se le escapó una sonrisa al ver mis tetas, que Sergio no me dejó tapar. Fuia coger la cerveza que había traído, pero Sergio apuró la suya de un trago y me la quito de la mano.
-¿A que has venido?- le pregunto a María tras dar un trago de la bebida.
-No lo sé. Tengo intriga, creo-
-¿De qué?-
-De ver cómo es, como la tratas-
-La trato como a ella le gusta ¿Verdad?- dijo girando su mirada hacia mí.
Yo asentí sin levantar la mirada, pues mi vergüenza era cada vez mayor.
-La trato como a una zorra- añadió
-No me creo que eso le guste-
-Zorra, lleva tu mano a tu coño y enséñale a tu amiga cuanto te gusta-
Metí mi mano entre mis muslos, sorprendiéndome de lo mojada que estaba. Recogí el flujo con mis dedos y levanté la mano para que María lo viese.
-Joder, estás empapada tía -
-¿Lo ves? Le encanta ser una zorrita obediente-
-Sí, ya veo- dijo María cogiendo algo de valor por momentos.
-Zorra metete bajo la mesa-
Casi me alivió hacerlo, así no tenía que ver la cara de mi amiga. La mesa tenía un pequeño mantel que me tapaba más o menos medio cuerpo, pero si el camarero o los viejos miraban verían mis piernas.
-Dale tu ropa a María- me ordenó acto seguido.
Maria cogió mi ropa y la puso bajo su bolso en la silla que quedaba libre.
-Ponla sobre la mesa- le dijo Sergio
María no dijo nada, pero pude ver cómo cogía la ropa de la silla.
-Ven aquí - le dijo Sergio dando dos golpecitos sobre la silla que yo había dejado libre.
María se levantó despacio y se acercó a Sergio como temerosa.
-Tranquila pequeña no te haré nada- le dijo Sergio al llegar a su lado.
-¿Esto es lo que querías ver?- dijo levantando el mantel para que mi amiga me viese desnuda a sus pies.
-No lo se- le dijo ella con vergüenza.
-Zorra, bajame el pantalón vamos a enseñarle más a tu amiga-
Tiré del chándal hasta bajarlo a sus tobillos. Vi como los ojos de María se centraban ahora en el bulto que se marcaba en el boxer de Sergio.
-¿Te gusta?- le dijo Sergio
-Es enorme-
-Lame zorra. Enseñale como crece-
Empecé a lamer sobre el boxer, desde los huevos a la punta, mordía el tronco y la cabeza llenado el calzón de mis babas. Poco a poco me fui calentando aun más y logré incluso olvidarme de la presencia de María. Hasta que levanté mi vista para mirar a los ojos de Sergio y me los encontré comiéndose la boca
Me dolió como una puñalada, me sentí traicionada y celosa. La muy guarra me había pedido venir para quitarme a mi...a mi.. lo que sea.
-¿Quiere verla?- le preguntó Sergio
María asintió mirandome a mi que seguía lamiendo el boxer de Sergio ñ.
-Dile que me baje el boxer-
-Angela..- empezó María.
-No se llama así. Llamala por su nombre-
-Zorra baja el boxer- dijo María con su cara roja de vergüenza.
Muerta de rabia, pero queriendo mostrarle a Sergio que yo era mucho mejor que la puta de mi amiga, le bajé el boxer. Su polla aún no estaba dura del todo, pero tenía un tamaño suficientemente grande para dejar asombrada a María.
-Es enorme- dijo boquiabierta
-¿Quieres tocarla preciosa?-
-¿Puedo?- preguntó sin quitarle ojo-
-Claro-
Con miedo, como quien acaricia a un tigre, María pasó su dedo por el tronco del rabo de Sergio, de mi rabo, cada centímetro que recorrida aumentaba más el dolor en mi estómago.
-Cogela, agarra sin miedo, no muerde-
Mi amiga abarcó la polla sin que sus dedos pudieran casi cerrarse alrededor de ella y empezó a masturbarla.
-Zorra chupa mientras tu preciosa amiga me la menea- dijo Sergio acariciando la cara de María.
Mi odio se acrecentó pero hice lo que Sergio me mandó sin rechistar. Mi boca tropezaba a veces con la mano de María, me apetecía mordersela, escupirla y que se largarse de allí. Pero no lo hice, seguí con mi trabajo, chupando el rabo de Sergio con dedicación, demostrando mi habilidad cada segundo.
Escuché al camarero acercarse a la mesa y como Sergio le pedía otra ronda para ellos.
-¿Os recojo esto?- Preguntó el camarero al volver con la ronda.
-Sí, está bien-
Yo no pare de chupar por su presencia, a estas alturas estaba claro que él estaba al tanto de todo.
-Ayuda a la zorra, empuja su cabeza- dijo Sergio.
La mano de María abandonó su rabo y se colocó sobre mí nunca, con suavidad y dudas empujó mi cabeza haciendo que más polla entrase en mi boca.
-Mas fuerte- le instó Sergio.
Sentí más presión en mi cabeza. Empujaba y me soltaba, cada vez más fuerte y más rápido.
"Hija de puta, está me la pagas" pensaba mientras perdía el aire con la polla de Sergio en mi garganta.
María se iba soltando y parecía disfrutar. Podía escuchar sus besos, Sergio le decía palabras amables, incluso cariñosa. Mientras me tenía a mi, a su zorra, chupando su rabo a sus pies, dispuesta a todo lo que él quisiese.
-Vivo aquí enfrente ¿Por qué no nos vamos tú y yo a lo casa y seguimos solos?- dijo Sergio.
No escuché la respuesta de mi amiga, pero soltó mi cabeza y ambos se levantaron de la mesa.
-Bueno zorra, cuando te vayas del bar tienes que pagar, yo me he olvidado la cartera hoy. Por cierto el camarero se ha llevado antes tu ropa-
Antes de que pudiese suplicar y rogar que no me dejase ahí, deje de ver sus piernas bajo la mesa y escuché como se despedían del camarero al irse.
Durante unos minutos me mantuve ahí agachada, esperando que solo fuese una broma, una forma de hacerme sufrir antes de regresar con mi ropa e irnos juntos a su casa.
Pero no sucedió. Unas piernas se acercaron, pero no eran de Sergio ni María, era las del camarero.
-Ya puedes salir, estamos solo- me dijo.
¿Qué podía hacer? Desde luego no quedarse ahí para siempre. Me convencí de que todo era un plan de Sergio y salí de dabajo de la mesa, con vergüenza y miedo.
Al levantarme pude ver que estábamos solo y la puerta del bar cerrada lo que me dio más miedo aún.
-Tranquila, pensé que estarías más cómoda sin esos viejos viéndote desnuda- dijo leyendome el pensamiento.
-Gracias- dije sin estar convencida del todo.
-De nada niña- dijo acercándose mucho a mí
-¿Me das mi ropa?-
-Claro- dijo- Pero primero paga la cuenta ¿No?- añadió tras un segundo y otro paso hacia mi, pegando su cuerpo al mío.
-No...no tengo dinero- dije asustada.
-Seguro que podemos llegar a un acuerdo- dijo agarrando mis tetas y señalando hacia abajo a continuación.
No dudé, el miedo pasó a un segundo plano y mi yo más frío cogió el mando. Me arrodillé, bajé el pantalón del camarero y saqué su polla totalmente dura, era normal, pero yo ahora estaba acostumbrada a otra cosa. Empecé a chupar con ritmo "Cuanto antes se corra antes estaré en casa de Sergio" pensaba.
Pensar en Sergio me puso cachonda. Darme cuenta que está chupando otra polla porque era lo que él quería, hizo que mi coño se empapase ¿Cómo podía tener tanto poder sobre mí? ¿Por qué hacia todo lo que él quería?
Mis pensamientos fueron interrumpidos por el pobre camarero, que aviso de su corrida en menos de dos minutos. Le miré a los ojos sin apartarme, me sentí poderosa de ver como otros hombres sucumbían ante mi belleza y no aguantaban tenerme arrodillada chupando sus rabos. Así había sucedido siempre, hasta que había aparecido Sergio y me había convertido en su zorra.
Recibí su leche directamente en la garganta, me la tragué y me levanté sonriendo.
-¿En paz?- pregunté
Él asintió y fue tras la barra a por mi ropa. Me la dio y abrió la puerta para que pudiese irme.
El portal estaba abierto. Entre y subí al piso de Sergio. Llamé al timbre y, tras unos minutos eternos, María me abrió la puerta desnuda.
-Tienes que dejar ahí tu ropa- me dijo señalando el felpudo.
Me desnudé y la tire al suelo, donde sin embargo, no estaba la ropa de mi amiga.
-Lo siento, solo hago lo que él me pide- me dijo María al ver mi cara de enfado.
-Esta bien- dije poniendo una falsa cara de comprensión
Me dio un beso en la mejilla y me llevó hasta la habitación, donde yo no había entrado la otra vez.
Sergio estaba sentado al borde de la cama con toda su ropa puesta. Golpeó su pierna y María fue corriendo para sentarse en ella.
A mí me ignoró mientras besaba y metía mano a mi amiga. Me quedé en la puerta sin hacer nada, de pie esperando mi turno.
Sergio le dijo algo al oído a María que la hizo sonrojar.
-Zorra, a cuatro patas y camina hasta aquí- dijo mi amiga.
Obedecí ansiosa de atención y me quedé a los pies de ambos.
-Bajale el pantalón y el boxer-
-Ahora chupa zorra- dijo María
Sergio puso a María con sus pierna abiertas sobre él, de tal forma que se comían la boca y el culo de mi amiga chocaba con mi cara mientras yo seguía chupando.
Ella gemía de gusto recibiendo los besos y caricias de Sergio. Yo veía en primer plano como su coño estaba cada vez más mojado.
-¿Preparada?- le pregunto Sergio
María asintió y Sergio me apartó con el pie.
-Coje mi polla y metesela a tu amiga, zorra-
Está vez sí me costó obedecer, sentí como esa apuñalada me atravesaba el pecho y salía por mi espalda.
-¿A que esperas zorra? ¿Ahora te has vuelto imbécil?- dijo Sergio enfadado.
Hice lo que me mandó y agarre su polla por el tronco. María se levantó un poco y yo coloqué el rabo de Sergio a la entrada de su coño.
María se dejó caer poco a poco ante mi cara, haciendo más y más doloroso cada segundo. Se tragó toda la polla, no sin esfuerzo y suspiró al llegar al fondo.
-Lo has hecho muy bien preciosa- dijo Sergio besandola.
-Lo haré despacio, no te preocupes -
No sé si me dolía más ver cómo follaban o la diferencia de trato que tenía entre María y yo. Con ella era dulce y delicado, conmigo brusco y dominante. Ella era una amante y yo una zorra, estaba claro.
-Mmm- empezó a gemir María
-Que coñito más estrecho tienes, me encanta-
-Uff sí follame-
-Sigue, sigue-
Yo seguía de rodillas a centimetros de ellos, deseando que aquello solo fuese una pesadilla.
-Zorra, comeme los huevos- me dijo Sergio golpeándome con el pie.
Puse mi cara entre sus piernas y lamí sus pelotas de mala manera, pues María no dejaba de caer sobre mí a cada moviendo. Era tan complicado chupar los huevos de Sergio sin tocarla, que estoy segura que su coño se llevó más de un lametón. Pero a ella no pareció molestarla.
-Ahhh sí joder. Nunca me había follado tan bien-
-Lo se pequeña, es que nunca habías estado con un hombre-
-Mmm no, nunca-
-Disfruta preciosa-
Vaya que si disfrutaba. María cada vez gemía más y más alto. Follaban más fuerte, más rápido. Mi amiga (o ya examiga) parecía apunto de explotar.
-Zorra lamele el coño-
"No joder, eso es demasiado, no soy lesbiana. No pienso comerle el coño" pensé
Un tortazo que me cruzo la cara me hizo entrar en razón. Abandoné los huevos de Sergio y traté de lamer el coño de María acompasando mis movimientos a los suyos.
El asco duro solo unos segundos. No así el dolor y los celos por verme apartada de él y rebajada a ese papel.
-¡Joder me corro!- gimió María
-Vamos correte, pequeña-
-¡Ahhhh!- gritó María fuera de si.
Sergio dejo que se recuperase unos segundos y la llevó en brazos hasta la silla del escritorio. Me agarró a mí del pelo y me puso a cuatro sobre la cama.
-Estas empapada zorra- dijo tocando mi coño y clavándome su rabo casi de un moviendo.
-Mmm- gemí de placer al sentir dentro el rabo que tanto deseaba tener.
-Dale las gracias a tu amiga por dejarme la polla llena de flujos y que te entre tan bien-
-Gracias- dije resentida.
Me folló con fuerza, tirando de mi pelo y dándome azotes en el culo con cada vez más fuerza.
Ya no me importaba la diferencia respecto a María, me estaba follando a mi y, para que engañarme, lo hacía como a mí me gustaba.
Era increíble que después de follarse a mi amiga pudiese aguantar tanto conmigo, pero perdí la noción del tiempo que pasó entre pollazo y pollazo. Estaba en un nube, ahora era yo quien disfrutaba de su atención. Volvía a ser su zorra.
-¡Mmm dios me corro!- gemí explotando de gusto.
Me dió un azote y me empujó al suelo. Hizo un gesto a María y ambas nos arrodillamos ante él, que quedó de pie.
-Chupad, compartid como buenas amigas-
Nos miramos medio segundo antes de abalanzarnos a su polla. No fue una mamada en equipo, fue más una pelea por su rabo, por ver quien le daba más placer y quien chupama mejor. En definitiva, una pelea de zorras.
-Sacad la lengua zorras. Ya sale-
María y yo juntamos nuestras caras y recibimos los lechazos. La corrida fue tan abundante que había leche para las dos, pese a que ambas la queríamos toda para nosotras solas. Cada una tragó la ración que recibió y le miramos sonrientes y orgullosas mientras el caía sentado sobre la cama.
-¿Que hacéis todavía aquí? Largaos venga- nos dijo.
Se levantó y nos llevó a empujones hasta la puerta. María recogió su ropa como pudo, pero solo su pantalón y camiseta. Como pude comprobar mientras nos vestíamos en el ascensor.
Bajamos en silencio, pensando en lo que había pasado. Mi sentimientos eran un kaos, la odiaba, pero la entendía. Quería pegarle, gritarle, pero agradecía lo que había hecho por mi.
-Tienes corrida ahi- le dije señalando su mejilla
Ella la recogió con su dedo y la chupo. Después llevó su dedo a mi cara y recogió otra mancha para chuparla. Me la enseñó para demostrar que me estaba limpiando.
-Gracias- dije
-De nada. Lo siento mucho- me dijo
-No te preocupes. Todo está bien-
Me acompaño hasta casa, por el camino le conté lo del camarero y ella me contó que hasta mi llegada solo le había chupando la polla.
-Ahora te entiendo tía. Tiene algo, no se... Es poderoso-
Llegamos a mi casa y subió a que le dejase un sujetador para no llegar asi a su casa. Nos despedimos con un abrazo y se fue.
Relatos similares
- Hetero: General
La exhibición de Jess
Con el plug clavado y el vestido subido, Jessica sabe que cada paso en la calle es una invitación.
Comparte:Exhibicionismo buscadoBdsm suaveDominacion masculina
- Hetero: Infidelidad
Nuria, la prima de mi novia
Nuria creía que vivir con su prima y su novio sería un refugio temporal. Pero Ricardo tiene planes mucho más oscuros para ella, y Arantza ya sabe que…
Comparte:Dominacion masculinaBdsm suaveTrio fff
- Hetero: Infidelidad
Vaya sorpresa, 2ª cita
Él pensaba llevarla al coche, pero ella lo esperaba en la oscuridad de su casa, obediente y desnuda bajo una camisa.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaTrio fff
- Hetero: Infidelidad
Mi ex, su novia y yo. 2
Roberto la esperaba en el restaurante, pero no para cenar. Isa llegó sabiendo que sería el postre, sin imaginar que el plato principal sería su…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Recien casada, como don raul estreno mi culito
La cama de su matrimonio se convierte en el escenario de su traición más intensa. Don Raúl no solo entra en su casa, sino que toma el control de su…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaTraicion y culpa
- Hetero: General
Simona 6 Mi criada me regala la leche de sus tetas
Simona no es una criada cualquiera; su cuerpo guarda secretos que van más allá de la cocina.
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaSumision como liberacion