Xtories

Historias del complejo. Segunda serie. (33)

Laura siempre evitó que la miraran, pero esta vez decidió que el mundo viera lo que ella había dejado de esconder. Con cada prenda que se quita y cada secreto que comparte con Javier, descubre un placer que creía perdido. Sin embargo, cuando un nuevo colega empieza a mirarla con una intensidad que no puede ignorar, la línea entre la confianza y la tentación se vuelve peligrosamente fina.

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La historia de María Laura

Capítulo 3

Y el primer hombre que crucé, fue el encargado del edificio, que estaba barriendo la vereda en el momento en que salí, me miró de arriba abajo, y con cara de baboso me dijo...

-OMAR: Buenas tardes señora Laura!

-LAURA: Buenas tardes Omar!

Lo saludé amablemente como cada vez que nos cruzamos, y caminé unos pasos para cruzar la calle, al girar la cabeza repentinamente para ver si venía algún auto, pude darme cuenta de que me estaba mirando el culo, aunque rápidamente miro para otro lado.

Salvo Javier, era el primer hombre que me miraba el culo, y a decir verdad no me había molestado.

También en el mercado mientras cargaba cosas en el carrito, me di cuenta que un chico joven me estaba mirando, incluso recorrió algunos pasillos detrás de mí.

Al volver a casa, no sé si adrede, el encargado del edificio, seguía aún en la puerta, y luego de pasar frente a él, en el reflejo de los vidrios de la entrada, lo pude ver girar su cabeza para volver a mirarme el culo, y con una sonrisa, entré y llamé el ascensor.

Ese día volví a esperar a Javi, tal cual estaba vestida, y como la vez anterior, mientras me besaba al llegar me agarró del culo.

Al día siguiente cuando salí de la facultad, me fui al centro con la intención de comprarme aunque sea, un par de conjuntos de ropa interior nuevos.

En la primera casa que encontré, el que atendía era un hombre, y decidí buscar otra, me daba mucha vergüenza que me atendiera un hombre, y además mucho más joven que yo.

Un par de cuadras después, entré en un local de ropa interior que existe hace muchos años y en el que atendía era una señora mayor.

Le conté lo que andaba buscando, y me mostró varios conjuntos, algunos de ellos, con la bombacha bien pequeña, que sin dudas dejaría casi todo mi culo al aire, tomé coraje compré uno de esos color blanco y otro de color negro.

Llegué a casa como niño con juguete nuevo, me saqué toda la ropa y me probé el conjunto negro. La bombachita era tan pequeña, que de mi pubis sobresalían los pelitos y casi todo el culo me quedaba a la vista, pero me gustó lo que veía, ¿me estaría amigando con mi culo?

En ese momento pensé en lo que diría Javi al verme con algo así, por lejos era lo más atrevido que había usado alguna vez con él, y pensando en eso, busqué el pomo de gel, me saqué el conjunto y me acosté desnuda en la cama a masturbarme.

Puse bastante gel en mis manos, y comencé a tocarme, imaginándome la hipotética situación de que recibía a Javi cuando llegaba de su trabajo, con ese conjunto, y mi cabeza fue imaginando lo que diría y lo que haría, sin lugar a dudas, iríamos directamente a la cama, y me comería entera.

Imaginando momentos y situaciones, posiciones y jadeos, llegué al orgasmo, tan satisfactorio como el anterior.

Luego de reponerme me levanté y me miré al espejo, tenía que hacer algo con mi vello púbico, estaba un poco selvático.

Me di una ducha rápida para quitarme el gel, y me cambié para ir al gimnasio.

Por el momento guardé los conjuntos, ya llegaría el momento de estrenarlos con Javi, ya que necesitaba recobrar mi sexualidad, mis deseos, y mis ansias de dar y recibir placer.

Cuando volví del gimnasio, llamé a la chica que habitualmente me depila y le pedí un turno para el día siguiente.

Esa noche volví a esperar a Javi con un pantalón y una remera que no me tapaba el culo, y como siempre cuando entró y me besó, me agarró el culo y me preguntó:

-JAVIER: Amor mío, veo que desde hace unos días, te encuentro con remeras cortas, y tengo que decirte que me gusta mucho, sabes que siempre me gustó ese culo hermoso que tenés!

-LAURA: Sabes los prejuicios que he tenido siempre con mi culo, pero vos ya lo conoces!

-JAVIER: Y me encanta verte así! No te avergüences nunca de ese hermoso culo, y que además me vuelve loco!

Esta vez fui yo quien lo besó, y pegando su cuerpo contra el mío, le dije:

-LAURA: ¿Te parece si comemos tempranito y nos vamos a la cama?

-JAVIER: Me parece perfecto! Comemos y nos vamos rapidito a la cama!

Esa noche hicimos el amor, fue un lindo encuentro, lleno de caricias, besos y pasión, aunque estuvo bastante alejado de nuestras mejores épocas, al menos la mía.

Al día siguiente cuando salí de la facultad, entré en un bar a comer algo haciendo tiempo hasta la hora de ir al turno con la depiladora.

Al llegar nos saludamos como siempre, Amanda, una mujer colombiana que me depilaba hacía muchos años.

-LAURA: Amanda, esta vez quiero depilarme la entrepierna más de lo habitual, me he comprado unos conjuntitos más pequeños, y no quiero que sobresalga nada!

-AMANDA: Por supuesto mi reina! ¿Nunca has pensado en depilarla todita? Es lo que me piden muchas mujeres, casi todas te diría!

-LAURA: Nunca lo he hecho!

-AMANDA: Deberías de probarlo alguna vez! Estoy segura de que tu maridito, estaría encantado de la vida!

Por un momento lo pensé, mientras me sacaba la ropa como cada vez, y una vez en la camilla, decidí que lo probaría, sin dudas a Javi le gustaría que la tuviera toda peladita!

Me depiló las axilas, las piernas, y cuando le dije que probaría de depilarla toda, me quité la bombachita, y con mucha vergüenza me volví a recostar en la camilla.

-AMANDA: Tranquila mi reina! Seré bien delicada contigo!

Luego de que me depilara la conchita, me dijo:

-AMANDA: Hagámosla completa mi niña! El culito también mi reina, y su maridito estará más que agradecido!

Y así fue, a pesar de mi vergüenza, conchita y culito, totalmente depilados!

Llegué a casa cerca de las cuatro y media de la tarde y lo primero que hice fue sacarme toda la ropa y mirarme al espejo, durante el regreso había sentido esa extraña sensación de la ropa interior directamente sobre la piel, pero al verme en el espejo, me gustó cómo había quedado, y estaba segura que a Javi también le iba a gustar, y creo que mucho.

Desnuda como estaba, tomé el pomo de gel y me acosté para tocarme.

Desparramé bastante sobre mi conchita recién depilada, y esas resbalosas caricias fueron más que placenteras.

No sé si por la situación, o por estar depilada completamente por primera vez, me excité con facilidad.

Mis dedos encharcados en gel, llegaron hasta mi esfínter y mis propias caricias circulares con mi dedo mayor abriéndose camino en mi culito, y mi otra mano frotando intensamente el clítoris, me hicieron llegar a un orgasmo delicioso.

Luego de esa pequeña siesta post orgasmo, me levanté, y frente al espejo seguí tocando mi cuerpo, viendo como mis propias manos lo recorrían, viendo a la perfección como mis dedos, recorrían cada rincón de mi conchita, mientras mi otra mano pellizcaba mis pezones.

Me volví a excitar, y me acosté nuevamente en la cama, pero esta vez boca abajo, con mi mano derecha tocando mi clítoris, y la izquierda yendo hacia atrás para recorrer todo mi culo.

Aunque demoró un poco más, moviendo mis caderas en círculos, levantando y bajando el culo, volví a tener un orgasmo.

En ese momento pensé en qué diría Javier si me viera haciendo esto, sin lugar a dudas me terminaría haciendo el amor intensamente, aunque también me sentí mal por darme solo placer a mí y no compartirlo con él, pero sin dudas, eso llegaría muy pronto.

Me levanté, me di una ducha rápida, y me cambié para ir al gimnasio.

Cuando volví del gimnasio me duché nuevamente, y al igual que la vez anterior, salí a hacer las compras con una remera que no me tapaba el culo.

Esta vez no fue el encargado del edificio, sino uno de los vecinos de hace tiempo, un hombre de unos cincuenta y pico de años, que también me di cuenta que se giró para mirarme el culo.

Después de todo, me estoy dando cuenta, que a pesar del tamaño de mi trasero, atrae miradas, sin dudas Analía tenía razón.

Esa noche no le mostré a Javier mi conchita depilada, lo haría el fin de semana, proponiendo yo misma tener un encuentro íntimo.

Al día siguiente al llegar de la facultad, me volví a quitar la ropa y a mirarme desnuda en el espejo, tomé el pomo de gel, y me acosté en la cama pensando en que tendría que comprar otro, ya me estaba quedando poco.

Me volví a acostar boca abajo, con todas mis partes íntimas llenas de gel.

Volví a tocarme moviendo el culo, imaginando que Javier estaba parado al costado de la cama, completamente desnudo, y masturbándose mientras me miraba.

Me había encantado la sensación del dedo en el culito, y decidí que se lo propondría también a Javier.

Y ahora imaginé que era él quien me acariciaba con sus dedos llenos de gel, y que era su dedo el que me penetraba.

Con esas imágenes en mi cabeza, tuve un orgasmo como no recordaba haber tenido en mi vida, en una sesión de auto satisfacción.

Cuando Javier llegó a casa esa tarde noche del jueves, le pregunté:

-LAURA: Amor, ¿tenés pensado algún plan para el fin de semana?

-JAVIER: Mi mejor plan es pasarlo con vos, no importa lo que hagamos!

-LAURA: Tengo un par de sorpresas para vos, y si querés, podríamos salir a cenar el sábado en la noche, ¿qué te parece?

-JAVIER: Me parece perfecto! Me encantan las sorpresas!

Esa noche tendría varias sorpresas para Javier, saldría con un jean y una camisa blanca hasta la cintura, y una campera corta de jean haciendo juego, además me pondría el conjunto de ropa interior blanco que me había comprado, y llegado el momento en que Javi me lo quitara, me encontraría completamente depilada, y como cereza del postre, le pediría que en nuestros juegos, usando el gel me penetrará con su dedo el culito, quizás en algún otro momento, podríamos intentarlo por ahí también.

El viernes en la noche mientras cenábamos, me preguntó sí tenía pensado dónde ir a cenar, y yo le dije que me gustaría ir a algún lugar lindo.

Me propuso ir a un restaurante muy coqueto que habíamos ido alguna vez, y le dije que era una buena idea.

El sábado por la mañana hicimos algunas compras, y luego de almorzar en casa salimos a dar una vuelta con el mate, era un lindo día de sol.

Volvimos cerca de las siete de la tarde, le pedí a Javi que se bañara primero y como era un restaurante elegante, iríamos bien vestidos.

Javi se bañó, y cuando eligió la ropa que se pondría, un pantalón azul que me encantaba cómo le queda, y una camisa a cuadritos muy chiquitos celeste, y dándole un beso le pedí que se cambiara fuera de la habitación, diciéndole que lo quería sorprender con mi vestimenta.

Me bañé, me sé que el pelo y me peiné con una cola alta, me puse el conjunto blanco, y sobre la marcha decidí ponerme un pantalón de vestir marrón claro, que me queda ajustado y me hace buen culo, la camisa blanca, y en vez de la campera de jean, me pondría una de gamuza marrón también cortita, zapatos de taco blanco y cartera blanca.

Me maquillé, me puse unos aros argollas grandes, me perfumé, y a las nueve menos cuarto salí de la habitación.

Al llegar al salón Javier me esperaba sentado en el sillón mirando la TV, y al verme, su cara de asombro me encantó, sin duda le gustaba como estaba vestida.

Me paré frente a él y di una vuelta completa para que me viera.

-LAURA: ¿Qué te parece?

-JAVIER: Guauuu mi amor! Estás espléndidamente hermosa! Me encanta ese look!

-LAURA: Me vestí así para vos mi cielo! Y aunque no lo creas, voy a ir así, sin esconder el culo!

-JAVIER: Me parece muy bien! No tenés por qué esconder ese hermoso culito!

Llegamos al restaurante a las nueve en punto, Javi había hecho una reserva para esa hora.

La cena estuvo espléndida, comimos muy bien con un rico vino tinto y postre, la atención del lugar fue excelente.

Cuando salimos del restaurante camino del auto, Javi me dijo:

-JAVIER: Me encantó esta sorpresa!

-LAURA: Todavía hay más! Pero será cuando lleguemos a casa!

-JAVIER: ¿Qué te parece si nos vamos a tomar algo a algún bar?

-LAURA: Dale! Me encanta la idea!

Fuimos con al auto hasta un lindo bar del centro, aún era temprano y había poca gente.

Nos pedimos unas cervezas, y sentados conversando, vimos como poco a poco el lugar se empezaba a llenar de gente, mucha más jóvenes que nosotros y a eso de la una de la mañana, nos fuimos para casa.

Guardamos el auto en la cochera del subsuelo y subimos hasta nuestro piso en el ascensor. Ya dentro de casa, abracé a Javi en el estar y lo besé suavemente.

-LAURA: Tengo una sorpresita para vos que estoy segura que te va a gustar!

-JAVIER: Estoy ansioso! Ya quiero saber cuál es esa sorpresita, pero estoy seguro de que me va a gustar!

Nos volvimos a besar y tomándolo de la mano, fuimos a la habitación, Javi ya tocándome el culo por el pasillo.

Me quité la chaqueta y los zapatos, luego fui desabrochando lentamente la camisa, Javier no se perdía detalle de mis movimientos, su mirada parecía que iba siguiendo cada porción de mi piel que iba quedando a la vista.

Cuando abrí la camisa y vio el corpiño blanco con encaje, se le fueron los ojos, como me gusta esa expresión suya de deseo!

Y volviéndolo a besar, al oído le dije:

-LAURA: Esperá que hay más!

Podía sentir, en ese abrazo, su erección contra mi cuerpo, y ya quería sacarme el pantalón para que me viera el resto del conjunto!

Lo hice lentamente, mirándolo a los ojos, lo bajé hasta las rodillas y de allí cayó al piso por su propio peso, levanté una pierna, luego la otra y me deshice de él.

Ahora sí la cara de Javi era un oda al deseo, creo que se había quedado sin palabras.

-JAVIER: Guau! Qué locura! Como me gusta ese conjunto! Estás tremendamente sexy! Creo que te voy a hacer el amor con el conjunto puesto! Te queda tan bien que me va a dar pena quitártelo.

-LAURA: ¿Te gusta mi cielo? Lo compré para vos!

Se quitó la camisa y el pantalón rápidamente y su bóxer ya no podía esconder su erección.

-JAVIER: Me encanta! Cómo me gustó esta sorpresa!

-LAURA: Y todavía hay más!

-JAVIER: Epa! Cuantas sorpresas!

Nos acostamos y nos abrazamos besándonos, Javi acariciaba todo mi cuerpo, especialmente el culo, me besaba las tetas, incluso por sobre la tela del corpiño.

-JAVIER: Cómo me gusta esto!

En el momento que sus caricias se dirigían a mi entrepierna, le pedí que se detuviera un momento y que se arrodillara en la cama, me paré sobre la cama frente a él y le pedí que me bajara la tanguita.

Me besó la panza mientras me acariciaba las piernas, pasó su lengua por mi ombligo, y tomando el elástico de la tanguita por los costados, la comenzó a bajar lentamente.

A medida que iba descubriendo mi pubis, su carita pasaba del asombro a la excitación, con una cara de “quiero comerme todo esto”.

-JAVIER: Guauu! Que hermosamente sexy mi amor! Como me gusta mi vida! Me vuelve loca esta hermosa conchita peladita! Te la voy a comer toda!

-LAURA: Para vos mi amor!

Y efectivamente me la comió toda, me recosté con las piernas abiertas y Javier recorrió toda mi conchita con su lengua, llegando incluso hasta mi esfínter, provocándome unas sensaciones tremendamente excitantes.

-LAURA: Me gusta sentir tu lengua en el culito mi amor!

-JAVIER: Me encanta comértelo mi vida!

-LAURA: Comémelo todo! También es tuyo mi vida!

Y luego de su lengua, sentí uno de sus dedos jugando suavemente, acariciando mi culito de una manera deliciosa.

-LAURA: Metelo mi amor!

Y en el momento que su dedo se aventuró en mi culito y su lengua se seguía ocupando de mi clítoris, exploté en un tremendo orgasmo, que me hiso temblar de placer.

Luego de mi orgasmo, Javi subió su cuerpo sobre el mío y abriendo mis piernas completamente, recibí su hermosa pija, que entró lentamente pero hasta el fondo de mi depilada conchita.

Sus embestidas fueron siendo a cada momento más intensas, mientras su boca chupaba y mordisqueaba mis pezones, y su dedos entraba y salía de mi recto, llevándome poco a poco al orgasmo más intenso de los últimos tiempos, que llegó un instante antes de que Javi acabara en mi interior.

Nos quedamos varios minutos abrazados, besándonos y acariciándonos suavemente.

-LAURA: Me encantó mi cielo! Hacía tiempo que no explotaba en un orgasmo así!

-JAVIER: Me vuelven loco tus orgasmos!

-LAURA: Quiero que recuperemos nuestra sexualidad! Perdón mi cielo por este tiempo en que me sentía sin ganas! Pero te juro que nada tenía que ver con vos! Necesité volver a sentir esto que me has hecho sentir!

-JAVIER: No tenés que pedirme perdón! Sabés lo que te amo y puedo entender que las cosas puedan cambiar en nosotros con los años!

-LAURA: Pero no quiero que nuestra sexualidad se venga abajo! Quiero que hagamos otras cosas, que probemos juntos lo que nos excite, y disfrutarnos! La depilación fue tan solo el comienzo, también quiero que volvamos a probar por el culito, quiero disfrutar y hacerte disfrutar también por ahí!

-JAVIER: Me encanta la idea! Tanto como ese cambio en la ropa interior!

-LAURA: Me voy a comprar más conjuntitos así! Y también quiero hacerte acabar con mi boca, e intentar tragármelo! Quiero dártelo también!

-JAVIER: Cómo te amo!

-LAURA: Quiero que en los años de vida sexual que nos queden, no nos quedemos con las ganas de nada! Con vos quiero probar lo que sea!

Recibiendo sus caricias y antes de quedarnos dormidos, le conté de la sexóloga, y de mis pajitas en solitario, y Javier me hizo reír diciéndome que le encantaría que me masturbara para él. Ya lo haríamos también.

Ese fin de semana fue un punto de inflexión en mi vida, a partir de ese día abandoné muchos de los prejuicios sobre mi cuerpo, dejé de esconder mi culo, y no solo eso, también dejé de estar pendiente de quién me lo miraba y quién no.

Terminaron las clases en la facultad, solo me quedaba la mesa de exámenes finales en la primera semana de diciembre y luego estaría de vacaciones.

A Javi le quedaba una semana de vacaciones, y se la tomó la segunda de diciembre, ya que luego no sabía cuando le tocarían el año entrante, así que aprovechamos para irnos esos días a la costa.

Javier consiguió por internet un hermoso edificio de departamentos en San Bernardo, y para allí nos fuimos el primer día de sus vacaciones.

Fue una hermosa semana, y no precisamente por el clima, tuvimos dos días y medio de lluvia, pero eso no nos importó, la pasamos muy bien de todas formas, pero sobre todo en nuestra sexualidad, que volvió a estar muy activa en esos días.

Fue en San Bernardo, qué probamos el sexo anal por primera vez, desde aquel fin de semana veníamos jugando con el gel y sus dedos, pero en esos días tan tranquilos y relajados, le pedí a Javi que lo intentáramos.

Fue uno de esas tardes de lluvia, que después de almorzar nos acostamos a dormir una siesta, bueno en realidad la siesta la dormimos después, jugando con el gel, y con sus caricias tuve mi primer orgasmo, luego empezó a jugar con mi culito, que cada vez me gustaba más, luego de un rato dilatándolo, le pedí que probara.

Lo hizo muy lentamente, entrando poco a poco, con mucho gel, muchos besos apasionados, y con sus caricias en mi clítoris que me tenían al borde del orgasmo.

Fui sintiendo como se abría mi esfínter para recibirlo, y cuando me quise dar cuenta, su cuerpo se pegaba al mío, ya había entrado toda.

Sus movimientos fueron lentos y delicados salía un poco y volvía a entrar, con toda su erección completamente en mi recto, sus caricias en mi clítoris, los pellizcos de su otra mano en mis pezones, tuve un orgasmo brutal, sin temor a equivocarme, podría asegurar que fue el más intenso de mi vida.

En la última noche antes de regresar, lo volvimos a hacer por atrás también, en verdad me iba empezando a gustar esa nueva sensación.

Dos días después de haber vuelto a la ciudad, Enrique el titular de la cátedra, me invitó a un asado en su casa, con todos los demás docentes, para despedir un buen año de trabajo.

La reunión sería ese mismo viernes, y luego de hablar por teléfono me mandó la dirección de su casa por mensaje.

Esa noche se lo comenté a Javier mientras cenábamos, y quedando la casa de Enrique un poco lejos, se ofreció a llevarme e irme a buscar.

Como no era una reunión formal, y por el calor de ese día, me puse un pantalón azul de tela liviana, una remera blanca y zapatillas.

Antes de que terminara las clases, creo que muchos habrían notado mi cambio en la vestimenta, pero tan solo un par de las chicas compañeras me lo habían comentado, en particular Silvina, nos conocíamos desde hace tiempo, y trabajando juntas nos habíamos hecho amigas.

Javier me dejó en casa de Enrique, pasadas las ocho y media de la noche, y cuando este abrió la puerta, nos saludamos con la mano y se fue.

Atravesamos su hermosa casa y saliendo al patio caminamos por el jardín bordeando la pileta, por un camino de lajas blancas y muchas flores al costado, hasta el quincho que estaba en el fondo.

Al entrar saludé a varios de los compañeros que ya habían llegado, y por último a un hombre de más o menos mi edad que yo no conocía.

Enrique me lo presentó como Pablo Versalles, también profesor de matemáticas, y nuestro futuro compañero de trabajo para el año siguiente.

Un poco más alto que yo, de unos cuarenta y tres o cuarenta y cinco años, de cuerpo normal, espalda ancha, con una barba bien recortada y muy bien vestido.

Fueron llegando los demás compañeros, ya estábamos todos, entre docentes y los ayudantes de cátedra éramos dieciocho.

Enrique tenía sobre la parrilla, un costillar, un pechito de cerdo, dos pollos, y varias verduras cocinándose en una plancha.

Mientras esperábamos que terminaran de llegar todos, fuimos picando algunos fiambres y quesos, acompañándolos con unas cervezas.

La última en llegar fue Marisa, y Enrique nos avisó que Antonella, otra de las ayudantes, no vendría porque se había ido a su pueblo a visitar a su familia y pasar allí las fiestas.

Hablábamos con Silvina, comentándole los días que había pasado con Javi en la costa, cuando Enrique nos pidió que fuéramos tomando asiento para servir la comida.

En esa larga mesa, que la cabecera daba a la parrilla, nos fuimos ubicando, se sentó Silvina y yo lo hice a su lado, todos los demás se fueron ubicando, quedando junto a mí un espacio vacío, donde se sentó Pablo, nuestro futuro compañero de trabajo.

Por supuesto esta reunión no era para hablar de trabajo, aunque sí se contaron algunas anécdotas, en su mayoría graciosas, notaba que Pablo al no conocer a nadie, no intervenía en las conversaciones, y para que no se sintiera tan perdido, le comencé a dar un poco de charla.

Me contó que también había sido alumno de Enrique, pero que había estado fuera del país por poco más de cinco años, luego de casarse se había ido a vivir a Barcelona, y que luego de separarse de su esposa, se había vuelto para Argentina.

Resultó ser un hombre de conversación interesante, se lo veía muy culto, hablando de diferentes temas.

Con el correr de la cena, los vinos y las cervezas, el ambiente era más que animado, poco a poco Pablo se fue integrando en diferentes conversaciones.

Parecía un tipo tranquilo, amable y muy bien hablado.

En un momento de la noche, Silvina bastante achispada, me tocó el brazo y al oído me dijo:

-SILVINA: Ya te estás apalabrando al nuevo, guacha!

-LAURA: Cállate boluda! Le di un poco de conversación porque estaba medio perdido!

-SILVANA: Está lindo Pablito!

-LAURA: Y probablemente solo, me dijo que se volvió de Barcelona cuando se separó de su esposa! Aunque no me dijo si ahora estaba con alguien!

Terminamos de cenar el excelente asado que había preparado Enrique, y de la heladera que estaba del otro lado del quincho, sacó un gran postre helado, ofreciéndoselo a quien quisiera servir para todos.

Mientras servían el postre, Enrique sacó tres botellas de champagne, y uno de los chicos le ayudó a distribuir las copas, nos sirvieron a todos, y antes de brindar Enrique nos agradeció por el trabajo de ese año, nos dijo a todos que Pablo trabajaría con nosotros el año entrante y nos deseo unas felices fiestas.

Luego del brindis dimos cuenta del riquísimo postre qué había hecho la esposa de Enrique, la música tranquila de fondo que habíamos escuchado durante la cena, se transformó por el teléfono conectado por Bluetooth de uno de los chicos, en música de fiesta.

Ya bastante tocaditos todos, corrieron a un lado la gran mesa y se armó el bailongo.

Me sorprendió ver a Enrique bailando de una manera tan suelta, teniendo en cuenta lo serio que suele ser siempre.

Seguimos tomando, bailamos entre todos y nos reímos.

En un momento quedé bailando frente a Pablo, y cuando de una canción de rock nacional, pasó a una bachata, estiró su mano invitándome a bailar con él.

No soy muy ducha en el baile, pero él parecía que sí lo era, y entre risas me dejé llevar.

Cerca de las tres de la mañana, los más jóvenes se iban a seguir con la noche, y fuimos quedando cada vez menos.

Silvina se acercó a mí, y me dijo que un amigo suyo la venía a buscar, que se iban a tomar algo por ahí, solos los dos.

Viendo por dónde venía la cosa, le dije que no se hiciera problema, que lo llamaba a Javi para que me viniera a buscar.

Pablo escuchó lo que le decía a Silvina, y se ofreció a llevarme, no me pareció mal y acepté su ofrecimiento.

Nos terminamos yendo cerca de las cuatro de la mañana, luego de haber quedado solo seis personas hablando un buen rato.

Nos despedimos de Enrique y ya en el coche, Pablo me preguntó mi dirección, pero me pidió que le indicara por dónde ir.

De camino a casa, me fue diciendo que le había parecido un grupo de gente muy copada, qué le había encantado conocerme, y me agradeció por haberle dado un poco de charla, porque realmente estaba un poco perdido al principio.

Llegamos a casa, y despidiéndonos hasta el siguiente año, nos saludamos con un beso en la mejilla, deseándonos felices fiestas.

Esperó hasta que entrara en el edificio, y luego de saludarnos por última vez con la mano, arrancó el auto.

Al día siguiente me desperté a eso de las once de la mañana, pasé por el baño y fui para la cocina, encontré a Javier arreglando la canilla del agua caliente, que hacía unos días tenía una pérdida.

Preparé el mate, y mientras terminaba con el arreglo, mateamos contándole a Javi todos los detalles de la reunión de la noche anterior, incluso del nuevo compañero y de que él mismo me había traído a casa.

Pasamos las fiestas de fin de año con la familia, y ya en el mes de enero, me quedaba casi todo el tiempo en casa, Javi tendría vacaciones recién en febrero, y habíamos empezado a pensar a dónde podríamos hacer algún viaje.

Una mañana luego de que Javi se fuera a trabajar, me fui al centro, a comprarme algunos conjuntos más de ropa interior, de esos que tanto le habían gustado a Javi, y ver con qué podía renovar la ropa con la que iba al gimnasio, hasta ese momento seguía siendo el único lugar, al que seguía yendo con mi antigua vestimenta.

Me compré tres conjuntos de ropa interior, uno blanco muy lindo, uno de color azul, color que nunca había usado en mi ropa interior y uno color piel.

También pasé por una casa de trajes de baño y me compré una nueva bikini pensando en las próximas vacaciones, un poco más pequeña aún, que la que había comprado con Alejandra aquel fin de semana en Mar de las Pampas.

Poco a poco me fui despreocupando de mi cuerpo y perdiendo esa vergüenza que había tenido por tantos años.

Entré en una casa de ropa deportiva para mirar un poco que podría comprarme.

Y aunque no estaba segura de ponérmelas, me compré un par de calzas, una negra hasta los tobillos y una de color gris hasta medio muslo, un par de remeras, y un corpiño deportivo.

Cuando llegué a casa, me saqué la ropa y me probé las calzas, quizás porque desde hacía tiempo, me había ido amigando con mi culo, no me disgustó lo que veía en el espejo, ya vería si me animaba un día de estos a ir con esas calzas al gimnasio.

Me saqué toda la ropa, tomé el pomo de gel, y me acosté desnuda a masturbarme, imaginándome la cara de Javi al verme con esas calzas, que seguramente lo excitarían, y también imaginando la mirada de toda la gente del gimnasio, si apareciera un día así vestida.

Esa tarde lo esperé a Javi con la calza gris, y cuando llegó del trabajo, su cara de sorpresa me encantó.

-JAVIER: Epa! Qué buen cambio! Qué bien te quedan esas calza mi vida!

-LAURA: Hoy salí a hacer algunas compras y me compré esta y una negra para ir al gimnasio, ¿se me marca mucho? Me daría un poco de vergüenza ir así al gimnasio!

-JAVIER: Te queda bárbara corazón! No tengas vergüenza! ¿Qué puede ser lo peor que pase? ¿Qué te miren el culo? Despreocúpate por eso! Seguramente con estos días de calor, debe ser mucho más cómodo para el gimnasio!

Ya vería al día siguiente si me animaba.

-LAURA: También me compré otros conjuntitos mi vida, si querés después de la cena te los modelo!

-JAVIER: Mmmm! ¿será que tengo que esperar hasta después de la cena? ¿No podrá haber algún adelanto?

-LAURA: Qué ansioso vos! Pero está bien, te voy a mostrar pero solo uno! El resto para cuando nos vallamos a la cama!

Me fui a la habitación me quité toda la ropa y me puse el conjunto natural, volví tan solo con eso al estar, y al verme se le puso esa cara que tanto conozco, si lo dejo me hace el amor en ese momento!

-JAVIER: Me encanta mi vida! Me gusta mucho este cambio en tu ropa interior! Acompaña muy bien ese cuerpito que tanto me gusta!

Lo abracé y nos besamos, por supuesto sus manos fueron directamente a mi culo, pero lo detuve ahí, ya en la noche podríamos jugar un ratito.

Al día siguiente a eso de las tres de la tarde, me fui a preparar para ir al gimnasio, y tomando coraje me puse la calza gris, el corpiño deportivo y una remera cortita.

El gimnasio está a dos cuadras de casa y por supuesto siempre voy y vuelvo caminando, ni bien salí del edificio, ya pude ver las miradas de varios hombres hacia mí.

Un joven que me crucé de frente, otro que me miró desde su auto, y uno algo mayor desde la vereda de enfrente.

Cuando entré al gimnasio y me vio Cristian, el monitor de las tardes, me pude dar cuenta de su mirada a todo mi cuerpo.

-CRISTIAN: Hola Laura buenas tardes!

-LAURA: Hola Cristian!

-CRISTIAN: Permíteme decirte que es muy bueno el cambio de look!

-LAURA: Gracias! Algo más fresco para estos días de calor.

Comencé como todas las veces caminando en la cinta, y pude ver por los espejos qué varios hombres, jóvenes y no tan jóvenes, me miraba en el culo, incluso un par de chicas.

En otro momento me hubiera puesto nerviosa, pero definitivamente, me había amigado con mi trasero, al que le guste que lo mire, y al que no qué mire para otro lado.

A mediados de enero tenía consulta con Analía, y pensé que también a ella la sorprendería con mi cambio.

Llegué al consultorio de Analía puntual a las tres de la tarde, como siempre me recibió Pamela, su secretaria y un momento después se abría la puerta del consultorio, y Analía me hacía pasar.

-ANALIA: Hola Laura! ¿Cómo estás?

-LAURA: Hola Analía, muy bien ¿y vos?

-ANALIA: Sorprendida con tu look! Veo que lo has conseguido! Muy bien!

-LAURA: Tengo varias cosas para contarte!

-ANALIA: Toma asiento por favor!

Me senté frente a su escritorio y como siempre sirvió un vaso de agua para cada una.

-ANALIA: Bueno, contame!

-LAURA: Desde el mes de diciembre, ya no escondo más el culo, dejé de ocultarlo con la ropa!

Tomando mi teléfono, busqué para mostrarle, la foto que me había hecho en el espejo del gimnasio, con mi nuevo look y girando el teléfono, se la mostré.

-LAURA: Así he ido estos días al gimnasio!

-ANALIA: Muy bien! Me alegro que vayas pudiendo dominar esos sentimientos, seguramente, irás sintiendo que te estás sacando un peso de encima.

-LAURA: Pero no es ese el único cambio, también he cambiado la ropa interior que uso, además también me he depilado completamente, y aunque no lo creas, me he vuelto amiga de la masturbación, estando sola en casa me toco tres o cuatro veces por semana.

-ANALIA: Guau! Cuantos cambios! Qué bueno! Ahora contame de tu sexualidad en la pareja, ¿has podido volver a disfrutar con tu esposo?

-LAURA: Hemos vuelto a tener muy buenos encuentros! No te voy a decir que eran los de antes, pero he podido volver a disfrutarlos. En diciembre nos fuimos una semana a la costa, me encantó masturbarme con el gel, y empecé a jugar con mi culito, al principio con un dedo y luego con dos, también le pedí a Javier que lo hiciera, y en esos días en la costa practicamos por primera vez sexo anal!

-ANALIA: ¿Y cómo te fue con eso? Es una práctica que a los hombres suele gustarles, aunque no a todos y a muchas mujeres no les gusta, aunque algunas aceptan hacerlo para satisfacer a sus parejas.

-LAURA: Hace algunos años lo habíamos intentado, pero creo que no lo habíamos hecho bien y Javier jamás volvió a insistir, pero fue todo tan lento tan suave, tan excitante, que me terminó gustando, y desde esa primera vez, lo hemos hecho varias veces más, supongo que formará parte también de nuestra sexualidad!

-ANALIA: Eso está muy bien! Lo importante es que los dos puedan disfrutarlo, en el plano de la sexualidad, se pueden experimentar muchas cosas, pero estando en una relación, siempre lo mejor es hacerlo de común acuerdo. Hay parejas que estando de acuerdo, deciden tener relaciones con otras personas, o incorporar personas a las propias, también experimentar otras variantes sexuales, pero por el bien de la pareja, es conveniente que esas prácticas estén consensuadas, habladas previamente, que la decisión sea de los dos, de lo contrario suelen surgir problemas. Me alegra mucho que estés volviendo a encauzar tu sexualidad, y mucho mejor si seguís enamorada de tu marido, las relaciones de amor y buen sexo, suelen ser las mejores, las más unidas y las más duraderas.

-LAURA: Y tengo que decirte que de a poco he ido dejando de lado la vergüenza por mostrar el cuerpo, ya no me preocupa tanto si alguien me mira el culo y no le gusta.

-ANALIA: Esa es la idea Laura! Lo fundamental es estar en armonía con nuestro cuerpo! Es disfrutar de él, y quererlo tal cual es, solo así, nos ocuparemos de su bienestar.

-LAURA: Ya se lo agradecí a mi psicóloga y quiero agradecértelo a vos también, creo que me han ayudado mucho a lograr este cambio y me doy cuenta de que tendría que haber sido mucho tiempo antes!

-LAURA: Pero más allá de eso, este logro es completamente tuyo, y por mi parte estoy conforme de que lo hayas logrado! Me gustaría que al menos vinieras una vez más si te parece el mes que viene.

-LAURA: En verdad me gustaría seguir viniendo, por un tiempo, quizás una vez al mes!

-ANALIA: Me parece perfecto! Nos veremos el mes que viene entonces! Me alegro mucho de todos estos cambios en vos! Seguí así!

-LAURA: Muchas gracias Analía!

Nos despedimos con un beso, y antes de salir pedí un turno para el mes siguiente.

Me subí al ascensor y apreté el botón del segundo piso, quería pasar por el sex shop a comprar otro pomo de gel.

Cuando Gabriela abrió la puerta, me reconoció y me invitó a pasar muy amablemente, le pedí el pomo de gel, y cuando me preguntó si quería ver algo más, le dije que miraba un poco de todo lo que allí había exhibido.

En una vitrina había consoladores de todos los tamaños, formas y colores, y mientras los observaba, Gabriela se acercó, y me dijo que si quería ver alguno en particular, lo podía sacar de la vitrina.

Me fue contando que eran muchas las mujeres compraban uno, algunas para utilizarlos cuando no estaban sus parejas, o directamente porque no tenían pareja, las mujeres lesbianas, mujeres que los llevaban para utilizar con sus maridos, para practicar la doble penetración, y algunas para usarlos penetrando a sus hombres.

En ese momento pensé que quizás podríamos utilizar uno con Javi, y experimentar el sentirme penetrada por ambos orificios, seguramente le entusiasmaría la idea.

Le pedí que me mostrara uno de color piel, que me parecía más o menos del tamaño de la de Javier.

Luego de tenerlo un momento de mis manos, decidí comprarlo, además también podría usarlo para mis sesiones de autosatisfacción.

Si alguien me hubiera dicho hace unos meses, que yo estaría en un sex shop comprando gel lubricante y un consolador, le hubiera dicho que estaba loco, pero salí del edificio con todo eso en mi cartera, creo que eso también era parte del cambio que venía experimentando.

Decidí mostrárselo a Javi el sábado en la noche, que suelen ser las sesiones más largas y relajadas, ya que al día siguiente podemos dormir hasta cualquier hora.

Esa noche mientras cenábamos Javier me comentó que tendría vacaciones las últimas dos semanas de febrero, y empezamos a pensar a dónde podíamos irnos esta vez.

Después de barajar algunas opciones, nos decidimos por volver a Brasil, y en ese mismo momento, le dije que me compraría una bikini, qué iríamos juntos a comprarla, y que sería él quién la eligiera.

Conociéndolo, sabía que seguramente la elegiría bien pequeña, pero le iba a dar el gusto y la que él quisiera, yo me la pondría.

Después de la cena, se puso a buscar algún lugar a dónde ir, y entre varias opciones encontramos un hotel en Canasvieiras, tenía disponibles doce días en esa fecha.

Hicimos la reserva, y mientras yo lavaba los platos, Javi busco vuelos, encontrando unos desde Buenos Aires hasta Florianópolis, y luego de allí, media hora de viaje un auto hasta Canasvieiras.

Contentos los dos por haber resuelto tan rápido nuestras vacaciones, nos fuimos a la cama.

Ese viernes le pregunté a Javi si tenía planes para el sábado, y me miró con una sonrisita, le dije de ir a cenar, y que luego tenía una sorpresita para él!

Ese sábado era un día de mucho calor, y se me ocurrió ponerme un vestido que hacía algunos años no usaba, casi hasta las rodillas, de tela liviana de verano y con un estampado de flores, conjunto de ropa interior blanco, y sandalia blancas de taco alto.

Fuimos a un bonito restaurante al que no habíamos ido nunca, y después de la excelente cena, nos fuimos a ese bar que ya habíamos ido varias veces, y qué tanto nos había gustado.

Llegamos a casa pasaditas la una de la mañana y fuimos para la habitación, y entre besos le fui sacando la ropa, hasta dejarlo completamente desnudo, ya con su erección por supuesto.

Desabotoné lentamente el vestido, y me quedé ante él en ropa interior, y las sandalias de taco aún puestas.

Del placard saqué la bolsita del consolador, que ya lo había tenido en mis manos, lo había higienizado y dejado listo para usar, graciosamente le había puesto por nombre Javi dos.

Lo saqué de la bolsa de espaldas a él, y cuando lo tuve en las manos me di vuelta

-LAURA: Mi amor, te presento a Javi dos!

La cara de Javi fue un poema, entre asombro y excitación.

-JAVIER: Epa! ¿y esto?

-LAURA: Para que Juguemos! ¿Qué te parece?

-JAVIER: Ya quiero que lo probemos!

Se acercó a mí, me abrazó, me besó apasionadamente, y nos acostamos en la cama.

Mientras recorríamos nuestros cuerpos, dejé el consolador sobre la cama, para poder tocar a placer a mi hombre.

Javi me pidió que me dejara las sandalias puestas, que así estaba tremendamente sexy!

Entre caricias besos lenguas y manos, me fui excitando, tome el consolador y llenándolo de gel, me fui penetrando lentamente la conchita, ante la mirada atenta de Javi, que no se perdía detalle.

Luego fue él quien tomó el mando, cuando se lo pedí y mientras mordisqueaba mis pezones, lo hacía entrar y salir, hasta provocarme un orgasmo.

Después fue su turno de penetrarme y lo hizo hasta que me llegó otro orgasmo.

Tomando el gel, desparrame un poco en el consolador y entregándoselo le dije:

-LAURA: Amor! ¿Qué te parece si mientras me cogés, jugas con este en mi culito?, me gustaría saber que se siente estar cogida por ambos agujeritos, ¿qué decís?

-JAVIER: Mmm…! Que me volvés loco! Juguemos!

Se acostó boca arriba en la cama y yo me senté poco a poco en su pija hasta que la tuve toda adentro, luego empecé a subir y a bajar, mientras Javi jugaba con el consolador en mi esfínter, aún sin meterlo.

Luego sentí cuando comenzó a penetrarme poco a poco, alternaba los movimientos de las penetraciones, con las del juguete en mi culito, que poco a poco lo fui sintiendo cada vez más adentro, y sumado a eso los mordiscos en mis pezones, el placer que estaba sintiendo me llevó a acelerar mis movimientos hasta llegar nuevamente al orgasmo, y un momento después, Javi acababa en mi conchita.

Me había encantado esa novedosa sensación, ya volveríamos a repetirlo seguramente.

Ese viernes de mediado de febrero, llegó el último día de trabajo de Javi y al día siguiente, nos iríamos a Brasil.

Preparamos esa tarde la maleta y la dejamos lista para salir, al día siguiente nos iríamos en un taxi hasta el aeropuerto a eso de las seis de la mañana, el vuelo salía a las nueve y cuarenta y cinco.

Guardé la bikini que me había comprado sin que Javi la viera, quería estrenarla en esas playas.

El vuelo salió a horario y estuvo muy tranquilo, llegamos al aeropuerto y de allí nos fuimos en un taxi hasta el hotel, tomamos la habitación, nos cambiamos y salimos a comer algo.

La playa estaba a tres cuadras y luego de almorzar, caminamos hasta allí para conocerlas, ese día estábamos bastante cansados y decidimos ir al día siguiente.

Descansamos en el hotel, nos dimos un baño y salimos a caminar.

Recorriendo la zona comercial, encontramos un local donde vendían trajes de baño y le recordé a Javi que teníamos que comprar uno y que él sería quien lo eligiera.

Luego de mirar muchas bikinis de diferentes formas tamaños y colores, Javi, como me lo esperaba, eligió dos, que terminamos comprando, uno de color blanco y el otro de color amarillo, uno más pequeño que el otro y por supuesto le daría el gusto de usarlos en la playa a la que fuéramos.

Luego de cenar volvimos al hotel y me pidió que me los volviera a probar, el blanco era el más pequeño, muy pequeño, pero en verdad me excitaba lo que lograba provocar en Javi, dos pequeños triangulitos que a duras penas me cubrían poco más que los pezones y la parte de abajo, también muy pequeña, en el frente, apenas cubría mi conchita, y por detrás una mínima franja de tela que me dejaba todo el culo al aire.

Por supuesto esa noche me hizo el amor con esa bikini puesta, y vaya orgasmos que me sacó!

Al día siguiente fuimos a la playa, por supuesto fui con una remera y el famoso short de jean que me había recortado, que a Javi le encantaba.

Al no conocer a nadie, poco a poco me fui acostumbrando a esa bikini y a no prestarle tanta atención a las miradas.

Fueron en verdad unos días hermosos, que disfrutamos a pleno, tanto en las playas como en las salidas nocturnas, incluso una de esas noches, me animé a salir con un vestido y sin corpiño, con el que los pezones se me marcaban bastante, pero al estar con Javi, me despreocupé de todo.

Tuvimos en esos días, un buen promedio de encuentros sexuales, fueron casi todas las noches, y en varias noches, algunas de nuestras pequeñas locuras, como tocarnos mutuamente en una playa.

Luego de esos hermosos días en Brasil, Javi volvió al trabajo y a mí me quedaban unos días antes de comenzar.

Esa misma semana Enrique nos convocó a una reunión para organizar el trabajo de ese año.

La reunión fue en la facultad, y nos volvimos a reencontrar todos luego del asado de fin de año.

Pablo me saludo muy amablemente y estuvimos conversando un rato hasta que todos llegaron.

Enrique presentó los proyectos para ese año, dándonos una copia a cada uno, y antes de finalizar, nos dijo que Pablo que trabajaría en segundo año, junto conmigo.

Cuando todos se iban retirando, hablamos un momento más con Pablo, y le dije que si tenía alguna duda sobre el proyecto que me avisara, por lo que le dije que agendara mi teléfono.

Las clases comenzaban en dos semanas, y si tenía alguna duda le podría ayudar en esos días.

Amablemente se ofreció a llevarme a casa, y yo acepté, hacía demasiado calor para volver en colectivo.

Me despedí de él y bajé del auto al llegar a casa, diciéndole que cualquier cosa me llamara.

Un par de días después, me mandó un mensaje diciéndome que tenía algunas consultas para hacerme, sobre qué tipos de ejercicio estábamos haciendo para los alumnos.

Le dije que si quería podíamos encontrarnos, y entre los dos armábamos los ejercicios, al menos de las primeras unidades del programa.

Me dijo que estaría buenísimo, y si podíamos encontrarnos al día siguiente, para él estaría muy bien, así podía ir preparando todo.

Le dije que el viernes por la tarde iba al gimnasio, pero que a las cuatro ya estaba de vuelta, si quería podía pasar por casa después de esa hora.

Volvía del gimnasio ese viernes con los auriculares escuchando música, cuando al llegar a casa lo vi parado en la puerta, no me lo esperaba y me encontró con la ropa de gimnasio, es decir la calza gris y una remera corta.

-PABLO: Hola Laura!

-LAURA: Hola Pablo! ¿Cómo estás?

-PABLO: Perdón que llegué un rato antes, pero andaba cerca y me vine!

-LAURA: No pasa nada! Entremos!

Caminé delante de él y antes de abrir la puerta, pude ver por el reflejo del vidrio de la entrada que me estaba mirando el culo.

Continuará…

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