Destinos cruzados, un nuevo comienzo 6
La verdad encontrada en esa cabaña no era solo corrupción, era una traición que quemaba el alma. Lorena necesitaba olvidar el dolor, y John estaba allí para darle lo que ella no podía negar. Pero mientras sus cuerpos se unían para sanar las heridas, Lorena ya tenía otro plan en mente: uno que terminaría en sangre.
Destinos cruzados, un nuevo comienzo 6
Hace una semana apareció un hombre por el juzgado pidiendo hablar con Marcos. Era el padre de Lorena, parecía muy preocupado. Marcos habló con Laura, haciéndole pasar al despacho de Laura inmediatamente, lo primero que quiso saber era como se encontraba su hija. Marcos le dijo que Lorena se encontraba bien, se le había asignado a alguien para su protección. El padre de Lorena respiro algo más tranquilo, pero su mirada reflejaba un gran miedo.
• ¿Qué ocurre Damián?, nunca te había visto tan asustado.
• He venido para asegurarme que mi hija estaba a salvo y a entregarte esta carta, si algo me ocurriera quiero que se la hagáis llegar a Lorena.
• ¿Quieres que le avisemos a Sofía? – pregunto Marcos.
• No, Marcos, no te fíes de ella.
• ¿Qué es lo que no me cuentas, Damián? – volvió a preguntar Marcos.
• Ahora tengo que irme, prométeme que esta carta llegara a Lorena, solo confió en ti y en mi hija.
Damián se abrazó a Marcos con mucha fuerza, este pudo ver como algunas lágrimas resbalaban por la mejilla del padre de Lorena. Intento detenerlo, pero Damián le dijo que tenía prisa, que tenía poco tiempo para dejarlo todo preparado.
• Damián, podemos protegerle – dijo Laura.
• No podéis, pero con saber que si podéis proteger a Lorena me voy satisfecho.
Damián desapareció sin dejar rastro, Marcos y Laura intentaron todo para dar con él, pero los policías en los que Laura confiaba, habían sido asignados para proteger a Marta, al final, una semana después, encontraron un coche hecho un amasijo de hierros al fondo de un acantilado. Laura dio orden de que revisaran ese coche a fondo y si dentro de él había algún cadáver le hicieran la autopsia. Después de revisar el coche y el cadáver calcinado que encontraron dentro, no había ninguna duda, el forense encontró suficiente tejido como para hacer la prueba de ADN, era Damián el padre de Lorena.
Laura decidió llamar a John.
• Hola cuñado, ¿qué tal lo lleva Lorena?
• Cada vez que la despierto a las cuatro y media de la mañana me odia a muerte, pero se va aclimatando, tienes buen ojo, aprende rápido y se fija en todo, podría ser una buena investigadora para la fiscalía.
• John…
• ¿Qué ocurre Laura?
• Hemos encontrado al padre de Lorena muerto, una semana antes paso por el juzgado y nos dejó una carta para Lorena.
• Joder Laura, nuestra vida siempre está repleta de malas noticias, tranquila, yo me encargo de decírselo.
• Podríamos quedar en un sitio neutral para poder entregarle la carta.
• Sí, en el sitio de siempre.
John colgó la llamada, Laura sonrió, ese sitio era un parque botánico al que solía ir con Sharon, era el sitio perfecto allí podrían hablar con tranquilidad fuera de posibles espías. En otra ciudad John y Lorena habían ido a entrenar un poco, tenía una figura muy bonita, pero su resistencia era muy baja, así que le hacía correr diez kilómetros todos los días. Cada vez que pasaba al lado de John, Lorena lo miraba con odio, pero algo vio en la cara de John que se paró en seco y le pregunto si todo iba bien.
• Lorena, vamos a ese banco que tenemos que hablar.
• Tú dirás – dijo Lorena.
• No sé cómo decirte esto, no tengo demasiado tacto.
• Dilo como te salga – Lorena pensó que sería una de sus críticas, era un hombre muy guapo, pero le tenía harta con tanto entrenamiento.
• Han encontrado muerto a tu padre.
Lorena se puso de pies de un salto y John tuvo que sujetarla, para que esta no cayera redonda al suelo, John la cogió entre sus brazos y la abrazo. Lorena lloraba desconsoladamente gritando que su padre no podía estar muerto, Él entendía perfectamente lo que Lorena estaba sintiendo en ese momento. Hizo lo único que podía hacer consolarla, una vez que se calmó un poco le dijo.
• Lorena, tu padre le dejo una carta para ti a Marcos, tenemos que ir a recogerla.
• ¿Sabes como ha sido?, ¿sabes si el padre de Marcos ha tenido algo que ver?
• Laura no me ha dicho nada más, si lo supiera te lo diría, créeme – John seco las lágrimas de Lorena, miro su rostro y se dijo a sí mismo que era una mujer muy hermosa.
• ¿Sabes si mi madre está bien?
• Por lo que sé solo había un cuerpo, pero seguro que para cuando nos veamos, Marcos y Laura sabrán algo más.
Los dos se pusieron en marcha, el parque botánico estaba a unas dos horas de donde estaban, llegarían por la tarde. Se detendrían a comer algo, aunque ninguno de los dos tenía ni una pizca de hambre. Lorena no habló en todo el viaje, de hecho se quedó en el coche cuando John salió a por algo de comer, ella solo quería llegar cuanto antes, para cuando llegaron Marcos y Laura ya les estaban esperando.
Cuando Lorena vio a Marcos corrió para abrazarse con él, John era un hombre que le gustaba mucho, no lo podía negar, pero todavía no tenía con él, la confianza que sí tenía con Marcos, cuando Lorena lo abrazo volvió a llorar. Lorena quería muchísimo a su padre, la conexión que tenía con él, nunca lo había tenido con su madre.
• Lorena, lo siento muchísimo.
• ¡Ha sido tu padre!, ¿verdad?
• No lo sabemos con exactitud Lorena, estamos teniendo demasiadas interrupciones.
• ¿Qué quieres decir?
• Que alguien no quiere que sepamos la verdad – dijo un serio Marcos.
Laura, después de hablar con John se acercó a Lorena, después de darle sus condolencias, le entrego la carta. Lorena abrió la carta delante de todos, en ella Damián pedía disculpas a su hija, por no haber podido despedirse de ella, eso hizo llorar a Lorena, después de la disculpa había unos números. Eran coordenadas, Lorena Sabia perfectamente en donde se encontraba ese lugar. Entre todos decidieron que lo mejor sería que fueran John y Lorena, cuanta menos gente supiera el paradero de aquel lugar sería mejor para todos. Lorena sabia que si su padre le había dejado esas coordenadas era porque allí encontraría la verdad de lo ocurrido, pero algo le decía que lo que iba a encontrar no le iba a gustar.
Mientras John conducía en silencio, Lorena se preguntaba ¿por qué su madre no estaba con su padre?, por un segundo se le pasó por la cabeza que su madre podía ser una de las culpables de la muerte de su padre. Lo descarto al instante, últimamente discutían mucho, pero qué matrimonios no lo hacían. Lo que sí estaba segura era de que el padre de Marcos estaba metido en el ajo, nada se hacía sin su consentimiento. No podía entender como había conseguido tanto poder.
Su padre fue uno de los empresarios más grandes de la ciudad, pero tuvo que ocurrir algo para que terminara casi en la bancarrota, no era una persona impulsiva y solía meditar mucho cada decisión que tenía que tomar, más cuando esa decisión podía costarles el puesto de trabajo a muchos trabajadores. ¿Habría provocado ese descalabro el padre de Marcos desde la sombra?, no tenía respuesta para esa pregunta, pero tenía la esperanza que su padre le abría dejado algo que lo aclarara todo.
John miraba a Lorena por el retrovisor, le gustaba mucho, pero ahora no era momento para eso. Su padre había muerto y lo que menos necesitaba Lorena era que él le distrajera con tonterías. Estaba tan absorto en sus pensamientos que no se dio cuenta de que Lorena llevaba un buen rato mirándole.
• John, antes me ha dado la sensación de que comprendías perfectamente lo que estaba sintiendo.
• Así es, yo también perdí a alguien muy cercano.
• Me gustaría saber quién era, pero no tienes la obligación de contestar – John la miro y sonrió.
• Se llamaba Sharon y era mi hermana.
• Lo siento mucho.
• El parque botánico en el que hemos estado era el sitio preferido de Sharon y Laura.
• ¿Qué Laura?, ¿la jefa de Marcos?
• Así es.
• Laura es una mujer muy guapa, tienes alguna fotografía de tu hermana.
John le dio la cartera a Lorena y al abrirla había una fotografía donde aparecían los tres sonriendo.
• Hacían muy buena pareja, pero eso no es lo que más me ha sorprendido.
• ¿A no?, ¿qué es lo que más te ha sorprendido?
• Sales sonriendo, pensé que no sabías hacerlo.
John le quito la fotografía y empezaron a reírse los dos, ese momento relajo el ambiente, casi habían llegado, pero los últimos metros los tendrían que hacer a pie, el coche de John no estaba preparado para moverse por ese terreno. Todavía era de día, pero pronto anochecería, lo mejor sería que llegara al sitio lo antes posible. John sacó un arma, entonces Lorena le miro y le dijo.
• ¿Para qué sacas esa arma?
• Para protegernos.
• Entonces dame una a mí también, ¿no?
• No, tú ponte detrás de mí.
Anduvieron durante unos doscientos metros por un camino estrecho, al final de ese camino se encontraba una cabaña hecha a mano, al llegar Lorena saco una de las rocas de la pared y de dentro saco una llave. Al entrar todo estaba muy limpio, como si alguien hubiera estado en ese lugar, hace poco. Lorena encendió el generador y conecto la electricidad de toda la casa, encima de la mesa de la sala de estar se encontraban algunas carpetas, sobre estas se encontraba un pendrive.
John comentó que debían descansar, pero Lorena no le hizo caso y empezó a ojear las carpetas. En ellas había documentación de veinte años atrás, desde que el padre de Marcos había entrado en sus vidas. John al verlos se dio cuenta de que cada uno de esos informes era una trampa mortal, de verlo la fiscalía el padre y la madre de Lorena hubieran terminado en la cárcel. En otra de las carpetas había un certificado de nacimiento de Lorena, en él aparecía el nombre de su padre y el nombre de otra mujer.
En otro folio decía que en el pendrive había un video donde le explicaría lo de ese certificado de nacimiento, quedaba todavía una carpeta más, esta fue la carpeta que destruyo el castillo de naipes que había sido la vida de Lorena, dentro de ella había cientos de fotos de la madre de Lorena follando con el padre de Marcos, follando con Alberto y Raúl a la vez o con otros hombres que no conocía de nada. Lorena tuvo que sentarse para no caerse redonda al suelo, mientras las fotografías se iban cayendo, creando un mosaico del horror.
Cuando consiguió recuperarse puso el pendrive en el portátil que su padre guardaba en la cabaña, en él había un video, donde Damián explicaba que el nombre de la mujer que aparecía en el certificado de nacimiento era su verdadera madre. Sofía que así se llamaba la que hasta ese momento creyó Lorena que era su madre, fue un casamiento que concertaron entre sus abuelos para enriquecerse las dos familias. Damián terminó sintiendo algo parecido al amor por Sofía, pero pudo comprobar que no fue recíproco.
También le dijo que se arrepentía de no habérselo contado, pero entre todos sin contar con su consentimiento decidieron que lo mejor era que Lorena siguiera pensando que Sofía era su verdadera madre, Lorena paro el video.
• Siempre sentí una gran conexión con mi padre, pero con mi madre no sentía lo mismo, era como si estuviera interpretando un papel constantemente, ahora entiendo por qué.
Lorena volvió a reproducir el video, su padre siguió relatando que empezó a ver la desaparición de grandes sumas de dinero que no se podían justificar, solo Damián y Sofía podían manejar las finanzas de la empresa al ser los socios mayoritarios. Decidió contratar a una empresa para que pusieran cámaras y micros en toda la casa, gracias a eso, pudo comprobar que no solo que Sofía y el padre de Marcos estaban compinchados, además estaban usando la empresa para blanquear dinero fraudulento y también estaban robando el capital e ingresándolo en cuentas de paraísos fiscales. Con todo esto Damián intento denunciarlo, pero pronto se dio cuenta de que tenían políticos, policía y jueces comprados. Sabía que tarde o temprano Sofía y el padre de Marcos descubrirían que él lo sabía todo, solo esperaba tener el suficiente tiempo para poder dejar toda la información preparada, para que Lorena pudiera acabar lo que él no pudo.
Por último se disculpaba con Lorena por ser un hombre tan confiado y haber llevado a su familia a la ruina, diciéndole que la quería con toda su alma.
• Esto no es culpa tuya papa – mientras apretaba los puños hasta hacerse sangre.
Lorena lloraba de rabia, saber que la que creía su madre era culpable de la muerte de su padre fue demasiado para ella, entonces empezó a gritar. John la abrazo con fuerza, Lorena le recordaba a el día que supo de la muerte de Sharon, en ese momento sucedió algo, Lorena se separó de John, lo miro de arriba abajo y volviéndose a acercar lo beso. John al principio se quedó quieto, no sabía si esto estaba bien, pero cuando Lorena le empezó a sobar la polla por encima del pantalón, no pudo contenerse y empezó a desnudarse.
No hubo preliminares, simplemente Lorena tumbo a John sobre el sofá y poco a poco se fue lo fue introduciendo centímetro a centímetro, estaba destrozada, pero ese placer que estaba sintiendo en ese momento estaba siendo un bálsamo para ella, Lorena empezó a cabalgar a John con más ímpetu, era como si quisiera deshacerse del dolor con cada una de las embestidas. Lorena se sentía mal, porque sentía que estaba utilizando a John para sentirse mejor ella, pero cuando sintió con la dulzura con la que John la estaba tratando empezó a llorar.
Lorena se dejó llevar, lo necesitaba, necesitaba desahogarse, pero también necesitaba ese cariño que John le estaba proporcionando. También fue consciente por primera vez que por mucho que lo odiara por hacerla levantarse a las cuatro y media de la mañana, sintió una conexión especial con este hombre y se alegró de que por parte de John también había pasado lo mismo, ahora solo estaban follando, ya tendrían tiempo para hacer el amor.
John se sintió mal al principio al pensar que se estaba aprovechando de Lorena, pero pronto comprendió que esta era la forma que Lorena había elegido para sacar toda esa rabia que llevaba dentro, siempre le gusto desde la primera vez que la vio, y esto hubiera sido un sueño hecho realidad, pero si se hubiera dado en otras circunstancias, Lorena lo necesitaba y él se lo iba a dar, entonces noto como la mirada llena de lágrimas de Lorena habían cambiado y sus caricias se hacían cada vez más cercanas y cariñosas.
John sintió que era correspondido por Lorena y se sintió feliz, desde ese momento se dedicó a darle todo el cariño que fuera capaz. El placer estaba siendo muy grande y no tardaron en llegar al orgasmo, un agradable e intenso orgasmo.
• ¿Te arrepientes Lorena? – pregunto con miedo John.
• No, al contrario, sé que este no es el mejor momento, pero me gustas mucho John y cuando este pase me gustaría intentarlo, eso si tú quieres.
• Claro que quiero – contesto un contento John.
• Entonces abrázame.
John abrazó a Lorena, no tardaron en dormirse, el día había sido duro y estaban agotados. John despertó pasadas unas horas, Lorena no se encontraba a su lado, la busco por la cabaña. En seguida se dio cuenta de que faltaba una de sus armas y el coche, cogiendo el móvil llamo a uno de sus contactos para que viniera a recogerlo, Lorena estaba a punto de cometer una locura y tenía que impedírselo.
En casa de Lorena Sofía se estaba dando un festín con Raúl y Alberto, este último tumbado, con Sofía sobre él con su polla bien adentro de su coño, mientras Raúl se la metía por el culo desde atrás, estaban tan absortos que ninguno se dio cuenta de que alguien había entrado en la casa, esta persona se fue acercando a ellos, entonces levantando el arma incrustándola en la sien de Alberto.
• Hola mamá, veo que estás festejando la muerte de papá – llena de rabia.
• ¡Lorena! – grito Sofía.
Continuará.
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