Xtories

El Cuñado parte 10 (Final)

Albert nunca imaginó que su papel en el matrimonio sería el de espectador de su propia destrucción. Pero cuando el espejo del gimnasio refleja la verdad desnuda de su esposa, el dolor se disuelve en un placer prohibido que lo atrapa sin salida.

Lanfasone133K vistas9.3· 36 votos

EL CUÑADO Parte 10

Oscar empalaba a Sofía contra el espejo, esta se aferraba a su corpachón con sus torneados brazos al cuello y sus piernas musculadas anudadas al corpachón seboso-

_Ahhhh!!..._ soltó de pronto su garganta, ese grito de placer que ella llevaba reprimiendo me atravesó el estómago como una puñalada.

_Ahhhh!....dios….dios….._ volvió a decir.

Oscar la hacía subir y bajar sobre su polla como una muñeca inerme, de pronto la besó con furia, un morreo obsceno. Todo me lastimaba a la vez que me volvía loco de excitación, me sentía como suspendido en un limbo de dolor, placer morboso e irrealidad, parecía estar flotando dentro de un sueño.

Luego Oscar se giró con Sofía montada en su polla y caminó unos pasos alejándose del espejo.

Ella aferrada a él parecía más imponente que nunca, la curva de su espalda se acentuaba profundamente, las nalgas carnosas y perfectas de su culazo con las manazas de Oscar sobre ellas.

Ahora tenía un perfecto plano de su culo y por un momento vi la gran polla penetrando el coño rosado, separando los labios vaginales como un cuchillo cortando mantequilla.

Y entonces la voz de mi cuñado me sacó de mi ensoñación.

_Venga Albert sal de ahí, ven a ver de cerca cabrón, ven a ver de cerca como me follo a tu tetona_

Se me congeló el corazón, ahora ellos estaban más de perfil, los tetones de mi esposa aplastados sobre el pecho de ese orangután, el rostro de ella contraído en una mueca de dolor- placer que me cortaba el aliento, su mentón se apoyó sobre el hombro seboso de él.

_Ahhh!!….joder….._ dijo ella con los ojos cerrados, Oscar sonreía torvamente, el rostro sudado por el esfuerzo.

Plass!!.......plaasss….Plaaass!!

Se escuchaba ahora el ruido de pelvis contra pelvis, chocando con violencia, mi esposa emitió un gemido casi animal, una especie de grito ronco y ahogado que jamás le había escuchado.

Salí de mi escondite caminando como un sonámbulo.

Mi esposa giró la cara para verme, pero parecía no registrar mi presencia, era como si estuviera en otro mundo, el ceño fruncido, el hermoso rostro deformado por la mueca del placer más absoluto, sus labios se fruncían, asomaban sus blancos y fuertes dientes, todo su cuerpo exigido en el esfuerzo de colgarse del cuello de mi cuñado y estar recibiendo esos pollazos dentro de su coñito que rezumaba un flujo pastoso y blanquecino, tal vez por el aceite que con que Oscar la había untado.

_ Dale Albert no te cortes, filmala….filma como me la estoy cojiendo_ dijo él, mi esposa lo besó, ella buscó su boca y metió su lengua dentro y ladeó su cabeza besando a Oscar con pasión.

El móvil me temblaba en las manos mientras filmaba.

_Decile a tu maridito, Sofía lo que es tener mi pija adentro_ mi esposa me miró, enajenada sin verme, su boquita fruncida en un mohín tierno, mientras subía y bajaba sobre la polla, no sé cómo Oscar aguantaba tanto tiempo follándola así, de pie.

_Te dije Albert que se moría de ganas de follar…que se la garchen bien….así ¿No bebé?_ y entonces le dio un mete y saque tremendo, otra vez el sonido obsceno de pelvis contra pelvis, Sofía mirando fijamente a Oscar, como hipnotizada, los brazos echados a su cuello, sus nalgas rotundas, sus caderas ejerciendo presión sobre el corpachón de oso, todo su cuerpo en tensión.

_Ahhhgrrrrrr……._ volvió a lanzar Sofía ese extraño y gutural gemido de su garganta enronquecida.

Oscar le dio un pico breve en los labios sin dejar de follarla violentamente y ella empezó a correrse montada sobre él.

Sus piernas temblaban y se contraían, echó su adorable cabecita hacía atrás, violentamente, los ojos cerrados, los brutales y sudados tetones se refregaron contra el pecho de aquel gorila.

Mi dulce Sofía, mi cándida y tranquila esposa corriéndose como un animalito salvaje, montada como una potranca sobre el cuerpo seboso y grotesco de mí cuñado Oscar.

Este retrocedió unos pasos hasta un banquillo alargado que se usaba para levantar pesas.

Se dejó caer allí siempre con Sofía empalada en su polla, ella apoyó por fin los finos tacones de sus sandalias en el suelo, él le dio un sonoro azote en el culo, ella gimió, sus tetones se despegaron del pecho de su amante, respiraron los dos agitadamente buscando aire, luego se besaron, un largo morreo, ladeando las cabezas, jugando con sus lenguas.

No podía creer el ver a mi esposa así. Realmente cuan necesitada estaba de ser follada así, de entregarse así, cuanto deseo reprimido había estado acechando en ella. Pero ahora se había liberado del prejuicio que la sujetaba y me di cuenta que no tenía límites y que todo esto apenas comenzaba.

Y ahora era ella quien se clavaba en él, era ella quien lo montaba frenéticamente mientras se besaban en la boca y Oscar sobaba sus pechos y le daba azotes que enrojecían su culazo, la mano pesada de él comenzó a marcarse con saña en las nalgas de Sofía y cada azote sonaba como un pistoletazo.

_Mmmm…._ gemía ella dentro de su boca, ahogando los gemidos en el beso.

Entonces Oscar se recostó sobre el banquillo y ella apoyó sus manos en el pecho de él y así comenzó a impulsarse, botando sobre su polla cada vez con más violencia.

Y su coño enrojecido era un anillo que aprisionaba esa gran polla y Oscar comenzó ahora a darle bofetadas en los tetones que oscilaban de un lado a otro y chocaban entre si e incluso le dio una bofetada en la mejilla y mi esposa lo miró sorprendida, con el rostro casi a punto de llorar y luego otro bofetón en su mejilla y ella lo volvió a mirar fijamente y más bofetones sobre los tetones, sobre esas montañas carnosas y erectas de sus pechos.

Y las piernas de mi esposa se contraían por el esfuerzo y los músculos de sus muslos y sus pantorrillas se marcaban y resaltaban en ese ejercicio de dejarse caer sobre la polla.

_Me corro…..acabo…acabo……… otra vez_ dijo de pronto como si ella misma no pudiera creerlo.

Y mientras se corría frenéticamente me miraba, extrañada casi sin saber lo que estaba pasando y luego casi sollozando pareció reconocerme por fin.

_Perdona…perdóname amor…..me está destrozando_ dijo y acabó de correrse y luego cayó pesadamente sobre Oscar y volvieron a besarse y él le acarició la nuca paternalmente con mucha ternura.

Y ella fue bajando por su cuerpo ahora besándoles las tetillas y luego la tripa abultada, sus labios se posaron con una dulzura extrema sobre el ombligo peludo de aquel hombretón y supe lo que vendría y estuve tentado de cerrar los ojos para no ver pero en cambio seguí filmando.

Seguí filmando cuando la pequeña boquita de labios carnosos de Sofía se abrió como una dulce flor y engulló y envolvió de forma tan dulce y suave la polla de Oscar y se la metió en la boca y comenzó a mamar con suavidad, con una ternura extrema como si tuviese miedo de hacerle algún daño y sus ojos cerrados, sus parpados dolientes y su naricita pegada a la ingle peluda y viril.

Oscar extendió su mano y le revolvió el fino pelo castaño como premiándola por la labor y ella seguía con sus ojos cerrados, ajena a todo lo que no fuera mamar ese pollon con ternura infinita, con fruición, no dejando ningún resquicio de piel por besar y chupar y luego se la sacó por completo de la boca y la lamio, a lo largo y luego la cabeza de la polla y entonces me miró como avergonzada y otra vez pareció pedirme perdón con los ojos por lo que estaba haciendo y luego besó esa polla, varias veces sobre todo el tronco y la cabeza, besos sonoros con todo el labio, por mementos refregando sus labios por la polla como queriendo impregnarse de su olor

_Si…mi amor…que bien peque…si_ dijo Oscar

Y ella ahora se dejó caer de rodillas en el suelo y él se incorporó hasta sentarse y se colocó más al borde del banquillo y se inclinó para darle un beso en la boca, esa boca carnosa de mi esposa que estaba impregnada del olor de su polla.

Y ella sumisamente volvió a bajar la cabeza y besó la ingle y la parte interna de la ingle y bajó aún más y lamió las bolas de Oscar suavemente con esa ternura exquisita con que estaba haciendo esa mamada, como no queriendo lastimar un objeto precioso.

Y mi polla estaba a reventar, mi calzoncillo mojado de líquido preseminal y dos gruesas lágrimas corrían por mis mejillas, había comenzado a llorar casi sin darme cuenta.

Porque sabía que ya nada sería igual entre mi esposa y yo pero a la vez era tan hermoso verla así, ella era tan hermosa y se había convertido en una mujer tan espectacular, estaba tan espectacularmente buena y estaba bien así, esta era la nueva Sofía, esto era lo que ella se merecía y lo que yo tal vez ya no podía darle.

Y ahora se introducía los huevos de Oscar dentro de su boca con delectación y yo miraba ese cuerpazo increíble, de rodillas en el frío suelo del gimnasio, a los pies de ese troglodita, comiéndole los huevos, sumisamente, agradeciéndole el polvo de hacía un rato, premiándolo en toda regla por la follada que acababa de pegarle, pero aún faltaba más claro.

_Alcanzame el aceite…Albert_ dijo Oscar, se lo di.

Mi esposa hora le comía la polla con suavidad pero regalándole una mamada en toda regla, su boquita trataba de meter toda la porción de polla que pudiera.

_A ver bebé…_ dijo él apartándola, con una mano en su cabeza.

Se puso aceite en una mano y la refregó por los tetones, frotándolos bien, embadurnándolos de aceite y luego volcó un chorro de aceite directamente en medió de los pechos.

_ Vení Sofía_ dijo luego y golpeó con su polla como un mandoble sobre los labios de ella y luego sobre su pecho y luego sobre las tetazas que se estremecieron ante los golpes de esa polla y mi esposa entendió y se incorporó un poco, casi sentándose sobre sus propios talones y se juntó los pechos con ambas manos y la polla de Oscar se situó, se posó como un gran pájaro caído del cielo en medio de los tetones y mi esposa envolvió con ellas la verga de mi cuñado.

Y luego la frotó con dulzura, arriba y abajo acunando ese bebé entre sus tetones.

_Esto querías ¿No es así?…esto deseabas……esto es lo que todos deseáis ¿No es verdad?_ dijo ella con voz ronca.

_Claro mi amor…claro…_ dijo él acariciando la boquita de mi esposa.

Y siguió jugando con esos dedos como salchichas sobre la boca de ella, hasta que logró meter el pulgar dentro de su boca y Sofía comenzó a mamar ese dedo de igual forma en que había mamado su polla, ahora entrecerrando los ojos y siempre con la polla entre sus enormes pechos, continuando con esa paja rusa entre sus tetones, con la verga de Oscar resbalando plácidamente en ese canal maravillosos que formaban sus perolas.

Ella me miró, abstraídamente, casi con curiosidad de que yo estuviera allí, filmando.

_Ves que te dije……. que Albert es un mirón.._ ella no respondió, seguía mamando el pulgar de Oscar y masturbando la polla con sus pechos.

_Es un mirón y un cornudo…bah una cosa trae la otra_ dijo Oscar, ella no parecía escucharle, concentrada en lo que hacía, sus hermosos ojos almendrados, brillantes y dilatados

Las piernas me temblaron al escuchar eso, la humillación era total, pero al mismo tiempo tan inexplicablemente placentera.

Estuvieron así un rato, cada tanto Oscar vertía más aceite sobre su polla y el canal de los tetones.

_Quitate las sandalias_ le dijo él, ella le hizo caso mientras se besaban.

Su culo ahora se asentaba sobre los pies desnudos, podía verle las plantas de sus delicados pies.

Luego se pusieron de pie, ella ahora descalza, más pequeña que él, se volvieron a besar, completamente desnudos, él le dio un par de azotes en el culo mientras ella le sobaba la polla.

_Trae la colchoneta Albert_ me dijo

Era natural que parte de la humillación consistiera en darme esas órdenes, era mi rol y lo aceptaba no sin dolor pero también con morbo y placer.

Mi esposa se fue reclinando sobre la colchoneta hasta quedar en cuatro patas y Oscar detrás de ella de rodillas, ahora de frente al espejo.

_Bueno mi amor, ahora vas a saber lo que es que te coja un macho de verdad_ dijo y luego de escupirse la palma de la mano y frotarla sobre el coño, la penetró sin miramientos.

Y ahora si Oscar fue como un vendaval que se abatió sobre mi pobre Sofía y aquel cuerpo poderoso de mujer, aquellas curvas increíbles, la línea que dividía su espalda en dos mitades perfectas y simétricas, la grupa de potranca de sus caderas y su culazo, sus tetones entrechocándose por la violencia de la copula, toda ella en su acabada perfección fue avasallado y doblegado y dado vuelta del revés y comenzó a correrse y a gritar y a aullar ya sin ningún tapujo.

Y se sucedían los azotes en el culo y los insultos y el dedo de Oscar ensalivado perforaba el pequeño orificio de su culo, preparándola, acostumbrándola en ese sometimiento, completando el acto feroz de domarla bien a gusto, hasta dejarla casi llorando con el rostro hundido en la colchoneta luego de haber hecho que se corriera dos o tres veces, pues encadenaba un orgasmo tras otro, la sentía yo más entregada a Oscar que lo que había estado la propia Luz.

Y por último Oscar atrapó las muñecas de mi esposa a la espalda con una sola manaza y le dio unas estocadas de polla bien a fondo, haciendo que mi esposa gateara hacia adelante como queriendo empujarla contra el espejo, empotrándola sin piedad.

Y le hizo decir que nadie la había follado así y que su polla la volvía loca y Sofía parecía haber olvidado que yo estaba allí y cedía a decir todo lo que él le pedía.

_ Fóllame….si…que bien me follas…si…..me follas como nadie_

_ ¿Te follo mejor que el mirón de Albert?_ dijo Oscar guiñándome un ojo

_Si….si….si…._ dijo ella y mi corazón se conmovió

_Me lo suponía…._ dijo Oscar con una gran sonrisa.

Y cuando pensé que mi cuñado iba a correrse sobre su cara o sus tetas, me sorprendió con lo que hizo aunque luego pensando todo en retrospectiva comprendí que era parte de su plan o de su fantasía.

_Me voy a correr dentro de ti Sofía…voy a darte mi leche bebé_ le anunció

Y mi esposa no respondió, no se negó en ningún momento y eso también fue como un estiletazo de dolor en mis entrañas pero a la vez que era humillado de ese modo, sentía oleadas de un placer cálido y espeso que corría por mi sangre y yo también estaba a punto de correrme.

_Ahí te va mi leche….pedazo de puta…tetona guarra_ gruñó Oscar

Y comenzó a correrse dentro de su coño, dando alarido y gruñidos de jabalí herido.

Y Sofía lo recibía con espanto y delectación con los ojos cerrados y no se si no volvió a correrse mientras recibía los chorros de semen dentro de su coño.

Por último él se volcó sobre ella, exhausto, resoplando, cubriéndola con su cuerpo, los cuerpos de los dos hechos un solo ovillo y mi esposa entrelazó sus delicados dedos en los dedos toscos de él y se besaron nuevamente y luego él le besó la espalda.

_ Ahora ponete así_ le dijo con ternura y saliéndose de ella hizo que se recostara de espaldas con las rodillas juntas y flexionadas.

Quería dejarla preñada, era tan ridículo y yo estaba paralizado y Sofía acataba todo y de alguna manera era su deseo y su decisión también.

Entonces Oscar se puso de rodillas a su lado y la besó en la boca y luego colocó su polla flácida al alcance de la boca de Sofía y esta comenzó a mamársela otra vez y la polla volvía a crecer y ella besaba sus huevos de costado mientras seguía sosteniéndose las piernas, sujetándose por debajo de las rodillas.

Y cuando su polla estuvo erecta otra vez, Oscar cogió la botella de aceite y se colocó frente a Sofía y dejó que ella en esa misma posición colocara las plantas de los delicados pies sobre el pecho de él.

Ella seguía sosteniéndose las piernas con las manos detrás de las rodillas, vi como Oscar untaba el culo de mi esposa de aceite y penetraba con un dedo y luego con dos y ella hizo un gesto de dolor.

Y sus pies seguían apoyados en el velludo pecho de Oscar y toda su postura era de entrega total, casi de parturienta. Como si fuera a dar luz, los tetones mantenían todavía su apostura, a pesar de estar en esa posición que no era la más favorable para su lucimiento, los pezones con sus grandes aureolas rosadas volvieron a respirar junto con ella, agitadamente.

Y cuando la polla de Oscar hizo apenas presión sobre su ano, ella lanzó un suspiro.

_Hazlo…...suave…por favor……_

_Si…tranquila….mi amor….no te va a doler nada….._

Y Oscar empujó suavemente, pero en esa postura ella estaba muy dilatada y muy cachonda.

_Ahh!….dios…._ dijo ella

Y el volvió a mover su tripa abultada hacía adelante y ella frunció la boquita y se mordió el labio inferior con sus dientes de conejillo.

_La tienes ya en el culo Sofía….._ le dije siempre filmando con el móvil

_Si amor….la siento….dentro…_ dijo ella mirándome con asombro

Oscar cogió con sus manazas los pies de mi esposa y se llevó un pie a la boca y lo besó y volvió a hacer un movimiento de pelvis y de tripa.

_Dios….si….si_ dijo ella

_Ya tenés mi pija en el culo peque… ya la tenés casi toda adentro…_

_ ¿Casi toda?_ dijo ella

Se metió el pie de mi esposa dentro de su bocota, la nariz de pimiento, el tosco rostro sudado, los dedos del pie de mi esposa dentro de su boca.

Y se hundió con todo su corpachón dentro de ella, su polla bien profundo dentro de su culo.

Mi esposa gritó, mezcla de dolor y placer y giró su cabeza hacía un lado y entonces Oscar colocó las pies de mi esposa en sus hombros y comenzó a follarla duro de verdad.

_Albert llegó el momento de romperle la colita a tu tetona_ dijo mirándome.

Y vaya si lo hizo, en esa posición podía masturbarle el clítoris con facilidad y la hizo correrse como una desesperada, mi dulce Sofía se corrió con su polla en el culo dando alaridos y buscando aire con su boca entreabierta.

Y luego la hizo poner en cuatro y reventó el culo de mi esposa de una manera despiadada, de cara al espejo.

Y volvió a correrse dentro de su coño una vez más y luego recogió su bañador y su camiseta y besó a Sofía y por último nos dejó solos.

Nos miramos ella y yo, sin saber que decirnos, ella me seguía pareciendo imponente, la transformación se había completado, era una diosa, escultural y primigenia, se incorporó, otra vez el espectáculo de su enormes tetones, las nalgas formidables, con las marcas de los azotes y los bofetones de Oscar en su piel y en su rostro había líneas sensuales que antes no estaban, era otra mujer. La pregunta era ¿Seguía siendo mi mujer?

_Albert…..._ me dijo con voz muy queda

La miré estaba ella intentando reponer el vestido a su estado original

_Si…._ dije, ella me tendió la mano

_ ¿Te ha gustado?_ y lo preguntó de una manera tan inocente, que de algún modo era otra vez mi dulce e ingenua Sofía de siempre.

_Si…mucho ¿Y a ti?_

_También……._ dijo ella, por si hiciera falta aclararlo.

_Tienes que explicarme algunas cosas ¿no es verdad?_ dijo, pero sin reproche.

_Si…podemos hablar ahora si quieres_ dije

_No….ahora no…tenemos tiempo, oye ¿te has corrido?_

_No…estuve a punto…pero creo que si me hubiese corrido…no hubiese podido soportarlo_

Ella se mordió el labio, en ese gesto tan adorable

_Entiendo…_ tiró el vestido blanco al suelo

Me acerqué a ella, nos besamos, su aliento era suave y su boca blanda y tibia.

_Vayamos a la piscina, quítate la ropa_ dijo de pronto

_ ¿Si? ¿Estás segura?_

_Nunca nos hemos bañado desnudos…en la piscina, además es una hermosa noche_

La luna estaba llena, brillaban las estrellas en el cielo, todo era quietud ¿La vida era complicada o nosotros la complicábamos con nuestros deseos? nuestros deseos sexuales y de todo tipo.

Nos abrazamos bajo el agua, nos besamos, nos acoplamos, como lo han hecho hombre y mujer desde hace siglos.

Me corrí dentro de su coño, una corrida larga y profunda, flotamos un poco, abrazados así en la piscina, en la oscuridad, entre el rumor del agua y el silencio de la casa dormida.

_ ¿Qué pasará mañana?_ le dije

_ ¿Tú me amas? Porque yo te amo a ti_

_Claro que te amo Sofía_

_Entonces que importa lo demás ¿No crees?_ y en su anhelante mirada era la dulce Sofía de mi corazón, la dulce Sofía de siempre, a pesar de todo.

_ Si…tienes razón…._ le dije

FIN

Continúa en