Xtories

Cristina la infiel, con el extranjero

Las luces de la escalera revelan lo que nunca imaginó: su esposa hincada ante un desconocido. Él no puede intervenir, solo observar cómo el extranjero toma el control total de su hogar y de su mujer.

esposopicaro26K vistas7.5· 16 votos

Cuando desperté mire el reloj y vi que eran casi las tres de la mañana me senté en la orilla de la cama y aún me sentía algo mareado así que lentamente me levanté salí de la habitación y vi que las luces de la escalera y la sala estaban encendidas pero no se escuchaba ruido alguno así que comencé a bajar y cuando me faltaban unos escalones para llegar al pie de la escalera lo que ví me dejó helado, Cristina estaba hincada entre las piernas de Joss el tipo extranjero que mis amigos habían invitado a ver el partido y que Cristina al verlo de inmediato me dijo que le había gustado por qué se le veía un buen paquete bajo la bermuda que llevaba y ahora ella aprovechando que yo me había embriagado se lo estaba chupando, y no se qué le había dicho Cristina al tal Joss que al verme solo me hizo una seña con su mano de que guardara silencio y yo como buen cornudo solo apague las luces de la escalera y me senté a ver cómo mi esposa se tragaba aquella verga podía ver cómo su cabeza bajaba tragandose completamente la verga de Joss y después la volvía a subir lentamente y se la sacaba de la boca para darle unos chupetones al enorme y enrojecido glande que tenía frente a ella y el aprovechando ese momento le pregunto a mi esposa,

-le gusta mi pinga señora,

Cristina sin despegar la mirada del miembro de Joss le respondió,

-si Joss esta enorme y gruesa,

-jajaja...tremenda jinetera salió usted,

Cristina antes de meterse de nuevo su verga le pregunto,

-¿que es una jinetera?,

-es una puta y eso es usted una tremenda puta,

Cristina comenzó a reír y le contesto,

-jajajaja...si Joss soy una puta infiel y me encantan las vergas como la tuya,

y después sin más se trago de nuevo aquella verga pero se veía que Joss quería disfrutar aún más la boca de mi esposa y le dijo,

-quiero sentir tu lengua en mi verga,

Cristina de nuevo se saco la verga de Joss de su boca trago saliva y le dijo,

-mmghh...claro que si Joss,

y sin más comenzó a recorrer con su lengua aquel enorme trozo de carne que se blandia frente a su rostro,

-mmhh...asi te gusta Joss,

-si señora no se detenga,

Cristina parecia complacida con los comentarios de Joss y hasta ponía más empeño al recorrerla con su lengua,

-sslurppp...mmhh...slurppp..siiiggg..esta enorme Joss,

Joss no dejaba de mirar cómo Cristina recorría extasiada su verga y de vez en cuando echaba su cabeza hacia atrás y gemía pero aquello apenas comenzaba ya que después de unos minutos de tenerla así el le dijo,

-ya es suficiente señora ahora quitese la playera,

Cristina dejo de lamer y obedecio la petición de Joss y se quitó la playera que era de su equipo favorito y se la dió a Joss y este de inmediato de un jalón la rasgo y le dijo a mi esposa,

-voy a vendarle los ojos,

Cristina ebria y enfebrecida por la situación le dijo,

-si Joss lo que tú digas,

y sin más Joss tomo un pedazo de tela y se lo puso sobre los ojos y se lo amarro fuertemente y después se levantó y le dijo,

-ahora señora puta reclinese sobre el sillón,

Cristina obediente se acomodo como el le dijo y después Joss volteó a verme y de nuevo me hizo la seña de que guardara silencio para después sujetar el short de Cristina y comenzar a desabrocharselo y de un jalón se lo bajo hasta que logro sacarselo dejando a mi esposa completamente desnuda,

-pero que ricas nalgas tiene señora puta,

Cristina con la cabeza metida entre los almohadones del sillón le contesto,

-si Joss y son tuyas hazme lo que quieras,

las enormes manos de Joss comenzaron a sobar las nalgas de mi esposa de forma tosca y salvaje podía ver cómo su piel se iba enrojeciendo y ella gemía y pedía más,

-¡aayyy...sii!...¡asiii!...¡dame fuerte Joss!,

-que duras las tiene señora puta,

-¡siii!...¡son tuyas Joss!,...¡azotame!,

a jooss no le importo que yo estuviera detrás de el y el cabron comenzó a nalguearla fuertemente y Cristina comenzó a gemir cada vez mas fuerte,

-¡aayyy..siiii!...¡dame duro Joss!,...¡siii!,

Joss continúo castigando las nalgas de Cristina durante un minuto o dos y después sin decirle nada sujeto su enorme verga y la llevo entre las piernas de Cristina y sin decirle más de un fuerte empujón la penetró provocando que ella de inmediato se enderezará y comenzará a manotear a la vez que lanzaba un fuerte grito,

-¡aayyyrrghhh!,

pero Joss rápidamente le sujeto ambos brazos y los llevo a su espalda y con los jirones de la camisa de Cristina le amarro las manos y de nuevo la empujó sobre el sillón,

-jajajaja...mi verga es muy grande para usted señora puta,

Cristina con la respiración agitada y las manos amarradas le respondió,

-¡siii..Joss...estás enorme!,

el espero unos instantes y después sin contemplación alguna la sujeto fuertemente por las caderas y comenzó a meter y sacar su verga de forma dura y rápida cada penetración hacia que mi esposa gritara y se retorciera,

-¡aayyy!...¡aaayyyy!...¡noogghh!,

pero el tal Joss solo se detenía para sacar su verga y después volversela a meter de un empujón,

-¡aarrggg!...¡paraaa!...¡yaaa!,

-relajese señora puta,

Cristina se retórcia y pataleaba pero Joss no se detenía y por el contrario cada embestida era más fuerte que la anterior,

-de donde yo vengo así se cojen a las putas infieles...jajajaja,

-¡aayyy!...¡noogghh!...¡paraaa!...¡yaaaa!,

Joss parecía imparable su verga bombeaba duramente la vagina de mi esposa y de vez en vez le soltaba fuertes nalgadas haciendo que estás rebotaran tremendamente y al paso de los minutos Cristina paso de los gritos de dolor a los de placer y ahora la muy puta le pedía que la azotará,

-¡siii..josss!...¡azotame duro!...¡siii!,

Joss estaba gozando tremendamente a mi esposa y conforme pasaron los minutos ella se fue acoplando a la enorme verga de Joss y solo gemía y pedía más,

-¡siii!...¡asiii!...¡quee rico siento Joss!,

Joss había ya agarrado su ritmo cada embestida iba acompañada de fuertes nalgadas y Cristina ya solo pedía que la penetrara,

-¡siii!...¡metemela duro Joss!...¡metemela hasta el fondo!...¡siiiiii!,

para ese momento yo solo miraba aquella escena embobado y con una erección tremenda hasta que despues de casi media hora de estar viendo cómo Joss se cojia a mi esposa el comenzó a gemir saco su verga y comenzó a venirse sobre la espalda de mi esposa,

-¡aaarrggg..siiii!,

pude ver cómo grandes chorros de semen se impactaban sobre las nalgas y la espalda de Cristina y cuando al fin termino restregó si verga en las nalgas de Cristina y con toda la calma del mundo se levantó y comenzó a vestirse sin mirarme ni decirme nada y antes de salir le dijo,

-es una excelente anfitriona Cristina,

y sin más salió de mi casa y yo en ese momento solo me quedé mirando como los restos de semen escurrian por las enrojecidas nalgas de Cristina y segundos más tarde ella se enderezó jalo aire un par de veces y comenzó a mover sus manos hasta que logró safarlas y después se quitó la tela que cubría sus ojos y exclamó,

-¡qué bárbaro ese tipo!,

y cuando volteó hacia atrás y me vio sorprendida me preguntó,

-¡viste todo!,

-si Cristina ví todo,

ella con el rostro enrojecido y con hilillos de lágrimas escurriendo por sus mejillas me dijo,

-yo te lo dije, me voy a revolcar con joss,

y sin decirme más paso a mi lado y subió al baño y yo me quedé como el buen cornudo sumiso que soy,