De mal en peor 2
Raquel no solo quiere tu cuerpo, quiere tu vergüenza. Y esta noche, el mundo entero será su escenario para ver hasta dónde llegas.
Como decía, estuve unos meses tranquila desde las operaciones, ya que tanto Ricardo como Fran dieron indicaciones en ese sentido, y se lo recalcaron a Raquel.
También, en l a misma clínica, que era de un amigo de Ricardo, me quitaron el diu hace poco. Eso sí fue algo humillante puesto que la estar ya casi plenamente recuperada, volvía a llevar tanto Lust como la joya anal, que ya no era la primera que compré, sino otra, el doble de grande. Si recordáis, Ricardo se quejó de que no tuviera el culo dilatado, así que, en la medida de lo posible, estuve trabajando en ello. Los plugs con los que practicaba, tampoco eran los mismos. Eran más grandes, al igual que el consolador con forma de pene.
A lo que iba. Cuando acudí a la cita para quitarme el diu, obviamente me dejaron quitarme el Lust (al igual que con la regla) pero el plug se tuvo que quedar puesto. El ginecólogo no se inmutó (era amigo de Ricardo también, aunque el dueño de la clínica era el cirujano que me operó). Pero la mirada de asco de la asistente cuando me lo vió me hizo sentir mucha vergüenza.
A partir de aquel día, Raquel volvió a tener vía libre conmigo. Como no tenía trabajo (recordad que lo dejé) Raquel me tenía de chacha. Me hacía limpiar y cocinar, siempre desnuda, salvo los juguetes, claro. Por las noches me usaba de juguete sexual o me humillaba limpiándola cuando meaba o usándome de urinario directamente.
Le gustaba penetrarme con los nuevos juguetes y hacerme fotos en posiciones expuestas y humillantes
Los fines de semana me hacía salir a la calle con poca ropa o muy provocativa. Las blusas, tops y camisas ya no eran como antes, con mis nuevas tetas, se notaba mucho que iba sin sujetador, y siempre marcando pezones, y más aun porque me hizo perforar, cosa que encantó a Fran pero a Ricardo no tanto, en principio.
Había pasado bastante tiempo, y además de Raquel, solo había pasado un nuevo episodio en la nave con Ricardo, donde pudo comprobar que mi culo aceptaba su polla sin problema.
Era curioso que salvo Raquel con juguetes, ni Ricardo ni Fran me habían follado el coño. De hecho, Fran, no sabía ni cómo tenía la polla. Nunca le había visto desnudo, solo me daba órdenes.
Una de estas ocasiones con Raquel, me llevó a una conocida discoteca del sur de Madrid, en un polígono. Para esa ocasión, y dado que hacía calor, me hizo poner un vestido de satén, de tirantes finos, obviamente sin nada de ropa interior, y que se abría un poco por los lados de la falda. El lust, por su puesto que iba puesto, y el plug era uno, del tamaño de mi puño, y la joya que quedaba afuera, se podía iluminar desde una app, que obviamente controlan Raquel.
Solo eso, y unos zapatos de tacón.
El vestido era tan corto que
Se avecinaba una noche de humillaciones en público.
El coche lo dejó tras unas naves, por lo que tuvimos que acercarnos andando.
Raquel tampoco es que fuera como una monja. También llevaba vestido, solo que un poco más largo que el mío, y tampoco llevaba ropa interior, pero tenía libres sus agujeros.
Al acercarnos, a pesar de ser ya de noche, se nos quedaban mirando de lejos. Por suerte, dentro había más chicas ligeras de ropa, y aunque las miradas no pararon, el acoso visual se fue repartiendo entre varias.
Después de un par de copas encima, ya perdí la poca vergüenza que pudiera tener. Me tocaban el culo bastante, y algún dedo note buscando por delante.
Mientras bailábamos, Raquel me dijo quería mamara una polla en el baño, y que como prueba, se corriera en mi cara y volviera sin limpiarme. Ufff ya no solo enseñar, un paso más. Y a un desconocido. La menos podía elegir. Así que con la mirada localicé a un chico solitario, ni muy feo ni muy guapo, aunque con las copas a saber la realidad.
Me acerqué a él y le pregunté si estaba solo, que lo estaba, pero me dijo que no, que había ido con unos amigos pero que los había perdido y no le contestaban el móvil. Casi me daba hasta pena. No me quitaba los ojos de las tetas, y Raquel, que me controlaba de lejos, le estaba dando caña al vibrador, por lo que ya necesitaba esa polla. Le dije que podía acompañarle mientras sus amigos le hacían caso, mientras le ponía la mano en el paquete, que lo tenía duro como una piedra. Esto se lo dije en el oído casi metiéndole la lengua. Nos empezamos a besar, me dejaba hacer. Me metía la lengua en la boca con ansia, y llevó su mano a mi entrepierna. Se sorprendió de no encontrar bragas, y de sí encontrar un vibrador, y vibrando a tope.
Le dije que fuéramos al baño, y me vino siguiendo. Raquel aprovechó para encender el plug desde su móvil. Oí al chico sorprenderse de ello.
Nos metimos en uno de los baños, aunque nos vieron hacerlo, tampoco éramos los únicos a aquellas horas que se metían en pareja..Nos seguimos besando un momento, me agaché y busqué su polla en la bragueta. Le desabroché el pantalón y saqué su polla, no era de tamaño grande, me la pude meter entera en la boca. El chico sacó el móvil y me empezó a grabar. No fue mucho, apenas había empezado noté que se iba a correr, y recordando la orden de Raquel, me aparté lo justo para que se corriera en mi mejilla derecha y pelo, cayendo sobre mis tetas.
El chico se envalentonó viéndome así, y me llamó puta, y me sacó varias fotos. Me dijo que mandaría las fotos a sus amigos, que seguro que también querrían una mamada. Me pidió mi número de móvil que le di (lo tenía Raquel) y me avisaría.
Se recompuso el pantalón, y mientras yo salí. Los chicos que allí había me miraban todos, algún "qué puta" y "qué guarra" oí. Con el pelo me podía tapar la lefa de la cara, pero la del pelo y el vestido y las tetas, no.
Conseguí llegar donde dejé a Raquel, que allí seguía. Me llamó cerda, y me apartó el pelo de la cara, rebañando de mi mejilla restos de lefa para hacérmelo chupar después. - Pero mira que cerdita eres, si hasta lo disfrutas - Y no le faltaba razón. El Lust no dejó de vibrar en todo ese tiempo, y con los dedos ayudé a tener un par de orgasmos, a pesar de lo poco que estuvimos.
Le conté todo, y me dijo que esas mamadas las quería también igual que la primera, en la cara, y volviendo sin limpiarme.
No hubo que esperar mucho, llegaron varios whatsapps a mi móvil. Raquel los leyó y me mostró una foto que añadió Mario (así ponía en su contacto que se llamaba), con mi cara llena de semen. Me esperaban en los baños. Así que Raquel me recordó las órdenes, y que me dejara tocar y hacer, pero nada de meterme en los otros agujeros.
Llegué al baño y allí estaban Mario y otros dos chavales. Había mucha gente, por lo que decidieron que saliéramos fuera. Por el camino, se pusieron morados a tocarme el culo. Nos metimos por una calle cercana del polígono, y detrás de unos coches ya no se cortaron. Me tocaron el coño, descubriendo el Lust, y Mario reafirmándose en lo que les había contado. También descubrieron el plug anal, que movieron a gusto, dándome un placer que me.excito bastante.
In pasando de boca en boca, con las tetas fuera mientras las magreaban, hasta que uno empujó mi cabeza hacia abajo para que me inclinará o pusiera en cuclillas. Hice lo segundo, y una polla, más grande que la de Mario se presentó en mi cara. La metí en la boca y empecé a mamar. Les oía hablar entre ellos, llamarme puta, zorra, guarra. Se envalentonaban y me tiraban del pelo. Otra polla me presentaron, la del segundo amigo de Mario, más pequeña, incluso que la de éste. Me la metí entera en la boca. Mario, se apuntó, se había recuperado de su primera corrida. Ya eran tres pollas a mamar, que intercambiaban para durar más. Me empujaban todo lo que podían y me follaban prácticamente la boca. Los tirones de pelo cada vez eran más fuertes, y en uno de ellos me hizo echar la cabeza hacia atrás, y recibí un escupitajo en la cara. Eso les divirtió, y me pedían que abriera la boca para escupirme. No siempre acertaban y me caían en el pelo y la cara. Recordaba las órdenes "dejar hacer y no limpiarme". Y no lo niego, esa humillación, me.excitaba, y me masturbaba con frenesí. Su excitación iba en aumento también y eso me ayudó a que las corridas empezarán a llegar. Ellos querían que fuera en la boca y me pedían abrir la boca, pero con sutileza movía ligeramente la cabeza para que la mayor parte fuera a mi cara, eso le gustaría a Raquel. Igual que con Mario, los móviles en sus manos tomando nota de todo. Mientras se vestían me despedí de ellos y volví. Nuevamente, me tapé como pude con el pelo, hasta llegar cerca de Raquel, para que pudiera ver que había obedecido. Al llegar, repitió la operación de recoger con su dedo la lefa de mi cara, y dármela a chupar, cosa que hice sin rechistar y con gusto. Me dijo que la estaba poniendo cachonda, y nos fuimos al coche. De camino me hizo ir unos metros por delante, con el plug encendido. La oía reírse. Al llegar al coche me enseñó por qué. Habían mandado a mi móvil un vídeo de cuando me tiraban del pelo y escupían. Me dijo que era una cerda y que enseñaría ese vídeo a Fran y a Ricardo. No sabía cómo iban a reaccionar, así que no le di importancia.
Raquel se sentó en el coche con las piernas hacia afuera, y se abrió de piernas lo suficiente para que me pusiera en cuclillas, de nuevo, pero para comer un coño esta vez. Ella jugaba con el Lust, pero me prohibió tocarme. Por lo que cuando ella se corrió, yo me quedé cachonda, a pesar de haber tenido varios orgasmos esa noche.
Al llegar a casa, ya teníamos noticias de Fran, teníamos que ir a otro sitio. Raquel no me dejó ducharme ni cambiarme - Órdenes de Fran -. Así que seguí así de sucia en el nuevo viaje.
A unos veinte minutos, llegamos a una zona de fiesta de Madrid. Raquel aparcó en un parking público cercano y nuevamente, ya con semen seco, volví a ir por la calle viéndome todo el mundo.
Llegamos a un local que no tenía entrada ni nada llamativo. Tan solo un cartel luminoso con una curva o "s", que cambiaba de tonos rosas a morados.
Tuvimos que esperar un poco a que saliera Fran a recibirnos.
Nos hizo pasar. Junto a la puerta había un gorila enorme, estaba todo bastante oscuro y se oía una musiquilla de fondo.
A medida que íbamos avanzando por el pasillo, además de la musiquilla, se escuchaban gemidos y gente hablar.
Llegamos a una puerta en la que Fran golpeó, y nos abrieron desde dentro. - Está es la zorrita nueva que te dije. Que vaya a la sala 3. Raquel, entra con ella, y grabas todo -. Fran se dirigía al tipo que nos abrió, y este nos guió por otro pasillo que daba a unas puertas numeradas. Me abrieron la 3 ñ,.como dijo Fran, y Raquel y yo entramos. Era un cuarto no muy grande, más iluminado que los pasillos. Había un taburete y un pantalla que en ese momento emitía una escena en la que dos negros se follaban a una chica bastante más pequeña y parecía que la iban a partir. Me fijé que justo debajo de la pantalla había un agujero con una cortinilla.
Nos cerraron la puerta y poco después, apareció una polla por el agujero. - Tienes que chupar todas las pollas que salgan por ahí, hasta que se corran. No puedes usar las manos, solo la boca. Tranquila, ellos se moverán bastante y no tendrás que hacer mucho esfuerzo. Cada vez que se corran en tu boca, me miras y abres la boca para enseñarme la corrida. Y te la tragas. ¿Has entendido, puta? - Sí, señora -
Pues manos a la obra. Me arrodillé y metí esa polla en la boca. El que estaba al otro lado empezó a moverse, pero al estar la pared no era la sensación de que me follarsn la boca como las otras veces, con los chicos un rato antes o con don Antonio.
Al contrario que los chavales, aunque se notaba la excitación del hombre, tardó bastante en correrse. Y tal como me había ordenado Raquel, me giré para ver cómo me grababa con mi móvil, y abrir l abocnapara enseñar la corrida. Y me la tragué, para volver a abrir la boca y demostrar que estaba vacía.
Cuando me giré ya había otra polla. Así que a mamar otra. Y así una tras otra, siempre había uno esperando para ocupar el puesto. Hasta que a la sexta o séptima corrida, no apareció ninguna y se abrió la puerta. Era Fran, que nos mandaba a casa. Le pidió el vídeo a Raquel, que lo enviara al grupo con él y don Antonio, y dijo que ya estaba lista.
Ese último comentario, me intrigó.
Relatos similares
- Dominación
La zorrita en el baño del centro comercial
El espejo del baño público no solo refleja su rostro, sino su sumisión más oscura. Cuando una desconocida descubre su secreto, la escena se…
Comparte:Bdsm plenoExhibicionismo accidentalDominacion femenina
- Dominación
Lo que nunca jamás sucedió. Parte VI
La mesa está servida, pero el verdadero festín no es la comida. Mientras todos comen, una mujer desnuda se arrodilla entre las piernas de un…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Dominación
Un consejo para una amiga
S. creía que la sumisión era solo un juego de fantasía, hasta que su amiga le ofreció la llave de su propia humillación.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Sadomaso
Cati, la malvada (y 6)
Las puertas se abren y ve a su madre y a su hermana sentadas en el sofá. El dolor en su culo es insoportable, pero el verdadero suplicio está por…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Dominación
¿Cómo convierte la hermana y su marido en putas?
Ama Gloria y yo teníamos un plan: convertir a su hermana y su marido en auténticas putas. No era solo sexo, era un ritual de sumisión donde cada…
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaExhibicionismo accidental
- Dominación
Joanna – 02 Paseando por el barco
El mar esconde secretos húmedos y las cubiertas del barco se convierten en un escenario de sumisión pública.
Comparte:Bdsm plenoDominacion femeninaExhibicionismo accidental