Xtories

Por Halloween me tocó la lotería

Daniel solo quería vigilar a su hijo, pero el destino lo llevó a un callejón oscuro donde una joven necesitaba ayuda. Lo que comenzó como protección se transformó en una noche de placer prohibido, donde la edad y la experiencia jugaron a su favor contra la inexperiencia de una desconocida.

daniel13K vistas9.6· 9 votos

Después de un año o así sin escribir, paso a relataros lo que me pasó las pasadas fiestas de Halloween… pido disculpas si soy un poco excesivo con el prólogo del relato, que es real, pero me parece importante poner antes las cosas en su contexto.

Los que hayáis leído alguno de mis relatos ya sabéis algo de mi perfil, y a los que no les diré que soy español, 52 años, casado con dos hijos, físicamente me mantengo en forma, aunque tengo bastante alopecia que disimulo cortando el pelo a cepillo, bien dotado dentro de lo normal – tampoco soy Nacho Vidal- y muy morboso para el sexo… quien quiera saber más de mí puede leer alguno de mis anteriores relatos.

Como os decía, el pasado Halloween el destino, la casualidad… llámelo cada uno como quiera, puso en mi camino una aventura tan excitante como inesperada, me explico: mi hijo adolescente salía por primera vez con los amigos hasta bien entrada la noche con motivo de la fiesta, y mi mujer estaba hecha un manojo de nervios, preocupada por él. No quería negarle la salida nocturna porque admitía que merecía el premio – buenas notas, buen comportamiento en general en casa, etcétera- pero le preocupaba siendo él y su pandilla muy jóvenes, que si el botellón, que si las drogas, que si ahora empiezan pronto con el sexo…- se veía nerviosa, incapaz de negarse y deseándolo al mismo tiempo. Además sabía que en el grupo salían algunas chicas, compañeras de instituto… en fin, que un par de días antes, incapaz de aguantar sus nervios o de chismorrear en su whatsApp o Instagram, me dijo por la noche que deberíamos vigilar qué hacía y cómo se comportaba, que aprovechando el anonimato de los disfraces podríamos seguirlo discretamente, etcétera. Traté de tranquilizarla, pero ella estaba erre que erre, y finalmente accedí a esa noche disfrazarme y seguirlo discretamente mientras ella quedaba en casa con su hermana pequeña. Para ello esperé a que la noche de Halloween él saliese con su pandilla, mi mujer acostara a la niña y a continuación yo me “disfracé con una sudadera y un pantalón de chándal negros que tengo para hacer footing y una máscara de Scream que para lo ocasión comprara en un chino cercano… a través de la geolocalización de su teléfono averigüé su ubicación y me dispuse a aburrirme durante unas horas ¡¡¡Qué equivocado estaba!!!

La primera parada de la inocente pandilla fue un jardín donde hicieron el típico botellón de adolescentes. Yo los veía en la lejanía más aburrido que otra cosa, un tanto culpable por estar espiándolo y otro tanto aliviado por no ver nada excesivamente reprochable – al fin y al cabo yo de adolescente también bebía ocasionalmente y ello nunca fue un problema, ni entonces ni más tarde-. Hacia la medianoche fueron a continuar la fiesta en un pub de mi ciudad – de cuyo nombre, como el Quijote, no quiero acordarme-, donde entraron sin que nadie les pidiera el carné – los disfraces, el hecho de que ahora los adolescentes desarrollan físicamente más que antes- y yo entré al poco rato mezclado con otro grupo, fui a la barra, me situé en la esquina más apartada de la misma y pedí una cerveza. Ahí fue donde empezó todo.

Por lo que pude observar en la distancia la fiesta transcurría con normalidad. La alegre pandilla bailaba, se reía, bebía alguna copa… todo normal. Mi hijo se veía alegre y feliz, para nada borracho, y todo estaba controlado. Lo cierto es que mientras miraba a mi alrededor meditaba el ambiente de la ciudad esa noche, con miles de personas disfrazadas en calles y bares, tantas o más que en carnaval, lo que no dejaba de sorprenderme un tanto, ya que desconocía de primera mano el tirón de Halloween de unos años para aquí, dado que en mi juventud no se celebraba, así como del hecho de que los yankees nos metan todas sus tradiciones, tales como Papá Noel, Halloween, el Black Friday, etcétera. Como decía mientras meditaba absorto la camarera que me había puesto la cerveza – morena de piel, pelo negro, ojos marrones, veintipocos años, de mediana estatura, delgada, sin demasiado pecho, cara aniñada pero disfrazada de diablesa, con diadema de cuernos, rostro maquillado de blanco con ojos oscuros y labios rojos, minifalda con una cola asomándose por detrás y medias de rejilla- se me acercó y me dijo con una mueca

- ¿aburrido? ¿te han dado plantón o qué? Pareces el único que no se lo está pasando bien hoy aquí

Yo me limité a encogerme de hombros y sonreír tristemente – aunque ella no podía ver mi rostro tras la máscara- y me limité a suspirar mientras le abonaba mi consumición

- No lo sabes tú bien

Pero el ajetreo constante de la barra y la demanda incesante de clientes la alejaron de nuevo antes de que entabláramos una mínima conversación. Entre sorbo y sorbo a mi cerveza y ojeadas aburridas a mi móvil fue pasando el rato. Al cabo de cierto tiempo decidí salir afuera a tomar el aire, y ya con la idea en mi mente de mandarle a mi mujer un mensaje de que todo estaba bien y que me volvía para casa… pero en fin, las cosas no siempre salen como uno las planea.

Salí del local por una puerta rotulada como salida de emergencia, y que daba a un callejón lateral, oscuro y estrecho, donde una lejana farola daba una escasa luz que permitía ver algún contenedor de basura y poco más… El caso es que recién salí me llamó la atención una conversación agitada a mi izquierda, y al asomarme discretamente descubrí a la camarera del local fumando y acompañada de un joven un tanto macarra, con un punto de embriaguez en su voz y en su falta de equilibrio, que la interpelaba con agresividad

- venga Lore no seas así, sabes que te apetece tanto como a mí…

El susodicho la arrinconaba contra el muro e intentaba besarla mientras sus manos se le iban hacia su culo. La camarera trataba de esquivar su boca y su acoso mientras le decía

- Déjame en paz, vete o…

- ¿o qué zorra? Le interrumpió él de forma tan chulesca como amenazadora

Hago un inciso aquí para aclarar un par de puntos: yo no soy una persona violenta, para nada amigo de meterme en peleas o asuntos ajenos, pero hay cosas que uno, como hombre y como padre de una niña, no puede dejar pasar. Así es que avancé hacia ellos y le dije en tono conciliador

- Venga campeón, ya la has oído. Vete a dormir la mona y no compliques más las cosas

- ¿y tú quién eres payaso? Me respondió. Nadie te hado vela en este entierro, así que lárgate o te hecho yo a ostias

Como digo, no soy una persona violenta, pero físicamente estoy en una forma más que aceptable para mi edad – voy al gimnasio con cierta asiduidad- y tengo ciertos conocimientos de defensa personal. Además el chico, que era más bien un tirilla, iba como dije perjudicado por el alcohol o quien sabe por si otras sustancias. El caso es que no queriendo liar más la situación traté de razonar con él

- Mira, no te conviene crear problemas, y luego tener que entenderte con la policía. Déjala tranquila y lárgate

Él soltó a la chica y se dirigió hacia mí mientras gruñía

- Te voy a….

E intentó soltarme un puñetazo. Pero le falló la coordinación, así que no tuve ningún problema en reducirlo inmovilizándolo contra la pared con una llave de judo, retorciéndole el brazo a la espalda y sujetándolo por el cuello le dije

- Estate tranquilo o te rompo el brazo, y escúchame: o te largas nada más te suelte o llamo a la policía, les cuento lo que ha pasado y te vas a dormir al calabozo, entendido?

Y para reforzar mi argumento retorcí un poco más su antebrazo haciéndolo gruñir de dolor

- Vale, vale, cabrón… ya me voy

Así es que lo solté empujándolo hacia la salida del callejón y le dije

- Como me entere de que vuelves a molestarla me presentaré como testigo y acabarás en el juzgado por violencia de género e intento de agresión, así que tú verás lo que te conviene…

-

- Quédate a la zorra, replicó furioso, tampoco es que valga gran cosa

Y trastabillando salió a la calle y girando la esquina se perdió en la noche… yo me volví hacia atrás y me dirigí hacia la camarera, que aún con el susto en el cuerpo estaba contemplaba inmóvil, como paralizada. Puse mi mano sobre su antebrazo y le pregunté

- Estás bien?

- Sí… yo…. gracias, me contestó con voz temblorosa

Será mejor que volvamos dentro, le dije. Y acompañándola del brazo le abrí la puerta y la introduje de nuevo en el local. Ella volvió al interior aún conmocionada, y al vernos entrar otra camarera, más mayor pero aun joven, con aires de encargada, se dirigió a ella nada más verla entrar mirándome con ojos inquisitivos, y cogiéndola en volandas la llevó hacia una puerta rotulada como “almacén”. Yo constaté de una rápida ojeada que mi hijo y sus amigos seguían con su diversión “controlada”, me acomodé de nuevo en la esquina de la barra y pedí otra cerveza para tranquilizarme… al cabo de un rato la encargada salió de nuevo y dirigiéndose a mí me dijo

- Dime qué quieres beber, que estás invitado

- No hace falta, gracias. ¿Cómo está ella?

- Bien, me dijo, aún con el susto en el cuerpo pero bien

- Lástima de tanto capullo como anda suelto, le contesté

Ella se sonrió mientras me ponía otra cerveza y me contestó

- Pues sí, es una lástima, hay que saber comportarse según y cuando en cada momento

La conversación remató ahí, pues la barra demandaba toda su atención, y yo volví a mi bebida y a mi aburrimiento… al cabo de un rato vi salir a la camarera con el bolso y la chaqueta, y supuse que el susto había puesto punto y final a su jornada laboral, y salir hacia la calle. Siguiendo un instinto fui tras ella, y al verla echar a andar por la acera me saqué la máscara del disfraz – que te aborden así asusta a cualquiera- y le dije

- Disculpa mi atrevimiento, pero después de lo de antes no me parece la mejor idea que camines sola en la noche. Seguramente el capullo ese de antes se habrá marchado a dormir la borrachera, pero es mejor no tentar al diablo, ni siquiera disfrazada de diablesa sexy…

Eso se lo dije sonriéndole, para quitar hierro al comentario y evitar asustarla, pero ella recelosa me contestó

- ¿Qué pasa, es que quieres acompañar hasta su piso a la damisela en peligro, como si fueras un caballero andante?

Y es que sería joven pero no tonta, y como camarera de pub seguro que estaba acostumbrada a tratar con ligones de barra, borrachos babosos y demás “fauna de la noche”. Pero yo me limité a detenerme a unos pasos de ella para no invadir su espacio, encogerme de hombros y replicarle

- L a idea es tentadora, pero si alguna vez te hace una oferta similar un desconocido te recomiendo que antes le pidas ver su dni o similar y sacarle una foto para enviarle a tus padres o una amiga por whatsapp para evitarte disgustos. En cualquier caso yo me conformo con acompañarte hasta la parada del taxi más próxima y dejarte allí a salvo, y si no quieres me vuelvo al bar con mi cerveza y punto

Tras dudarlo unos instantes ella sonrió y dijo

- De acuerdo, vamos pues, y gracias. Por cierto, me llamo….

- Lorena, la interrumpí. Y ante su sorpresa, añadí: te he visto interpelada en la barra por tu jefa y algún cliente habitual, y en la calle por el imbécil de antes. Y extrayendo mi cartera saqué mi carné de conducir y le dije poniendo cara de buen “chico”

- Por cierto, yo soy Daniel… ¿quieres sacar una foto?

Ella se echó una carcajada – la primera de la noche- y roto el hielo me contestó

- No hará falta, tengo buena memoria

Me situé a su lado, pero sin llegar a invadir su intimidad, y mientras echábamos a andar empecé una charla cortés para evitar un incómodo silencio: así descubrí que tenía 22 años, que llevaba casi casi uno trabajando en ese pub mientras estudiaba una FP nocturna, etcétera. Ella se interesó por qué hacía esa noche en su local – vaya, o sea que lo de protector nocturno va en tu ADN, se burló echándose una risa cuando se lo expliqué-y en esas estábamos, en una conversación tan banal como entretenida, cuando al cabo de unos minutos divisamos la parada de taxis al girar una esquina. Llegando a la misma me dirigí al taxista a través de la ventanilla abierta y dándole un billete de 20 euros le interpelé

- Lleve a la señorita a la dirección que le indique, y quédese el cambio como propina, pero por favor espere a que entre en el portal de su casa antes de marcharse

Y girándome hacia ella le tendí la mano y le dije

- Bueno Lorena, ha sido un placer. Cuídate mucho

Ella pareció vacilar, y al cabo de un instante me contestó

- Lo cierto es que vivo a diez minutos escasos andando, si quieres y tienes tiempo puedes acompañarme andando

Sonriendo para mis adentros, y poniéndose alerta mis instintos – aunque no había salido a ligar esa noche las oportunidades hay que cazarlas al vuelo, como suele decirse- me disculpé con el taxista y haciendo un ademán hacia la acera le contesté alegremente

- Cuando quiera mi damisela

Ella rió alegremente, y golpeándome con el puño en el antebrazo me dijo

- Tonto…

Y acto seguido se pegó a mí y echamos a andar calle arriba. Ya con la idea cambiada de socorrerla sin más a la de seducirla y follármela al cabo de unos metros le pregunté mirándola de reojo

- Y sin pretender inmiscuirme en lo que me llaman ni ser fisgón permíteme una curiosidad… ¿qué hace una chica como tú con un tipo como el del callejón?

Ella hizo una mueca y contestó

- Eso me gustaría saber, de hecho ni mi familia ni mis amigas se lo explicaron nunca… digamos que fue un pecado de juventud

- Claro, como ya eres una anciana… Pero si las viejecitas son tan guapas como tú, viva la tercera edad, ja ja

Ella me miró sonrojándose un poco y a medida que caminábamos empezó a desgranarme una historia tan poco original como la vida misma: que si eran novios desde el instituto, su primer amor, que si al principio todo era diferente... Mientras caminábamos se desahogaba, y al cabo de un rato llegamos hasta un portal donde ella se detuvo, y mirándome dubitativamente me dijo

- Ya hemos llegado. Te agradezco mucho lo de esta noche, que acudieras en mi auxilio en el callejón y que me acompañases ahora. Te debo una cerveza, cuando quieras ya sabes dónde venir a pedírmela…

Dijo eso no sé si con ambigüedad calculada, sabiendo yo donde vivía y donde trabajaba, así que para disipar dudas – uno siempre puede creer que está ligando y luego ser todo un malentendido o simplemente echar la caña y no pescar nada- le dije

- Bueno, podemos cambiarla por un café y tomarlo ahora si quieres. Yo aún tengo por delante mínimo un par de horas de espera mínimo hasta que mi hijo y sus amigos finalicen la fiesta en tu pub. Pero como quieras, no te sientas obligada…

Ella permaneció callada unos instantes, dubitativa, como sopesando los pros y los contras, y al cabo de un momento me dijo

- De acuerdo, sube y te invito a un café

Para salir de dudas y evitar un posible lío le pregunté

- ¿No vivirás con él, no? Porque sólo faltaba que volviera a hacer acto de presencia y meterte en un lío….

- Tranquilo, no, me interrumpió ella. Vivo con una amiga, también camarera, pero ella trabaja en una discoteca y no volverá hasta casi la madrugada

- Entonces aceptaré encantado ese café, le dije con la mejor de mis sonrisas

En el ascensor se hizo por un instante un silencio incómodo. Seguro que ambos – sobre todo ella- nos planteábamos qué estábamos haciendo…Su piso era antiguo y pequeño, pero coqueto, y sin enseñármelo me llevó al salón y me dijo

- Espérame un momento que me cambie y preparo el café

Pero yo, para retomar el control de la situación le contradije

- Me parece bien que te pongas cómoda, pero dime antes donde está la cocina y de hacer el café me ocupo yo…

Tras indicarme donde estaban las cosas salió hacia su dormitorio mientras yo preparaba todo, y de forma preventiva me tomaba una pastillita azul de esas quede un tiempo a esta parte llevo siempre a mano para garantizar un gran desempeño llegado el momento – sí, habrá por ahí cincuentones que dicen que echan tres y cuatro polvos seguidos por noche sin que se les baje y que no toman nada, pero yo para fantasmas prefiero a Casper o el de Canterville, que al menos son divertidos…- Retomando el relato, me tomé la pastilla mientras rezaba por sacarle buen provecho, preparé los cafés y poniéndolos en una bandeja los llevé al salón. Al cabo de un momento entró Lorena, desmaquillada pero igualmente guapa, con una camiseta de deportes de manga corta pero que le quedaba larga a modo de camisón y cogiendo su café se arrellanó en el sofá biplaza que yo ocupaba, a mi lado pero sin contacto físico. Queriendo ir poco a poco – ligar es un poco como pescar, hay que echar el anzuelo y tener paciencia, pues sino la presa suele escaparse- charlamos un rato de temas vanales y al cabo de un rato y como al zar retomé la conversación donde a mí me interesaba

- ¿Y cómo es que abriste los ojos respecto a tu novio?

- Pues que la magia se fue disipando, como las burbujas de una botella de champán abierta. Además, cuando acabé el bachillerato y dejamos de estar juntos todo fue cambiando. Él ni estudia ni trabaja, se pasa el día de botellón y por ahí con sus amigos, pretende controlar lo que hago, y además…

- ¿Además? Inquirí, y viendo que permanecía callada y dubitativa, entre dudosa y avergonzada, concluí: seguro que sabes, o sospechas con buenas razones, que te ha puesto los cuernos…

- ¿Cómo lo sabes? ¿acaso eres adivino, o es que soy tan poco atractiva que eso es evidente…? Inquirió, entre sorprendida y dolida

- Nada de eso. Eres preciosa, y lo sabes. Incluso vestida de estar por casa como ahora. Pero aunque no soy vidente tengo más años y más experiencia de la vida, y conozco a los tipos como ese imbécil; que no saben reconocer la suerte que tienen y a los que aunque les tocaran diez millones a la lotería siempre lamentarían que no hayan sido veinte…

Lorena congeló un poco el tono de voz y musitó

- No sé si será eso, pero nunca cuidó nuestra relación, ni fue detallista conmigo. Además, de un tiempo a esta parte se preocupa más por sus amigos que por mí, y lo de los cuernos… no es que lo sospeche, es que lo sé, y no creo que haya sido una sola vez

Yo me incliné hacia ella y poniendo mi mano izquierda sobre su hombro se lo apreté de manera cómplice y cariñosamente le dije

- Por los cuernos no te preocupes… Shakira, la infanta Cristina, Tamara Falcó, Giorgia Meloni… ya ves tú: ricas, famosas, guapas, casadas, plebeyas, de la nobleza y la realeza, políticas poderosas… eso le puede pasar a cualquiera

- Ja ja ja… rió ella. Sí que eres bueno tú dando ánimos

Yo me encogí de hombros y mirándola fijamente le contesté

- Lo malo de los cuernos es el conocimiento de los mismos por la otra persona, porque ya sabes lo que suele decirse: ojos que no ven….

- Vaya, no te tenía por un hipócrita, me contestó mirándome fijamente

Yo decidí “subir la apuesta” para ir aclarando el panorama le dije

- Lamento si te he ofendido, pero ambos somos adultos y no veo motivos para mentirnos. Si te he incomodado discúlpame, no ha sido mi intención…

- Perdona, yo… no quería juzgarte… es sólo que me has sorprendido, me contestó bajando un poco la voz y la mirada

Intuyendo que la seducción iba por buen camino, me arrellané en el sofá nuevamente, echándome hacia atrás, cruzando las piernas – el morbo, la excitación y la viagra empezaban a hacer efecto en mí, y las mallas del disfraz marcaban perfectamente la situación de mi entrepierna- y sonriéndole le dije

- Debo suponer que tú nunca le has puesto los cuernos a tu novio, pero seguro que sabes de amigas que sí lo hacen. Pero espero que ese pobre imbécil no haya sido el único hombre de tu vida….

Ella bajó la vista al suelo, avergonzada, y al cabo de un instante musitó

- En realidad sí… como te dije, es mi novio desde el instituto y…

- Y has desperdiciado la vida con él hasta ahora, le corté dominante. Ahora escucha, y hazme caso. Este es un consejo totalmente desinteresado: deja a ese desgraciado, amenázalo con denunciarlo si insiste en acosarte de nuevo físicamente o de cualquier otra forma y empieza una nueva etapa de tu vida… si te pone pegas dile que tienes mis datos, que estoy dispuesto a ir de testigo de lo que sucedió esta noche en el callejón y que puedes hundirle la vida. Ya verás como así te dejará en paz, porque los desgraciados como él son en el fondo unos cobardes. Y te daré también un segundo consejo, este más interesado: antes de decírselo devuélvele la jugada y ponle los cuernos: aunque no se lo llegues a decir para evitar enfurecerle te sentirás mejor contigo misma sabiendo que le has pagado con la misma moneda y te será más fácil después pasar página…

- Claro, y a ti te gustaría ser el que me follara para hacerlo, me dijo mirándome más recelosa que enfadada

Yo me encogí de hombros poniendo cara de buena persona y le dije

- Por supuesto, a nadie le amarga un dulce, y tú eres preciosa. Pero si no estás por la labor el consejo sigue siendo igualmente válido… candidatos seguro que no te faltarán

Y jugándomelo todo a una carta me incliné lentamente hacia ella – inconscientemente y dada su timidez natural y su inexperiencia en estos lances ella se recostó a su vez sobre el respaldo del sofá-, acerqué mi rostro al suyo y la besé suavemente… Lorena era tan tímida como decía, pues su reacción instintiva fue cerrar los ojos y quedarse quieta. No quise forzar la situación y asustarla, así que comencé a besarla suavemente, esperando que poco a poco su cuerpo reaccionase… al cabo de un rato sus labios se entreabrieron y empezó tímidamente a devolverme los besos, así es que llevé mi mano izquierda sobre su rostro y apartando sus cabellos acaricié suavemente su oreja y su mentón mientras nuestras bocas se buscaban cada vez más ansiosas. No sabría decir cuánto tiempo duró el tanteo, pero lo cierto es que en ningún momento de los dos desperdició aire ni saliva para decir nada, y cuando lo hice fue para apartarme un poco de ella, ver su rostro ruborizado de deseo y de vergüenza y exclamar

- Dios, eres preciosa….

Ella entreabrió la boca, y yo, aprovechando el momento y para evitar palabras inconvenientes volví a inclinarme sobre ella y besarla de nuevo, con lengua esta vez. El deseo había prendido en ella por fin, pues al momento fueron sus manos las que se aferraron a mi rostro, atrayéndome contra ella. Viendo la seducción consumada, pero pese a todo esperando unos segundos prudenciales, empecé a bajar mis manos hacia sus caderas y mis labios hacia su cuello, provocándole los primeros bufidos y gemidos de excitación… Tiré de su camiseta hacia arriba – ella colaboró levantando el culo primero y los brazos después para facilitarme la tarea – y ahí la tenía por fin: semidesnuda, con una minúscula braga blanca de estilo tanga, la piel bronceada, las tetas firmes y los pezones pequeños y oscuros. Como veía que ella no se decidía, me despojé yo mismo de mi suéter rápidamente, dejando a su vista mi pecho velludo y mi barriga casi plana – no soy Cristiano Ronaldo pero para mi edad me mantengo en bastante buena forma, o eso me han dicho siempre-. Acerqué mi boca a su oreja y le susurré

- Déjate llevar…

Acto seguido comencé a besarla de nuevo, como si no hubiese un mañana – ella correspondía cada vez más ferozmente a mis lados- y llevé mis manos a sus tetas, comenzando a masajeárselas suavemente, poco a poco – no estaba amasando pan, estaba buscando aumentar su libido- y rozando los pezones con las yemas de mis pulgares… Cuando al cabo de un rato consideré que Lorena estaba en el punto de “no retorno” dejé de besar su boca y comencé a besar, chupetear y lamer suavemente por su cuello hacia abajo, a lo largo de su yugular… Para entonces ella estaba más que entregada, pues su respuesta a mis caricias fue echar la cabeza hacia atrás sobre el respaldo del sofá y gemir…

- Daniel, buff…

Aprisionando suavemente sus pezones entre mis dedos pulgar en índice los comencé a pellizcar suavemente – si, hay chicas que les gusta el sexo más duro, a otras más tierno, las hay que se ponen a tono en seguida, otras necesitan su tiempo… cada una es de una manera, y saberlo o intuirlo de cada vez es el secreto del sexo satisfactorio- y al cabo de un momento comencé a besar, lamer y succionar sucesivamente sus pezones. Eso empezó a romper sus últimos diques de contención, pues éstos no sólo se pusieron duros como piedras en cuestión de segundos, sino que sus manos abandonaron por fin mis orejas y mi nuca y se dirigieron hacia mi entrepierna. Acelerando los tiempos me levanté, me desnudé ante sus ojos – ella mordió los labios al ver mi rabo enhiesto, depilado y desafiante ante ella y antes de que reaccionase, y para no perder el control de la situación, tiré de su culo hasta el borde del sofá, le saqué las braguitas – constaté rápidamente mientras lo hacía la mancha de humedad de las mismas-y colocando sus piernas sobre el respaldo del sofá una y sobre la mesita auxiliar la otra me bajé al pilón y empecé a comerle el coño…

Su coño merecía una foto: con el pelo recortado, labios pequeños, oscuros y brillantes, con el clítoris aún semi escondido… pero no era cuestión de pararse a admirarlo por riesgo a que se quebrase el hechizo del momento, así es que me arrodillé entre sus muslos y lenta e intencionadamente comencé a besarlos, impregnándome del olor a hembra excitada que Lorena destilaba, deleitándome con sus gemidos ahogados - cada vez más frecuentes- que hacían palpable su excitación y abandono al momento, y en cuanto posé la punta de mi lengua en la parte inferior de su raja y comencé a subir lentamente, abriendo sus labios según ascendía hacia su clítoris y lamiendo todos sus jugos por el camino ella me agarró la cabeza nuevamente empotrándomela contra su coño y empezó a gruñir fuera de control

-Si, cómeme…. Dios que gusto…. Buffff

Yo, decidido no sólo a follármela sino también a llevarla a experimentar nuevas sensaciones, clavé mi vista en su cara – que aparecía ruborizada entre sus tetas, con los ojos entrecerrados y la boca entreabierta- y empecé un cunnilingus tan lento como suave para retrasar su orgasmo, prolongar su placer y ponerla fuera de control… Hago un inciso aquí para decir que el cunnilingus es mi especialidad, que no soy de esos tíos que practican sexo oral para que luego ellas “nos devuelvan el favor”, sino porque realmente lo disfruto, y además es una de las mejores maneras de poner cachonda a una mujer y dejar que “se vuelva loca” en la cama. Como decía, comencé a comer a Lorena lentamente de arriba a abajo y viceversa, con mis manos en sus nalgas, abriéndole el coño con mis pulgares pero teniendo buen cuidado de evitar su clítoris, para prolongar su calentura y evitar un orgasmo prematuro… lo rodeaba, le echaba mi aliento sobre él, pero evitaba rozarlo con la lengua o con los labios, retirándome cuando me acercaba demasiado. La camarera estaba cada vez más caliente y entregada, con ganas de correrse, pues empujaba mi cara contra su coño mientras gemía

- Venga, no pares, sigue…

Pero yo, decidido a hacerle ver quien mandaba me incorporé de rodillas, le metí lentamente dos dedos de la mano izquierda en su vagina – entraron tan fácilmente como un cuchillo caliente en la mantequilla- y mientras la masturbaba le enseñé mi polla toda erecta en mi mano derecha y le repliqué

- No pienso parar a menos que tú me lo pidas, pero si quieres correrte primero y follarme después mírame mientras te como

Y antes de que pudiese reaccionar volví a agacharme entre sus piernas y comencé un mete saca tan lento como profundo con dos dedos mientras ella clavaba su mirada en mí, movía sus caderas y gemía de puro gusto. Era el momento de darle la puntilla, de someterla total y definitivamente, así es que mientras introducía un tercer dedo – ahí gruñó de gusto, la muy puta- y los dejaba en el interior de su coño haciendo gancho hacia arriba la miré fijamente y le dije

- Ahora vas a correrte como nunca antes

Y sin apartar mis ojos de su rostro comencé a lamer y succionar su clítoris con mi lengua… La camarera apenas aguantó unos segundos semejante tratamiento, y entre alaridos de placer empezó a correrse llenándome la boca de flujos y restregándome el coño por la cara mientras gritaba

-Siiiii, jooooodeeeerrrr…. Siiiiii…….. diossssssss

El orgasmo se prolongó durante un buen rato, entre temblores y gemidos,y yo, para evitar hacerle daño de forma involuntaria con sus contracciones vaginales, retiré mis dedos de su interior, mientras mantenía la boca pegada a su coño, tragando cuanto podía. Pero lo cierto es que aquello parecía una cañería rota y no dejaba de manar… Lorena estaba fuera de sí, el rostro desencajado, las tetas brillantes de saliva y sudor con los pezones que amenazaban con salírsele fuera, el coño chorreando… era el momento de rematar la faena y hacerla mía, así que tras unos breves instantes de reposo –yo recreándome en la vista de su juvenil cuerpo derrotado por el placer y ella recuperando mínimamente el aliento- la agarré por las axilas, la incorporé y la giré sobre el sofá apoyando sus hombros sobre el respaldo posterior; y poniéndola de rodillas, subiéndome al sofá tras ella y manteniendo sus piernas cerradas para que notara aún más la penetración – tuve que abrir yo las mías y apoyarme en sus caderas porque apenas me sostenía en pie- se la metí desde atrás y desde arriba mientras le decía

- Se acabaron los niñatos… ahora vas a ver lo que es un hombre

Y lenta pero firmemente comencé a enterrarle mi polla, que además de por el morbo de follarme a una chica que por su edad podría ser mi hija la pastilla azul me tenía dura como el granito… mi rabo se iba abriendo camino en ella sin dificultad, pero sintiendo a la vez cómo su coño se ensanchaba a su paso. Lorena giró la cabeza al sentirla y mirándome cachonda y entregada suspiró

- Diosss… que polla… síííí….

Yo la agarré por las caderas y empecé a acelerar mi ritmo poco a poco – ella aún se estaba recuperando del orgasmo y yo hacía equilibrios sobre el sofá- mientras la tranquilizaba

- No te preocupes por la ausencia de preservativo: tengo hecha la vasectomía – cierto- y además hace años que sólo lo hago con mi mujer, y últimamente de tarde en tarde – cierto, pero sólo en parte: sí es cierto que con mi mujer lo hago cada vez más esporádicamente, pero lo de que sólo lo hago con ella, ejem…- Además, a pelo se siente más el placer, no te parece?

- Ya te digo, nunca lo había probado y te noto todo el rabo caliente y llenándome

- ¿Y cómo es eso?

Y dado que no me contestaba decidí arriesgarme y subir una marcha sacándosela hasta el mismo glande y metiéndosela a continuación de un pollazo seco hasta el fondo, dándole una nalgada – no demasiado fuerte, pero que resonó en la habitación- e interpelándola

- Contesta

Con voz entrecortada la camarera me contestó

- Pues… preferí los preservativos… por miedo… buff… a pedir la píldora…. Aggghhhh… mi doctora de cabecera es amiga íntima de mi madre… además últimamente no me fiaba de donde… la metía… mi… novio….

Viendo que era el momento de jugarme el todo por el todo empecé a percutir su coño a todo trapo – aún a riesgo de correrme antes de lo previsto- y entre bufidos le pregunté

- ¿Y te gusta, golfa? ¿follarte a un maduro y ponerle los cuernos a tu ex?

La camarera, agarrada a duras penas al sofá y con el coño relleno no hizo ascos a que la interpelara así y no dudó en contestar

- Me encanta joder…. No pares

Pero yo estaba en el límite, no tanto por el riesgo de correrme prematuramente- que también- como por el de caerme, además de estarme destrozando los riñones con la postura que tenía… y no quería que ella pensase ni por un momento que tenía el control de la situación. Así es que saqué mi polla y palmeándole el culo de nuevo– quería comprobar hasta que punto le gustaba ser nalgueada- le dije

- Antes quiero que me la chupes un rato

Y dejándome caer en el sofá, y tirando uno de los cojines del mismo a mis pies, le ordené

- Venga Lorena, deja de hablar y demuéstrame qué más sabes hacer con la boca

Era el momento crítico: podía negarse y mandarme al diablo - pero bueno, en el peor de los casos perdería un buen polvo y ya me aliviaría después en casa con mi mujer- o podía obedecer y someterse… era joven, inexperta y tímida, pero también estaba muy cachonda y disfrutando de lo lindo… así es que al cabo de unos segundos ya estaba de rodillas ante mí, con mis huevos y mi rabo entre sus manos y afanándose en la mamada con más ganas que habilidad. Pero había que culminar el proceso de doma, y por eso me levanté un momento, me agaché a su lado, la besé mientras le tocaba el coño y al cabo de un instante le susurré al oído

- trágatela hasta el fondo solo con la boca, tú puedes... Y no dejes de mirarme mientras lo haces

Apoyando sus manos en mis rodillas para darse equilibrio la camarera procedió a una felación tan morbosa como mediocre: saltaba a la vista que en el sexo estaba un tanto verde aún, cosa sorprendente para una chica de su edad en estos días, pero lo que le faltaba de pericia lo compensaba el morbo de ver desaparecer poco a poco mi rabo entre sus labios mientras la saliva chorreaba por la comisura de los mismos y me miraba cada vez más congestionada. Al cabo de un momento, y como no quería que su libido bajase ni por un momento, decidí darle una nueva vuelta de tuerca a la situación y le ordené

- mastúrbate mientras me la chupas, putita

Ya totalmente fuera de control, la camarera no dudó ni un instante en bajar su mano izquierda hacia su coño y comenzó a frotárselo furiosamente, a la vez que aceleraba el ritmo de la mamada con movimientos de cuello cada vez más rápidos y enérgicos, hasta enterrarse más de la mitad de mi polla en su boca. Al cabo de unos segundos, y por miedo a llegar ambos al orgasmo y que resultara en un coitus interruptus retiré mi polla de su boca levantándome - no sin esfuerzo- y ante su mirada tan cachonda como interrogativa la giré sin levantarla hacia el espejo de la pared, a cuatro patas, y comencé a pasarle mi empapado glande por sus no menos húmedos labios mientras le preguntaba

- ¿quieres que te folle?

Ella giró el rostro, y respondió tan furiosa como excitada

- Si cabrón sí, hazlo de una vez

Y arrodillado tras ella empecé a follármela a cuatro patas, con golpes cada vez más secos y acelerados… la muchacha gemía sin parar, sometida, la cabeza hundida entre los hombros, el rostro inclinado hacia el suelo con el pelo cayéndole y ocultándoselo, las tetas colgando y bamboleándose al ritmo de mis envites… ella gemía de placer al ritmo de la follada, a la vez que me animaba sin cesar

- Ostia que bueno…. No pares….

Yo la agarré de la melena, tiré de ella para obligarla a alzar el rostro, y cuando ella se vio reflejada en el espejo la interpelé

Mírate en el espejo gozando como una perra… ¿te gusta cómo te monto?

La camarera no me contestó al momento, así que tras aumentar el ritmo y la fuerza de mis pollazos le palmeé la nalga con la mano libre y le volví a preguntar

- Zorra, ¿te gusta cómo te follo?

Ahora sí Lorena giró la cabeza para mirar hacia atrás, los ojos turbios, los restos de maquillaje corridos en su cara, y me contestó

- Me encanta cabrón, contestó ella con voz ronca…

Y no sé si fue simple coincidencia o efecto secundario de verse tratada así, pero lo cierto es que comenzó a correrse de nuevo, tanto que empezó a mojar no solo mi polla enterrada en su coño sino también mis testículos mientras palmeaba el suelo con sus manos y gruñía

- Joder, que gusto…

Y en ese momento no pude más y comencé a correrme en su interior mientras ella se deslizaba hasta quedar tumbada boca abajo sobre el suelo la alfombra y yo la acompañaba en el movimiento, para evitar salirme de ella y manchar todo… tras unos instantes en que ambos buscábamos recuperar la respiración y permanecíamos abrazados, acaricié su pelo y su rostro – lo canalla y salido no quita lo cariñoso, que momentos para todo hay en el sexo- le dije

- Vamos a tu habitación, que aquí nos va a coger el frío y allí estaremos más cómodos

Y antes de que pudiese contestarme volví a besarla, y cogiéndola en brazos no sin dificultad –el ritmo de la follada y la incomodidad de la postura hacía que me temblaran las piernas- y siguiendo sus indicaciones procedí a llevarla a su dormitorio y depositarla sobre su cama, donde tras cobijarnos ambos bajo el edredón procedí a reactivar a mi amante con una suave sesión de caricias y besos que evitasen que le bajase la calentura y le entrasen los remordimientos o qué se yo… al cabo de un rato la moza – sangre joven, al fin y al cabo- estaba de nuevo recuperada y excitada, así que la besé dulcemente en los labios y le dije

- Lorena, eres maravillosa… y por favor me tomes a mal mi vocabulario ni mi maneras a la hora de follar… de siempre me ha gustado el sexo duro, sin tabúes ni límites físicos ni orales más que los que nos marquemos nosotros mismos, y eso no tiene nada que ver con el respeto a mis parejas… y ahora demuéstrame que sabes hacer

Tras unos instantes de manosearme la polla mientras me comía lascivamente la boca - supongo que calibrando su erección- la camarera se puso a horcajadas sobre mí, y levantando levemente las caderas procedió a metérsela en el coño mientras me miraba morbosamente y me decía

- Ahora voy ser yo la que te monte

Y empezó un suave moviendo sus caderas adelante y atrás, mientras yo agarraba sus caderas y ella jugaba con su pechos, los ojos entrecerrados y gimiendo

- Joder, que ganas tenía un buen polvo….

Era el momento propicio para someterla definitivamente, y de hecho demostró estar más allá de todo sentimiento que no fuera de gusto y de vicio cuando a mi exhortación de “te gusta, eh zorra, follarme en tu cama y cornear a tu novio... ¿eh?” ella contestó sin vacilar

- Siiiii, me encanta….

Y empezó a follarme balanceándose furiosamente. Afortunadamente para mí la viagra hacía su trabajo y yo aguantaba el proceso de “doma” a la que la chiquilla me estaba sometiendo con el rabo duro como el acero. Al cabo de un buen rato, y cuando por sus gemidos y bamboleos la vi próxima a un nuevo orgasmo, la agarré por los brazos, la atraje hacia mí y le dije

- Las putas follan sin besos, pero tú no eres una puta, sino mi putita, así que bésame

Como una posesa Lorena procedió no ya a besarme sino a devorarme la boca, a besos lametazos y hasta mordiscos cuando alcanzó un nuevo clímax. Su boca era un volcán y su coño una piscina. Por fin estaba desatada como había esperado, y era el momento de rematar la faena, así es que tras unos minutos de dejar que me montase a su gusto la giré rodando hacia un lado, saqué mi polla húmeda y brillante de su interior, me incorporé y le dije

- Yo no soy el cornudo de tu novio ni tú mi dulce novia, sino mi amante… así que date la vuelta para que te rompa el culo

Ella me miró preocupada y me dijo

- No estoy segura, nunca lo he hecho por ahí

Espoleado por esa perspectiva, y haciendo un alto para tranquilizarla, la abracé cariñosamente y le dije

- Tranquila, si no te gusta solo tienes que decirlo y paramos. Pero me sorprende que con tu edad y con tu físico nunca hayas probado el sexo anal… además de borracho e infiel tu novio debe de ser bien tonto

- Probamos un par de veces, pero fue muy brusco y me hizo daño… y ya hace tiempo que ni ha vuelto a pedírmelo. Supongo que porque se lo estará follando a alguna zorra

Yo la besé para infundirle confianza y le dije

- Tranquila, seré cuidadoso, iré despacio y aunque al principio sentirás molestias verás cómo enseguida pasan… pero si ves que te hago daño o simplemente no te gusta sólo tienes que decirlo y paramos, vale?

Ella me besó de manera fugaz, tan breve como intensa, y rápidamente y acto seguido se giró boca abajo, agarrándose al cabecero con las manos, la cara sobre la almohada, las tetas aplastadas contra el colchón y levantando las caderas y girando el rostro me dijo

- Venga, desvírgame el culo y los cuernos de mi novio serán totales

Recreándome en la suerte, y ante la ausencia de otros lubricantes más que los míos propios, comencé un beso negro en su estrecho culito para relajarlo y prepararlo a lo que estaba por venir… ella gemía y se dejaba hacer dócilmente. Al cabo de un rato comencé a pasar mi glande por sus labios vaginales, y lenta pero inexorablemente le fui introduciendo mi polla en su coño para lubricarlo. Empecé a follármela lentamente, a conciencia, sacándosela hasta la punta despacito y enterrándosela de nuevo hasta el fondo, un poco más fuerte y rápido de cada vez, mientras le metía el dedo índice en su culo y le decía

- Tú relaja el ojete y disfruta el polvo… ¿Quieres que te folle suave o que te dé más caña?

Agarrada al cabecero de su cama ella jadeaba y sin volver la vista contestó

- Fóllate a tu putita como quieras, Daniel

Yo fui aumentando poco a poco el ritmo de las embestidas, a la vez que iba aumentando la penetración de su esfínter introduciendo un segundo dedo en él… al cabo de un rato de juegos preliminares, viéndola lo suficientemente preparada y deseando romperle el culo sin falta y correrme en él, le saqué mi polla y mis dedos de su interior, abrí sus nalgas con ambas manos, enfilé mi encharcado glande hacia su ano y sin prisa pero sin pausa comencé a introducir mi polla en él. Al sentir su ano horadado Lorena giró la cabeza y balbuceó

- Con cuidado, me duele un poco…

Sin cejar en mi empeño continué hasta notar dentro la mitad de mi polla, y entonces me quedé quieto un momento y le dije

- Relájate y verás que pronto dejará de molestarte, y te prometo que en un rato lo tendrás bien abierto… y para ayudarte a relajarte tócate el clítoris mientras te enculo

Lorena comenzó a masturbarse y pronto, fruto de la excitación, su anillo rectal se fue habituando a mi polla y se dilató abriéndome paso… mientras procedía a empalarla lentamente hasta el fondo ella mordió la almohada para soportar el dolor, y al cabo de unos instantes, cuando la noté preparada, empecé a petarle el culo lenta pero constantemente, aumentando el ritmo poco a poco y dejando que se habituase a su nuevo rol…. Al cabo de un rato el dolor pareció remitir del todo para dejar paso al placer así que dándole una sonora nalgada le dije

- Ya tienes el culo roto, te gusta?

Ella me contestó entre gruñidos

- Joder, sí, lo noto todo abierto… rómpemelo, semental

Mientras aceleraba mis embestidas, y notando próximo mi orgasmo, le contesté

- A partir de ahora te vas a olvidar de tu novio, te vas a hartar de polla, de follar a todas horas y por todos tus agujeros como una buena puta, verdad?

- Síííí, gimió la camarera mientras intentaba levantar las grupas al ritmo de mis embates

Notando próximo su orgasmo, y el mío también, la agarré violentamente del pelo y tiré hacia mí haciendo que levantase la espalda y bamboleasen sus tetas a cada embestida. Recreándome en la situación y nalgueándola de nuevo le dije

- Menuda golfa eres, me encantas… y ahora ordéñame que te voy a llenar de semen mientras te corres, guarra

Con un siiiii…. desgarrador Lorena comenzó a correrse de nuevo aún más salvajemente si cabe que antes, a la vez que yo regaba sus intestinos. Caímos derrengados sobre la cama uno al lado de otro, y girando la vista puede comprobar como tenía la boca entreabierta, los ojos cerrados y la cara parcialmente cubierta por el pelo. Deslizando la vista hacia abajo me recreé en su juvenil cuerpo perlado por el sudor, cuyas nalgas enrojecidas aún se agitaban en los estertores del placer, mientras su coño brillaba de flujos y de su culo roto y palpitante empezaba a deslizarse grumosa y blanquecina mi leche… Era de nuevo momento de aflojar la presa y volver al modo romántico, asíque retiré cariñosamente su pelo de la cara, la besé suavemente en las mejillas – ella abrió los ojos y me miró con una cara de felicidad, no sólo satisfacción física, que hacía tiempo no veía en una recién follada- y mirándola fijamente le susurré

- Preciosa, hacía tiempo que nadie me hacía sentir así… gracias por hacerlo posible

Y cubriéndonos con el edredón, girándome hacia ella y abrazándola en un gesto cómplice la dejé relajarse en mis… por desgracia al cabo de unos instantes mi teléfono comenzó a sonar en el salón, y cuando me di levantado a cogerlo había dejado de sonar y vi en la pantalla una llamada perdida de mi esposa. Le devolví la llamada y me interpeló

- ¿Dónde diablos estás? El niño acaba de llamarme para decirme que la fiesta ha acabado y que si vamos a recogerlo para ahorrarse el taxi

Yo, apesadumbrado por el final de fiesta repentino – con la viagra aún esperaba disfrutar de un tercer asalto a medio plazo, y en cualquier caso me hubiese gustado charlar un rato con la camarera y dejar la “puerta abierta” a futuros escarceos- le contesté a mi mujer

- Había salido a tomar el aire, pero lo estoy viendo despedirse. Voy a buscar el coche y dile que lo recojo ahí en quince minutos….

Y cuando tras colgar apresuradamente volví al dormitorio para recoger mi ropa y despedirme la dulce camarera estaba ya dormida… Le dejé apresuradamente una nota en la mesilla con un mensaje cariñoso y mi número de teléfono, me vestí y salí cerrando la puerta tras de mí mientras sonreía pensando en el polvazo que acababa de echar y cruzando los dedos para poder repetirlo….

P.D. la vida real es eso, real, así que no os voy a mentir, ha pasado casi una semana y no he vuelto a saber de Lorena… c’est la vie, que dicen los franceses… pero desde ahora Halloween ya no me parece una simple mamarrachada de los americanos

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