Don Pablo 2
Cristina nunca imaginó que su vecino sería su jefe ni que su vida cambiaría por una noche de pasión. Ahora, el secreto de su apartamento y la oficina se entrelazan en una dinámica de poder y deseo prohibido.
Al rato de irse Pablo, Cristina volvió en sí.
Alargó la mano a la mesilla y se puso las gafas.
Vio que Pablo se las había ajustado, le había apretado los tornillitos, limpiado los cristales y nivelado las patillas. Le dejó las gafas nuevas.
-Hijodeputa, sí que es apañao el madurito, sí.
Se fue al baño y en el espejo vio que estaba cubierta de cuajarones de semen resecos. Se sobó las tetas frente al espejo…
-¡A ver si al final seré una tía resultona!
Y se metió en la ducha.
Salió nueva. Ahora vio en el espejo la cara de una pelirroja muy bien follada. Se tocó la cara. Estaba extrañamente suave.
-Ahora resultará que el semen tiene realmente propiedades cosméticas.
Y salió de casa, a por cuatro cosas al super.
Al pasar por la zona de cosmética, vio varios tipos de lubricantes. Revisó propiedades, tamaños y precios.
Su parte mojigata salió…¿en serio, lubricante? ¿Para que ese animal te reviente el ojete?
Y lo dejó en el estante.
¿Y condones de sabores? Sí, eso sí.
Al salir, como realmente había comprado cuatro chorradas, volvió a casa dando un rodeo, así se conocería el barrio.
Pasó por delante de un sex shop recién inaugurado. Miró a derecha, a izquierda, no vio a nadie…y entró.
La atendió una chica gordita muy sexy. Iba provocativa, sin sujetador. Se le notaban unos piercings grandotes en los pezones, también grandotes.
-Mira, yo, esto, lubricante, ¿tienes?
-Uy, tenemos de montones de tipos.
-Vaya, pues no sé.
-Te veo cortada, tranquila, yo te ayudo.-¿Para jugar? ¿anal?
-Anal, para el culito.
-¿Alguna experiencia? ¿Polla normal o pollón? ¿Natural o de silicona?
-No, normal, pollón.
-¿Entonces un pollón natural?
-Sisi.
-¿Experiencia, tienes?
-Nada, cero…y cagada de miedo.
-Vaya. Lo primero, entra en nuestra web. Aquí verás vídeos, consejos, etc. Para que la primera experiencia no sea un desastre. Míratelo todo bien. Luego yo te recomiendo este lube especial. Dilatando bien, vas a disfrutar como una loca. Ya me contarás que tal ese pollón.
Sisi, no lo veo yo muy claro, pero por si acaso. Gracias.
Cuando lo guardó en el cajón de arriba de la mesilla de noche, al lado de los condones, lo hizo con un poco más de ilusión.
-Pero claro, si ese salvaje ve que tengo lubricante, ya me doy por follada.
.
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Como quiera que doña Inés y don Pablo vivían en el 1°-B, era fácil coincidir con ellos. Así que Cristina se iba haciendo con las costumbres de doña Inés. Y ya sabía cuando podía, más o menos, volver a follarse a su madurito vicioso.
Pero la sorpresa le vino a final de mes, cuando la llamó doña Gertrudis, la directora local.
-Pase, pase, srta López.
-Hola, yo…
-Tranquila, relájese, que la veo muy nerviosa. La cito para decirle que ya lleva Ud. siete meses de becaria. Y habiendo desempeñado con éxito todas sus tareas, pasa Ud. a formar parte de la plantilla de la entidad, con carácter indefinido.
-¿Cómo?
-Enhorabuena srta López…por cierto, las indicaciones del Sr. Suárez, que la conoce a Ud. en el ámbito personal, nos ayudaron a decantarnos hacia su persona.
-Gracias, mil gracias…pero no conozco a ningún Sr. Suárez.
-Sí, mujer, Don Pablo Suárez. Quien fue nuestro director provincial hasta hace poco.
.
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¡Coño, que Pablo fue mi gran jefe durante meses! Y yo me lo acababa de follar…
Así que ahora era fija en la plantilla del banco. Ya no haría falta que sus padres pagaran la mitad del alquiler, podría ponerse internet en casa (ahora tiraba con el wifi del vecino de arriba) y varias cosas más.
Salió a comprar una botella de champagne Francés para agradecerle las gestiones a Pablo.
A la hora de la cena, tocó en la puerta. Abrió Doña Inés. Le indicó que saliera Pablo y allí les agradeció a ambos las gestiones, regalándoles la botella.
Al rato sonó el timbre de casa. Era Inés. Iban a abrir la botella y no querían hacerlo sin que Cris bebiera de la misma.
Así, en pijama, fue a casa de sus vecinos. Abrieron la copa, brindaron, les agradeció nuevamente todo, charlaron un poquito de banalidades y Cris se regresó a casita, al rato.
Esa noche estaba excitada, alegre y después de dos copitas de champagne, estaba caliente.
Se masturbó, logrando un placentero orgasmo. Durmió como una bendita.
.
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Por la mañana, salió puntual al trabajo y se cruzó con Pablo en el portal.
-¿Te acompaño al trabajo? Voy a saludar a Gertru.
-Ah, sí, por favor.
Y salieron caminando…el trayecto era de apenas 15 minutos.
-Estaba bueno ese champagne…al final Inés se calentó y echamos un polvo de los buenos.
-Jajaja, casualidad que yo me masturbé.
-Que se masturbe un viejo como yo, tiene un pase. Que lo haga una atractiva empleada de banca de 24 años, debería estar prohibido. Otro día me avisas.
-No pude, estabas follando con tu mujer.
-Ahhhh, claro jajajajajaja.
-Y otra cosa…¿cómo arreglaste mis gafas?
-Con una navajita multiusos que llevo siempre conmigo… Mira, ya llegamos. Entra tú primero, yo me tomo un café y entro enseguida. No es bueno que tus compañeros nos relacionen.
-Eres muy atento Pablo. Y gracias por lo de las gafas.
.
.
Al tiempo, un sábado…
Se levantó Cris juguetona. Había visto varios videos de esos del sexo anal y esa mañana quiso probar el tema de la limpieza interna. Así que se puso manos a la obra, quedando satisfecha con los resultados. Luego, a limpiar la casa. Lavadoras, aspiradora. Vamos, lo típico de un sábado.
Sonó el timbre de casa. La mirilla le mostró a Pablo en su mono azul de trabajo. Sintió un pinchazo en el clítoris.
-Buenos días vecina, mi mujer se tomó la última cápsula de ristreto y salió con sus amigas de excursión. Me dejó con sueño y sin café.
-Pasa por favor…¿y ese mono de trabajo? ¿Alguna chapucilla pendiente?
-No, como el otro día me manchaste la camisa…el mono no me importa tanto.
-Ñañañaña…Como sueltes otra tontería, te tomas el café en el bar.
-¿Qué haces, vecina?
-Ordenar la casa, la ropa, sacar el polvo.
-Ah, en lo del polvo te puedo ayudar.
-Hala ya está…al bar que te vas.
Pablo se levantó y la abrazó por detrás, besándole el cuello y masajeando esas firmes tetas por encima del pijama.
-Ay, qué mala eres…dejar a un pobre prejubilado sin su café mañanero. Dime donde lo guardas y lo hago yo mismo.
Cris se lo dijo…al rato la avisó. Ella siguió con la limpieza y el orden.
El hijodeputa era bueno de verdad. Había hecho el café buenísimo, calentado la leche con espuma y en las tazas puso un cuadradito de chocolate negro. Luego azúcar morena aparte y dos cucharillas.
-Joder Pablo, ni un mayordomo es capaz de preparar un café como este.
-Eso es porque busco alegrarte la mañana.
-Pues mira, te adelanto que hasta el día de hoy, nunca me he follado a un tío en mono de trabajo.
-Yo tampoco me he follado nunca a una empleada de banca.
-¿Y lo del otro día?
-Entonces aun eras becaria.
Cris se levantó para recoger las tazas y llevarlas al fregadero. Pablo la asaltó por detrás. Empezó a sobarle las tetas por dentro del pijama.
-¿Me dejarás recoger?
-No. Llevo 15 días sin meterla.
-Pobrecito 15 días…¿desde el día del champagne?
-Correcto. Luego compré 3 botellas, pero nada. Y estoy que ardo.
Y empezó a besarle el cuello. Le sacó el pijama por arriba. Esas tetas duras quedaron al descubierto. Cris se dio la vuelta y empezó a bajar la cremallera del mono. El torso musculado de Pablo salió a descubierto. Se besaban con furia. Las lenguas no daban tregua. Las manos, tampoco.
Chocaron con la mesa de la cocina. Una cucharilla cayó al suelo. Pablo le quitó el pantalón de pijama a la pelirroja. Apartó las cosas de la mesa y sentó a Cristina en el borde, luego él se sentó en una silla, la abrió de piernas y empezó a comerle el coño.
Aquella muchacha tardó apenas 2 minutos en correrse a gritos. Entonces él se levantó de la silla y bajó su mono un poco más, dejando su polla justo tocando los labios de ese coñito que acababa de correrse.
Empujó y fue entrando…empezó a bombear suave.
-Jooooder qué polla, hijo de puta.
La besó, mientras, no paraba de empujar y de meterle más polla a cada empujón que daba. La mesa empezó a moverse al ritmo de las embestidas, hasta que llegó a la pared. Dejando de moverse.
Ahí le dio más fuerte.
Le arrancó otro orgasmo a la chiquilla. Se quedó dentro de ella. A pesar de estar resoplando y pedir un respiro, la levantó y la llevó a la cama, sin sacársela.
-Jooooder que gustoooooooo. Eres un puto macho ibérico.
La depositó suavemente en el borde de la cama, sin sacarle la polla en ningún momento. Él tampoco se había quitado el mono. Y empezó a embestirla a lo bestia. Aquella mujer gritaba de placer, no paraba de correrse y de soltar chorros. Pablo por su parte, seguía empujando con furia. Ya la tenía toda dentro.
-Mira princesa…
Cris se incorporó y pudo ver como su coño, al final, se estaba tragando esa pedazo de polla.
-¿En serio? ¿Toda dentro?
-Ya sabes, con paciencia y saliva…
-El elefante se la metió a la hormiga…yo también conozco el refranero.
-Chica lista…¿sabes lo que viene ahora?
-No sé, pero no la saques.
-Meeeeec, respuesta errónea.
Y se la sacó.
-¿Qué haces cabrón?
-Jugar…me encanta jugar.
Y se la metió de nuevo hasta los huevos.
-¡Qué polla, por favor, qué polla!
Y empezó a sacarla despacito.
-No me hagas esto…necesito correrme. Necesito que me empotres, que me rompas a pollazos.
-¿Y el amor? ¿Donde queda el amor?
Y la metió despacito.
-No me hagas esto, cabrón.
Y empezó a mover la cadera, queriendo metérsela toda. Pero él era mucho más fuerte.
-Dame fuerte, cabrón.
-¿Cuándo tendré tu culo?
-Aun no estoy preparada. Ohhhhmmmmm.
Y como había llegado adentro, empezó a sacarla de nuevo.
-Dame polla…me estoy poniendo muy nerviosa.
-Quiero culo.
-¿Me harás correr?
-Gritarás como una puta loca escapada de un psiquiátrico.
-Abre ese cajón.
Lo abrió y vio el lubricante.
-Mmmmm, lubricante del bueno. ¿Día y hora para estrenar ese culito?
-¡Ahora mismo, hijo de mil putas, pero dame pollaaaaaaaa!
A continuación, ese hombre empezó a embestir como un toro. Cris notaba que se le deshacía el coño. Empezó a encadenar orgasmos sin fin.
Cuando estaba a punto de desmayarse, se la sacó. Aquella muchacha, que ya había perdido las gafas de nuevo, empezó a dar vueltas en la cama, gritando. Tocándose los pechos, sintiendo calambrazos en el coño. En una de las vueltas sobre la cama, se clavó las gafas en una teta…se las puso.
Vio a Pablo, ya totalmente desnudo, sin el mono, con la polla tiesa, abriendo el frasco de lube.
-¿No te corriste?
-No. Ahora nos corremos juntos.
-¿En serio?
-En serio, no tengas miedo.
Le dio la vuelta, la puso de perrito, le separó las nalgas y empezó a comerle el culo y el coño.
-Puedes comer tranquilo. Tengo el culito limpio por dentro de hace una hora, como mucho.
-Me encanta que los planes salgan bien.
Y cuando Pablo notó que su lengua empezaba a entrar en ese inhóspito ojete, le metió un dedo, bien mojadito de lube. Fue fácil. Llegó rápido al fondo.
-¿Duele, princesa?
-Nooooo, joder. ¿Es posible que me guste?
-Puede ser. De ser así, ve redactando tus últimas voluntades, vas a morir de gusto.
Y ahora fueron dos dedos, los que entraron. Tardó un poquito más. Pero le entraron por completo.
-¿Bien?
-Joooder, ¡la puta gloria!
Y el tercer dedo se unió a la fiesta.
-Sí, sí, siiiiiiiiii
Y Cristina se sentía excitadísima con esos 3 dedos entrando y saliendo de su virginal ojete.
-Ay por favor, ¿qué me pasa?
-Princesa, tienes un cuerpo hecho para el pecado.
Y con la polla bien embadurnada, procedió a desvirgar el culo de esa dulce criatura.
-Dime si en algún momento sientes dolor.
La pregunta de Pablo solo obtuvo gemidos como respuesta. Así que empezó la fiesta del metesaca.
Cristina terminó poniendo la cara sobre la almohada. Gritaba de placer. Su cuerpo era un espasmo constante. Parecía poseída. Las gafas de nuevo desaparecidas, el cuerpo bañado en sudor y con más de media polla dentro del culo. En cuanto Pablo empezó a eyacular, agarró a la muchacha fuerte por sus caderas y de un envión, le metió casi toda la polla que le quedaba.
Fue correspondido con un grito de placer infinito.
Pudo ver como aquella criatura mojaba las sábanas, en un abundante squirt.
En cuanto Pablo terminó de correrse, se la sacó. Cristina dio dos espasmos más y se quedó muerta, con su culo expulsando semen sin parar.
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