Xtories

Entre tablones

La primera mirada fue suficiente para encender una llama prohibida. En la soledad del almacén, el límite entre la ayuda y el deseo se desdibuja, y Antonio toma el control con una firmeza que Aitor no supo rechazar. Lo que comienza como una curiosidad se transforma en una sumisión total, lejos de los ojos de su padre.

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ENTRE TABLONES

Aitor y su padre fueron al almacén de madera de su amigo de su padre a por tablones y diversas maderas para la obra que estaban haciendo en la escalera de la comunidad. Aitor no había visto nunca a ese amigo de su padre y cuando le vio se quedó primero muy sorprendido y luego completamente excitado. El hombre a pesar de su edad, estaría en torno a los sesenta años se mantenía fuerte y tenía un aspecto juvenil. Era enorme, mediría un metro noventa, muy fuerte, no ya musculado de gimnasio sino fuerte. Una barba gris larga y la cabeza perfectamente rasurada.

Estuvieron los tres hombres cogiendo las maderas y apilándolas al lado del coche del padre de Aitor. Se dieron cuenta entonces del problema. En el coche si metían todos los tablones y maderas Aitor debería esperar a que le viniera a buscar su padre o coger algún autobús. Decidieron esto último.

Cuando su padre marchó. Antonio, el amigo de su padre le pidió a Aitor que le ayudase a cerrar la nave y este le ayudó a cerrar las dos hojas de la puerta principal y colocar los seguros. Antonio se ofreció a llevarle a casa. Lo que no dijo es que le había visto como abultó el chándal cuando le vió la primera vez.

Aitor le pidió ir a lavarse las manos que las tenía sucias de todo lo que habían movido. Antonio le indicó un pequeño habitáculo en que solo había un lavabo y un wc a un lado que solo usaba el guarda de seguridad que entraría en unas tres horas a trabajar.

El lavabo estaba frente a la puerta del pequeño baño. Antonio podía ver la espalda y el culo del hombre cuando este se puso a lavar las manos. No había nadie y estaban completamente solos, entonces acercándose, pero en lugar de hacerlo claramente por su espalda para pillarle por sorpresa se puso en la puerta del baño y le dijo al chico:

Ya te vi cómo se te ponía dura cuando me viste------ dijo Antonio.

Aitor se iba a girar cuando Antonio dio un paso y se lo impidió. Con una mano le tapó la boca acercando su pelvis tocando con ella el culo del chico por encima del chándal y le dijo:

Lo ves, vuelves a tener una erección. Si no quieres que siga ahora cuando te suelte sal y espérame al lado del coche, pero si quieres seguir va a ser duro, pero serás mío y entonces quédate así sin moverte.

Aitor no se movió, entonces Antonio empezó a mover sus rugosas manos por debajo de la camiseta del chico acariciando y pellizcando sus pezones. Luego le bajó los pantalones y el bóxer. La polla la tenía muy dura. Era bastante gruesa pero no muy larga. La apoyó en la entrada y empujó con suavidad. No entró. Lo intentó varias veces y cada vez se abría un poco más hasta que logró que se deslizase el glande. Entonces empujó y la metió toda de un solo golpe.

Le sujetó de las muñecas, las dos a la espalda y lo fue follando suavemente para luego ir incrementando el ritmo, a veces suave y profundo y otras rápidas y superficiales. Le fue dando azotes en la nalga. Aitor se sorprendió, pero se excitó. Cogió un poco de jabón con la mano y le masturbaba poco a poco para ir guiándole. Su orgasmo se aproximaba y quería llevar a Aitor a eyacular al mismo tiempo. Prácticamente lo consiguió, se adelantó un poco Aitor, pero casi se corrieron a la vez.

Antonio le ordenó que se limpiase y. a su vez se lavó las manos.

¿Quieres ser mío y que te use y folle cuando desee? Si es sí llama a tu padre y dile que el fin de semana lo pasas con unos amigos y lo pasas conmigo.

De acuerdo…Voy a llamar a casa.

Aitor se retiró y llamó a casa a pasar el fin de semana con Antonio. Luego se unió a Antonio que le esperaba junto al coche. Se montó en el asiento del copiloto y Antonio arrancó. Cogió un camino rural antes de bajar a una carretera comarcal y conducir por ella un tiempo antes de aparcar en una zona apartada.

Veo que no reconoces la zona, pero es una zona cruising. Ahora sal y ven conmigo.

Salieron los dos y cerraron el coche. A lo lejos se veía algún coche más. Caminaron entre bosques cuando vieron a un hombre maduro pajeandose mientras miraba entre unos árboles. Antonio saludó al hombre y le señaló a Aitor. El hombre se acercó y empezó a manosear al chico. Lo hacía por todos lados para luego hacerle arrodillarse. Aitor se arrodilló y cuando creyó que debía comer la polla del viejo recibió toda la meada del hombre en la cara.

Aitor primero sintió asco, pero luego la sensación de humillación le excitó terriblemente y tuvo una buena erección a pesar de haberse corrido hacía poco. Luego lo levantó el maduro y le hizo ponerse contra el árbol. Se acercó a él y comenzó a jugar con su oreja y fue acercando su polla a su ano. La tenía tanto o más grande que Antonio, pero como había sido follado hacía poco necesitó pocas embestidas para penetrarlo. Lentas y profundas hasta tenerle ensartado.

Lo fue atrayendo el culo hacia él y cuando algún hombre más vino Aitor fue mamando pollas. Antonio por su parte recibía la mamada de otro chico hasta que los hombres estaban a punto de correrse y entonces Aitor y el otro chico se arrodillaron y todos se pajearon llenándoles de semen. Luego les orinaron limpiándoles el semen. Por último, le ordenó que se desnudase y que se fuera a bañar al mar que lo tenían a un par de centenares de metros.

Aitor obedientemente se desnudó y se fue a la playa y al mar. De camino al mar vio escenas de lo más caliente. Se bañó en el mar. El agua no estaba muy fría pero tampoco estaba muy templada. Se dio un baño rápido. Lo que no había visto cuando estaba en el agua es que un viejo había hablado con Antonio pidiendo permiso para usar a su sumiso. Este se lo dio.

Cuando Aitor salió, fue corriendo hacia el coche. La noche se había echado y al pasar al lado de una duna el viejo le echó la zancadilla. Aitor cayó a plomo y dio con su cara en la arena llenándose la cara con ella. Oyó que Antonio le decía que el viejo era amigo suyo. No sabía a quién se refería, pero en cuanto sintió un cuerpo encima suyo sobre su espalda lo supo. El hombre le cogió del pelo levantándosela y diciéndole lo puta que era. Luego con la mano le separó un poco la nalga izquierda y se la metió follandole rápido y con energía. Parecía un conejo, no tardó mucho en correrse y lo hizo sobre su espalda. Luego lo llevó al agua haciéndole unas cuantas aguadillas.

Por último, cuando le tenía ya desorientado lo sacó y lo condujo hasta el coche donde lo metió en el maletero y cerró la portezuela. Luego Antonio condujo hasta su casa donde usó a Aitor durante todo el fin de semana.