Mi novia Carla (7)
La resaca y la soledad de la mañana lo llevan a la arena vacía, pero la sorpresa no es el mar, sino una mujer que no pide permiso para tomar lo que desea. Mientras Carla duerme a kilómetros, Antonio descubre que la tentación tiene nombre, rostro y una voluntad inquebrantable.
Salimos del bar y tras doblar la esquina del callejón por el que habíamos venido, nos paramos un momento para ver qué íbamos a hacer.
- Es la una Carla, ¿qué quieres hacer?
- Puff Antonio, me ha afectado un poco el alcohol la verdad, estoy un poco mareada
- Ya lo he visto, menuda conversación con esos dos y encima luego lo del velero…
- Lo he dicho un poco sin pensar Antonio, pero reconoce que puede ser divertido y así podemos hacer un plan distinto
- Supongo que sí, aunque me da que el plan que vamos a hacer nosotros ahora va a ser irnos a dormir, te veo bastante perjudicada Carla
- No te voy a mentir Antonio, estoy bastante mareada, dos copas de vino y dos copas es demasiado para mí
En este punto me gustaría contaros otra cosa, que nos fuimos a casa a follar como unos locos, pero os estaría mintiendo, Carla llevaba una borrachera considerable así que nos fuimos a por el coche y directamente a casa.
Serían casi las 2 cuando llegamos y Carla, borracha como estaba, entró a la habitación, se quitó los zapatos y el vestido y se tiró directamente en la cama para quedarse a continuación dormida sin que hubiera pasado más de 1 minuto.
Menudo desastre de noche, por si no habíamos tenido suficiente con conocer a Michael y a Ana, ahora encima Carla se había emborrachado y ni un polvo íbamos a poder echar. Eso sí, al quitarse el vestido, Carla me había dejado ver el tanga prácticamente transparente y negro que se había puesto debajo del vestido y me había confirmado lo que ya sabía, que no se había puesto sujetador, pero aparte de eso, nada más, así que yo me quité la ropa y también me quedé dormido.
Serían las 9 de la mañana aproximadamente cuando me desperté, me dolía un poco la cabeza y me costaba abrir los ojos, pero podía distinguir perfectamente a Carla dándome la espalda mientras ella seguía dormida. Como siempre, admirar su figura me permitía ponérmela dura aprovechando que yo siempre me levantaba medio empalmado, pero no quería molestarla así que fui al baño y cerré la puerta con cuidado.
Tenía unas ganas terribles de mear, pero también tenía hambre así que, tras acabar la meada matutina, volví a salir y busqué un chándal y una camiseta y bajé al comedor.
La casa estaba en silencio y, aparentemente, no había nadie, aunque a mí eso poco me importaba, sólo quería comer algo, tomarme un café y volver a subir para ver si Carla ya se había despertado. Y eso hice porque, en cuestión de 20 o 30 minutos, ya había desayunado y me dirigía de nuevo a la habitación donde estábamos Carla y yo.
Al llegar frente a la puerta vi bastante luz por debajo de esta y deduje que Carla ya se había levantado, cosa en la que no fallé porque abrí la puerta y me la encontré sentada en la cama, por el lado de la puerta, únicamente vestida con el tanga de la noche anterior y con las manos en la cara, aunque me vio, se enderezó un poco y me dedicó una sonrisa.
- ¿Dónde estabas Antonio?
- He ido a desayunar algo abajo pero no quería despertarte y por eso no te he dicho nada
- Ayy qué bueno es mi niño
- Pues sí, te quiero mucho Carla
- Y yo a ti
- ¿Qué tal te encuentras?, te veo mala cara la verdad
- Sinceramente, sí, el alcohol de ayer me ha sentado bastante mal y tengo mucha resaca así que, si no te importa, esta mañana me voy a quedar aquí y voy a intentar dormir algo, aunque tú podrías bajar a la playa y darte un chapuzón
- Mmmm pero, ¿tan mal estás?
- Sí, cariño, déjame por favor que me recupere y a ver qué tal me encuentro a la hora de comer
- Está bien, me bajaré a la playa yo solo pero hoy tenía pensado llevarte a un sitio a comer aquí cerca
- Jeje vale, a ver cómo me encuentro luego
Resignado, me puse el bañador, cogí la toalla, la mochila, un poco de agua, las gafas de sol y salí de la habitación dejando a Carla corriendo las cortinas y metiéndose en la cama otra vez.
Serían las 10 de la mañana cuando salí de la casa, hacía un tiempo bastante bueno, unos 23 grados, aunque ni pizca de calor suficiente como para bañarse, pero aun así me dirigí a la cala en la que habíamos estado el día anterior ubicada al final del camino que salía desde la casa.
Llegué 25 min más tarde y cuál fue mi sorpresa que no había nadie en la playa, la tenía entera para mí, cosa que no me extrañó ni por el día ni por la hora, así que dejé mis cosas y me quité la camiseta para sentarme en la toalla y quedarme con la mirada perdida en el horizonte.
Así estuve durante un rato hasta que algo se me iluminó en mi cabeza, algo que creo que todos hemos querido hacer alguna vez en nuestra vida, pero por pudor o por simple vergüenza no hemos podido. Pensé en que, ya que tenía toda la playa para mí y quería pegarme un baño, ¿por qué no hacerlo desnudo?, ¿por qué no sentirme libre de todo y disfrutar de una mañana para mí solo?
La duda me duró poco porque enseguida me levanté, me bajé el bañador y me fui hacia la orilla para meterme en el agua, pero no todo resultó ser tan guay como me lo había montado en la cabeza, ya que estábamos a 1 de abril y el agua en el Atlántico todavía estaba muy fría, por lo que nada más poner un pie en el agua me arrepentí un poco de mi decisión, pero, tras un rato de intentar meterme dije “de perdidos al río” y me zambullí en el agua del mar.
Es cierto que el agua estaba fría, pero me puse a nadar un poco y pronto se me quitó el frío que tenía en el cuerpo, aunque este todavía lo notaba por lo que, tras un rato de nadar, decidí volver a la toalla, pero en la playa tenía una sorpresa con la que no contaba.
Esa sorpresa era que ya no estaba solo en la arena, cerca de la orilla se había instalado una chica que estaba sentada en su toalla y miraba hacia la nada o eso me parecía a mí porque tenía unas gafas de sol puestas que le tapaban la mirada.
La primera reacción que tuve fue la de pensar “¿y ahora qué?, estoy desnudo y hay una mujer en la orilla que me va a ver en cuanto me acerque un poco a la orilla”. Y una cosa estaba clara, era la única persona que estaba en toda la playa aparte de mí así que, tras pensarlo un rato, decidí salir hacia la toalla para secarme, total, tampoco creo que le fuera a importar mucho verme la polla.
Con paso decidido salí del agua poco a poco y me fui en dirección a la toalla, aunque para ello, tenía que pasar muy cerca de la chica que estaba en la toalla y me llevé una grata sorpresa. Tan sorpresa como que, al salir del agua y estar todavía a un par de metros, me pude fijar bien en ella, pero mis ojos no creían lo que veían.
Se trataba de una chica con el pelo moreno entre rizado y ondulado, de facciones diría que, con rasgos árabes, bastante guapa de cara y una cintura para perderse en ella, pero sin duda, lo que más destacaba de ella, eran sus dos poderosas tetas.
Ambas estaban embutidas en un sujetador, anudado al cuello, de dos tonalidades de azul que apenas podía sostener y tapar semejantes melones, aunque lo mismo pasaba con su braga, parecía ser un poco más pequeña de su talla porque se le metía en toda la raja del coño.
Sin duda, si las tetas de Carla me parecían que estaban bien aquellas eran las campeonas de la champions league, eran bastante grandes, no sabría decir qué tamaño tendrían, pero diría que una 115 con copa C o D incluso. Sin duda tenía un cuerpazo que quitaba el hipo, pero, si yo me había fijado en ella, ella también se había fijado en mí porque, desde que había salido del agua, no me había quitado la vista de encima en dirección a mi polla que encima estaba medio morcillona por el frío así que, al pasar al lado suyo, le dije un “hola” cortés y me dirigí a la toalla aunque noté como giró la cabeza para seguir mirándome.
¿Qué haría una chica como aquella en una playa tan solitaria como esa?, ¿se habría perdido?, ¿querría intimidad?, pronto lo averiguaría. Y lo averiguaría porque, tras tumbarme en la toalla boca abajo durante un rato y no quitar la mirada de ella, la chica se levantó y se dirigió hacia donde yo estaba para quedarse a un metro y empezar a hablarme mientras yo seguía boca abajo y alzaba la mirada.
- Hola guapo, disculpa que te moleste, pero llevo un rato pensándolo y he dicho “le tengo que preguntar”, ¿esta playa es nudista?
- Hola jaja, pues no pero antes estaba solo y me apetecía bañarme desnudo, disculpa si te ha molestado
- Jajaja en absoluto, no todos los días puedo disfrutar de la vista de un chico desnudo con una polla como la tuya
¿Cómo?, ¿de verdad había dicho aquello?, estaba alucinando en colores
- ¿Disculpa?, ¿cómo dices?
- Perdona si soy demasiado directa pero no te voy a mentir, me has gustado
- Eh…jaja..mmm.. perdona, no sé muy bien qué decir, estoy aquí solo en la playa porque he dejado a mi novia en la habitación de la casa del principio del camino porque no se encontraba bien y me he venido yo solo.
- Ammm ya decía yo que un chico tan guapo no podía estar solo, aún así, estaba pensando que me podías hacer compañía un rato si no te importa, por cierto, me llamo Mónica
- Yo soy Antonio
- Encantada Antonio, ¿entonces te pones conmigo?
- Pues verás, no creo que sea una buena idea, no había pensado en encontrarme o hablar con nadie
- Jajaja tranquilo, no te voy a morder ni nada por el estilo, solo quiero charlar un rato
- Mmm está bien
Sinceramente, no sé por qué accedí a sentarme con Mónica al lado de su toalla, estaba pasando un rato estupendo yo solo y de repente me había venido a hablar una chica espectacular que decía que le gustaba todo de mí, incluso mi polla, por lo que no tenía que haberlo hecho, pero lo hice.
Mónica se dio la vuelta y se dirigió hacia su toalla así que yo aproveché para levantarme, coger mi bañador y ponérmelo para, a continuación, coger todas mis cosas y llevarlas hasta donde se encontraba Mónica.
- Antonio
- Dime Mónica
- No hace falta que te pongas el bañador, puedes estar desnudo si estás más cómodo
- Mmm Mónica, he dicho que solo iba a venir a hacerte compañía así que, por favor, respeta eso
- Jajaja está bien
Me senté a su lado y empezamos a hablar, Mónica tenía 32 años, era de un pueblo de Madrid, pero ahora mismo estaba viviendo en Tarifa por trabajo, era recepcionista en un hostal y por las noches ponía copas en un bar. La vida no le había tratado demasiado bien, había empezado a estudiar una ingeniería, pero su madre se murió cuando estaba en el segundo año y a su padre no lo conocía porque las abandonó cuando era una niña, además, apenas tenía familia así que tuvo que dejar de estudiar y ponerse a trabajar en lo que le salía, aunque me explicaba que ahora lo estaba retomando de nuevo.
La conversación siguió por lo menos una hora más en la que me pidió de nuevo perdón si le había parecido muy directa y en la que también me contó que no conseguía tener pareja porque todos los tíos lo único que hacían era babear detrás de ella e intentar follársela.
Desde luego, no los culpo a ninguno de ellos, Mónica era una chica 10 con un físico 10 que además se cuidaba en el gimnasio y tenía unas tetas para perderse en ellas una semana seguida.
Aquella chica provocaba erecciones allá por donde iba, estaba seguro, de hecho, a mí me la había provocado porque no podía dejar de mirar aquellas tetas embutidas en aquel sujetador que clamaba por ser desatado para liberar aquellas dos maravillas y ella, evidentemente, se había dado cuenta.
- Antonio
- Dime Mónica
- Creo que la sangre se te está acumulando demasiado en un solo sitio jaja
- Eh..yo…Mónica, discúlpame
- ¿Por qué tendría que disculparte?
No me dejó decir nada más, se lanzó a besarme con bastante fuerza y yo no supe reaccionar o no quise porque le devolví el beso y nos comimos la boca con bastante pasión. Aquello duró unos 30 segundos porque a mí me vino algo de luz a mi cabeza, que no estaba para pensar en nada más que en desnudar a aquella mujer, y me separé de Mónica dejando una extraña reacción en ella.
- Mónica…yo…no puedo hacer esto, me he dejado llevar, pero quiero mucho a Carla y no le puedo hacer esto, discúlpame.
- Antonio, creo que te estás engañando a ti mismo, creo que quieres hacerlo, no has dejado de comerme con la mirada desde que me has visto y tu polla me lo corrobora
- Eres una mujer tremendamente atractiva Mónica, de eso no hay dudas, pero yo no puedo hacer esto.
- Claro que puedes y créeme que lo harás, yo siempre consigo lo que quiero
- ¿Cómo dices?
- Verás Antonio, ¿qué pensaría Carla si voy hasta la casa y le cuento que su novio se ha sentado con una desconocida y luego se le ha puesto dura mientras le comía la boca?
- A ti se te ha ido la cabeza por completo, déjame en paz
- No guapo, no, no te voy a dejar en paz, vas a volver a comerme la boca y algo más si tú quieres, además, me vas a dar tu número de móvil porque si no tu novia se va a enterar de que su chico le ha puesto los cuernos
- Disculpa, yo no le he puesto los cuernos a Carla
- ¿Estás seguro?
- Sí, segurísimo
- Vaya…eres de los que un morreo no lo considera una infidelidad, me vas a obligar a hacer esto entonces
Eso a lo que se refería Mónica era llevarse las manos a la espalda y al cuello para desabrocharse el sujetador y liberar aquellas dos bestias que la naturaleza le había dado por tetas a aquella mujer.
Mi cara tenía que ser un poema, aquel monumento de mujer se había quitado el sujetador y se había quedado en topless, lo que a mí me provocó una paralización absoluta de mi cuerpo ya que no estaba preparado para aquello.
- Vaya…parece que te has quedado mudo guapo, es normal, estas de aquí suelen impresionar mucho
- Mónica…yo…
- Mira, dame tus manos, acarícialas
Mónica me cogió las manos y las puso sobre sus tetas, joder eran como unas berenjenas coronadas por unos pezones preciosos y rosados no demasiado grandes para el volumen de aquella masa.
Mientras tanto, mi polla pugnaba por salir de mi bañador para poder follarse a aquella monada, pero tuve el valor de tener la cabeza lo más fría que pude y aparté las manos de sus tetas para sorpresa de Mónica.
- No Mónica, no puede ser, esto no está bien, me voy a ir ya, hemos llegado demasiado lejos
- ¿Estás seguro que te vas a ir?, ¿qué te parece si hago esto?
De nuevo aquella frase se refería a quitarse ropa y, evidentemente, fueron sus manos las que fueron a ambos lazos de su braga para deshacerla y quedarse completamente desnuda delante de mí y aquello ya sí que fue demasiado porque no tuve respuesta posible, me quedé completamente paralizado y Mónica lo vio en mi cara.
- Lo que pensaba jaja, eres un chico difícil, pero al final tus hormonas y tu polla te traicionan y yo te lo voy a demostrar, vas a ser mío, ya lo verás.
Mónica se acercó un poco más a mí y desató el nudo de mi bañador para, a continuación, bajármelo y dejar que mi polla quedara libre y tiesa a su vista.
- Mmmm qué buena polla tienes, va a ser todo un gusto comérmela y chuparla hasta que te corras, ya lo verás
Yo seguía paralizado, es cierto que podía haber recogido mis cosas y haberme marchado pero aquella mujer me había hechizado y estaba completamente a su voluntad así que únicamente me dejé hacer para cometer uno de los mayores errores de mi vida, os lo aseguro.
Mónica empezó la mamada metiéndose únicamente el capullo en su boca y chuparlo con su lengua mientras hacía círculos en él, era una sensación absolutamente increíble, aunque más increíble fue lo siguiente que hizo porque, en cuestión 2 o 3 minutos, me agarró la polla con la mano derecha y me lamió desde mis huevos hasta mi glande. Aquello lo hizo unas cuantas veces y eso a mí me pone como una moto, cosa que ella notó porque yo solo podía cerrar los ojos y echar la cabeza hacia atrás dejando mi polla en sus manos.
- ¿Te gusta lo que te hago Antonio?
- Mmmm…sí Mónica…no pares por favor
- Jajaja, ¿ves cómo al final ibas a caer en mis redes?, esto no lo olvidarás jamás
Tras aquella frase tan demoledora y tan real siguió con una de las mejores mamadas que me han hecho en mi vida ya que siguió haciendo círculos y lamiendo de arriba abajo pero pronto se cansó y pasó a algo mejor.
- Ahora vas a ver cómo no me vas a poder dejar ir nunca Antonio, dime una cosa, ¿tú novia es capaz de meterse este pollón entero en la boca?
- Joder Mónica, no me preguntes eso, por favor
- Jajaja intuyo que esa respuesta es un no, pero vas a ver cómo yo sí soy capaz
No pude decir nada, simplemente me tumbé en la toalla y me abandoné completamente al placer de aquella mujer que me agarró la polla y empezó a metérsela en la boca todo lo que podía y más.
Esa primera vez no pudo metérsela entera, pero fue sacándosela de la boca y volviéndosela a meter otra vez un poco más hasta que, a las sexta o séptima vez, noté como bajaba hasta abajo y noté sus labios tocando la piel alrededor de mi polla para, esta vez, tocar la campanilla de su garganta.
Joder, creo que es una de las mejores sensaciones que he tenido nunca, Carla era una experta mamadora pero no era capaz de comérsela entera ni de lejos. Sin embargo, aquella chica lo había conseguido y mi polla estaba a punto de explotar de tanto placer así que la avisé de que me iba a correr.
- Mónica, me voy a correr, sácatela por favor, te voy a llenar la boca entera si no
Pero Mónica llevaba ya por lo menos 25 segundos aguantando con la polla metida hasta la garganta y sin el más mínimo amago de tener una arcada así que yo no aguanté más y empecé a expulsar todo mi semen directamente en su garganta mientras ella aguantaba cada lefazo como una campeona.
Tras otros 15 o 20 segundos, se la sacó de la boca poco a poco y me dedicó una amplia sonrisa haciéndome saber que se había tragado hasta la última gota.
- ¿Qué Antonio, mejor?
- Joder Mónica, eres increíble
- Lo sé, me lo dicen mucho
- Sí, pero yo acabo de cometer un grave error, discúlpame, pero me voy a ir
- ¿Perdona?, ¿te vas a ir?
- Sí, ya son la una y media y Carla me estará esperando, además, yo no debería estar aquí ahora mismo y menos haciendo esto
- ¿Acaso no te ha gustado?
- Me ha encantado, pero he traicionado a mi novia y va a ser la única vez
- ¿Estás seguro de eso?
- Segurísimo
- Muy bien, ya lo veremos, ahora quiero que me des tu número y que tú apuntes el mío, ya veremos si eres capaz de no volver a verme
La personalidad y la seguridad de aquella chica eran arrolladoras y yo no pude negarme a darle mi móvil, seguía muy caliente y aquella chica seguía totalmente desnuda delante de mí, por lo que era difícil decirle que no a algo.
- Bueno guapo, espero verte antes de que te vayas, esta noche si quieres puedes venir a tomar algo con tu novia al bar donde trabajo, se llama “El lago azul” o si quieres puedes venir mañana a verme a la recepción del hostal “El hostal de Raquel”, tú mismo
- No lo creo Mónica, esto que acaba de pasar me ha encantado, no te lo voy a negar, pero no puede volver a suceder
- Ya veremos
- Esto no puede volver a suceder Mónica, estoy encantado de haberte conocido, pero me voy, Carla me espera
- Jajaja tú y yo volveremos a vernos guapo y lo pasaremos bien, ya lo verás
- Hasta luego Mónica
Y dicho aquello, cogí mis cosas y me dirigí rumbo a las escaleras y al camino de vuelta a la casa dejando a aquella chica explosiva completamente desnuda en aquella playa.
Continuará
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- Relato #207563— title-regex: contiguous parts (6 -> 7)
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