Xtories

Más allá de la zona de confort 2

Bajo la mesa de la cena familiar, las manos se mueven con discreción prohibida y los orgasmos se tragan en silencio. Ahora, en la oscuridad de la cabaña, la puerta queda abierta: ¿quién cruzará el umbral para cumplir la promesa?

MarisayNando238.5K vistas8.7· 12 votos

¡Hola de nuevo!

Bueno, pues, como ya os conté, a Marisa le entró la paranoia de que éramos unos infieles y agendó una cita de terapia de pareja para la semana siguiente. Por medio estaba el primer fin de semana de julio, que lo íbamos a pasar en la casa de campo de mis suegros, ya hacía calor y apetecía relax y piscina. Marisa, las niñas y yo llegamos el viernes por la tarde junto con mis suegros y dormimos allí. El sábado por la mañana llegó la otra hermana de Marisa con su marido y los niños, y poco después llegó su hermano pequeño con su hija y su mujer Alba, que se dirigió a mis suegros para decirles que:

—He invitado a mi prima Alexia y a su marido Javi a que vengan a comer y a pasar la tarde… no han venido nunca aquí y les hace ilusión… Lo que pasa es que tendremos que comer más tarde mientras mi prima acaba el turno en el supermercado y se vienen aquí. Espero que no os moleste…

—No seas tonta Alba… ¿cómo nos va a molestar que vengan tus primos? Que bajen cuando puedan que aquí tienen su casa. Y si comemos más tarde no pasa nada… así tenemos más tiempo para bañarnos…jajaja… —respondió amablemente mi suegra.

—Gracias Lola, eres un sol.

Tras oír esto Marisa y yo cruzamos la mirada y a mí me entró una risita tonta, entonces mi mujer me dijo por lo bajini:

—Ya has oído que va a venir Alexia. Sigo pensando que esa chica te tiene ganas… igual hoy en la piscina se le ve más el plumero contigo. Si eso pasa espero que no digas ninguna de tus tonterías y que se líe la cosa… que no está el horno para bollos y la semana que viene tenemos terapia de pareja.

—Valeeee… me portaré bieeeeen… Y ya verás como no es para tanto…

—No sé… tengo una sensación muy rara hoy… —dijo Marisa algo intranquila

La mañana la pasamos todos en la piscina, bañándonos y tomando el sol. Como hacía calor bebimos bastante cerveza que nos puso bastante animados. Se hizo la hora de comer y por fin llegaron Javi y Alexia, su prima Alba se encargó de presentárnoslos a todos, Marisa y yo nos quedamos los últimos adrede. Sonrisas, besos en las mejillas y apretones de manos hasta que llegaron hasta nosotros y… agrandaron su sonrisa y Alexia casi me planta sus dos besos en la boca, pero es que a Marisa le hizo lo mismo y además le dio una palmadita en el culo… y Javi también casi planta sus dos besos en la boca de mi mujer… a mí me dio la mano…

—Empezamos bien… jijiji…—le dije a Marisa sin que me oyeran.

—De bien, nada… esto no me da buena espina… estoy rara desde que me he levantado.

Enseguida nos pusimos a comer porque ya era tarde. Durante la comida corrieron el tinto de verano y la cerveza, dejándonos a todos bastante tocados. Y sí, mi mujer tenía razón porque unas cuantas veces pillé a Alexia mirándome sin ningún disimulo, pero es que Javier tampoco le quitaba ojo a Marisa. Al final acabamos los cuatro cruzando nuestras miradas y riéndonos sin motivo aparente. Después de la comida era la hora de una buena siesta para quitarnos de encima la modorra del tinto y la cerveza.

Despertamos de la siesta y Marisa y yo nos fuimos a darnos un chapuzón en la piscina. Poco a poco fue viniendo el resto de la gente, los últimos fueron Alexia y Javi y… bufff… vaya cuerpazos tenían los dos. Javi (35 años), además de guapo, tiene un cuerpo musculoso trabajado en el gimnasio y luce varios tatuajes; Marisa, su hermana, Alba y hasta mi suegra se quedaron embobadas mirándolo. Y Alexia (33 años)… ¡¡joder con Alexia, está buenísima!!, y además llevaba un escueto bikini que no dejaba nada a la imaginación, se podía apreciar perfectamente su impresionante cuerpo del que destacaban un par de magníficas tetazas. No hace falta que os diga que todos los tíos allí presentes la taladramos con la mirada.

Estaba claro que Javi y Alexia iban a ser el centro de atención, lo que no estaba en el guion era que Javi no paraba de taladrar con la mirada a Marisa ni que Alexia no solo me echaba miraditas a mí, sino también a mi mujer. Por si eso fuera poco empezamos a preparar mojitos y cubatas y eso nos acabó de soltar. Las conversaciones se fueron animando y todos acabamos hablando de sexo. Con el ambiente bastante subido de tono llegó la hora de preparar la cena y al final nos quedamos conversando animadamente solos en la piscina Alexia, Javier, Marisa y yo.

—Ahora que estamos solos… nos gustaría comentaros una cosita —dijo Alexia

—Al final… ¿se lo vamos a plantear?... ¿Estamos seguros de esto? —le preguntó su marido

—Sí, yo totalmente segura… tú, con el pedo que llevas, pues seguro que también

—Venga Alexia… dinos lo que sea… —la animó Marisa con voz de llevar otro buen pedo encima.

—Bien… pues resulta que Javi y yo somos una pareja liberal y nos encantaría hacer un intercambio de parejas con vosotros. Llevamos unos meses fijándonos en vosotros y la verdad es que nos encantáis los dos, además de estar muy buenos se os ve muy enrollados y creemos que si probáis esto del sexo liberal pues os va a gustar mucho. Si no os apetece probar no pasa nada, solo esperamos despertar vuestro interés y no ofenderos con nuestra propuesta.

Marisa y yo nos quedamos mirándonos con cara de póker y de no saber cómo reaccionar ni qué decir. Mi mujer fue la primera que habló:

—¿Lo ves cariño?... ¿Ves cómo yo tenía razón?... Estaba segura de que tú le gustabas a ella, pero… ¡¡joder, nunca pensé que yo le gustaba a él!!

—Y no solo a él… a mí también me gustas y me encantaría follar contigo —le dijo Alexia a mi mujer sin ninguna vergüenza, dejándola totalmente en shock.

—Pero, pero, pero… ¿follar conmigo?... es que ¿eres lesbiana?

—¡Qué va!... No soy lesbiana pero me gusta muchísimo follar con mujeres, deberías probarlo…

—¡Ay, madre mía!... eres una viciosa… —dijo Marisa con evidente cara de asombro.

—Sí, lo reconozco… soy una viciosa del sexo… y tú seguro que llevas una buena viciosa dentro.

—No, esto no está pasando de verdad… voy bastante borracha y estoy imaginado y oyendo cosas que no son reales… ¿verdad, cariño? —me pregunto Marisa con una evidente cara de apuro

—Vas borracha, igual que nosotros, pero todo lo que estás oyendo es real… nos han propuesto un intercambio de parejas que incluye que tú folles con Alexia… jajajaja —le respondí yo

—No sé de qué te ríes, capullo —me espetó Marisa bastante contrariada

—Oye, bien mirado algo así nos ayudaría a alejarnos definitivamente de nuestra zona de confort… y sería toda una experiencia

—¡¡¡Y tanto que lo sería!!!... ¡¡¡Probadlo y no os arrepentiréis!!! —contestaron Javi y Alexia, entusiasmados y dándonos ánimos

—Pero ¿por qué nosotros? Tú y tu marido estáis buenísimos y podéis follar con quien queráis… no entiendo por qué nosotros —preguntó Marisa a Alexia mirando fijamente su cuerpazo.

—Porque hasta ahora hemos follado con gente de nuestra edad y más jóvenes… y nos apetece mucho follar con una pareja madura como vosotros… y ya os hemos dicho que estáis buenísimos los dos, de la gente de vuestra edad sois de lo mejorcito que hemos visto. Me encanta todo tu cuerpo Marisa, y vaya pedazo de tetas que gastas… ¿qué talla usas? —dijo Alexia sin cortarse un pelo.

—La 100 F… Pues tú también eres guapísima y tus tetonas quitan el hipo, ¿cuál usas tú? —devolvió el halago mi mujer

—Uso una 90 G y tengo un contorno de pecho de 100 cm

—Vaya… pues yo soy una tía 110... nos hemos juntado dos buenas tetudas… pero yo te gano… jajaja —dijo Marisa, que ya parecía salir del apuro inicial y animarse un poco.

—Oye Nando… has dicho antes algo de la zona de confort —me preguntó Javi

—Sí tío, llevamos un par de meses saliendo un poquito de nuestra zona de confort sexual, y menos mal… porque llevábamos unos años que follábamos poco y mal… —le respondí

—Oye, oye, no cuentes tan a la ligera nuestras intimidades… —me interrumpió mi mujer

—Jajajaja, pues razón de más para que recuperéis el tiempo perdido… Venga, esta noche nos quedamos a dormir aquí con la excusa de que hemos bebido mucho y no debemos conducir… y cuando estén todos dormidos os buscamos y jugamos al teto… ¿en qué habitación dormís vosotros? —propuso Alexia, dejándonos totalmente fuera de juego.

—¡Estas como una cabra Alexia!... Jajajaja —le contestó Marisa

—¡Pero no me dices que no!

—Tampoco te estoy diciendo que sí… solo te digo que estás muy loca… jajajaja…

—Sí, pero que muy loca… jijijiji… ¿Le has puesto los cuernos alguna vez a tu marido?... dime la verdad —le preguntó Alexia a Marisa a bocajarro.

—¡No, claro que no! —respondió mi mujer sin dudarlo —aunque confieso que tengo fantasías sexuales con otros hombres… igual que Nando me confesó que le gustaría follarse a su jefa. Y todo eso me está desestabilizando mucho por dentro porque a ratos pienso que somos un matrimonio infiel y a ratos pienso que no pasa nada…

—¿Y no te gustaría experimentar junto a tu marido una infidelidad real hoy mismo? Seguro que te ayudaría a aclarar tus ideas —preguntó Alexia

—Escucha Alexia, eso que nos propones es muy fuerte y no sé si Nando y yo estamos preparados para algo así, además lo veo algo totalmente inmoral y…

Este momento tan prometedor fue interrumpido por mi suegra que nos avisaba de que la cena estaba lista y que entráramos para sentarnos a la mesa. Así lo hicimos, como éramos los últimos nos habían dejado 4 sillas una al lado de la otra. Alexia hizo sentar a su marido el primero, luego sentó a Marisa y al otro lado de mi mujer se sentó ella, finalmente yo me senté el último al lado de Alexia. Durante la cena volvió a correr la cerveza y el tinto de verano, por lo que quién más quién menos íbamos bastante tocados, sobre todo mi mujer que no paraba de beber. Hacía calor esa noche y la mayoría de las chicas cenaron en bikini y los chicos en bañador.

A mitad de cena Javi y Alexia empezaron a jugar con nosotros, por debajo de la mesa Alexia empezó a frotarme con disimulo, pero sin ningún reparo, la polla por encima del bañador, consiguiendo que me empalmara rápidamente. Me dejó a mí y con su otra mano empezó a acariciar el muslo de Marisa casi a la altura de la ingle, Javier hizo lo mismo desde el otro lado de forma que mi mujer tenía dos manos, una de hombre y otra de mujer, acariciando sus muslos a las puertas de su coño. Mi mujer no es de piedra, aunque a veces lo parezca, y noté que empezaron a subirle los calores. Yo estaba encantado con aquella situación y decidí entrar en el juego, pasé disimuladamente mi mano por debajo de la mesa y comencé a tocarle el coño a Alexia por encima del bikini, enseguida ella me miró encantada y con disimulo bajó su mano para estirar a un lado su bikini y dejar su coño al aire para que yo pudiera acariciarlo, sin ninguna oposición pude frotarle el clítoris y pasarle mis dedos por la raja… ¡joder, qué mojada la tenía!

Al poco tiempo miré disimuladamente y pude ver algo de lo que le estaban haciendo a Marisa, Alexia le había apartado la tela del bikini y Javier le estaba tocando el coño y frotándole con el pulgar su prominente clítoris.

No podía creerlo, estábamos sentados en la mesa de mis suegros cenando con la familia de mi mujer, y a ella, por debajo de la mesa, la estaba masturbando un tío que no era yo mientras yo masturbaba a la mujer de ese tío. La situación, aunque era súper excitante no dejaba de tener un punto de surrealismo y también un punto de peligrosidad porque en cualquier momento alguien nos podía pillar. Menos mal que todo el mundo iba pedo y nadie parecía darse cuenta de nada, los más enteros eran mis suegros pero estaban en la otra punta de la mesa; y los más jóvenes habían cenado antes y estaban por fuera, así que yo seguía masturbando a Alexia y Javier a Marisa. Al poco tiempo noté que Alexia estaba teniendo un orgasmo, los espasmos de su cuerpo la delataban y también noté que la chica tuvo que hacer un enorme esfuerzo para contenerse y que nadie se diera cuenta. Miré a Marisa y ella iba por el mismo camino, no iba a tardar nada en correrse y me asusté porque no tenía muy claro si ella podría controlarlo y disimularlo igual de bien que Alexia. Entonces mi mujer, muy acertadamente, se levantó de la mesa con la excusa de que no podía aguantar más sin ir al baño. Y luego me contó que realmente no dijo ninguna mentira, fue al baño porque no podía más, pero no porque se estaba meando sino porque no quería quedarse a medias, así que se encerró en el baño y se masturbó hasta llegar al orgasmo.

Marisa volvió del baño y nos relajamos todos para terminar de cenar tranquilamente. Después nos quedamos todos charlando y cayeron unos cuantos cubatas más. La gente se fue acostando y finalmente Marisa y yo nos quedamos a solas con Alexia y Javi.

—Ha sido excitante la cena ¿eh?... jajajaja… —se rio Alexia

—Calla tía… ¡qué apurada me he visto!… ¡creía que me iba a correr delante de todos!… sois unos… bueno, no sé qué insulto dedicaros… no tenéis nombre… jajajaja… —confesó mi mujer en tono de diversión, llevaba un buen pedo, en realidad era la más bebida de los cuatro.

—Sí, sí, muy apurada… pero te has ido al baño a pajearte como una cría… jajaja… —dije yo

—¿Por qué no te callaaaaaassss? —me replicó Marisa con una voz de pedo total

—Jajajaja… porque en el fondo los orgasmos le gustan demasiado y no puede renunciar a ellos, pero también le gusta jugar a ser la santa esposa y madre… jajajaja —sentenció Alexia

—Eso, eso mismo pienso yo. Y ahora ¿qué?... ¿le vas a contar a la terapeuta que delante de tu familia nos tocamos con otra pareja por debajo de la mesa y que te gustó tanto que tuviste que encerrarte en el baño para acabar la faena? —le solté a mi mujer con ironía

—Nando… ¿por qué eres tan bocazas? A nuestros amigos no les interesa que vamos a ir a terapia de pareja —contestó Marisa, pero sin enfadarse, está claro que el alcohol no la dejaba comportarse tan moralista y segura de sí misma como siempre.

—Me encanta que ya nos llames amigos. Pero ¿qué eso de que vais a ir a terapia de pareja?

En pocas horas, y con la evidente ayuda del alcohol, Marisa y yo habíamos trabado una confianza con Javi y Alexia como si nos conociéramos de toda la vida y nos desahogamos con ellos contándoles todos los detalles de nuestra historia sexual de los últimos meses.

—Está muy bien lo que habéis hecho, aunque es muy poquita cosa, pero vais por el buen camino… es un buen comienzo, aunque os aconsejaría que probarais cosas más fuertes. Y tú Marisa deja de rallarte con esas supuestas infidelidades, que realmente no habéis cometido, y olvídate de la terapia de pareja, os va a costar una pasta y no vais a sacar nada en claro —dijo Alexia

—Ah… ¿sí?... entonces ¿cómo soluciono el cacao mental que hay en mi cabeza?... ¿por qué no se me va del pensamiento que Nando y yo somos unos infieles? —preguntó mi mujer hecha un lío.

—Pues es muy fácil… como tú bien dices la infidelidad está en tu cabeza… y en la de tu marido. Vuestro problema de pareja es el de la motivación, vuestras fantasías indican claramente que queréis tener sexo con otras personas… Nando lo lleva bien por lo que veo, pero tú, Marisa, te empeñas en reprimir ese deseo… y un deseo reprimido acaba por explotar con fuerza antes o después —fue la certera respuesta de Alexia.

—Y entonces ¿qué coño tengo que hacer? —preguntó Marisa un poco desesperada.

—¡¡Dejad de fantasear y probad las infidelidades de verdad, con gente de carne y hueso… con gente de polla, coño y ojete como Javi y yo misma!!… jajajaja. Veréis cómo os va a gustar y a ti ¡¡se te aclaran las ideas rápidamente!!… jajajaja —replicó Alexia dejando a mi mujer sin respuesta.

—Nosotros nos ofrecemos voluntarios para que lo probéis esta misma noche, jajajaja. Venga… decidnos cuál es vuestra habitación y os haremos la visita, jajaja… —remató Javier

—Es que, es que… ¡no me acabo de creer que todo ese rollo liberal y de intercambio de parejas sea tan estupendo como decís! —atacó Marisa

Entonces Alexia y Javi nos contaron su historia. Tras los primeros años de casados notaron que su vida sexual empezaba a perder fuerza y a entrar en la monotonía. Alexia lo comentó con su mejor amiga y, en un cumpleaños de Alexia, esta amiga le regaló unas invitaciones para ir a varios de los mejores clubes swinger de la provincia. Ellos al principio no se atrevían a ir pero les picaba la curiosidad y terminaron yendo a un club, allí tuvieron una experiencia buenísima con una pareja de su edad y decidieron ir al segundo, donde tuvieron una experiencia todavía mejor con otra pareja un poco más joven. A partir de ahí fueron yendo a diferentes clubes y probando cosas nuevas más allá del intercambio de parejas: sexo anal, tríos, sexo entre chicas, doble penetración, orgías y algunas cositas más, tanto en clubes swinger como en pisos y chalets particulares.

A Marisa se le fue esfumando su incredulidad y poco a poco entró en la conversación, haciéndole un montón de preguntas a Alexia, pero algo en concreto le llamó la atención:

—Entonces… eso de follar con varios tíos al mismo tiempo… debe ser la leche... ¿no?... Y, bueno… cuéntame otra vez cómo es eso de una polla por el coño y otra por el culo a la vez… que no me lo acabó de creer… eso solo pasa en el porno—preguntaba mi mujer con curiosidad.

—Vaya con Marisa, con todo lo que te hemos contado y mira con qué te has quedado, con lo más “suave”, jajajaja —se rio Javi

—Sí, sí… “suave”… jajajaja… En el fondo Marisa es como yo… nos gusta que nos den caña, pero ella aun no lo sabe… jajajaja…. —sentenció Alexia

—A ver… yo no… no… que yo no quiero hacer eso, solo tengo simple curiosidad —respondió Marisa un poco avergonzada

—Pues para satisfacer tu curiosidad lo mejor será que lo pruebes. Ya verás cuando te veas empalada con una polla en la boca, otra en el culo y otra en el coño y empiecen a follarte las tres a la vez… ¡te vas a volver loca de placer!… —le dijo Alexia.

—Oye… pues igual te desbloqueabas del todo, jajajaja… —le dije yo para pincharla

—¿Yooooo? ¡Ni loca pienso probar algo tan bajo y pervertido! ¡Estáis flipados! —negaba mi mujer

—Jajajaja… no estés tan segura, que de más altas torres han caído… —seguía pinchando Alexia

—Que no, que no… ¡que noooooo! —negaba mi mujer también con la cabeza, haciendo movimientos bastante torpes ya que el alcohol seguía haciendo de las suyas…

—Además… soy virgen por el culo… antes de que me den por delante y por detrás a la vez, primero tendré que aprender a disfrutar solo por el culo… ¿no? —siguió hablando Marisa, que nos dejó sorprendidos con esta confesión-reflexión.

—¡Muy bien, Marisa! ¡Veo que tienes muy claro los pasos que vas a dar para abrir el culo!... jajajaja —la pinchó aún más Alexia

—¡Mierda!… ¡que nooooo!... ¡Que no me va a dar nadie por el culo!, ¡Que mi culo no se toca!... Lo decía solo como una posibilidad… ¡una puta posibilidad y nada más! —se enfadó Marisa.

—No te enfades, reina. Has dejado claro que por el culo y por el coño a la vez no, pero… y ¿por la boca y por el coño?... ¿te gustaría que dos tíos te follaran por la boca y por el coño al mismo tiempo?... jijijijiji—Alexia no daba ni un respiro a mi mujer, sabía por dónde atacarla… menuda cabrona.

—Uy… pues eso… ya no me suena tan mal… uno por arriba y otro por abajo… mmmmm…igual estaría hasta bien… pero ¿qué coño estoy diciendo?... ¡me estás liando Alexia!... ¡y ya no sé ni lo que digo! ¡cállate ya, por favor! —explotó Marisa sin saber por dónde salir

—Que sepas que en el fondo tu mujer es muy puta, estate preparado para cuando se suelte la melena porque vas a flipar con ella —me dijo Alexia al oído, yo viendo que mi mujer estaba algo incómoda, no quise seguir por ahí y cambié de tema.

—¿Y cómo manejáis el tema de las enfermedades ETS? —les pregunté

—Lo llevamos muy controlado. Si follamos con gente desconocida o que no nos enseña sus análisis de ETS, entonces siempre con preservativo y lámina vaginal, o no follamos si vemos que no hay higiene. Pero si la gente es de confianza o sus análisis nos demuestran que están limpios de ETS… entonces follamos a saco sin ninguna barrera y el intercambio de fluidos corporales es total. Y si te digo la verdad… nos gastamos una pasta en las pruebas ETS, pero una auténtica pasta porque nos las hacemos a menudo para estar tranquilos. Llevamos siempre el último análisis en los móviles para poder disfrutar si se presenta la ocasión… mirad, aquí están… —explicó muy bien Javier, que aprovechó para enseñarnos su último análisis ETS, después Alexia nos enseñó el suyo, los análisis eran de hacía tan solo una semana y ambos estaban totalmente limpios y sanos.

—Nosotros también estamos limpios. No nos hacemos las pruebas ETS, pero como Marisa y yo somos donantes de sangre con cada donación nos analizan la sangre y eso incluye a las ETS más peligrosas. También nos mandan los resultados al móvil… mirad. —les expliqué yo

—Ah, pues es verdad. Y es un buen análisis porque, aunque no están todas, hace la prueba de las ETS más jodidas. No sabía yo eso, aunque tiene su lógica porque si van a ponerle tu sangre a otra persona tiene que estar limpia. —dijo Alexia convencida.

—¡Pues claro que estamos limpios!… lo único que nos faltaba es que follando solo entre nosotros nos diera una ETS… ¡ya sería mala leche! Y veo que os gusta mucho follar a pelo, ¿eh pillines?... A mí también… se siente mucho más intenso que usando condón… yo uso el DIU como anticonceptivo, de todos es el que mejor me va. ¿Cuál usas tú Alexia? —dijo Marisa, que parece que quería volver a entrar en la conversación.

—Pues igual que tú, cariño, uso el DIU, los he probado todos y, sí, es el que mejor va, por lo menos para mí. Aunque hay otras formas de no quedarte embarazada, jijijiji

—Ahora mismo me cuesta mucho pensar, ¿qué quieres decirme? —replicó Marisa

—Jajaja… que para no tener ningún susto lo mejor es que se te corran en la garganta, o dentro del culo, o encima de las tetas… jajajaja

—¡¡¡Pero qué puta eres Alexia!!! —estalló Marisa

—¡¡¡No lo sabes tú bien!!! ¡A ver si te animas y nos muestras lo puta que puedes llegar a ser tú!, jajaja… —replicó Alexia, que no pensaba dar tregua a mi mujer.

Marisa empezó a tambalearse, tanto físicamente por el alcohol, como emocionalmente por el ataque directo de Alexia a sus grandes tabúes, y dijo que ya era hora de irnos a dormir, que la cabeza le daba vueltas y que necesitaba acostarse.

—Bueno, entonces ¿cuál es vuestra habitación? —preguntó Alexia

Aunque yo pensaba que sería imposible seguir avanzando a mí me estaba comiendo el morbo y deseaba que pasara algo entre nosotros cuatro. Por otra parte, me encanta hacer rabiar a mi mujer, así que me chivé:

—Nosotros no dormimos en la casa principal, dormimos siempre que podemos en la cabaña del fondo porque es más fresquita que la casa y sobre todo porque, al estar más apartada, no se oyen casi ruidos: ni ronquidos supersónicos, ni gente levantándose a mear o a beber, ni juventud armando jaleo de buena mañana…

—Genial… así no oirán nuestros gritos de placer… Pues nos vemos dentro de un rato —dijo Alexia con una cara de viciosa que me asustó. Marisa, en cambio, miraba con cara de asesina.

—¡¡De eso nada!!… ¡¡Ni se os ocurra venir, pervertidos!!... Si tenéis ganas de follar, apañaros como podáis en vuestra habitación de la casa, pero ¡¡en mi cabaña nooooo… jajajaja!! —dijo Marisa entre contrariada por la situación y envalentonada por el alcohol.

Alexia y Javier no dijeron nada más y se fueron a su habitación en la casa, nosotros fuimos a la cabaña. Hacía calor y yo me acosté con el pantalón corto del pijama y Marisa solo con sus braguitas puestas, dejando sus tetazas libres y a su aire.

—¡Mira que eres tonto! ¡No sé por qué les has dicho a esa pareja de salidos que dormimos aquí! ¡Como vengan yo no quiero saber nada… ya te las apañarás tú con ellos…!

—Tranquila mujer, pero ¿cómo van a venir aquí?... Estos dos solo quieren gastarnos una broma y hacerte rabiar, no te preocupes por nada… —dije yo

—¿Una broma?... ¿te parece una broma lo que ha pasado en la cena?... ¡Haz el favor de poner el pestillo…! —fue lo último que dijo Marisa antes de quedarse dormida como un tronco.

Yo me levanté para poner el pestillo, pero finalmente decidí tentar a la suerte y no lo puse, con lo que la cabaña era accesible desde afuera. Me costaba dormirme, estaba intranquilo, ¿vendrían Alexia y Javi a hacernos la visita?, y si venían ¿qué pasaría?, ¿cómo reaccionaría Marisa?

Una extraña sensación mezcla de morbo y temor me recorría la espalda… ¿qué iba a pasar?