Xtories

ESTHER Capítulo 7

Atada en el agua, con el cuerpo expuesto y dolorido, Esther no puede imaginar que lo que comienza como una broma se convertirá en nueve horas de pasión ininterrumpida. Mientras las sirenas de otros barcos se acercan, sabiendo que cada uno trae consigo nuevos 'cazadores', la línea entre el placer y la sumisión se difumina en alta mar.

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Resumen Capítulo 6

Tom, en su yate, con la colaboración necesaria del Capitán Ramos, han preparado una serie de actividades todas de çindole sexual

CAPITULO 7

INCREIBLE DIA DE NAVEGACION (II)

"No os riais, parece mentira, seis tíos aquí, y tiene que venir 4 piratas a haceros el trabajo. Me daría vergüenza”, les dije.

"Querida, estas desatada", me dijo Tom.

"Sí, lo sé, desde que estuve con vosotros no había vuelto a tener sexo salvaje. Y ya tocaba, y quiero más", le contesté haciéndole ver que estaba más salida que el pico de una mesa.

Quizás me excedí en mi petición. Tom habló con Ramos un rato, y este a su vez reunió a los marineros y habló con ellos.

Entre dos marineros me llevaron en volandas a la piscina y me tiraron al agua en la zona que apenas cubría un metro.

Se tiraron ellos también cogiendo antes unas cuerdas y unos cepillos de raíces de los de limpiar las paredes de la piscina.

Yo caí de pie, y así me quedé esperando acontecimientos.

Vinieron los dos hacia mí y con las cuerdas, me ataron una en la base de cada teta apretando con fuerza.

Uno me sujetó las manos a la espalda con una brida de plástico.

Echaron los extremos de las dos cuerdas fuera del agua por los laterales donde los recogieron los otros marineros estirando de las cuerdas.

Joder, me estaban estirando de las tetas. Aquello dolía.

Me llevaron un poco más para atrás y sujetaron las cuerdas en algún sitio, no veía donde.

Me cogieron las piernas y me ataron otra cuerda en cada tobillo. Manejaban las cuerdas con una habilidad pasmosa, sin duda fruto de su trabajo de marinero. También echaron los extremos fuera de la piscina, y los otros los ataron igual que las de las tetas, con las piernas totalmente abiertas.

"¿Pero que coño estáis haciendo?", le pregunté con cara de enfado.

Con la pose casi estaba totalmente paralela al agua.

Los otros dos marineros y Claudia se lanzaron también al agua.

Claudia cogió uno de los cepillos de raíces que habían echado al agua los primeros y se colocó entre mis piernas.

"Vamos a limpiar ese chochete de la leche de los piratas. Va a tener muchas visitas y tiene que estar limpio", me dijo.

¿Muchas visitas?, pensé. Que pensaban, ¿traer a los piratas del caribe? Bueno, si venia el Capitán Jack Sparrow no me importaba.

Claudia, empezó a pasarme el cepillo por el coño, y aunque no apretaba mucho el solo contacto de las cerdas con él, que ya estaba resentido de las folladas anteriores, dolía bastante.

No sé porque me dio por pensar, desde que conocí a Tom, me habían follado ellos cuatro, el capitán, los cuatro piratas… 9 tíos cuando yo había sido fiel a Víctor hasta ese día, el día que ya quedará como el de los 4 texanos.

Joder, la puta la Claudia, me estaba jodiendo con el cepillo en el pubis, coño y culo.

Los marineros, acercaron un colchón hinchable a la altura de mi cabeza. Con una cuerda y un peso, lo lastraron al fondo de la piscina.

También pusieron más o menos a la altura de mi culo, una especie de pódium metálico. Tenía tres alturas, pero a diferencia del pódium que conocemos, las alturas las tenía a modo de escalera.

Uno se subió en él, y desde allí, me dio su polla para que la mamara.

Era todo un arte mamar así una polla. Otro de los marineros probó el pódium. En la segunda altura, su polla estaba enfrente de mi coño, y empezó a follarme.

Aquello era una experiencia totalmente nueva, era como echar un polvo en el espacio, sin gravedad, aunque las sensaciones de que te follen en el agua también eran muy distintas y placenteras. Fueron pasando los seis por mis tres agujeros además con la ventaja de que la loca de la Claudia no tenía que usar el cepillo de raíces, ya que el agua entraba con facilidad en mi coño y mi culo y limpiaba toda la leche que me iban echando.

Lo más incómodo era tener el punto de sujeción en las tetas que lógicamente se estiraba a cada movimiento follándome.

No dejaba de oír sirenas de otros barcos, cada vez más cerca. De vez en cuando alguien de la tripulación salía de la piscina, y contestaba con la sirena del yate a los otros. En un momento había subido en otros 4 mis nuevos folladores, 13 en total.

Según se corrían en mi coño o mi culo, los marineros fueron saliendo de la piscina, poniéndose un traje de baño y atendiendo al yate.

Empecé a ver gente llegar a la piscina. Estos no se dé donde han salido, pero tienen las ideas muy claras. Se quitan el bañador, se meten en la piscina y tienen un objetivo claro, mi coño, mi culo y mi boca, aunque para ser sincera, Claudia también ayudaba.

Aproveché la cercanía de Claudia para preguntarla,

"Oye Claudia, ¿y esto?, ¿más shows?

"No exactamente, esto es un juego ideado por el Capitán Ramos. Se llama 'La Caza del conejo'. Basado en la caza del zorro. Se lanza un mensaje por radio anunciando el juego y diciendo las coordenadas y los interesados vienen a encontrar el conejo. Algo así", me dijo.

La Caza del conejo 39° 11' 20,4" N,2° 59' 15,2" E39.188990 N,2.987556 E

rabbit hunting 39° 11' 20,4" N,2° 59' 15,2" E

Hasenjagd 39° 11' 20,4" N,2° 59' 15,2" E", en castellano, inglés y alemán.

"Que en este caso es el mío", le dije.

"Sí, así es", me respondió.

"Y Tom organiza muchas cazas así?", le pregunté.

"No, no es cuestión de Mr. Smith. Se le ocurrió al capitán. Mr. Smith alquila el yate cuando él no va a hacer uso de él y el capitán, para ofrecer atractivos para el alquiler ideó lo de los piratas, que son Boys, y lo del conejo. El mensaje lo escuchan en cualquier lugar y vienen incluso desde tierra a encontrarlo. Con las sirenas preguntan, y el yate del conejo responde. Los que lo encuentran como premio, disfrutan del conejo, aunque antes tienen que hacer un pago simbólico al capitán.

Acepta de todo, desde alcohol, hasta drogas, pasando lógicamente por dinero que él se queda".

"Joder, o sea que ahora mismo me está prostituyendo", le dije.

"Sí, así es", me dijo ella dejándome ya que me centrara en los cazadores.

"Una cosa más, Claudia, ¿existe algún registro de la gente que participa?", le pregunté.

"Hay una especie de cuaderno de bitácora donde efectivamente se anotan las visitas al barco, aunque como podrás comprender los nombres son falsos, en la mayoría de los casos", contestó.

Y allí me quedé yo, con las tetas doloridas y casi moradas, recibiendo polla por la boca, el coño y el culo. Espero que la depuradora de la piscina funcione bien, porque sin duda va a tener que depurar mucho semen, y otros fluidos. Yo me corrí en varias ocasiones, sobre todo con uno que la metía en el coño, daba dos embestidas, y la metía en el culo, dos y al coño, y así sin parar. Era imposible no correrse con eso.

Era noche cerrada, cuando dejaron de llegar tíos y de follarme. Los marineros me soltaron de mis ataduras. Estaba más arrugada que una pasa. Las tetas doloridas, las muñecas y manos entumecidas, las caderas me dolían de tener las piernas abiertas, y de los envites de las folladas.

Tardé un rato en recuperar la movilidad total.

"Has disfrutado querida?, me preguntó Tom.

" Sí, Tom, me han follando para varios años", le contesté.

Busqué a Claudia,

"Oye, encanto, Echa por favor una mirada a los que han venido. Tengo curiosidad por saber cuántos me han follando", le dije.

Se fue y volvió al momento.

"37 guapa, vas bien servida", me dijo.

"No jodas, ¿37 tíos?", pregunté incrédula.

"No olvides que has estado casi 9 horas, metida en la piscina. Calcula 15 minutos por tío, 4 a la hora que hacen 36. Alguno ha tardado menos de los 15 minutos", me dijo.

"Flipando estoy", le dije.

En ese momento Tom me dijo,

"Querida, ponte el uniforme, estamos llegando a puerto".

Me puse el uniforme pensando en que ya eran 50 los que me habían follando desde la noche de los texano.

En el puerto nos esperaba la limusina que nos trasladó al garaje del hotel, y de él a la suite. Yo estaba exhausta, psíquica, física y sexualmente. Me duché y me metí en la cama. Mi cuerpo no daba para más.

Cuando desperté estaba bastante recuperada y sobre todo bastante hambrienta. Llevaba sin comer nada casi 20 horas. Menos mal que trajeron enseguida el desayuno como siempre rico y abundante.

"Así es que alquilas el yate cuando no lo usas", le pregunté Tom.

"Sí, así es. No solo cuesta caro, sino que luego hay que mantenerlo, el atraque todo el año en puerto, es muy caro, la tripulación, el mantenimiento del barco. Por eso decidí de acuerdo con Ramos, alquilarlo lo más posible. Y eso hacemos. Luego Ramos le ha ido incorporando shows y juegos dependiendo el tipo de cliente que lo alquila. Suelen ser parejas que lo alquilan una semana y así entre todos les sale más barato. Estamos hablando de 3.000 a 4.000 euros por semana. Ramos. Empezó poniendo cintas de video pornos en los monitores de las habitaciones, por supuesto opcionales, y terminaba siendo unas auténticas bacanales entre todos los clientes adultos. Así es que fue centrando las actividades en actividades sexuales, siempre acorde con los clientes, aunque lógicamente el boca a boca funciona y la gente lo alquila para follar a todos los que se pueda. Ya sabes querida, la jodienda no tiene enmienda ", me dijo Tom.

" Pues lo tiene bien montado, el bueno de Ramos. ¿Sabes cuantos me follaron ayer? ", le pregunté.

" Sí te soy sincero, ni idea querida", me dijo.

"Pues entre la tripulación, 5 más tu 6, más los 4 piratas, 10, y 37 participantes en la caza del conejo, 47 tíos. No está mal para un día", le dije.

"Sí, no está nada mal, aunque sinceramente, no pensé que hubieran sido tantos, pero las puesta en escena que hace Ramos, son espectaculares, y lo más importante es que tu disfrutaras, y fueras feliz", me dijo.

"Sí lo soy, si. Y si, me corrí no sé cuántas veces. Bueno y ¿que plan tenemos para hoy?", le pregunté.

"Hoy tenemos día de turismo. Haremos las fotos que te dije con empleadas del hotel, como si fueran tus compañeras del seminario visitaremos algún centro comercial, el mercadillo hippie, las Cuevas de C'an Marça, un día tranquilo”, me dijo.

"¿Sin sorpresas?", pregunté.

"Sin sorpresas, no hay nada previsto, hoy que descanse tu coñito y tu culo", me dijo.

"Sí, que falta les hace", le dije.

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