El deseo volvió a aparecer
Lo vio buscarla con desesperación en el trabajo y sintió cómo el furor le inundaba el cuerpo. Esa noche, en la intimidad de una cama, él tomó el control con una mezcla de ternura y ferocidad que la dejó sin aliento. Descubrió que el placer podía ser tan abrumador como el dolor, y que él era capaz de hacerla suya por completo.
Creo que este relato después de haber roto el hielo, creo puedo ser más específica para que se den una idea de cómo es que se somos físicamente mi deseo y yo.
Yo en esas fechas tendría 25 años, mide 174 cm de estatura, cabello rizado,ojos oscuros y grandes y como ya lo había mencionado medidas de reloj de arena me media los mismo la circunferencia de las nalgas que el busto, y hacia ejercicio. No le pedía nada a nadie. Él tenía 39 años mide 190 cm y voy a describirlo cosa que no hice en mi anterior relato, tes blanca, cabello rizado, aunque siempre lo lleva rapado, delgado, piernas y trasero ejercitado, manos grandes, nariz respigada, ojos pequeños color miel, labios delgados, ocasionalmente usa bigote, orejas pequeñas, espalda en forma de "V", pies medianos delgados y bonitos, casi sin bello corporal y un hermoso falo de 23 cm (lo medi). Todo un manjar y claro que me lo comí.
El día en que regreso mi deseo, era un día cualquiera en el que trabajaba y le contaba a una amiga de mi empleo que había conocido a semejante muñeco y no creía volver a verlo, puesto que yo no pedí sus particulares. Pero cuando baje una escalera estaba ahí buscando con expresión de desespero algo, y claro que no lo podía creer el furor se apoderó de mi cuerpo y empecé a sudar por todos lados hasta por dónde no sabía se podría, cuando se da la vuelta y su cara se topa con la mía y me pregunta:
-y tu teléfono?
-en mi lugar, por qué, qué haces aquí?
-recorde que me dijiste que aquí trabajabas y aquí estoy por ti!!! No podía?
-Claro!! Nadie me espera...
-a qué hará sales?
-a las 4
-te espero
Corrí a mi lugar y descubrí en mi cel una serie de mensajes, que cada vez aumentaban de contexto al no tener respuesta.
Cuando terminó mi horario de trabajo salimos a comer y lo volvió a hacer, cubrió mi ser con todo su cuerpo olor y movimiento, sin dejarme ver más allá de su presencia, con la promesa de vernos al día siguiente por sus ocupaciones de trabajo...
Llegó la noche seguiente y como me había prometido hicimos el amor en una cama, la verdad es que estaba tan nerviosa como el primer día, su presencia y lo que hacía con mis emociones me imponían y me hacían sentir pequeña, me confesó estar nervioso, cosa que se me hizo totalmente tierno puesto que ninguno era soltero y ya habíamos atravesado por parejas, hijos y demás... pero bueno, siguiendo con mi relato, cuando al fin rompimos el hielo los empezamos a acariciar y a quitarnos la ropa, nos besamos hasta la sombra, para mí fue un placer descubrir su hermoso pene y comérmelo todo lo que pude y provocarle todas esas sensaciones que me di cuenta, en dónde otra vez repetía sin proner mucha atención -rico rico rico- determine que era momento de sentarme en aquella figura y cabalgarlo hasta llegar a un orgasmo delicioso, el cuál grite hasta que me canse y cuando se dió cuenta de ello, en una maniobra me giro en la cama sin sacar nada de dónde estaba y darme empujones con todas sus fuerzas, hasta que senti que me desvaneci sin saber que hacer con tanto placer en el cuerpo... De pronto lo miro y me veía fijamente con ojos de cazador, encendidos en lujuria y lo único que me dijo sin dejar de entrar y salir de mi vagina fue -hola, ya regresaste-, claro le dije que si, en un gemido ahogado por qué la corriente eléctrica se apoderaba de mi otra vez, y otra vez esa sonrisa torcida de triunfo en su rostro, estaba haciendo de mi lo que quería y lo sabía.
Me preguntó si podía metermelo en mi culito y me toco decir la verdad, que era virgen mi colita, pero que él podía usarla sin problema, sus ojos se encendieron de tal forma que hasta miedo me dió, pero no hizo más que chuparme los senos de todas las formas que conocía y lubricarme el ojito para poder entrar, a lo que hizo con un poco de dificultad, cuando un grito pero está ve de dolor salió de mi garganta junto con una expresión bruta que no sabía que es el mayor premio que le puedes decir a un hombre - la tienes enorme espera - empezó un mete y saca poco a poco y con calma pero el dolor aún no cedía y me dijo que después lo intentaría que no había prisa al fin ya era su mujer y solo para él. Me volvió a meter el pene en la vagina y siguió el mete y saca sin piedad en todas las velocidades que su placer le pedía hasta que me pidió ponerme a gatas y me lo dejó ir de una sola vez haciendome brincar, jalandome del cabello para no recorrerme y cogiendome con magnífico ritmo hasta que me hizo volver a terminar y sentí que el mismo tiempo que yo el término en medio de un gruñido raro pero muy sexy, se dejó caer en mis caderas sin aliento, los dos nos acostamos y nos acariciamos para recobrar el aliento y con calma hablar de quién en realidad eramos...
Me llevo a mi casa, está vez ya tenía su número, y prometimos volvernos a ver.
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