Xtories

Sin saber que existía

Echó una moneda al pozo y pidió al universo un hombre imposible: alto, varonil y perfecto. Nunca imaginó que la realidad le entregaría ese deseo en carne y hueso, justo cuando menos lo esperaba. Ahora, atrapada en el asiento de su camioneta con un extraño que promete placer y peligro, debe decidir si dejar que el sueño se convierta en realidad.

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Con algo de nervios por ser el primer relato que comparto. Voy a entrar en materia...

En 2010 tenía 25 años, recién había renunciado a un empleo donde me imperaban hacer demasiado ejercicio, por lo que la figura estaba ejercitada, mido 174 cm de estatura, y tengo medidas de reloj a arena, en fin, guapa y algo llamativa.

Un mes aproximadamente de la noche que se relaciona mi relato, una amiga y yo fuimos a un lugar de cultura en mi cuidad, a ver una exhibición de pintura, en el lugar había un pozo de agua de adorno y nos dispusimos a echar una moneda y pedir un deseo, el mío fue con algo de flojera por lo trillado de la actividad, pero me puse en materia. De haber sabido... El deseo se dedicó en describir a mi figura masculina perfecta, con una serie de detalles irreales con el firme propósito que no existiera, menuda burlada debió ponerse el universo. Que si un hombre alto, con el tono de voz varonil, blanco, manos grandes, pies bonitos, atlético, hasta buen amante y con excelentes proporciones fálicas. Un capricho.

Cómo ya había mencionado recién había cambiado de empleo y mi amiga en cuestión me invita a salir con gente del anterior empleo que yo no conocía, con el pretexto de servir de chaperon o acompañante y no saliera sola, cosa que de inicio me negué por no tener ganas de lidiar con esas vueltas, pero me convenció con el compromiso de no tener que esmerar mi arreglo y recogerme y regresarme a la puerta de mi casa. Llegado el momento me comienza a presentar a sus amigos, el tipo con el que ella saldría y una chica más, todo común y poco extraordinario, cuando me lleva de la mano a presentar al tipo que me tocaba entreter mi sorpresa fue tal que hasta el nombre se me olvidó, se baja de la camioneta un tipo de más de 190 cm, de tes blanca, voz varonil, manos enorme y me dice:

- hola, soy Nacho. Yo meramente en un grito interno de adolescente, no supe que contestarle, cuando de pronto me toma por la cadera y me aprieta como para hacerme reaccionar a lo que menos supe que hacer, cuando la razón volvió a mi, espero no pasará tanto tiempo le dije mi nombre y casi corrí a subirme atrás de su asiento para poder observarlo, olerlo y pasar lista de las cualidades de mi deseo, me percate que tenía muchas si no es que casi todas. Pasamos un momento hablando en un punto neutro, pero el muy tipo!! me hablaba de su esposa e hijos, incluso fotos me enseñó, hasta del perro, mientras me pasaba el dedo acariciándome la toda la espalda, claro que mientras tanto yo mensajeaba con el novio que se fue a trabajar fuera del estado el fin de semana, cosa que agradecí enormemente.

Fuimos a cenar y en lugar llegaron unos amigos de todos, al cuál uno de ellos me saludaron con cierto cariño, y mi sorpresa fue que Nacho ya tenía tomada mi mano y no me la soltaba por más que yo hiciera cosas con discreción para no exhibirlo. Cuando se fueron milagrosamente mi mano quedó libre y una sonrisa de orgullo medio torcida iluminó su rostro, yo estaba que me derretía, al retirarnos de ahí era momento de llevar a todos a su casa, por qué el se ofreció y me propuso acompañarlo por ser la que vivía más en ruta a su casa y no hacer la repartición solo como chófer y por pero claro que dije que si, a lo que habrio la puerta del pasajero y al comenzar a subir me dió una nalgada que me hizo gritar pero más que eso me hizo mojar de tal forma que creo que mis ojos expresaban deseo.

Camino al lugar seguro de cada acompañante me frotaba la pierna y me preguntaba sobre música, gustos, comida, ropa, mi numero, en fin, cosas triviales, pero sin dejar de tocarme, hasta todo era solo sexy, nada pesado y con algo de clase. Cuando al fin estuvimos solos en el auto, nos besamos en un semáforo hasta que sonaron la bocina para alertarnos de la luz verde, pasamos por fuera de un motel y los ojos de los dos son decir nada valoramos el tiempo que teníamos para entrar y acordamos en una frase que no había el tiempo para estar tranquilos, que en otro momento sería...

Llegamos a la puerta de mi casa aún arriba del auto, seguimos besándonos y tocando cada vez con más deseo, cuando se rompió la barrera del espacio, me metió la mano debajo del pantalón y froto mi vulva acariciando cada milímetro sin meter nada a mi vagina, yo jadeaba y me retorcía como gusano, el me miraba con ojos de deseo y orgullo al ver que con tan poco lograba tanto, me preguntó si podía cambiarse de asiento, pasarse al mío y ocupar mi espacio, a los solo asentí con un ruidito pujon, sin saber que me esperaría puesto que ni siquiera lo había tocado por encima de la ropa, hice espacio para que pudiera acomodarse entre mis piernas, al momento saco mis senos por arriba de la blusa y me comió los pezones de todas las formas que una boca se puede adueñar de ese terreno, de pronto me hace una mueca para que guarde silencio, y yo sin darme cuenta que le estaba endulzando el oído con el resultado de su tarea, siguió frotándome y besándome, cuando sintió que mi respiración se cortaba un poco, me metió hasta el fondo tremenda joya de pene que sentía como todo mi interior se dilataba y ardía un poco por el tamaño que sin verlo sabía que era justo como el de mi deseo, me embistió tanto como pudo, y el pujaba y gruñía despacito y decía que cuando en cuando pegadito a mi oído -rico, rico, rico-

Solo comencé a entrar en desesperación por tanta lujuria no sabía en dónde colocar tantas sensaciones, cuando otra vez sentí como mi vagina con toda su fuerza de contraía en otro orgasmo gritón, del cuál solo atino a besarme para callarme mientras su cadera seguía fustigando mi interior, en un momento me preguntó si podía terminar dentro y le dije que claro!!, Es más, por favor!!! Lo que hizo sin detenerse hasta que sentí como su pene se contraía y me llenaba de leche hasta el tope, nos quedamos quietos un momento pero había empezado a amanecer y estábamos en la calle, de pronto me olvidé del lugar y me dedique a sentirlo.

Arreglamos nuestra ropa y nos reímos de la locura que habíamos hecho, platicamos un momento y con una expresión de deseo, cansancio, desvelo me dijo con la seguridad que tiene el sol para salir cada mañana, que la próxima vez que me hiciera el amor sería en una cama y con toda la calma del mundo.

Me baje del auto, me escoltó a la puerta y me dió un beso aquel sueño de hombre, que francamente pensé no volver a ver, por no tener nada en común. Sin saber la historia que me esperaba a su lado.