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Mi esposa argentina 5 parte 4

Carlos observa cómo su esposa es humillada por otro hombre, pero en lugar de destruirse, decide usar esa vergüenza como arma. Ahora, el juego ha cambiado: él no es solo el cornudo, es el director de una tragedia donde nadie sale ileso.

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MI ESPOSA ARGENTINA 5 Parte 4

“La habitación ya estaba tomada desde antes, porque tenía la tarjeta magnética en el bolsillo, no la pidió en recepción. Otra vez esa vergüenza de entrar en un hotel caro con un hombre mayor, con los empleados pensando que era una puta cualquiera.

Nos fuimos besando en el ascensor y luego en el pasillo.

Me quitó el sujetador y me dejé puesta la camisa de seda, abierta, a pedido suyo.

Ya me había subido la falda hasta la cintura, se había quedado con mi tanga en el parking, me quité los zapatos.

Él me esperaba desnudo en la cama, con las medias puestas, esos ridículos calcetines marrones.

Su verga me parecía más grande que el sábado, muy ancha en la base.

Me monté en ella, mis tetas quedaron expuestas a sus manos, me sobó a voluntad.

Tomé una de sus manos y comencé a chuparle los dedos, me los metía en la boca, de a uno o de a dos, el me los daba a probar como si fueran una golosina.

Luego me apretó el cuello asfixiándome un poco y comencé a botar fuerte sobre él.

_Como te gusta cabalgar hijaputa_ me dijo.

Saltaba tanto sobre él, que su verga se salió de mí, me la volví a meter, comencé a mover la pelvis a gran velocidad, me sorprendía su aguante.

Me abofeteó los pechos un par de veces y me corrí otra vez, Luis me inclinó sobre si para meterse un pezón en la boca y me soltó un par de azotes en el culo.

_ ¿Tanto te gusta mi polla?_ me dijo

_Si…sabes que si_ le dije

Nos morreamos con pasión, su aliento era horrible, pero todo me venía bien

_Entonces cómela entera_

Se la volví a chupar, haciendo ruidos de sorbete pues pensé que eso le gustaría y luego le pedí que me follara con los dedos como la otra vez.

Me quité la camisa y la falda, todavía con el liguero y las medias.

Se arrodilló al lado mío, se inclinó para comerme las tetas mientras metía dos dedos en mi concha para cogerme así.

_Esto te vuelve loca ¿No es verdad? Que putilla resultaste mi niña_

No dije nada, solo gemía, me dejaba ir, por momentos miraba su calva sucia y sudada sobre mis tetas, sentía deseos de llorar, por la excitación y la humillación.

Sus dedos en el coño me estaban llevando al orgasmo otra vez.

Intenté retardarlo, frenar su mano que me estaba matando, eso lo enardeció más aún, levantó la cara para mirarme.

Nos mirábamos a los ojos mientras seguía penetrándome con los dedos, yo tenía mi mano sobre la de él, la que me estaba penetrando.

Con su otra mano, la llevó a mi cuello, apretó mientras seguía mirándome con ojos de loco.

Me toqué un pezón, lo pellizqué y tiré hacia arriba, luego lo dejé caer pesadamente.

_Nunca imaginé que fueras tan guarra, tan correctilla que parecías, tan de doctora que te las tirabas y mírate…mírate como te fundes……. zorra_

Cerré los ojos y comencé a correrme, otra vez, acababa en las manos de ese idiota.

Luego me puso en posición fetal, de costado, con las rodillas y los pies muy juntos y me dio por el culo, hasta cansarse, me giró la cara y nos besamos mientras me seguía reventando el trasero.

Mi maquillaje era un estropicio, estaba sudada y me sentía terriblemente sucia, el liguero y las medias ayudaban a esa sensación.

Me escupió en la boca y me volvió a besar, no bajaba el ritmo de su verga en mi culo, sentía su polla resbalar en mi ano, como un cuchillo cortando mantequilla.

Bajó su mano a mi coño, ni necesitaba tocarme el clítoris para ponerme a mil, solo con sentir esos dedos como salchichas rozar mi raja era suficiente.

Estaba a punto de explotar, su otra mano me estrujaba una teta.

_Eres mi puta ahora ¿estamos? Soy tu papa, tu papote ¿estamos zorra?_ me dijo

_Si…si acabá en mi culo…cuando quieras…acabate todo papote_

Sentí el chorro de semen en mis entrañas como el chorro de un sifón de soda, comencé a correrme yo también.

Tuve como una especie de mareo y como que me despertaron sus besos en la boca y sus lambetones en la cara, como un perro.

_Que hermosa eres la madre que me parió _ dijo”

_Joder---joder…_ dije y me corrí otra vez en la mano de Fernanda

Ella me miraba con ojos brillantes, excitada también con su propio relato.

Esta vez fue ella a buscar una toalla para limpiarme.

La miré caminar hasta el baño, Luis estaría como loco de tenerla así, semejante mujer, su culo desnudo, sus piernas, sus pies, su cara, era perfecta, era increíble.

_ ¿Qué es eso de papote?_

_No lo sé, una deformidad de la palabra papito o algo así_ dijo ella encogiéndose de hombros

_Nunca lo había escuchado_

_Yo tampoco_ dijo ella

_ ¿Quieres que te masturbé?_ pregunté ingenuamente

_ No…..está bien amor, ya me corrí demasiadas veces por hoy_

_Estás muy enganchada con él, ¿podrás dejarlo de verdad?_

_Intentaré, de todos modo me gustaría estar con él una vez más, este sábado ¿te parece bien?_

_ Sí, claro_

Al día siguiente, en el hospital, estaba yo hecho polvo.

No era el mejor momento para encontrarme con Julio, pero así fue, apareció de improviso en la cafetería del hospital, estaba tan ensimismado en mis pensamientos que no noté su presencia hasta que habló

_Como vas Carlos, muy pensativo estás_

_Ah hola_

­_ ¿Qué pasa colega, problemas en casa?_

_Nada que ver ¿y tú? ¿No te ha denunciado ninguna paciente todavía?_

_Bueno me he follado a un par en este tiempo, pero que yo sepa ninguna me ha denunciado por hacer que se corran con mi polla en el culete _

Su voz, su tono era tan desagradable, producía una repulsión instantánea.

_Te crees muy listo_ dije

_ ¿Qué hay de ti, como está Fernanda, hay un nuevo Remigio en vuestras vidas ahora?_

Como me jodió que hubiese acertado así, sin saber realmente si Fernanda era la mujer del relato de Remigio. Hubiese querido darle un puñetazo sobre esa boca extrañamente sensual.

_Si seguro, un Remigio no nos puede faltar a nosotros_ le dije

_Por qué no me pasas una foto de ella, alguna actual si tienes, para ver de lo que me estoy perdiendo_

Y entonces algo explotó en mi cabeza, quise hacer algo que lo impresionara, que lo dejara sin palabras, me daba igual lo que pasara o lo que pudiera él pensar.

Tenía la foto última que Luis le había tomado en el parking.

Se la envié a su móvil.

_Esta es de ayer mismo_ le dije muy chulo

Abrió los ojos como platos.

_Es verdad…._ dijo, su voz temblaba

_Sois la pareja del relato de Remigio…tu esposa es la que folló con su madre y…._

_Eso no lo sabrás nunca Julio, que te aproveche la foto, es lo único que tendrás de Fernanda_ le dije, levantándome para irme.

_Espera Carlos…_ casi me gritó

Me daba igual si sus sospechas se confirmaban, él estaba ya seguro desde antes, había adivinado nuestro secreto.

Me había gustado impresionarlo de ese modo.

Me sentí un poco mejor de ánimo.

Al llegar a mi consulta, grande fue mi sorpresa al encontrarme con Luis.

Estaba en la sala de espera al lado de otros pacientes, con su mismo traje arrugado de siempre.

Le hice pasar.

_Que sorpresa_ le dije

_Bueno hace tiempo que quería hacerme un chequeo_

_Tendría que haber pedido un turno con mi secretaria, pero estoy en deuda con usted por haber llevado a mi esposa a casa_

_Puedo volver otro día si es mejor para usted_ dijo

_No, no se preocupe_

Le hice las preguntas de rigor, reconstruimos su historia médica, sus hábitos.

Le pedí que se sacara la camisa para realizarle el electrocardiograma.

No me creía estar poniendo gel sobre ese cuerpo panzón velludo al que había visto follar con mi esposa. Luego coloqué los electrodos en su cuerpo, sus muñecas y sus tobillos.

Vería de algún modo el corazón de aquel hombre.

Sus pulsaciones subieron muy poco, no estaba nervioso claramente, lo estaba disfrutando claro, en su mirada refulgía la certeza de que se estaba follando a Fernanda y que yo era un cornudo con el que podía jugar un poco. Solo eso.

Pero en el bolsillo de su pantalón noté que algo asomaba, era un trozo de tela, negro, de encaje.

El corazón me dio un vuelco al darme cuenta que tenía el tanga de mi esposa en el bolsillo, aquel que le pidiera en el parking.

_Su corazón está muy bien Luis, le ordenaré otros estudios para confirmar, un ecocardiograma ¿vale?_

_Tu eres el doctor_

_Perdone que se lo pregunte, ¿Consume usted Viagra o sustancia similar?_ no pude evitar yo jugar un poco con él.

_Lo normal creo yo, a veces me folló a alguna zorra más joven y….no la quiero decepcionar…….debo…cumplir_

_ Si no se abusa está bien_

_Ahora me estoy follando a una tía casada, madre de una niña_

No respondí, anotaba algo en mi portátil.

_La piel de esta tía es increíble, tiene más de treinta pero parece una niña_

_Bien por usted, la vida es una sola_ le dije

_Está enamorada de mi polla yo creo, la conocía de antes pero no me la imaginaba tan guarra, hasta me da un poquillo de asco que sea tan……putilla….tan calentona_

Sentí una incomodidad naciente, pero mi polla comenzaba a erguirse dentro de mis calzoncillos.

_Se vuelve loca con mis dedos_ dijo y se miró las uñas con extrañeza

_ Si la vieras Carlos, muy señora muy elegante, uno no se la imagina tan putona, a pesar de con que los tetones que se carga y el culazo que lleva, tampoco los va a llevar pa’naa_

_Bueno la sexualidad de cada persona es algo que…._

_Ella misma me pide que le dé por el culo ¿puedes creerlo?_

Nos miramos un momento, la cosa tomaba un mal cariz.

_Le dejo ese ojete de putón que se carga, abierto como una flor_

_Bueno Luis, son cosas de su vida privada las que me cuenta y…._

Me arrojó el tanga sobre el escritorio en un movimiento rápido y repentino.

_ ¿Y esto?_ mi corazón latía como enloquecido, los estudios tendría que hacérmelos yo mismo

_Son las bragas de tu esposa_ dijo, poniéndose de pie e inclinándose hacía mí

_Ella es la zorra que me estoy follando, huélelas, a lo mejor las reconoces por el olor a chocho mojado, la peste de perra en celo que tienen_

_ ¿Se ha vuelto loco, que coño le sucede joder?_ dije poniéndome de pie yo también

_Joder ¿Me parece a mí o estás empalmao?_

_Vete ya estúpido ¿Quién te has creído?_ le grité

_Pregúntale a Fernanda si no me crees, espera, te mando algo para que salgas de duda_

Allí de pie en mi consulta, con su traje que le quedaba mal, arrugado y mugriento, su calva sebosa y su nariz de buitre, manipuló su móvil con total parsimonia.

Me miró sonriente y se fue.

Mi móvil titiló, abrí su mensaje. Era la foto de Fernanda en el parking

_ No puedo creerlo_ decía mi esposa, meneando la cabeza, el ceño arrugado por la preocupación, bellísima también con su rostro en ese estado

_No entiendo por qué hizo algo así_ dije con mi copa en la mano

_Por venganza tal vez, quizás me odia más de lo que parece, no le bastó con follarme, quiso joderme la vida de algún modo_

_Debes llamarlo_ dije

_ ¿Tú crees?_

_ Pídele una explicación, a ver que dice_

_No se_

_Dile que has discutido fuerte conmigo, que te ha jodido la vida_

_No se amor, no quiero darle ese gusto_

_ No quiero que piense que yo lo sabía, que soy un consentidor_

Fernanda me miró con cierta pena y reproche.

_No contesta mi llamada, le enviaré un mensaje_

Fernanda le escribió que había discutido fuerte conmigo, que por qué había hecho algo así.

Al rato llegó un mensaje de Luis.

_Me harto rápido de las zorras como tú_ decía el texto

_No puedo creerlo, esto sí que es de película_ dije

_Que imbécil, me voy a duchar_ dijo ella

Ese sábado llevé a Sol con mis padres, quise hacer como si todo siquiera igual.

Pero no había forma de disimular.

Realmente nunca había notado a Fernanda tan caída de ánimo. Esa tarde no quiso hacer el amor y prefirió dormir un poco, al despertar tenía ojeras y se notaba que había llorado.

_Amor ¿tan mal te pone esto?_ le dije

_Nunca me habían tratado así Carlos, me usó como una puta y luego intentó joderme la vida, imagina si hubiésemos sido una pareja normal, hacer que mi esposo se enterara de todo así, no puedo creer que haya sido tan hijo de puta_

Tenía puesto un chándal y una camiseta de dormir, estaba despeinada, con una chinelas y así y todo me seguía pareciendo sensual y hermosa. Cierta vulnerabilidad hacía que tuviera uno deseos de protegerla y mimarla.

Intenté besarla.

_No amor, deja, no estoy de ánimo, la verdad_

_Bueno acerca de lo que has dicho, no somos una pareja normal, no puede joderte la vida en ese sentido_

_ No lo sé, no sé porque me jode tanto, sentirme así tan denigrada, esa frase “Me harto rápido de las zorras como tú”, es horrible ¿no te parece?_

_Si claro que lo es, no entiendo la verdad cual fue su juego, nadie pude hartarse de ti_

_Bueno, parece que él sí_ dijo con tristeza

Aquello me causó una gran impresión, dicho así por Fernanda. ¿Es que en el fondo estaba dolida de que Luis hubiese pasado así de ella?

_Esta noche podríamos ir a cenar donde siempre_ dije

_No se amor, no tengo ganas de nada, creo que solo quiero dormir hasta mañana_

_Joder amor, venga, vamos a salir un poco, no es tan grave tampoco_

_Ya se me va a pasar Carlos, teneme paciencia ¿sí?_ dijo ella con cara de pena, tomé su mano, se la besé.

En ese momento sonó su móvil.

_No conozco el número_ dijo ella

Finalmente atendió la llamada.

_Hola_

_Ah si Felipe, claro que me acuerdo de ti…pero_

Miré a mi esposa con extrañeza, debería ser Felipe, el amigo de Luis.

Ella escuchaba con atención, muy seria, volvió a mirarme y entonces puso el móvil en altavoz.

_...... ya te digo Fernanda es mi amigo pero no lo disculpo, se comportó como un cabrón y punto, no tenía derecho a hacerte algo si_

La voz de Felipe o Felipon como le decía Luis, era gutural, grave pero nasal a la vez.

_Claro, no tenía ningún derecho_ dijo ella

_ ¿Has tenido problemas con Carlos?, bah problemas gordos quiero decir_

Fernanda volvió a mirarme como esperando que yo le dijera que hacer

_Imagina, hemos discutido, mucho_

_ ¿Se ha puesto violento?_ dijo Felipe

_No…no…..claro que no, pero hemos tenido una pelotera muy fuerte, no es una tontería lo que pasó_

_ ¿Nunca le habías sido infiel antes?_

_Por supuesto que no ¿por qué lo dices?_

_Vamos que una mujer tan guapa como tú, no te deben faltar tentaciones_

_Yo no soy así Felipe_

Hablaba tan convencida que me parecía en ese momento que realmente creía lo que estaba diciendo.

Escribí en mi propio móvil y le mostré la pantalla.

“Dile que me he ido de la casa “

Ella me miró entre asombrada e indignada.

_Que putada vamos, si aún quieres a tu esposo_ dijo él

_Mi esposo se ha marchado de la casa, luego de la discusión_ dijo ella

_ ¿Si? ¿Os vais a divorciar así como así?_

_No Felipe, no lo sé, estoy confundida ahora y dolida, tenemos una niña y yo amo a Carlos_

Parecía tan sincera en todo lo que decía que sentí un súbito temor, como si todo eso estuviese pasando en realidad.

_Bueno, es normal tía, lo amas, pero la carne tira, ya te digo tu eres una mujer de bandera, es normal_

_ ¿Por qué dices que es normal?_ mi esposa estaba de pie en la habitación y me di cuenta que parecía realmente interesada en la charla.

Su culazo se marcaba bajo el chándal a pesar de estar en chinelas

_Porque vamos, eres una mujer joven y tu marido debe ser alguien muy ocupado, tal vez no puede darte la atención que necesitas y de pronto te enrollas con un tío como Luis, que será un cabrón pero tiene experiencia y sabe tratar a las mujeres_

_Si, puede ser, pero se ha comportado como un verdadero hijo de puta_

_Eso ni se discute, siempre ha sido igual, se lo he dicho clarito como te lo digo a ti_

_ ¿Se lo has dicho?_

_Claro, se lo he dicho que como le vas a hacer eso a alguien como Fernanda que es una preciosura además, que tiene un marido, una niña ¿Y vienes tú a joderle la vida así por la cara? No macho eso no se hace_

_ ¿Y él que te ha dicho?_

_Bueno ya sabes cómo es, ya está liado con otra, una de sus secretarias, una pelirroja que está de muerte_

Fernanda me miró muy seria, como dudando de algo.

_Oye tía si estás mal, si tienes ganas de seguir hablando ¿quieres que tomemos algo en algún sitio?_

_No Felipe, te agradezco que hayas llamado pero no estoy de humor para salir la verdad_

_ ¿Estás sola con la niña en tu casa?_

Fernanda se mordió el labio.

_La niña está con mis suegros, necesitaba estar sola para pensar y…_

_Oye Fernanda si quieres voy a tu casa, me da la impresión de que tienes necesidad de hablar con alguien_

Fernanda me miró otra vez como pidiendo que le diga que hacer.

Asentí con la cabeza, quería verlo, quería ver a esa autentica ave carroñera de Felipe, intentar avanzar sobre los despojos que Luis había dejado.

_Es una locura amor ¿Quieres que folle con él también? Me parece demasiado_

_No, no quiero que folles, me da curiosidad, a ver cómo trata de seducirte, que patético, que desgraciado_

_Debo arreglarme entonces, en quince minutos estará aquí_ dijo ella

_No….no te arregles…quédate así, que te vea así, hecha polvo_

_ ¿Así? Estoy hecha un desastre amor, déjame maquillar al menos y con este chándal, estás loco_

Fernanda se sonrió, al menos por eso valía la pena hacer este juego

_Estás hermosa, vamos, estás vulnerable, ni te arregles, no quieres ligar con él, tu marido te ha dejado, él quiere follarte haciendo el papel de hombre comprensivo, juega un poco con él_

_ ¿Y luego qué?_

_Luego improvisas, yo estaré en el pasillo escuchando _

_Ay Carlos como eres ¿Crees que esto me levanta el ánimo?_

_De hecho creo que si_

_Puede ser ¿No estoy muy horrible?_

_joder, tú no estás horrible nunca_

Y era verdad, el fino pelo rubio alborotado, la cara un poco ojerosa, la camiseta de dormir, las tetazas indisimulables bajo un jersey abierto, el pantalón de chándal, sus caderas increíbles, sus curvas resaltadas por esas prendas de entrecasa.

Sonó el móvil de Fernanda.

_Estoy abajo_ ponía Felipe

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