Entregada en el almacén
Llevan décadas casados y la pasión sigue intacta, pero el deseo de compartir la experiencia con otro hombre ha comenzado a cobrar vida. Cuando la frontera entre la fantasía y la realidad se desdibuja en el silencio de un almacén vacío, Elena descubre que su cuerpo responde a lo que su mente siempre imaginó.
Somos una pareja madura con más de 30 años de casados y hemos tenido una muy favorable vida sexual, pero, aun así, los años van dejando mella y se va perdiendo poco a poco, tanto entusiasmo, aunque sin dejar de renovar cada vez que surge la ocasión y nuestro dormitorio queda testigo de ello de como los dos lo disfrutamos entregándonos el uno al otro.
Nos basta comentar cualquier momento morbosos de una peli o bien de algún relato erótico ya leído, para empezar a besarnos y terminar muchas veces follando, porque es mucho el deseo que nos impregna, en el sitio que nos pille, da igual un sofá, una silla o la mesa del salón, se nos sube la temperatura de tal manera que necesitamos saciarnos. Me encanta que Elena me sorprenda con cualquier comentario recordando esos momentos en los que nos metemos en el papel de los protagonistas, veo que los disfruta y le ponen, todo lo que sea verla con deseo hablando de cómo se la follaba el personaje o como le gusta ver entrar una buena polla, resumiendo, verla gozar, me pone como una moto. Pero no pasamos de ahí, de meternos en el papel ya que Elena es un poco tímida o reacia para esos temas de tener relación con otros hombres y siempre me confeso que no podria follar con otro mientras estuviera conmigo, no se lo permitía su forma de ser y dudaba que eso le fuera a sentar bien, al contrario, no sabía si podria cargar con ello. Poco a poco he intentado que se fuera autoconvenciendo y que fuera sintiendo el deseo de ser follada por otro hombre, cosa que a mí me pone a mil y que a ella pasado un tiempo le voy notando que también la calienta. Esperando el momento adecuado de verla convencida, voy ganando terreno para que el día esperado llegue y pueda pedirle que hagamos algo con una tercera persona.
Ella trabaja en una empresa distribuidora de nivel mundial y últimamente hablamos mucho de un compañero que tiene en el trabajo y con el que se lleva muy bien, aunque lo conoce desde hace mucho, no ha sido hasta hace unos meses cuando más confianza han cogido y de hablar de cosas rutinarias del mundo en general, han pasado a entrar en otros algo más profundo y personales. Ella se siente muy a gusto con él según me cuenta y entre bromas y menos bromas, han llegado a un punto en que poco faltara para que sepan cuales son los gustos sexuales de cada uno. Me cuenta Elena que, de coña, le ha dicho más de una vez que se meta en la ducha con él, ella lo esquiva diciendo que ya le manda a alguien, pero le ha dejado claro que es a ella a la que quiere en la ducha que no le hace falta otra. Elena me dice que lo ve solo como bromas entre amigos, pero siempre le digo que en el fondo lo desea de verdad, que realmente le encantaría follarsela. Cada vez que hablan algo interesante me lo cuenta ya en casa y empezamos a fantasear con él, lo incluimos en nuestros juegos y sin querer le vamos dando más protagonismo. Elena nunca lo miro con ojos de deseo ni imaginó tener nada con él, se sigue aferrando a que no quiere tener nada con otro hombre, pero nuestras conversaciones que a veces se ponen muy calentita, parece como que ya lo ve como un posible candidato a proporcionarnos un rato de placer y disfrute. Ya lo observa más detenidamente cuando se acuerda de nuestros comentarios en casa y hacemos referencia a alguna cualidad de él. Juan Jesús, que así se llama, es más o menos de nuestra edad, deportista, por lo que se cuida muy bien y es atractivo, según Elena, esta buenorro.
Una noche cenando y hablando de lo que nos había deparado el día, me comentaba que había estado un buen rato hablando con Juan Jesús. Metidos en la conversación se fue encauzando de manera que terminaron hablando del tema de depilarse y los gustos de cara a la pareja. Él le decía que, aunque él no se depilaba, si le gustaba que la mujer se cuidara en ese aspecto, que prefería una mujer depilada antes que, con peluca, termino el comentario diciendo:
se saborea mucho mejor y con la lengua se disfruta mucho más, a lo que ella un poco cortada asintió con la cabeza verificando que así era.
Después de un par de comentarios sobre el tema medio en broma, la miro fijamente, y le dijo directamente guiñándole un ojo:
¿Tu Elena como lo llevas, te dejas algún detallito o más bien te gusta más a lo natural o eres de las mías y lo llevas totalmente rasurado?
A Elena le entro un cosquilleo y se puso roja, le salió una sonrisa pícara, por lo íntimo de la pregunta, pero fue una sensación que le gusto, le dio morbillo el saber que Juan Jesús iba a saber cómo llevaba su coño y que posiblemente lo imaginaria de como seria. Haciéndolo esperar un poco le contesto con una leve sonrisa cargada de deseo:
Pues sí, soy de tu gusto, no quiero ni un pelo ahí. A Juan Jesús casi se le sale los ojos y soltando un --…uffffffff, le devolvió la sonrisa donde se le veía impreso el deseo.
A partir de ese día fue en aumento las conversaciones, se entonaban más calientes, ya hablaban más a menudo de gustos en la cama y él le contaba alguna que otra aventura que había tenido, pero siempre le salía algún comentario bromista, cuando un día le dijo…:
¿cuándo me vas a dejar tocártelo? Me encanta tan suavito, ummm.
Elena soltó una carcajada y le dijo que se quedaría con las ganas. Paso unas semanas y en varias ocasiones, entre risas y bromas le salía el pedirle cada vez que se rodeaba el tema, el que le dejara tocárselo, la cosa iba en aumento de temperatura y a Elena no le molestaba, más bien le ponía algo caliente pensar que posiblemente Juan Jesús tendría en mente muy a menudo su suave coño. Cuando lo hablábamos siempre terminábamos en la misma conclusión, que seguro se lo había comido más de una vez en sueños o se habría hecho alguna paja pensando en eso.
Ya era prácticamente todos los días los que hablaban un rato de cualquier tema y donde también de algo más personales, ella me enviaba un wasap anticipándome que hablaron algo picante y yo esperaba ya con ganas a que llegara para que me contara las novedades. Cierto día llego, yo la esperaba en el sofá y sin tiempo a nada se me abalanzó, empezó a besarme me desabrocho el pantalón y empezó a comérmela de una forma desenfrenada, pasando la lengua por todo el capullo y metiéndosela casi entera en la boca para sacarla chupando y volviendo a pasar la lengua por la cabeza sin parar, aplicando un movimiento arriba y abajo hasta que no pude más, volcando toda mi leche en su boca mientras ella seguía mamándome la polla hasta que dejo de brotar el semen sin desperdiciar ni una gota. Ya una vez terminado y más relajada, se sentó en mis piernas a caballo y empezó a contarme lo que le había pasado ese día, sin dejar de tocarme la polla. Como tantos días Juan Jesús andaba por su zona e hizo por encontrarse con ella, al ser sábado, apenas había personal ni encargados en el lugar ya que solo iban los operadores de guardia. Al no encontrarla por los sitios habituales entro al almacén donde ella estaba haciendo inventario. El sitio está muy bien estructurado con estantes para colocar el material y con varios recovecos para provechar espacio, y en uno de ellos estaba Elena anotando en los informes la cantidad de productos en existencia. Ella le vio entrar ya que estaba situada de tal forma que podía ver bien quien entraba, pero quien entra no podía ver su situación por la distribución que tenía. Elena fingió toser con un ejem… ejem… para que se percatara dónde estaba.
JJ--…Hola Elena no te he visto por ahí fuera y entre por si estaba.
E--…Pues aquí estoy, trabajando como de costumbre.
Mientras él le hablaba sobre temas de trabajo que era por lo que la buscaba, ella seguía con sus números al tiempo que movía el cuello de lado a lado como de tenerlo engarrotado, cosa que él se percató y enseguida se ofreció para darle un suave masaje. Le puso las manos en los hombros para poco a poco ir subiendo al cuello y con los pulgares acariciaba su nuca, pasando sus dedos del cuello a los hombros, metiendo estos dentro de su uniforme y sintiendo su piel, llegando al tirante del sujetador. Elena estaba en una nube, relajada, sintiendo sus manos acariciándola, cuando se acerca a su oído diciéndole
JJ--… ¿me dejas tocártelo?
E--…que bien me está sentando esto en el cuello ummmmm. Ignoro lo que le dijo, no quiso contestarle por temor a perder los papeles por lo a gusto que estaba.
JJ--…Solo un poquito anda, notar lo suave que lo debes tener porfi…
Siguió acariciando su cuello alcanzando ya con sus dedos los hombros de Elena, y dejándola muy relajada con tan agradable contacto. Él fue abarcando cada vez más la espada de ella por fuera de la blusa que componía el uniforme, bajando con sus manos por su espalda y tocando todo lo posible por el lateral de su cuerpo, metiendo las manos por sus costados y llegando a rozar sus pechos. Elena se dejaba llevar, inmersa en ese placer que da sentir unas manos en su espalda y tan metida estaba en ese placentero masaje que se dejó llevar por esas ricas sensaciones, cuando Juan Jesús paso su mano derecha por su cintura alcanzando el filo del pantalón de su uniforme, metiendo un par de dedos llegando a tocar el filo de sus bragas de color negra de encaje y fue con el roce poco a poco saltándosela, y teniendo contacto con su piel y con los dedos a escasos centímetro de su rajita que por las sensaciones percibidas estaba ya bastante húmeda.
El seguía detrás de ella con la mano izquierda rodeando su cintura y la derecha jugando ya casi en el nacimiento de su raja, bajando cada vez un poco más hasta alcanzar su clítoris, jugar con él y soltar ella un suave gemido por el morbo de la situación y el estado de calentura que tenía.
E-… Ufff para Juan Jesús por favor, me estas poniendo…
JJ-…uffff que suave lo tienes, como me encanta…
Decía mientras recorría completamente su raja y llegaba a la entrada de su vagina comprobando la humedad que tenía en ese coño depilado y tan apetitoso. Uffffff joderrrr como estaaaa, decía Juan Jesús mientras apretaba su polla, ya bien dura, contra el culo de Elena. Seguía jugado con sus dedos por todo el coño esparciendo sus jugos por toda su raja, ella evitando soltar un gemido cerraba fuerte la boca y cerraba los ojos por el placer que estaba sintiendo, mientras separaba las piernas para facilitar la penetración de sus dedos. Juan Jesús frotaba y apretaba su polla contra el culo de ella mientras la follaba con los dedos, subiendo la temperatura de los dos al máximo.
JJ--… Quiero comerme ese coño, no quiero desperdiciar una gota de lo que mojan mis dedos
Y dicho esto, le bajo de una vez el pantalón y las bragas, la cogió de la cintura subiéndola en la mesa donde ella trabajaba con sus informes y que venía como anillo al dedo por la altura, le termino de sacar el pantalón y las bragas, ella perdiendo ya toda vergüenza, separo las piernas y el haciendo un gesto de felicidad y deseo por lo que tenía a su disposición y que tanto rogo por tener, metió la cabeza entre las piernas de Elena y empezó a pasar la lengua y lamer toda la superficie de su raja, bajando hasta la entrada de su húmeda cueva y metiendo la lengua lo más adentro que podía. Elena mordiéndose los labios para no soltar un grito, empujaba la cabeza de el contra su sexo para sacar el máximo placer a tan exquisito momento. Juan Jesús se dedicó a lamerle el clítoris mientras le metía y sacaba dos dedos de su vagina, los cuales estaba chorreando, haciendo que ella se retorciera de placer mientras le llegaba un intenso orgasmo y soltaba un pequeño grito apagado para que no se escuchara. Juan Jesús seguía pasando la lengua por todo su coño recogiendo el suculento jugo que ella emanaba como resultado de tan rico placer y saboreando el fruto de lo que siempre había anhelado.
Mientras Elena se iba recomponiendo poco a poco del orgasmo, Juan Jesús se desabrocho el pantalón, lo dejo caer a sus tobillos y saco su polla con la mano derecha y la apoyo sobre el coño de ella y empezó a pasarla por su clítoris con el capullo brillante por el goteo que tanto deseo le había producido. Elena levanto la mirada, mordiéndose el labio y observaba el movimiento que él le daba a la polla de arriba abajo hasta meter la cabeza en la entrada de su coño. El la miro a los ojos y ella con cara de pedir por favor que no la metiera porque era algo que quería hacer junto a su pareja, suplicaba con la mirada que parase, pero no salió ni una palabra de sus labios ni hizo algún gesto para detenerlo. Ella a fin de cuentas, deseaba sentir esa linda polla dentro de ella y podía más el deseo que la cabeza, Se quedó mirando fijamente como Juan Jesús le iba introduciendo lentamente su polla dentro de su vagina con lo que volvía a morderse los labios de placer y soltar un profundo suspiro.
Empezó entonces un mete saca lento y rítmico donde ella sentía cada centímetro de ese trozo de carne llegar a sus adentro dándole un placer que se reflejaba en el arqueo de su cuerpo y como le abrazaba por la cintura con sus piernas. El empezó a bombear mar rápido, sacaba casi por completo la polla para volverla a meter totalmente entera y así durante al menos 10 minutos donde ella seguía gimiendo sin querer hacer mucho ruido mientras disfrutaba de cada embiste que le estaba dando Juan Jesús y pidiéndole casi suspirando que no parase. El metió un último empujón dejando la polla lo más adentro que pudo para soltar toda su leche en el interior de ella, gimiendo y dando pequeños impulsos hacia dentro, fue soltando toda la carga que tenía acumulada, corriéndose al mismo tiempo ella y soltando un profundo suspiro de placer.
Juan Jesús se dejó caer unos segundos sobre ella para recuperar fuerzas sin sacar su polla de ella. Entre sonidos de satisfacción permanecían los dos echados en la mesa hasta que el lentamente se fue incorporando, saliendo su polla sin ayuda de nada y que él se quedó mirándola como diciendo --¡¡¡ Anda como has disfrutado!!!, dirigió su mirada hacia Elena, que le respondió con una sonrisa mientras también la miraba, se bajó de la mesa agachándose y metiéndosela en la boca y limpiando toda muestra de leche que aún quedaba en su capullo, recorriendo el orificio de salida con su lengua, obligando a salir el poco semen que pudiese quedar para luego metérsela entera en la boca y sacarla apretando con los labios hasta la punta de la cabeza.
Se limpiaron con lo que disponían y se recompusieron rápidamente poniéndose la ropa y quedaron los dos mirándose fijamente.
JJ-…Gracias Elena, no sabes cuanto deseaba disfrutar de un momento así contigo
E-… A mí también me apetecía, pero hubiese preferido no haberlo hecho sola, siempre lo hablamos así, aunque sé que tengo la aprobación de él, pero, aun así, me deja un sabor agridulce. Lo que no quita que haya disfrutado muchísimo y que me has dado mucho placer.
JJ-…Piensa que hemos liberado nuestros deseos, solo ha sido eso y por mi parte repetiría las veces que haga falta.
E-… Como esta no habrá más Juan Jesús, ya si volvemos hacer algo seremos los tres, así que si te ponen los tríos no creo que tengamos problemas en que vuelvas a disfrutar de mí.
JJ-… Entonces volveremos a vernos, ummmmm ya sueño con ello.
Y salió andando tranquilamente del almacén colocándose bien la polla y volviendo la mirada hacia Elena que intentaba limpiarse como podía los chorreones de leche que le salían de la vagina y caían por sus muslos.
Durante el tiempo que Elena me iba contando lo que había sucedido con Juan Jesús, me había puesto con sus manos la polla dura como una piedra, se había despojado de la ropa y se la había introducido en su coño, moviéndose lentamente arriba y abajo, me cabalgaba con mucho deseo y ahínco, seguro que pensando en ese buen polvo que había tenido en el almacén. Ya terminado de contar su historia, empezaba a venirle un orgasmo y acelero los movimientos para recibir más placer aumentando su respiración. En ese momento en que los dos estábamos casi a punto, le pregunte…
- ¿Te la está metiendo Juan Jesús? ¿Tienes todavía la imagen de cómo te ha follado verdad?
Me puso una sonrisa que interprete que contestaba mi pregunta y sin decir una palabra mientras nos corríamos a la vez, ahora sí pudo soltar sus gemidos sin temor y satisfacerse a tope con mi polla soltando toda la leche en su interior y mezclándola seguramente con la de Juan Jesús. Una vez calmada la ansiedad de ese polvo me dijo:
Lo siento cielo, no quería hacerlo sin ti, pero fue superior a mí, no tuve fuerza para detener tanto placer que estaba recibiendo. Nuestros juegos me llevo a esto.
Nada de sentirlo cariño, me hubiese gustado compartirlo contigo, pero para una vez que puede más tu deseo que tu cabeza…me alegro que lo disfrutaras.
La bese en la boca un buen rato, ella me separo, bajo a mi entrepierna y empezó a chupármela con tanto deseo de cómo me había cabalgado, estaba a mil, por todo lo acontecido este día. Volví a correrme en su boca y no paro hasta dejarme la polla bien limpia, así estuvo durante más de 10 minutos saboreando su polla, con la que siempre disfruto a tope.
Ni que decir tiene, que, a partir de ese día, al igual que con otras experiencias, lo estuvimos comentando después porque nos ponía como motos recordar nuestras situaciones. Elena empezó a tener aún más confianza con Juan Jesús y así organizar algún encuentro los 3, donde sacaríamos más provecho de la situación para luego disfrutarlo en pareja. No ha vuelto a follar con Juan Jesús según me ha dicho ella, pero ¿tanto placer?… ¿Es posible no repetir? Bueno, algún día salderemos de dudas pero mientras tantos, vivimos de esa fantasia.
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Mujer ardiente
Bajo el sol de Jamaica, la esposa de un abogado decide dejar atrás su crianza católica para explorar sus fantasías más oscuras.
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffConexion inesperada
- Hetero: Infidelidad
Vacaciones de invierno
Las vacaciones de invierno prometían una escapada de libertad, pero lo que comenzó como un juego entre amigas se transformó en una noche de placer…
Comparte:Infidelidad consentidaTrio fffFetichismo ropa
- Hetero: General
La urbanización del deseo (Capítulo 39)
Alex ha preparado la sorpresa perfecta para el cumpleaños de Mónica: una casa llena de cuerpos exóticos y deseos reprimidos.
Comparte:Fetichismo ropaConexion inesperadaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Mi esposa y el pervertido Verdulero 2 - Final
Siempre supe que mi esposa necesitaba algo más que mi pequeño pene. Lo que no imaginaba era que ese 'algo más' sería un verdulero negro y pervertido,…
Comparte:Infidelidad consentidaFetichismo ropaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Vacaciones en la República Dominicana. Día 8 (fin)
Fran nunca imaginó que sus vacaciones de bodas serían el escenario para dejar atrás los tabúes y entregarse a una lujuria sin límites.
Comparte:Infidelidad consentidaConexion inesperadaDespertar y descubrimiento
- Hetero: Infidelidad
Hambrienta
Llevaba años esperando a que su cuerpo gritara lo que su boca callaba. Esa mañana, en lugar de limpiar la autocaravana, decidió limpiarse la…
Comparte:Infidelidad consentidaFetichismo ropaConexion inesperada