Infidelidad forzada en el chat
El dinero los obligó a exhibir su intimidad, pero el placer real llegó cuando la línea entre la actuación y el deseo se borró. Ahora, la mirada del público ya no importa; solo queda el eco de un beso que lo cambia todo.
Es la tercera vez que bajo este relato. Gran parte del relato iba entre corchetes tratando de indicar que era pasado, y los corchetes y este blog no se llevan bien y se comía gran parte del relato dejándolo absurdo. He quitado los corchetes y no los volveré a usar, en muchos de mis relatos pasa ese problema pero fueron pocas frases las que desaparecieron. Si no entiendes de que hablo, no te preocupes, el relato empieza ahora.
Para entender bien este relato es conveniente, no necesario, leer el anterior en tema: Infiel por trabajo https://www.todorelatos.com/relato/182661/
Hay algo que tenía que escribir pues en su momento prometí que lo haría. En la época en que yo asistí en Estados Unidos a algunas sesiones de mi pareja en el chat erótico, conocí a una chica que hacía otra exhibición desde un set vecino del nuestro, cuando Susan, la chica se enteró que me gustaba escribir y tras enterarse a grandes rasgos de mi situación con mi pareja Isabel quiso contarme su historia en el chat y me la contó con pelos y señales. En su momento tomé notas pero me olvidé de escribirlo. Ahora ayudado de las notas trataré de reproducir lo más fielmente que pueda.
Susan estaba esperando a su pareja, sabía español y prefirió contármelo en mi idioma para practicar.
—Yo tenía una pareja, otra, no la de ahora, se llamaba Johan, era de ascendencia venezolana, aunque eso no es importante. Como me has contado de tu pareja, ¿Isabel? —me preguntó, yo asentí— Pasábamos ciertos apuros económicos y Johan me propuso ganarnos la vida en estos chats eróticos. En principio me negué, incluso me escandalicé de la propuesta, pero poco a poco me fue convenciendo, me decía que al fin y al cabo todo lo que íbamos a hacer era lo que hacíamos en nuestra intimidad. Aún así me daba vergüenza porque tenía que enseñar mi cuerpo. Por aquel entonces, —ella no hablaba con tanta propiedad y su conocimiento del idioma era bueno pero hasta un límite, yo me tomaré la licencia de traducirlo totalmente a nuestro idioma porque sencillamente no recuerdo sus expresiones.
—Por aquel entonces yo estaba algo acomplejada de mi cuerpo, mis tetas son muy pequeñas, casi no tengo, aunque mi pezón creo que es bonito. Mira si vas a escribir sobre ello mejor te las enseño, a estas alturas no tengo ningún reparo, las enseño todos los días. —Llevaba una bata y debajo nada y se descubrió el pecho, efectivamente tenía el pecho casi plano, por arriba era como el de un hombre, por abajo no, abajo eran como dos saquitos pequeños pero bonitos, a mi por lo menos me lo parecieron, me gusta el poco pecho— pero en cambio mis pezones creo que son bonitos y muy suaves, mira tócalos. —a mí me daba reparo tocarlos y no hacía nada— No seas tonto, tócalos, a Isabel no le va a importar. —Yo miré a Isabel que también escuchaba y ella se encogió de hombros como diciendo: Tiene razón, no seas tonto, y acerqué mi mano y acaricié su teta y su pezón y efectivamente tenía una de las pieles más suaves que había tocado nunca, claro que tampoco he sido muy promiscuo.
—Son verdaderamente suaves.
—Pues como te decía, terminé por acceder aunque con miedo. Hubo, como todo, un primer día. Yo estaba muy enamorada, llevábamos cinco meses juntos y al principio todos los enamoramientos empiezan muy bien, luego unos siguen y otro se estancan. Pues bien, el primer día, como me daba vergüenza, me costaba mucho desnudarme y él sudaba hasta para darme un beso, no te digo para tocarme las tetas o el coño o para follar. Pues el primer día figúrate, yo sabía que me tenía que dejar hacer cosas e incluso tomar iniciativas, pero no podía, me dejaba acariciar la mano o la pierna, llevaba falda pero si subía la mano me separaba. Al principio me dejaba besar a duras penas pero él me convenció, me preguntó que que pintábamos ahí, comprendí que tenía razón y me dejé besar, como me gustaban mucho sus besos, una vez que consiguió llegar disfruté de sus labios y de su lengua.
—Yo he visto algunas veces el show de tu chica y parecen enamorados y eso parece bueno en cuanto al interés del público, la gente es morbosa y les debe gustar introducirse en la intimidad de una pareja y si ven que los actuantes sienten lo que hacen se excitan más, en el caso de Isabel sé que son actores y lo simulan, pero yo no sé nada de actuar y los besos de aquel momento de Johan me encandilaban y eso se translucía al público. Me dejé quitar la blusa sin poner demasiados peros, debajo llevaba un sujetador muy bonito que habíamos comprado y estaba deseosa de enseñarlo, pero dejar que me lo quitara era otra cosa, al intentar desabrocharlo me defendí y peleamos, estaba nerviosa pero la cosa tenía cierta gracia y nos reíamos con la pelea. Tenía más fuerza y consiguió desabrocharlo y quitarlo, me tapé con las manos y él me besaba por los huecos que yo dejaba, pero soy muy sensible en la zona. Ahora cuando me has tocado, te lo ofrecí sin malicia ninguna, me dio gustito, te juro que no era mi intención, se ve que no lo puedo evitar, afortunadamente la gente no sabe lo fácil que soy, quizás como tengo una piel tan fina las terminaciones nerviosas están más superficiales. Bueno, consiguió quitarme las manos y acariciarme las tetas y me gustó mucho y me hizo suspirar, él sabía acariciar y tenía ganas, incluso le apetecía más porque no me dejaba. Y me las acarició y besó con ganas, no las amasó mucho porque ya has visto que no hay para amasar. —Exageraba un poco porque algo para amasar si había— El caso es que había un montón de espectadores, muchos más de los que pensé. Con el éxito me dejé hacer un poco más, cuando me intentó meter mano por debajo de la braga le rechacé pero al segundo intento me estaba dejando. Tengo la piel suave por todos los lados y todo muy sensible. No te ofrezco que me toques por ahí porque terminaríamos enrollados y prefiero ser fiel.
Me había excitado un poco, claro que me habría gustado tocarla pero no quería ni en broma poner cuernos a Isabel a pesar de que ella jodía delante de mi con Jon, pero eso ya lo he explicado y sabía que aunque lo disfrutase lo hacía por el espectáculo.
—Llegó con su mano a mi sexo y yo me derretía, estaba muy húmeda y no le costó quitar mis bragas y exponer mi coño a la visión del público. Hay algo morboso en exhibirte, me excitó saber que había mucha gente interesada en ver mi chocho y mi cuerpo en general, el número de asistentes crecía, tengo un sexo bonito, supongo que lo habrás visto alguna vez en vuestro monitor.
—No lo he vistopero que lo creo. Estoy seguro que lo tienes bonito.
Tranquilamente se destapó por abajo y se bajó el tanga y era muy bonito, lo tenía totalmente depilado, a mi eso me daba lo mismo, pero su vulva depilada, o no, era bonita, tenía labios muy mullidos que tapaban la vagina, labios menores y clítoris, como dos acantilados que se juntaban entre ellos, a pesar de ir depiladael vello crecía como una pelusilla, me gustan los coños rellenos.
—No te ofrezco que la toques por lo que dije antes pero créeme, es muy gustoso tocarla. Lo digo porque es importante para lo que estoy contando. —En ese momento miré a Isabel y nos sonreímos— Me tocó con ganas y yo ya estaba rendida y dispuesta a lo que el quisiese, estimulando mi clítoris me puso al borde del abismo, tenía, como Isabel, un vibrador lush metido en la vagina y de vez en cuando alguien echaba monedas y vibraba, yo me revolvía de gusto y sabiendo que nos miraban, que ya he dicho que eso me excitaba, me corrí en su mano con grandes, casi diría, convulsiones. No sé si a Isabel le pasa lo mismo pero sentir la mirada de tanta gente es lo más. El me abrazó y se sacó el calzoncillo, al notar su polla, la cogí, prácticamente se la exprimí y me la metí en la vagina quitándome el lush, él se había arrodillado entre mis piernas, creo que para no taparme. Así que ahí estaba yo con un pene en mi vagina y expuesta, creo que se dice espatarrada para todo el que quisiera verme. Johan recogió el lush y me lo colocó rozando el clítoris para estimular que la gente echase monedas y me cogió una mano y me hizo sujetarlo, supongo que no querría perder las posibles monedas que echaba la gente y que nos hacían ganar dinero.
—Me empezó a bombear, perdona la palabra pero no sé otra y no tardé en llegar a otro orgasmo, soy muy exagerada con los orgasmos y parecía un caballo salvaje que quiere tirar a su jinete, salvo que yo no quería tirarlo porque me estaba dando mucho placer. El resultado fue que yo tuve dos orgasmos, él primer día tuvimos muchos espectadores y nos echaron muchas monedas y ganamos bien de dinero. Yo estaba agotada y Johan no estaba mucho mejor y lo dejamos por aquel día.
—Hubo muchos otros, abríamos casi todos los días, apenas descansábamos y eso terminó por no ser bueno, tuvimos bastante éxito durante algún tiempo, pero poco a poco el dejó de tocarme con tanto gusto, me tocaba porque tenía que tocarme para dar espectáculo, pero yo y el publico sabíamos que no era lo mismo, como a mi también me daba menos placer yo también flojeaba y se fue reduciendo el número de espectadores y por tanto cada vez ganábamos menos, él estaba un poco irritable y se enfadaba a menudo.
—Un día vino con una propuesta: Vamos a cambiar el show, vamos a meter un tercero, al principio solo mirará y se masturbará pero poco a poco se irá incorporando tocándote a escondidas o tú a él como si fueseis infieles, la infidelidad funciona muy bien- Yo me negué en rotundo, no quise ni que siguiera hablando y no le escuchaba, no quería que otro me tocara. Todavía estaba enamorada de Johan y para mí era impensable que me tocase otro. El insistía e insistía y yo me fui poco a poco desenamorando, aunque aún no era consciente. Empecé a pensar que él no estaba ya enamorado de mi y que yo no era más que una mercancía, alguien que le ayudaba a ganar dinero. Si la primera vez me convenció porque estaba enamorada, la segunda, quizás, porque estaba dejando de estarlo y empezaba a ser indiferente. Tras decir que sí, un día apareció con Paul.
—Al día siguiente eramos tres, Paul parecía amable, se quedaba sentado al lado mío mirándonos, al poco se desnudaba cuando se supone que le gustaba lo que veía, yo estaba segura que yo le gustaba de verdad, nos miraba masturbándose viendo como nos empezábamos a tocar. La polla de Paul me empezó a dar curiosidad, me gustaba verla, no era especialmente larga ni especialmente gorda, era solo lapolla de alguien amable, aún era todo inconsciente, de momento era una polla, a veces Paul llegaba al orgasmo a base de masturbarse mirando como follábamos, la primera vez que se corrió me la imagine en mi boca, pero era de ver y no tocar,. Con todo eso el número de espectadores creció algo, pero también teníamos que repartir las ganancias.
—Un día las instrucciones cambiaron: Cuando yo no mire, tú le tocas la polla, el espectador, si es posible, que se piense que me estás engañando, muchos no lo creerán pero alguno caerá. Esta vez no protesté porque realmente tenía ganas de tocársela. Y cuando vi que Johan no se percataba, que si se percataba, acerqué mi mano a su polla y se la cogí y con los dedos se la recorría de abajo arriba y con el dedo índice empecé a hacer círculos en su frenillo y me puse a masturbarle hasta que a un seña convenida dejé de hacerlo porque supuestamente él iba a mirar y lo descubriría. Me gustó sentir su polla y siempre estaba deseando que llegase el momento de volverla a coger.
—Los espectadores volvieron a subir, los seguidores tendrían ganas que me lo follase, yo empezaba a tenerlas también y por otra parte estaban empezando a ver otra vez verdad, yo tenía ganas de tocarle la polla y él de que lo hiciese y esas ganas volvían a verse, a veces era él el que me tocaba, se volvía a ver la magia del sexo. Un día, visto el éxito, Johan propuso desaparecer tras correrse y aprovechando que él estaba fuera hiciésemos algo sin follar. Casi me da un vuelco el corazón, lo único, preferiría follar y no te digo Paul, no hacía falta preguntárselo.
—Tras desaparecer Johan yo estaba un poco agotada, muchas veces no tenía orgasmos, los simulaba, eso cansa casi tanto como un buen orgasmo. Paul se percató de mi cansancio y me dijo que me tumbase boca abajo y él desnudo como estaba se sentó en mi culo con las rodillas por fuera de mi cuerpo, cogió un aceite que utilizábamos a veces para poner brillante mi piel y se puso a darme un masaje, iba a hacer algo erótico y relajante para mi a la vez y al parecer sabía hacerlo. Tenía unas manos estupendas y me encantó sentir su culo sobre el mío y aunque empezó empalmado, al aplicarse al masaje perdió excitación a favor de la concentración y su pene terminó posado en mis nalgas humedeciendo, en un punto cambiante, mi culo, yo boca abajo imaginaba el significado de ese punto húmedo y me gustaba. Disfruté mucho y como Johan tardaba me di la vuelta para que me diese el masaje por delante y siguió por delante, en principio esquivó mis pechos y se dedicó a mis hombros y mi vientre pero llegó un momento que no pudo rehuirlos, me aplicó aceite en los pechos y me los masajeó, yo empecé a gemir, mis pezones se pusieron muy duros y le pedí que me masajease también la vulva y me abrió las piernas arrodillándose entre ellas y sin necesidad de aceite o con el que le quedaba en sus manos se puso a estimularme y acariciarme labios y clítoris hasta provocarme un orgasmo monumental. Los espectadores debían haber crecido lo suficiente y las monedas caían en cantidad como ya no recordábamos, y los resultados debían ser muy buenos para que Johan no nos interrumpiese, y le pedí a Paul que me la metiese. Paul tuvo un momento de duda pero tendría tantas ganas como yo y me la metió y se tumbó encima mío para poder besarme y me besaba, me acariciaba las tetas y me bombeaba y me encantaba sentir su polla dentro y mi cuerpo acariciado por él.No tardé en explotar arrastrando con las contracciones de mi vagina al orgasmo a Paul notando las expulsiones de semen en mi interior. Hacía mucho que no sentía tanto placer. Seguimos abrazados con el pene dentro y no quería que aquella situación acabase. Pero apareció Johan que había cerrado la emisión.
—Felicidades, habéis subido muchísimo la audiencia, a partir de ahora lo incorporaremos.
—A partir de ahora, —le dije con el pene de Paul todavía dentro— continuaremos Paul y yo solos y si él no quiere no volveré a hacer esto, y pase lo que pase hemos terminado— Si me hubiese impuesto a Paul porque quería hacer un trió no me hubiese molestado tanto, yo podría aceptarlo o no, me parece lícito intentarlo. pero su intención era únicamente entregarme a un hombre para hacer dinero y eso me parecía la actitud de un chulo- y para dejarlo claro acerqué la cabeza de Paul, que la había levantadopara mirar a Johan y le enganché en un beso eterno que ha durado hasta hoy, y una última cosa al respecto, me gustó mucho que Paul, al aparecer Johan, no se levantase sino que siguiese con el pene dentro.
Hacía un rato que Paul había llegado y nos escuchaba aunque no sabía español y no entendería nada. Al percatarme que estaba le estreché la mano con fuerza y con simpatía, me devolvió la sonrisa y fue hacia Susan para continuar ese beso eterno.
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