La Destartalá 8
Entre la frialdad de las evidencias y el calor de la cama, la línea entre lo que sienten y lo que fingen se desdibuja. Cuando el cuerpo de Magui aparece en una fosa, Mónica y Álex deben decidir si prefieren morir solos o enfrentar el peligro juntos.
...
Por la mañana cuando llegaron Mónica y Álex a la comisaria se encontraron con Soria.
-Chicos, ya sé que estamos muy liados por el caso, pero… hemos quedado los compañeros para tomarnos algo, el día de reyes por la noche ¿Cómo lo tenéis?
-Vendremos.- Confirmó Mónica antes que Álex hablara.
-No sé…- Empezaba a decir Álex.
-Vendremos Soria, está decidido.- Volvió a insistir Mónica.
Soria se alejó riendo, pensando que Mónica estaba influyendo realmente en Álex, nadie había conseguido que Álex confirmara una quedada tan rápido.
-¿No crees que con lo que está pasando es muy frívolo ir a tomar algo?- Se quejaba Álex.
-Mira Álex, ya sabemos que es muy triste lo que ha pasado, pero eso no impide que sigamos con nuestras vidas, haremos nuestro trabajo, con profesionalidad, con perspicacia, pero también tenemos derecho a seguir viviendo, relajarnos nos vendrá bien.
-Tienes razón, por un rato que nos relajemos nada cambiará.- Le daba la razón a Mónica.
Se encontraron en el bar los compañeros, muchos con sus parejas, en una mesa estaban sentados Soria, su mujer Susan, Mónica, Álex y la agente García con su marido. En ese momento entró en el bar Lita, Soria se levantó y la fue a buscar, la saludó con dos besos y se acercó con ella a la mesa, Álex se levantó para conseguir otra silla, saludó a Lita también con dos besos, Soria le presentó al resto de personas que estaban en la mesa, a Mónica ya la conocía, a García y su marido no, y a Susan, la mujer de Soria, menos.
Cuando se habían bebido varias cervezas y empezaban con los cubatas, llegó el momento que siempre llegaba, cuando le pedían a Álex que les cantara, se colocó en su sitio, con el micrófono delante, miró a la mesa, se encontró con los ojos de Mónica, se sonrieron, las notas empezaron a sonar, ‘Mujer Bruja’ de Lola Índigo, Álex cantó.
‘Yo te aviso
Me gustas sin compromiso
Con trenza o con pelo liso
Peligrosa y tú sumiso’
-¡Coño! Álex cantando algo alegre, esto sí que es una novedad.- Decía en voz alta Susan, luego acercó su boca al oído de Mónica.
-Esta canción sí que te la canta a ti.
-Esta sí, esta me la canta a mí.- Le respondía Mónica con una sonrisa sin dejar de mirar a Álex.
Cantó varias, todas alegres, Soria sacó a bailar a Lita, el marido de la agente García se había levantado de la mesa y hablaba con compañeros de su mujer. En la mesa sentadas, estaban, Mónica, Susan y García, Susan miraba a su marido bailando con Lita, Mónica y García veían algo raro y no se atrevían a hablar.
-¿Quién es ella?- Preguntó Susan.
-Es la forense, la policía científica.- Respondía Mónica.
Susan pensaba sin dejar de mirarlos.
-No os preocupéis- Les decía Susan.- los he visto mirarse mientras estaban sentados en la mesa, no es la primera vez que ocurre, ni será la última, ya me ha puesto los cuernos varias veces, pero él siempre está en mi casa, está cuando tiene que estar, por cualquier problema, por cualquier cosa que le pida, ellas siempre son el segundo plato, me sigue follando, por eso también lo noto, él no se da cuenta y baja el rendimiento conmigo, supongo que es normal, no es lo mismo follarse un coño que dos.
Mónica y García se asombraron de la sangre fría de Susan al contarles aquello.
-No sé si yo podría aguantarlo.- Les decía García.
-Mira, tengo un marido- Contestaba Susan.- tengo dos hijos con él, tenemos una familia, somos una familia, sé que él me quiere, yo le quiero, también sé que tiene sus amantes, he convivido con eso siempre, folla por ahí, bueno, pues que folle, mientras siga cumpliendo con sus deberes como padre y marido, no me importa.
Soria se acercó a la mesa, Lita hablaba en la barra con los compañeros. Soria alargó la mano ofreciéndosela a su mujer, Susan la agarró, se levantó con una sonrisa y empezó a bailar con él. García y Mónica se miraban.
-Bueno, si ellos lo llevan bien así.- Comentaba Mónica.
-Desde luego, cada uno elige como quiere vivir, pero yo no podría.- Contestaba García.
Álex acabó de cantar, el propietario del bar puso música, bailaron las parejas, Mónica con Álex, García con su marido y Soria con Susan, después se tomaron algún cubata más. Lita se tomó algo hablando con algunos policías y se fue discretamente.
Por la mañana, cuando se despertó Mónica, vio a Álex despierto, apoyando la espalda en el cabecero de la cama, casi sentado, con las piernas estiradas, le dio un beso en un costado, él la miró, le sonrió, ella deslizó una mano por debajo de la sabana, acariciándole una piernas, subiéndola hasta pasarla por encima de los huevos, después le agarró la polla, la acarició suavemente, pajeándola, notando como crecía entre sus dedos. Metió la cabeza dentro de la sabana y directamente le chupó y succionó la polla un rato, hasta dejársela tiesa como una estaca. Mónica se incorporó, se subió a horcajadas encima de Álex, le volvió a agarrar la polla, se la apuntó en la entrada de la vagina y suavemente se dejó caer penetrándose. Sintiendo cada centímetro de polla que le entraba en el coño, Álex cerraba los ojos del gustillo, ella los abría, mirándole fijamente a los ojos a su amante, se dejó caer un poco para adelante acercando su boca al oído de Álex.
-Buenos días.
-Buenos días, Mónica.
Le susurraba él mientras sus manos la agarraban por la cadera y el culo. Mónica se fue moviendo, despacio, sin prisas, mojándose, lubricándose, consiguiendo que las penetraciones fueran suaves y placenteras para los dos. Las bocas se unían, las lenguas se acariciaban, los gemidos aparecían entre los jadeos, la excitación subía, la temperatura del cuerpo también. El edredón sobraba y lo fueron deslizando, hasta quedar los dos desnudos, uno encima del otro. Mónica aceleraba sus movimientos de cintura cabalgando a Álex, él le apresaba una teta con una mano chupándole y lamiéndole los pezones, ella se abrazaba a su cabeza, gimiendo, notando como le subía el orgasmo, sus dedos le apretaban la cabeza a Álex entre su media melena. Los dos se corrieron en un sentido y placentero orgasmo.
Se miraron a los ojos, ella le acariciaba la cara.
-¿Bien?- Preguntó Mónica.
-Muy bien, como siempre.- Contestó Álex, notándosele cierta tristeza.
Mónica le besó los labios, se levantó de la cama y se dirigió al cuarto de baño, Álex la siguió, se ducharon, se vistieron y desayunaban.
-Vamos a visitar a Magui- Decía Álex.- algo nos podrá decir para empezar la investigación, para tirar de un hilo, tal vez algún chico al que le gustara Reme, que nos hable de la gente con la que salían de fiesta, quienes eran los más habituales, si Reme había tenido algún problema con un cliente, no sé, necesitamos hablar más profundamente con ella, era la persona más cercana a Reme.
-Estoy de acuerdo, además, el comisario no nos quiere ni ver, para que nos envíe a patrullar por ahí, mejor ir a nuestra bola y hacer algo bueno para el caso.- Opinaba Mónica.
Subieron al coche, Álex sacó la libretita donde Magui le apuntó la dirección, manipuló el navegador del coche y fue siguiendo las instrucciones hasta llegar a la misma puerta, era una casa en un barrio humilde. Bajaron del coche, se acercaron a la puerta y llamaron al timbre. Les abrió una mujer en bata de estar por la casa justo después de despertarse, desaliñada, se le notaba que no se cuidaba mucho por la edad que aparentaba, ni a Álex ni a Mónica les pareció que podía ser una amiga de Magui, como ella dijo que era.
-Buenos días, somos policías ¿Está Magui?-Preguntó Álex.
-¿Magui? ¿Qué Magui?- Respondió la señora.
-Magui es una chica de poco más de veinte años, de color…- Le explicaba Mónica.
-¿De color?
-Negra, una chica negra, nos dijo que vivía aquí.- Le aclaraba Mónica.
-¡Ah! Ya sé quién es.
-¿Podríamos entrar en la casa y hablar más tranquilos?- Le preguntaba Álex.
-¿Traen una orden judicial?
Les decía con seguridad la señora desaliñada.
-¡Que cosas!- Le decía Mónica susurrando por detrás a Álex.- no sabe lo que es una persona de color, pero que bien sabe que se necesita una orden judicial para entrar a una casa, la tía.
-Está bien señora ¿Qué sabe de Magui?- Le preguntaba Álex.
-Mire, yo no quiero problemas…- Empezaba a decir la señora.
En ese momento, una chica, más o menos de la edad de Magui, salió de la casa con prisas, se despidió de ellos sin dejar de caminar y desapareció.
-Señora, usted no tendrá ningún problema si habla con nosotros, tal vez, si no lo hace si tendrá alguno, como una inspección para saber en qué situación tiene el negocio de alquilar habitaciones, por qué es lo que hace, alquila habitaciones a gente que lo necesita, y supongo que todo debe ser muy legal…- Le decía Álex.
-Está bien ¿Qué quieren saber?- Se ofrecía la señora viendo peligrar el ‘negocio’.
-¿Qué sabe de Magui?
La señora pensaba.
-Esa chica negra, llegó una tarde, bastante tarde, me dijo que una amiga suya le había recomendado mi casa para alquilar una habitación. Traía un par de bolsas grandes, supongo que serían de ropa, en fin, le dije las condiciones, le enseñé la habitación, a ella le gustó, pero… me dijo que como era tarde, hasta el día siguiente no podría ir al banco a sacar dinero para pagarme, yo le dije que aquí cerca había una cajero, y ella me contestó que no tenía tarjetas de crédito, que le gustaba pagar las cosas en efectivo. Miren, a mí me pareció buena chica, así que acepté, me dijo que me pagaría todo el mes y me lo creí. Cuando me levanté el día siguiente, ni estaba ella ni sus bolsas, no la he vuelto a ver, esta es la verdad, yo no quiero problemas.
-¿Seguro que fue así lo que pasó?- Le preguntaba Mónica.
-Sí, sí, eso fue tal como pasó, yo no…
-Ya, ya, usted no quiere problemas.- Le acababa la frase Álex.
-Tenga, mi número de teléfono, si se acuerda de algún detalle, llámeme por favor.- Le dijo Álex entregándole una tarjeta.
Mónica y Álex se alejaban.
-¡Oigan!- Les llamó la señora, los dos se giraron.- Si la encuentran, díganle que venga a pagarme la habitación que ocupó por una noche.
-Sí, claro.- Le contestó Mónica con pocas ganas.
Se metieron en el coche.
-¿Por qué habrá desaparecido?- Preguntaba Mónica, Álex manipulaba el móvil, se lo puso en el oído, esperó un poco y lo volvió a guardar.
-Se debe haber deshecho también del móvil, supongo que está asustada, a saber donde se ha metido.
-Se podría pedir una orden para investigar sus cuentas bancarias, saber si realmente tiene o no tarjetas de crédito, tal vez comprara algún billete de tren o autobús.- Opinaba Mónica.
-Hablaremos con el comisario, aunque no sé si estará muy receptivo.
Álex puso el coche en marcha, recibió una llamada.
-Hola papá.
-Buenos días hijo ¿Podrías venir a vernos cuando puedas?
-¿Pasa algo? ¿Estáis bien?
-Sí, tranquilo, estamos bien, quería hablar contigo.
-Vale, nos vemos en un rato.
Colgó la llamada.
-Vamos a ver a mis padres, no sé qué pasa.
-Pues, que querrán ver a su hijo.- Le respondía Mónica.
-¿A estas horas? Cuando están en la panadería nunca me llaman, si lo ha hecho a estas horas es por algo.
Paró el coche delante de la panadería, entraron. La madre estaba detrás del mostrador, salió y le dio dos besos a Mónica y un abrazo a su hijo.
-Tú padre está dentro- Le dijo a Álex, él se fue a ver a su padre.- Mónica, te presento a Noelia, la chica que nos ayuda en la panadería- Se saludaron con la cabeza, a Noelia no se le veía muy contenta de conocer a Mónica.- no te preocupes, es que… Noelia esta loquita por Álex, él nunca le ha hecho caso la verdad. Prueba estos cruasanes, verás lo buenos que están.- Le decía la madre a Mónica en voz baja.
Mónica entendió que la madre quería que Álex hablara con su padre en la intimidad, así que aceptó con una sonrisa, además, a aquellas horas comer algo dulce no le vendría mal, y en cuanto a Noelia, pues eso, si Álex no le hacía caso, si no le gustaba, sus motivos tendría.
-¡Uumm! Qué bueno.- Decía Mónica al probar el cruasán.
-¿A que sí? Dime una cosa Mónica ¿Vosotros estáis…?- Le preguntaba interesada la madre.
-Bueno, nosotros… estamos, no sé exactamente cómo, pero estamos.- Reía Mónica al contestarle.
-Ya sé que Álex no es fácil, quiero que sepas que estamos contentos de que esté contigo.
-Es que no sé si estamos o no estamos, el dice que somos amigos, y yo no quiero presionar.
-Bueno, pues me alegro que seas su amiga.- Le decía la madre con una sonrisilla.
Dentro, el padre esperaba a Álex, cuando entró, estaba metiendo en el horno unas cuantas barras de pan.
-Hola papá.
-Hola Álex ¿Qué tal?
-Eso vosotros, me has llamado tú para que viniera a veros, parecía urgente.
-Bueno… tampoco es urgente, ayer estuvimos en una merienda de esas que organizamos, el rector, tú comisario, Satu, ya sabes, los habituales. Y nos dijeron que había desaparecido una chica, incluso se dejó entender que la podían haber matado ¿Es verdad?
-Lo estamos investigando, no se ha encontrado el cuerpo… bueno, en realidad todo es un poco extraño, no os preocupéis.
-Solo era por curiosidad ¿Crees que descubriréis al culpable?
-En la policía no tenemos otro trabajo, tarde o temprano encontraremos una pista para seguir y sabremos que pasó y quien fue el culpable, seguro que sí.
Salieron los dos a la tienda, el padre saludó a Mónica, hablaron un poco más los cuatro, Noelia ponía mala cara, cuando se despidieron y la madre les dijo que hacían buena pareja, todavía puso más mala cara. Lo había probado de todas las maneras, intentó que salieran a tomar algo, Álex nunca quiso, siempre encontró una escusa, intentó seducirlo poniéndose una minifalda y su ropa más sexi, si hasta le enseñó las bragas viendo que el chaval no respondía ¡Coño! Y ni por esas, no hubo manera de salir con él, mucho menos follárselo… o que se la follara él a ella, qué más daba, lo estuvo deseando durante mucho tiempo. Y ahora llegaba una policía, una compañera y… se lo estaba tirando, la madre que lo parió, claro que la chica no era fea, estaba muy buena la verdad, eso no se podía negar, pensaba Noelia, por suerte ya tenía su novio, se hartó de esperar que Álex le hiciera caso.
Mónica y Álex se sentaron otra vez en el coche, a él se le notaba triste.
-Vamos a dar una vuelta por la ciudad.- Le dijo Álex.
Condujo un par de manzanas sin decir nada, hasta…
-Mira Mónica, te dije al conocerte que no quería hacerte daño, creo que se está precipitando algo que no quiero.
-¿A qué te refieres Álex?
-A nosotros, a la relación que tenemos, o la que no tenemos, la que la gente se cree que tenemos…
-Álex por favor, al grano.- Le pedía Mónica.
-No quiero seguir así, yo no quiero tener pareja, no puedo hacer feliz a ninguna mujer, ahora no.
Mónica pensaba ¿Qué le pasa a este hombre? ¿Por qué le cuesta tanto aceptar que le gusta alguien? Estamos conviviendo de puta madre, follamos de maravilla, es verdad que no nos hacemos muchas carantoñas ni cariñitos, pero cada uno es como es, a veces tampoco hacen falta para saber qué estás bien con una persona ¿Por qué se quiere alejar?
-Esta tarde recogeré mi ropa y volveré a mi apartamento ¿Siento que no estés bien conmigo?
-No, no Mónica, no es que no esté bien contigo, todo lo contrario, estoy muy bien, demasiado bien…
-¡Demasiado bien! Venga Álex, no quieras quedar tan bien, si estuvieras a gusto no me pedirías que me largue de tú apartamento.
-Yo no te lo he pedido.
-¡Álex!
Se hizo un silencio.
-Lo siento, tienes razón, no soy capaz de pedírtelo directamente y lo provoco. Me parece bien que seamos amigos, hablar, tener confianza y esas cosas…
-¿Follar también?- Preguntaba Mónica molesta.
-Creo que follar no nos beneficia…
-No te beneficiará a ti, a mi me parece muy bueno y sano.
-Pero también estrecha la relación, acabas sintiendo, acabas…
-¿Enamorándote? ¿Eso es lo que te da miedo?
Álex calló, el que calla otorga, pensó Mónica.
Almorzaron, hablaron de algunas cosas, del caso mayoritariamente, ninguno de los dos quiso volver a hablar de ellos. Por la tarde volvieron a dar algunas vueltas por la ciudad, Álex propuso volver a entrar en ‘La Destartalá’, por si podían descubrir alguna cosa que no vieron antes. Estaban dando palos de ciego, no encontraban nada por dónde empezar seriamente la investigación.
Se estaban acercando a la casa, sonó el móvil de Álex, atendió la llamada con el manos libres del coche.
-Soy Soria, escucha Álex, han encontrado un cadáver, Lita y yo salimos para allí, te envío la dirección.
-¿Un cadáver?- Preguntó Mónica, extrañada y preocupada.
-Sí, un cadáver, un muerto… o muerta, todavía no lo sabemos, alguien llamó a la comisaría para denunciarlo, los compañeros de una patrulla ya están allí.
-Nos vemos allí Soria.- Confirmó Álex.
Mónica sacó el brazo por la ventanilla y colocó encima del coche la luz azul de emergencia, la encendió junto con la sirena, Álex aceleró.
Cuando llegaron a la calle que les había enviado Soria, vieron un par de coches patrullas, con las luces encendidas, el coche de Soria también estaba allí. Álex dejó su coche al lado del de Soria, los agentes de uniforme habían colocado una cinta en la entrada de un solar a medio construir, como en las películas americanas, la agente García les levantó la cinta para que pasaran.
-¿Quién es García?- Le preguntaba Mónica.
-No lo sé Mónica, no me he atrevido ni a mirar, he colocado la cinta para que no se metiera cualquiera y me he quedado aquí.
Álex le tocó el hombro a la agente García, sabía que esas cosas le daban repelús. Entraron en el edificio a medio construir, solo tenía acabado los cimientos y la estructura de un piso, allí solo había hormigón. Se acercaron donde vieron a varias personas, un par de agentes y Soria. Saludaron a Soria y miraron un hueco en el suelo, tendría un metro y medio de altura, dentro estaba la forense, mirando un cadáver, lo reconocieron en el momento.
-¡Magui!- Se le escapó a Mónica.
-Sí, es Magui.- Le confirmó Soria, como si no quedase lo suficientemente claro quién era.
Álex se agachó en el borde del hueco.
-¿Qué ves Lita?
-A primera vista, parece una sobredosis, tiene clavada en el brazo una jeringuilla, podré darte más datos después de la autopsia, se la haré esta tarde mismo, aunque acabe de madrugada.
-De acuerdo.- Le contestó Álex volviendo a ponerse de pie.
En ese momento llegó un compañero.
-He preguntado a algunos vecinos, es la calle donde se ponen las putas, por lo visto la chica andaba por aquí a veces, como es negra todos se acordaban de ella.
Entonces apareció un tipo muy corpulento, con la cabeza como una bola de billar, no tenía ni un pelo, los que estaban fuera del hueco lo miraron sorprendidos.
-Soy el secretario judicial, tengo la orden del juez para levantar el cadáver.
A partir de ahí, un par de compañeros de Lita del hospital bajaron también al agujero con una bolsa para meter cadáveres, lo subieron, lo dejaron encima de una camilla y se lo llevaron. Salió Lita quitándose los guantes de látex.
-Más tarde te diré algo Álex, es muy raro, no tenía ninguna marca de haberse drogado antes, que aparezca así, de golpe, con una sobredosis… no sé, esto parece.
-Un asesinato.- Confirmó Álex.
-¿Otro?- Preguntó, se sorprendió, Soria.
Poco a poco, fueron marchándose todos, se quedaron Mónica y Álex mirando el agujero de hormigón.
-¿Por qué a ellas? ¿Por qué a dos chicas jóvenes?- Preguntaba Mónica.
-Y relacionadas, no te olvides de eso ¿Vieron algo que no les convenía? Está claro que fueron a por ellas, pero… ¿Por qué?- Se preguntaba pensando en voz alta Álex.
-Eso es lo que tendremos que descubrir, ese es nuestro trabajo.- Le contestaba Mónica.
Volvieron al coche de Álex.
-Creo que es el momento para que me dejes en tú apartamento, recogeré la ropa y me iré al mío.- Le decía Mónica.
-Quédate en el mío por favor, ya han muerto dos chicas, tú vives sola, estaré más tranquilo si estamos juntos.
-Desde luego tío, quien te entienda que te compre.
Le decía Mónica apoyando la cabeza en la ventanilla del coche, pensando, le costaba entender a Álex, no quería una relación con ella pero la quería proteger, igual si que era un gran amigo y una mala pareja, lo dudaba, no lo veía claro.
Continúa en
- Relato #203264— title-regex: contiguous parts (7 -> 8)
Relatos similares
- Hetero: Infidelidad
Engaño 1
Eduardo creía tener el control total de su vida sexual y sentimental, repartiendo afecto y placer entre sus compañeras de trabajo.
Comparte:Relacion clandestinaTrio mfmPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Tinder, Lugo y el amor
Magdalena creía tener el control de su vida y su deseo, pero la soledad en Lugo y la tecnología la han llevado a un abismo de placer anónimo.
Comparte:Relacion clandestinaTrio mfmSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Las vueltas 3. corregido.
Cada noche, la casa vacía es testigo de un ritual prohibido con la empleada doméstica. Pero cuando la rutina se rompe con la llegada de un auditor y…
Comparte:Relacion clandestinaPoder y controlMadurez vs juventud
- Hetero: Infidelidad
El círculo. Cap.14 El día de la elección
Mireya sabe que no tiene futuro con él, pero necesita sentirse viva en un cuarto sin testigos.
Comparte:Presion emocionalPoder y controlSoledad y deseo
- Hetero: Infidelidad
Sexting ii (14)
Magdalena siempre supo que perder la virginidad no sería como en las películas. Pero lo que no esperaba era que el placer se mezclara con el dolor y…
Comparte:Relacion clandestinaMadurez vs juventudSoledad y deseo
- Hetero: General
El tamaño importa - 11 (Final)
La noche prometía más que besos, pero Maite cerró la puerta en sus narices. Ahora, Dani debe decidir si controla sus celos o si deja que el deseo los…
Comparte:Relacion clandestinaPresion emocionalMadurez vs juventud