Mis vacaciones 24/7. La llegada a Ibiza
El aeropuerto se vacía, pero la mirada de los desconocidos pesa. No es solo un viaje de vacaciones; es una entrega total. Mientras el taxi avanza hacia la humillación, el vestido rojo se rasga y con él, cualquier rastro de su vida anterior.
Vamos a decir que me llamo ratita, ya que dar mi nombre real sería demasiado. Pues como os contaba: me llamo ratita y tengo 27 años, soy de la zona norte de la península y soy una chica bastante exitosa. Vivo con mi pareja, con la que tengo una relación liberal, ella tiene 27 años como yo y llevamos juntas 12. La llama entre nosotras sigue estando cada día más candente, pero eso no implica que no tengamos nuestros rollos fuera de la pareja, lo que nos divierte a las dos.
Mi historia empieza con una conversación con una amiga, que le habían cancelado las vacaciones y estaba muy disgustada. Se le escapaban las lágrimas cuando me lo contaba. Lo tenía todo cogido ya y había dado su palabra de ir. Era el tercer año que iba a pasar dos semanas con una pareja dominante en una sesión 24/7. Ya me había hablado de su experiencia y era realmente excitante. Tras una conversación de penas y consolaciones, que no aporta mucho, me ofrecí para sustituirla, yo cogería esas vacaciones y me iría a currar al restaurante donde trabaja ella. Tengo experiencia en hostelería aunque no es mi actual trabajo. Ella muy contenta, me dio las gracias varias veces y me dijo que me debía una muy gorda.
Yo pedí mís vacaciones para las fechas señaladas, un par de semanas antes. Aproximadamente una semana antes me llama llorando y me dice que nos tenemos que ver. Quedé con ella y me contó que por problemas burocráticos, no podía sustituirla en el trabajo. Cuando iba a decirle que lo sentía, siguio diciéndome:
- Pero si quieres Ratita (realmente me llamó así) puedes sustituirme. Le he hablado de ti a Caroline, y le pareces muy atractiva.
- ¿Quién es Caroline?- pregunté sabiendo la respuesta
- Tu ama si aceptas- Me dijo sabiendo que aceptaría, me conoce bien
-¿De verdad? Es tu ilusión, no quiero que te sientas mal.
- Si yo no lo tengo, que lo tengas tú al menos
- Muchas gracias le dije, ya empezando a excitarme
- Algo tendrás que hacer para compensarlo
- Lo que tú me pidas, y lo sabes- Asentí deseando que fuera perverso
- Ahora me tengo que ir, pero ya pensaré en algo "no limits" como siempre dices.
Seguimos hablando y nos despedimos con un beso en la boca, como siempre.
Pasó el tiempo y fui recibiendo mis instrucciones. Eran muy claras:
- Solamente debía llevar la ropa puesta, que sería un vestido rojo, zapatos de tacón rojos y lenceria roja. Nada de maletas
- Debería llevar mi DNI y una cartera con dinero y/o tarjetas, para el tiempo del viaje, pues en el tiempo que estuviera con ellos no lo necesitaría.
- Debería dejar un teléfono para emergencias a quien yo quisiera, pues no podría usar el móvil.
- Una vez en contacto con ellos, me custodiarían todas mis pertenencias hasta la despedida
Por otro lado, me enviaron un contrato de sumisión, para que lo leyera e hiciera modificaciones si quería. En ese contrato, que era bastante normal, me fijé en tres epígrafes. El primero, ponía que trataré a los amos como tal, exceptuando si se me ordenaba lo contrario, no supe a que se refería. El segundo ponía que renunciabas a cualquier intimidad, y que cualquier persona, incluyendo amos, hermanas y terceros, podría violarla. Y la tercera es que tenía prohibido cerrar cualquier puerta en cualquier situación.
Además habia un anexo personal donde tenía que escribir mis límites y la palabra de seguridad. El empleo de la palabra de seguridad llevaba implícito que se acababa la sesión, me pagarían un hotel para disfrutar de la playa (yo aún no sabía dónde iba) hasta mi regreso a casa, pero no les vería más. Por otra parte, los límites eran modificables en cualquier momento. Así que aunque nerviosa firmé sin dudarlo. Además, como límites puse los siguientes:
- Nada de menores
- Nada de animales
- Uso de las drogas responsable, quería ser consciente de todo
- Nada de marcas visibles una vez terminada mi estancia con ellos
- Límites para chicos: Jugar con su ano y todo lo que salga de él. Lluvia dorada.
Habia también una elección sobre el empleo de preservativos. De las opciones que había, seleccioné la cesión de la decisión a mis amos.
El día antes de mi viaje recibí la última instrucción, a las 7.00 debía estar en la puerta de mi casa, allí un coche (un Uber) me recogería para ir al aeropuerto y se me enviaría el billete una vez llegara al mismo. Una vez en mi misterioso destino, debía salir a la zona de espera y esperar allí a que vinieran a buscarme. Debia estar de pié, cerca de una pared y con las piernas ligeramente abiertas.
Así lo hice. A las 6.50 estaba vestida completamente de rojo a la puerta de mi casa, con una follada de campeonato que me había metido mi chica para despedirse.
Me describo para que os imaginéis mejor lo que pasa a continuación. Soy una chica morena, de piel y de pelo. Llevo melena a media espalda, lisa. Soy una chica muy guapa de cara, con ojos verdes y labios carnosos. Me suelo maquillar muy poco, pero con elegancia. Soy bajita, 1,48 m y bastante delgada, lo que hace que mis pechos y mi culo resalten. Tengo unos pechos grandes, redondos y turgentes, y un culito respingón y duro.
Llegó el conductor, era bastante feo, pero con buen cuerpo, unos 35 años y anillo de casado. Me miró de arriba abajo, me abrió la puerta y entré. Me llevo al aeropuerto, y me volvió a abrir la puerta para salir. Al salir, note que me miraba y yo estaba juguetona, así que rocé mi culo contra su entrepierna, le miré, sonreí y le di un pico de despedida.
En el aeropuerto miré el móvil y había recibido el billete. Mi vuelo salía en una hora a Mallorca. Nunca había estado allí, pero tampoco iba a conocerlo,.esperaba que no hubiera tiempo para el turismo.
Pasé el control sin problemas. La espera y el vuelo fueron normales. La verdad es que estaba ilusionada, pero tranquila, no tenía nervios por no saber muy bien que iba a hacer.
Llegué al destino y me fui a esperar donde me habían indicado. La espera fue bastante corta. Solo 5 minutos bajo miradas lascivas de transeúntes. La verdad es que estaba muy guapa.
Llego una chica, un par de años menos que yo, rubia, alta, muy guapa. Culo duro, respingón, tetas perfectas, pero algo pequeñas. Vestía un vestido blanco al completo, se le transparentaban algo los pezones si te fijabas. Se notaba el tanga y llevaba unas sandalias de tacón rojas. Estaba espectacular.
- Hola Ratita, ¿no saludas a tu ama? Mis pies te esperan
Mire a los lados, dudé, ella se rió un poco, me.arrodille en el suelo y la bese los pies. Noté humedad, saliva de una de mis hermanas, que acababan de llegar.
-Vamos, que te presento a tus dos hermanas, que se están cambiando.
-Si mi ama- dije excitada bajo la mirada de curiosos
-Aprovecha para mandar algún WhatsApp, si quieres, que me vas a tener que dar el móvil.
Escribí a mi madre y a mi chica, para que supieran que estaba bien,.pero que ya apagaba el móvil. Mi chica sabía que venía a hacer. Mi madre solamente sabía que no quería saberlo.
Llegamos a la puerta de los baños, tres chicas vestidas con un vestido como el de nuestra ama y zapatos de tacón blancos, tenían las dos un collar negro que resaltaba, muestra de la sumisión.
- Nenas, os presento a vuestra hermana- Dijo ella.
- Hola soy Ra....ggfff...- Me estaba presentando cuando metió su mano en mi boca y me dijo:
- Yo diré quién eres, cuando hablas y cuando hablas
- Si mi ama, lo siento.
- Toma, cariño, cambiate- dijo mientras extendía una mochila- y mete todas tus cosas dentro, te lo devolveré cuando acabes.
Cogí la bolsa y me mire a mi ama, para seguir sus indicaciones.
-En el de chicos, que es lo que estás deseando, zorra.
-Si mi ama-, le dije mientras contenta entraba al baño de chicos.
Ellas entraron detrás, dejando la puerta abierta. Cuando me iba a meter a un box del baño, mi ama me reprendió y me dijo que me cambiara allí mismo. No dude. Dejé caer mi vestido al suelo y me quité el sujetador. Mientras me quitaba las bragas observé a mis hermanas. Ambas eran muy guapas, una era Árabe, con ojazos azules y un tono de piel dorado. Tenía los pechos un poco más grandes que los míos, pero era bastante más alta. Su cuerpo era muy bonito, el culo un poco plano, pero un conjunto espectacular. Otra era una chica alta, casi 1,8, color de piel marrón oscuro, unos pechos algo caídos, pero muy grandes y un culo tambien grande y duro, que contrastaba con una cintura de avispa, tenía la cara más bonita de las 5, labios carnosos, pintados de rojo vino, y unos ojos grandes marrón oscuro, casi negro. Pelo largo rizado. Sus pezones se marcaban y transparentaban. Y la última, que después me enteré que era también del norte de la península, era rubia de bote, 18 años, altura media, un poquito más alta que yo. Pechos pequeños, turgentes, pezones grandes y duros. Piernas anchas y macizas, que acababan en un culo respingon. Rasgos en la cara muy marcados, mirada penetrante, un ojo azul y otro verde (en realidad tenía los ojos azules, pero llevaba una lentilla verde y otra normal), dientes ligeramente descolocados, que le daba un toque a su cara muy sexy. El vestido le quedaba muy ajustado, tirando a pequeño, se le marcaban los pezones y los cachetes. Se le transparentaba el vello púbico, lo que me extrañó, pues a mí me habían dicho que todo el pelo que tuviera que no fuera en mi cabeza, pestañas o cejas, me sería arrancado sin miramientos.
Allí desnuda, mientras pasaban otros viajeros a hacer sus necesidades y me comían con la mirada, me disponía a coger la mochila para sacar mi indumentaria.
- Espera cariño- dijo mi ama con una sonrisa perversa.- Es el momento de las presentaciones. Arrodillaros las 4.
Así lo hicimos, las 4 nos arrodillamos, en el suelo de un baño cada vez más concurrido.
-Zorrita levántate y presentate!- Dijo mi ama. Y se levantó la chica árabe.
-Hola, soy zorrita y estoy a vuestra disposición, mi palabra de seguridad es Cartago. - Dijo con una voz dulce. Después nos dió un beso en la boca a cada una, empezando por mi. Fue un beso húmedo y cálido. Sentí una excitación extraña para un beso.
-Perrita levántate
-Hola soy perrita y estoy a vuestra disposición, mi palabra de seguridad es Copenhague.
La voz de perrita, que era la chica negrita, era sensual, con un acento que indicaba que no dominaba completamente el idioma. También nos dió un beso a cada una, pero esta vez empezó por zorrita. Cuando llegó a mi, supe que la saliva que había lamido en los pies de ama unos minutos antes era suya.
-Gatita, levántate.
Se levantó la otra chica, y se presentó, con acento asturiano y su palabra de seguridad es Caracas. Empezó por perrita, luego por zorrita y al llegar a mi, me clavo la mirada y me dio un beso justo después de susurrar, bienvenida cariño.
Por último mi ama dijo "ratita, presentate". Yo me levanté y dije, "hola soy ratita y estoy a vuestra disposición, mi palabra de seguridad es mandarina. Me acerqué y les di un beso a cada una.
Con las presentaciones yo ya estaba muy húmeda, no se si por los besos, por estar desnuda a la vista de todos o por todo en general.
Me quedé esperando la orden de vestirme de mi ama, mientras en los box de los baños, por lo menos en dos, había chicos masturbándose.
Mi Ama, sin importarle eso, me dijo, vístete zorra, que nos esperan.
Yo abrí la mochila, y vi mi vestido y las sandalias como las de mis hermanas. Me lo puse, y mientras me lo ponía mi ama dijo:
-Escuchazme por favor. Acabáis de llegar las 4, solamente zorrita es nueva con nosotros, pero el resto aún necesita entrenamiento. Este año será el más divertido de todos, así que por favor, disfrutad y comunicadnos si no estáis disfrutando. Estáis muy calladas, siempre pasa en el aeropuerto, pero os recuerdo, y a ti ratita, te comento, que podéis hablar siempre que queráis, tanto entre vosotras como con el resto, excepto si os ordenamos lo contrario.
Para cuando acabó de decir esto, yo estaba ya con el vestido puesto, y buscaba el collar en la mochila, pero no lo encontraba.
-¿Buscas esto? Dijo mi ama sosteniendo un collar en la mano.
-El collar te lo pongo yo cariño, siempre y cuando te arrodilles en señal de entrega, pero entra en el segundo box.
Entré en el segundo box, había un chico masturbándose de unos 30 años. Le ignore y me dispuse a arrodillarme de cara a mi ama. Ella me dijo:
-Date la vuelta y sácale la leche, cariño. No dejes que caiga ni una gota.
-Gracias ama- dije yo
Me di la vuelta, miré al chico a la cara, que estaba alucinando y comencé. En menos de un minuto, empecé a notar la rigidez en sus testículos y piernas, y descargó en mi boca si primer chorro. Sin sacarme la polla de la boca, seguí comiendo y mirándole a los ojos. Mientras mi ama me puso el collar, con mi boca llena del semen de ese chico, que descargaba cada vez chorros más pequeños en mi boca.
No paré hasta que mi ama me lo ordenó, aunque el chico quería apartarse.
-Ya está ratita, no seas ansiosa. Lo has reventado en tiempo récord, que pichafloja. Vámonos- Dijo mi ama con una carcajada. Agarró mi collar por la argolla acompañando mi movimiento para levantarme y llevó mi cara hacia la suya para darme un beso en la boca que duró bastante. Notaba como gotitas se desprendían de mi coñi y me recorrían las piernas. Estaba muy excitada.
La seguimos hasta la salida. Mi coño chorreando, había mojado el vestido, que se me pegaba y me marcaba los labios. Mi ama me vio que me lo iba despegando para que no se notara. Paró en seco, y me dio una bofetada.
-Gracias ama- contesté yo ante la mirada de transeúntes incrédulos.
-Nunca más disimules que eres una zorra, ¿Entendido?
-Si mi ama. Muchas gracias por el aprendizaje.
-Además, tu vestido es muy largo. Puta enana, te queda larguísimo, y era la talla más pequeña.
-Lo siento mi ama.- Dije yo que me había gustado muy poco que el vestido de las demás quedaba muy corto, que casi mostraba sus nalgas, mientras el mío me llegaba a medio muslo.
-No te preocupes cariño. Lo arreglamos.
Cogió el vestido con las dos manos y lo rasgó. Mientras lo hacía mi culo y mi sexo quedaban a la vista de cualquier persona que pasaba por allí. Una vez terminó, quedo un poco por debajo de mi sexo, dejando ver parte de mis nalgas. Me miré en el reflejo de un cristal y estaba perfecta. Estaba cachonda y preciosa.
Nos fuimos a coger un taxi, de los de 7 plazas, para entrar las 5. Fuimos hablando entre nosotras hasta que llegamos al taxi. Nos metimos en él y al sentarnos, ellas dejaban su coño a ras de vestido, pero el mío, quedaba por encima. Miré a mi ama. Era la única que llevaba ropa interior, era de pedrería y no dejaba demasiado a la imaginación. Entre lo que me estaba poniendo y lo húmeda que estaba, note que empezaba a manchar el asiento del taxi.
Las cuatro, permanecimos con las piernas entre abiertas, como buenas sumisas, y mi ama, con ellas cruzadas. Le indicó al taxista la dirección y arrancamos hacia nuestro destino de humillación...
Continuará
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