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Mi esposa argentina 4 parte 8

Fernanda dice odiarlo, pero su cuerpo delata la verdad. En la habitación 312, la confrontación se rompe en gemidos y la humillación se convierte en placer, mientras el marido decide no ser un espectador pasivo.

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MI ESPOSA ARGENTINA 4 Parte 8

Era como si todo encajara una vez más, como si las piezas de un rompecabezas fueran encontrando su sitio. El novio aquel que había desflorado su culo y luego Rafa este carpero o lo que fuere, un amor de verano que también disfrutó de una Fernanda joven y con ganas de follar, un amor pasajero y clandestino, hasta conocer a Luis su ex marido, el santo de la medicina y el auto control y luego Chema el próximo que le vuelve a dar por el culo.

Luego yo mismo que pude haber sido otro Luis, tal vez Fernanda buscaba eso en mí, control sobre su vida, sobre sus impulsos e instintos y algo de paz. Pero no fue así. En lugar de eso la había sumido en el más absoluto desenfreno.

Y ahora volver a encontrarse con Chema ¿para qué? supuestamente para intentar salvar a su tío Roby de las garras de este imbécil.

Pero qué diablos, Roby solo tenía que pedir un traslado a otro sitio e irse con Ana, su bella esposa a un lugar donde Chema no pudiera alcanzarle, tampoco es que Chema fuese un villano de película, omnipresente y todo poderoso.

Lo de encontrarse otra vez con el hombre con el que había empezado todo de alguna manera, me parecía cada vez más un capricho pueril de mi esposa, un probarse a sí misma.

Como decir, ahora que estoy follando con quien se me antoja, ahora que nada me asusta, a ver que puedes hacer conmigo.

Y llegó el sábado y allí fuimos, hasta el hotel donde Chema la había citado.

Mientras viajábamos en el coche, yo la observaba, Fernanda estaba tensa, nerviosa.

Llevaba un vestido blanco con la falda más abajo de la rodilla y unas botas marrones, altas, que le llegaban casi hasta la rodilla, muy clásicas de tacón bajo. El vestido era casi inocente, sin escote, con el cuello redondo, tampoco demasiado pegado al cuerpo, pero cuando Fernanda quería vestirse de una manera no demasiado sensual lograba el efecto contrario.

Es decir ese vestido largo casi de campesina y esas botas altas no dejaban ver piel, ni se ajustaban al cuerpo. Pero lo que se adivinaba debajo de la ropa, lo que era inocultable como el sol era el cuerpazo infernal de mi esposa, que en ese esfuerzo inútil por esconderse, se insinuaba de un modo perturbador y brutal.

_Odio a Chema, es el imbécil más grande con el que he follado_ me dijo

_ ¿Si? ¿Tanto le odias?_

_Es más bien como un desprecio de mi misma, de como pude dejarme seducir por un bobo como él_

_Pero es que es un tío que se le da bien con las chicas, vamos eso es innegable_ dije yo como excusándola

_Si…. tal vez en el fondo lo que me jode es haber sido una más en su lista, una de tantas idiotas obnubiladas por su polla_ dijo ella sin mirarme, la suela de su bota golpeteo levemente en el piso del coche

Pensé en lo que Fernanda había dicho ¿Le jodía ser una más? ¿Entonces le hubiera gustado ser alguien especial para Chema?

_Ten por seguro que no se habrá olvidado de ti tan fácilmente, es más, este acercamiento de Javi para mostrarte el video de Ana es la prueba de que vuelve a por ti_ le dije

_ ¿Tú crees? Si es así no le costó mucho hacer que caiga en la trampa, pero solo quiero confrontarlo, que deje de joderle la vida a mi tío Roby _

No sabía si decirlo o no, pero la idea estaba sobrevolando entre nosotros

_ ¿Estás dispuesta a follar con él esta tarde?_

Fernanda guardo silencio unos instantes.

_No creo que él quiera eso, pero….._

_ ¿Pero?_

_Obviamente es una posibilidad, si…estoy dispuesta a follar con él si es necesario_

Llegamos al hotel, Chema nos esperaba en el bar, el sitio era estilo moderno, contemporáneo, bastante impersonal.

Estaba como siempre, muy moreno, tostado por el sol aun saliendo del invierno.

Muy delgado pero musculoso, a él también se le adivinaba su cuerpo fibroso y trabajado en el gimnasio, debajo del traje sport y la camisa azul.

Por un momento se me cruzó por la cabeza de que Fernanda y él eran tal para cual en ese sentido, cuidaban a conciencia sus cuerpos favorecidos por la naturaleza.

Chema con su gran polla y su atractivo casi animal, mi esposa con su cara perfecta, sus tetas naturales, sus largas piernas, dos cuerpos de hembra y macho llenos de poder y vanidad.

_ ¿Cómo estas tío?_ me dijo, saludándome a mi primero, con un dejo de camaradería, casi como si nos hubiéramos visto en la universidad un rato antes

_Bien Chema…bien__ dije yo algo cortado

_ ¿Y tú? Estas guapísima, cada año más guapa_ le dijo a Fernanda

_Gracias, mira Chema quisiera ir directo al asunto si estás de acuerdo_

_Bueno, ya te dije por teléfono que para mí no hay asunto, pero si tenías tantas ganas de verme, aquí estoy_

Mi esposa absorbió el golpe y no le contestó a la ironía

_El asunto es que estás jodiéndole la vida a Roby, gracias a ese video que te dimos y quiero que eso se termine_ le dijo

_ A ver ¿Sabes que casi no me ha servido ese famoso video vuestro? Si al principio claro, se lo enseñé a Roby, pero no hizo falta más amenazas ni ninguna cosa extraña que te puedas imaginar.

El simplemente dejó de putearme y yo pasé de él, así sin más, tampoco soy Al Capone tía_

Mi esposa lo miró fijamente.

_No te creo_ le dijo

_ No me creas, eso fue lo que pasó, podéis preguntarle a Javi, si queréis_

_ ¿Y esto de Ana?_

_ ¿Qué pasa con Ana?_

_Que Javi me mostró ese video donde follas con ella delante de Roby_

Pensé un poco en Ana, la esposa de Roby, solo la había visto una vez, pero me dejó una viva impresión, una morena espectacular, de unos cuarenta años, tal vez más alta que Fernanda, con un cuerpazo, andaluza, abogada, una de esas mujeres que combinan refinamiento con cierto garbo y salero natural.

_ A Anita la conocí en una fiesta del hospital, hablamos un poco y terminamos ligando_

_ ¿Esos es todo? ¿Así de sencillo?_ dejo Fernanda

_Vamos guapa, tú sabes bien que yo no complico mucho las cosas_

_ ¿Y cómo terminas follando delante de su marido?_

_ Eso se lo tendrías que preguntar mejor a la parejita, pero en fin que Anita no soportó la idea de mentirle a tu tío Roby y se lo contó, nada más haber follado la primera vez_

_ Entonces tú le contaste del video nuestro, de como Roby y yo habíamos estado en una orgia, vamos Chema ¿te crees que soy idiota?_ dijo mi esposa, ya un poco cabreada

_ Joder Fer que importancia te das tía, hasta donde yo sé Ana no sabe que su maridito ha estado follando con su sobrinita preferida_

_Que forro que sos, hijo de puta_ dijo mi esposa en argentino

_Bueno si vamos a empezar con los insultos_ dijo Chema con una gran sonrisa

_ ¿Y que hizo Roby cuando se enteró de lo tuyo con Ana?_ dije yo

_ Según Ana él estaba dispuesto a perdonarla, pero claro el problema fue que ella quería seguir follando conmigo y entonces, ya sabes Carlos como son estas zorras, lo comenzó a liar y a liar con ser una pareja liberal, que si de verdad me amas, que si pum que patatan y que al final me la terminé follando por el culo delante de su marido_

_ ¿Entonces tú me dices que no has estado extorsionando a mi tío? No te creo Chema, no me imagino a Roby metido en un asunto así_ dijo mi esposa

_ ¿Por qué no? A ver, un tío que se folla a su sobrina ¿No va a estar de mirón mientras se follan a su esposa? Es lo más normal, aparte que te digo que Ana tenía casi más ganas de follar que tu cuando te conocí, lo que ya es decir mucho_

_No te pases Chema_ le dije

_Perdona Carlos, no quiero que te ofendas pero no es contigo la cosa. Es con esta zorrita que monta toda esta escena cuando se le ve a la legua que tiene unas ganas de volver a follar que te cagas_

_ ¿De verdad te crees que me muero de ganas por qué me cojas otra vez boludo? ¿Por qué mandaste al otro idiota de Javi a que me muestre el video?_

Chema se rio meneando la cabeza

_Eso fue una gilipollez de Javi que quería pavonearse contigo con los otros del congreso y ya sabes cómo terminó esa fiesta_

_Que idiota que sos, quiero que dejes a mi tío en paz y a nosotros también forro, forro pelotudo_ dijo Fernanda hecha una furia, las mejillas rojas, los ojos brillantes.

_No lo entiendes ¿verdad? No soy yo el que los persigue, es Anita que está encoñada conmigo y la verdad no me gustó follármela delante de su marido, esas son perversiones vuestras, de familia digamos, ahora volvimos a follar a escondidas como dios manda, a espaldas del cornudo que así sufre menos_

_Vámonos Carlos es el mismo imbécil de siempre_ dijo Fernanda mirándome

_ Joder como es esta chica, ella solo se monta la película y se la cree_

Nos levantamos de la mesa para irnos.

_Oye Carlos mi habitación es la 312, voy a estar allí un rato, Ana fue a visitar a una amiga y va a volver en dos o tres horas_ dijo Chema

Salimos del bar y del hotel Fernanda y yo sin hablar, me daba cuenta que mi esposa estaba furiosa, pero en sí, lo que había contado Chema me sonaba lógico después de todo.

Llegamos hasta el coche, ella se paró en seco.

_Entonces es que está aquí con Ana, que hijos de puta_ dijo

Yo la miré sin saber que decir

_ Vení amor, quiero decirle una cosa más a ese forro, porque si no se lo digo reviento_ dijo ella en argentino.

Volvimos al hotel.

_ ¿Habitación 312?_ preguntó ella a un botones

_Tercer piso_

Ingresamos en el elevador. Fernanda no me miraba.

_ ¿Qué quieres decirle?_ dije yo un poco nervioso, no me gustaba en nada eso de estar en la habitación de Chema ¿Y si este tenía razón en que Fernanda se moría de ganas por volver a follar con él?

_Ya vas a ver_ dijo ella

Tocamos a la puerta.

_Pasa_ dijo Chema casi sin mirarnos

Fernanda se giró hacía él en cuanto entramos

_No me quiero ir sin decirte que sos un hijo de mil putas, engreído, sos la peor mierda que he conocido y de todos los tipos con los que he cojido sos el único con el que me arrepiento de haber estado y…_

_Seguro….seguro…… todo eso está muy bien, pero apuesto mi polla a que tienes las braguitas bien mojadas, eso te lo aseguro yo_ dijo Chema interrumpiéndola, sirviéndose una copa

_Pero ¿quién mierda te crees que sos?_ dijo ella pero súbitamente decaída en la furia que traía

_ ¿Quieres una copa Carlos?_ dijo Chema dando un sorbo a la suya

Hice que no con la cabeza.

Mi esposa estaba de pie, allí, imponente como siempre, ese vestido blanco y cerrado parecía pegarse a su cuerpo a propósito, como queriendo hacer resaltar sus pechos a pesar de ella, la cartera todavía colgada del hombro.

_Anda sácate las bragas y muestra, si están secas te vas, si están mojaditas te pego una buena follada como a ti te gusta_ dijo esto y me guiñó un ojo

_No pienso hacerlo_ dijo ella

_ ¿No? Entonces tendré que hacerlo yo_ dijo Chema

Dejó la copa en una mesilla, dio dos pasos y se acercó a ella.

El corazón me dio un vuelco. Siempre había visto a Fernanda con tíos que eran o más pequeños o más viejos o más gordos, incluso Pablo el masajista no era un tío precisamente guapo a pesar de ser un cachas, el contraste entre mi esposa y sus amantes era una de las cosas que me excitaban.

Pero aquí la veía frente a frente con una especie de igual, un tío que era un guaperas y un chulo y que podía follarse a la mujer que quisiera.

_ Abre las piernas_ dijo imperativo. Fernanda me miró atónita y con esa mirada que yo tan bien conocía.

Chema se arrodillo, metió las manos por debajo de su vestido y tiró de las bragas hacía abajo.

Fernanda no opuso resistencia, incluso levantó un pie y luego el otro para permitirle quitarle las bragas.

Era un tanga color negro, con encajes, tuve una erección al instante cuando Chema se lo llevó a la nariz.

_ ¿No te lo decía yo?_ dijo mirándome

Fernanda volvió a mirarme avergonzada y suplicante

_Huele Carlos, el exquisito coñito de tu esposa_ dijo él y me alcanzó el tanga

Tomé el tanga entre mis dedos, había una pequeña viscosidad, era innegable.

Tampoco es que estuviera encharcado totalmente, pero allí estaba, volví a pasar mis dedos

por ese pringue que era la prueba palpable de la cachondez de Fernanda, tuve una inmensa

sensación de voluptuosidad.

Si……… tenía razón Chema, era exquisito ese flujo, esa dorada humedad del coño exquisito

de mi esposa.

Entonces Chema tomó la iniciativa, tal vez conocedor de que Fernanda estaba superada por la

situación.

Se acercó a ella y la besó, suavemente, cogiendo su cara con las dos manos, las

manos morenas de Chema aprisionando el rostro de mi esposa, ella lo miraba como sin

voluntad, dejando que él decidiera por los dos.

Ella cerró los ojos y dejó que él la llevará levemente hacía atrás, empujándola con pequeños pasos

cortos mientras se seguían besando, hasta que la espalda de Fernanda hizo contacto con la pared

Los besos sonaban suaves y sentidos en la habitación, no sé en qué momento comencé a filmar con el móvil. Al sentir la pared en su espalda ella giró la cara y él la besó en el cuello, entonces una mano delicada de mi esposa acarició el espeso y negro cabello de Chema.

Él se desabrocho el cinturón, el pantalón cayó pesadamente hasta sus tobillos, sus calzoncillos quedaron por sus rodillas.

_La extrañabas ¿a que sí?_ dijo él triunfante, porque ahora ella lo pajeaba lentamente, la gran polla de Chema que yo solo había visto en videos, la gran polla primigenia que había comenzado el emputecimiento de mi esposa cuando todavía no era mi esposa.

Era como estar viendo en directo el origen de toda esta historia.

_Estas guapísima, estás dele follar con muchos tíos distintos ¿No es verdad?_ dijo él, por primera hablándole sin ironía ni agresividad, como viejos amigos que se reencuentran después de mucho tiempo.

_Si…_ dijo ella quedamente mientras seguía sobando la polla morena y algo torcida.

Se volvieron a besar, ahora si Fernanda con ardor, poniendo su otra mano en la nuca de él, buscando su boca con deleite. Yo estaba de algún modo sorprendido, de que ella siguiera después de tanto tiempo, enganchada a este tío al que decía despreciar y odiar.

Fue en ese momento que Chema le levantó la falda del vestido y a la vez una de las largas piernas de mi esposa que emergió desnuda, solo con la bota marrón casi hasta la rodilla.

Y así mientras le sostenía una pierna con su brazo comenzó a penetrarla lentamente, los dos de pie, ella tiró su cabeza hacía atrás casi golpeando contra la pared.

Parecían dos amantes que no pueden esperar a desnudarse para follar, estaban ridículamente a medio vestir o a medio desnudar, pero lo que no eran ridículos eran los lastimeros gemidos de Fernanda cuando esa ansiada polla de Chema se adentraba en ella.

Él le alzó la otra pierna y ella la pasó sobre la cintura de Chema, quien se afirmó bien y la levantó del piso a punta de polla.

Y sosteniendo las largas piernas desnudas de mi esposa con sus brazos, ayudándose del apoyo en la pared comenzó a embestirla con fuerza.

Las botas marrones de Fernanda se anudaban a la cintura y al culo desnudo de Chema.

Su espalda resbalaba contra el muro.

Sus manos se contraían sobre la espalda de él aferrándose con sus brazos y todo su cuerpo mientras era empalada.

_Ahhhhhh!!.... te odio hijo de puta…. Te odio_ dijo ella y sus bocas se encontraron una vez más y como ya me había pasado antes con los chicos negros, volví a sentir una punzada de celos algo inusual en mí.

Los ojos entrecerrados de Fernanda se encontraron con los míos pero ya no me veían.

Chema en un alarde de fuerza física y habilidad para follar la empotraba contra la pared, una y otra vez, incansable.

_Ahhh!!...Si….si _ gemía mi esposa sin pudor alguno que la contuviese ya.

Ella tenía el orgasmo fácil y no tardó mucho más en correrse. Sus piernas musculadas temblaban aferradas a las caderas de Chema quien seguía sacudiéndola contra la pared sin piedad.

Las botas marrones hacían su danza sexual, la blancura de la piel de sus piernas emergiendo desde el vestido arremangado a su cintura, donde él se lo había dejado.

_Me corro….me corro…..acabo…acabo…… Ahhh!!_ decía ella como sorprendida de que eso estuviese ocurriendo

Creo que Chema no hablaba por el tremendo esfuerzo físico que estaba haciendo.

Por último el paroxismo de ese primer orgasmo terminó pero yo sabía que no sería el último esa tarde. Ella se descabalgo de él torpemente, se besaron un poco trastabillando.

_Ven aquí que aún no termino contigo _ dijo Chema y la hizo resbalar hasta el piso que tenía una moquette turquesa.

Fernanda quedó sentada, con la espalda apoyada sobre la pared, una pierna extendida y la otra flexionada.

Chema flexionó también un poco sus piernas para poner su polla a la altura de la boca de ella.

Lo masturbó un poco con una mano y luego se la engulló, lo que pudo, lo que cabía en su boca de esa gran polla oscura y retorcida.

Se la mamaba con violencia, con fuerza, haciendo extraños ruidos y chapoteos, como queriendo devolverle algo de la rudeza con que Chema la había follado.

_Joder mi amor, parece que hace años que no te comes una buena polla_ le dijo él en plan chulo

Se la sacó violentamente de la boca.

_Ahh…._ dijo Fernanda quedamente

_Así cómeme los huevos..anda…eso es….eso es_ dijo él mientras mi esposa le obedecía con premura, con un deseo tremendo de complacerlo.

Su rosada lengua recorriendo todo el escroto, levantando la polla con una mano y lambeteando las bolas rasuradas de Chema hasta dejarlas brillosas de saliva y de babas.

Y pensar que menos de una hora antes me había dicho en el coche que odiaba a este tío al cual le estaba comiendo los huevos.

Él le volvió a encajar la polla entre los labios y la cogió del cabello para marcar el ritmo de la mamada.

_Eso es…. Yo te conozco bien a ti…. Zorrita…. Mamona…eso es lo que eres…mírame….mírame zorra…..una jodida mamona…eso es lo que eres_

Fernanda alzó hacia arriba su cabeza, sus hermosos ojos azules lagrimeaban por el esfuerzo.

Ella casi se ahogaba con la mitad de la polla dentro de su boca, cuando él se la sacó violentamente de la boca, solo para volver a follar la boca de mi esposa una vez más.

_Abre bien la boquita joder_ le dijo el humillante

_Ahora ponte en cuatro patitas_ le dijo después, ella le obedeció, él le levantó un poco más el vestido y le dio un azote en el culo.

Chema seguía con su camisa azul, ahora se desprendió los botones y se la abrió mientras se acomodaba detrás de Fernanda, los dos de rodillas en el piso, ella en cuatro patas y el detrás.

Mi esposa me miró y creí notar que se avergonzaba de estar así frente a mí, extrañamente después de tantas cosas que habíamos vivido, parecía estar como disculpándose de que la viera así tan humillada.

Su rostro se transfiguro porque Chema la penetró violentamente, de un solo y certero golpe.

_Joder esto no es coño, es una puta charca_ dijo burlón y el sonido acuoso de la penetración parecía darle la razón.

_Como te gusta mi polla zorrón…en eso no has cambiado eh_ dijo

_Si…si…si_ repitió ella totalmente derrotada

_ ¿Es que no te tienen bien follada por aquí?_

_Ahh…. No… hijo de puta…no……nadie me coje como vos_ dije ella con una especie de sollozo.

A ver, yo sabía que ella había estado así antes con Javi, con Alfonso, con Pachi, incluso con Aitor.

Pero parecía que cada macho dominante que la poseía provocaba en ella ese abandono de sí misma como si fuera la primera y única vez que le sucedía

Empezaron a sucederse los azotes en el culo, los tirones a su rubia melena carre, también la tomaba de los hombros y parecía hundirse con su polla en su coño ultrajado y cuando lo hacía, cuando se lanzaba a fondo dentro de ella, mi esposa abría muy grandes los ojos y parecía estar a punto de correrse de un momento a otro.

_Dios….Dios…… hijo de puta…. Si…si.. Así…así_ gemía lastimeramente mientras Chema sonreía triunfal tomándola de las caderas para impulsarse mejor.

Y finalmente volvió a correrse y casi me dio pena verla así, tan derrotada y humillada, la soberbia de su belleza rebajada a una especie de guiñapo usado por un imbécil como Chema, un tío que no tenía fondo ninguno, que solo vivía para follar, como me había dicho Fernanda alguna vez.

_Ahora ponte en pelotas pero déjate esas botitas tan chulas que así pareces más putilla_

Y terminaron de desvestirse y luego Chema la empujó sobre la cama y se retrepo sobre ella y volvió a hundirse dentro de su coño con todo el esplendor de su polla brillante por los jugos de mi esposa.

Y las botas marrones se anudaban a las piernas flacas y fibrosas de él y era como él había dicho esas botas la hacían parecer más puta en contraste con la desnudez total de su cuerpo.

Y así en ese misionero descarnado, el follar reducido a su expresión más primitiva, Fernanda volvía a perder conciencia de sí misma, otra vez sumergida en el placer.

Y por eso estoy seguro que no escuchó el zumbido metálico de la tarjeta magnética al abrir la puerta, ni tampoco vio en principio a la mujer alta y morena que entró a la habitación con paso un poco vacilante.

Era Ana la esposa de Roby, con su ondulante melena azabache y un pantalón de cuero que hacía resaltar sus piernas y su culo portentoso.

Fernanda gemía descontroladamente debajo de Chema y entonces Ana me miró y vi que sonreía con cierto asombro y descaro también.

Continúa en