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(y 3) me enamoré de un hijo de puta.

Lucas le prometió el cielo, pero solo le ofreció el suelo. Ana creyó en el amor, pero descubrió que para él solo era un juguete más. Ahora, entre lágrimas y lujuria, debe decidir si sigue siendo su puta o recupera su dignidad.

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(Y 3) ME ENAMORÉ DE UN HIJO DE PUTA.

Seguramente me ganó la calentura porque le dije que sí, que estaba dispuesta a hacer un trío con otro hombre, pero que ya me metiera la verga, me sentía como esas mujeres que nunca han probado cocaína, saben que les va a hacer mucho daño, pero lo hacen, así me sentía yo, toda una puta, dije que sí, que me compartiera con otro hombre con tal de que me metiera la verga, estaba enferma de calentura y de amor, ese hombre sabía que podía hacer conmigo lo que quisiera, por fin me cogió por mi cuquita, ya se nos estaba volviendo costumbre, primero nos chupábamos todo el cuerpo, luego me chingaba mi panochita, luego me destrozaba el culo, los dos nos veníamos varias veces y por última le mamaba la verga en la ducha, esa noche me cogió con furia, por primera vez sentí todo su cuerpo sobre el mío, me ahogaba, casi no me dejaba respirar, pero esa tortura era una delicia para mí, darle placer era mi placer, hacerlo feliz, me hacía feliz a mí, me cogió tan violentamente, que mi orgasmo se multiplico muchas veces, pero esta vez me dolió mucho el culo, sentía que no podía ni caminar bien, al irnos a bañar, me di cuenta que me sangraba, me tuvo que llevar a emergencias, yo me moría de la vergüenza con el doctor, por primera vez me sentí totalmente humillada.

Pasamos como un mes sin coger por el culo, pero por la panocha si me cogía a diario, siempre sacaba el tema del trío con otro hombre, yo lo evitaba, pero él sabía cómo doblegarme, me dijo que no me metería la verga hasta que pusiéramos una fecha para hacer ese mentado trío, yo le preguntaba si no le daban celos, él me decía que así como me enseñó a que me gustara como me reventaba el culo, así quería que sintiera el placer de sentir dos vergas para mí solita, que darme placer lo hacía muy feliz, me vendió muy bien su idea, hasta creo que en ese momento le creí, fijamos la fecha para el último domingo del mes, porque el doctor me dijo que ya estaba totalmente curada y que esperaba que no volviera, yo bajé la mirada y solo moví mi mano en un gesto de despedida, que pena, que bochorno, que vergüenza ¿Y si en el trío me volvía a sangrar el culo? Lucas me dijo que eso no volvería a pasar, que lo perdonara, que fue culpa suya por cogerme con furia, que buscaría que el otro hombre no tuviera la verga tan grande como la de él y lógicamente le pregunté si ya había elegido al otro chico, pero me dijo que era una sorpresa.

Cuando faltaba una semana para que se cumpliera el trío, me llamó Luis, mi exnovio, estaba fúrico, me dijo que Lucas lo había invitado a que hiciéramos un trío con él, me llenó de improperios, me dijo que no quería verme en el resto de su vida, que era una puta y colgó, yo le reclamé a Lucas con palabras altisonantes, él sonrió y me dijo que él creía que para mí sería perfecto, tener a su exnovio y a su actual novio juntos, yo le dije que eso fue muy humillante para Luis y para mí, él se hincó y me pidió perdón me agarró de las nalgas y me dijo que me amaba, me derritió su gesto y lo besé en la boca, rodamos por el suelo y cuando me volvió a coger, olvidé a Luis y lo perdoné, con sus palabras y su supuesto amor, venció todas mis barreras y me dijo que ya tenía el dichoso elegido que iba a disfrutar de mi cuerpo, por más que le dije que me contara quien era, me pidió que no arruinara la sorpresa, esa noche me dio la última cogida, dijo que así acumulábamos calentura para que cuando fuéramos al trío, estuviéramos llenos de lujuria, me llenó la cabeza de cómo me sentiría mamando dos vergas y cogiéndome en doble penetración, me enfermó de morbo y lujuria y por primera vez empecé a desear hacer ese trío.

Por fin el día llegó, fuimos a otro hotel, aún más lujoso que los anteriores, yo iba muerta de nervios, pero muy ansiosa por vivir esa experiencia que jamás me había pasado por la mente vivir, la habitación era preciosa, con una cama súper king size, Lucas adornó la habitación haciéndola semi oscura, eso me hizo sentir más cómoda, puso música romántica, muy bajita, me sentí protegida por él, sentía mucha curiosidad por saber quién era el otro chico, llamaron a la puerta, yo me senté en un sillón mientras Lucas abría, yo para disimular, hice como que miraba mi celular con mucha atención y cuando levanté la vista me llevé una gran sorpresa, era Leonardo, el novio de Sara: Hola Leonardo, jamás pensé que fueras tú. ¿Por qué? ¿Tan feo te parezco? No, no es eso, creí que le eras fiel a Sara. ¿Y por qué le voy a ser fiel si ella cogía con mi amigo Lucas? ¡¿Lo sabías?! Según Sara tú no sabías nada y ella cree que le eres fiel. Pues no, solo me divierto con ella, no me gustan las operadas. Yo no veo que Sara se haya operado nada. Se redujo la cintura y a veces cuando me la cojo, le duele y tengo que bajar la pasión, por eso te digo que solo me divierto con ella. Lucas, espero que no me vayas a hacer lo mismo que Leonardo le hace a Sara. No, mi amor, tú no te has operado nada, además eres una deliciosa morena, en cambio nuestras amiguitas, son desabridas, todas se han operado algo, son blancas desteñidas y no tienen tu sexy salero, por eso le pedí a Leonardo que me cumpliera mi fantasía. Para eso somos amigos, Lucas y pueden confiar en mí porque seré una tumba, lo que se vive en la Vegas, en las Vegas se queda.

Ellos vestían casual, con jeans y cada quien con una camisa polo, Lucas de manga corta que hacía lucir sus poderosos brazos y Leonardo de manga larga pues no tenía la musculatura de mi hermoso novio, yo iba vestida con una faldita corta y una mini blusita de tirantes, Lucas me había comprado una lencería muy chiquita, cuando me dijo el precio, era lo que yo ganaba en una quincena, a menor cantidad de tela, el precio subía desmesuradamente, yo estaba cruzada de piernas y ellos sentados en el sofá frente a mí, entonces me dijo Leonardo: Con perdón de mi mejor amigo, tengo que decirte que tienes un culo muy rico. ¿Cómo lo sabes si no me lo has visto? Perdón que te queme, Lucas, mi amigo me mandó unas fotos tuyas donde estabas desnuda, otras donde le estás mamando la verga, otras donde te está cogiendo por la panocha y por el culo, pero las que más me calentaron fue cuando te está orinando y tú te tragas sus meados. No me di cuenta a qué horas me tomaste esas fotos, ¡¿Por qué se las mandaste a Leonardo?! Eso nunca te lo voy a perdonar, no quiero que mis fotos aparezcan en internet, eres un cabrón de mierda. No te enojes, mi amor, Leonardo sería incapaz de subir tus fotos a ninguna plataforma. Así es, Anita, no te preocupes, para que te quedes tranquila, mira, voy a borrar tus fotos, ¿Estás más tranquila? Quien me dice que no sacaste copias. No, mi amor, Leonardo es un caballero, ¿Confías en mí? Tú sabes que sí, pero tengo mis dudas, espero que me comprendas. Claro, mi cielo, pero no quiero que eso enturbie nuestro trío, tú me prometiste que lo harías. Tú sabes que estoy dispuesta a hacer lo que tú me pidas, está bien, olvidémoslo.

Y entonces se vino lo que Lucas tanto esperaba, se sentó en un sillón, para ver si realmente yo era su puta sumisa, Leonardo me besó en la boca, yo estaba muy nerviosa pensando que Lucas, lleno de celos, iba a golpear a Leonardo, pero lejos de eso, se sacó la verga y empezó a masturbarse, Leonardo aprovechó y empezó a manosearme todo el cuerpo, yo solo me dejaba hacer y no era que Leonardo no me pareciera guapo, tenía lo suyo, pero nunca como mi divino presumido; Leonardo me dejó desnuda en un segundo y violentamente me hincó, yo voltee a ver a mi novio y dijo: Adelante, putita barata, mámale la verga a este cabrón. Me encantaba que me dijera putita, pero ¿barata? Leonardo me agarró de la cabeza y me metió su verga a la boca, era como la de Luis, mi exnovio, tenía una verga mediana, era como la mitad de la de Lucas, pero a las que nos gusta mamar verga, preferimos una de ese tamaño, es más rico y más fácil tragárnosla toda, yo le chupaba los huevos, cuando de pronto, se dio vuelta y se abrió las nalgas. No, Leonardo, eso solo se lo hago a mi novio. Vamos, Anita, ¿No que eras mi sumisa? Tienes que hacer todo lo que tu amo te pida, así que chúpale el culo a mi amigo. No entendía, si decía que me amaba, ¿Por qué me sometía a semejante bajeza?, pero no tuve opción, saqué mi lengua y la hundí en el culo peludo de Leonardo, me dio asco, no es lo mismo hacérselo a mi novio por amor, que sentirme cómo la peor de las putas, por lo menos ellas cobran por hacer estas porquerías, yo tenía los ojos cerrados y mi dignidad por los suelos.

No sé en que momento sentí a Lucas a la par nuestra, todo lo humillada que me sentía se transformó en un golpe de lujuria, nunca en mi vida había pensado tener dos vergas para que me dieran placer, casi por instinto abrí la boca y comencé a mamar esas dos morongas, la de Leonardo me la tragaba completa con mucha facilidad, pero lo de mi amor, tenía que abrir mucho a boca, subir y bajar mi cabeza, para que poco a poco irme tragando ese monumento de verga, hasta que mis lágrimas bañaban toda mi cara, les chupé los huevos mientras le pajeabas las vergas y en un momento los dos se abrieron las nalgas, sabía lo que tenía que hacer como sumisa prostituta, así que me dediqué a lamerles el culo alternativamente, entonces Lucas dijo algo que me sorprendió mucho: Te lo dije, cabrón, estas putitas de clase media, se hacen las difíciles, pero son más putas que tu mujer, mírala, el día que la conocimos nunca pensó que la tendríamos chupándonos los culos, solo para eso sirves, para que te usemos como depósito de semen ¿Qué creías? ¿Qué me iba a enamorar de ti? Y se rieron los dos al mismo tiempo, mientras yo lloraba con mi lengua dentro del culo de Leonardo porque me tenía la cabeza agarrada hundida dentro de sus nalgas.

Me zafé como pude y llorando le reclamé al mierda de Lucas: Eres un hijo de puta ¿Para esto me querías? ¿Para humillarme? Me pediste que dejara a Luis ¿Solo para tratarme como una puta barata? No te quiero ver por el resto de mi vida. Me iba a vestir, pero Lucas me abrazó muy fuerte: Mi amor, esto es un juego, nunca fue mi intención ofenderte, entiendo que tú nunca has sido sumisa, no es lo mismo que hagas todo lo que yo te pida por amor, que ser mi sumisa, la diferencia es que a una esclava se le humilla y ella debe estar feliz con esa condición y pedir ser más sometida, a más sometimiento, ella debe estar agradecida y feliz de complacer a su amo, ¿Me entiendes? Por favor, deja de llorar, si ya no quieres seguir, lo entiendo, creí que sabía que tu rol de sumisa era que hicieras todo lo que yo te pidiera y tu estuviste de acuerdo, pero está bien, nunca más te volveré a pedir que seas mi sumisa. Se hizo un largo silencio, solo se escuchaban mis gemidos llorosos, estaba confundida, no quería decepcionar a Lucas, estaba tan enamorada de él que preferí aceptar que me estaba diciendo toda la verdad. Perdón, mi amor, yo no sé ser sumisa, si me lo hubieras dicho antes lo hubiera entendido. Pero así te hubieras perdido la sorpresa de sentirte sometida, si no te gusta, lo entiendo, ¿Quieres seguir o lo dejamos acá? Quiero seguir. Pero te tiene que gustar que te humillemos, nos tienes que pedir que te sometamos, tienes que ser nuestra puta, si no, no tiene sentido este trío. Sí, mi amor, lo entiendo, voy a ser una perra obediente, hagan conmigo lo que quieran, voy a ser su depósito de semen.

Los dos me besaron en la boca al mismo tiempo, es decir, fue un beso a tres lenguas, me pregunté si estos aparentes machos eran bisexuales, ya lo descubriría en el transcurso de la noche, lo que sí sabía era que me iba a comportar como la peor de las putas, quería que Lucas se sintiera orgulloso de mí, aunque era un mundo desconocido, estaba dispuesta a disfrutarlo, total ya estábamos ahí desnudos los tres, ya les había mamado las vergas y los culos, ¿Qué vendría después?... me llevaron a la cama y me pusieron de lado, Leonardo hizo un 69 conmigo y todo lo mal que me sentía se transformó en un placer animal, era delicioso sentir la lengua de Leonardo en mi panocha mientras yo le mamaba la verga, en eso sentí la boca de Lucas en mi culo, si yo creí que ya había descubierto todos los placeres sexuales, esto sobrepasaba los límites de mi lujuria, sentir dos lenguas hurgándome mis dos hoyos sexuales hizo que explotara en un orgasmo bestial.

Me dieron ganas de hacer pipí y cuando regresé vi a Leonardo mamándole la verga a mi novio, Lucas al verme con los ojos desorbitados, me dijo: Esto también es parte del juego, ¿Te sorprende? Yo no dije nada, fue Leonardo quien tomó la palabra. No te vayas a enojar, Ana, es que Lucas es tan bello, que hombres y mujeres nos sometemos a sus bajas pasiones, ven comparte conmigo esta verga tan hermosa. Yo no lo podía creer. Lucas, ¿Eres bisexual? No, mi amor, yo solo me dejo amar por hombres y mujeres, yo me los cojo, pero no permito que nadie me coja a mí. De nuevo Leonardo intervino. Debes entender, Ana, que semejante monumento a la masculinidad, es deseado por hombres y mujeres, antes de que Lucas regresara de su viaje de estudios, todos éramos normales, pero cuando regresó y lo vimos convertido en un dios del sexo, la gran mayoría de nuestros amigos nos convertimos en homosexuales y nuestras mujeres en sus putas, aunque no hemos llegado al descaro de confesárselos a nuestras parejas, todos sabemos que un hombre como Lucas, no le puede pertenecer a una sola mujer. Quedé descolocada, no sabía que hacer ni que decir, pero en lago le di la razón a Leonardo, era un hombre tan bello que no podía ser solo para mí, sería como si la Monalisa estuviera colgada en la casa de un millonario egoísta, no sé, tenía muchas cosas que asimilar.

Mientras yo cavilaba la cantidad de información que me llegaba, Leonardo se puso de perrita y mi novio le clavó la verga en el culo: Así, papito, dame verga, hacía tanto tiempo que deseaba a que me volvieras a culear… ay, que rico… me gusta ser tu putita… deberías de cogernos a Sofía y a mí juntos… que rico ser tus perritas, que nos des tu lechita en nuestras bocas de zorritas, quiero que nos conviertas en tus putas sumisas… ay, mi rey… que rica verga tienes… dame más… quiero toda tu verga… ay… me vengo, papito… entiérrame toda tu deliciosa verga. Y vi como le salía potentes chorros de leche de la cabeza de Leonardo, no se por qué, pero me lancé a degustar esos chorros de semen, le mamé la verga hasta dejársela limpia, Lucas le sacó su moronga del culo, se quitó el condón y también se vino en mi boca, con la cara toda embarrada de semen, no me dieron tempo ni de limpiarme, Lucas se acostó boca arriba y me cogió por la cuquita, mientras Leonardo me clavó la verga por el culo, nunca creí sentir tanto placer, me daban duro, yo les movía el culo, Lucas me mordía las tetas y en un momento de locura me vine a chorros, mi cuerpo no dejaba de temblar, fue el orgasmo más intenso de mi vida, me llevaron al baño y me mearon los dos, para complacer a Lucas yo les pedía que me dieran toda su lluvia dorada en la boca y me tragué todos sus meados, de nuevo me llevaron a la cama, me pusieron boca abajo, Leonardo me cogió por el culo mientras Lucas se cogía a Leonardo, fue el momento más obsceno de mi vida, el más placentero, el más prohibido… y me volví a venir como una degenerada; no sé que pasó después, me quedé dormida, solo recuerdo a Lucas llevándome mi casa.

Al día siguiente me vinieron todos los sentimientos de culpa, me dolía todo el cuerpo, lo tenía magullado y con varios chupones en mi cuello y en mis tetas, me dio vergüenza ver mi cuerpo todo mancillado, pero también así sentía mi interior, ya había perdido hasta la última gota de dignidad que me quedaba…al llegar a mi trabajo, le di los últimos toques a mis diseños y llamé a Lucas para que los viera, pero su secretaria me dijo que su jefe no estaba, que había tenido que salir de viaje de manera urgente, yo pensé que por lo menos me merecía una llamada, un mensaje, pero así era Lucas, no le pertenecía a nadie, o lo asumía o tendría que aguantarme las consecuencias de perderlo para siempre, estaba enamorada, no sabía que hacer; pasó una semana y no supe nada de él, sentía que mi vida se desmoronaba frente a mis narices y no hacía nada por resolverlo, lo único que quería era volverlo a ver, por fin, el siguiente domingo apareció en la puerta de mi casa con una ramo de flores, chocolates y muchos regalos, me llenó de besos, yo lloraba de placer, estaba guapísimo, se disculpó de mil maneras y aunque todo lo que me dijo, no le creí una palabra, mi subconsciente y mi amor por él, me hicieron otra mala jugada, elegí creerle, esa noche no me cogió, me hizo el amor como un novio en su primera vez.

Lo que no podía entender era como en los siguientes días pasaba de la ternura a la vulgaridad, a la patanería, a la soberbia, volvió a ser el dios que esperaba que todos sus feligreses lo amaran sin condición, pero yo tenía una espina clavada en el corazón y a pesar de que me arriesgaba a perderlo si hablaba, decidí hacerlo: Lucas, ¿Qué soy yo para ti? No entiendo tu pregunta. Cuando empezamos te dije que no quería compartirte con tu harem de putas, pero ahora sé que también tienes un harem de putos, ¿Qué soy yo para ti? Creí que Leonardo te lo había dejado claro, yo solo me dejó amar. ¿Entonces no me amas? Me amo a mí mismo. ¿Por qué me engañaste? ¿Por qué me dijiste que me amabas? Ya no eres una niña, Ana, tú sabes que todos los hombres decimos esas cosas para cogernos a la mujer que deseamos y no me vayas a decir que no lo sabías porque eso te haría parecer demasiado inocente. Tienes razón, todos los hombres dicen esas cosas, pero yo realmente te creí y me enamoré de ti. Lo siento, Anita, a todos y a todas como tú les pasa, pero las mujeres de mi clase lo tienen claro, es solo sexo, no existen sentimientos, entiendo que esto es nuevo para ti, tú aun vives en ese mundo de fantasía donde creen en el amor, nosotros vivimos para el placer.

Sabía que el riesgo era mucho, pero le dije: ¿Ya no quieres que sea tu sumisa? Me encantaría seguir sometiéndote, pero si aceptas debes de saber que te voy a pedir cosas que nunca has hecho. Suponiendo que aceptara, ¿Debo entender que nunca hemos sido novios? ¿Qué solo me usaste para cogerme? Así es, Ana, ¿Tú realmente creíste que un hombre como yo se iba fijar en una mujer como tú? No quiero ofenderte, pero mítrate al espejo, eres muy poquita cosa para mí, pareces una sirvienta, yo puedo aspirar a una Miss Universo si quisiera, pero no busco compromiso, me encanta mi libertad. No sé si decirte que te odio con toda mi alma o agradecerte por haberte fijado en mí. Lo que tú decidas está bien para mí. Ya me humillé suficiente como para perderte, sé que vas a ser mi perdición, pero ya no puedo caer más bajo, está bien, acepto ser una más de tu harem de putas. Sonrió como lo haría el mismísimo demonio y dijo: Ya no voy a necesitar tus diseños, aproveché mi viaje a New York y ya tengo una publicidad con mucha más categoría que la tuya.

Pasé los peores días de mi vida, lloraba a todas horas, cuando recordaba cada ofensa que Lucas me había dicho, sentía como mil puñales dentro de mi pecho, pero increíblemente cuando gozaba de su verga, todo desaparecía, todo se lo perdonaba y volvía a ser la putita sumisa que a él tanto le gustaba, una tarde me llamó y me sorprendió su invitación, me dijo que quería que fuera a cenar a su casa, por lo que yo sabía, no acostumbraba a llevar a nadie a su hogar, quizás, al final de cuentas, yo podría ser su puta preferida, no me hacía muchas ilusiones, pero me sentí feliz, me depilé la cuca como a él le gustaba, me arreglé como si fuera a ver a un príncipe, aunque me maquillé como puta, sabía que todo lo exagerado complacía su vida de excéntrico sibarita, llegué a las 8 en punto de la noche y para mi sorpresa me abrió la puerta Sofía, pero estaba totalmente desnuda, me saludó con un piquito en la boca, realmente era muy bella esa mujer, lo que más admiraba era esa cinturita que hacía resaltar sus hermosas nalgas y cuando caminaba con sus piernas largas, sus pechos bamboleantes hacía que mi mirada se concentrara en todo su lujurioso cuerpo.

Sabía que esa noche iba aprobar panocha por primera vez en mi vida, si quería seguir disfrutando de Lucas, tenía que vencer el asco por complacer a una mujer, porque al complacerla a ella, complacía a Lucas, total, ya había chupado culos y me había tragado muchos meados, así que una cuca no se iba a interponer en mi camino por conservar la compañía de ese dios, si Sofía era puta, yo le iba a demostrar a Lucas que yo era la mejor del harem; el dios apareció descalzo con una bata de seda abierta, donde dejaba ver su hermosa verga moviéndose de un lado a otro, las dos fijamos la vista en esa moronga que tanto placer nos había dado, él, seguro de sí mismo, llegó y nos besó a tres lenguas, los dos me agarraron cada uno una nalga y yo metí mi mano entre las piernas de ella y le metí un dedo en su cuquita mojada, con la otra mano agarré la endiosada verga de Lucas mientras chupaba los pezones de Sofía, me llevaron atrás de la mansión, había una piscina climática, me desnudaron y disfrutamos de nuestros cuerpos bajo el agua, Lucas se sentó en la orilla y nosotras le mamábamos la verga y los huevos, hubo un momento en que Sofía me besó la boca, fue increíblemente delicioso besar a otra mujer, cada una hacía su mejor esfuerzo por complacer al dios, luego se sentó Sofía y Lucas me pidió que le chupara la cuca, yo cerré los ojos y se la mamé, no creí que el sabor de su cuca fuera tan exquisito, ella subió las piernas y supe lo que quería, le metí la lengua en el culo, Lucas se puso hincado al lado de ella para que le mamara la verga, Sofía me agarró de la cabeza y se vino en mi boca, debo confesar que me excitó sentirme sometida por esa puta.

Luego fuimos a su habitación, me puso boca arriba y me metió la verga, al ver su cara de placer le decía que era mi dios y que su verga era mi santuario, él me mordía las tetas mientras Sofía jugaba con sus huevos y nuestros culos, después de todo no era tan malo como lo imaginé, tener dos lenguas, cuatro manos, una cuca y una verga para darme placer, fue un descubrimiento muy morboso, nos hizo hacer un 69 y nos cogía por turnos, no sé cuántos orgasmos tuvimos las dos, después nos puso de perritas y nos cogió por el culo mientras nosotras nos besábamos, no sabía de lo que me estaba perdiendo, de pronto oí gemir a Lucas y se vino dentro del culo de Sofía, me llevaron al baño y me mearon los dos, yo como una perrita sedienta, me tragué toda su orina, después les lamí los sexo para dejarlos limpios y con ganas de saber lo que venía, porque sabía que Lucas no nos iba a invitar a su casa solo para hacer un trío, yo creí que iba a salir mucha gente desnuda y me iba a hacer debutar en una orgía, pero pasó algo que nunca imaginé, hubiera preferido la orgía.

Lucas apareció con un pastor alemán, Sofía me miraba con una sonrisa perversa, a mí casi se me paralizó el corazón, Lucas como si fuera una rutina acostumbrada, llevaba una tolla gruesa en la mano, Sofía se colocó en 4 en una silla que parecía hecha a la altura de Sultán, Lucas le puso la tolla en la espalda, Sultán se montó en Sofía y pude ver como esa verga canina invadía la cuquita delicada de esa puta, Sultán empezó a cabalgarla con ganas, como el animal que era, Sofía se quejaba de que le dolía la cintura, pero Lucas le decía que para eso era su puta sumisa, que se aguantara, Sofía gritaba, yo no sabía si era de placer o de dolor en la cintura, mis ojos no daban crédito a lo que veía, disimuladamente empecé a recoger mi ropa, en eso vi cómo se le pusieron los ojos en blanco a esa puta, señal inequívoca de que había tenido un orgasmo y Sultán permanecía desfallecido en la espalda de Sofía, quedaron abotonados, cando Lucas me volteo a ver, yo ya corría a toda prisa hacia la puerta, cuando me subí a mi camioneta, vi su silueta en la puerta de su mansión, esa sería la ultima vez que vi al hijo de puta del que me enamoré.