Xtories

Día de trabajo

Nuria y Aitor solo eran compañeros de trabajo, hasta que una noche de baloncesto cambió todo. En la soledad de un coche aparcado, la discreción laboral se desmorona bajo la pasión inesperada.

picante1008.2K vistas7.7· 6 votos

DÍA DE TRABAJO

Nuria y Aitor eran compañeros de trabajo, solamente compañeros. Un lunes Nuria tenía entradas para el baloncesto y tenía que ir sola y pensó en su compañero que solía ir al fútbol, pero nunca había ido al basket. Aitor la verdad no iba a aceptar por la hora, pero bueno la compañía le gustaba y aunque sabía que solo iban a ir a ver el basket, pues bueno, dejo correr la imaginación.

Quedaron a las afueras del pabellón media hora antes del partido. Ella era casada y tenía descendencia, pero hoy iba sola. Se quedó alucinado Aitor porque Nuria iba de ropa de calle, no de trabajo. El pelo ondulado y ligeramente maquillada. Durante el partido animaron, sobre todo ella, al equipo local.

Cuando terminó el partido Nuria se ofreció llevar a Aitor a casa, pero este lo rechazó. Nuria insistió y Aitor aceptó. Montó en el asiento del copiloto. Nuria conducía mientras hablaban del partido y hacían bromas. Cuando estaban cerca del pueblo de él se metió por un camino de tierra hasta llegar a una zona apartada.

Aitor había oído que allí iban parejas, pero cuando su compañera se desvió mantuvo el silencio. La mujer aparcó y se giró mirando a Aitor a los ojos. Los dos en silencio, los dos mirándose. Y quien tomó la iniciativa fue ella. Se inclinó sobre Aitor y lo besó. Fue primero un beso casto y dulce, pero Aitor la paró y le dijo que hacía. Que ella tenía pareja. Ella le respondió con mirada pícara que de ello se preocuparía ella.

Entonces Aitor aceptó el juego de labios y lenguas. Era un beso largo, profundo y muy ardiente. El fuego de la pasión les envolvió. El la fue a quitar el vestido, pero no pudo. Ella le sujetó contra el asiento y comenzó a soltarle los pantalones y a bajárselos. Ya le tenía casi desnudo de cintura hacia abajo salvo el bóxer. Aitor se había desprendido de los zapatos. Ahora Nuria fue soltando cada botón de la camisa de Aitor antes de sentarse vestida sobre él.

Ella llevaba un vestido floreado de tirantes veraniego. Estaba siendo una primavera bastante calurosa. Se besaban mientras ella estaba sentada a horcajadas sobre Aitor y se besaban, ahora que habían descubierto la atracción. Se levantó y se sentó dándole la espalda con el culo se movía y aprovechaba para quitarse las braguitas. Ahora volvió a ponerse frente a él sentada y ya sin bragas se deslizaba sobre su bóxer suavemente hasta lograr que él tuviera una gran erección y dureza.

Ella con ayuda de las manos de él le sacó el bóxer y sujetando la polla de Aitor se fue sentando sobre su polla hasta metérsela íntegramente. Entonces le miró y volvió a besarle apasionadamente. Él entonces se fijó en sus pechos que siempre le habían encantado y fue explorándolos con la lengua, sus pezones.

Jugando con ellos con las manos como un gran alfarero. Ella echaba la cabeza hacia atrás suspirando primero, para después jadear y gemir. Ella movía la pelvis hacia delante y atrás, pero él la paró y la dijo que salieran del coche. Aitor siempre creyó que ella no era muy pasional ni sexual, pero empezaba a creer que estaba confundido. Salieron y Aitor aprovechó para inclinarla sobre el capó delantero del coche de ella y morderla el cuello. Con la mano notaba su humedad y pasando sus dedos por ella, introducía esos dedos en su boca.

Seguidamente la penetró de una sola vez y ahora era él el que guiaba la penetración. Nuria sintió que se iba a correr y justo en ese momento se la sacó.

Aitor decidió sodomizarla. Ella sintió la punta de su polla queriendo puntear su culo y se dio cuenta de lo que iba a ocurrir. En lugar de pedir que no lo hiciera le pidió que lo hiciera con suavidad.

Aitor solo empujaba con suavidad y logró que poco a poco fuera entrando, lentamente hasta que estaba casi toda dentro y de un solo empujón fue dentro. Comenzó a follarla el culo a la vez que la masturbaba. Con el peso la tenía atrapada sobre el capó y eso a Nuria empezó a excitarla más y con los dedos de Aitor se corrió aullando. Apretó todos sus músculos haciendo difícil que él la sacase y cuando lo hizo se corrió sobre sus nalgas y espalda.

Ahora se dio la vuelta y los dos se besaron y quedaron en que lo que había pasado esa noche lo recordarían toda la vida, pero, de momento, se quedaba ahí.

Espero haberos alegrado lo suficiente el día.