Mi esposa argentina 4 parte 6
Detrás de la puerta cerrada del armario, el silencio es la única complicidad que le queda. Afuera, su esposa grita el nombre de extraños, y él comprende que su matrimonio es solo el telón de fondo de un ritual al que no pertenece, pero del que no puede apartar la vista.
MI ESPOSA ARGENTINA 4 Parte 6
Bigotazos uniendo sus propios bigotazos a los labios de Fernanda y sus manos recorriendo el culo y la cintura desnuda y la espalda de ella y los tetones de mi esposa pegados a al pecho escuálido de ese negro sobre la camisa verde chillón.
Y entonces escuché otra voz, un poco más aguda y rasposa
_Chucha mi pana usted no pierde el tiempo nunca _
Y otra figura entro en mi campo de visión y una mano más oscura cubrió la nuca de Fernanda que giró su cara para besarlo. Besar a Sonrisas, con su ridícula camisa estampada.
Y por un momento una mano de cada negro estaba sobre cada una de las portentosas nalgas de mi esposa.
Ella se alternaba besando a uno y a otro y Sonrisas tomó una de las manos de ella y la puso sobre su polla y ella acaricio y los besos sonaban en nuestro propio cuarto de manera impactante y soez y de pronto contuve la respiración, con súbito miedo de que me descubrieran.
Pero era imposible, porque estaban totalmente concentrados en lo suyo y me pregunté cómo diablos había sucedido esto, si cuando me fui de la disco, Bigotazos se estaba besando con la chica del vestido rojo.
Entonces recordé el móvil que estaba en mi bolsillo y le bajé el sonido por si Fernanda decidía mandarme un mensaje, Cuando enfoqué la visión en los agujeros espías del armario del voyeur, mi esposa tenía una mano en cada polla de sus amantes sobando sobre el pantalón.
Bigotazos le dio un azote en la nalga sobre el pantalón y Fernanda dio un tímido Ay! Como si fuera la primera vez que alguien le hacía eso en su vida.
_Que culo mami, que culazo tienes_ le dijo
_Perdón pero yo quiero hacer una cosa caballero_ dijo Sonrisas y comenzó a desatar el lazo del top sobre la nuca de Fernanda.
_A ver mi Reina_ dijo Sonrisas con su voz aguda y giró a mi esposa para situarse detrás de ella y así poder desatar el lazo del top con más facilidad.
Los tres, mi esposa y sus negros estaban en el borde de la cama. Bigotazos seguía besando y ahora sobaba sus tetas sobre el top que ya estaba cediendo y vi como caían los lazos que lo sujetaban y luego mi esposa levantaba los brazos para que ellos le sacaran el top sobre su cabeza.
Y la cabeza de Sonrisas asomaba por detrás de ella y besaba su clavícula, su hombro y luego su cuello mientras Bigotazos le comía la boca y ella gimió un poco, un gemido suave que encendió a los dos negros como no podía ser de otra manera y el flacucho llevó otra vez la mano de mi esposa a su polla sobre el pantalón.
Y entonces Sonrisas se concentró en desprender el sostén sin breteles que a duras penas contenía los pechos de Fernanda y supe que de un momento a otro mi esposa estaría desnuda frente a esos dos.
_Que tetones más ricos mami que tienes_ dijo Bigotazos mientras tiraba del sostén hacia abajo
_ ¿Te gustan?_ dijo Fernanda entre beso y beso
_Claro, son la ostia, la ostia bendita_ dijo el con esa voz grave que tenía
En ese momento el sostén cayó y sus pechos oscilaron pesadamente y luego orgullosamente se sostuvieron hacía arriba. Pechos llenos opulentos, blancos como la leche y pálidos con el pezón rosa en punta. Bigotazos se separó un poco para verlos mejor y ya las manos de Sonrisas se adueñaron de ellos, a la par que seguía besando su cuello y su espalda, Fernanda gimió y cerró sus ojos, Bigotazos se pegó a ella besándola en la boca, las manos de los dos negros se chocaban entre los pechos desnudos y el culo de mi esposa aún prieto por el pantalón de cuero.
Luego Bigotazos tomó a Fernanda como una muñeca y casi la arrojó sobre la cama, se dedicó a desprenderle el pantalón y quitarle las sandalias, mi esposa giró la cabeza hacia donde estaba yo y como antes lo había hecho la semana pasada, dijo te amo, en silencio, en un delicioso gesto de complicidad.
Sonrisas terminó de desnudarse casi al mismo instante en que Bigotazos estaba quitando el tanga a mi esposa, pude ver su cabeza de cabello rizado hundirse en el chocho de mi esposa, las piernas flexionadas de Fernanda no me dejaban ver los bigotazos hacer contacto con su coño pero podía imaginármelo perfectamente, también el largo suspiro de ella y su rostro desencajado me dieron una idea de la lengua de él hurgando y explorando la intimidad más recóndita de mi esposa.
_Chucha que delicia mi pana_ dijo Sonrisas retrepándose a la cama.
Tenía un cuerpo fibroso y musculoso como se adivinaba bajo la ropa, completamente lampiño y su pene era un verdadero pollon, imaginaba que tendría una buena polla, como en una porno interracial, pero el tamaño me impresionó y creo que a mi esposa también, porque dio otro largo suspiro al cogerla con su mano.
Sonrisas se dejó masturbar lentamente de rodillas en la cama y jugó con una mano en las tetazas de ella, mientras Bigotazos seguía haciendo estragos en su coño, ahora también se ayudaba con los dedos penetrando y acariciando, los pies de Fernanda se contrajeron y su mano libre se posó en la cabeza de bigotazos acariciando y aferrando su pelo renegrido con algunas canas, casi como un agradecimiento al tratamiento exhaustivo que estaba recibiendo allí abajo.
Su cuerpo parecía más escultural y blanco que nunca entre sus negros amantes, su piel me parecía de una lisura perfecta.
Pero a pesar de que estaba excitado y tenía una gran erección sentí un fuerte puntazo de celos, como no tenía desde la primera vez de ella con Javi, esa sensación también era de un placer intenso y doloroso en la medida en que se mezclaba con el morbo.
Y la belleza de Fernanda casi que me enloquecía de verla en esa situación, juguete erótico de dos tíos que habían ligado con ella en una disco de mala muerte.
La clásica rubia que quiere follarse a un negro a como dé lugar.
Y en ese momento en que todas estas cosas pasaban velozmente por mi mente, mi esposa se aferró con las dos manos a la cabeza de bogotazos y soltó un gemido lastimero y sentido.
_Me estás volviendo loca hijo de puta_ dijo soez.
Sonrisas se acercó más ella y guio la cabeza rubia de mi esposa hacía su costado y mi esposa comprendió el pedido y ahogó sus propios gemidos abriendo su boca y aprisionando de un bocado guarro, en un movimiento impulsivo, sin usar las manos, la impresionante verga de Sonrisas.
Y por el sonido acuoso que los dedos y la lengua de bigotazos provocaban en su coño, por la forma desordenada y desmañada en que mamaba la polla de Sonrisas, alternando chupetones y lambetones en sus grandes huevos, su melena rubia yendo atrás y adelante guiada por la mano de él en su nuca, comprendí que Fernanda estaba muy cerca de su primer orgasmo esa noche.
Y no me equivocaba, luego de unos minutos, sus piernas comenzaron a temblequear, con una mano seguía aferrada al pelo de bigotazos y con la otra apretó la polla de Sonrisas contra sus labios y así comenzó a correrse.
_Si mamí disfruta de la verga negra que te fuiste a buscar, disfruta_ decía Sonrisas
_ Acabo…la puta madre……. Ahhhh acaboooo…._ gimoteo ella
Nuevamente Fernanda ahogó sus llorosos gemidos metiéndose esa enorme polla en la boca. O la parte de ella que cabía en su boca.
Al pie de la cama bigotazos comenzó a desvestirse.
_Ahora te voy a zingar rubia, querías zingarte a un negro, pues lo vas a tener_ decía en tanto se desvestía.
_Que rico la chupas mi reina, así mami, así_ dijo Sonrisas quien ahora tenía los ojos cerrados y tiraba su cabeza hacia atrás.
El cuerpo de Bigotazos era escuálido, sus brazos y sus piernas raquíticas, casi sin músculos, tenía eso si una pequeña barriga cervecera y bastante vello rizado en el pecho.
Pero su polla era aún más grande que la de Sonrisas o tal vez esa era la sensación óptica de semejante verga en ese cuerpo tan esmirriado.
Casi se zambulló a comer las tetas de mi esposa como desesperado, ahora si veía sus bigotes hacer contacto con los pezones en punta de ella, su cuerpo exiguo sobre el cuerpo tan pleno y bien formado de ella era de un contraste que hizo que yo mismo estuviera a punto de correrme
Pasó sus delgados brazos bajo las rodillas de Fernanda, levantándole las musculadas piernas apenas y acomodó su pollon en la entrada de la vagina.
_Despacio Onei, por favor_ dijo ella sacándose la polla de Sonrisas de su boca.
Así que Bigotazos se llamaba Onei, en ese momento no comprendí bien el nombre que mi esposa había dicho.
_Tranquila mami, ya te dejé el coñito bien preparadito_ dijo él
Fernanda se mordió el labio y giró la cabeza hacia mí, siempre aferrando la polla de sonrisas con una mano.
_Ayyyyy_ dijo sentidamente cuando comenzó la penetración y todavía seguía mirándome, como con cierto asombro hasta que Bigotazos giró su cara para besarla en la boca y así mientras la besaba seguir enterrándose en ella por completo.
Y después su cuerpo despatarrado debajo de ese negro flacucho y casi mediocre, sus piernas aferradas a la cintura y el culo de bigotazos, también sus manos sobre la nuca y el hombro de él y su cara congestionada asomando sobre el otro hombro del negro, cuando este no la besaba.
Su cuerpo mecido por las embestidas que ese negro le propinaba
Onei/ Bigotazos hundiéndose dentro de ella, taladrándola con su polla a conciencia en ese misionero sentido y sin piedad.
Unas horas antes los estaba viendo bailar, ella, la mujer escultural, con su belleza casi nórdica de bestia de la selva negra y princesa, con la delicadeza de su rostro perfecto y lo dionisiaco de sus tetazas obscenas y su culo de guarra enfundado en el pantalón de cuero marrón, casi del propio color de Bigotazos.
El bailando casi desganado, pero sabiendo que allí en ese ambiente tenía todas las cartas ganadoras en la mano y luego esa otra mujer también hermosa que había aparecido e imaginé que Bigotazos tendría casi un harem solo con eso, ser negro, bailar bien, sus bigotazos y su gran polla. Y las blanquitas como Fernanda volviéndose locas con eso y el esposo cornudo espiando ahogado en el armario.
Y tuve que dejar de masturbarme ya casi a punto de correrme, porque sabía que si me corría no podría soportarlo, no podría seguir viendo ese espectáculo sin morirme de dolor.
_Así….así….así….._ repetía Fernanda como una especie de mantra mientras era embestida y seguramente esa enorme verga estaría bien dentro de ella ahora, llenándola por completo y si mi fantasía de siempre era verla dominada, allí la tenía otra vez, follada por un extraño, por un ligue de discoteca en nuestra propia cama.
Sonrisas se limitaba a mirar y a pajearse lentamente de rodillas sobre la cama a veces haciendo algún comentario como
_Si compadre, así hay que zingarse a esta rubia mi pana…. Así_
Y cuando se besaban, dulcemente por momentos, más violentamente otras, la suave boca de mi esposa ultrajada, por esos labios y esos bigotes ridículos, yo me estremecía y mi propia polla palpitaba.
Entonces mi esposa comenzó a correrse otra vez, sin palabras, con gritos lastimeros e ininteligibles, como un animal, montado y copulado en lo más profundo de la noche tribal.
Y en un momento pude ver su hermoso rostro vuelto hacia mí, sin conciencia, con sus ojos casi en blanco, su hermoso y perfecto rostro, ahora afeado, contraído, como poseído por alguna deidad vudú, en trance, transformada en una zombie del sexo.
Y cuando finalmente el cuerpo de Fernanda termino de contraerse en los espasmos del orgasmo, bigotazos se salió de ella.
_No……_ dijo mi esposa muy quedamente.
Y entonces él se retrepo sobre ella, sus piernas flacas y magras a los costados de las tetazas de ella y su gran polla erecta acomodándose en medio de los pechos opulentos de Fernanda, ahora sudados y enrojecidos y así en esa posición él le junto las tetazas con las manos y alojó su verga en ese canal y se folló suavemente ese espacio por unos minutos.
Y las hermosas y llenas tetas de Fernanda eran un buen hogar para esa polla marrón y reluciente por los propios flujos vaginales de ella.
Y las hermosas piernas torneadas de ella, flexionadas a los costados y entonces Sonrisas tomó uno de los pies de Fernanda y lo envolvió con su mano.
Y luego de unos minutos de masturbarse en las tetas de mi esposa, la polla de Onei siguió viaje hasta su boca y allí Fernanda le dio un sonoro beso en la punta y él ahora si se masturbó violentamente antes de meter su polla en la boca de ella para una última ofrenda.
Y siguió masturbándose con la mano mientras media polla seguía abrazada por los labios de mi esposa, su boca haciendo un esfuerzo por aprisionar y succionar esa cosa y finalmente, el esmirriado cuerpo de Bigotazos se estremeció anunciando su corrida.
_Si mami, traga toda la leche, toda el agua de coco es para ti rubia_ le dijo
Y se corrió dentro de su boca y la leche era tanta que superó lo que ella podía tragar y emergió blanquecina por las comisuras de sus labios y resbaló por los costados del hermoso mentón y el hermoso y blanco cuello de Fernanda.
Y cuando Onei terminó con sus contracciones y sus gemidos, con uno de sus dedos marrones recogió parte de ese fruto, de su propio semen, lo rebaño y se lo introdujo en la boca anhelante de Fernanda y esta chupo varias veces de su dedo como comprendiendo que era su deber tragar toda esa simiente desperdiciada,
Y luego él se dejó caer al costado de la cama con un gran suspiro.
_Su turno mi hermano_ dijo con esa voz grave y cavernosa
Y Sonrisas no se hizo rogar, tomó a mi esposa de los tobillos y la hizo girar sobre la cama, hasta quedar ella en cuatro patas, ofreciendo su culazo al nuevo amante.
Y este frotó su polla sobre los labios del coño y dejó caer un salivazo sobre el ano de mi esposa y supe lo que iba a pasar.
Sonrisas esparció la saliva sobre el ano con su pulgar
_Te voy zingar el culito mi reinita ¿lo quieres?_
_Si….._ dijo ella quedamente, recostando su cara sobre la cama
_Hazlo despacio…….. Por favor……_ volvió a decir mi esposa
_Si mami…tu tranquilita….…_ dijo él y la penetro levemente por el coño, a lo que ella gimió quedamente
Luego volvió a esparcir más saliva con el dedo sobre el culo y mi esposa era una verdadera yegua, esperando ser montada, imponente, su cintura diminuta, sus piernas poderosas, sus tetones cayendo pesadamente en esa posición, la espalda perfecta en sus líneas que Sonrisas estaría admirando, la rotundez de sus nalgas, su rostro apoyado en una de sus mejillas sobre la cama y sus ojos entrecerrados vueltos hacia mí y comprendí que me estaba mirando, que toda esa ofrenda era en parte para mí, para que yo la disfrutara.
Aunque no había sido mi fantasía y el dolor y los celos se mezclaban agudamente con el placer como un estilete que me punzaba impiadoso.
Y Sonrisas hizo un corto movimiento y ella lanzó un gemido lastimero y el seguía apuntando con su polla, dirigiéndola con la mano sobre el desprotegido culo.
_Despacio Antú, por favor_ dijo ella y así como antes con Oneí en la misma circunstancia me fue revelado el nombre de Sonrisas, no sé y tampoco lo supo Fernanda si era un nombre verdadero o un simple apodo.
Antú/Sonrisas en un gesto de concentración total seguía penetrando lentamente, seguía horadando esa piedra con paciencia de viento y de mar
_Tú tranquila mami, que te va a encantar_ le decía
_Aayyy_ dijo mi esposa lastimeramente.
_ Oneí abre el cajón de la mesilla, hay un lubricante en gel tómalo por favor_ dijo Fernanda siempre mirando en mi dirección y yo sabía que revelar esa intimidad también era humillarse un poco más.
_Claro mami, estabas preparadita coño_ dijo el negro casi riéndose
Se lo alcanzó a Sonrisas y pude ver como se sonreían con complicidad a espaldas de ella.
_Así que tu esposo el doctor te tiene bien entrenado el agujerito_ dijo Antú/Sonrisas
_Pero tu esposo no la debe tener tan grande como este negro ¿No es verdad bebé?_ dijo Bigotazos, muy relajado
_No…_ dijo ella siempre mirándome
Entonces ella entrecerró los ojos con un gesto de dolor-placer, porque Antú había arrojado un buen chorro de gel sobre su polla y el ano y dejo resbalar su verga un poco más en la lenta penetración.
Comprendí que seguramente ese detalle de nuestra intimidad, que era casada, que yo era médico, habría sido revelado en el viaje en coche hasta aquí y tal vez Fernanda les había contado eso como una forma de despertar el morbo de los hombres o para su propia excitación, que supieran que era una mujer casada, que su marido estaba fuera de casa, tal vez de guardia en un hospital.
Un sonoro Plass!! de un azote en el culo de mi esposa me sacó de mis divagaciones, Bigotazos/Onei de rodillas al lado de Sonrisas/Antú había decidido participar de ese modo en la suave penetración anal
Y luego otro azote que dejó la nalga de Fernanda temblando y enrojecida y que fue debidamente protestado por mi esposa.
_Ayy bruto_ dijo ella
Entonces Bigotazos se sentó en la cabecera de la cama y tomó el rostro de mi esposa con las dos manos.
_Mírame rubia, quiero verte a los ojos mientras te dan por esa colita rica_ le dijo
Y sosteniéndole la cara la miraba fijamente, mientras Antú seguía abriéndose paso con su polla en el culo de mi esposa.
_Esto querías mami cuando fuiste a la disco, ¿No mamacita? Que un negro cabron te zíngara el culito ¿No es cierto?_ dijo Bigotazos
_Si…_ dijo ella siempre mirándole a los ojos
_ Mi vergota ya se está despertando otra vez rubia, sabes lo que tienes que hacer ¿No es cierto?_
La polla del negro ya se estaba poniendo morcillona, Fernanda la cogió con una mano.
Plass! un nuevo azote en el culo, esta vez propinado por Antú y un cambio de velocidad en la penetración anunciaban que la culeada era todo un éxito.
_Ahhhh…si…si……_ dijo ella
_ ¿Te folla bien el negro ese culo de zorra que tienes?_ dijo Bigotazos
_SI… muy bien_ dijo ella, con voz temblorosa, siempre mirándole a los ojos y asintiendo también con la cabeza.
Bigotazos le dio un morreo sonoro en los labios y eso pareció a enardecer un poco a Sonrisas que aceleró la penetración anal y le dio un nuevo azote en el culo a mi esposa y luego otro y ya veía yo el movimiento pélvico más ampuloso de Antú que a diferencia de Bigotazos era todo musculo y fibra.
Entonces Bigotazos se puso de rodillas frente a Fernanda y esta engulló su polla como obedeciendo a una orden tácita. A la vez su escultural e imponente cuerpo se estremecía taladrado y empujado hacia adelante por la polla de Antú/Sonrisas.
Luego de que mi esposa se corriera con una polla negra en la boca y otra en el culo, Sonrisas que era el más bailarín de los dos puso música en su móvil, una bachata e hizo que Fernanda se incorporara hasta quedar de rodillas en la cama, su espalda pegada a su pecho musculoso y él sin sacar su polla del culo de mi esposa, era como si bailaran cadenciosamente.
Ahora Sonrisas la besaba en la boca girando su cara, la besaba con mucha ternura y dulzura, su enorme lengua jugaba con la delicada lengua de ella y recorría toda su boquita, entrando y saliendo y Bigotazos se entretenía en lamer y mamar sus tetones hasta cansarse, ella lo premiaba acariciando su cabeza rizada y algo canosa.
En un momento dado Bigotazos le masturbó el coño mientras Sonrisas seguía dándole por el culo, hasta que ella se corrió una vez más.
Ver a los tres así de rodillas en la cama, un negro delante y otro detrás de mi esposa, era infartarte y bastó que rozara apenas mi polla para que me corriera yo por primera vez.
Y lo que vino después hizo que mi erección no terminara de morir, pues Bigotazos de frente a ella, apunto su enorme polla al coño de mi mujer y así en esa posición que se adivinaba tan incómoda, comenzó a follarla haciendo una doble penetración extraña y que no llegaba a concretarse totalmente, porque los tres estaban de rodillas en la cama.
Y al ritmo de la bachata sensual e hipnótica, el cuerpo de Bigotazos se fue pegando más al de ella hasta que fue un hecho que su polla estaba dentro del coño de mi esposa.
Al mismo tiempo que Sonrisas seguía en su culo.
Y otra vez fue como una extraña danza ritual, en donde mi esposa era el sacrificio humano de aquel rito umbanda o vudú, y era devorada por los dos negros que la besaban dulcemente alternándose en la boca y en los hombros y en el cuello y parecían estar tan sincronizados en la música y en la cadenciosa penetración, Fernanda totalmente entregada, que por un momento solo sentí el éxtasis de ellos tres y de que era un acoplamiento bellísimo y primigenio
Y Fernanda volvió a correrse sumida en un trance profundo, con los ojos en blanco, empalada de una manera casi mágica por sus dos amantes negros y caribeños.
Y yo volví a correrme y entonces, tal vez por la falta de oxígeno del lugar donde estaba, por primera vez en todas nuestras aventuras juntos, sentí como un mareo y fui resbalando por la pared del armario hasta quedar sentado en el suelo, con mis piernas flexionadas y mientras seguía escuchando la música de bachata entremezclada con los gemidos de mi esposa, me desmayé.
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- Relato #201728— title-regex: contiguous parts (5 -> 6)
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