Mi diario de ninfómana, parte I
El hotel está vacío y el trabajo puede esperar. Cuando dos jóvenes camareros compiten por su atención, Ana decide que esta noche no será como las demás: va a disfrutar de ambos, sin límites ni compromisos, hasta que el placer la deje sin aliento.
Hola a todos, me llamo Ana, tengo veinte y algo años (ya sabéis, las chicas nunca decimos la edad exacta), trabajo de software developer (o sea, programadora informática, pero es que en ingles suena más importante) en una empresa de consultoría, vivo en una pequeña ciudad de Galicia, en el noroeste de España, una zona preciosa, os la recomiendo para venir a visitar, eso sí, venir en verano, que el resto del año no para de llover. Pero nada, sigo a lo nuestro, que ya estoy divagando, y si estás leyendo esto imagino que es porque has leído el título y quieres saber lo de ninfómana, a que si? Aaaah, cochinos y cochinas, como os conozco, si somos todos iguales, en cuanto oimos algo del sexo todos afinamos la oreja... Eh, que no es nada malo, ¡que yo también lo hago!!
Pues eso mismo, que soy una ninfómana, ¿y qué? no pasa nada!! Bueno, algo sí que pasa, que hay días que no puedes controlar esa "cosita" que me empieza revolviendo en las tripas y me acaba quemando en el coño si no me echan un buen polvo. Pero aparte de eso, nada especial, en el fondo sólo soy una chica que vive la vida y que disfruta con el sexo, sin compromisos ni limitaciones, lo cual en principio está muy bien pero que luego me ha causado algunos problemillas, pero bueno, cada una es como es, que le vamos a hacer... Pero, ¡eh, cuidado!, No penséis que por ser ninfómana soy una chica fácil, que va, todo lo contrario!! No me voy a la cama con cualquiera, me gusta seleccionar bien a mis sementales, ¡así luego no tengo desengaños!! Eso sí, cuando pillo a uno bueno, de esos que sabe tratar a una mujer, lo dejo seco, jajajaaa, y he de admitir que dejar seco a un hombre es mi especialidad, de follarlos hasta dejarlos tan secos que no se les pone dura ni con tres viagras, y si aún son capaces de empalmarse, que se corren y no sale ni una gota más de sus pollas, jajajaaa, lo que llamo yo dejarlos con el depósito a cero. Pensaréis que qué suerte ser así, poder disfrutar de esta forma, ¿a que sí? Pues no, ya os digo que con este nivel de actividad sexual, me he vuelto muy exigente, porque he tenido muchas decepciones con tíos guapísimos y que luego en la cama son un desastre, o tienen minipichas, o no aguantan nada, o lo que es peor, piensan que complacer a una mujer es darle al metesaca y para casa. Qué mal, ¡esos son los peores! Los mejores sementales que he tenido, no son lo que tienen pollas enormes (aunque he de reconocer que me encanta que me follen pollas enormes, me vuelven loquita), ni tampoco los que tienen mucho aguante (porque me gusta probar semen a menudo, y no me gustan cuando tardan tanto en correrse, prefiero a los que acaban antes y pueden repetir rápido). Mis mejores amantes, lo que tengo para ocasiones especiales cuando quiero quedar bien complacida, con sólo dos o tres excepciones, son señores ya mayorcitos, casados y en sus cuarenta o cerca de cincuenta, algo en forma pero no precisamente guapos ni delgados (vamos, con barriga cervecera), que sus mujeres ya no les follan, por lo que cuando quedamos tienen unas ganas de coño que no veas, saben lo guarra que soy y no tienen problema en follarme por todos los sitios, comerme toda, especialmente el coño y el culo que también me vuelve loca, y cuando la polla ya no les aguanta más, volver a repetir usando sus dedos y mis juguetes, así hasta quedar todos agotados, ellos con las pelotas vacías, y yo con mis agujeros destrozados y llenos de leche, esos sí son los mejores polvos!! Alguno de ellos, me ha llegado a pedir matrimonio, que dejaba a su mujer ¡y a sus hijos!!, pero en fin, no quiero uno sólo, quiero disfrutar de más hombres, de todos lo que pueda...
La verdad es que en la cama soy una guarra, tan caliente que me gusta prácticamente de todo en el sexo, sólo pongo el límite en cosas de bondage, sado y bdsm, la verdad es esas cosas no van conmigo, hacer daño y mucho menos que me lo hagan, salvo algún cachete como máximo, aunque por lo demás, no tengo problema en cualquier actividad del sexo, incluso el sexo duro pero manteniendo el respeto, en el fondo me encanta que me follen bien duro, hasta dejarme con todos mis agujeros doloridos, me encanta follarme a dos tíos a la vez, me vuelve loca que me inunden de semen por toda la cara y las tetas, y también que me obliguen a tragar una o varias buenas corridas, que me follen una y otra vez hasta dejarme reventada y hasta dejar a los hombres agotados... Puedo decir sin miedo a equivocarme que en el sexo creo que probado de todo. Buf, ya me pongo cachonda sólo de escribirlo.
Seguro que estaréis pensando, mira, la típica niña pija que ha tenido todos los caprichos que ha querido en la vida, ¿a que sí? Pues lo siento, ¡no fue así, ni de lejos! Ahora estoy muy bien, tengo un buen trabajo, me pagan muy bien, gano de sobra para vivir sin privarme de nada, a mi aire y sin depender de nadie. Pero no siempre ha sido así, es más, es así desde hace sólo un par de años, antes tuve una vida dura, muy muy dura, lo que se suele llamar una puta mierda de vida. Para que os hagáis una pequeña idea, mis padres eran drogadictos, estaban totalmente enganchados al caballo, como decían en la calle en sus tiempos. Bueno, en realidad eran mi madre y el gran hijo de puta de Andrés, mi padrastro, el que estaba liado con mi madre, porque no sé quién es mi padre, y seguro que nunca lo voy a saber. En sus peores tiempos de la droga, mi madre se prostituía en la calle para sacar para sus dosis, lo hacía por lo que le dieran y sin ninguna protección, y de aquellas transacciones sin control salió un embarazo y de ese embarazo vine yo, así que difícilmente sabré nunca quién es mi padre, aunque tampoco me importa lo más mínimo. Cuando era niña fantaseaba en cómo sería mi padre, que vendría a sacarnos a mi madre y a mí de aquella mierda de vida, pero no, claro, nunca vino nadie, pero pensándolo bien, lo cierto es que mi padre no podía ser un buen tipo, alguien que se follaba sin protección a una yonki de la calle no tiene ni dos dedos de frente, no puede ser alguien normal. En fin, ya no me importa en absoluto, y tiene la ventaja que no te ofendes cuando me llaman hija de puta, jajajajaja.
Mi madre ya no está enganchada, pero mantiene una vida bastante desordenada y sigue frecuentando malas compañías, malvive de su mierda de pensión de jubilación de drogadicta, dedicada casi en exclusiva a comprar alcohol, y no del de las heridas, y aguanta con su ración periódica de metadona, el alcohol y su tratamiento del VIH, del cual afortunadamente me salvé de que me contagiaran. Andrés, el hijo de puta de mi padrastro, afortunadamente está criando malvas gracias a un mal chute, espero que el muy cabrón esté en el peor círculo del infierno, se lo merece, una puta lástima que no hubiera pillado ese mal chute mucho antes, me hubiera ahorrado muchas de las peores etapas de mi vida. Debo deciros que si hoy os estoy escribiendo estas líneas no es gracias a ellos, todo lo contrario, es gracias a mi abuela, que fue quien realmente me cuidó y me educó, es gracias a ella que estoy viva, si no, hubiera acabado igual que el bebé de Trainspotting (uyyy, se me ha escapado el spoiler, si no has visto esa peli ya te imaginas cómo va a acabar el bebé...). No os daré ahora más detalles, los dejaré para otra historia más adelante, solo deciros que el hijo de puta de mi padrastro nos maltrataba, tanto a mi madre como a mí, y me refiero a que no sólo nos pegaba, ya me entendéis. Y no vale echar la culpa a la droga, es que era un auténtico cabrón. Supongo que ahora empezáis a entender de dónde viene mi peculiar y sarcástico sentido del humor.
Pero volvamos a lo nuestro, lo de ninfómana y lo que hago aquí. Pues resulta que uno de mis últimos sementales es psicólogo, llevo varias buenas noches con el y es muy bueno (quiero decir como semental, doy fe que es muy bueno, de psicólogo ni puta idea de cómo será), como hubo buen feeling le conté un poco de mi vida, obviamente quedó un poco sorprendido, no es la típica vida que te cuenta una chica aparentemente bien, educada, universitaria y trabajadora (joder, que bien los engaño), y también un poco desencantado, por algo muy típico de la mayoría de los hombres que me voy encontrando, lo que yo llamo el síndrome de la virgen, que no es que se encuentren con una aparición como la de Lourdes, sino que cuando nos follan se piensan que todas las mujeres somos casi vírgenes, con muy pocas horas de vuelo, y muy pocos hombres pueden entender a una mujer que le reconoce que me haya follado más hombres que pelos tengo en el coño, y no tengo pocos pelos ahí abajo. No os voy a decir una cifra, la verdad es que nunca me he puesto a contar a los tíos que me he follado, pero son unos cuantos, ¡y aún tengo menos de 30 años!! En fin, que le conté que tengo una buena colección de muescas en la culata, y él me dijo que debería escribir las historias, no como un libro, más bien como una colección de blog, que con mi simpatía natural seguro que tendrían mucho éxito, y también me dijo que me ayudarían a librarme de algunos de los fantasmas de mi pasado. Quiero pensar que no me estaba sugiriendo que estoy chalada, y que sólo fue un comentario casual. En cualquier caso, lo pensé y tiene razón, no pierdo nada. También lo hablé con un gran amigo y antiguo semental, un señor ya maduro y bisexual que me enseñó las delicias de los tríos bisexuales y lo divertido que es follarse a un tío con un arnés, que también escribe sus historias y me animó a escribir las mías, y que me ha guiado un poco en el estilo.
Pues eso, que os iré contando en relatos en este formato algunas de las aventuras de mi jodida vida, espero que me vayáis sugiriendo por donde os gustaría que fuera avanzando.
Lo primero, deciros como soy, así os podéis hacer una idea, como os dije estoy cerca de los 30 años, pero aparento un poco menos esa edad, es más, con mis gafitas redondas tengo la típica carita dulce de niña buena que hace que si no voy muy arreglada aparento muy jovencita, es más, hasta hace muy poco tiempo siempre me pedían mi identificación a la entrada de las discotecas, aunque realmente solo hay que fijarse un poco en las arrugas de mis párpados, fruto de las numerosas malas noches que he pasado, para saber que incluso sobrepaso esa edad. Soy morena, bajita, ojos marrones, media melena, más bien delgada pero con algo de curvas de caderas, culo no muy grande pero redondo y respingón, y con las tetas pequeñas (buff es la parte que menos me gusta de mi cuerpo, si tuviera un buen par de melones follaría aún más, jajajajaaaa). La verdad es que no soy una top model (difícil serlo cuando no llegas ni a 160 de alto), y mis medidas están muy lejos del 90-60-90, y es que si quitamos mi cara de niña buena, que dicen que soy muy guapa, no soy ningún bombón, es más, yo diría que soy la típica chica de normal a debajo de la media. Tener este físico me ha ayudado, no soy la típica hembra que hace volver miradas, todo lo contrario, suelo pasar bastante desapercibida.
Voy a empezar por una historia muy reciente, hace unos días viajé a Madrid, por un evento de mi empresa, ahora que por fin va acabando la pandemia ya empezamos a poder viajar, aunque era el típico evento aburrido de invitar clientes y lamerles el culo para que nos compren más programas, según acabó la cena la mayoría de los asistentes se fueron de copas, y yo puse excusas de trabajo para quedarme en el hotel. La verdad es que me encanta estar estos días fuera de mi casa, puedo buscar amantes y follarme a quien encuentre, pero con cuidado de que nadie del trabajo me vea, si me empiezo a follar a compañeros del curro o me ven follandome al primero que se me arrima tendré problemas, así que debo ser cuidadosa en ese sentido.
Otras veces me iba del hotel en cuanto mis compañeros y clientes se iban, para buscar algún local de copas y tratar de identificar algún maduro con falta de sexo, que son los que mejor me responden, es una suerte haber trabajado de camarera en locales de copas nocturnos, cazo al vuelo a ese perfil de individuos y ya tengo un par de truquitos para llamar su atención y que nunca fallan, pero esa noche yo tenía mucho trabajo pendiente, realmente no era una excusa, tenía que acabar unos trabajos, y me quedé trabajando con el laptop en el restaurante del hotel donde me alojaba y se celebraba el evento, ya casi estaba vacío y me encontraba más cómoda allí que sola en la habitación, al menos veía pasar a la gente, la verdad es que estaba cansada y no me había planteado tener un rollo esa noche, en cuanto acabase me iba a dormir. Quedaban dos camareros en el salón, ya casi no tenían trabajo y se veía que estaban un poco aburridos, se acercaron a mi varias veces a preguntarme si quería algo más, muy atentos y con mucha amabilidad, y siempre les respondía muy amablemente que no, que estaba trabajando, y entonces ellos me traían de cada vez un cóctel, siempre sin alcohol, y me hacían alguna broma o algún comentario simpático, que siempre me arrancaba una sonrisa, la verdad es que eran muy atentos, y en las últimas visitas a mi mesa me fijé un poco mejor en ellos, eran jovencitos, más jóvenes que yo, con la ted algo oscura, casi mulatos, altos, delgados, aparentemente bastante musculados, la verdad es que estaban bastante buenos y al fijarme en ellos me empecé a excitar al pensar en cómo sería el tamaño de sus pollas, como uno de mis juegos de imaginación, porque habitualmente no me enrollaba con chicos jóvenes, sabía que daban mal resultado como sementales, habitualmente buscaba hombre adultos, más sobre la treintena, que suelen dar mejor resultado en la cama. Pensé que tendría que masturbarme al llegar a la habitación, afortunadamente siempre viajo con algún juguete, y fui a pagar, estaban en la barra y me dijeron que me invitaban a los cócteles, yo les di las gracias y les dije que no hacía falta, que me los pagaría la empresa, pero ellos insistieron y no me dejaron pagarlos, les di las gracias y les pedí que me guardaran un momento el laptop mientras iba al baño, tanto cóctel había llenado mi vejiga. Al volver, los vi discutiendo muy acaloradamente, tanto que vi que se acercó uno de los jefes de sala a parar la discusión, cuando el jefe se fue me acerqué y les hablé,
(Ana)-Os han reñido por mi culpa? Lo siento, ya os dije que pagaba esos cocteles!!
Uno de ellos, el que marcaba como Felipe en la etiqueta de su chaqueta, me contestó, con ese acento centroamericano tan característico, pero que no era capaz de ubicar su origen,
(Felipe)-No, no, señorita, no fue por usted, es por mi hermano pequeño, aquí el Luis, que siempre se quiere meter en líos, y cuando trataba de convencerlo, ¡llegó el Boss!! (Ana)-¿Y en que lío te querías meter, Luis? Le pregunté riéndome, yo se lo dije de forma inocente, pero por cómo se quedó todo ruborizado, es que algo iba conmigo... (Felipe)-No, señorita, nada importante, quería hacer algo inadecuado, ¡y yo se lo quería hacer entender!! (Luis)-No, no mientas, yo tuve la idea de invitarla primero, pero al decirlo, ¡la querías invitar tú!!
En ese momento, me di cuenta, no era una discusión, ¡era una pelea de machos!! Y al mirarlos con una sonrisa de oreja a oreja, se dieron cuenta que los había descubierto, y ambos se ruborizaron, e intentaron disculparse, pero les corté,
(Felipe)-Señorita, no, no es lo que... (Ana)-Chicos, por favor, no me llaméis así, me hace sentir vieja, me llamo Ana, no os vais a pelear, ¿o sea que los dos me queréis invitar a tomar algo? Pues me encantaría, ¡de verdad!
Al decir eso, ambos sonrieron más relajados, y dijeron,
(Luis)-Si, señorit..., Perdón, Ana, quieres venir a tomar una copa con nosotros? (Ana)-Chicos, estoy cansada, me duelen los pies, es tarde y tengo que madrugar, y no me apetece caminar, ¿a qué hora vais a salir? (Felipe)-Ahora, ¡en 15 minutos! Dijo, con algo de tono triste, por mis palabras les parecía que iba a decir que no, pero los sorprendí... (Ana)-Vale, estoy en la habitación 703, os espero en 15 minutos, traer algo de beber, ¡pero para mí sin alcohol!! Al escuchar aquello, se quedaron sorprendidos, mirándose uno al otro, (Luis)-Los dos? Seguro? (Ana)-Si, los dos, ¿tenéis algún problema? Sólo vamos a tomar algo... Y sacudieron la cabeza negando, y añadí, (Ana)-Pues venga, os espero allí, ¡no os retraséis!!
Cogí mis cosas, y me fui a la habitación, tenía el tiempo justo para darme una ducha, estaba toda sudada de todo el día trabajando y lo estaba deseando para relajarme un poco, y sobre todo descalzarme, porque los tacones me estaban matando, nada más llegar me desnudé y me fui a la ducha. En la ducha pensé en cómo iba a acabar esta noche, ellos ya se estarán haciendo ilusiones, y yo ya estaba cachonda pensando en hacer guarradas con ellos, pero la verdad es que me sentía muy cansada, pero pensé, bueno, primero que vengan y luego lo iremos viendo. Me estaba secando el pelo cuando escuché la puerta, me puse el albornoz y les abrí, entraron, pero se quedaron un poco sorprendidos, veían claro que estaba desnuda debajo del albornoz, pero a mí no me importaba estar así, y ellos no dijeron nada. Sirvieron lo que traían de beber, un cóctel sin alcohol para mí y ron añejo para ellos, además de una botella de champán que no abrieron. Me fui al baño a vestirme, pero me sentía muy cómoda así, sólo me puse un tanga, me volví a poner el albornoz y volví con ellos, que mientras pusieron música, nos sentamos alrededor de la mesa de escritorio de la habitación y empezamos a hablar, temas para conocernos un poco, que eran de Venezuela y que llevaban poco en España, que eran técnicos de sonido y buscaban otro trabajo, algo de lo suyo, pero el hotel les valía para ir tirando. Se quitaron la chaqueta del uniforme, habían venido directamente, sin cambiarse de ropa, y se quedaron en camiseta, seguimos hablando y tomando la copa, riéndonos de las bromas que decían entre ellos y yo les seguí, estaba claro que me estaban intentando conquistar, les seguí el rollo hasta que el más mayor hizo un comentario sobre su ropa,
(Felipe)-Odio este uniforme, es muy feo, pero encima es incómodo, ¡no sé cómo lo aguantan! (Luis)-Todo el día con este uniforme, ¡no lo soporto!! (Ana)-¿Lleváis todo el día de uniforme? Estáis igual que yo, llevo todo el día de vestido y tacones, ya no lo soportaba, os entiendo, ¿no os cambiáis al salir? (Luis)-No, no nos lo permiten, ¡debemos entrar y salir con el uniforme!! (Ana)-Que mal, ¡estar así todo el día!! ¿No os apetece una ducha?
Les dije, pensando que también les apetecería estar más cómodos, y ambos asintieron, y Luis fue disparado a la ducha, no tardó mucho, y vino vestido sólo con sus calzoncillos, la verdad es que el cabron estaba muy bueno, como sospechaba era delgado pero muy fibroso, ¡era todo músculo! Según salió, Felipe también se fue a la ducha y tardó aún menos en volver, aún con la piel mojada y solo en calzoncillos. Los dos llevaban calzoncillos tipo boxer, bastante flojos, por lo que no pude apreciar si estarían bien armados, pero algo en mi sexto sentido femenino me decía que sí, que allí debajo tenía que haber dos buenas armas. Estaba claro que a esas alturas los dos sabían que iban a tener rollo conmigo esa noche, pero yo estaba segura que pensaban que sería para uno sólo de los dos, ya que no paraban de competir, muy de buen rollo, pero era una pelea de machos, y la verdad es que yo los animaba, porque quería ver hasta dónde llegaban. En cualquier caso, la charla era divertida y muy amena, tenían mucho sentido del humor y se tomaban muy bien mis peculiares salidas de tono. Pero lo más divertido es que a esas alturas yo ya había decidido pasar la noche con los dos, estar con dos hombres no era algo nuevo para mí, ya había estado varias veces con dos, con tres e incluso una vez con cuatro hombres, pero es algo agotador, te quedas satisfecha pero destrozada, y aunque en general me gustaban los tríos, tanto con hombres como con mujeres, procuraba no pasarme con esas experiencias.
En medio de nuestra charla tan amena, en la música pusieron algunos ritmos tropicales, el más jovencito me preguntó si quería bailar, yo le dije que no sabía bailar eso, y no tardó ni un segundo en sacarme al medio de la habitación a enseñarme algunos pasos, la verdad es que soy muy patosa bailando, pero él se las arregló para que aprendiera, esos bailes con tantos rozamientos hicieron que mi albornoz se soltara, dejando mis tetas al aire, y el pobre quedó todo avergonzado, no sabía cómo disculparse,
(Luis)-Uy, perdón, Ana, lo siento, yo...
Pero yo me reí, sin darme mucha prisa me tapé de nuevo el albornoz, y agarré de la mano a Felipe,
(Felipe)-No pasa nada, tranquilo!! ¡¡A ver Felipe, enséñame tú algún paso!!
Felipe era claramente más tranquilo, más mayor y no tan lanzado como Luis, pero en esos bailes también se animó, pude notar su mano varias veces en mi culo, y cuando me pegaba mucho a él ya tenía bastante dura la entrepierna, también se estaba poniendo cachondo. Luis se acercó y dijo,
(Luis)-¡Me toca a mí otra vez!!
Y me agarró de la mano, yo me solté de Felipe, cosa que no le hizo mucha gracia, y volví a bailar con Luis, que se movía muy rápido y volvió a soltar mi albornoz, y dije,
(Ana)-¡Que incómodo es esto para bailar! ¿No os importa que me lo quite?
Y al mismo tiempo que lo decía, dejaba el albornoz en el suelo, quedando vestida únicamente con mi minúscula tanguita, ambos se quedaron muy sorprendidos, pero Luis reaccionó primero, me volvió a agarrar de la mano y siguió bailando conmigo, pero esta vez no disimulaba nada cuando se pegaba a mí o me tocaba el culo, hasta que en una de esos pasos, al acabar la canción sin decir nada me abraza y me empieza a besar en la boca, un beso muy apasionado, con mucha lengua, mientras me acariciaba la espalda y el culo, y yo, ya totalmente cachonda, me pongo a tocarle el paquete, y como sospechaba tenía un buen tamaño ¡y ya estaba toda dura!. Me pareció que solo habían pasado unos segundos besándonos cuando escucho que se abre la puerta de la habitación, me separo un segundo y veo que era Felipe, ya con el pantalón puesto, que se iba a ir, y dice,
(Felipe)-Señorita, ha sido un placer, ya veo que ha hecho su elección, y Luis, pórtate bien!!
Yo me reí, me solté de Luis, y fui hasta la puerta, la cerré otra vez, tomé de la mano a Felipe y lo llevé de nuevo hasta dónde estaba Luis, allí a su lado empecé a besar igual de apasionada a Felipe, ambos se quedaron muy sorprendidos, y les dije,
(Ana)-Chicos, os quiero a los dos, ¿o tenéis algún problema en compartir a una mujer?
Ellos se miraron entre ellos, muy sorprendidos, yo le suelto de nuevo el pantalón a Felipe, y empiezo a acariciar a ambos el paquete, por encima de sus calzoncillos, entonces ambos sonrieron y sin decir nada, se pusieron a besarme y acariciarme, cerré los ojos y disfruté del momento, me encanta cuando dos bocas y cuatro manos recorren mi cuerpo, y les dije,
(Ana)-Joder, ya veo que no os importa compartirm...
Pero ya casi no pude acabar, uno de ellos, creo que Luis por como movía la lengua en mi boca empezó a besarme de nuevo, mientras sentía otra boca lamiendo mi cuello, bajé mis manos hasta sus paquetes, y ya no me corté, está vez las metí por debajo de sus calzoncillos para comprobar directamente el armamento disponible, y mi sexto sentido femenino no me había engañado, ¡vaya dos calibres había allí dentro! Les bajé un poco los calzoncillos y empecé a masturbarlos, y ellos también se lanzaron, casi al mismo tiempo una mano bajó hasta mi coño y otra hasta mi ano, no pude evitar soltar varios gemidos al notar como jugaban con mis agujeros, lo hacían muy bien, con mucho cuidado de no lastimar, pero claramente buscando mis orificios con sus dedos, y más aún cuando una boca empezó a morder mis pezones, me puse ya muy excitada, pensé que tenía que escapar de aquellos dedos o me iba a correr allí mismo, lo cual no me gusta nada, siempre quiero llevar el control y que el otro se corra primero, y los muy cabrones estaban consiguiendo ponerme muy cachonda, así que me solté de su boca, me agaché y con mis manos les bajé a ambos sus calzoncillos hasta el suelo, en ese momento pude apreciar bien esas dos pollas enormes, negras y con un glande rosado también enorme, ambas pollas saltaron como si tuvieran un muelle y quedaron apuntando hacia el techo, eran muy grandes, las mejores que había visto en mi vida, y os puedo asegurar que las he visto muy buenas, de todos los colores y tamaños. La vista de eses dos penes enormes delante de mi cara me puso aún más excitada, y noté como mi chochito se inundaba, me metí una de ellas en la boca, era tan grande que apenas me entraba un poco más que el capullo, pero empecé a chuparla con intensidad mientras masturbaba la otra polla, y escuché un gran gemido de Luis, el afortunado con el rabo en mi boca, estuve así unos segundos, hasta que cambié de polla y metí la de Felipe, que tampoco pudo evitar otro gemido, la polla de Felipe entraba mejor, no era tan gruesa, pero era claramente más larga, me entraba mejor en la boca, hasta la garganta, pero aún quedaba mucha fuera, imposible de tragarla, mientras los seguía oyendo,
(Felipe)-Señorita, vaya boca tiene, que bien lo hace, ahhhhj, ahhhh, ¡que bueno!!! (Luis)-Si, ahora a mí, que bueno, más, chúpame más, ahhhh, ahhhhh, ¡que bien lo hace señorita!!
Seguí así unos segundos, cambiando de chupar una polla a la otra, pero en uno de los cambios Felipe no dejó seguir, también se agachó y me sujetó por las piernas para tomarme en aire, y me llevó a la cama, dónde me tumbó boca arriba. Normalmente soy yo quien lleva la iniciativa y el control en la cama, pero esa noche estaba un poco cansada, y además tenía curiosidad por ver cómo se las apañaban juntos, después de cómo se habían peleado por mí. No tardé nada en saberlo, sin decir nada Luis se puso a mi lado y volvió a meterme la polla en la boca, me hizo daño y me quejé pero él siguió, volvió a empujar su polla hasta mi garganta otra vez y me ahogaba, así que me puse sería, le agarré las pelotas con una mano y se las apreté bien fuerte, incluso clavándole mis uñas, cada vez que me empujaba la polla tan fuerte, y como siempre, funcionó muy bien, vaya si funcionó, empezó a ir con más cuidado y yo empecé a disfrutar de aquel pollón en mi boca, cuando de repente noté un latigazo en mi clítoris por el que no pude evitar un grito de placer, bajé la vista y pude ver que Felipe me estaba comiendo el coño, ya me había quitado el tanga, me había abierto las piernas y allí estaba con su boca, ummmmm qué bien lo hacía, no pude evitar ponerme a gemir como una cerda,
(Ana)-Siiiii, ahhhh, muy bien, me guuuusta, asiiii, síii!!!
Nada más decirlo me volví a la carga con la polla de Luis en mi boca, saboreando la polla de Luis y disfrutando de la boca de Felipe, cuando de repente noto que para de comerme, lo miro y veo que se ha levantado y se dispone a penetrarme, apenas tengo un segundo para quitar la polla de Luis de mi boca para decir,
(Ana)-Por favor Felipe, despacio...
Y me frota su polla por el coño y me la va metiendo, muy poco a poco y con cuidado, está claro que el muy cabrón sabía lo que hacía, con esa enorme polla no todos los coños aguantan, pero al momento vi en su cara que parecía sorprendido de que me entrara tan suave, no contaba con mi coño ya acostumbrado a dilatar y mojarse. Estuvo moviéndola despacio dentro de mí unos segundos, en ese momento pensé que el muy cabrón no se había puesto una goma, ni siquiera había preguntado si podía follarme a pelo, no tengo problemas de embarazo porque tomo la píldora desde hace años, pero aún así me gusta que me pregunten primero, pronto sus movimientos me pusieron a mil y al notar que yo empezaba a gemir, el muy cerdo aumentó el ritmo, me penetraba cada vez más rápido y más profundo, y al ver que no protestaba, me levantó de todo las piernas y me penetró hasta el fondo con fuerza, en ese momento no pude aguantar y saqué la polla de Luis de la boca,
(Ana)-Ahhhhh, que bruto, ahhhhh, para, para, joder, como duele, párate cabrón, ¡para ya!!!
El muy animal, en aquella postura me la estaba metiendo hasta el fondo de mi vagina, golpeando con fuerza mi útero, cada embestida era como si me rompiera algo dentro, seguí quejándome, pero él se reía y no paraba, esa combinación de placer y dolor me hace gritar como una posesa, pero cada vez más de placer,
(Ana)-Aaahhhh, siiiiiii, ahhhhhh, ahhhhh, siiiii, joder cabrón, duele, siiiiii, asiiiiii, siiiii, ahhhhhhhhh!!!
Ambos se sorprendieron de mis gritos pero no pararon, Luis me miraba divertido y se puso a morderme los pezones, hasta que Felipe se empieza a cansar, se para y noto que la saca de mi coño, yo respiré aliviada pero sólo por unos segundos, porque antes de que pudiera recuperarme se puso Luis en su sitio, y el muy cerdo me penetró de golpe, sin ningún cuidado, y aunque el coño ya estaba dilatado y húmedo, aquella polla era muy gruesa, sentí como si me hubiera partido el coño en dos, y solté un enorme grito, claramente de dolor,
(Ana)-Aaaaaaaaayyyyyyyyy, cabrón, no, no, para, para, sácala por favor, joder como duele, me partes en dos, para, ¡para, cerdo!!!!
Le protesté más e intenté separarme,pero los muy cabrones me sujetaban y no podía, y el muy cerdo siguió, afortunadamente aunque su polla era muy gruesa no era tan larga como la de Felipe, por lo menos no me machacaba el útero, con los movimientos mi vagina se fue dilantando hasta adaptarse y el dolor inicial de la penetración fue pasando, convirtiéndose en un intenso placer, haciendo aumentar mis gritos y gemidos,
(Ana)-Aaaaahhhhh, siiiiiii, maaaaaas, asiiiouuuoo, siiiigue, siiiiiii, ahhhhhj, ahhhhhh, joder, si, siiii, ahhhhhhhooooo!!!
Luis me follaba muy intenso, pero no sé si por cansancio o por falta de experiencia, se cansó muy pronto, se paró y se tumbó sobre la cama, pero yo ya deseaba más esa polla, me estaba volviendo loca, así que lo empujé boca arriba, me puse sobre él y con la mano llevé su polla a mi vagina, dejándome caer hasta meterle toda y me puse a cabalgar con intensidad, aquella polla me estaba destrozando pero me volvía loca,
(Ana)-Siiiii, que pollas tenéis, me volvéis loca, siiiii, quiero más, maaaaasss, aguanta cerdo, quiero maaaassss, siiii, asiiiiiiooooou
No pude seguir hablando, porque Felipe se había puesto de pie en la cama y sin decir nada me la mete en la boca, y empiezo a chuparsela,
(Felipe)-Que te parece Luis? Esta blanquita folla como una mulata, ¡como aguanta la puta!! (Luis)-Siii, que buena yegua, como monta, sigue así, señorita, ¡sigue montando!!
En ese momento noto un gran chorro caliente en el fondo de mi boca, el muy cerdo de Felipe se ha corrido sin decir nada, trato de tragar pero es mucha leche y ya tengo la boca muy llena, no puedo con toda y parte del semen desborda por mi cara, y en ese momento ya no aguanto más, me viene un orgasmo muy intenso, tengo que parar de cabalgar, pero con su polla aún dentro del coño, y quedo agotada, tumbada sobre el pecho de Luis, dejándolo lleno de semen que tenía por toda la cara. El también está muy a punto, porque me agarra de las caderas y levanta mi culo para penetrarme dos o tres veces más, se queda con su polla metida de todo en mi coño y oigo su gemido mientras puedo notar el chorro de semen en mi vagina, también se ha corrido y se queda quieto, así quedamos los tres inmóviles durante un par de minutos, hasta que yo me levanto y voy al baño, con estas penetraciones mi vejiga no aguantaba más, y al volver me vuelvo a la cama con ellos y les digo,
(Ana)-Joder chicos, vaya pollas que tenéis, me habéis destrozado, me lo pasado muy bien, ¡pero estoy dolorida!! (Felipe)-Señorita, ¡nosotros también lo hemos disfrutado!! (Luis)-Tiene razón Felipe, vaya hembra que es señorita, ¡folla como una mulata caliente!! (Ana)-Jajaja, eso de follar como una mulata, ¿es algo bueno o malo? (Felipe)-Jajajaaa, es muy bueno señorita, nunca vi una blanquita que follara así, ¡sólo mulatas calientes!
Estuvimos así en cama un rato los tres, la verdad es que estaba muy a gusto, charlábamos y hacíamos bromas, pero ellos me seguían acariciando por todo el cuerpo, sobre todo las tetas y el culo, y yo a ellos también los tocaba, por todo su cuerpo y sobre todo acariciaba sus pollas, estaban aún flojas pero me encantaba tocarlas, la verdad es que eran preciosas, las más bonitas que había visto. La verdad es que yo quería más, la polla de Luis parecía que empezaba a endurecerse, así que me acerqué y empecé a chuparsela, muy lentamente, y él empezó a gemir con mi mamada, mientras Felipe se deslizó hasta mi coño, me separó las piernas y me empezó a comer, tanto el coño como el culo, y no pude evitar volver a excitarme, ya toda mojada, me di la vuelta boca abajo para seguir chupando la polla de Luis pero levanté mi cadera para que pudiera comerme bien todo, el muy cerdo sabía hacerlo muy bien, incluso con la polla de Luis en la boca ya empecé a gemir, y más cuando Felipe empezó a jugar con sus dedos en mi coño, la verdad es que me gustaba, pero yo lo que más deseaba es que la polla de Luis me volviera a destrozar el coño, así que me puse a mamar con más intensidad, para conseguir su erección lo antes posible, seguimos así unos minutos y en cuanto aprecié bien la dureza de su polla me volví a levantar, para sentarme a cabalgar, la verdad es que ya estaba muy excitada, Felipe ya llevaba jugando un buen rato con dos o tres dedos dentro de mi coño, no sabría decir cuántos, pero me encantaba cómo los movía, y encima ya había empezado a dilatarme el culo con un dedo, normalmente me dejo follar por el culo en contadas ocasiones ya que lo tengo muy sensible, pero esa noche ya estaba dispuesta a todo. Cuando me dejé caer sentada sobre su polla, afortunadamente el coño ya estaba dilatado y fue perfecto, el placer fue inmenso incluso con esa sensación medio de dolor y placer que sentía, parecía tener un camión en el coño en vez de una polla, pero al comenzar a cabalgarlo el dolor desapareció y el placer inundó todo mi vientre, cerré los ojos y me olvidé del mundo, sólo me centré en aquellos latigazos de placer que atravesaban todo mi cuerpo cada vez que entraba toda su polla en mi interior, y en cada grito que salía de mi boca, y tambien notaba como Luis me pellizcaba los pezones y que Felipe seguía con uno o dos dedos en mi culo, y oía como hablaban, (Luis)-Muy bien señorita, siga así, muy bien, ¡toda dentro!! (Felipe)-Dele, señorita, más fuerte, vaya hembra, como sabe montar, así, ¡dele fuerte!!
Aquellas palabras me ponían aún más cachonda, subí aún más la intensidad de mi cabalgada, pero lo único que conseguí fue que el pobre Luis volviera a correrse, pensé que tenía que haber controlado un poco más para que aguantara, pero ya era tarde,
(Luis)-Señorita, pare, pare, no aguanto más, pare que me vooooyyyyaahhhhhhhhh!!! (Ana)-Joder, Luis, ¿ya te has corrido? ¡Me has dejado a medias, cabronazo!!
Me incorporé y la polla se salió del coño, dejando un chorro de semen goteando, me puse a cuatro y me puse a chuparsela otra vez, quería volver a ponersela dura para seguir follandomelo, pero ya sabía que tardaría en conseguirlo, y me olvidé de Felipe, que se había puesto detrás mía y sin avisar me la clavó de golpe, hasta el fondo, el dolor de útero me hizo gritar, en esa postura también me podía penetrar muy a fondo,
(Ana)-Ahhhhyyyyyyy, cabron, cuidado, ¡cómo duele!!! Despacio, cabronazo, ¡ve más despacio o me destrozas!!! (Felipe)-Vamos señorita, usted aguanta esto y mucho más, disfrute, jajajjaaa!!
La verdad es que me quejaba pero ya lo estaba disfrutando, bajé un poco el culo para no dejar que me penetrara tan a fondo y en ese momento volvió el placer a mi vientre, ya no golpeaba mi útero y su polla también era gruesa, no era una sensación tan intensa como con Luis pero seguía disfrutando, y este cabrón aguantaba bastante más que su hermano pequeño, el problema es que al bajar el culo, había dejado mi ojete perfectamente a su vista y alcance, yo estaba desprevenida disfrutando de la follada que me estaba dando, cuando noto que la saca de mi coño, y cuando iba a preguntarle qué pasaba, empiezo a notar una presión en la entrada de mi culo,
(Ana)-Que pasa, ¿ya te has corrido? Que haces en mi culAAAAAAYYYYYYYOOOO!!!
No pude evitar gritar de dolor cuando empujó de golpe su polla en mi culo, iba sin lubricante ni nada, y noté como si me estuvieran metiendo un palo ardiendo, el dolor era insoportable y no paré de gritar,
(Ana)-PARA CABRON, HIJO DE PUTA, sácala de mi culo, como dueleeeeee, para, quitala ya!!! Mientras gritaba yo le empujaba para que saliera de mi culo, pero entre los dos me sujetaron, tuve que pegarles un buen golpe en los huevos, primero a Luis y luego a Felipe, para que parasen, pero ya era tarde, el muy cerdo de Felipe ya se había corrido en mi culo,
(Ana)-Joder, que dolor, hijo de puta, ¡te dije que pararas!! (Felipe)-Ana, sois una puta, vaya ostia me has dado!! (Ana)-Te lo mereces, cabrón, te dije que pararas, ¡me estabas destrozando el culo!! (Felipe)-Lo siento, señorita, me he ilusionado con su culito, ¡nunca me había follado una blanquita por detrás!!!
Y se empezaron a reír, estaba claro que no se tomaron a mal las ostias en las pelotas, y a pesar de mi dolor, también me reí,
(Ana)-Vale, ya podías buscar otra tonta a la que romper el culo, joder, ¡como me duele, me lo has dejado destrozado!!
Me tumbé con las piernas abiertas y levantadas, tocándome el culo, tratando de hacer control de daños en mis agujeros, miré mis dedos después de tocarme el culo y tenía algo de sangre, lo normal, ya siempre me pasaba cuando me follan el culo, el problema de tener hemorroides y te guste el sexo anal. Luis se acercó hasta mi coño, y dijo,
(Luis)-Vamos a mimar un poco esta cosita!!
Y directamente se lanzó a comerme el coño, yo le iba a protestar, pero la verdad es que agradecía la sensación de placer para tapar un poco el dolor anal, la verdad es que no lo hacía nada mal, o quizás es que yo había quedado aún muy caliente, porque me puse muy cachonda y le dejé hacer, pero también me puse encima de él y al sentido contrario, y empezamos con un bien 69, la verdad es que me encantaba lamer aquel pollón y sus pelotas, cuando veo que Felipe acerca a mi culo, y le aviso,
(Ana)-Como me vuelvas a follar el culo te arranco las pelotas de un mordisco...
Pero él se rió, me abrió las nalgas y dijo,
(Felipe)-¡también vamos a cuidar esta colita!!
Y sin decir nada más, se puso a jugar con su lengua en mi culo, pensé que vaya guarrada, mi culo estaba lleno de semen, sangre y restos de mierda de la penetración que acababa de hacerme, pero no parecía importarle, se esmeraba lamiendo todo mi culo e incluso introduciendo su lengua en mi ojete, y pronto el dolor fue pasando, y sentir aquellas dos bocas jugando en mis agujeros fue aumentando mi placer,
(Ana)-Aaaahhhhh, muy bien, siiiii, seguir asiiiiii, biiiiieeeeeen, asiiiii, así chicos, no pareiiiiiiiisssss, asiiiii, siiiiiii!
Tuve un sonoro y largo orgasmo, porque los dos cabrones no pararon de comerme cuando vieron que me corría, todo lo contrario, aumentaron el ritmo, de forma que consiguieron que tuviera varios orgasmos seguidos, y cuando vieron que ya estaba con los ojos en blanco, que ya ni hablaba y cómo me temblaban las piernas, pararon y dejaron que me fuera recuperando.
Quedamos los tres abrazados en cama, estaba claro que estábamos muy cansados los tres porque nos quedamos dormidos, hubiera dormido toda la mañana pero afortunadamente tenía el despertador, me despertó y me fui al baño, y cuando volví a la cama toda desnuda ya estaban despiertos, me pidieron permiso para ducharse, tenían que entrar a trabajar y ya no podían ir a casa, se fueron a la ducha uno a uno y aún pude disfrutar de la vista de aquellas pollas enormes, de buena gana me los hubiera vuelto a follar otra vez, pero por un lado tenía que trabajar y las obligaciones son lo primero, pero por otro es que la verdad es que aún estaba dolorida, tanto el coño como el culo me dolían, pude comprobar en la ducha que no tenía daños graves pero la verdad es que no estaba en condiciones de volver a follármelos, me habían dejado destrozada!! Nos dimos los móviles y nos despedimos allí mismo de pie, los tres desnudos, con unos buenos morreos a uno y al otro, se vistieron y se fueron. Al bajar al evento, mis compañeros de trabajo me dijeron que era una aburrida, que no había ido a divertirme, y yo pensaba, si supieran... me había divertido mucho más que ellos...
Tengo sus móviles pero no he vuelto a saber nada de ellos, espero que les vaya muy bien, puede que les llame algún día...
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