El concierto y las ganas
Javier creía conocer los límites de Carmen, pero el concierto se convierte en un espejo de su propia hipocresía. Cuando la ve desaparecer en la multitud y la encuentra en un acto tan crudo como público, la confianza se quiebra. ¿Qué hará cuando decida que la curiosidad supera al dolor?
Esta historia es algo rocambolesca, la verdad, porque fue un episodio que me ocurrió de infidelidad sobre infidelidad. Así que no perdáis detalle porque es excitante además de un poco deprimente.
Soy Javier, tengo 42 años y soy profesor. Mi pelo es moreno, como mi piel, y aunque no soy amante del deporte tampoco estoy gordo, sino que tengo una línea digamos que normal.
Me gusta salir y tomar unas cervezas con amigos. Tener buenas conversaciones (De todos los tipos) y darles un toque picantón (a veces incluso provocativo). El vino también me gusta, de hecho he tenido muy buenos polvos gracias a alguna botella que he bebido en compañía.
Aunque soy soltero, reconozco que me gusta mucho el sexo, y no me ha ido mal del todo. He estado con chicas más jóvenes, otras mayores, relaciones de una noche, de algo más de tiempo... pero ahora estoy con una chica casada:Carmen. Ella, 4 años más joven que yo, es rubia de pelo corto y con un cuerpo muy bien cuidado (aunque tiene una hija) y muy extrovertida. ¿Sabéis como nos liamos por primera vez? Porque en una de esas conversaciones "desinhibidas" (a ella le gusta también eso) le dije "a mi me encanta comer el coño" (después de una risa de esas de sorpresa y vergüenza a la vez, y con la boca entre abierta tan solo dijo "¿en serio?". Mi respuesta fue contundente: mira, esta es mi boca y mi lengua y el resto está debajo de tu pantalón. Solo tienes que querer comprobarlo. 15 minutos después estaba chorreando en los baños fruto de un orgasmo por sexo oral)
A ella le encanta el sexo, de hecho creo que hemos follado de casi todas las formas posible: anal, oral.... hasta nos hemos masturbado por videoconferencia! Yo atribuyo esto a que además ella está encantada conmigo (me ha dicho en repetidas ocasiones que podría dejar a su marido para estar conmigo). No obstante, tiene una amiga, Lucía, que esa si que es una calentorra que va a tirarse lo que sea como sea. La verdad es que la chica está muy bien, pero es una cabeza loca. A mi ya me ha sugerido cosas en más de una ocasión y le he dado largas porque además de tener la cabeza que tiene, yo con Carmen tengo satisfechos perfectamente todos mis deseos sexuales (aunque reconozco que me la follaría también). Por cierto, Lucía trabaja en un pub, no demasiado concurrido al que Carmen no quiere ir porque dice que se aburre. Yo, por cortesía le prometí en una ocasión ir a tomar algo para conocerlo.
La historia comienza un día que quedamos para ir a un concierto que pertenecía a un festival de música reggae y ska. No es precisamente la música que más me guste, pero éramos bastantes y pensé que después de varias copas pues uno se dejaría llevar y acabaría en risas o en algo divertido (por otra parte Carmen se pone cachondísima cada vez que bebe, por lo que seguro que caería un polvo).
Una vez allí me encontré con cientos de personas, en un ambiente muy desenfadado (gente muy hippie, otros fumando marihuana, grupos de amigos que bailaban al son de sus propias canciones, otros sentados contemplando simplemente...) y a lo lejos un gran escenario. Nos situamos no muy adelante porque luego sería un problema al salir al esperarse tanta gente en el concierto.
Comenzamos hablando todos un poco de todo con conversaciones en ocasiones serias que iban derivando hacia otras más graciosas mientras Jaime y Pilar (que por cierto, tenía unas tetas descomunales sin estar operadas) traían cervezas. A mí se me empezó a poner el cuerpo bailón y de vez en cuando me dejaba llevar por la música que sonaba por los altavoces del escenario. El resto del grupo también iba activándose poco a poco.
Tras unos efectos de luz muy fuertes y un cambio de música radical todo el mundo supimos que el espectáculo iba a empezar, y así fue. Cambiaron la iluminación del escenario y toda la marabunta se fue hacia delante (nosotros también, aunque manteniendo la idea de no entrar en el meollo). Salió el grupo y como una explosión, todo el mundo comenzó a saltar y a gritar con las manos hacia arriba porque aparecieron los músicos con una música muy enérgica.
Nosotros comenzamos también a dejarnos llevar y a veces saltando y otras simplemente balanceándonos seguíamos el son de los acordes y del ritmo incesante de la batería. Carmen se vino arriba (ya iba con unas cuantas cervezas) y se puso a bailar a mi lado, eso sí, rozándose de forma bastante desinhibida. De todos modos, como yo no estaba en su nivel etílico controlaba un poco y marcaba distancias para que el grupo tampoco sospechara demasiado. En esos momentos ella me decía "¿qué pasa, que te asusta que te vean como te restriego el culo?". Tras fingir una expresión de sorpresa yo le contestaba con evasivas del tipo "nooo. Es que hay mucha gente y no quiero que des un tropezón". Obviamente eran excusas muy tontas, pero no se me ocurría otra cosa. Siguiendo en esa línea, Carmen ya comenzaba a cambiar el tono y hablaba más cerca de mi oído. En una de esas me dijo "me estoy poniendo muy cachonda. Te imaginas echar un polvo aquí?" A continuación me paso toda la lengua, despacio, por la oreja. Un escalofrío me recorrió el cuerpo.
En ese momento, Laura, con su simpatía habitual, y también algo entonada se nos aproximó y dijo "chicos, queréis otra cerveza?" Yo dije que quería una aunque Carmen dijo que no porque aún le quedaba bastante de la anterior. Pero aún así se aproximó y le soltó un piropo a sus pechos: "hoy vas a pillar cacho, porque te has puesto una camiseta que no veas como marcan ese par de bolas que tienes". Laura, además de sorprendida volvió a reir respondiendo "ojalá fuera así, pero ya estoy cansada de tíos que solo quieren hacerse cubanas, morderme los pezones o follar pensando solo en tetas". Reconozco que aquella respuesta me dejó atónito.
Aparte de las tetas de Laura he de decir que Carmen no las tenía tan grandes, pero sí que se marcaban perfectamente. De hecho llevaba una camiseta corta y nada ceñida que al agacharse las dejaba entrever. Eso, sumado a una falda, también suelta, y corta, me dio a entender que buscaba "guerra" (esto ya lo había hecho conmigo en otras ocasiones).
El concierto fue a más, la gente no cesaba en su ánimo de bailar y saltar y Carmen, viendo que su plan de rozarse más conmigo no le funcionaba, y ya con un nivel considerable de alcohol, me dijo "voy a meterme entre la gente a ver si alguien me roza" y mes soltó una sonrisa burlona. "Ten cuidado por si te encuentras con algo que no sea lo que esperas" le respondí también de la misma forma (estas conversaciones también las hemos tenido con anterioridad y, como decía con anterioridad, hemos acabado follando ya que siempre vuelve más excitada).
Caminó y desapareció entre la gente.
Jaime me preguntó por ella y le dije eso, que se había metido a bailar y que más tarde volvería. Seguimos a lo nuestro (por cierto, Laura no aparecía. Miré a la barra y estaba hablando con el camarero...). Tras unos cuantos bailes más decidí moverme un poco y observar desde otra perspectiva. Además, me preocupaba que Carmen no hubiera dado señales, aunque tiene muchas amistades y a veces se pone a hablar y puede estar una hora (y más cuando lleva cuatro cervezas de más). Caminé hacia un lado y localicé una zona un poco más despejada aunque más cerca del escenario. El grupo seguía dándolo todo y la gente respondiendo. Un poco más adelante de donde yo estaba había un grupo de chicos que destacaban por lo altos que eran. - Jugadores de baloncesto- pensé. Seguramente lo fueran, pero lo que me llamó la antención es que no bailaban con saltos y de la forma que la mayoría lo hacía y además miraban de vez en cuando a los lados y hacia delante pero bajando la cabeza, como si hubiera algo en el suelo. Me acerqué un poco más y entre dos de ellos vi algo que me dejó sin palabras: uno de ellos se estaba follando a una chica! Los ojos se me abrieron como platos.
La chica estaba a cuatro, sujetándose a uno de los chicos mientras otro le daba por detrás. No pude ver con claridad porque el chico era corpulento y no dejaba ver detalles, pero en una de esas, la chica levantó la cabeza mostrando un pelo corto y rubio. Justo en ese momento, el chico, que la tenía cogida por la cintura se giró un poco y pude ver una camiseta que, por no ser ceñida, dejaba ver dos tetas balanceándose y una falda corta subida que permitía la penetración del chico. Era Carmen.
Creo que un sudor y un temblor me recorrió todo el cuerpo varias veces. Sentí incluso escalofríos. Los otros chicos, como si no ocurriese nada estaban disimulando aquello y por eso lo de mirar alrededor y hacia el suelo. Evidentemente no querían perderse como su amigo es estaba follando a una chica delante de sus caras.
Como mi sensación fue tan desagradable di media vuelta, y con el estómago como un puño volví al grupo, aunque mientras llegaba pensé "pero si le está poniendo los cuernos a su marido conmigo, ¿por qué me preocupo?".
Cuando estaba con ellos, y como si no hubierse ocurrido nada sonreí y dije "desde luego este grupo de música es buenísimo, porque tienen a todo el mundo a tope". Algunos asintieron mientras mantenían sus miradas en el escenario. Jaime se dirigió a mi preguntándome por Carmen. Le respondí que no la había visto, pero que ella sabía donde estábamos. Asintió.
Le pregunté por Laura: "y la chica de las cervezas?" Jaime se giró y señalando a la espalda dijo "ahí la tienes". Efectivamente allí estaba bailando también. Me acerqué y por hablar algo le dije "¿vas bien?". Perfectamente, respondió sonriendo y sin dejar de moverse. ¿Bailas? Sin darme tiempo extendió su mano y seguimos el ritmo de la música con algunos giros y bueno, las coreografías que se inventan en los conciertos. Unos minutos después apareció Carmen de nuevo. La ví como venía hacia nosotros también bailando y con una expresión jubilosa. "Carmen, donde estabas metida!" le dijeron. -Pues ahí, dándolo todo- (y tanto que lo dió).
Se acercó a mí y con una sonrisa que no podía borrar de su cara me dijo "Dios!, ya no aguanto lo que antes. Estoy molida". Me sentí tan mal que le dije "yo estoy igual, de hecho creo que me voy a ir pronto porque estoy cansado" - Nooo. Espérate y nos vamos juntos- Bueno, repliqué, intentaré hacer lo que pueda. Me miró con una sonrisa de esas que marcan complicidad y alegría, pero un minuto más tarde le dije a Laura: "estoy cansado y me voy a marchar, por favor no digas nada hasta dentro de un rato porque no quiero que me insistan para quedarme ya que resalmente estoy agotado". - Vale, no te preocupes- me respondió.
Salí del concierto y mientras caminaba aproveché para hacer una especie de reflexión: a veces la gente te hace ver cosas que no lo son lo que parecen, pero por encima de todo está el instinto de cada uno. Carmen no solo estaba conmigo porque yo le gustara, sino porque también a ella le gustaba mucho el sexo y yo le daba lo que necesitaba, pero claro, eso no significa que tenga sus calentones y aplique esa regla con otras personas. Por tanto, ¿a cuántos se habría follado ya?¿el que se la tiró en el concierto estaría en la misma posición que yo o sería alguno que ella tuviera en lista de candidato?
Lo cierto es que me sentí mejor tras esa reflexión, así que no fui a mi casa, no. Fui al pub donde trabajaba Lucía, la amiga de Carmen....
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