Mi esposa argentina 4 parte 4
Mientras ella duerme segura a su lado, él recuerda el sabor de su piel y las marcas de otros hombres. En la intimidad de su hogar, deciden perforar la realidad: él se esconde en el armario para verla, y ella se entrega a quien ella elija, sabiendo que el riesgo es la única droga que los mantiene vivos.
MI ESPOSA ARGENTINA 4 Parte 4
Y luego mientras regresábamos, ya cerca de las cuatro de la mañana, la veía dormir en el coche, segura y confiada a mi lado. Se había dormido apenas arranqué el coche al salir del hotel.
Miraba su cara angelical y serena en un sueño profundo y tal vez necesario.
Y mirándola dormir quien hubiese dicho o imaginado todo lo que había pasado, como había estado follando, desatada y furiosa, entregada a su instinto de hembra hasta casi perder el sentido, con los orgasmos que había encadenado uno tras otro.
Y al llegar a la urbanización casi me dio pena despertarla, apenas había entreabierto los ojos ante el portón eléctrico que se abría y luego vuelto a dormirse mientras maniobraba dentro de la cochera hasta nuestro sitio.
_Despiértate amor, llegamos, ya estamos en casa_ le dije
Y entonces al desabrocharse el cinturón de seguridad, puso una mano en mi hombro y buscó mi boca para besarme, en un beso tierno y a la vez lascivo, un beso que tenía todavía el sabor y los olores del sexo intenso que había estado viviendo en las últimas horas, un beso que me embriagó de amor y deseo por esa mujer que era mi esposa y la madre de mi hija y a la vez la amante que se sumergía conmigo en un mundo casi onírico de locura y morbo y desenfreno, de juegos peligrosos claro. Juegos que podrían costarnos caro algún día.
Pero todavía éramos jóvenes y llenos de confiada vitalidad y en el fondo pensábamos que nada podría salir mal nunca.
_Me muero de sueño pero igual voy a ducharme amor_ me dijo con voz cariñosa y cansada
Y me serví una última copa en la tranquilidad de mi propia casa y me alegré de que Aitor ya no estuviera allí y otra vez me admiré de como Fernanda lo había puesto de patitas en la calle.
Escuché el sonido del agua corriendo e imaginé esa agua de la ducha corriendo sobre el maltratado cuerpo de mi esposa, sobre las rojas marcas de los azotes que Ernesto le había dado.
El escultural cuerpo de mi esposa bajo el agua tibia y el hielo de mi bebida que se disolvía y luego pasaba con calidez a mi boca.
Y ese precioso y perfecto cuerpo dormiría a mi lado “Al fin del día siempre vuelve a ti” había dicho Ricky o algo así.
“Vuelve pero con sus agujeros maltrechos” había dicho Ernesto y esa frase vulgar también era verdad en parte.
Pero esas potentes inyecciones de placer y adrenalina que habíamos vivido Fernanda y yo eran un torrente de vitalidad y lujuria que pocos podían imaginar y sentir.
Eran de alguna manera una especie de droga que corría cálida por nuestras venas.
_Que cojones, somos jóvenes y estamos viviendo, ya tendremos tiempo de ocuparnos de la enfermedad y la muerte cuando lleguen_
Y bien sabía yo de todo eso por mi trabajo de todos los días en el hospital.
Y que sensación triunfal tuve en ese momento, allí de pie, bebiendo esa última copa de ese extraño y tortuoso día, mientras escuchaba el repentino silencio desde la ducha, el agua que ya no corría como antes y ahora imaginé a mi esposa secándose con la toalla, secando sus piernas increíbles y sus pies y su coño maravilloso.
Apuré el último trago y me dispuse a irme a dormir a su lado, también yo lo necesitaba.
Y ese domingo, luego de almorzar con mis padres y la niña, luego de esa cotidianidad familiar que de algún modo nos centraba y nos salvaba, fuimos con ella a una plaza cercana y nos besamos viendo a nuestra niña jugar.
Y el día y la noche anterior parecían un lejanísimo sueño, algo que habían vivido otras personas que no éramos nosotros en verdad.
Y así pasó ese domingo apaciblemente y creo que recién el martes al acostarnos volvimos a hablar un poco de lo que había pasado.
_Mañana tengo terapia sabes y estoy contenta en como llevamos esto_ me dijo ya en la cama
_ ¿En cómo echaste a Aitor quieres decir?_
_Si……con Javi y Chema en Valencia solo encontré la forma de parar, huyendo_
_ ¿Y ahora?_
_Ahora me di cuenta que no quiero perder todo esto que tengo con vos y que no puedo verte sufrir_
_ ¿Y lo que pasó después?_
_ ¿Qué pasó después?_
_Después terminaste follando con tres desconocidos en un cuarto de hotel ¿No sé si lo recuerdas?_ dije sonriendo
_ Lo que pasó después somos nosotros Carlos, eso es lo que somos, ni más ni menos_
_Eso es lo que somos, está clarísimo_ dije en tono irónico porque no sabía a donde quería llegar mi esposa.
_El tema está en cómo vivimos eso que somos, a ver hablemos claro, no lo intelectualicemos demasiado, soy una potra, estoy rebuena, me gusta que me follen duro y me gustan los chicos malos y vos por algún componente de inseguridad tuya. te gusta ver cómo me humillan y me cogen y eso te excita y de alguna manera tu deseo de posesión sobre mí solo se completa a través de otro que pueda hacer lo que vos no, es decir poseerme a través de la anulación de mi personalidad, es decir algo que vos admiras en mí pero a la vez querés quitarme, que es la seguridad en mi misma y a la vez es la anulación de mi belleza, porque a vos la belleza de las mujeres te destruye, te intimida y te gusta verme con hombres que no se intimidan ante mi belleza_
_Al final lo estas intelectualizando otra vez_
_ Si… tienes razón pero es que no hay otra manera de explicarlo_ dijo apenada
_Es verdad que la belleza de las mujeres me causa una admiración y un respeto reverencial diría yo que de alguna manera si… puedo decir que me intimida_
_Eso me di cuenta ya desde que te conocí, pero a la vez te hace ser muy dulce y claro eso me gusta mucho de vos_
_Sentí envidia de Ricky, en cómo se atrevía a besarte, a ir a por ti, cuando apenas te había conocido un par de horas antes_
_ Ay amor pobrecito no tengas envidia de ese tipo, Ricky es un seductor nato, baila bien, se mueve bien, sabe que le gusta a las mujeres y reaccionó conmigo como lo ha hecho toda su vida, encarando, seduciendo y conquistando, esa es su naturaleza_
_ ¿Y Ernesto?_
_Bueno…... es el clásico misógino machista yo creo, viste como estaba al principio, totalmente superado, recién pudo actuar cuando ya Ricky me había conquistado por así decir y entonces transformó su inseguridad en violencia y ya después está ese componente puramente químico y hormonal, la famosa testosterona, la virilidad que se despierta y aparece el macho cabrío que me termino follando ya viste como_
_Y a ti te gusta eso_
_Si……..cuando estoy sacada sí, pero eso no quita que esté enamorada de vos y que jamás podría enamorarme de alguien como Ernesto, el tema está en cómo somos vos y yo juntos, con toda nuestra historia detrás que nos hizo así_
_Que no tenemos remedio_
_Eso que decís en joda es la pura verdad, no tenemos remedio, el asunto es que por vez primera con esto de Aitor me di cuenta que tengo un límite y que ya está joder, no le demos más vueltas, te gusta verme con otros y mí me encanta que me cojan duro y ya está, vivamos eso y disfrutemos de eso_
_Ya está, ya está y listo, que fácil era_
_Qué boludo que sos_
De pronto un pensamiento como una sombra cruzó por mi mente.
_ ¿Qué pensás?_ dijo ella
_Que hay una tendencia en mi a hacerte algunas trampas, a ocultarte información, como con Alfonso, o con Javi, también con Aitor. En conspirar a tus espaldas con tíos que yo sé que te desprecian y que solo quieren follarte y de alguna manera entregarte a ellos_
Había sido completamente sincero esta vez, quizás más que nunca conmigo y con ella
_Te gusta eso de ser el entregador, de tener ese poder, para hacer más completa mí caída por así decir_
_Creo que si_
_Y yo me termino enojando cuando haces eso, pero al final eso también me excita y termino entregándome y follando con el tío al que vos me entregas_
_No sé si podré cambiar eso, me da miedo decirlo, pero es la verdad_
_Está bien amor, no cambies, seguí haciéndolo, también vos vas a ir encontrando tus límites_
_ ¿Que lo siga haciendo dices?_
_Si……… al fin y al cabo es un juego entre nosotros_
_Un juego peligroso_
_Y si……… el riesgo está, por eso te digo que la clave de todo esto es ir encontrando nuestros propios límites y manejarlos_
_Joder que claro lo tienes, casi que necesito a alguien que te quite esa seguridad acojonante en ti misma y te pegue una buena follada_
_ Lo de la seguridad en mi misma no sé, pero ahora vamos a dejar de hablar y primero me vas a comer el coño y después me vas a follar bien follada y después vamos a dormirnos abrazados ¿Qué te parece?_
Y eso fue lo que hicimos
Comenzaba así uno de esos periodos en los que estábamos más comunicativos entre nosotros, más compenetrados. Unos días después conversamos esto.
_Oye Carlos quiero que me pases el móvil de Chema_
_ ¿Chema? ¿Quieres hablar con él?_
_Sí, quiero saber qué es lo que pasa con Roby y quiero cerrar esa parte de la historia, quiero enfrentarlo bah_
_No sé si me agrada que te enfrentes con Chema, ahora que las cosas parecen estar en control, digamos_
_Enfrentar es una forma de decir, si está puteando a Roby y yo puedo evitar eso de alguna manera, quiero ayudar_
_ ¿Y no sería mejor hablar directamente con Roby o con Ana?_
_Puede ser, pero Roby es mi tío y es demasiado orgulloso para hablar eso conmigo, reconocer que Chema lo está chantajeando y se está follando a su esposa. Y con Ana no tengo confianza, apenas la conozco la verdad_
_También está la posibilidad de que Chema haya seducido a Ana por las suyas, de que ella esté en su poder no por el chantaje que pueda estar haciendo sobre Roby sino…_
_ Si…ya se…… por su gran pija, por su gran polla que enloquece a las mujeres_
_Bueno el tío será un cabron pero algo tiene…además de su famoso pollón quiero decir_
_Voy a hablar con ese hijo de puta, ya no le tengo miedo_ dijo mi esposa
La idea no me gustaba en lo absoluto, pero terminé pasándole el número. Temía que Chema volviera a liarla con nosotros, cierto es nos sentíamos más fuertes y seguros que nunca.
Pero al día siguiente sucedió algo que volvió a encender alarmas o a rozar mi lado más oscuro otra vez.
Era una reunión de varios médicos del hospital y el consejo administrativo. Uno de los médicos me saludó con una inclinación de cabeza, me pareció conocido pero no lograba sacar de dónde.
En un momento mientras alguien exponía sobre algo, me puse a mirarlo sin que él lo notará, era calvo y completamente rasurado, un rostro totalmente vulgar salvo por unas cejas muy tupidas. De pronto recordé donde lo había conocido.
Era ese tío tan desagradable de la noche en que Remigio hizo el relato de como se había follado a Fernanda y a su madre (Mi esposa argentina 2 cap 21 y 22).
Alguien que hacía preguntas soeces todo el tiempo ¿Quién era más puta, la madre o la hija?
_ ¿Quién te chupaba mejor el churro? Y así.
Pero no solo eran las preguntas, sino algo que emanaba de él, el sonido de su voz y la forma de articular las palabras.
Ahora mirándolo solo me parecía vulgar y carente de todo interés.
Pero al terminar la reunión se acercó a hablarme, nos estrechamos la mano y su sonrisa y su apretón me produjo una innata repulsión.
_ ¿Carlos no es verdad?_
_Si hola, como estás, no recuerdo si nos hemos visto antes_ le dije fingiendo
_Julio, como Julio Iglesias, ja….vengo poco por el hospital, nos conocemos de la noche aquella de Remigio_ me dijo con una mirada escrutadora
_Perdona ¿Pero de qué noche y qué Remigio me hablas?_
_Coño de cuando Remigio contó aquello de cómo se follaba a la esposa de un médico de aquí, a ella y su madre en la misma cama y como luego la emputeció de todas las maneras. Remigio hombre, él que era director de aquí_
Me di cuenta que ya seguir fingiendo sería sospechoso en sí mismo.
_Ah sí, ahora lo recuerdo, estaba un poco puesto esa noche, te confieso. Recuerdo la mitad de lo que contó, chorradas e inventos seguramente_
_Uff yo es que no me lo puedo sacar de la cabeza, me dejó cardiaco ese relato, tendría que pedir un turno contigo, ja….. Si habré repasado y especulado quien podría ser ese tío, el cornudo quiero decir, el marido de la zorra esa_
_Yo es que la verdad apenas si recuerdo esa historia_ dije
_Es curioso _ dijo él sonriendo
_ ¿Curioso?_
_Que es curioso que me digas eso, porque el recuerdo que tengo de ti es que eras el que más atento estaba a lo que Remigio contaba y no recuerdo que estuvieras tan puesto e incluso….._
_Bueno….no sé qué decirte…_cada uno tiene su propia impresión de las cosas…_
_Te decía que incluso…. creo que en un momento Remigio te hizo una pregunta directamente a ti, algo así como que pensabas tú de todo aquello_
_No lo recuerdo la verdad_
_ Hombre tenías una cara de superado que por un momento pensé ¿No será la esposa de este tío la del cuento?_
Nos reímos los dos forzadamente
_Hombre lo que me faltaría_
_Oye Carlos déjame tu móvil, me gustaría charlar otro día contigo más tranquilo_
_ Claro ¿Quieres seguir charlando sobre el famoso relato de esa noche?_ dije y por su rápida mirada me di cuenta que había cometido un error al mencionarlo.
_Claro ¿De qué otra cosa? O no vamos hablar de tu esposa me imagino_ dijo sonriendo
Y sentí como una dura y pequeña patada en la boca del estómago.
Por supuesto no le conté a Fernanda de este encuentro.
El sábado luego de almorzar repetí la rutina de dejar a la niña con mis padres, ella se lo pasaba en grande, mi madre le daba todos los gustos como debía ser.
Al aparcar el coche, vi como Fernanda y Aitor conversaban en el portal, ella con sus leggins ajustados del gimnasio, unas tenis blancas y un top deportivo que aprisionaba sus tetazas, venía de correr o del mismo gimnasio.
Aitor más bajo que ella, la miraba sonriendo, llevaba un pantalón de trabajo manchado de cal y una sudadera roñosa, el pelo hirsuto y renegrido, los pequeños ojillos achinados.
Qué extraña pareja pensé. Quién podía imaginar que entre esos dos pasaba lo que estaba pasando.
Esa mañana misma ella me avisó que llamaría a Aitor para pasar la tarde, si me apetecía preguntaba.
Pasar la tarde, así como lo más natural, no follábamos desde el martes.
¿Te apetece? Era su cándida pregunta.
Claro que me apetece, querida esposa, me prepararé una copa y me dispondré a disfrutar de ver como ese chaval regordete te rellena todos tus agujeros con esa gran polla que tiene.
Entramos juntos los tres al edificio, una pareja todavía joven y su sobrino.
Fernanda y yo conversábamos sobre cómo había estado la niña durante el viaje a casa de mis padres y Aitor guardaba silencio.
_Tu estas currando otra vez en la construcción_ le dije al llegar al elevador
_Por ahora no me queda otra, pero en cualquier momento me piro_
_ ¿Si? ¿A Badalona?_ le dije
Fernanda enarcó las hermosa cejas, su rostro era un ovalo tan perfecto y delicado, con sus pómulos tan marcados por esas líneas de sensualidad que tenía en el último tiempo, su belleza es como que nunca dejaba de asombrarme, nunca llegaba a acostumbrarme del todo.
_No lo sé _ dijo Aitor con cierto fastidio.
_ ¿Estás de mala ostia?_ dijo mi esposa.
Sus caderas embutidas en los leggins tan cerca de Aitor, imponente a su lado.
_ ¿Yo? No ¿Por qué? ¿Tú estás de mala ostia?_ le dijo con mal humor.
Mi esposa me miró como diciendo”Que pesado”.
Entonces Aitor llevó su mano al culo de Fernanda y se lo sobó con descaro.
_Oye ¿Qué haces?_ dijo ella
_Tenía ganas, como te habrán mirado el culo hoy en el gimnasio_ dijo el chaval sonriendo y sin dejar de acariciar y estrujar el culo de mí esposa sobre los leggins.
_Bueno deja, ya está bien_ dijo ella pero sin apartarle la mano
_Eres una jamona y lo sabes_ dijo él muy chulo
El ascensor se detuvo, abrí la puerta. Aitor le soltó un pequeño y suave azote en el culo a mi esposa y luego me miró con una sonrisilla en los labios.
_ ¿Todo bien en el hospital Carlos?_
_Si, todo de maravillas_ le dije y otra vez sentí que este chaval tenía algo muy oscuro dentro de sí y que si no hubiese sido por la actitud tan firme de Fernanda hacía ya una semana quien sabe lo que hubiese pasado, tal vez hasta me hubiese convertido en el sumiso de este niño, regordete y malévolo.
Luego él y Fernanda se sentaron del mismo lado en la barra del desayuno, ella comiendo un yogurt con miel y cereales y él bebiendo una gaseosa y comiendo un bocata y seguía con sus pullas para con ella.
_Los habrás vuelto locos a todos con esas tetazas en el gimnasio_ dijo el chaval
Y yo observaba sus enormes pechos que pugnaban por escaparse de ese top deportivo y los imaginaba subir y bajar y zarandearse al hacer los ejercicios y las rutinas del gimnasio.
_No todos son tan pajeros como vos_ dijo ella con calma
_Ninguno ha tenido la polla en medio de esos melones como yo, eso seguro_
_Estás un poco guarro ¿no?_ dijo ella
_Como te gustan a ti, guarros y con buena polla_
_ ¿Te pajeaste mucho durante la semana?_ dijo ella y me miró cómplice
En parte me excitaba todo esa tensión y el lenguaje soez, pensar que hacía un mes apenas conocíamos a este chaval y ahora estábamos en esta. Pero no me sentía del todo cómodo con ese papel jugado por mi esposa, poniéndose al nivel de Aitor.
_No que va, guardé toda mi lefa para hoy, sé que a ti te gusta tragar hasta la última gota_
_Eres un idiota _ dijo ella
_ ¿Sí?_ dijo él que ya había termina el bocata
Entonces se pegó a ella y la besó, un pico breve pero sonoro en los labios.
_ ¿Te vas aportar bien hoy? Mira que te la juegas_ dijo ella
_Me voy a portar mal y lo sabes_ dijo él y le dio un morreo más profundo a mi esposa tomándola de la nuca.
El pelo renegrido, los pequeños ojillos achinados, su mano tosca y regordeta y pesada.
Todo ese contraste entre mi esposa y él, comenzaban a ponerme a mil otra vez, como si hubiera olvidado, en esa semana sin verlo, todo lo que había pasado entre ellos y lo volviera a ver con el asombro de las primeras veces.
_ Sos un gordito bastante pelotudo, acordate que te la jugas forro, hoy_ dijo mi esposa entornando sus hermosos ojos azules
_ ¿Ah sí…… gordo, pelotudo, forro? No sea cosa que no te la saque del culo en toda la tarde_ dijo y se besaron con violencia y el sobó sus tetas y luego el culo con fuerza.
Me sorprendió y excitó ver como mi esposa lo azuzaba y a la vez claramente le marcaba un límite, aunque él siguiera jugando el papel de chulo.
E increíblemente funcionó.
El cuerpo regordete de Aitor casi montado en las potentes caderas de mi esposa, dándole por el culo, su enorme pollón partiéndola a voluntad, las nalgas rojas por los azotes recibidos, a punto de correrse otra vez. Una de sus regordetas manos asiendo la rubia melena de mi esposa.
Los gemidos escandalosos de ella, los Ahhhh!!! Gritados como una perra en celo, los Mmmmmm por momentos, cuando se él ponía más tierno y le bajaba el ritmo al mete y saca y acercaba su boca para besarla y todo el tiempo me asombraba como ese chaval casi sin experiencia, sabía manejarla tan bien y excitarla y doblegarla.
Pero en ningún momento Aitor me había dirigido siquiera una palabra, yo no existía para él, me había convertido en el hombre invisible una vez más.
Y tanto era así que hasta Fernanda se sentía relajada como para a veces pedirme que me acerque a darle un beso o tomarla de la mano.
Por momentos dejaba de filmar, me iba a servir una copa, me masturbaba cuando me venía en gana, me desintegré en mi mano una vez más.
Pero al fin me di cuenta que aquello no podía durar demasiado, es decir me sentía tan relajado que un poco perdía la gracia. Luego de que me corrí, hasta me dio un poco de celos ver como Aitor se follaba a Fernanda.
Creo que Fernanda también se cansó, ya se había corrido varias veces y Aitor también había hecho lo propio, en su boca, en sus tetas y en su culo.
_Has estado increíble Aitor_ le dijo acariciándole esas matas de pelo hirsuto
El chaval sonrió complacido.
_Tu tampoco lo has hecho mal_ dijo
Cuando lo acompañé hasta la puerta, mientras Fernanda se duchaba, casi estuve tentado de ofrecerle dinero o de preguntarle ¿Cuánto te debo?
Me di cuenta que sin el riesgo, sin el temor a lo que pudiera pasar, sin esa cuota de adrenalina necesaria la cosa no funcionaba del mismo modo.
No creo que Aitor lo notara, estaba demasiado contento con cómo se había follado a Fernanda y eso era todo para él.
Cuando subí nos acoplamos ella y yo en un polvo relajado y tierno, marital, de sábado por la tarde.
_ ¿Carlos no te fijas si tengo esas botas marrones de tacón en aquel armario?_ me dijo ella
Abrí la puerta de ese gran armario empotrado que estaba frente a la cama, era muy espacioso, ¿Entraría yo en él, de pie? Me imaginé oculto dentro observando. ¿Observando a mí esposa?
_ ¿Qué haces boludo?_ dijo ella riendo
_Estaba probando si quepo_ dije metido dentro del armario, había corrido unos vestidos de mi esposa y era tan espacioso que entraba parado perfectamente.
_Generalmente ahí se mete el amante cuando el marido llega de improviso_ dijo ella
_Salvo que el marido sea un cornudo voyeur_ dije y los dos nos reímos
_Tendrías que tener unos agujeros o unas mirillas _ dijo ella divertida, solo con el tanga y el sostén puesto, entró al armario conmigo, su cuerpo casi desnudo se pegó al mío apretujado por la ropa colgada.
_Bueno tenés la agujereadora que te regaló tu viejo, como eres tan manitas_ dijo ella divertida
Mi padre me había regalado una máquina de esas perforadoras eléctricas, para navidad, nos habíamos reído bastante con Fernanda de la ocurrencia.
_Dale, hacelo amor, sacate el gusto_ dijo ella saliendo grácilmente
_ ¿Qué haga qué?_
_Los agujeros del voyeur, en la puerta_
_Pero voy a estropear la puerta del armario_ dije yo apenado y sin poder creérmelo.
_Que importa, dale, hace primero un agujerito y vemos como queda_ dijo tirándose en la cama
_ ¿Cómo se ve?_ dijo mi esposa
Yo había hacho tres agujeros, uno al lado del otro, no habían quedado tan mal. Ahora, mirados con detalle eran una chapuza claro
Dentro del armario, con la ropa colgada de sus perchas al lado mío veía el increíble cuerpo de mi esposa recostado en la cama, solo con el diminuto tanga negro y el sostén, veía toda la cama, completamente.
_Se ve genial_ le dije
_A ver, déjame a mi_ dijo ella muy divertida
Entró al armario, la puerta era corrediza y se cerraba con facilidad desde adentro.
Yo me tiré en la cama.
_Boludo, se ve increíble_ dijo ella, desde dentro del armario
Mi esposa estaba excitada para hablar tanto en argentino.
_ ¿Cuándo lo estrenamos?_ dijo y entonces comprendí a lo que se refería
_Esta noche, ligas con alguien y yo te veo oculto desde allí_ dije tirado en la cama, pero la verdad a pesar de que habíamos vivido ya tantas cosas no llegaba a creer lo que estaba diciendo.
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