Xtories

Mi turno, final.

Cinco hombres la esperan desnudos en su cama mientras ella decide quién la toca primero. Entre gemidos ahogados y penetraciones simultáneas, la línea entre el placer privado y la exposición pública se desdibuja contra el cristal del balcón. Esta noche, su dormitorio es el escenario de una orgia que terminará con su cuerpo marcado por el deseo ajeno.

maria8.3K vistas8.8· 5 votos

Tercer capitulo. leer mi turno y Sorpresa continuacion, que por error se titulo de forma erronea.

Abrí los ojos y vi como todos estaban intentando poner sus armas a tono de nuevo, unos hablando, otros mirando, pero ninguno se acercaba salvo Miguel.

- Vamos joder, acercaros a la zorrita que es lo que quieres. Dijo mientras sujetaba mi cabeza mientras me empezaba a penetrar la boca con su miembro duro de nuevo.

Se acercaron mas tímidamente los demás, cosa que me empezaba a poner nerviosa pues ahora si necesitaba seguir.

- Basilio, abre ese cajón de la mesilla. dije zafándome de Miguel

Ahora la curiosidad de todos, hizo que se volvieran todos a mirar. Yo me incorpore, y le dije a Basilio.

_ saca mi ropita interior y coge la caja de condones que hay

Basilio revolvió levemente el cajón, donde guardo mis cosas más íntimas y saco una caja de preservativos. Saco los que había y los dejó sobre la mesilla.

Marcos curioseo mis tangas más provocativos y descubrió un par de juguetes para mi placer personal, mostrándolos a los demás.

Me pareció un momento de exposición total, cosa que casi volvió a erizar mis pezones al pensarlo. Miguel volvió a ponerme en la misma posición, pero ahora con su mano, acariciaba mis tetas.

De fondo vi como Jorge, cogía un preservativo de la mesilla y le decía a Miguel que me dejara un momento.

Cogió de mis brazos colocándome casi en los pies de la cama, dejando mi cabeza casi colgando de ella, acercándose mientras abría el condón, al otro extremo, consiguiendo al momento de subirse a mi lado, que abriera las piernas. No pude ver mucho mas porque miguel, siempre miguel, se ponía en pie a mi lado, colocando sus pelotas en mi cara, sudadas, con los pelos rozando mis labios, mientras yo, mientras luchaba levemente para que pudiera respirar, saque mi lengua para lamerlas. Note casi en el mismo momento, como me penetraban profundamente, mientras agarraba mis piernas por las rodillas, para empezar un movimiento que me hubiese hecho gritar de placer si no fuera porque miguel me los ahogaba. El muy cerdo, hacia movimientos para que mi lengua y labios pasaran por sus pelotas, y por su ano. Dejo esa posición, para en una más natural, volver a poner su polla en mi boca, que ahora por el movimiento de mi cuerpo al recibir las embestidas de Jorge, era acompasado con el de mi boca. Podía ver como los demás, estaban al lado, con sus miembros ya preparados de nuevo, masturbándose lentamente a mi lado, en pie, fuera de la cama, dejando a Jorge solo en la cama.

En cuanto tuve a Marcos cerca, saque a miguel de mi boca y agarrando con mi mano su polla lo atraje hasta mi boca, para ser ahora el que recibiera mis labios. Mis piernas se apretaron contra mi pecho, empezando Jorge a embestirme más fuerte. Fue unos segundos, pero me llevaron a un orgasmo que podían haber oído los vecinos, haciéndome temblar mientras me agarraba como si me fuesen a salvar a dos pollas que imaginaba eran de marcos y miguel. Jorge salió entonces de mí, dejando mi coño huérfano y relajándose del brutal orgasmo que acababan de provocarme. Basilio se acercó a ocupar su lugar mientras Jorge se acariciaba mientras bajaba de la cama. Basilio siempre había sido muy precavido en sus conversaciones conmigo, pero cuando me tuvo allí abierta de piernas, le cambio el carácter. No pudo más que seguir con la misma postura que había tenido Jorge, para dejar espacio a los demás a mi lado, pero girándome de costado para empezar a un ritmo casi constante e idéntico al que me había llevado a correrme hacia unos instantes, sacándome de nuevo un gemido de placer.

Las conversaciones entre ellos, fruto de la excitación pasaban como en otro plano en esos momentos, oyendo palabras sueltas, imagino que la mayoría dedicadas a mí.

Me encantaba como notaba los golpes de los miembros de dos de ellos en mi cara, incapaces de meterlos en mi boca, me los rozaban con los labios, sacando la lengua yo para hacerlo más placentero para ellos.

- Saca del cajón un bote de lubricante por favor, le dije a Marcos que se acercó al cajón donde antes sacaron los preservativos.

- ¿Ya estas para lubricarte guarra? – oí a miguel decir.

- Más vale prevenir ahora. Respondí como pude.

Cogió el bote y se acercó a Basilio, y mientras él me penetraba sin bajar su ritmo, Marcos soltaba un hilito de lubricante entre su polla y mi sexo. Lubricando rápidamente la zona y haciendo que el disfrute con el contraste de temperatura casi me hiciera correr.

Lo mismo debió pasar con Basi, pues se retiró casi al momento, dejando ahora a Miguel su puesto de privilegio. Se echó algo de lubricante en las manos mientras frotaba todo mi sexo, y el suyo. Me coloco de cara a la cama, incorporando con sus manos mis caderas, empezando un juego con mi sexo que me humedecía, aún más de lo que ya me habían dejado. Abriendo mis nalgas note como su polla se introducía en mi interior comenzando a follarme de forma magistral. Mis ojos al volver a abrir después de cerrarlos al notar como me entraba la polla de miguel, se quedaban a la altura de Javi y Jorge, con sus miembros aun morcillones pero sacudiéndolos en mi cara me ponían muy caliente. Miguel, rompía la cadencia de su mete y saca, golpeando mis nalgas con su palma de la mano, haciendo que sonara por la habitación, a la que alguno respondía en plan jocoso, haciendo mención a la cabalgada que me estaba dando.

El movimiento de Miguel se redujo al mínimo, sacándola lentamente de mi coño, dejándome durante ese instante de centrarme en la que tenía delante de mí, introduciéndola entera en mi boca, llegando con mi cara a su sudado pubis, sacándola entera ante el bufido de placer que le acababa de dar. Repitiendo el movimiento otra vez, notándola en mi garganta, dura. Una presión me sorprendió con la polla de Javi en mi garganta que me hizo de sacarla. Miguel estaba introduciendo lentamente su capullo, enorme comparado con los de los demás, en mi culo. Solo pude mirar un poco hacia detrás por mi espalda, bajando mi cuerpo para dejar más expuesto mi culo. Entro lentamente, proporcionando un placer que me hizo dejar todo lo demás y concentrarme en aquel rabo, duro y gordo, follandome el culo, abriéndome en dos. Acentué mi placer llevando mi mano a mi clítoris, frotando suavemente, ayudada por los jugos que lo impregnaban. Notaba un placer como hacía tiempo no lo sentía.

Casi me sentí vacía cuando unos segundos después, salía de mi interior. Pude ver como se bajaba de la cama y le decía algo a Javi. Este, inmediatamente se tumbó a mi lado en la cama y cogiéndome de la cadera me atrajo hacia él. Me coloqué a horcajadas sobre él, introduciendo su polla en mi coño. Me encanta esa postura. Me siento dominar la situación, disfruto subiendo y bajando a mi antojo y eso se nota. Empecé unos movimientos lentos y fuertes hacia delante y detrás, arriba y abajo, viendo cómo se retorcía de placer bajo mi cuerpo. Note que me bajaban la espalda, que me forzaban a agacharme y no poder seguir follando a mi antojo. Miguel me colocaba sin sacar a Javi de mi interior, colocándose detrás de mí. Si, iba a metérmela de nuevo por el culo. Expectante ante la situación, intente relajarme lo máximo para que de nuevo volviera a entrar en mí, empezando primero despacio, para después aumentar el ritmo, a la vez que veía como Javi no se movía, disfrutaba del movimiento que ejercía mi cuerpo al ser empujado por Miguel. El placer de sentirme llena era muy fuerte, me tenía en un punto cercano al orgasmo, pero sin llegar, no sin el movimiento en mi coño, movimiento que si me hubiesen tocado en el clítoris hubiese terminado en un orgasmo maravilloso, pero que no quería que llegara aun.

Veía como los demás nos rodeaban, como eran espectadores de lujo de la tremenda follada que me estaban dando, sin acercarse a mí con sus penes en completa erección, pero sin dejar de tocárselos.

Javi hizo un movimiento para sacarla de mi interior, lo que hizo a miguel de terminar también.

_ vaya culo tragón tiene la puta, soltó por su boca.

- Si se mueve un poco más hace que me corra – dijo Javi

- Poneros otro ahora, no quiero correrme aun. Dijo miguel de nuevo.

Basilio recogió el testigo y se tumbó en el lugar de Javi. Las sabanas eran ya un amasijo en un lado de la cama. Esta vez tomé la iniciativa y me subí a Basilio, per dando la espalda a su cara. Movimientos acompasados de mi cadera hacia delante y hacia detrás, rápidamente me llevaron a un placer que hizo que tuviera que recostarme con mis brazos apoyados en la cama. Con mis ojos cerrados, note un glande apoyarse en mis labios, y sin abrir los ojos, abrí la boca para que con el mismo movimiento de caderas, el juego se duplicara con el rabo que se introducía en mi boca. A los pocos instantes en esa posición, entre mis gemidos ahogados por Jorge y su miembro en mi boca, note como Basilio salía de mí y con un movimiento se quitaba el condón, para empezar a correrse sobre mi barriga, notando algún chorretón cayendo por mis tetas hacia la cama. Para casi sin mediar palabra salió de debajo de mí, dejándome a la espera de nuevo pretendiente para mi coño, que ya empezaba a notar los efectos de la sesión de sexo. Allí de rodillas sobre el colchón, apoyada en la cama con mis manos, con semen bajando hacia mi sexo, vi como Marcos que llevaba tiempo observando nada más, se subía a la cama y poniéndome a 4 patas, sin preguntar, me volvió a follar el culo. Un pequeño grito salió de mi boca al notar como su cadera golpeaba mi culo en cada penetración. Miguel se acercó a mi cara con su pene hinchado, amoratado, sin el condón que yacía en el suelo.

- Voy a correrme en tu cara de zorra. Me dijo.

Solo le miré casi pidiéndolo.

- Estas deseando que te de mi leche, eh, que puta eres. Soltó de nuevo mientras me llevaba la mano a mi clítoris bajo mi cuerpo.

En ese momento un golpe de semen en mi ojo me sorprendió, abrí la boca intentado coger alguno que se encargó mientras gritaba de placer miguel de que entraran para posteriormente posarla en mi lengua. Apenas podía abrir el ojo del chorro que tenía pegándomelo. Al no sacar la polla de mi boca, tuve que tragar la leche que tenia. Me estaba forzando a tragar su semen. Cuando vio que lo había hecho, saco su polla brillando de mi boca y se apartó entre respiraciones forzadas y palabras de satisfacción, para dejarse caer en el silloncito junto a la ventana. En esa posición, Jorge Se colocó bajo mi cuerpo para aprovechar y colocar bajo mi cuerpo para mientras Marcos paraba con mi ano, metérmela de nuevo para entre los dos, acompasándose, empezaron de nuevo una doble penetración, que ahora sí, me llevaron a un orgasmo a los pocos segundos de empezar. No podía dejar de gemir, mi orgasmo se alargaba haciéndome retorcer de placer, dejándome de caer sobre el pecho de Jorge que hizo que saliera Marcos de su posición, para al instante notar como unos chorros calientes caían sobre mi culo. Se estaba corriendo y por sus espasmos pude comprobar que de forma abundante. Cayó casi sobre mi espalda antes de salir casi agotado para quedarse arrodillado en el suelo.

Jorge salió de mi interior también, tumbándome boca arriba en la cama, para volver a metérmela, colocándome de costado sobre la cama, levantándome la pierna para agarrarse y empezar un movimiento constante. Su cara delataba el placer que estaba sintiendo, ojos cerrados, boca entreabierta. Salió de nuevo, sorprendiéndome mientras a la vez que subía por mi pecho se quitaba el preservativo, acercando su polla a mi cara empezó a correrse. Su semen caía sin mucha proyección, teniendo que sacar la lengua para recoger algo de su goteo. Gotas densas, sorprendente para ser su segunda eyaculación de la tarde.

Solo quedaba Javi.

Estaba al lado de la cama, con una erección que dejaba ver en todo su esplendor el bonito rabo, tapado por un preservativo, que sinceramente quitaba algo de atracción. Me cogió de la mano, haciéndome poner en pie. Recorrió las cortinas y me acerco al ventanal del balcón. Me llevo las manos al cristal para atraer con las suyas mis caderas hacia detrás. Las vistas desde mi posición de las casas de los vecinos, daban un añadido de morbo al momento ventanal. Vistas que desaparecieron al tener que cerrar los ojos mientras me introducía su polla de un solo empellón. Mis brazos se abrieron para contener las embestidas de un Javi que agarrando mis caderas casi hacia que golpeara mi cara contra el cristal. El bamboleo de mis pechos rozando la ventana hacia que me estremeciera y según iba creciendo en su ímpetu, hacia que las apoyara junto a mi cara en el cristal. La vista desde el exterior debía ser nerviosísimas si un vecino estuviera al tanto. Una mano apareció en mi coño, por lo que noté, embadurnada en liquido lubricante, frotando mi coño de forma impetuosa, haciéndome sentir un placer que en unos segundos termino en un nuevo orgasmo, allí, en el ventanal de mi habitación de matrimonio, corriéndome como una vulgar puta a la vista de otros hombres y de quien pudiera verme desde el exterior, este fue más corto que el anterior, pero se repitió en uno muy intenso y corto a los pocos segundos, haciéndome doblar las piernas, para en esa posición, con Javi fuera de mi coño, lentamente quitara su preservativo para empezar a vaciar su semen en mi cara, con unos chorros que primero en mi mejilla, y después en la ventana, daban por terminada la sesión de sexo mas morbosa que había tenido. En un momento final, solo pude recoger la gota que chorreaba cristal abajo hacia mi cara, lamiendo el cristal, en una mezcla de condensación provocada por mi cuerpo y semen que recogí gustosamente ante la mirada de los cinco hombres, allí, desnudos, en mi casa, con sus miembros enrojecidos e hinchados, mirándome cubierta por restos de semen, viendo las sabanas llenas de fluidos, donde dentro de unas horas dormiría con mi marido, acurrucados, con un dormitorio que no parecería nada a la orgia que nos habíamos montado y disfrutado.