Relato 67- La convertí en mi puta. (Parte 1)
En el asiento trasero de un coche, la distancia entre jefe y empleada se desvanece. Ella confiesa su deseo prohibido y él decide no resistirse, transformando una noche de negocios en una noche de sumisión absoluta.
Relato 67- La convertí en mi puta. (Parte 1)
Habíamos pasado la carga mas potente de la pandemia y estaba en pleno follón de los ertes y los créditos ICO. Los clientes no me dejaban un minuto para mi vida personal, todo el mundo nervioso y preocupado por el futuro de su negocio. En ese momento tenia 17 clientes de cierto nivel que me exigían al cien por cien.
No tenia secretaria, desde que se jubiló la empleada que me cedió Luis, el asesor que me vendió el entresuelo y me cedió sus clientes. Intenté varias veces localizar una asistenta en condiciones pero no me centré lo suficiente, además soy muy exigente.
Un sábado a mediodía, fui a comer algo a la cafetería de mis amigos Rosa y Ruben, estuve trabajando toda la mañana y seguiría por la tarde, el lunes siguiente tenia reuniones con los bancos para cerrar tres icos para mis clientes.
Entré como siempre y detrás de la barra, vi a una chica rellenita, no muy alta, vestida de negro. Me llamó la atención su cara, muy aniñada, con cabello rubio con mechas, una coleta y gafas. Me gusto a primera vista pero no presté más atención, ya que apareció Rosa por detrás y dándome un caderazo, me dice:
- Perro, se mira pero no se toca, vale? Jjajajajajajja.
- Rosa, preciosa, sabes que soy un santo inocente y jamás me meto en líos de faldas y menos con vuestras empleadas, jajajaaj. Dije.
-Jajaja, eso es porque te sobran, sino estarías aquí encima de mi sobrina y de la que se te ponga por delante, te conozco bacalao, jajajaj.
Rosa, Ruben y yo ya habíamos tenido varias fiestas en las que la hicimos gozar, la follamos por todos los agujeros y desde eso, me trataba como un amigo muy especial, de hecho un día me dijo:
- Sabes que eres muy especial para nosotros, te queremos mucho y te digo que si un día por lo que fuese me quedase sola, iría a por ti, jajajaj.
Me mandó sentar en una mesa discreta, justo donde se entra hacia la barra, me comentó lo que tenían de menú pero pasé, pedí un entrecot en su punto con unos pimientos morrones de guarnición.
Cuando se fue hacia la cocina, Rosa dijo:
- Nerea, pon una coca cola a ese chico, tan guapo, jajajaaj, ten cuidado es muy conquistador, jajajaj no bajes la guardia.
- Bueno Rosa, una ya pasó por eso cuando era una cria, ahora vemos otras cosas, jajajaj. Dijo Nerea con su acento argentino.
- Buena respuesta Nerea, esta Rosa es el diablo y no hace más que vacilarme, un dia Ruben la despide por tratar mal a su cliente mas fiel, jajaaj.
- Ehhhh, ni se te ocurra pensar eso, el despedido puede ser Ruben, aquí mando yo, jajajaj.
Nerea, se acercó, me fije bien en ella, llevaba zapatos de medio tacón, medias negras, falda sobre la rodilla y un jersey negro flojo que cubría su dorso y disimulaba su pecho. Puso la coca cola y la miré cuando giró de espaldas, que culazo tiene esta perra, patas fuertes y 1.65 de altura más o menos, esta para pasar una tarde está buena, pensé.
Un rato después llegó Ruben, venia de casa de dormir y se sentó en mi mesa, pidió algo de desayunar y comenzamos a charlar.
- ¿De donde sacaste el fichaje? Pregunté.
- Es hermana de Gisela, vino el pasado mes de Argentina y mi sobrino Rafa me pidió que la apoyase por lo menos mientras no encuentra un trabajo de lo suyo.
- Que hacia en Argentina? Pregunté.
- Es mediadora en conflictos, ya sabes que allí antes de ir al pleito es obligatoria la mediación. Dijo.
- Lo sé, tengo amigos en Buenos Aires que coincidí con ellos en congresos, yo también hice mediación organizacional ademas de la civil y mercantil. Dije.
- Coño no lo sabia. Dijo Ruben.
- Pues sí, estoy inscripto en la asociación de mediadores judiciales. Dije.
- Ya te la presentó Rosa? Preguntó.
- Bueno, Rosa como siempre me vaciló y me advirtió que ni tocar, jajaja. Dije.
- Hay que joderse, esta mujer es única, si puedes dale, que coño, para que se va a echar a perder, tiene 33 años y esta maciza, aguanta seguro. Dijo
- No hombre, hay que respetar. Mentí como un perro.
Comimos tranquilos y cuando nos trajo el café, ya no quedaba nadie en el restaurante, Rubén, llamó a Nerea y nos presentó.
- Nerea, este chico es Juan, es el vecino que tiene la asesoría debajo del piso que tenemos nosotros y del de Rafa, donde estas viviendo. Dijo Rubén.
- Encantado, Dije, levantándome y dando dos besos a la chica.
- Lo mismo, ya me había hablado mi hermana de ti el día que llegué te vimos y me dijo que tienes muchos clientes y a veces necesitan trabajadores. Dijo ella un poco cortada.
- Pues sí, pero me interesa mucho que me cuentes tu experiencia en mediación y si tienes un rato esta tarde, estaré en el despacho y hablamos.
- Estoy libre desde las cinco y media hasta las ocho y media que tengo que volver para ayudar a Ruben con las cenas. Dijo Nerea.
- Pues nada, subes a hablar con Juan y haber si te consigue algo interesante. Deseo que estés bien y no dependas de tu hermana. Dijo Ruben.
Así fue como a las seis de la tarde entró Nerea en mi despacho, vestía de igual color que al mediodía, pero en vez del jersey llevaba una blusa negra ceñida, que si dejaba ver sus formas y el canalillo del tetamen.
Después de conocer su experiencia laboral, le ofrecí trabajar a media jornada y aceptó al momento el sueldo que le ofrecí. Con la promesa que si encajábamos pasaría a jornada completa.
A partir de aquel lunes mi despacho comenzó a ser otra cosa, llamamos a una empresa de limpieza y un destructor de datos, para eliminar el papeleo de los archivos que pertenecía a mi compañero, anterior propietario. Mandé pintar una zona con más colorido y en el antiguo archivo instale una zona de muebles de cocina con una nevera, microondas y fregadero. En el fondo un sofá cama muy amplio, para emergencias, a pesar de que mi privado, tenia mi cama, baño, pequeño saloncillo y un armario completo.
Así en un mes estábamos ya en plena actividad y por un asuntó de trabajo, decidí llevar a Nerea a Zaragoza para que me acompañase en una negociación de compra de una pequeña empresa de transportes que le interesaba a mi cliente.
Pasamos tres días de reuniones con la máxima seriedad y el jueves a media tarde, mi cliente acepta las condiciones que pone el vendedor, por todo ello, nuestro trabajo terminaba y pasaba a ser responsabilidad de los abogados, que redactarían el documento antes de elevar a publico en la notaria.
Era jueves y me apetecía celebrar el final de las gestiones y la buena pasta que ingresaría por la negociación, me pagan bien estos asuntos, ya que ahorro mucho a mis clientes.
Nerea, es muy reservada y una excelente compañera de trabajo, analítica, buena observadora y sobre todo pilla, con lo cual, al salir de la negociación, le hice la oferta de implicarnos más en el trabajo a realizar y triplicar su salario, porque ya tenia previsión de asociarme con Mercedes y Sonia. Ya con un horario más amplio, la mañana seria sagrada y la tarde puede organizarla a su manera, pero el curre se saca si o sí.
Cuando íbamos hacia el parking, me dijo:
- Juan, no sabes cuanto te agradezco esta oportunidad, no te lo imaginas, me permites que llame a Gisela y se lo cuente.
- Claro. Dije, ella ya marcaba.
Hablaron un rato y me pasó el móvil con su hermana.
- Hola Gisela.
- Juan, no se como agradecerte esto que haces por mi hermana, sufrió mucho, tener que dejar nuestra tierra, venir a España después de dejar a su pareja, fue duro y ahora tu nos ayudas muchísimo, eres un cielo.
- Ella sabe hacer su papel y por lo tanto si quiere aquí está su puesto de trabajo, no me debes nada, bueno sí un café, jajajajaj. Dije.
- Un café y algo más ya hablaremos. Un beso Juan.
- Cuidate mucho y da un abrazo a Rafa. Un beso. Corté la llamada.
En ese momento Nerea, estaba con lagrimas en los ojos de emoción, no podía imaginarse, cuando solo llevaba tres meses en España, tener una oportunidad así.
- Nerea, no te emociones, tranquila, ahora comienza el trabajo y será muy duro, jajaja, tranquila. Dije, acariciando su espalda.
- No sabes como me siento, estoy en una nube. Dijo.
- Pues disfruta esta situación habrá buenos y malos momentos, pero lucharemos como gladiadores, es la vida.
- Me dejas darte un abrazo? Preguntó.
-Si claro. Contesté.
Me abrazo con fuerza mucho rato, con su cabeza hacia abajo, soy un palmo más alto y solo veía su pelo.
Estábamos en una zona ajardinada cerca de la entrada del parking, la noche estaba templada a pesar del clima extremo de Zaragoza.
Dejé que sus tetas frotasen mi pecho, ella no se movía, me apretaba con fuerza, estaba emocionada y rompió a llorar, luego me dijo el motivo (había pensado en su difunta madre y como se hubiese alegrado de ese paso en su nueva vida).
Estuvo como cinco minutos muy largos en ese abrazo, hasta que le retiré un poco la cara y con mi pañuelo, le sequé las lagrimas.
- Venga, todo va a salir bien, veras como comienza una nueva vida. Dije.
- Gracias, eres encantador, te debo mi futuro. Dijo.
- No me debes nada, solo fidelidad y a trabajar duro. Sin olvidar la mano femenina en el despacho. Dije.
- No lo dudes, seré eficaz y trabajaré sin descanso.
(No imagináis lo que significa hoy Nerea en el despacho, atiende todos los asuntos que le encargamos, tanto Sonia como Mercedes está encantadas con ella y el hecho de vivir al lado de la oficina es un plus porque le pedimos cosas incluso a horas fuera de trabajo.)
Bajamos al parking, entramos al coche y pude deleitarme con su preciosas piernas, potentes y con un muslo increíble, abultado hacia delante del deporte que hace, pasa dos horas corriendo antes de irse a dormir, dice que sino se pone enorme, ya tuvo obesidad de cría.
Salimos con tranquilidad recorriendo Zaragoza para dirigirnos al hotel.
No sabia que iba a pasar, pero increíblemente, me subió la bilirrubina y le pregunté a Nerea.
- Nerea, no echas de menos una relación estable? Cuanto tiempo llevas separada?
- Siete años separada y de verdad que ahora el objetivo es mi empleo, luego ya pensaré en pareja, cuando tengo fiebre, salgo a correr, jajajajaj. Contestó.
- Jajajaj, me gusto eso de la fiebre, jajaja, sois especiales los argentinos, únicos, me encanta eso de: “la concha de tu madre” jajajaj. Dije.
- Si es una expresión habitual, jajajaj.
- Si a mi me pasa, luego me doy cuenta cuando te digo, coge esos documentos, jajajaj, vosotros sois de agarrar. Dije.
- Bueno de agarrar y de coger si hay oportunidad, jajajajja. Dijo.
Se disparó mi mente calenturienta. Ya había que lanzarse.
- Jajaja, te sobran fijo, veo como te miran los clientes en la cafetería cuando vas a ayudar a Ruben y Rosa, jajajaj. Alguno se pone ciego, jajaja.
- Jajaja, si lo noto, pero a mi me gustan otro tipo de hombres, con personalidad y que me hagan sentir especial. Dijo.
- Jajaja y de eso existe? Pregunté.
- Jajjjaaa, existen pero son muy escurridizos, jajajaja. Y muy deseados. Contestó.
- Vaya, no conozco a ninguno, jajajaj, deben ser únicos. Dije.
- Pues yo si conozco a uno y no sabes que me tiene loquita, de verdad. Dijo.
- Pues a por él, que lo logras seguro. No le des tregua, a por él. Dije.
- Jajajaj, si tu supieras, jajjjja,. Se reía.
- Si supiese que? Pregunté.
- Nada, nada, no me hagas hablar. Dijo.
- No me dejes así ahora, dime lo que estás pensando, porfa. Dije.
Ya estábamos cerca del hotel y no tardé en acercar el morro del coche a la valla de entrada para que me abriesen desde recepción.
-Venga Nerea no me dejes con la duda. Repetí.
- Juan, por favor, no me sometas a un tercer grado, si confieso igual me tengo que arrepentir toda mi vida. Dijo.
Aparque y la miré a los ojos, tuve que moverme en el asiento, menos mal que el todo terreno da juego.
- Venga confiesa, soy todo oídos y nada va a cambiar, no quiero vivir en esta duda, jajajaj. Dije.
- Juan, no se, dios mio, no me pongas en esta tesitura, de verdad, sufrí mucho al romper mi relación y no quiero equivocarme, pero de verdad estoy como un flan, como cambio mi vida en dos meses y mis sentimientos están que reviento, dios mio, no quiero seguir hablando, por favor.
- Vaya, no sabia, de verdad te gusta alguien? Pregunté.
- Me gusta mucho, creo que estoy enamorada, pero que se yo, estoy como un flan. Dijo.
- Como me alegra que estés enamorada, ojala todo te vaya bien y que sea un buen tipo, que te respete y te trate como debe ser. Dije.
- Jo, no se como decirte, creo que el no tiene interés, o no da el paso. Dijo.
- Vaya, no le dijiste nada? Pregunté.
- No me atrevo. Respondió.
- Pues hay que ser valiente, el no ya lo tienes y no puedes vivir pensando en si lo hubiese hecho, hay que actuar. Dije.
- Tu crees? Me miró fijamente, apoyó su espalda en la puerta y sin dejar que yo contestase me dice.
- Crees que debo ser valiente? De verdad, crees que debo lanzarme? Preguntó.
- Por supuesto eso es de primero de relaciones, a la piscina, si o si. Dije.
- Pues va, bajo su vista, tapo la cara con ambas manos y me dice:
- Juan, estoy enamorada de ti, estoy loca por ti y no puedo sacarte de mi mente. Dios mio, no metería la pata, verdad? Preguntó.
- Ufffff, dios, no esperaba esta confesión de verdad me pillas a contra pie. Dije.
- Por dios olvidalo, metí la pata. Dios que error. Dijo.
La miré, seguía con las manos sobre su rostro, imagine que no iba a contener las lagrimas. Solo se me ocurrió lo que debía hacer y hacerlo bien, sin engañar a nadie.
- Ven. Agarrando sus manos y acercándola a mí. Tranquila no va a pasar nada, te honra tu valentía y te digo que me gustas mucho, que hablaremos de esto con más tiempo pero ahora ven. Volví a atraerla hacia mí. Sujeté su cara y sin decir nada, acerque los labios a los suyos, ella no se movía, hasta que la besé, en ese momento ella echo su brazos por mi cuello y nos fundimos en un morreo muy especial, me puso a cien.
Estuvimos como media hora calentándonos en el coche, hasta que decidimos subir a la habitación, dormiríamos juntos fijo. No iría a la mía, directo a la suyo, sin más luego ya decidiría sobre la marcha.
Nada más entrar, sin decir ni una palabra, la apreté contra la pared y seguimos besándonos una y otra vez, ella gemía y jadeaba, estaba a cien.
Levanté su vestido y metí mi mano entre sus piernas, ella las separó, estaba deseando follar, estaba hirviendo y me imagino que cumpliendo su sueño de disfrutar conmigo. Tenia puestas medias de ligas y podía ver el blanco de su piel, me ponía frenético, no dejaba de morrear, y mi mano buscaba la conchita de Nerea, no tardé en llegar, froté por fuera y poco a poco, metí los dedos buscando el clítoris y la entrada a su cueva. Ella jadeaba y comía mi boca como una posesa, poco a poco fuimos desnudándonos, cuando ya estaba a cien le dije.
- Agachate, come la polla.
- Si, que ganas, no te imaginas. Dijo.
-Pues disfrutala. Dije, mientras miraba como ella abría los ojos ante el tamaño de la tranca. No dijo nada y comenzó a comer la polla, mientras yo sujetaba su cabeza, estuvo salivando la polla bien, me estaba encantando y deseaba follarle la boca, pero no quería correrme, la noche prometía, eran las nueve y media y no había prisa.
Cuando ya estaba a tope le dije.
- Ven, colocate de espaldas.
- Vale. Dijo.
Así como estaba aparté sus bragas y sin más miramiento, ni condón ni leches, quería clavarla, tiene un culo inmenso, buenas piernas, caliente como estaba no iba a ponerme con tonterías. Le abrí un poco las piernas y sin más comencé a frotar mi capullo duro en la entrada.
Comenzó a echar el trasero hacia atrás, pedía guerra y no tardaría en tenerla clavada hasta los huevos, es una hembra potente que pediría caña con frecuencia y tenerla a mi lado era un plus, follada fijo.
No tardé en tener el capullo dentro, se quejo pero empujaba el pompis hacia atrás y cuando la agarré por las caderonas me dice.
- Me encanta duro y rápido, tengo muchas ganas, dame, dameee.
- Te voy a reventar a pollazos, veo que te gusta follar, vas a ser mi putita, verdad?
- Si, me gusta, me gusta, haré lo que me pidas, siiii, siii. Dijo
Yo ya tenia media polla dentro y empujaba para hacerla sentir llena, estaba mojada, caliente y sus gemidos eran embriagadores, una maravilla, no dejaba de jadear, con un
- agggg, aggg, dios que bueno...aggg. Era seguida la secuencia de jadeo, eso me pone a cien.
Cuando ya estaba bien abierta de piernas, saque sus tetones del sostén los agarré y empuje con más fuerza y velocidad, estaba clavando el coño de Nerea hasta el final y ella estaba a punto de explotar. Tuve que contenerme, no quería llenar su coño de leche, así de primeras.
- Juan, dios me riego, me vengo, ufff, voy a gozar, dios, que gusto, agggg, ahhh, agggg, aggg. Comenzó a correrse empujando más su trasero para que mi polla atacase bien la conchita de mi nueva compañera de fiestas, aunque ella no se lo podía imaginar.
Cuando terminó de correrse, aun duro como una piedra, saque la tranca, le dí la vuelta y nos fundimos en un morreo intenso.
- Ven. Le dije, llevándola hacia la cama.
- Dios que gusto, me encantó la cogida, dios me gusto mucho, tu verga es inmensa, dios que gozada. Dijo.
-Tranquila ahora hay más. La empujé sobre la cama, le saque las bragas, deje su sostén y sin pedir permiso, me puse a comerle el coño como un poseso, estaba húmedo, caliente y mi lengua lo recorrió todito, hasta que me aplique a comer su gigante clítoris con chupetones largos, podía arrastrarlo entre mis labios y lamerlo además, que pasada de coño, tiene. Una cueva amplia y luego dentro los labios vaginales rosados, una pasada.
- Aggg, me encanta, me gusta como me comes el clítoris, que bueno, me gusta, sigue, sigue, agggg, aggg.
Todo el rato que comía bien su coño no dejaba de jadear y de arquear sus caderas, quería sacarle una segunda corrida y luego que ella me hiciese terminar a mí.
Unos quince minutos, más o menos estuve comiendo su coño con dos dedos dentro hasta que estaba de nuevo lista para la descarga y aceleré las chupadas de clítoris como si estuviese chupando una polla y mano de santo.
- No pares, no pares, comeme la conchita, asiiii, no pares, no pares, asíiiii, agggg, agggg, agggg, agggg. Se convulsionaba mientras mis dedos y mis labios hacían el trabajo en el coño.
No paré hasta que ella apretó las piernas y me pido que parase.
Me levante y me puse a masajear mi polla, dura y erecta, en frente a su cara. La agarró, comenzó a lamer el capullo, se paro frotando su lengua en el delta del frenillo y me apretaba los huevos, no tarde en descargar.
- Ufff, me corrrooo, me corrooo, sigue, sigue...agggg, agggg, ahhh.
Mi polla descargaba leche abundante, alguna la trago, pero aparto un poco los labios y salio leche hacia su cara, su cuello y tetas, pero volvió a meter la polla dentro hasta que la dejo limpia como una patena.
- Me encantó, dije más relajado.
- Dios mio, no me imaginaba esto. Dijo, tirando de mi, nos fundimos en un beso inmenso y me apretó con fuerza. Estuvimos un buen rato en aquella posición hasta que más relajados me pregunta:
- Crees que debía decirte que estoy loca por tí?
- Claro que sí, te trataré como una reina y no te va a faltar placer. (En ese momento mi mente pensaba, en unos días te pondré mis condiciones)
Pedí la cena en la habitación, fui a recoger mi neceser, nos duchamos juntos y siguió una noche de pasión y folladas, no dormimos nada, pero lo disfrutamos mucho.
Al mediodía siguiente, de vuelta a Madrid, paramos dos veces a follar en el coche, daba igual que nos viese algún camionero, cuando estábamos disfrutando en las zonas de descanso.
Comenzó así mi relación con Nerea, puse condiciones y no tuvo más opción que aceptar si quería disfrutar conmigo.
-Continuará…….-
P.D.
Muchas novedades os contaré en serie de cuatro relatos.
Relatos similares
- Hetero: General
Despertar de seducción
Llegó con el uniforme de secretaria y el rostro de un ángel, pero fue su timidez lo que encendió la furia del Vicepresidente.
Comparte:Relacion jefe subordinadaBdsm suaveDominacion masculina
- Hetero: General
La urbanización del deseo (Capítulo 25)
El masaje era solo el pretexto. Mónica no venía por contracturas, sino por él. Y cuando la camilla se convierte en cama, la vecina tímida desaparece…
Comparte:Bdsm suaveRelacion jefe subordinadaDeseo reprimido
- Hetero: General
El albañil me coge mejor que mi novio (1)
Siempre me sentí distinta. Y esta noche, mientras camino sola bajo la luz de la luna, el miedo y el deseo se mezclan en un solo impulso: cruzar la…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaRelacion jefe subordinada
- Trios
Mi harem aumenta en el pueblo (Parte 9)
Lucia tiene novio, pero sus ojos delatan un deseo prohibido. Javi no necesita insistir mucho para que ella cruce la línea, y cuando la fiesta…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPoder y control
- Hetero: Infidelidad
Como cada jueves
Cada jueves, el ascensor sube al ático donde Eva lo espera. Sin ropa, sin excusas, solo el sonido de sus cuerpos chocando contra el cristal mientras…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPoder y control
- Hetero: General
Esos días de aeropuerto (7)
En el aeropuerto, donde el control es ley, Willy descubre que sus mayores tentaciones no están en las valijas, sino en las mujeres que cruzan su…
Comparte:Bdsm suaveDominacion masculinaPoder y control