Xtories

Marcela. Una historia sórdida 2

Marcela siempre fue la hija obediente, pero esa tarde el auto se convirtió en un escenario prohibido. Jorge no solo quería su cuerpo, sino su sumisión total, incluso si eso significaba que sus empleados escucharan sus gemidos. ¿Cuánto de su inocencia estaba dispuesta a sacrificar por un placer tan crudo?

Lanfasone116K vistas8.9· 22 votos

Marcela, una historia sórdida 2

Ella gemía tanto, ya a punto de tener un orgasmo como hacía años no tenia, que él le dijo _ Como te gusta la verga mi amor, como te gusta_ y para su propia sorpresa se escuchó decir _ Me encanta, me encanta, Voy a acabar, voy acabar_

Y entonces él le empezó a dar chirlos en el culo que la hicieron gritar hasta quedarse ronca al día siguiente. Así bajo una lluvia de chirlos de esas manos grandes y peludas acabó Marcela con la cara hundida en la almohada.

Recapitulemos, ella acababa de tragar la leche de Jorge en el auto, que la miraba sonriente, ella estaba hermosa, con las mejillas rojas, los ojos verdes brillantes y el pelo revuelto, sentía un poco de asco, mareada por el vino que había tomado y sintiendo que esa situación estaba mal y que había sido una boluda.

Entonces le sonó el celular, era su madre, comenzó a hablar con ella mientras él se subía el cierre de la bragueta. Se sentó y siguió hablando, el auto arrancó.

_ Conseguí trabajo ma, si en un café del amigo de Ricky, en la caja creo, después te cuento, si, todo bien, ¿Juanma que hace? Pasame con el, ¿Qué haces amor? ¿De verdad? Que bueno, yo en un rato voy, No, eso ya te dije que no Juanma, bueno, después lo vemos, pasame con la abuela, chau mi amor, chau. Ma, fijate si tiene tarea y que haga algo dentro de un rato, si, decile que se ponga, un ratito, bueno te dejo, si, yo voy para allá, todo bien, de verdad, si, bueno, ma, un beso_

Cuando cortó estaban entrando en el telo_ ¿Era tu vieja?_ ella lo miró enojada

_ Jorge, me parece que tenemos que ir más despacio_

_ ¿Te parece?_ Y la besó en la boca con una avidez con la que nadie la había besado, estrujándole los labios carnosos, metiéndole la lengua y presionando y jugando con su lengüita rosada que respondía instantáneamente a esos juegos, le levantó la musculosa y empezó a chuparle un pezón metiéndolo todo adentro de su boca, ella cerró los ojos y con una mano de dedos largos y uñas nacaradas acaricio la mata espesa de pelo negro de él.

La volvió a besar en la boca, después en el cuello mientras con una mano estrujaba su concha por encima del jean, ella seguía con los ojos cerrados, el largo cuello tirado hacia atrás

_ ¿Te parece que vamos muy rápido?_ le dijo el con sorna, ella lo miró con los ojos apenas abiertos, recostada en el asiento, con la musculosa subida dejando ver sus redondas tetas que emergían ondulantes por sobre el corpiño negro de encaje

_ Sos el primer tipo con el que voy a estar desde que me separé_

_ Ya lo sé mi vida_ Entraron al telo tomados de la mano, ella le llevaba una cabeza de altura, los tacos de sus sandalias resonaron quedamente en el playón de estacionamiento.

El llamó al servicio de habitación, sentado en la cama, mientras ella miraba todo de pie. El comenzó a desvestirse hasta quedar en pelotas, solo con la cadena de oro en el cuello, el pene flácido. Ella se sacó el pantalón y las sandalias, la bombacha era negra, cola less que le resultaban más cómodas.

_ Date vuelta_

_ ¿Qué?_ ella lo miro sorprendida.

_ Date vuelta que quiero mirar el culo hermoso que tenes_ ella le hizo caso. Él se sentó en el borde de la cama, ella seguía de pie de espaldas, comenzó a masajearle el culo con sus manazas, le bajó la bombacha_ Que pedazo de culo que tenes mi amor_ le pegó un chirlo, ello dio un gritito_ No, no me pegues_

_ ¿No te gustan los chirlitos?_

_ No_

Él puso una mano en su espalda _ Inclínate, así_ ella quedo con las manos en la rodillas, inclinada, el hundió la cara en el culo de ella, le metió la lengua en el agujero del culo bien adentro, con una mano le masajeaba el clítoris, ella gimió de placer, estaba muy excitada, su ex marido jamás había hecho algo así, su ex era un tipo muy lindo, orgulloso de sí mismo, concurrente asiduo del gimnasio y de las cremas para la piel, tan coqueto o más que ella, juntos habían sido una de esas parejas perfectas de personas bellas que suelen ser la envidia de la gente.

La lengua de Jorge hurgaba en su culo como una rata gorda y golosa, las piernas de ella temblaron un poco.

Llamaron del servicio de habitación._ Después seguimos_ dijo el, había pedido whisky para los dos.

Se recostó en la cama, acomodo la cabeza en la almohada, prendió el televisor, ella se arrodillo en la cama con el vaso de whisky en la mano, al lado de él.

En la pantalla dos negros de pijas enormes estaban cogiendo a una rubia de tetas operadas_ ¿Te gusta?_ le pregunto Jorge _ No sé, a veces son medio ridículas _ dijo Marcela sonriendo, que solo había visto el canal porno en su casa, por curiosidad, unos pocos minutos.

En primer plano aparecía la cara de la rubia que era muy hermosa, “Open your eyes, baby” dijo uno de los negros, ella tenía ojos azules muy grandes, se abrieron por un instante y volvieron a cerrarse, la cara contraída en una mueca de placer.

_ Te gusta, me parece_ le dijo a Marcela que tenia la vista fija en el pantalla, todavía con la musculosa puesta_ Sacate la remera _

Las tetas firmes y redondas bien grandes, oscilaron orgullosas, seguía arrodillada con las piernas debajo del culo, el estaba acostado a su lado con el control remoto en una mano y el vaso de whisky en la otra.

Marcela con la vista fija en el televisor empezó a pajearlo suavemente, tenía varias pulseras muy finitas en esa muñeca. Uno de los negros bombeaba a la rubia por detrás tomándola de los hombros, mientras el otro la besaba en la boca agarrándole el largo pelo rubio.

Jorge le acaricio las plantas de los pies y subió la mano por el culo y la cintura. La rubia chupaba la pija del negro que la había besado en la boca, luego siguió con las bolas lampiñas, metiéndose todo un huevo en la boca.

Marcela se inclinó y se metió suavemente, con los ojos cerrados, la pija de Jorge en la boca, comenzó a chupar con deleite, completamente excitada.

Sonó el celular de Jorge que estaba en la mesita de luz, él lo tomó, ella dejó de chupar y lo miro con la pija dura en la mano_ Seguí mi amor, seguí_ le dijo él. Ella hundió la cabeza en la pija y el atendió la llamada.

_ Morales, dígame, ¿qué pasa?, ¿Están los de Castells ahí? Páseme con González, entonces._

Marcela seguía chupando con fuerza, sus hermosos labios se adherían al pene, su cabeza subía y bajaba, con una mano acariciaba los huevos de Jorge.

_ Que tal González, como le va, y a mí como quiere como me vaya, para el orto, francamente para el orto me va. ¿Cómo quiere que me ponga? Si ustedes hacen lo que se les canta el culo_

Jorge cerro los ojos, en una mueca de placer, mientras el otro le daba explicaciones y Marcela le pasaba una lengua por los huevos, mientras lo pajeaba con una mano

_ ¿Y a mí que me tiene que importar eso? Se da cuenta que usted me traslada su problema a mí, yo la voy a hacer muy cortita, busco otro proveedor y listo_

Jorge tomo un preservativo de la mesita de luz y se lo puso en el ombligo, después tomo del pelo a Marcela y le levantó la cabeza, la cara de ella era el retrato de la excitación más profunda, las mejillas coloradas, los ojos como dos rayitas, la boca en un rictus.

Ella lo miro sin saber que pasaba, él le señaló el preservativo_ Ponemelo_ dijo en voz baja, tapando el celular. Marcela rompió el sobre con los dedos y después con un poco de torpeza le puso el preservativo, primero equivocando el lado y después calzándolo en la verga con las dos manos.

_ Yo le único que le digo, que ustedes no están cumpliendo conmigo, después todo lo que usted me cuenta a mí no me va ni me viene, yo el compromiso lo tengo con mis clientes, se da cuenta. Yo no puedo ir al banco y decir “no sabe qué pasa, que González tiene más problemas que la mierda”_

Jorge la tomó de una muñeca y la atrajo hacia sí, la tomó de una pierna y la cruzó sobre su cuerpo. Ella no podía creer que él quisiera hacerlo mientras discutía por teléfono, pero estaba muy excitada y él había establecido sobre ella un dominio psicológico, que era casi una especie de hipnosis.

Se puso sobre él, se acomodó la pija en la concha y lentamente se fue enterrando solita, con los ojos cerrados, respirando profundo

_ Mire, vamos a hacerla cortita, por esta vez pasa, pero si volvemos a hacer cagadas, yo les voy a meter un palo así de grande en el culo, como ustedes no tienen ni idea_

Marcela se movía lenta y rítmicamente, el con el pulgar recorrió la boca entreabierta de ella quien chupó ese pulgar con la misma pasión con que le había chupado la pija.

_ Páseme con Morales, hágame el favor_

Ahora ella se movía más rápido clavándose la pija de Jorge hasta el fondo, él le estrujaba una teta con una mano

._ Morales, esta tarde no voy a ir a la fábrica, controlá bien el pedido de estos boludos. Vio la mina con la que fui hoy ¿Qué le pareció? Que pedazo de hembra ¿no? Bueno por eso no voy. En este mismo momento la tengo clavada en la pija, gozando como una yegua. Te la voy a hacer escuchar un poquito_

Hasta ese momento Marcela aguantaba los gemidos, porque él estaba hablando, pero ahora como si obedeciera su orden, comenzó a gemir y a suspirar fuerte.

Él le puso el celular en la oreja para que sus gritos llegaran al oído de Morales y comenzó a bombear fuerte, ella se resistió pero él le sostenía la cara con las dos manos pegándole el celular en la oreja.

Morales tampoco podía creer lo que pasaba _ Don Jorge, don Jorge_ decía. La vergüenza y la humillación hacían disfrutar a Marcela de un modo que ella jamás había imaginado

_ Escucha, pelado, escucha Don Jorge se está garchando a la mina con la que vino hoy, No, no puede ser. A ver, déjenme escuchar boludos, Como grita esta puta_

Las voces de los empleados en el teléfono calentaban más a Marcela, quien ya había perdido todo freno y ahora gritaba_ Cogeme, si mi amor, cogeme así, si, si_ después cerró el celular y lo tiro sobre la cama, él la atrajo hacia sí y la beso en la boca

_ Que hijo de puta que sos_ dijo ella

_Pero como te gusta, mi amor, como te gusta_ y en esa posición, mientras la besaba en la boca y la cogía a ritmo sostenido, le sacudió un par de chirlos en ese hermoso culo de caderas de yegua.

Cuando Marcela Kuprinsky, hija única de Eduardo Kuprinsky, descendiente de rusos, originario de Bahía Blanca, profesor de matemáticas, quien había sido padre a la tardía edad de 53 años, llegó en el auto de Jorge a la casa de su madre a buscar a su hijo, pensó si su madre le notaria en el rostro algo de todo lo que había hecho esa tarde.

Pero Mercedes Urruti, ama de casa, viuda de Eduardo Kuprinsky, madre de Marcela a la tardía edad de 42 años, solo notó que su hija estaba muy contenta.

Tal vez en ese carácter de hija única de un matrimonio grande, se podría encontrar los motivos de cierta inocencia de Marcela, como si perteneciera, por educación y ambiente familiar, a una o dos generaciones anteriores a la de ella.

Tuvo un primer novio a los 14, conoció a quien sería su marido a los 16, tuvo su primer relación sexual a los 17 y se casó a los 19 con un embarazo de dos meses, hecho este sospechado por su madre y desconocido por su padre, quien murió en la total creencia de que su nieto era sietemesino.

El temprano casamiento terminó con sus estudios de letras en la facultad, vivió un matrimonio acomodado y feliz, lleno de lugares comunes, como una continuación de un camino llano y sin complicaciones. Le gustaba Diego Torres, Ricardo Montaner, las películas de Sandra Bullock y los libros de Isabel Allende y Paulo Cohelo

_ Que rápido conseguiste, Marce, que bueno ¿no?_

_ Si, ma, tuve suerte, gracias a Ricky, el marido de Andrea_

_ Y, debe estar bravo para conseguir trabajo ahora_

Para la señora madre de Marcela, el mundo exterior a las paredes de la casa en donde había vivido toda su vida, era un misterio lleno de peligros desconocidos, algo de ese miedo al mundo le había transmitido a su hermosa hija.

Juanma se colgó del cuello de su madre y la besó, esta le respondió el beso_ ¿Cómo está mi amor?_ el niño se parecía más a ella que a su padre _ Aburrido_ dijo lacónico

_ Ya vamos para casa, Juanma_

En realidad ella quería ir a su casa para hablar por teléfono con Andrea y tal vez encontrarse y contarle todo lo que había pasado, en realidad no sabía si podría contarle todo

En el telo, dos horas antes, Jorge le había dicho _ Ponete en cuatro, mi amor_

Ella le hizo caso, esta vez él se la empomó a lo bruto, tomándola de la cintura, luego ella acabó con la cara sobre la almohada, eyaculó dentro de ella, dándole furioso las ultimas embestidas.

Continúa en