Historias del complejo. Segunda serie. (20)
Llevaban años mirándose en silencio, pero esa noche la fiesta rompió las reglas. Cuando Hugo la besó entre la multitud, Florencia supo que la noche apenas comenzaba y que su vida sexual estaba a punto de cambiar para siempre.
La historia de Florencia
Capítulo 4
Hugo estaba apoyado en el auto fumando un cigarrillo, y al verme salir de casa, esbozó una sonrisa.
-HUGO: Guauuuu! Estás bárbara nena!
-FLORENCIA: Gracias Hugo! Hoy me volví a vestir de mujer!
-HUGO: Y qué mujer! Permitime decirte que estás hermosa y que hoy vas a hacer muy mirada!
-FLORENCIA: Tampoco es para tanto!
-HUGO: Ya vas a ver!
Me sentí muy bien con sus halagos, él también estaba muy elegante, con un pantalón azul oscuro, una camisa celeste clarita, con rayitas blancas muy finas y zapatillas de cuero marrón.
Abrió la puerta del acompañante para que yo subiera, esperó que me sentara, y la cerró, un gesto de caballerosidad, que nunca nadie había tenido hacia mí.
-FLORENCIA: Vos también vas muy elegante!
-HUGO: Voy más o menos igual que siempre, pantalón camisa y zapatillas! La única diferencia es la camisa, esta al trabajo no la llevo porque es muy clarita!
-FLORENCIA: Te queda muy bien!
-HUGO: Gracias!
Llegamos al camping pasadas las nueve de la noche, ya había un montón de autos, y tuvimos que estacionar algo lejos.
Él bajó del auto, y mientras me miraba en el espejo a ver si todo estaba bien con mi maquillaje, dio la vuelta y me volvió a abrir la puerta, esperó a que bajara y la cerró.
Otros compañeros también estacionaron detrás de nosotros y fuimos caminando todos hasta el salón.
El primer comentario de una de las chicas, fue que me veía muy bien, que no parecía la Florencia de todos los días, y al escuchar eso Hugo se sonrío.
Entramos a la fiesta y yo me iba a sentar con las chicas de la oficina, Hugo me dijo que se sentaría con los chicos de la oficina y los de mesa de entradas, qué eran los más amigos.
La fiesta estaba muy bien, la comida era excelente, y la atención también.
Luego del plato principal, hubo un momento para bailar, pero yo me quedé sentada en la mesa.
La mesa de Hugo estaba algo alejada, y mirando hacia allí, lo vi salir al parque, supongo que a fumarse un cigarrillo, y me dije ¿por qué no?
Aprovechando que lo vi salir solo, fui también al parque.
Al llegar al parque, Hugo estaba encendiendo un cigarrillo, y con las tres cervezas que ya me había tomado, le pedí uno, que amablemente encendió y me lo pasó.
Estuvimos conversando de nuestras cosas, no solo el tiempo que duró el cigarrillo, seguimos hablando un rato más, contándonos de nuestras nuevas vidas en soledad.
Acordándome de lo que habían comentado las chicas, me salió preguntarle:
-FLORENCIA: ¿Cómo viene esa vida de soltero?
-HUGO: Si te referís a sí he vuelto al ruedo, te digo que no, de casa al trabajo y del trabajo a casa, la única diferencia, es que comencé el gimnasio, voy tres veces por semana, y algunas veces los sábados!
-HUGO: ¿Y vos?
-FLORENCIA: Igual! Nada nuevo bajo el sol! Trabajo, la casa, Santino, gimnasio y cuando puedo, bicicleta!
Volvimos al salón para los postres, y al entrar, apoyando su mano en mi espalda, me permitió entrar delante.
Al llegar a la mesa, dos chicas me interrogaron, porque me habían visto en el parque fumando con Hugo, cargándome con que estaba estrenando mi soltería.
Por supuesto, les dije que nada que ver, que tan solo le había pedido un cigarrillo y nos habíamos quedado conversando.
Después de los postres, volvió la música para bailar, y la barra se empezó a llenar de gente buscando tragos.
Estuve un rato en la mesa conversando con las chicas, hasta que me llevaron a bailar.
El alcohol ya estaba haciendo de las suyas, y la algarabía era generalizada.
En un momento lo vi a Hugo acercarse a la pista de baile, con su vaso de cerveza en la mano, había muy poca luz, y entre la gente lo vi que se quedó a un costado, moviéndose solo al compás de la música, riéndose y tomando la cerveza.
Todos bailaban con todos, y poco a poco me fui acercando hacia él, cuando estuve frente a él, no hizo falta decir nada, dio un paso al frente, y se puso a bailar frente a mí.
Cómo hacía tanto calor allí adentro, Hugo me convido de su cerveza.
-FLORENCIA: Dicen que si tomas del vaso de otro, terminás conociendo sus secretos!
-HUGO: Uh! Qué macana! Pero tranquila! Con vos no hay problema! Sabés de mí cosas que otros no saben!
Entre los dos nos terminamos la cerveza, fue hasta una mesa y apoyó el vaso.
La música había cambiado, y sonaba música tropical, se acercó a mí, extendió su mano para que yo la tomara, y me tomó de la cintura.
Conversábamos y nos reíamos durante esa más de media hora de baile, hasta que le dije que estaba muerta de sed, y fuimos para la barra a buscar algo para tomar.
-HUGO: ¿Qué tomas Flor? Aprovechá que hoy no tenés que manejar!
-FLORENCIA: Otra cerveza!
-HUGO: Yo me tomo la última!
Pidió las dos cervezas, y cuando se las entregaron le dije de ir al parque un rato, estaba muerta de calor!
Salimos y me preguntó si quería un cigarrillo y le dije que sí, me dio su vaso para que lo sostenga, prendió los dos cigarrillos, y puso uno en mi boca.
Sus dedos no rozaron mis labios, pero pude sentir su perfume, le devolví el vaso, caminamos unos cuantos metros hasta un banco y nos sentamos.
-FLORENCIA: Bailás re bien Hugo! ¿Fuiste a aprender a algún lado?
-HUGO: No, creo que aprendí mirando a los que bailaban bien! Y en verdad me encanta bailar! En algún momento voy a ir a aprender a bailar tango, es algo que tengo pendiente!
-FLORENCIA: A mí también me gusta bailar, pero rara vez he bailado, a mi ex no le gustaba!
-HUGO: En eso estamos iguales, a mi ex tampoco le gustaba! Siempre que estoy en casa, escucho música, y no te rías, pero a veces me pongo a bailar solo!
Claramente no pude evitar la risa!
-HUGO: Y te reíste nomás!
-FLORENCIA: Es que te imaginé bailando solo y me hizo gracia!
-HUGO: ¿Vos no bailás sola en tu casa?
-FLORENCIA: Nunca se me dio por bailar sola!
Y en ese momento me imaginé bailando sola y desnuda en casa, y me volvió a causar gracia! Hugo me vio reirme y me dijo:
-HUGO: Dice el dicho, que el que solo se ríe, de sus picardías se acuerda!
Y me volví a reír!
-FLORENCIA: Es la cerveza!
-HUGO: Entonces cuando estés sola en tu casa, te tomás un par de cervezas, ponés música y te pones a bailar! Te aseguro que es desestresante!
-FLORENCIA: Lo voy a probar!
Nos quedamos conversando en el parque hasta que terminamos el cigarrillo.
Entramos al salón y volvimos a bailar un rato más.
Después de bailar varios temas, le dije que me iba a sentar un rato, me empezaban a doler los pies con los tacos altos, él me dijo que se iba al baño.
Al llegar a la mesa, las chicas por supuesto me empezaron a cargar, me habían visto bailar con Hugo, y salir al parque con él.
Les dije que tan solo nos llevábamos bien, que nos conocíamos desde hace años y nada más, pero una de las chicas, dijo que se me veía muy contenta bailando con él, y a manera de broma, me dijeron que tuviera cuidado.
Me reí de las bromas, y luego cambiamos de tema, si supieran que vine con Hugo y que me iría con él, seguramente los comentarios seguirían toda la semana.
Eran ya casi las tres de la mañana, en otra época ya hubiera estado en casa, pero en verdad estaba disfrutando por primera vez, de una fiesta del trabajo.
Las chicas volvieron a bailar, y yo fui con ellas, estaban bastante picaditas, y las solteras, ya estaban en pleno ritual de ligue.
En un momento se me acercó uno de los hombres de mantenimiento, iba bastante bebido, y supuse que por el alcohol, me decía las cosas qué me decía, que pena que estaba sola, que esa noche estaba para matar, y que si quería nos podíamos ir de la fiesta juntos.
No quise ser grosera, porque seguramente si estuviera sobrio, no diría nada de todo aquello, sutilmente me lo saqué de encima, acercándome a la mesa de Hugo, que estaba solo, y sentándome a su lado le dije:
-FLORENCIA: Se me pegó Roberto y me empezó a decir un montón de cosas, no me lo bancaba más, por eso me vine para acá!
-HUGO: Va bastante borrachito!
-FLORENCIA: Bastante es poco! ¿Nos tomamos otra cerveza?
-HUGO: No sé si seguir tomando, esta noche soy el conductor designado!
-FLORENCIA: No estás borracho! Una más!
-HUGO: Bueno dale!
-FLORENCIA: ¿Te quedan cigarrillos?
-HUGO: Si tengo!
-FLORENCIA: ¿Nos fumamos otro con la cerveza?
-HUGO: ¿Por supuesto?
Fuimos hasta la barra, Hugo pidió las cervezas y salimos al parque.
Cómo las veces anteriores lo encendió y me lo pasó encendido.
Nos quedamos fumando y conversando, al costado del salón, donde no se escuchaba la música tan fuerte, y podríamos hablar normalmente.
-FLORENCIA: Te digo algo, es la primera vez que disfruto una fiesta del trabajo! Algunas veces he venido con mi ex y otras he venido en el auto y he vuelto a casa, como mucho, a las dos de la mañana, para no tener problemas.
-HUGO: Yo también lo estoy pasando muy bien! Aunque antes nunca tuve problemas de horarios! Siempre me he quedado hasta que tenía ganas!
-FLORENCIA: ¿Y hoy?
-HUGO: Hoy en verdad lo estoy disfrutando! Sobre todo el baile!
-FLORENCIA: Entonces nos terminamos la cerveza y vamos a bailar otro poco antes de que se acabe!
-HUGO: Me parece bien!
Terminamos la cerveza y el cigarrillo y volvimos al salón, había música tropical, y fuimos a bailar.
Después de unos veinte minutos, ya como a las cuatro y media de la mañana, el DJ puso unos temas lentos, y por supuesto bailamos un par de temas lentos.
Me tomó de la cintura, y yo pasé una mano por su hombro, y la otra en su brazo. Por momentos nuestros cuerpos se pegaban, hacía mucho tiempo, qué no sentía algo así, creo que desde mi adolescencia, bailar tan pegada a un hombre, con mi ex nunca había bailado así.
Los temas lentos fueron pocos, luego vinieron unas cumbias románticas y seguimos bailando, con él guiándome.
La gente ya se empezaba a retirar, las chicas de mi oficina se fueron yendo, las casadas con sus maridos y un par de las solteras con compañeros de trabajo.
La última en irse, cuando me saludó, con cara de pícara, me dijo, "suerte!".
Suponiendo a qué se refería, tan solo me reí de su comentario.
Eran las cinco y media de la mañana, cuando ya casi no quedaba gente, lo miré a Hugo, y me hizo una seña con la cabeza, indicando la salida, le afirmé con la cabeza y fue saludando a los compañeros de su mesa.
Yo fui saliendo para que no nos vieran irnos juntos, no quería oír los comentarios el lunes en el trabajo.
Lo esperé en la puerta y caminamos juntos hasta su auto, como a la ida, abrió primero la puerta del acompañante, y esperó hasta que yo subiera, luego dio la vuelta y lo hizo él.
Aunque no iba borracho, me dijo que tomaría por calles con poco tránsito, por si nos cruzábamos con algún control de alcoholemia.
Ya estaba amaneciendo cuando llegamos a casa, se bajó del auto y me abrió la puerta, en ese momento pensé en invitarlo a tomar un café, pero no me animé, no sabía si Santino estaba en casa.
-FLORENCIA: Gracias por todo Hugo! La verdad es que lo pasé muy bien! Me hiciste bailar lo que no he bailado en años!
-HUGO: Gracias a vos! También la pasé muy bien! Cuándo arranque las clases de tango te aviso!
-FLORENCIA: Dale! Aunque no me veo bailando tango!
Nos despedimos con un abrazo y un beso, le volví a agradecer y entré al edificio, por supuesto esperó hasta que entrara y nos saludamos con la mano.
Al entrar en casa, fui a la habitación de Santino y la encontré vacía, seguramente estaría por llegar.
Me saqué la ropa, me di una ducha, y me metí a la cama, estaba reventada.
Antes de dormirme, estuve recordando lo que había sido esa noche, la había pasado tan bien, que no pude dejar de pensar, que había disfrutado más con Hugo en una noche, qué con mi ex en tantos años de casados.
Recordé cada momento, cada gesto de Hugo para conmigo, a pesar de que no éramos nada, me hizo sentir muy bien, me sentí considerada, y hasta diría que halagada, cuanto me gustaba esa nueva complicidad con Hugo!
Me estaba quedando dormida, cuando escuché que llegaba Santino, ahora sí dormía tranquila.
El sábado me desperté cerca del mediodía, y Santino aún dormía.
Estaba tomando unos mates en la cocina, cuando lo vi venir.
-SANTINO: Hola ma!
-FLORENCIA: Buen día hijo!
Le convidé un mate, y me preguntó cómo había estado la fiesta, le conté como la había pasado, aunque omití algunos detalles.
Él me contó de su salida, y de que ahora se daba un baño y se iba para Buenos Aires.
Le dije que estaba bien, y le pregunté si comía algo antes de irse, me dijo que sí, y mientras se bañaba, preparé algo rápido.
Comimos los dos, luego preparó un poco de ropa en un bolso, y lo llevé hasta la terminal de Ómnibus.
Era un día de calor, y al llegar a casa, ni bien entre me saqué toda la ropa, me quedé desnuda, y me senté en el sillón a mirar televisión.
En ese momento se me cruzo Hugo por la cabeza, y con una sonrisa me lo imaginé, con música, y bailando desnudo, y me reí sola como una loca.
Busqué uno de los canales de música, y en bolas cómo estaba, me puse a bailar en el comedor.
Me reía sola mientras bailaba, ya le diría que tenía razón, qué me gustó la experiencia, pero por supuesto no me atrevería a decirle que lo hice desnuda.
Después de bailar varias canciones me dio calor, fui a la habitación y prendí el aire acondicionado, me fui a dar un baño, me sequé y me acosté desnuda en la cama.
Era un buen momento para darme placer, y me empecé a tocar.
En mi mente se fueron sucediendo varias situaciones, y me excité imaginando que en la madrugada al llegar a casa, invitaba a Hugo a subir, le decía que en casa me gustaba andar desnuda, y que era él mismo quien me sacaba el vestido, y luego yo le sacaba su ropa, y desnudos los dos nos poníamos a bailar, y que luego bailábamos un tema lento, sintiendo su erección contra mi cuerpo, y nos besábamos y nos tocábamos, y después nos íbamos a mi cama, y me cogía hasta sacarme varios orgasmos.
Con esa película en mi cabeza, tuve un orgasmo explosivo, y luego de eso me quedé dormida.
No mire qué hora era, pero cuando desperté seguía excitada, y me volví a masturbar pensando en Hugo, imaginando lo que habían dicho las chicas de su "herramienta", ¿sería tan grande como dicen?
Y pensando en que me volvía a coger, tuve otro orgasmo.
Cuando me calmé me quedé pensando, ¿acaso tendría algo con Hugo? ¿Por qué no? Ninguno de los dos tiene compromiso, ¿tendría que insinuarle algo? Pero no sabría cómo hacerlo.
Me levanté y miré la hora en mi teléfono, eran casi las siete de la tarde y me fui a buscar una cerveza.
Volví a la cama con la cerveza y la notebook, y me puse a ver una película romántica.
Luego me levanté y me preparé algo para picar, tomándome otra cerveza.
Y mientras comía me tomé otra, y cuando terminé de comer me tomé otra más.
Con ese puntito de borrachera, volví a la cama y me masturbé nuevamente. Dos nuevos orgasmos me saqué esa noche y luego me quedé dormida.
El domingo cuando me levanté, me tomé unos mates y salí a dar una vuelta en bicicleta, quería mover un poco el físico.
Volví a casa a eso de las doce y media muerta de calor, me saqué la calza y la remera, y de camino al baño la ropa interior.
Me di una ducha, y desnuda me fui a preparar algo para comer.
Por la tarde fui a casa de mi madre a tomar unos mates con ella.
Volví a casa a eso de las ocho de la noche con un tupper de fideos, qué me había dado mi madre.
Me los comí sola en la cocina, con una cerveza por supuesto, y me fui a la cama, al día siguiente había que volver al trabajo.
Recién el miércoles me crucé con Hugo, estuvimos comentando la fiesta, y contándonos a la hora que habíamos amanecido.
El jueves a la mañana mi directora vino a mi oficina, con un par de tarjetas para un brindis que hacía el Ministerio el viernes en un local céntrico, ella no podía ir y me las dio.
Vino una de las chicas de la oficina, Sofía, con la que mejor me llevo, y le comenté de ese Brindis, muy entusiasmada me dijo, "vayamos"
Quedamos de acuerdo en encontrarnos esa noche en la puerta del local, no conocíamos a nadie, y queríamos entrar juntas.
No sabía que ponerme, no me iba a poner el mismo vestido que la fiesta de la semana anterior, y ese mismo viernes me fui a comprar ropa al salir del trabajo.
Me terminé comprando una pollera, creo que la más corta que he usado, y arriba una remera, de cuello amplio, qué podía acomodar a un lado o al otro, dejando un hombro al descubierto.
A llegar a casa me la probé con las sandalias de taco alto, y en verdad me veía muy bien.
En un acto de osadía, me probé la remera sin corpiño, y con el estampado, no se me marcaban demasiado las tetas.
La tarjeta decía a las veintiuna horas, y a esa hora quedamos con Sofía en encontrarnos en la puerta.
Sofía es una chica unos años más joven que yo, separada y con una hija de seis años.
Ese fin de semana a su hija le tocaba estar con su padre, por lo que tenía el fin de semana libre.
Decidí no ir en el auto a ese local, por si tomaba alcohol, no tener que volver manejando.
Me di un baño, me cambié, me maquillé, me perfumé y me fui en un taxi para el local.
Minutos antes de las nueve ya estaba en la puerta esperando a Sofía.
Al local entraba mucha gente, que por supuesto yo no conocía.
Eran las nueve y cuarto y Sofía aún no habías llegado y decidí enviarle un mensaje.
-FLORENCIA: Hola Sofi, ya estoy en la puerta!
Me contestó recién diez minutos después, diciéndome que el padre de su hija aún no había llegado, le dije que no había problema, que la esperaba.
Pasadas las nueve y media, me dijo que el padre de su hija, la había llamado para decirle que se le había quedado el auto volviendo de Trenque Lauquen, y que no llegaría a buscarla.
Me pidió mil perdones, pero no tenía con quién dejar a su hija.
Le dije que no se hiciera mala sangre, que son cosas que pasan.
En ese momento pensé en que hacer, sí entrar a ese local donde no conocía a nadie, o volver en un taxi a casa.
Estaba en esos pensamientos, casi decidiendo volver a casa, cuando lo vi venir caminando desde la esquina a Hugo, mirando y supongo que escribiendo un mensaje en su teléfono.
Cuando faltaban pocos metros para que llegue a la entrada del local, levantó la vista y me vio.
-HUGO: Flor! Qué sorpresa verte acá!
-FLORENCIA: Hola Hugo! ¿También viniste a la fiesta?
-HUGO: Del ministerio me mandaron dos invitaciones, veníamos con Maxi, pero justo me estaba diciendo que se le complicó y no puede venir, parece que la mujer no le dio permiso!
-FLORENCIA: Quedamos de venir con Sofía, pero el padre de su hija no llegó a buscarla, y no tenía con quién dejarla, justo estaba pensando que hacer, si entrar o volverme a casa!
-HUGO: Ya que estamos acá, entremos! La bebida es gratis! Sí es un plomazo, nos tomamos algo y nos vamos!
-FLORENCIA: Dale!
Nos acercamos a la entrada, dónde había varias personas esperando entrar, hicimos la cola y entramos, el lugar no era muy grande, y estaba a reventar.
Ni yo, ni él conocíamos a nadie, pero ubicamos la barra y nos acercamos a pedir algo para tomar.
-HUGO: ¿Qué tomas Flor?
-FLORENCIA: Una cerveza!
La barra estaba llena de gente, y cuándo pudimos llegar, vimos que varias personas se iban de allí con una botella de champagne y un par de copas.
-HUGO: ¿Te gusta el champagne?
-FLORENCIA: No acostumbro a tomar, pero si es gratis dale!
Pidió una botella de champagne y dos copas, entre toda esa gente, pudimos alejarnos de la barra, y en un costado del local, encontramos un lugar con un estante a media altura, que supongo es para apoyar las bebidas, Hugo sirvió las dos copas, y brindamos.
Conversando sobre la fiesta, en un momento Hugo se acercó a mi oído y me dijo:
-HUGO: Flor, permíteme decirte que estás hermosa esta noche! Pero quizás el estar conmigo te quites posibilidades!
Aunque ya sabía por dónde iba su frase, le pregunté:
-FLORENCIA: ¿Posibilidades de qué?
-HUGO: No sé, quizás de encontrar algún hombre interesante esta noche!
En un primer momento no supe cómo contestar a eso, pero le dije:
-FLORENCIA: En realidad no vine a buscar ningún hombre interesante, tan solo vine porque tenía la tarjeta!
-HUGO: Bueno, pero quizás lo podrías aprovechar, quién te dice..., estás hecha una diosa esta noche!
Le hice una media sonrisa y me terminé la copa de champagne.
El término la suya y volvió a servir en ambas copas, lo que me dio algo de tiempo para pensar mi respuesta, en todo caso si esa noche me iba a ir de ese lugar con un hombre, sin lugar a dudas sería con él.
-FLORENCIA: Gracias por el piropo, pero estás exagerando!
-HUGO: Creo que si te quedaras sola un momento, lo comprobarías, estoy seguro de que se te acercarían un montón de hombres!
-FLORENCIA: No sé si me gustaría que se me acercaran un montón de hombres!
-HUGO: Estoy seguro que más de uno, quisiera estar en este momento en mi lugar, tomando un champagne con vos!
Y en ese momento, quizás por el champagne, me salió decirle.
-FLORENCIA: Eso no sería posible, ya estoy tomando champagne con un hombre!
Y de un par de sorbos me terminé la segunda copa, esperando su respuesta.
-HUGO: Y lo bien que se siente ese hombre tomando un champán con tan hermosa mujer!
-FLORENCIA: No será para tanto!
-HUGO: Claro que sí! Sos una hermosa mujer, y que estés acá conmigo, pudiendo estar con cualquier otro hombre me halaga!
-FLORENCIA: No quisiera estar con ningún otro hombre!
Lo que nos estábamos diciendo, me hacía poner nerviosa, pero ansiosa a la vez, me sentía como una adolescente, cuando un chico te dice que le gustás.
-HUGO: Y eso me halaga más aún! Porque yo en este momento, tampoco quisiera estar con otra mujer! Te lo tengo que decir Flor, pienso tantas veces en vos, incluso más de lo qué hubiera creído.
La paso muy bien con vos, desde la otra noche de la fiesta, he pensado un montón de veces, en enviarte un mensaje para vernos.
-FLORENCIA: ¿Y por qué no me lo enviaste?
-HUGO: No sé, quizás para no parecer un desubicado! Entiendo que venís saliendo de una relación, y no sabía si era el momento!
-FLORENCIA: Si me hubieras mandado ese mensaje, sin dudar te hubiera dicho que sí, también pienso en vos, y también me hubiera gustado que nos veamos, incluso lo pensé al día siguiente de la fiesta.
Nos estábamos diciendo que nos sentíamos atraídos el uno por el otro, qué nos pensábamos, y que teníamos ganas de vernos, y allí estábamos, entre medio de un montón de gente, con la música muy alta, y hablándonos a escasos centímetros, Hugo me miraba a los ojos, los dos estábamos en silencio, hasta que sentí su mano, acariciar mi mejilla, correr el mechón de pelo, y en un abrir y cerrar de ojos, sentí sus labios apoyarse en los míos.
Fue un beso suave, acompañado de esa suave caricia en mi mejilla.
La piel se me erizó, y tomé su brazo con mi mano, como dando el visto bueno a lo que estábamos haciendo.
Después de ese pequeño beso, le siguió otro, su otra mano fue a mi nuca, y la acarició suavemente, totalmente entregada a ese beso, que ya deseaba, pegué mi cuerpo al suyo y lo abracé.
El corazón me latía a mil por minuto y la respiración se me aceleró, pero el beso era tan suave y delicado, qué me fui relajando.
Me volvió a mirar a los ojos, y nos volvimos a besar, esta vez nuestras bocas se entre abrieron, y tímidamente nuestras lenguas se fueron cruzando.
No recordaba haber sentido en mi vida, lo que estaba sintiendo en este momento, ni siquiera en mi primer beso de adolescente.
-HUGO: Me gusta besarte flor!
-FLORENCIA: Y a mí que lo hagas! Te mentiría si te dijera que no lo esperaba!
-HUGO: Sos una mujer hermosa, por dónde se te mire, y creo que tu ex fue el mayor de los boludos! Perdón por decir eso, pero es lo que pienso, me parecés una mujer con todas las letras! No entiendo como un hombre teniendo a semejante mujer, la deja a un lado!
Pero quiero ser sincero, no puedo ponerle un nombre en este momento a lo que me pasa con vos, y no quiero hacer o decir nada que eche a perder la relación que tenemos, soy plenamente consciente, qué más allá de todo, seguiremos siendo compañeros de trabajo, pero no tengo ninguna intención de lastimarte de ninguna manera.
-FLORENCIA: Yo tampoco puedo definir lo que me pasa con vos, pero me he sentido muy bien las veces que hemos estado juntos, sobre todo en la fiesta del viernes pasado! Nunca había disfrutado tanto de una fiesta en toda mi vida.
Me miró de una forma tan tierna, y no pude evitar volver a besarlo, y esta vez el beso fue con todas las letras.
Nos besamos abrazados y acariciándonos, una electricidad me recorrió el cuerpo, y creo que ya estaba lista para el siguiente paso, si él no lo proponía, yo misma lo haría, en su casa o en la mía me daba lo mismo, Santino estaba en Buenos Aires.
Luego de ese beso, volvió a llenar las dos copas, terminándonos la botella, me entregó mi copa y propuso un Brindis.
-HUGO: Por nosotros! Por los buenos momentos vividos y por vivir!
-FLORENCIA: Por lo que pinte de aquí en adelante!
-HUGO: ¿Puedo preguntarte algo?
-FLORENCIA: Lo que quieras!
-HUGO: ¿Te gustaría que pasemos juntos esta noche?
-FLORENCIA: Por supuesto! Nada me gustaría más!
Nos volvimos a besar, me tomó de la mano, y empezamos a caminar hacia la salida del local.
-HUGO: ¿Viniste en auto?
-FLORENCIA: No, vine en taxi por sí tomaba alcohol!
-HUGO: Yo estoy en auto, ¿te parece si vamos a casa?
-FLORENCIA: A donde quieras!
No eran aún las once de la noche cuando salimos del local, el auto estaba a una cuadra y media, y fuimos caminando de la mano.
Antes de llegar al auto, bajo un árbol que tapaba la luz de la calle, se detuvo me abrazó y me volvió a besar, yo también lo abracé, y nuestros cuerpos se pegaron.
Sentí su bulto contra mi cuerpo, y en ese momento me vinieron a la cabeza los comentarios de las chicas, si supieran...
Llegamos al auto, abrió la puerta para que yo subiera, y luego dio la vuelta y lo hizo él.
-HUGO: ¿Comiste algo antes de venir?
-FLORENCIA: No hice a tiempo!
-HUGO: ¿Querés que vamos a comer a algún lado, o compramos algo y vamos para casa?
-FLORENCIA: Como vos quieras!
-HUGO: Hay un restaurante chiquito cerca de casa, comemos algo y después nos vamos ¿te parece?
-FLORENCIA: Dale!
Mientras iba manejando, en un semáforo en rojo, me acarició la cabeza con ternura, en verdad ya quería que lleguemos a su casa, estaba totalmente entregada a lo que pudiera pasar, es más, ya lo estaba deseando.
Llegamos al restaurante, se bajó del auto para abrirme la puerta, y entramos tomados de la mano.
Nos sentamos, pedimos una ensalada cada uno y cerveza para los dos.
Los nervios se me fueron pasando, entre charlas y risas, me gustaba cuando Hugo me decía, qué le gusta verme sonreír, es un detalle tan pequeño, pero que nadie antes me lo había dicho.
Decidimos no comer postre, creo que ninguno de los dos quería llenar demasiado la panza.
Nos terminamos la cerveza, pidió la cuenta, y salimos del restaurante, caminando de la mano hasta el auto.
Llegamos a su casa, qué era como un amplio departamento, arriba de un local comercial.
Subimos la escalera, entramos a un enorme estar comedor y nos sentamos en el sillón.
-FLORENCIA: ¿Acá es donde baila solo?
Se rió a carcajadas y yo me reí con él.
-FLORENCIA: Te hice caso, y el otro día me puse a bailar sola en casa!
-HUGO: Te voy a contar una intimidad, alguna vez te dije que me gusta andar por casa como me da la gana, no te rías, pero la mayor parte del tiempo ando en pelotas!
No pude evitar la carcajada, ya me lo había imaginado!
-HUGO: Menos mal que te pedí que no te rías!
-FLORENCIA: Es que me reí, porque yo hago lo mismo, cuando sé que voy a estar todo el día sola en casa, también ando desnuda!
-HUGO: ¿Y cuando te pusiste a bailar estabas desnuda?
-FLORENCIA: Siií! Qué vergüenza!
-HUGO: No tengas vergüenza! Si te gusta estar desnuda, supongo que es porque estás conforme con tu cuerpo!
-FLORENCIA: Creo que nunca estuve tan conforme, con el gimnasio y la bicicleta, he logrado sentirme cómoda con el cuerpo.
-HUGO: Me di cuenta!
-FLORENCIA: ¿Sí? ¿Cómo te diste cuenta?
-HUGO: Por algunos detalles, primero porque fuiste cambiando tu forma de vestir, aunque no lo creas, desde hace tiempo le he prestado atención a eso, y además, si no te sintieras bien con tu cuerpo, por ejemplo no hubieras ido a la fiesta del viernes con ese vestido y sin corpiño, o esta noche con lo que tenés puesto, también sin corpiño!
-FLORENCIA: ¿Cómo sabías que estoy sin corpiño?
-HUGO: El viernes llevabas la espalda descubierta, aunque de frente no se notaba, pero hoy se nota un poco más!
-FLORENCIA: ¿Y te parece mal que no lleve corpiño?
-HUGO: Claro que no corazón! Particularmente me gusta más sin corpiño, me gusta imaginar que debajo de esa remera no hay más nada!
La conversación se ponía picante, y yo ya estaba excitada, ya quería desnudarme para él.
Se puso de pie tendió su mano para que se la tomara y me pusiera también de pie.
Nos abrazamos y nos volvimos a besar.
Sus manos fueron acariciando mi espalda por debajo de la remera, y me encantó sentir sus manos tocando mi cuerpo.
Luego lentamente la tomó de abajo y la fue levantando, para ayudar a que me la quitara, levante mis brazos, y un momento después estaba en tetas frente a él.
Las miró por un momento, hasta que su mano comenzó a acariciarlas, los pezones se pusieron duros al instante, y él jugó con ellos entre sus dedos mientras me volvía a besar.
Fui desprendiendo lentamente los botones de su camisa, y corriéndola desde sus hombros, se la quité.
La erección en su pantalón era inocultable, y estaba ansiosa por terminar de desnudarlo.
La pollera que llevaba tenía un cierre al costado, lentamente lo fue bajando, y luego la deslizó hacia abajo hasta que después de bajar por mi cadera cayó al piso.
Hugo dio un pequeño pasó hacia atrás, y mirando mi cuerpo me dijo:
-HUGO: Flor sos más hermosa de lo que imaginé!
Di un giro completo, para que me viera toda, y pude ver en su mirada, qué le gustaba lo que veía.
Me acerqué a él, lo besé y comencé a desprenderle el cinturón, luego los botones del pantalón, y se lo bajé lentamente, quedando solo con el bóxer, que por supuesto no ocultaba su erección.
Nos volvimos a abrazar, y metí mis manos por dentro de la tela de su bóxer acariciándole el culo y bajándolo lentamente, para encontrarme cara a cara con su hermosa desnudez.
Era realmente el más grande que había visto, y en ese momento pensé en si todo eso me entraría.
Me llamó la atención que estuviera completamente depilado, ni un pelo tenía en sus genitales.
Nos volvimos a abrazar y a besar, apoyé mis tetas en su pecho, y él, muy delicadamente, comenzó a bajarme la tanguita.
Cuando la sentí llegar a mis tobillos, levanté un pie y luego el otro para sacármela.
Desnudos los dos, nos volvimos a abrazar,
Luego de ese beso apasionado, me sorprendió alzándome entre sus brazos, y me llevó caminando hasta su dormitorio.
Me apoyó suavemente en la cama, quedando boca arriba, se recostó a mi lado y me volvió a besar. Cómo me encienden sus besos.
Besó mi cuello, mis hombros, mis tetas, se entretuvo un momento en mis pezones, siguió recorriendo mi cuerpo con su boca.
Su lenguaje hizo círculos en mi ombligo, en ese momento creí que ya tendría un orgasmo, pero siguió camino a mi vulva, qué lamió suavemente, provocándome un placer enorme.
Cuando su lengua descubrió mi clítoris, no lo pude sostener, y tuve un orgasmo delicioso.
Me besó suavemente el pubis mientras me recuperaba, pero su lengua volvió al ataque, recorriendo toda mi conchita de arriba hasta abajo.
En unos pocos minutos le di otro orgasmo, sin entender del todo lo que estaba sintiendo.
Subió con su boca por mi cuerpo, hasta llegar a la mía, y me besó apasionadamente con gusto a mí en su boca, mientras sus dedos jugaban con mis pezones.
Ni siquiera me había penetrado y ya había tenido dos orgasmos.
Quise devolverle el placer que me estaba dando, luego de besarnos, fui besando su pecho, lamiendo sus tetillas, y besando su panza hasta llegar a esa hermosa pija, no solo por su tamaño, realmente era hermosa.
Besé su glande, mientras la acariciaba con mi mano, luego lo metí en mi boca, y fui bajando mi cabeza, mientras entraba y lamía lo que tenía al alcance de mi lengua.
En ese momento pensé que no tenía mucha experiencia en chuparla, a mi ex no le gustaba, y traté de esmerarme para darle placer.
Supongo que no lo hacía tan mal, porque en un momento entre suspiros me dijo que me detuviera.
Mi boca volvió recorriendo su cuerpo hasta la suya, nos besamos locamente con gusto a nosotros mismos, y mirándolo a los ojos le dije:
-FLORENCIA: Cogeme Hugo!
-HUGO: Perdón Flor pero esto no estaba en mis planes y no tengo preservativos!
-FLORENCIA: No hacen falta! Si los tuvieras no querría que los uses! Quiero sentirte!
Me acomodé boca arriba en la cama, y él con su cuerpo entre mis piernas.
No hizo falta que ninguno de los dos, hiciera nada, sentía su glande en mi entrada, y tomándolo por la espalda mientras lo besaba, le pedí que entrara.
Lo hizo lentamente, yo estaba tan mojada, que lo sentía deslizarse en mi interior, tenía cierto reparo a que todo eso entrara dentro de mí, pero poco a poco, lo sentía cada vez más adentro, llenándome, dándome un placer desconocido, no podía creer lo que estaba sintiendo, nunca en mi vida había sentido algo así, y cuando su cuerpo chocó con el mío, supe que toda estaba adentro. Por Dios! Qué placer! ¿Cómo fue que tuvieron que pasar tantos años para sentir esto?
Sus movimientos eran lentos y suaves, y lo sentía en mi interior, como nunca antes.
Su boca devoraba la mía, mientras su pija me volvía loca, entrando y saliendo de mi empapada conchita.
Cuando sus movimientos se aceleraron un poco, tuve un orgasmo explosivo, ni yo podía creerlo! A esta edad, era la primera vez que tenía un orgasmo mientras me estaban penetrando! Y no pude evitar las lágrimas! Diría que eran de felicidad, estaba sintiendo mi cuerpo como nunca antes!
Hugo vio mis lágrimas y bajando el ritmo me preguntó:
-HUGO: ¿Estás bien Flor?
-FLORENCIA: Más que bien! Es la primera vez en mi vida que tengo un orgasmo mientras me están cogiendo! Sos el primero que me hace sentir esto!
Secó mis lágrimas con sus pulgares y me besó dulcemente, pero quería que siguiera que él también acabara.
Volvió a moverse en mi interior, volviendo a llenarme de placer, lo sentía entrar y salir y no podía parar de gemir.
Después de varios minutos, Hugo comenzó a incrementar su ritmo, y más placer me daba aún, sentía el nuevo orgasmo venir, y lo tomé del culo acompañando sus movimientos, los aceleró y supuse que estaba por acabar, y un momento después me lo dijo, mi nuevo orgasmo llegó, y un instante después lo sentí venirse dentro de mí.
El placer fue inigualable, y se lo tuve que decir, lo tomé con ambas manos de su cabeza, lo miré a los ojos, y le dije:
-FLORENCIA: Hugo, en mi vida sentí lo que me hiciste sentir! No te puedo explicar con palabras el placer que me diste!
-HUGO: Fue hermoso Flor! Sos tremenda mujer! Me encantan tus orgasmos!
-FLORENCIA: Y a mí, ni te cuento!
Se salió de dentro de mí, me besó dulcemente, y recostado a mi lado, acariciaba mi cuerpo suavemente.
Qué diferencia con mi ex, pensé en ese momento, cuándo terminaba se daba vuelta y se dormía, y Hugo seguía besándome, acariciándome y diciéndome cosas bonitas.
Con sus caricias me quedé dormida pero feliz.
Cuando abrí los ojos, Hugo estaba sentado en la cama leyendo un libro, y sobre sus piernas tenía una bandeja con el desayuno, al ver mis ojos abiertos me dijo:
-HUGO: Buen día reina!
Y me sacó una sonrisa.
-HUGO: Está muy bien amanecer con una sonrisa!
-FLORENCIA: Hola lindo! Culpa tuya es la sonrisa!
-HUGO: Me encanta! Cómo no sabía que te gusta desayunar, hice café y preparé el mate, unas tostadas, fruta, queso y mermelada!
-FLORENCIA: Tengo hambre, así que todo eso!
-HUGO: Perfecto! ¿Mate o café?
-FLORENCIA: Habitualmente tomo mate, pero lo que vos quieras!
-HUGO: Mate entonces!
Mientras me tomaba un mate, me preparó una tostada con queso y mermelada.
Eran las once y media de la mañana y el día estaba lluvioso, y mientras tomábamos unos mates, me preguntó:
-HUGO: ¿Estás sola todo el fin de semana?
-FLORENCIA: Sí, Santino vuelve el domingo a la noche!
-HUGO: ¿Qué te gustaría hacer hoy?
Me sentía tan a gusto con él, qué me daba lo mismo lo que hiciéramos.
-FLORENCIA: Lo que quieras, no tengo planes!
-HUGO: ¿Lo que quiera? No me tientes que el día está lluvioso!
Y con una sonrisa pícara le volví a decir:
-FLORENCIA: Lo que quieras!
Terminamos de desayunar, y me dijo que se iba a dar un baño, y que si yo quería nos bañáramos juntos.
Por supuesto acepté, y literalmente me bañó, me lavó la cabeza y enjabonó todo mi cuerpo, me sentía como una reina a la que le hacen todo.
Luego también me cepilló y me secó el pelo.
Mientras me estaba peinando, desnuda y sentada en una silla del comedor, de repente me dijo:
-HUGO: Realmente sos hermosa Flor! Sos flor de mujer!
Y nos reímos los dos.
Creo que nunca me había sentido tan bien con alguien, tan solo habíamos pasado una noche juntos, y me sentía como si hubieran sido cientos de ellas.
-HUGO: ¿Qué te parece si nos vamos a comer a algún lado?
-FLORENCIA: Me encanta la idea, pero precisaría cambiarme de ropa, no me pinta ir a almorzar con el vestido de anoche!
-HUGO: Si es por mí no hay problema! Estabas hermosa con ese vestido! Pero si querés podemos pasar por tu casa y te cambias!
-FLORENCIA: Sí, pasemos por casa!
Me volví a vestir como estaba en la noche, y fuimos para casa.
Llegamos y por supuesto lo invité a subir para que conociera mi casa.
Le dije que me iba a cambiar y fui para la habitación, el se quedaba en el comedor y lo llamé.
-FLORENCIA: Vení Hugui! Me puedo cambiar delante tuyo, ya me conoces desnuda!
-HUGO: Me encanta la idea!
Se acercó hasta mí, y fue él quien me sacó la ropa.
-FLORENCIA: La tanguita también! Me la voy a cambiar!
-HUGO: No me tientes!
Nos reímos los dos, aunque también me tentaba la idea, pero en ese momento pensé que me compraría otra cama, no me gustaría estar con él, en la cama que compartí con Luis.
Del cajón de mi ropa interior saqué dos conjuntos, uno blanco y uno negro.
-FLORENCIA: ¿Cuál te gusta?
-HUGO: Uff! Me gustan las dos! Ponete uno y llevate el otro, ¿te gustaría quedarte en casa esta noche también?
-FLORENCIA: Solo si vos querés!
-HUGO: Claro que quiero! Llévate algo más de ropa para mañana!
Me gustó que me dijera que esa noche también me quedara en su casa, creo que esto recién estaba empezando.
Me terminé de cambiar y salimos de casa, seguía lloviendo y fuimos a almorzar a una parrilla, nos comimos un rico asado, los dos con cerveza.
Cuando salimos del restaurante, aún seguía lloviendo y decidimos volver a su casa.
Tomamos un café sentados en el sillón, y luego me abrazó, apoyándome contra su pecho.
Me acariciaba suavemente mientras seguimos conversando.
-FLORENCIA: ¿Querés que te cuente algo?
-HUGO: Contame!
-FLORENCIA: Cuando he estado sola en casa y desnuda, me masturbaba muchas veces, y varias me he masturbado pensando en vos! Pero me da vergüenza decírtelo! Eso era mi vida sexual, incluso antes de la separación!
-HUGO: Yo nunca he dejado de masturbarme, incluso en los buenos tiempos con mi ex, me gusta! ¿Soy un viejo pajero no?
-FLORENCIA: Viejo no! Y pajeros seremos los dos, en todo caso!
-HUGO: Venga pajerita! Deme un beso!
-FLORENCIA: Sí pajerito!
Nos reímos los dos, nos besamos abrazados, y acariciándonos, y yo ya estaba levantando temperatura.
-HUGO: ¿Y si nos vamos a la cama y nos hacemos una siestita?
-FLORENCIA: Me encanta la idea!
Y nos fuimos para su habitación, bajó la persiana, encendió la luz de la mesa de noche, la puso en el piso, y puso una remera suya en la pantalla, quedando la habitación a media luz en un tono rojizo anaranjado.
-FLORENCIA: Me gusta eso!
-HUGO: A media luz!
Nos abrazamos y nos besamos, y ya sentí su erección contra mi cuerpo.
Primero fue mi remera, y luego el pantalón, quedando solamente con el conjuntito blanco.
Luego fue su remera y su pantalón, quedando solo con el bóxer.
Me iba a sacar la ropa interior, pero me pidió que me la dejara, qué le gustaba mucho como me veía con ella puesta, que diferencia!
Nos recostamos los dos en la cama, nos empezamos a acariciar y me dejé llevar, la noche anterior me había demostrado qué mi placer era importante para él, y me entregué a sus caricias, a sus besos, y a lo que quisiera hacerme, estaba plenamente segura que lo iba a disfrutar.
-HUGO: Flor, ¿hay algo que no te gusta hacer?
-FLORENCIA: No! Y siento como que mi sexualidad recién ahora está comenzando! No tengo demasiada experiencia, pero me gustaría probar muchas cosas, cosas que no he hecho nunca, cosas que me han excitado de solo pensarlas!
-HUGO: Lo que quieras probar, podemos hacerlo!
-FLORENCIA: No sé cuántos años de sexualidad me queden, pero los que sean quisiera que valgan la pena! He fantaseado muchas veces, con hacerlo en otras posiciones, en otros lugares de la casa, creo que en estos últimos tiempos, mi cabeza a ido más allá de lo que ha ido mi cuerpo.
-HUGO: Me encanta! Me gusta mucho el sexo, y por supuesto también hay cosas que me gustaría probar! Y si estamos de acuerdo, me encataría probarlas con vos!
-FLORENCIA: Me gustaría vivir plenamente mi sexualidad, ya tuve que reprimirme mucho tiempo! Y estoy segura que con vos puedo vivir todo eso qué no he podido hasta ahora!
-HUGO: Lo que quieras hacer, lo hacemos!
-FLORENCIA: Te voy a decir algo que nunca le dije a nadie, me hacés sentir como nunca antes me he sentido, creo que con vos puedo ser yo misma, expresar lo que siento sin reparos!
-HUGO: Sos hermosa Flor! No me voy a cansar de decírtelo!
Nos volvimos a besar y a acariciar, me pidió que me acostara boca abajo y por supuesto lo hice.
Puso una pierna a cada lado de mi cuerpo, pero sin apoyarse sobre mí.
Comenzó besando mi cuello y lamiendo mi oreja, la piel se me erizo cuando su lengua recorrió mi nuca, mientras sus dedos recorrían mi espalda de abajo hacia arriba.
Su boca fue besando mi espalda, me desabrochó el corpiño y corrió los breteles, dejando mi espalda desnuda, la besó, la acarició y la lamió.
Luego fue bajando con su boca, hasta el comienzo de la tanguita, y lentamente la fue bajando.
Acarició con sus dedos suavemente, desde el culo hasta los pies, y luego volvió.
Su lengua bajó desde mi espalda hasta el culo que recorrió con besos y caricias.
Su mano entre mis muslos, buscó mi conchita y la acarició suavemente, yo ya estaba mojada, y cuando sentí sus dedos levanté un poco el culo, para permitirle que me tocara a su antojo.
Mientras sus dedos recorrían mi conchita, su boca besaba y la mía mi culo, hasta que en un momento se aventuró a mi esfínter, y el contacto de su lengua me erizo la piel.
Nunca nadie me había hecho eso, y creo que a nadie se lo hubiera permitido, pero con Hugo estaba totalmente entregada, y en contra de lo que pensaba, me resultó una sensación exquisitamente placentera.
Su lengua estaba haciendo maravillas en mi culito, nunca creí sentir algo así, estaba a punto del orgasmo, su lengua iba y venía por mi culo y sus dedos en mi clítoris me hicieron estallar! Qué orgasmo por Dios!
Luego sentí apoyar su cuerpo sobre el mío, y su pija resbalar entre mis piernas, hasta que sin ayuda, la sentí entrar lentamente en mi conchita, así desde atrás, su cuerpo choco contra mí culo, y lo sentía profundamente en mí, ¿Cómo tuvo que pasar tanto tiempo para que sintiera todo esto?
Sin sacármela, me tomó de las caderas haciendo qué mi cuerpo se elevara, apoyada en mis rodillas, quedé en cuatro, y él desde atrás me penetraba deliciosamente.
Aunque parezca mentira, era la primera vez que me cogían así, desde atrás, y me encantaba!
Yendo y viniendo en mi interior, acariciando mi espalda y mis tetas, me llegó el orgasmo, mi cuerpo temblaba sintiéndolo bien adentro. Qué locura por favor!
Luego me la sacó, y sentí un vacío.
Se recostó en la cama, y me pidió que me sentara sobre él.
Lo hice penetrándome lentamente, con mis rodillas apoyadas en la cama.
Casi por instinto, me comencé a mover, hacia adelante y atrás, hacia los costados y en círculos, dándome placer, y seguramente dándoselo a él también.
Me sentía en la gloria, sus manos en mis tetas, jugaban con mis pezones, y le pedí que me los apretara.
Estaba tan excitada, por sentirlo tan adentro, que cuando los apretó, tuve otro orgasmo más.
Hugo enderezó su cuerpo, y yo extendí mis piernas quedando sentada sobre él.
Con sus manos en mi culo, acompañaba mis movimientos.
-FLORENCIA: No te puedo explicar lo que estoy sintiendo!
-HUGO: Me volvés loco Flor! Me gusta mucho tu placer!
-FLORENCIA: Ahí viene otro!
-HUGO: Ya llego yo también!
Y acelerando nuestros movimientos, tuvimos nuestros orgasmos casi a la vez, comencé a temblar y un instante después lo sentí acabar. Una total locura! Un tsunami de placer!
Luego de nuestros orgasmos nos quedamos en esa posición, el abrazándome y besándome, acariciándome la cabeza y la espalda, y dándome las gracias por el placer que le había dado.
Parece una pavada, pero nunca antes en mi vida, un hombre me había agradecido el placer recibido.
Extenuados los dos, nos recostamos, y me quedé dormida sobre su pecho y con sus caricias.
Cuando abrí los ojos ya era de noche y estaba sola en la cama, no sé cuántas horas había dormido.
Me levanté, pasé por el baño y fui para la cocina desnuda cómo estaba.
Vi a Hugo preparando algo para comer, también desnudo, y con una cerveza por la mitad, me acerqué a él y lo abracé desde atrás.
-HUGO: ¿Tenés hambre corazón?
-FLORENCIA: Sí mucho! Y también ganas de una cerveza!
-HUGO: En la heladera hay!
Me di vuelta y saqué una cerveza, la destapé y le di un par de buenos tragos!
-FLORENCIA: ¿Te ayudo?
-HUGO: Dale! Solo me falta pelar las papas!
Me puse a pelar las papas junto a él, pensando en cómo había cambiado mi vida en tan solo unos días, nunca hubiera imaginado estar viviendo un fin de semana, como el que estaba viviendo.
Puso la comida en el horno, y con otra cerveza cada uno nos fuimos a sentar en el sillón.
-FLORENCIA: Querés que te siga contando cosas!
-HUGO: Por supuesto! Me gusta mucho saber de vos!
-FLORENCIA: Cuando me quedaba sola en casa, andaba desnuda, y en las noches, me tomaba varias cervezas, hasta ese punto de borrachera, que en verdad me gusta, y me iba así, medio borracha a la cama a masturbarme!
-HUGO: Me gustaría verte!
-FLORENCIA: ¿Masturbarme?
-HUGO: Sí, sería muy excitante!
-FLORENCIA: Cuando quieras!
-HUGO: Eso me gusta mucho de vos!
-FLORENCIA: ¿Qué cosa?
-HUGO: Qué sos una mujer muy caliente, muy sexual!
-FLORENCIA: Solo en soledad he sido muy sexual, pero en compañía no, hasta el viernes claro! Vos también sos muy sexual!
-HUGO: Sí! Me gusta mucho el sexo! Siempre me gustó, pero últimamente lo tenía un poco adormecido!
-FLORENCIA: Bueno, ahora nos podemos despertar!
-HUGO: Claro que sí! Me encanta la idea!
Cuando estuvo lista la carne al horno, nos sentamos a cenar.
No podía sino sentirme plena, no solamente en el plano sexual, en el que estaba descubriendo un mundo nuevo de placer, sino también en su compañía, Hugo es un hombre muy atento, me siento muy bien con cada gesto suyo, aún en esas pequeñas cosas, en qué a veces una no repara, me gusta cuando me escucha, cuándo se interesa por mis cosas, aunque parezca una pavada, compartir la preparación de la comida, era algo a lo que no estaba acostumbrada.
Terminamos de comer y entre los dos juntamos y ordenamos todo.
Hugo me preguntó si quería tomar un café y le dije que sí, por supuesto él lo sirvió y nos sentamos en el sillón a tomarlo.
Me preguntó si quería que miráramos una película, y le dije que sí.
Abrazados los dos, y con nuestros pies apoyados en la mesita, recostada en su pecho, casi diría que me sentía feliz.
Al terminar la película nos fuimos para la habitación, cuando entramos le pedí que se sentara en el silloncito que tiene junto a la cama.
Yo me acosté en el medio de la cama, y empecé a tocarme, quería masturbarme para él, qué me viera darme placer, me excitaría mucho que me estuviera viendo.
Cuando mi mano llegó a mi entrepierna, ya estaba mojada, y en ese momento deseaba sentirlo en mi interior, pero me iba a aguantar un poco, primero le daría un orgasmo tocándome.
Nunca me hubiera imaginado estar haciendo esto delante de alguien, pero en ese momento deseaba hacerlo, y que se excitará viéndome.
Ya estaba ahí el orgasmo, cuándo decidí darme vuelta, ponerme con el culo para arriba, con mis manos entre mis piernas.
Sé que le gusta mi culo, y creo que en esa posición, y con mis movimientos, lo estaría excitando.
A punto de llegar al orgasmo lo miré, y pude ver su hermosa erección, acariciada por su mano, subía y bajaba lentamente, supongo que esperándome.
-HUGO: Me encanta mirarte Flor! Me gusta mucho verte gozar!
-FLORENCIA: Ya estoy a punto! Tomá! Para vos!
Y tuve un orgasmo explosivo que me hizo temblar las piernas.
Luego de un momento, lo pude volver a mirar, y aún no había acabado, mi excitación seguía a tope, me gustaba mucho verlo, y se me ocurrió hacer algo, que estaba seguro le iba a gustar, supongo que a todos los hombres les gusta, nunca lo había hecho, pero en ese momento sentí que era una forma de devolverle el placer que me daba.
Me bajé de la cama, me acerqué y me arrodille frente a él.
Tomé su hermosa pija con mis manos y me la llevé a la boca, quería chupársela y masturbarlo hasta que acabara en mi boca. No conocía el sabor del semen y llegado el momento, vería si podía tragármelo o escupirlo.
-HUGO: Me volvés loco Flor!
Me gusta oír de sus labios que lo vuelvo loco, y quería verlo gozar.
Seguí chupándola y masturbando la parte que no me entraba en la boca, hasta que un momento después me dijo:
-HUGO: Voy a acabar Flor!
Pero no me detuve, seguí.
-HUGO: Flor voy acabar! ya no aguanto!
Y no me detuve, seguí chupándosela, hasta que sentí explotar el semen contra mí paladar, y seguí chupándola y acariciándola.
Hugo acariciaba mi cabeza con sus dos manos y no me detuve hasta que había terminado de derramarse en mi boca.
En ese momento no lo dudé y me tragué todo su semen.
La seguí chupando un momento más y luego me la saqué de la boca mirándolo a los ojos.
-HUGO: Sos tremenda Flor! Eso sí que me sorprendió!
-FLORENCIA: ¿Te gustó?
-HUGO: Mucho me gustó! Es la primera vez que alguien me hace algo así!
-FLORENCIA: Para mí también fue la primera vez! Nunca lo había hecho antes.
Inclinó su cuerpo hacia mí, y tomándome con ambas manos de la cabeza me besó apasionadamente, sin importarle que pudiera tener aún gusto a su semen en mi boca.
Después me ayudó a levantarme, y nos abrazamos al borde de la cama, nos volvimos a besar y nos acostamos.
Sabía que al día siguiente tenía que volver a casa, porque volvía Santino de Buenos Aires, realmente quería que esa noche no se terminará nunca.
Aún seguía excitada, pero sabía que Hugo necesitaría tiempo para recuperarse.
Conversamos un rato mientras nos acariciábamos, hasta que al momento de subir una pierna sobre su cuerpo, me di cuenta que volvía a tener una erección.
Decidí tomar la iniciativa, y puse mi cuerpo sobre el suyo, fui buscando su glande con mi entrepierna, hasta que estuvo en la entrada de mi conchita, y moviendo mi cuerpo me fui penetrando.
Hugo me tocaba el culo y me chupaba las tetas, y camino al orgasmo, le pregunté:
-FLORENCIA: Sé que te gusta mi culo, ¿te gustaría cogerme por ahí también?
-HUGO: Me encantaría, pero no me atrevería a pedírtelo, sé que no a todas las mujeres les gusta, pero es una fantasía recurrente, creo que en todos los hombres.
-FLORENCIA: Nunca lo hice por ahí, pero con vos me gustaría probarlo!
-HUGO: Pero solo me gustaría que lo hagamos, si te resulta placentero, si no es placentero no me interesa!
-FLORENCIA: Quiero probarlo! Quiero hacer con vos tantas cosas que no he hecho!
-HUGO: Bueno, pero para eso necesitaremos comprar lubricante, y quizás algún juguete para ir probando, ni loco lo haría si te causa dolor.
-FLORENCIA: Compremos lo que haga falta! Me gustaría entregarte lo único virgen que me queda!
-HUGO: Qué cosita sos! Cómo me gustas!
Me seguí moviendo, la conversación había retrasado un momento el orgasmo, pero lo sentía llegar, aceleré los movimientos y exploté.
Me recosté un momento sobre él, que aún seguía dentro de mí.
Me abrazó y giramos en la cama, quedando él sobre mí, y ahora fue el quién se empezó a mover.
Lo sentía deliciosamente en mi interior, y estaba en camino de otro orgasmo.
Estaba alucinada con esto tan nuevo para mí, tener orgasmos mientras estoy siendo penetrada, una hermosura!
Hugo empezó a acelerar sus embestidas, y supe que estaba por acabar, y fue maravilloso sentirlo acabar dentro de mí, mientras tenía mi orgasmo.
Luego del temblor, me besó suavemente, se salió de mi conchita y se recostó a mi lado, acariciándome suavemente.
Me sentía en la gloria, exhausta, pero en la gloria, momentos después me quedé dormida.
Me despertaron las ganas de hacer pis, abrí los ojos y ahí estaba Hugo, con el desayuno y mirándome.
-HUGO: Hola linda! Sos hermosa hasta cuando dormís!
-FLORENCIA: Buen día lindo! Me vas a malacostumbrar con el desayuno en la cama!
-HUGO: Cada vez que amanezcamos juntos, te voy a traer el desayuno a la cama!
Con una sonrisa me levanté y fui al baño.
Volví y desayunamos juntos en la cama, desnudos por supuesto.
Eran las once de la mañana, y me preguntó a qué hora quería volver a casa.
Le dije que tipo cinco de la tarde, y me preguntó si me gustaría que saliéramos a almorzar.
Por supuesto le dije que sí.
Luego del desayuno nos bañamos juntos, me secó el pelo, nos cambiamos y salimos a almorzar.
Fuimos a un restaurante muy lindo de City Bell, el día estaba soleado y almorzamos afuera, en un hermoso patio trasero del restaurante, bajo una parra que nos daba sombra.
En el momento en que Hugo fue al baño, me quedé pensando en lo que había sido el fin de semana, y no recordaba un fin de semana en que la haya pasado tan bien, y no solo en lo sexual, qué fue una locura, sino en cada momento que pasamos juntos.
Cuando terminamos de almorzar Hugo me preguntó que quería hacer, si paseábamos un rato, o volvíamos a su casa.
En verdad me daba lo mismo, y como el día estaba lindo, paseamos un rato caminando por City Bell.
A eso de las cuatro volvimos para su casa, tomé mi mochila con mi ropa, tomamos unos mates y me llevó hasta casa.
El fin de semana había sido una locura, solo esperaba que se volviera a repetir.
Continuará…
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